Disclaimer: Nada es mío, ¡nada! D: Solo se lo he pedido prestado a Mickey para escribir unas cuantas locuras.
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A pesar de lo imposible que pudiera parecer, el viaje astral había funcionado y ahora podía echarle un vistazo al subconsciente de esa joven que tanto solía intrigarle en la vida real. Pero a veces, los sueños también podían terminar siendo pesadillas.
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Día 29
Prompt: Viaje astral
Género: Suspense
Palabras: 997
Rating: K+
Propuesta de: JDayC
Los límites de la realidad
Elsa avanzó maravillada entre el mar de personas que bailaban dentro de aquel palacio invernal de cuento. Aquel era un sueño lúcido, estaba consciente de eso. Lo que más le gustaba de soñar de aquella manera, era la capacidad de poder hacer "real" todo cuanto se imaginara dentro de su mundo subconsciente. En sus sueños cualquier cosa era posible y ella tenía el control.
Las paredes del castillo de hielo destellaban haciendo destacar a la multitud, enfundada en todo tipo de trajes y vestidos de seda y terciopelo, que llenaban de color el ambiente. Una melodía desconocido inundaba el aire y del techo caían finos copos de nieve, que se desvanecían al llegar al suelo.
Se miró a si misma con muda admiración, observando el vestido de blancos encajes y cristales de hielo que resaltaba su figura como si fuera la de una reina. Por visiones como esa, dormir valía la pena.
Sus ojos azules alzaron la mirada cuando una figura masculina la interceptó. Anonadada, miró al pelirrojo de ojos verdes enfundado en un traje oscuro y ataviado como un príncipe. La sonrisa torcida que le dedicó le hizo sentir un estremecimiento. Soñar con su maligno compañero de clases no podía anticipar nada bueno.
—¿Westergaard?—musitó con asombro.
¿Desde cuándo su sueño se había transformado en una pesadilla?
—Bueno, parece que alguien todavía sueña con cuentos de hadas—Hans miró a su alrededor sin quitar la mueca burlona de su apuesto rostro—, es adorable. ¿Quién diría que "la reina de hielo" de la preparatoria pudiera soñar con algo tan infantil?
Elsa frunció el ceño. No quería ver a ese estúpido entorpeciendo su fantasía de ensueño. Inmediatamente se concentró en hacerlo desaparecer… pero nada ocurrió.
Se percató de que algo andaba muy mal allí, ¿qué no se suponía que hiciera lo que quisiera en su subconsciente? Eso incluía eliminar a visiones indeseables como la que tenía enfrente.
El cobrizo rio dándose cuenta de sus inútiles intentos por desvanecerlo y la tomó entre sus brazos, poniendo una mano en su pequeña cintura y tomándole una de las suyas con la restante, para empezar a moverse al ritmo de la música. El rostro de la rubia adquirió un semblante de espanto.
—Es muy interesante ver lo que sueñas, Elsa—dijo él sin inmutarse al tiempo que la hacía girar con elegancia—. Eres tan fascinante por dentro como por fuera. Y yo que pensaba que esto de los viajes astrales era una reverenda estupidez.
—¡Sal de mi mente, idiota!—exclamó ella con indignación.
¿Qué se creía ese cretino para invadir su inconsciente de esa forma? ¡Aquello era parte de su maldita privacidad!
Hans le soltó la mano para aferrarla por el talle, acercándola más a él y provocando que sus miradas estuvieran a solo centímetros. Aún tenía impresa esa expresión demoníaca en la cara que siempre le daba mala espina.
—También vi otras cosas—murmuró él provocando que se sonrojara—. No sabía que soñabas conmigo tan a menudo, copo de nieve. Y vaya sueños los que tienes—el rubor en las mejillas de la platinada aumentó bruscamente.
Por desgracia sabía bien de lo que hablaba. El muchacho se refería a ese tipo de sueños que no podía controlar. Maldijo para sus adentros, alterada. ¿Cuánto tiempo llevaría espiándola de aquel modo?
—Me encantaría volver cada uno de ellos realidad, Elsa—habló el pelirrojo con descaro y ella lo fulmino con la mirada.
La joven ladeó la cabeza cuando Hans hizo ademán de inclinarse hacia ella para besarla. Sintió sus labios encima de su pómulo y una descarga eléctrica la recorrió de pies a cabeza.
—No te quiero aquí—le espetó enfadada—, no tienes derecho de estar aquí. Este es mi sueño.
—Nuestro sueño—la corrigió el pelirrojo displicentemente.
De pronto la nieve dejó de caer y los fractales de hielo que conformaban su magnífico palacio cambiaron de forma, alterando por completo la estructura que tanto le gustaba. En ese instante era como si la fortaleza se estuviera doblando sobre sí misma, con sus muros curvándose hacia afuera y arriba, de una manera que parecía imposible.
—¿Te gusta lo que puedo hacer?—preguntó Hans sarcásticamente.
—¡Basta de hacer eso!—a esas alturas, la chica estaba desesperada por que saliera de su cabeza.
A su alrededor, los invitados al baile comenzaron a mirar en su dirección, lanzándole miradas penetrantes y hostiles al ojiverde, que bufó por lo bajo.
—Mierda Elsa, me quitas toda la diversión—dijo—, ahora tu subconsciente se está revelando. Habría sido más sencillo si me hubieras dejado besarte.
Antes de que pudiera replicar, la aludida vio cómo su molesto acompañante era empujado por las personas que los rodeaban. El rostro de Hans pasó de molesto a desconcertado y luego reflejó inquietud, conforme aquella gente se volvía más brusca. Un hombre con sombrero de copa lo empujó al suelo y enseguida un grupo de individuos se abalanzó sobre él, ocultándolo de la vista de la blonda.
La escena frente a sus ojos se distorsionó, convirtiéndose en un mar borroso de risas, expresiones malvadas, gritos y murmullos, seguidos de un acorde de violín que sonaba como enloquecido.
Ella se concentró en retomar el control del sueño. No funcionaba.
De pronto los invitados se volvieron hacia ella y sus pupilas cerúleas se abrieron con espanto mientras intentaban atraparla…
Elsa abrió los ojos de golpe, incorporándose en la cama con la respiración agitada. Aun le parecía sentir el agarre de manos desconocidas en sus brazos y cuello. Había sido todo tan real…
Se levantó de la cama directo al baño cercano a su habitación para remojarse la cara. Todo iba tan bien hasta que ese molesto pelirrojo había aparecido para echarlo a perder, como era su costumbre. Frunció el ceño. ¿De verdad había entrado en su sueño o se trataba de una bien elaborada treta por parte de su subconsciente?
Fuera como fuera, definitivamente no estaría de humor para soportar a Westergaard por la mañana.
Nota de autor:
Esta viñeta me quedó muy extraña, les confieso que no sé que pensar de ella. Ha sido uno de los prompts más difíciles, por así decirlo, aunque la idea de los viajes astrales me fascina. Y como no podía ser de otra manera, tenía que poner al pelirrojo metiéndose en el subconsciente de Elsa para fastidiar, ¡como si no fuera suficiente en la vida real! xD
Tampoco sé porque me imaginé esto en un Modern AU, me pareció que quedaba bien. Soy culpable también por robarme la idea de "el subconsciente que se revela" de "Inception". Quienes hayan visto la película ya sabrán de lo que estoy hablando. u.u
Otra cosa, tampoco sé si el género que le puse a esta viñeta es el correcto; no sabía en cual podía encajar porque es tan rara. Igual que el título que no sé de donde salió. x3 ¿Ustedes qué piensan? La verdad es que esta historia fue todo un desmadre, jajajaja. ¿Y el final? ¿Qué opinan de eso? Yo de verdad quería algo romántico pero anoche me puse a escribir y de la nada salió ese desenlace. Culpen a las musas, no a mí. ._.
F: ¡No me tientes, chiquilla! xD Que aparte de la viñeta anterior hay algunas que si merecen su continuación... pero ya tengo muchos pendientes como para ponerme a pensar en eso. T-T
¡Nos leemos después, panquecitos! Al rato devuelvo reviews. :P
