Todos los personajes de la serie de Inuyasha pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece a mi aunque lo que diera por poder tener aunque sean los ojos de Inuyasha Ahaaa v_v… aclarado esto aquí vamos

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Especial de

Hiding

Premio 1

Por Mimi chan

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(Esta historia está fuera de la línea de Hiding)

The day we met, frozen I held my breath

Right from the start I knew it I found a home for my heart… beats fast

El día que nos conocimos, congelada, mantuve la respiración, desde el principio, supe que había encontrado un hogar para mi corazón… latía rápidamente.

Las luces sobre nosotros temblaban igual que estrellas de miles de colores, teñidas por las cintas de fiesta, los globos y los adornos sobre nuestra cabeza. La música era tranquila y profunda, lo mismo que su brazo alrededor de mi espalda y su respiración sobre mi cabeza. Yo tenía que respirar muy profundo para poder dar un paso más al lado de los suyos, por no perder el equilibrio en medio de los largos holanes de mi falda. Pero, quizá si me equivocaba no iba a caer, él me sostenía como sí fuera una columna, meciéndome como una marea y empezaba a sentir el mismo efecto que la arena acunada por el mar, calentada y mecida por su movimiento quería hundirme profundamente en él.

Colors and promises

How to be brave, How can I love when I'm afraid to fall

But watching you stand alone all of my doubt suddenly goes away somehow

Colores y promesas, ¿Cómo puedo ser valiente? ¿Cómo puedo amar sí tengo miedo de caer? Pero viendo que estabas solo, todas mis dudas repentinamente se fueron a algún lugar.

Con un movimiento que no supe cómo nació sus dedos tomaron mi mentón y vi sus ojos… si, él era el mar, sus profundos ojos negros eran justo como el mar nocturno, con una platina dorada de luna, mansos y cautivadores. Mi corazón latía como nunca había latido antes, una palabra llegó profundamente a mi corazón, tan fuerte y tan clara que me sentí temblar.

De nuevo… estaba enamorada de él.

One step closer…

Un paso más cerca…

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-: Flash Back:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

Estaba de pie en la puerta del salón 3-A conteniendo un suspiro. Allí estaba él, tan guapo como siempre, con su cabello castaño perfectamente arreglado, el mismo que olía a alguna madera oscura y deliciosa cada vez que se lo topaba por los pasillos de la escuela. Rodeado de amigos, el chico más popular de su salón y cómo no, sí era bueno en todo, tenía el mejor promedio, no solo de su salón, sino de la escuela entera, y era buenísimo en los deportes, se decía que había conseguido una beca para la preparatoria en baseball.

Era el chico perfecto y ella estaba loca por él. Si por lo menos tuviera el valor de hablarle.

Pero que era ella a su lado, era solo la chica mas bajita de su clase, que arañaba con esfuerzo los ocho en sus boletas de calificaciones y que solo era lo suficientemente buena en arquería. Ni siquiera era bonita, tenía el mismo cabello que todas sus compañeras, el mismo tono de piel y ojos. Era sin más, una chica más del montón.

— ¡Oh por dios! ¿Estás aquí de nuevo? – dijo una voz conocida a su espalda. Ella volteó molesta.

— Y a ti que te importa – respondí agresivamente, siempre se burlaba de mí, era la persona más odiosa del mundo. – Vete Inuyasha.

— Estas en la entrada de mi salón, quiero ir por mi mochila.

Me quite y le di paso a mi viejo amigo Inuyasha. Lo vi entrar, tomar su mochila y despedirse con un ademan, incluso Hoyou el chico que había estado espiando desde su lugar le respondió. Sí solo ella pudiera acercarse a él con tanta soltura.

— Tu mamá dijo que harían limpieza en la bodega del templo, debo llevarte temprano.

— ¿Eres mi niñero o qué? Hoyou puede salir en cualquier momento y…

— Y tú te quedaras patéticamente congelada a su lado como siempre, vamos Kagome aun no estás lista.

— A este paso… – exhalé un hondo suspiro – no lo estaré nunca y para el baile de fin de curso menos.

Inuyasha arrancó la mochila de mi espalda y avanzó esperando que lo siguiera… al menos a mi mochila a casa.

Inuyasha Taisho era hijo de uno de los mayores benefactores del templo Higurashi, donaba una buena cantidad de dinero todos los meses para mantener los servicios del templo a la perfección. Inu no Taisho, el padre de Inuyasha era un empresario importante en Tokio, que al mismo tiempo amaba la historia, su padre antes de él, también la había hecho y había tomado toda la mitología de los youkai de Taisho y había transmitido eso a su hijo primero llamándolo con un famoso youkai de la época y a su vez este hizo lo mismo con sus dos hijos Inuyasha y Sesshomaru. Su padre iba a menudo a estudiar algunos papiros de la época que su templo tenía y llevaba siempre al joven Inuyasha.

Bueno al menos esa era la explicación simple.

Nos conocimos solo cuando tenía cinco años y él seis. Y de inmediato nos convertimos en los mejores amigos.

Se había convertido no en una hermana menor sino al contrario, en una protectora hermana mayor. Había lamentablemente una afección genética en la familia Taisho, que desde pequeños los había hecho perder melanina. Inuyasha durante pequeño iba con su cabello entre amarillo, blanco y marrón siempre cubierto en una gorra y en chaquetas y camisas de mangas largas, tenía parches de color blanco ceniza por todo su cuerpo y sus ojos eran una mezcla de marrón, verde y negro, tenía unos ojos que de verdad daban miedo y por ello muchos niños siempre se metían con él y casi no tenía amigos. Quizá por ello ella siempre lo protegía de todos los que quisieran hacerle daño. En la escuela se había ganado un par de reportes por golpear a sus compañeros pero nunca le había importado.

Con los años, la decoloración de Inuyasha finalmente había terminado y cuando había cumplido 10 años era como si una oruga fea se hubiese vuelto una mariposa: su cabello era largo, mucho más de lo que cualquier niño podría tener, casi le llegaba a la espalda y blanco como la nieve tan delgado y fino que parecía el pelaje de un lobo blanco, su piel se había mantenido en un marrón dorado a excepción de un par de manchas en su estomago y sus ojos… dios sus ojos eran mágicos, de un color dorado con motas negras y verdes, eran los ojos más bonitos del mundo.

Y yo me había enamorado de él, no importaba si solo tenía 9 años, supe que lo amaba.

Pero con los años Inuyasha había cambiado, él se había vuelto la clase de chico con el que nunca saldría. Desde el primer día de secundaria las chicas se habían acercado a él como abejas a la miel – no ayudaba que a ella le faltara un año de instituto y no pudiera ahuyentarlas lejos de él – e Inuyasha había empezado a preocuparse demasiado por como lucía, con cuantas chicas podía salir. Ya no salían juntos a tomar helados, a nadar al estanque del templo, junto, buscar insectos o mariposas para su colección de insectos, al menos no tanto como cuando habían sido chicos de primaria.

Cuando lo había alcanzado en la secundaria él ya no era el mismo decidió que lo dejaría ser como él quisiera, sin meterse en su camino. Su amistad se había mantenido, pero algo distante y un poco rota.

Después Hoyou Akitoki había entrado a su mismo instituto – tenía la misma edad de Inuyasha así que estaba en su clase – y por dos años ella se había dedicado a adorarlo en silencio.

Pero este fin de curso él también terminaría la secundaria y se iría a estudiar a Kioto y jamás sabría lo que ella había sentido por él. Deseaba invitarlo al baile de fin de curso y allí aunque solo para poder tener salud en su corazón decirle lo que sentía por él, pero no encontraba el valor para decirle lo que sentía.

Y sí Inuyasha la interrumpía cada vez que lo intentaba, menos aun pasaría.

Lo vio dolida, él sabía de sus sentimientos – bien, quizá la mitad de los estudiantes de la secundaria sabía de sus sentimientos, excepto Hoyou – y en lugar de ayudarla se burlaba de ella.

— No me veas con esa cara – dijo el chico sin mirarla siquiera.

— No tengo otra — dijo sin negar que lo miraba con furia.

— Kagome – dijo asiendo más fuerte la mochila de la chica – él no es ni la mitad de bueno de lo que te imaginas.

— ¡Si lo es! – dije defendiéndolo con la pasión de mi ardoroso amor – soy yo la que…

— Fhe…

Era claro que Inuyasha intentaba animarla, ella era tan poquita cosa comparada con Hoyou…

Llegaron a la entrada del templo Higurashi, me entregó su mochila y me miró un momento profundamente con sus hermosos ojos dorados, pareciera querer decirme algo, algo importante, pero…

— Hasta mañana.

— Hasta mañana.

Me aleje por la escaleras y él siguió camino a su casa.

.

.

La chiquilla lo volvía loco. Loco de una mala manera, se conocían desde siempre, ella había sido como una hermana para él desde que podía recordar, hasta el año pasado.

Desde que se había dado cuenta que ella estaba enamorada de alguien más. De alguien que ¡Infiernos, no se la merecía! Si, el tal Akitoki era listo, buen deportista y sí lo veas con los ojos de una chica – ojos que él no tenía – seguro era guapo. Pero Kagome era… era…

Era la chica más bonita del mundo, al menos para él, ella solía pensar en sí misma como un mas del montón, pero ¡Rayos! no lo era. Tenía unas facciones puras y limpias que no te cansarías de mirar, un largo cabello tan sedoso, era una fuente de perfumes un día olía a limón, a menta otro, a rosas otro. Su pelo siempre olía como un día de amanecer, como la caída de las sakuras en hanami, como el agua helada cuando recién ha terminado de nevar. Y sus ojos eran caramelo derretido, brillantes y dulces… y su boca pequeña… sus labios rosas…

Pero más allá de todo eso ella era valiente, era curiosa e inteligente. Pésima para las matemáticas, pero increíblemente intuitiva para la naturaleza. Podía distinguir a una mariposa de cien mil con solo verla una vez, se metía en arroyos, estanques o fangosos fosos por poder estudiar un renacuajo cualquiera. Amaba las aves, los perros, los gatos, las ardillas… ella era un cable a tierra con la naturaleza siempre que lo necesitaba. Lejos de las chicas que estaban más interesadas en su cabello y sus uñas, a ella no le importaría caminar varios kilómetros y llevarse de sudor o polvo por una vista perfecta.

Kagome era única…

El único motivo por el que no había ido como un troglodita sobre ella, era que sospechaba que en realidad ella era su compañera y sí alguna vez la tocaba… ser un youkai en un mundo de humanos era un infierno.

Kagome había creído toda su vida que su familia era normal, pero la verdad era que su padre, su madre, su hermano, todos ellos eran youkais viviendo en la época moderna.

Él era apenas un niño en medio de los de su especie. Los primeros años son fáciles, como la mayoría de los youkai perro de pequeños se desarrollaban a prisa, pero normales desde los ojos humanos. Había sido un niño normal a excepción del cambio de color de su pelaje como cualquier cachorro, los cachorros siempre, sin excepción cambian de cómo lucen de pequeño y lo había hecho ser siempre diferente. Lo había odiado, odiaba todas las burlas que había recibido de todo el mundo, menos de Kagome. Ella se había levantado siempre frente a él, sin miedo o repugnancia por sus cambios y con los juegos, las sonrisas, las aventuras juntos se había metido en su corazón y allí estaba.

Había pensado en darle tiempo. Cuando un youkai toma una pareja es definitivo, no hay nada más atrás o adelante, no hay más chicos, no hay citas a ciegas, nada salvo el reconocimiento instantáneo y carnal de tu pareja. Pero ella era tan joven, sin citas, sin novios, sin la emoción de ser una chica humana, no quería robarle eso, no tan pronto de todos modos. Pero como casi siempre Kagome había hecho las cosas a su manera, ni chicos ni citas, ella se había enamorado de otro chico y arghhh él se moría por dentro.

Mas tarde o más temprano Kagome encontraría el valor de hablarle de sus sentimientos al tal Akitoki y sí el chico era la mitad de listo de lo que creía, seguro caería rendido por la mente ágil y vibrante y los ojos de caramelo de Kagome.

Se vio ante el portón de la mansión donde vivía con su familia, saltó sobre la barda y entró al patio cayendo en sus 4 extremidades.

Si Kagome y Akitoki… ¡Argh!, sí eso pasaba no sabía que lo podría detener de romperle el cuello al pobre chico.

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Era bien entrada la noche, en la parte más alejada del templo Kagome tenía prendida una fogata y él tenía tendida su cabeza en su regazo, Kagome no se había dado cuenta de lo intimo del gesto, para ella era como acariciar el pelaje de un enorme perro… él sin en cambio.

— No vendrán – decía él tratando de parecer adormilado, respirando bien, controlando el flujo de su sangre – solo viven en Sudamérica.

— Déjame en paz.

Kagome había leído que los escarabajo joya, unos escarabajos hermosos de colores ponían sus huevos en las brazas ardientes, estaba decidida a capturar uno.

— ¿Y sí al final no sabe besar? – soltó como sí no le importara.

— Inuyasha… — dijo ella abandonando su pelo, aunque solo unos segundos, su pelo le encantaba, era como acariciar un armiño.

— Puede olerle la boca – dijo de nuevo, tratando de desanimarla.

— Claro que no.

— Puede tenerle miedo a los bichos – replico de nuevo.

— Los mantendré apartados de él. – Dijo decidida. Quizá eran celos de hermano mayor, pero no importaba lo que le dijera Inuyasha no desistiría.

— Mantendrás apartado lo que más te gusta solo por un chico – dijo con un entrecejo pronunciado, eso no había sonado nada como su Kagome — es una chifladura.

— No me voy a casar con él Inuyasha – dijo con una sonrisa, no iba a deshacerse de sus escarabajos ni nada, solo, sino le gustaban no se los enseñaría — solo quiero un baile y…

— Y…

— Quizá un beso.

Inuyasha se envaró, sus dientes y colmillos rechinaron y sintió como si le callera un cubo de agua helada encima ¡Oh maldita sea!

— Suponiendo… — dijo con trabajo – que te bese, tú sabes cómo besar ¿Verdad?

— Todo el mundo sabe besar – dijo ofendida.

— Te aseguro que no.

— ¿Lo dices por experiencia?

Él la miro indeciso, ella no tenía por qué saberlo, pero ninguna de las chicas con las que había salido lo había besado o él a ellas. Un beso es demasiado personal no se da a la ligera, además ella tenía los únicos labios que quería besar y maldito fuera Akitoki sí se adelantaba.

— Sí haces el ridículo, en eso nunca te lo perdonaras – dijo como una grave advertencia.

— No lo hare… yo… — se agachó y arrojó un pequeño tronco a su fogata — he practicado.

— ¿Con quién? – dijo demasiado alterado.

— Tranquilo, solo con mi brazo – le respondió al ver su reacción, solo después de haberlo dicho se dio cuenta de lo que había dicho – ¡Rayos!

— ¿Con tu brazo? – dijo con risa en su voz.

— En todo caso – lo retó muy sonrojada, no sabía cómo es que le había sacado una confesión así sin notarlo siquiera. — solo lo hare bien y es lo que importa.

— Sí tú lo dices, pero de verdad, no creo que practicando con tu brazo sea suficiente.

La chica lo miró molesta, él sonreía de forma burlona y grosera. Hubiera deseado no hacerlo.

Sin decir agua va, Kagome bajó su rostro a la altura del suyo, Inuyasha en la posición en la que estaba no se pudo mover, el cabello de ella cayó al frente llenándose de los reflejos del fuego, cubriéndolos a los dos. Tuvo que tragar fuerte y sostener sus manos a sus costados paralizado, el aroma de su pelo, Dios, era… era casi imposible la tentación de meter sus manos entre su cabello y acercarla más, pero que mas faltaba, solo estaba a ridículos 5 centímetros de su rostro, su aliento caía justo sobre sus labios, un aroma a fresas lo apabulló.

— ¿Crees que no sé cómo se hace? – dijo con una suavidad casi sensual.

— Ka… Kagome.

— Bien – dijo con una sonrisa casi invisible oculta por la sombra de su pelo – por lo que sé, la chica solo debe acercarse, invitar a que el chico se acerque, tan cerca como sea posible – ella iba a matarlo, quedo a un solo suspiro de su boca – dejar que él sienta tu cercanía y su calor, sí le gustas no hay más que hacer, más que solo…

Sí lo besaba, sí lo besaba… pero en un movimiento que no supo de donde rayos vino, su mano estaba sobre su boca y sus labios sobre ella, pudo escuchar el contacto de sus labios sobre la piel de su dorso, el casi invisible sonido de succión cuando sus labios se apretaron allí donde debían haber estado sus labios. Deberían estarse besando, casi lo hacían de no ser por la mano de Kagome en medio. La chica cerró los ojos, y seguro se concentro en lo que significaba ese beso. Inuyasha cerró sus manos en puños, ahogando el impulso de alejar la mano pequeña de entre los dos y hacerlo real.

Pero como llegó se fue, Kagome levantó su torso y su cabeza, retiro su mano de su boca y regresó a su posición original.

— Lo vez – dijo triunfante – hasta te sonrojaste.

Inuyasha se levantó aprisa contrariado, esto era más de lo que su control podía soportar.

— Esa fue una mala broma Kagome – dijo ya alejándose.

— ¡Inuyasha espera!

La chica se levantó detrás de él y lo sostuvo de un brazo, se detuvo por qué sabía que lo perseguiría hasta su casa sino lo hacía.

— No pensé que te molestara Inuyasha, en serio lo siento – se disculpó pensando que se había sobrepasado.

— Tengo que ir a casa mi papa se debe preguntar dónde estoy – le respondió queriendo ya irse.

— Él siempre sabe que estas aquí – le replicó la chica.

— Bien. – dijo enojado, igual no podía quedarse, esto de verdad le había afectado – Tienes tu punto, después de haberlo visto por mi mismo puedo decir que si sabes besar, Hoyou estará feliz si algún día logras tener el valor para declararte.

— No lo digas de ese modo – dijo deprimiéndose.

— Lo siento – se disculpó, no había querido decirlo así, la había lastimado.

— Regresa – le suplicó, no quería que se fuera enfadado con ella.

— Debo irme, tengo… tarea que hacer.

— Esa es la excusa más tonta que se te pudo ocurrir – dijo haciendo un puchero – tú nunca haces la tarea.

— Da igual.

El chico la abrazó con amabilidad y puso un beso torpe en su frente.

— Hasta mañana.

— Hasta mañana Inuyasha.

Y así se fue.

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El último pensamiento que él quería tener de esa chica es que era patética, pero… ¡Dios!, empezaba a ser una acosadora.

Estaban en una salida escolar al museo de la cuidad y la chica había estado como un corderito tratando de acercarse al tal Akitoki y…

— Podrías dejar de lucir tan desesperada, por favor.

— Y tú podrías dejarme en paz Inuyasha que más te da a ti lo que yo hago o dejo de hacer.

— Sabes muy bien que si me da. – dijo exasperado – en serio, empiezas a ser rara.

Kagome quiso realmente abofetearlo, había estado de un humor de los dos mil demonios desde… bien desde que le había hecho creer que lo iba a besar. Pero que es lo que esperaba Inuyasha, el sabía muy bien que ella no lo haría, eran solo amigos, y ella estaba interesada en alguien mas así que…

Todos sus pensamientos se vieron absorbidos de vuelta a su cabeza cuando vio a la joven de largo y negro cabello colgándose del amable brazo de hoyou.

— Mierda…

Kikyou Hanasaki se había colgado del brazo de Hoyou y le había dado un beso en la mejilla que el joven de ojos castaños había aceptado de lo más gustoso.

— ¡Maldita sea Kikyou! – no sabía si Akitoki sabia o no eso pero Kikyou era un youkai de zorro, pero no un simple kitsune, ella era un zorro de nueve colas y con todas las detestables costumbres de su raza que incluían darles unos ocasionales mordiscos a sus parejas humanas, mordiscos que los dejaban a menudo sin alguna extremidad.

— Yo… — Kagome se había quedado sin habla al ver ir a la pareja felizmente a través del pasillo. Tenía que ser la chica más bonita y más popular del colegio. Tenía la figura, el rostro y el pelo que todas las chicas del colegio matarían por tener. – ¿Como…? ¿Cómo voy a competir con ella?

Inuyasha volteo a ver casi con coraje a Kagome. Las hembras de cualquier especie eran tan… complicadas.

Lo peor de todo es que si Kagome alguna vez se enteraba que él tenía la culpa de que Kikyou se hubiera acercado a Akitoki seguro lo odiaría. Había pocas cosas que alguien le podía esconder a un Kyūbi, una era cuando un youkai no estaba interesado en ella, lo que había sido su caso con Kikyou a pesar de que el poderoso youkai había insistido, realmente había insistido, pero con su escucha profunda se había dado cuanta que él ya había escogido compañera y por venganza, por diversión, por lo que fuera que pasara por la cabeza del retorcido zorro había decidido hacer que la chica sufriera.

— Pero… pero ella nunca lo va a tomar en serio – dijo siguiéndolos por una fuerza parecida a la inercia. Kikyou era si, la chica más bonita del instituto, pero, y aunque estaban mal que otra chica lo dijera, Kikyou también tenía una reputación, había salido con la población entera de chicos lindos de su colegio y si los rumores eran ciertos de otros 3.

— No, no lo hará – dijo el chico siguiéndola – Kagome…

— Debo decírselo – dijo respirando profundo.

— No va a creerte Kagome – dijo Inuyasha molesto. Una de las muchas habilidades de los Kyūbi era nublar la razón del humano que habían decidido cortejar.

— No hablo de eso – dijo Kagome sin apartar la mirada de la pareja – debo decirle mis sentimientos.

— ¡Que!, ¿Por qué?

Inuyasha vio a Kagome caminar a la pareja e interrumpir su plática, se llevo a Akitoki un momento a algún lugar apartado del tránsito de estudiantes, Kikyou se quedo en su lugar con una amplia y cínica sonrisa, lo volteó a ver y después caminó a lo largo del pasillo.

Inuyasha solo pudo observar a Kagome con Akitoki, la chica tenía las manos aferradas sobre su pecho controlando sus nervios, quiso taparse los oídos para no escucharla, pero habría sido un gesto demasiado extraño en público y tampoco se podía permitir irse, porque sabía que Kagome necesitaría a su amigo después de aquello.

Las palabras resonaron en sus oídos "Akitoki… yo… escucha sé que es un poco raro que te diga esto, pero no quisiera guardarlo como un secreto, sé que saldrás este año del colegio y no podre verte más y…" "¿Qué es lo que quieres decirme Higurashi?" "Desde hace mucho tiempo te he admirado, eres un chico inteligente, atlético y apuesto… yo… creo que me enamore de ti" Inuyasha habría no solo querido taparse los oídos sino de plano quedar sordo en ese momento. "Higurashi…" "Pero no quiero que te sientas mal por eso. Al contrario ahora que veo que sales con Hanasaki, creo que ella es perfecta para ti, es muy bonita y ustedes se ven muy bien juntos" "te agradezco mucho tus buenos deseos" "yo solo quería que lo supieras y quería también desearte mucha suerte en la universidad, espero que consigas la beca de deportes, sin duda iré a ver tus partidos cuando te hagas famoso" "Caray Higurashi, eso espero yo también… yo… ojala lo hubiera sabido antes, me habría gustado mucho andar contigo" "¿En serio?" "Si, solo que pensé que salías con Taisho, ustedes siempre están juntos y…" "Oh no, solo, somos los mejores amigos, fuimos novios pero hace mucho tiempo y… bueno no importa" "bueno Higurashi, muchas gracias por tus bonitos sentimientos…" "Mucha suerte con Kikyou, y espero disfrutes el baile de fin de curso" después de eso de forma apresurada Kagome dio la vuelta y camino a donde él estaba, no sabía qué hacer, cuando llegó hasta donde él estaba, le echó un brazo encima y la sacó del museo, era una visita que los profesores habían organizado solo por que los temarios ya estaban terminados y no querían trabajar más así que no importaba en realidad si se iban.

— Los profesores… — dijo Kagome con lagrimas en los ojos al ver que abandonaban el museo

— Eso no importa nada Kagome.

Salieron a los grandes jardines del museo de la cuidad y buscando un lugar donde nadie los pudiera ver él llevo a la chica tras una columna y la cubrió con su cuerpo mas grande.

— Ya puedes hacerlo Kagome, nadie puede verte.

Y la chica lloró, larga y profundamente, la segunda vez que le rompían el corazón… irónico era que la persona que le había roto el corazón la primera vez estuviera allí para sostenerlo.

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-: End Flash Back:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

Lo que los había llevado a ese momento. Inuyasha no le había permitido saltarse el baile de fin de curso. Se había ofrecido a ser su acompañante y no había encontrado manera de decirle que no.

Kikyou y Hoyou bailaban con lentitud del otro lado de la habitación, pero no podía importarle menos. En realidad le sorprendía lo poco que le importaba, le había dedicado tantos pensamientos durante el último año que… bueno… pero allí delante de Inuyasha mirando en sus profundos ojos dorados con motas de negro… no, en realidad no se había enamorado otra vez… en realidad no lo había dejado de amar en todo ese tiempo.

I have died everyday waiting for you

Darling don't be afraid I have loved you for a thousand years

I'll love you for a thousand more

He muerto cada día esperando por ti, cariño no tengas miedo, te he amado durante mil años, te amare mil mas…

Ahora mismo podía recordar aun en ese año, por lo menos mil momentos que habían estado juntos, ellos en realidad no se había alejado, él seguía yendo a su casa los días de luna llena a casar escarabajos que brincaban directo a charcos de agua buscando la luz de la luna. Aun estaba allí en su cumpleaños puntual al amanecer para ser la primera persona que la felicitara "por llegar a la vida". Estaba igualmente allí cuando llegaba el aniversario luctuoso de su padre y tenía su mano fuertemente sostenida mientras todos rezaban por el descanso de su alma.

Inuyasha nunca se había ido, él solo… había salido con más chicas. Ella había decidido hacer lo mismo, pero de algún modo, ellos siempre terminaban juntos de nuevo.

Time stands still, beauty in all she is

I will be brave, I will not let anything take away

What's standing in front of me

Every breath every hour has come to this

El tiempo se detiene, en ella todo belleza es, seré valiente, no dejare que nada se de lo que está frente a mí se aleje. Cada respiración, cada hora para llegar aquí.

Había sido un grave error conectar con sus ojos, su límpidos ojos color caramelo que lo miraban… con ternura. No sabía en lo que la chica estaba pensando, pero sus ojos lo llamaban como un imán irresistible. Sus respiraciones profundas lo hacían profundamente consiente de la cercanía de su cuerpo. Era un baile inocente, todas las demás parejas estaban bailando de la misma forma, pero para él, con sus sentidos híper agudizados, sentir su respiración de su pecho, la calidez de su piel debajo de la tela de su vestido era una tortura. Si solo pudiera sostenerla así para siempre, si tan solo el tiempo en ese instante se detuviera. Sabía que era el deseo necio de todos los amantes, encerrarse en un momento exacto con la persona amada y no dejar que nada ni nadie perturbe la perfección de aquel instante. Era necio, estúpido, sentimental, egoísta, tonto… pero era exactamente de la forma en la que se sentía, quería robarla de todo, deseaba poder hacer que la vida terminara en ese momento perfecto.

One step closer

Un paso más cerca…

— Inuyasha…

— Si…

— Yo… — el corazón le latía como nunca lo había hecho – yo… aun desearía mi primer beso.

I have died everyday waiting for you

Darling don't be afraid I have loved you

For a thousand years

I'll love you for a thousand more

He muerto cada día esperando por ti, cariño no tengas miedo, te he amado durante mil años, te amare mil mas…

Sin pensarlo un solo segundo Inuyasha encerró su rostro entre sus manos y besó sus labios.

Un escalofrió cálido y frio la recorrió por entero, se sostuvo de las solapas de tu traje para no perder el equilibrio. Inuyasha no hizo nada más que posar sus labios temblorosos sobre los suyos pero no hacía falta más, era como besar fuego, había una sensación casi dolorosa en su contacto, una emoción intensa y poderosa la embargó. Este era su beso para siempre, no sabía cómo, solo lo sabía, este era el único beso que tendría para siempre, era suya, se había entregado a este joven para siempre, viviría para él, cada día de su vida, este beso casto, era un contrato más grande del que hubieran podido firmar aun con sangre. El la estaba marcando, por mil años… quizá por mil mas.

Y cuando creyó que no podría resistir mas él le dio mas, exploró su boca con una vehemencia exquisita, con una pasión que parecía largamente reprimida, con un hambre que parecía le carcomía por dentro. Y era contagioso, oh, tan contagioso.

And all along I believed I would find you

Time has brought your heart to me

I have loved you for a thousand years

I'll love you for a thousand more

Todo el tiempo he creído que iba a encontrarte, el tiempo me ha traído a tu corazón, te he amado por mil años, te amare por mil más

Preciosa, lucia tan preciosa, sus ojos cristalinos medio abiertos como si los parpados le pesaran demasiado, sus mejillas sonrojadas, sus labios hinchados por su beso, ella lucia tan absolutamente preciosa que…

Un coro de suspiros y chiflidos se escuchó a su alrededor, ambos voltearon a ver a su alrededor, todas las parejas que habían estado a su alrededor los voltearon a ver. Fue aun más bochornoso cuando el DJ detuvo la música "El primer beso de la noche, un aplauso por el romance en el colegio 35"

Kagome se puso aun mas roja pero ya no por sus atenciones. La tomó de la mano y la sacó de la pista, podría ser que Kagome estuviera disfrutando del baile pero seguro no querría quedarse después de eso, además aun no había siquiera empezado con ella.

Salieron a los jardines fuera de el auditorio de la escuela donde se estaba haciendo el baile de fin de curso, casi no había personas fuera. Perfecto.

— Inuyasha espera…

El joven de ojos dorados detuvo su paso. A Kagome le estaba costando trabajo mantener su paso y respiraba pesado, oh lo que diera por cargarla en brazos y llevarla a un lugar realmente privado, pero seguramente ella no estaría del todo de acuerdo.

— Inuyasha… escucha – dijo la chica habiendo recuperado su aliento – se que los youkais deben marcar a su pareja después de haberla reclamado y…

— ¿Tú lo sabías? – Inuyasha la miraba estupefacto, ¡Ella sabía que era un Youkai!

— ¿Tú no sabías que yo sabía? – dijo con curiosidad.

Inuyasha se quedo helado, él había sido tan discreto, había guardado tanto las apariencias que…

— ¿Cómo lo sabes?

— Tu padre me lo dijo hace años – dijo ella con naturalidad – cuando quise saber porque tenias ese problema genético que hacía que cambiaras de color me dijo que era porque todos los youkais deben pasar lo mismo de pequeños.

Inuyasha no ´pudo menos que echarse a reír, él había estado por años asustado de que Kagome lo despreciara porque era un youkai y ella lo había sabido siempre, oh iba a tener una plática larga con su padre. Pero ahora.

— ¿No te asusta?

— Me asusta que me quieras marcar ahora, de verdad me gustaría esperar un poco, a mi mama no le haría ninguna gracia que me llevaras a vivir contigo justo ahora, ella realmente está esperando que vaya a la universidad…

— No te asusta que sea un youkai entonces.

— Bueno, no, si fueras como Kikyou yo…

Inuyasha no dejo de reír, no quería saber cómo había averiguado que Kikyou era un youkai también. Solo hizo lo que de verdad quería. La atrajo a su cuerpo, levanto su cuerpo del piso y dejo que se recargara completamente en su cuerpo, y la beso profundamente. Kagome no perdió el tiempo y rodeo su cuello con sus brazos.

One step closer

Un paso más cerca…

Kagome le suplico que la soltara que todo mundo los estaba mirando, pero no, no lo haría nunca, quizá no lo entendiera ahora, no necesitaba en realidad reclamarla como su pareja para que ella ya fuera suya, tenía su cuerpo pequeñito encerrado en el suyo y seria así para siempre, la historia acaba de empezar.

Fin.

21 de octubre de 2013

8:10 p.m.

Nota de autora: Pues bueno aquí está el primer premio, si lo sé ya llegamos al tres y yo voy publicando el primero, díganme oficialmente vaga jajaja.

Dedicado a Danita Inu, por ser tan fiel lectora.

La música, bueno pertenece a Christina Perri, y su casa productora, se llama "a thousand years" pertenece también al sound track de la película "Amanecer parte 2" y podrán decir lo que quieran de la peli, pero la canción, yo creo que la canción es mágica.

Nos vemos en la siguiente actualización.

Tata

Mimi chan