Bueno, aqui me tienen con otra continuacion de Sirenas recien salido del horno y Seleen es testigo, estuvo conmigo en chat XDD asi que le dedico la conti por eso y por los spoilers que me regalo XDDDD

Disfruten del capi...o traten, digo por lo del... bueno, ya veran XDDD si, soy cruel xDDDD

Bleach es propiedad de Tite Kubo.

Capitulo 29: Perdiendo posibilidades.

Charlotte despierta al oír su celular y se dio cuenta que habían pasado dos horas desde que las clases acabaron. ¿Dónde estaba Orihime, entonces? Notó que era Hichigo, así que contesto para luego estornudar y se lamenta al ver que había ocasionado que salga agua del lavaplatos como si se tratase de una explosión. Por suerte, no se mojo.

-¿Qué ocurre? – Con su voz ronca e inhala con fuerza al sentir que un hilo de moco se corría por su nariz y busca un pañuelo.

-Necesito que vengas a ayudarme. – Se oía preocupado y algo alterado y molesto.

-¿Ayudarte? – Sin comprender.

-Las chicas están con pañuelos y bailándole a Keigo como gitanas mientras él toca la guitarra… y déjame decirte que toca horrendo.

-¿Cómo es que eso está pasando? – Sorprendida mientras su mente trataba de imaginarlo, pero… le resultaba algo perturbador. Tose con fuerza y sintiendo un dolor en la garganta.

-Ámbar Gris.

-¿El Ámbar Gris? – Sorprendida. – ¿Aún producen perfumes con eso? Es peligroso para nosotras, debiste hacer algo.

-Digamos que me atrajo la idea de comprobar si era cierto o no. – Admitió revelando su lado oscuro y travieso.

-¡Hichigo! – Tratando de sonar molesta, pero el grito se le apago a mitad de la silaba y se gano otra ronda de tos, aumentando el dolor en su garganta. – Duele.

-Nadie se acerca al salón de música a causa del olor asqueroso que emprende, algo que en cierto modo tiene su ventaja, así la gente no le sigue llamando la atención.

-¿Y tú quieres que otra sirena, con la misma posibilidad de embrujarse, vaya a ayudarte? – Alzando una ceja molesta de que el secreto sea revelado por una estupidez.

-Tú no serás afectada… ¿Qué no te oyes? Estas fatal y de seguro tienes la nariz tan tapada que parece que te metieron tapones.

-Supongo que tienes razón… pase lo que pase, mantenlos en la escuela.

-Será sencillo. Impregno miedo a cualquiera. – Y colgó.

Charlotte se queja en silencio de tener que salir enferma, pero había que hacer sacrificios por sus amigos… y más si corría el peligro de que el secreto salga a voces.


Hichigo se guarda el celular y ve desde la ventana a Keigo cantando con una voz horrenda mientras tocaba la guitarra al estilo de Marc Anthony mientras las muchachas bailaban alrededor de él y moviendo unos pañuelos como si fuesen bailarina árabe. El albino miraba con repulsión en sus ojos, pero al pensar que cuando Rukia se enterase… bueno, eso si sería algo divertido.

Sacude la cabeza, no había tiempo de ser un "malvado cruel".

-¿Qué se supone que debo hacer ahora? El ámbar gris está en su bolso y si entro en plan matón, de seguro las chicas lo defenderán usando sus poderes y el secreto se revela.

-Hay que alejarlo de ellas, a larga distancia el efecto desaparece. – Le dice Ishida al hacerse presente acompañado de Grimmjow.

-¿Pero cómo vamos a alejar a un hombre de cuatro mujeres? – Le pregunta su compañero alzando una ceja. – Es decir, tienes que ser Gay para perder esta oportunidad.

-Es un buen punto. – Admitió el albino. – Incluso yo mande todo a la mierda una vez que salí de disco con un grupo de seis mujeres… ni te digo como acabo.

-No es momento para sus cosas de mujeriego. – Le regaña el de gafas con una mirada asesina.

-No es nuestra culpa que tengas problemas del concepto de hombre. – Se burla Grimmjow.

-Oye July. – Hichigo abre la puerta. A pesar de su intromisión, la música no paraba.

-¿Qué quieres? – Le pregunta seca y directa y sin dejar su labor de bailarina.

-Eh… necesito hablar contigo un momento. – Señalando la salida y tratando de que no le afectase la seriedad en la chica porque le atraía los retos cuando una mujer lo trataba de esa forma.

-¿No ves que estoy bailando con Keigo? – Como si fuese lo más obvio del mundo.

-Si hombre, deja que las chicas se diviertan con el gran Keigo. – Dijo el afortunado notablemente feliz de que su sueño se hiciera realidad.

-Ya le subió la fama. – Se burla Grimmjow tocándose la frente.

-Asano. – Ishida iba a desarrollar su estrategia cuando alguien lo interrumpe empujándolo por accidente.

-Ahora no. – Gruñó Hichigo al ver que los que habían llegado era el trío de imbéciles.

-Rukia, vamos a hablar. – Ordeno Renji, quien fue el culpable de empujar a Ishida y no se veía arrepentido ya que su prioridad era alejar a Rukia y exigirle respuestas.

-Tú también Hinamori. – Agregó Toushirou notablemente molesto de ver a la chica coqueta con el desgraciado de Asano.

-¿Qué parte de "estamos bailando con Keigo" no entienden? – Se quejó Rukia con una mirada asesina.

-No quiero apartarme de Keigo. – Se queja Hinamori viendo al chico con admiración.

-Ni yo. – Dice Orihime aferrándose en su brazo derecho y mordiéndose el labio inferior sin discreción o pudor.

Keigo lloraba a mares de la felicidad mientras los chicos estaban jurando que lo matarían, e incluso estaban ideando estrategias homicidas para deshacerse de él sin dejar evidencias. Ichigo miraba molesto a Orihime, él entendió sin problemas que ella tenía asuntos que atender, pero… ¿Si quiere andar con Keigo y no con él? Se sentía humillado y pensaba que Orihime se estaba burlando de él queriendo demostrarle a su grupo que estaba colado e incapaz de vivir sin ella.

En verdad que las mujeres son unas falsas y manipuladoras.

Si que estaba molesto, por eso lanzo un gruñido y se fue sin tomarse las molestias de hacer algo.

-Keigo-sama, ¿Por qué no vamos a la playa? – Le sugiere July con voz seductora y haciendo círculos en su pecho.

-¡NO! – Gritaron Hichigo y los de Aqua.

-Oh sí, me parece una idea fantástica. – Apoyó Hinamori aplaudiendo y dando saltitos de la emoción.

-Di que sí. – Le suplica Orihime risueña y con su aliento golpeando el cuello del muchacho, por eso él estaba sintiendo escalofríos de placer.

-Pero Orihime-chan, no tengo traje de baño.

Rukia lo toma del cuello de la camisa y lo jala con fuerza que sus rostros estuvieron muy cerca. – ¿Quién necesita traje de baño? – Con un tono retador mientras que Renji hizo un gesto de asco y movía sus labios para repetir lo que ella dijo.

Con los ojos abiertos, la imaginación de Keigo no tarda en trabajar: el sol, la playa y las muchachas llamándolo y desnudas. Una hemorragia nasal en la nariz.

-¡Vamos al paraíso muchachas! – Gritando emocionado y saliendo del lugar corriendo.


-Es raro que July-chan no haya venido… ¿Estará enferma?

Nelliel miraba el reloj de su pulsera con una expresión infantil y viendo en cada rincón de la habitación como si se fuese a aparecer mágicamente y sólo se gana un golpe en la cabeza por parte de Hallibel, quien estaba con una bata blanca corta y desabrochada, por lo que se podía ver que usaba una mini falda y una blusa azul escotada.

-¿Podías comportarte como alguien de tu edad?

-Pero Hally-chan, ¿No te preocupa? – Con unos ojos de borrego, incluso se podía ver unos cuernos en vez de orejas. – Es raro que tu protegida llegue tarde.

-Yo ya no soy su niñera. – Fue todo lo que dijo para volver a prestar a una piscina grande y de cristal en donde estaba un delfín pequeño, triste y cansado. – Lamento que estés solo, pero no puedes estar contagiando a los demás, ¿No?

-¿Cómo esta mi querido Pocoyo?

-Como me fastidia los nombres que les das a algunos animales que encuentras heridos en el mar. – Le respondió sin perder su semblante serio y acariciando al animal con su guante para evitar mojarse. – Según los análisis sacados recientemente, Pocoyo estará como nuevo en una semana, pero para entonces, su manada de delfines probablemente se irá para entonces.

-Así que tendrá que quedarse en el acuario. – Con un semblante triste ante la idea de que el pequeño delfín no pueda estar más con su madre.

-Eso me temo. – Bajando unas pequeñas escaleras que estaban al lado de la gran piscina de cristal que estaba usando para estar en la orilla y revisar al mamífero. – Es una suerte que lo hayas salvado de unos pescadores que andaban en zonas prohibidas.

-Y que Kisuke estuviese conmigo para llamar a la policía… también me alegra que hayas venido a ayudarme en este proyecto de salvar a los animales.

-No tenía nada interesante en mi agenda. – Encogiéndose de hombros sin darle importancia. – Y pensé que sería un buen material para mi tesis de doctorado.

-Necesitabas volver a tus viejas raíces. – Con una sonrisa que transmitía comprensión, apoya su mano en su hombro. – De seguro Stark quería esto en lugar de deprimirte cada vez que vas a verlo.

-¿Quién se deprimiría por ese vago? De seguro sólo finge estar en coma para dormir todo lo que quiera sin que lo regañen. – Tratando de lucir firme y se cruza de brazos. – Eso le paso por quitarse el cinturón de seguridad para protegerme… el muy idiota.

-¿Y cómo le está yendo a Lillinete?

-No logra dominar por completo el japonés, así que tengo que estarla ayudando con su tarea. – Recogiendo una carpeta roja que estaba sobre una mesa. – El ambiente en el aire está muy raro… y las aguas están incómodas.

-Yo también lo he notado. – Mirando hacía la ventana. – Me preocupa que aún no encuentren rastro alguno de Nemu-san.

-Lo interesante es lo muy preocupado que esta su padre. – Con sarcasmo notorio.

-Mayuri-san no parece una persona que muestre afecto. – Nelliel trataba de razonar, no es que le cayera bien el científico, pero normalmente un padre debería estar preocupado por su hija… especialmente si está desaparecida.

-Es más que eso, Nelliel.


Cambiando de escena, podíamos ver a Houjouin subiéndose a su vehículo privado de color rojo pasión y conducido por un chofer alto y de piel morena. La diseñadora y casi graduada estaba exhausta, había trabajado 24 horas completas en el estudio que estaba arrendando en su estancia en Japón sin descanso y lo único que deseaba era llegar al hotel, tirarse a su cama y tomar una merecida siesta.

Sólo deseaba exhibir la nueva línea e irse a Italia.

Su constante parpadeo era señal de su esfuerzo por no quedarse dormida en el deportivo, seria vergonzoso que su chofer la pillase así y que más encima la despierte. No… debía mostrarse siempre con la frente en alto, siempre digna. Pero no evitar apoyar su frente en el cristal para contemplar el paisaje hasta que se tuvieron que detener ya que el semáforo brillaba en rojo.

Cerró sus ojos y al abrirlos nuevamente, sus labios se separan para mostrar una O con su boca en señal de asombro y se tuvo que frotar los ojos.

Había visto pasar a Charlotte corriendo en dirección contraria, aún cuando parecía estar de incógnito con su cabello recogido en un tomate y oculto con un jóquey, usando unas gafas oscuras y una bufanda que le tapaba hasta los labios, podía jurar que era ella, es decir… reconocería ese prominente pecho que odiaba y envidiaba donde fuese. Al frotarse los ojos para verificar que no era producto de falta de sueño, abre la puerta sin importarle el tráfico que estaba causando y en efecto, la podía ver perdiéndose de vista.

-Sigue sin mí, tengo algo que hacer. – Le ordena al chofer y cierra la puerta de un portazo para luego ir detrás de la fugitiva antes de perderla. Sus ojos mostraban furia, jura que en el momento que la tenga frente a frente, la asesinaría por preocupar a todos sus amigos.


Cuando Keigo salió de la habitación, las chicas no dudaron en querer seguirlo pero Hitsugaya y Renji habían sido más rápidos y les obstruyeron el paso.

-¿Qué no les dijimos que estamos ocupadas? – Les regaña Rukia sacando los dientes como un animal a punto de caza.

-No se van a ir a ningún lado hasta que nos digan que está pasando. – Amenaza Renji cada vez más molesto ante la actitud de la enana.

-Pero vamos a perder a Keigo si seguimos perdiendo el tiempo. – Se quejó Hinamori inflando sus mejillas, por eso Toushirou se había cabreado más.

-Ya comienzan a colmar mi paciencia. – July estaba dispuesta en usar sus poderes en ellos pero Hichigo fue más rápido y se pone detrás de ella para tomarla del hombro y la besa en la mejilla cerca de sus labios y con los ojos, le lanza una mirada de advertencia a los muchachos.

July se sonroja de vergüenza y rabia al mismo tiempo que Grimmjow y Uryuu decidieron ponerse serios y se colocan frente a frente a los chicos testarudos, estiraron sus manos y los ojos de sus víctimas brillaron para luego caer al suelo.

-Debieron de haber hecho eso desde el principio. – Refiriéndose a su hermano. – ¿Qué ustedes hacen todo mal?

-Tenemos que disminuir las sospechas lo más posible. – Se rectificó Ishida.

-Tonterías, por eso te digo que quedamos mal por seguir las tontas reglas.

Ahora que ya estaban dormidos, no tuvieron obstáculos en crear una neblina de color púrpura que fue de escudo para impedirles el paso a las sirenas, pensando en lo que ellos tenían en mente Hichigo se propone a cerrar la puerta e impedir que alguien entrase.

-Bien, se acabo el hombre amable. – Grimmjow se quita el saco y se va remangando la manga izquierda para revelar el tatuaje. – Está claro que hay que hacer las cosas a mi manera. Ahora quédense quietas que vamos a quitarles el embrujo.

-¿Cuándo van a entender que no deben meterse con las sirenas? – Preguntó Rukia con una sonrisa divertida.

Orihime estira su brazo derecho y la neblina toma un estado líquido que no dudo en atacar a su creador como una serpiente hecha de agua, pero Ishida detuvo el ataque quedando la serpiente suspendida en el aire. July y Rukia transformaron el agua en pequeñas bolas de hielo o de gelatina y las ordenaron a contraatacar. Los de Aqua reaccionaron en agacharse, por lo que las pelotas de hielo se quiebran y se dispersan por todos lados y las de gelatina se quedaron pegadas a la pared como manchas de pintura.

Hichigo estaba también en el suelo para esquivar los pedacitos de hielo y se queja en silencio por sentir un dolor en su brazo derecho.

-Espéranos amado Keigo. – Gritaron cambiando su estado de humor muy drásticamente, volviendo a ser mujeres felices y enamoradas. Con radiantes sonrisas salieron de la sala.

Keigo ya estaba fuera del edificio, esperando a que llegasen las chicas y se preguntaba dónde se habían metido, oye su nombre y se voltea para ver a una chica de su edad cubierta y a un par de metros alejados de él. Como no llevaba peluca y las gafas le cubría los ojos, Keigo no la reconoció como la prima de Orihime, pero si había puesto sus ojos de corazones por el prominente pecho de la adolescente.

-¿Asano Keigo? – Preguntó sonriendo y manteniendo la distancia. – Felicidades, trabajo para la compañía Kuchiki y ha ganado nuestro concurso secreto.

-¿Concurso secreto? – Confundido.

-Verá, es tan secreto que ni los participantes sabían. La compañía Kuchiki estaba haciendo una investigación de quien actuaba más como un hombre al estar rodeado de cuatro mujeres o más para poder ver como trabaja las hormonas masculinas y resulta que usted, entre otros cinco participantes, ha ganado.

-Todo… ¿Todo fue parte de un concurso?

-Sí, Kuchiki-sama y sus amigas fueron amables en ayudarle para que ganase.

Discretamente ve como el bolso del chico, que estaba en el suelo ante el shock de la "realidad" iba abriéndose por voluntad propia, de seguro a causa de los miembros de Aqua, quienes estaban en la ventana con Hichigo al lado, y se ve como lentamente iba saliendo el perfume solito, flotando y flotando hacía la superficie. El perfume cae en las manos de Hichigo y los otros estaban ahora creando una gran cantidad de agua.

Las otras sirenas estaban llegando y Charlotte se preocupa, si ellas abren la puerta corrían el riesgo de mojarse junto con Keigo y serían sirenas delante de él, así que discretamente Charlotte estira su mano y las orillas de las puertas corredizas fueron cubiertas de hielo, se podía ver como las sirenas hacían fuerza para abrirla y regresar con "su amado" Keigo. Sin previo aviso, el agua cae sobre el muchacho, quien gritaba por su mala suerte y Charlotte retrocedió un par de pasos para prevenir mojarse.

-Esos conserjes que no miran donde lanzan el agua. – Se queja aliviada de notar como sus amigas volvían a la realidad a pesar de la distancia. – ¿Está bien, Asano-san?

-Estoy tan deprimido por la realidad que ni me molesto en pequeñeces. – Llorando a mares.

-Oh no diga eso. – Y saca una caja mediana de su mochila. – Felicidades, se ha ganado un Iphone. – Le explica sonriendo.

-¡Y mi buena suerte regresa! – Lloriqueando de felicidad, Keigo toma la caja y lo abraza como un padre a su hijo.


-Creo que voy a vomitar.

Fue el comentario de Rukia una vez que oyeron de Hichigo lo que les había pasado mientras Ishida y Grimmjow modificaban los recuerdos de los maestros para que supieran lo del concurso. July tenías las mejillas sonrojadas y no era por lo sucedido, era por haberse enterado que el gemelo malvado le había besado… maldijo al mujeriego. ¿Qué no pensó en otra solución de distraerla?

Hinamori estaba muy preocupada y alarmada, ¿Qué explicación le daría a Hitsugaya? Aun cuando Charlotte le recomendó la mentirilla del concurso, sabía que no funcionaría, era pésima mintiendo delante de él, se ponía nerviosa con esos ojos azules golpeándola como a un clavo y lo peor es que el marino la conocía demasiado bien. Rukia también estaba preocupada, pero sabía como mantener la mentira aunque la realidad es que ya estaba agotada, tenía un gran peso por estarle ocultando cosas con el riesgo de perder cosas importantes como su amistad con cara de mandril.

-Orihime. – Hichigo ve a la mencionada que estaba sentada en un banco tapándose la cara con el rostro. – Deberías hacer algo más productivo que quedarte ahí como una tonta.

-Así no ayudas. – Le reprocha July apoyando sus manos en las caderas.

-No seas tan cruel. – De nuevo la voz apenas le salía a Charlotte y tose con fuerza.

-Vamos, levántate y vete, me fastidia tu presencia. – Dándole la espalda.

Orihime sólo lo miraba, comprendiendo sus verdaderas intenciones sólo que lo estaba ejerciendo con poco tacto para no perder su reputación, pero no estaba segura de ir o no, con lo que le contaron, de seguro había dejado a Ichigo muy dañado y podía apostar que ahora pensara cosas malas de ellas. Quería llorar y encerrarse, no salir más de su departamento y desaparecer del mundo… o volver a desaparecer en el mar sin que nadie la encuentre esta vez, olvidar para siempre su lado humano y ser sólo una sirena recorriendo el mundo y que Ichigo sea feliz con una mujer que en verdad se merezca.

Pero al ver las miradas de todos sus amigos, trago hondo y aprieta la quijada.

Tal vez tenga una oportunidad… la última.

Debía hacer las cosas correctas esta vez, así que sin decir nada se va corriendo.

Observan como se pierde de vista y pensaron en irse también cuando una voz los detiene.

-¡CHARLOTTE!

La princesa fugitiva se detiene y un escalofrió recorre su cuerpo al oír aquel potente grito irreconocible para ella, asustada voltea y refleja el verdadera miedo en el momento que sus ojos se cruzaron con los de su compañera de escuela Houjouin Seika.


Orihime sabía dónde encontrar a Ichigo y no se equivocó: en la playa.

Ahí estaba, sentado en la arena y lanzando al agua algunas piedras que se encontró en el camino, traga duro ya que esto sería difícil. A paso lento camina hacía él pensando en las palabras correctas para controlar el temperamento del dueño de sus pensamientos.

Como si fuese una alarma, Ichigo se voltea y frunce más el ceño si era posible al ver a la sirena, por eso se pone de pie y decide irse ignorando la suplica de quedarse. Ella intenta alcanzarlo casi a carrera ya que él en verdad si que caminaba rápido y sus pasos eran largos y ella ya había corrido mucho para llegar, por lo que estaba agotada.

-Por favor, déjame explicarte lo que paso. – Tratando de alcanzar su brazo.

Ichigo se detiene de golpe, por lo que choca con su espalda y retrocede unos pasos torpes en un intento de no caer.

-¿Explicar? – Se da la media vuelta y por primera vez Orihime estaba asustada de él con esos ojos lleno de odio, odio hacía ella y ante aquella realidad, una flecha invisible la atravesó y partió su corazón. – ¿Piensas explicarme cómo me dices en un día que necesitas tiempo y al otro andas como una cualquiera colgada de otro? – Estallo gritando tan fuerte que varias gaviotas volaron.

-Yo… la verdad es…. – Su cuerpo estaba temblando a causa de la flecha invisible, la sangre que sólo podía ver ella se deslizaba por todo su cuerpo y sus ojos estaban en verdad tratando de no llorar.

-¡Está claro que no tienes nada que explicar! Eres una mentirosa Inoue y una embustera.

-Por favor, yo… - La voz se le estaba yendo y el miedo aumentaba al ver que su propia sangre cobraba viva y la iba cubriendo poco a poco para llevársela y no hacerla sentir más dolor. Una invitación tentadora, pero no iba a rendirse. – Escúchame, yo…

Y su voz se corta, la sangre invisible ya le estaba tapando la boca.

Dirige su vista hacía el mar, contemplando con dolor las olas y echándole la culpa a su destino por guardar silencio y alejarlo de él… no.

No más mentiras, no más secretos…

Se lo diría.

Pero como no podía hablar, decidida camina hacía las olas dispuesta a cumplir el refrán "una imagen vale más de mil palabras" y respira hondo. Estaba lista para meterse cuando unas voces desconocidas en su memoria la vuelven a la realidad y contempla a un grupo de personas emocionadas de hacer surf. Se sintió en verdad una estúpida y sabía que ya estaba arruinado todo, así que por unos segundos cierra sus ojos y pudo jurar que había visto al Terrino por unos segundos de pie sobre el mar y aullando como si compartiera su dolor.

Se da la media vuelta y con lágrimas sin control en su rostro camina por el mismo camino en el que vino.

-Te lo diré en otra ocasión. – Le dice en pleno llanto y sin importarle ya lucir patética.

-¡Parece que es lo único que sabes hacer: correr sin importarte los sentimientos de los otros!

-¡Eso no es verdad! – Le grita en llanto y encarándolo con la mirada, reflejando el dolor que le producía aquella flecha invisible.

-¿Por qué no te ahorras el dialogo actuado y dices lo que eres en realidad?

-¡Ni siquiera tienes idea por lo que estoy pasando!

-¡Eres una mentirosa! ¡Te gusta dejar a las personas con ilusiones falsas y destrozarlos como a un cristal sin compasión!

Orihime decidió no seguir porque era algo sin sentido y no iba a gritar con público su secreto así que le da la espalda y camina a paso acelerado para alejarse lo más rápido posible de él y de la gente que no paraba de murmurar cosas. La flecha la estaba dejando sin aire.

-¡Te odio Inoue! – Orihime se detiene de golpe con los ojos levemente abiertos. Esas tres palabras fueron las que se necesitaba para que la flecha la lastimase más y otras miles la atacasen también que creyó que caería en la arena y ahí mismo moriría en un segundo. – ¡NO QUIERO SABER NADA MÁS DE TI!

Se vuelve a tapar el rostro con sus manos aún cuando ya era un desastre y sale corriendo sin importarle el posible infarto y con su vista nublosa.

De verdad lo siento.