Hooola lamento la tardanza pero por fin aquí esta el capitulo 29 yeey ya llegare pronto al 30 Uhuu xD
En este capitulo todos sienten la necesidad de hablar con alguien, todos deciden que hablaran con alguien, y algunos terminan hablando con alguien, por eso se llama We need to talk.
Espero que les guste, aquí esta la primera parte de las consecuencias de la mentira de Tenten :) ojala esten conformes.
We need to talk
El jueves, Tenten, Temari y Neji fueron a comer a la plaza donde la primera trabaja, pero después de comer el Hyuuga tuvo que retirarse para ir al trabajo y al quedarse solas las otras dos decidieron que era hora de que Tenten le pagara la nieve que le debía a Temari.
Para las tres y media de la tarde, hora en que ambas ya tenían que retirarse para irse a sus respectivos trabajos, ya habían terminado con su delicioso postre.
— Lo siento Ten, tengo que irme.
— Vale. Yo también debo irme, me deje el uniforme en el trabajo y tengo que llegar antes para ponérmelo.
— En ese caso te dejo sin remordimientos. Nos vemos mas tarde.
— ¿En la fuente central a las ocho?
— En la fuente a las ocho — dijo como afirmación Temari, ambas se levantaron de la mesa donde se encontraban y se dirigieron a lugares distintos, Temari a tomar el autobús hacia su trabajo y Tenten a caminar hacia el otro lado de la plaza para llegar al suyo.
Tan entretenida iba Tenten mirando el suelo mientras caminaba tranquilamente que no miró cuando Kiba la interceptó en el camino y terminó topándose con él.
— Lo lamento, yo. Ah, hora Kiba ¿Qué haces por aquí? ¿No trabajas hoy?
— Pedí permiso. Y vengo al cine — dijo mirando hacia atrás— en lo que se suponía era una cita grupal.
Tenten dirigió la mirada hacia donde Kiba observaba, ahí estaban Gaara y su novia, Lee y Ayame y Kankuro, sentados en una mesa de una de las tantas tiendas de helados que habían ahí.
— ¿Vienes en una cita con Kankuro? — dijo Tenten estallando en risas — ¡¿No te invitó una nieve como Gaara a Matsuri?!
— ¿Estas insinuando que yo sería la chica? — dijo molesto frunciendo el seño — Como sea — sonrió de pronto — No vengo con él, vine engañado.
— Te dijeron… ¿Qué?
— Se suponía que la novia de Gaara invitaría a dos amigas suyas, una para Kankuro y otra para mí. Pero la muy tramposa no lo hizo, dijo una escusa, de que no habían podido o algo así.
— No creo que lo haya hecho de adrede.
— Kankuro dice que sí, que ella es así de mala.
— ¿De cuándo acá Kankuro tiene la razón en todo lo que dice? No te olvides que fue él quien hizo que te perdieras en aquella acampada en el instituto.
— Si bueno, pero ¿Qué me queda? Mejor pensar que la chica no le dijo a nadie a creer que una chica me desprecio.
— Ya te la tienes bien creída. Tampoco es tan difícil despreciarte — susurró Tenten.
— ¿Qué?
— Nada… Así que Lee se animó a invitar a salir a Ayame. Me alegro.
Tenten sonrió con sinceridad, esos dos chicos formaban un cuadro muy bonito, compartiendo con timidez sus nieves de distintos sabores, con aquel sonrojo en las mejillas y las pequeñas risas nerviosas. Qué bueno era que su amigo fuera feliz, que se diese una oportunidad a pesar de su desengaño con Sakura. Luego que Naruto le comentó como se había puesto Lee, Tenten no podía más que lamentarse el no haber estado ahí para él cuando aquello sucedió. Se sentía horrible por no haber atendido el teléfono durante aquella época, y ahora que se ponía a pensar en porque lo había hecho, realmente le parecía una estupidez. Ahora que tontería más grande le resultaba lo que estaba haciendo en aquel momento.
— No creas que siempre se miró tan confiado — dijo Kiba sonriendo también por el cuadro — Si antes de llegar temblaba más que una gelatina a medio cuajar. Temía ¿Cómo dijo? ¡Ah! No ser el caballero adecuado para esta doncella. Al final Kankuro lo ayudó a disipar sus dudas para invitarla a salir. Que buenos consejos da ese chico.
— Él siempre… Parece que es de esas personas que están siempre ahí, y a pesar de que si es tomado en cuenta, realmente nadie lo mira como a alguien a quien se le puede pedir consejos. Aun que en realidad es uno de los mejores, un poquito inmaduro pero no se puede todo.
— Vaya que sí. Aquí viene. Has como que no estamos hablando — susurró.
— Ah, te escuche pilluelo ¿hablaban de mi?
— Claro, de lo buen amigo que eres — asintió Tenten sonriente.
— Ya se estaban tardando en notarlo. Y bueno Ten ¿Qué tal estas?
— ¿Qué les ha dado hoy a todos por acortar mi nombre? ¿No es ya lo suficientemente corto? — rió la chica, los otros dos sonrieron — Pues estoy bien. Y ¿tú qué tal? Tratando bien a tu cita, espero.
— ¡Ah pero que graciosita me saliste!
— Su bueno, es mi talento natural — rió la chica.
— Y bueno si. — Interrumpió Kiba — ¿A dónde vas?
— ¡Al trabajo! — Exclamó como si se hubiera asustado — Que bueno que me recuerdan, que si no, no llego. Me tengo que ir ¡Me saludan a las parejitas!
— ¿Tan rápido? Acabas de llegar — se lamentó Kankuro.
— Si, ¡No nos abandones con los caramelitos!
— Lo lamento pero llegaría tarde ¡Nos vemos!
Los dos chicos se despidieron sin muchos ánimos, y Tenten comenzó a caminar de nuevo más rápido.
— ¡Ah oye! — exclamó Kiba recordando algo, Tenten se dio media vuelta y lo miró interrogante — ¿Podemos quedar mañana? Necesito hablar contigo.
— Vale, me mandas mensaje para confirmar.
Y sin decir más se fue. Menos mal que se la habían encontrado ahí, Kiba no había tenido la oportunidad de hablar con ella en la universidad con tantos jaleos y trabajos, lo mejor era que hablaran la tarde de mañana con tranquilidad, sobre el asunto de Kabuto.
. . .
Shikamaru iba un poco tarde al boliche, esa tarde después de clases sus padres lo invitaron a comer en un restaurante para celebrar un asenso que había tenido la madre del chico en su trabajo. Pero al final lo entretuvieron más tiempo de lo planeado, ya que más que celebrar y preguntarle cosas a su madre, ambos padres parecían ansiosos de saber cómo era que le estaba yendo a él. Luego de que se libró de ellos el tráfico no ayudo mucho tampoco.
Solo esperaba que Naruto no se hubiera ido por desesperado o algo por el estilo.
Pero cuando llegó a las mesas, ahí lo encontró. Alcanzó a ver su cabellera rubia desordenada desde la entrada, sentado bien quieto como niño regañado, mirando los pinos como si le estuviesen contando algo sumamente interesante. Se apresuró a pagar la entrada y escoger los zapatos, ya que el plan era jugar un rato luego de hablar. Se puso los zapatos, ahí mismo donde se los dieron, y enseguida se fue a la mesa donde el rubio lo esperaba.
— ¿Llego muy tarde?
Naruto dio un respingo en su lugar, exaltado por el repentino sonido de la voz de su amigo, miró enseguida a Shikamaru sin comprender lo que le decía.
— ¡Ah! — exclamó al fin procesando — No, acabo de llegar, por cierto ya ordene comida, unos nachos y papas fritas, es que apenas y comí en mi casa.
— Cierto, tu también comiste hoy con tus padres ¿Cómo te fue?
A juzgar por la cara que el rubio tenía antes Shikamaru ya sospechaba que no le había ido muy bien.
— Pues, en medio de la comida mi mamá se puso bastante histérica. Muy mal dattebayo. No sé que le dio de pronto pero se puso a llorar como bien… ay, no sé cómo decirlo pero se miraba como si alguien se hubiera muerto o algo. Y luego comenzó a hablar incoherencias, tanto que mi papa la tuvo que llevar a su cuarto para que se tomara un calmante y se durmiera. Shikamaru yo tengo miedo ¿y si al final es esquizofrénica? O algo.
— ¿Qué te dijo tu padre? — se limitó a decir Shikamaru sin saber que decir realmente a aquello.
— Pues que está muy alterada, dice que se culpa porque me allá ido de la casa, que estoy muy chico para andar haciendo esas cosas y… creo que hice más mal que bien al irme dattebayo. Pensé que yéndome al fin todos estarían felices, tendrían espacio y habría menos discusiones, y hasta cierto punto creo que le atine ´ttebayo, Naruko y Minato se miran mas serviciales y Miako esta más tranquila porque ya no los escucha pelearse. Pero mi mamá se puso más mal, y es mi culpa dattebayo.
— Yo creo que tendrías que hablar con ella — dijo Shikamaru — tu mamá no está loca ni enferma, solo deprimida porque siente que no puede con sus responsabilidades. A lo mejor piensa que por su misma situación te orillo a hacer eso que hiciste, lo cual la verdad no estaría tan fuera de la realidad.
— Pero es que yo no solo me fui por ella, por que estuvieran mas tranquilos ellos. Yo tampoco podía seguir ahí, estaba muy incomodo. Sentía que me faltaba el aire. Ahora me siento bien, mejor, sin tantas responsabilidades. Estoy seguro que me hace bien salirme de casa dattebayo, yo sé que no dejare de apoyar a mi mamá en lo que necesite, pero ya era un estorbo ahí y no servía para nada, lo único que hacía era llegar a comer y dormir.
— Podrías intentar decirle eso que me dijiste.
— ¿Qué?
— Mas despistado y no naces… eso, que no solo te fuiste por ella sino también por ti, que ahora estas y te sientes mejor y así podrás ayudarla más. Porque quieres que se mejore.
— Vaya ¿yo dije eso? — Shikamaru asintió.
— No pierdes nada hablando e incluso si tienes que hacerlo podrías mentir un poco, diciendo que todo fue por ti. Pero en lugar de quejarte o culparte de su situación, haz algo al respecto, ya sabes lo que dicen "Si tu problema tiene solución ¿Para qué quejarte? Y si no lo tiene ¿Para qué molestarte?"
— Tienes razón — sonrió alegre otra vez — Y tu ¿De qué querías hablarme?
— Para eso hay que ponernos mas cómodos, mejor esperemos que nos llegue lo que ordenaste.
— Oye pero dime ¿Tiene que ver con Sasuke?
— ¿Con el Uchiha? ¿Por qué lo preguntas?
— No lo sé, se me ocurrió ´ttebayo, últimamente está muy serio.
— Pues no, la verdad no tiene nada que ver con él, ni conmigo. Es sobre Hinata.
Sorprendido e intrigado el rubio frunció el ceño ¿de qué quería hablar Shikamaru?
. . .
Sasuke y Suigetsu habían encargado comida china y decidieron comerla tranquilamente sentados en la sala con solo música de fondo puesta. Charlaban de cualquier cosa y de nada, todas las trivialidades que se les vinieran a la mente, la charla no tenía importancia ya que ambos tenían otra cosa en la cabeza, o más bien a alguien más.
— Shikamaru está bastante extraño desde el lunes — decía Suigetsu a la par que comida arroz de una cajita blanca de la comida china — Se le mira distraído en clase, la semana pasada estaba parecido pero ahora además se le mira molesto…
— Mnh…
— Y bueno ¿Por qué te hablo de eso si no te interesa? Bueno, es porque podría afectar mi calificación a la larga, estoy en todos los equipos con él y… te sigue sin interesar.
— No es propio de ti estar hablando de los problemas de los demás.
— No es propio de ti estar tan serio — arremetió Suigetsu.
Sasuke suspiró, y dejó la comida de lado, se pasó la lengua por los labios y miró a su amigo.
— ¿Soy una mala persona? — preguntó de pronto.
Ala, aquello no se lo esperaba.
— A mi parecer no — se limitó a responder.
— ¿Soy un buen amigo?
— Pues, yo se que te preocupas por los demás, más de lo que quieres admitir y de lo que aparentas.
— ¿Soy agradable entonces?
— ¿Qué es esto? ¿Un interrogatorio?
— Tú responde.
— Cuando no te pones pesado caes bastante bien.
— Entonces, aquí va la ultima ¿Doy miedo?
Había demasiada emoción en esa pregunta para ser algo trivial, por un momento Suigetsu no supo que responder, estaba demasiado extrañado de el tono y expresión de voz usado por Sasuke.
— Sasuke ¿Qué…?
— Responde — interrumpió el azabache.
Suigetsu sacudió la cabeza.
— A mi no me das miedo, digo, antes si, ya sabes cuándo andábamos en lo de Orochimaru, pero ahora eres una persona completamente distinta — dejó la comida de lado y se estiró.
— Entonces es solo que no inspiro confianza — se dijo a sí mismo como una afirmación, miraba al suelo pero pensaba en otras cosas — ¿Sabes que Naruto está viviendo aquí?
— Claro, si lo gritó a todo pulmón el otro día, ya te digo que si alguien del continente próximo no lo escucho es porque esta sordo — Sasuke sonrió ladinamente. — ¿Qué pasa con eso?
— ¿Sabes porque se mudó?
— Tenia problemas en su casa —asintió Suigetsu.
— Claro — el Uchiha rió secamente y preguntó — ¿Cuándo te enteraste?
— Aquí vamos de nuevo con el interrogatorio — dijo un poco desesperado, ya quería saber a dónde iba todo aquello. Suspiró, volteo los ojos y habló — La semana pasada me parece, el… martes o miércoles.
— Aja…
El cuarto quedo en silencio por un momento mientras Sasuke parecía meditar sobre lo que le había dicho Suigetsu, y por su expresión no le gustaba lo que había escuchado.
— ¿Qué te pasa Sasuke? Comienzas a preocuparme.
— Que soy un mal amigo, eso pasa. Siempre me la paso preocupado por mis cosas y no me doy cuenta que una de las personas más… más importantes — dijo casi a regañadientes — para mi, están pasando un mal rato.
— Sasuke…
— ¿Sabías que fui el último en enterarme que se mudaba? Esperó hasta que estuviera ya instalado para decirme, como si yo fuera un ¡Un ogro! Y lo hubiera dejado dormir en la calle. Lo hubieras mirado cuando me lo dijo, si hasta parecía creer que me lo iba a comer. Lo sé, sé que no es normal que yo hable de estas cosas, pero lleva rondándome por la cabeza desde el lunes, tenía que decírselo a alguien. Soy un amigo horrible, tanto que no puedo inspirar confianza a mi mejor amigo.
— ¿Y que harás al respecto? — indagó Suigetsu ya más calmado de su curiosidad, tomó otro de los botecitos de comida y comenzó a comer del contenido, era pollo al parecer.
— Creo que Naruto se da cuenta que estoy serio, lo sé, no puedo evitar ponerme así y él está bastante perspicaz últimamente.
— Naruto piensa que estas molesto porque se mudó — declaró Suigetsu.
— ¿Él cree eso? ¿Cómo lo…?
— Lo escuché comentándoselo a Shikamaru.
— Shikamaru se ha vuelto muy cercano a Naruto.
— ¿Te molesta?
— No. Él tiene derecho a tener más amigos. Sería un verdadero ogro si se lo prohibiera, es más, no tengo ningún derecho. Pero siento que me deja de lado por él.
— Dile como te sientes — dijo rotundo, tomó agua y volvió a hablar — Naruto es casi como una chica, adora que le hablen de sus problemas y dar consejos. Apreciara que te abras a él. Tú también ten esa confianza de decirle como te sientes.
— Últimamente pareciera que hay mucha falta de comunicación en nuestro grupo de amigos.
— ¿Y eso?
— Tengo la sospecha que el problema de Shikamaru es conmigo. Más bien… estoy seguro que es así.
— Pues más te vale que lo arregles o podría reprobar. Yo por supuesto.
— No me apetece — dijo sencillamente, rió entre dientes y continuó — Me divierte verlo molesto… y por tal cosa.
— Típico que te divierta molestar a los demás — reía también Suigetsu — pero oye ¿Por qué se molesta?
— Ah… es privado.
— Vaya, ahora seré yo el que sienta que no confían en él.
— Es una tontería. Él ya se hizo un escenario e su mente donde yo soy el malo, o algo así, pero no tiene importancia porque no es como él piensa.
. . .
Shikamaru tomaba de su refresco una última vez, ya que se había quedado sin contenido. Suspiró y miró a Naruto que estaba tan concentrado en las papas fritas que parecía querer levantar con la mente de lo centrado que estaba, o como si las papas le estuvieran intentando explicar un problema matemático.
— ¿Ya has tenido suficiente tiempo para reflexionar?
Preguntó el Nara al fin, cansado ya del silencio y sabiendo que si lo dejaba estar así, estaría hasta quien sabe cuándo y no tenían realmente tanto tiempo.
— No puedo creer que en el siglo veintiuno aun haya gente tan tradicional ´ttebayo. Ni los Uchihas son así, si les gusta que las cosas se hagan como se debe, como todo el mundo, pero eso de las citas matrimoniales…
— No te pierdas Naruto, yo lo que quiero que notes es que Hinata está dispuesta a hacer lo que sea para no seguir con esas absurdas reglas. Pero tiene miedo.
— ¿Para qué me dijiste esto Shikamaru?
El aludido solo sonrió, con esa sonrisa que normalmente usaba en la escuela, cuando había un problema que Naruto tenía que resolver y que ahí mismo, en lo que ya se había dicho estaba la respuesta. Entonces el rubio abrió los ojos como platos.
— Hinata y Shino no son novios ¿verdad? — dijo asombrado con una sonrisa alegre —Pero… — volvió a la normalidad — ¿Esto como me afecta a mi?
Shikamaru volteo los ojos.
— Hinata lo que necesita es coraje para enfrentar a su padre. Pero desde pequeña se le ha dicho que no sirve para nada, es menospreciada constantemente y ha llegado a creer que es todo lo que se le ha dicho. Necesita a alguien que la ayude a dejar esa timidez y ese miedo que tiene que no le sirve para nada.
— ¿Yo? ¿No crees que terminaré por involucrarme demasiado si la ayudo?
— Lo harás bien — la verdad era que Shikamaru estaba contando con que se involucrara.
— Shikamaru ¿Nunca pensaste en ser psicólogo? — el aludido alzo una ceja extrañado.
— Doy muy malos consejos Naruto, terminaría volviendo aun más locos a mis pacientes. Y ya que estamos hablando de malos consejos, me gustaría que ayudaras a Hinata sin que ella lo sepa.
— ¿Cómo así?
— No le digas que sabes su situación. Deja que ella te lo diga sola.
. . .
— ¿Qué miras tanto en tu teléfono? — preguntó Sasuke a su amigo, dejando el ultimo bote de comida vacio de lado.
— Nada.
Pero esa respuesta no iba a ser suficiente. Sasuke sonrió con malicia.
— Oh, bueno… ¡Trae acá! — y sin dejar que Suigetsu se defendiera le arrebató el teléfono de las manos. Hubo un forcejeo hasta que Sasuke se apartó y miró el teléfono, alejando a Suigetsu con su mano libre.
— ¡Espera! — gritaba desesperado.
— Karin…
— No es lo que piensas.
— ¿Ah, no?
— Es que… ¡Esta bien! Si es lo que piensas.
— ¿Te gusta? — Sasuke sonreía divertido, la verdad es que ya lo sabía, gracias a Juugo que conocía mejor a Suigetsu que él y lo había notado desde el primer momento, a su amigo le gustaba Karin desde hace mucho tiempo.
— Si — asintió con la cabeza, avergonzado — no lo había notado antes, pero hable con mi tío y… creo que tiene razón, ella siempre me gustó. ¡Pero no digas nada! Juugo no me dejaría en paz si lo supiera.
— Calma ¿Y qué piensas hacer? — preguntó dejando el celular de Suigetsu en la mesa — ¿La invitaras a salir?
— No lo sé. Es que, se que ella me rechazará. Ya sabes, nunca he sido muy bueno con ella. Ya veré luego. ¿Tienes agua de sabor o soda?
— Hay agua de tamarindo en el refrigerador.
— Con eso me conformo.
Suigetsu salió apresurado de la sala de juegos por su agua, Sasuke por mientras miró el teléfono de su amigo, que parpadeaba de manera extraña y recordó algo que le dijo Suigetsu en ese rato que estaban hablando "Mi teléfono actúa raro, cada vez que hago una llamada la pantalla se vuelve loca, yo creo que ya tengo que comprarme otro" luego de eso empezaron a hablar de celulares. ¿Sería que…?
Tomo el teléfono y se lo llevó al oído.
— ¿Bueno? — dijo tímidamente esperando que lo que pensaba no fuera lo que pasaba.
— Sasuke.
— Karin… ¿desde cuándo?
— Lo suficiente…. Parece que se le marco el teléfono ¿no?
Parecía algo nerviosa pero no podía estar seguro.
— Eh… si.
— No digas nada. Me tengo que ir… no digas nada — repitió y enseguida colgó.
Sasuke solo le sonrió al teléfono, vaya cosas de la vida, seguramente entre el forcejeo de Suigetsu al querer quitarle el celular este se había marcado justo al número que se miraba el de la pantalla. Qué suerte la de Suigetsu, mala o buena, que suerte la de su amigo.
Borró la llamada, para que no se supiera nada y dejó el teléfono de donde lo agarro.
— Oye ¿Nos vamos? — dijo el chico desde la cocina.
— ¿A dónde?
— Al boliche, ya casi son las seis.
— Ah, vale. Deja levanto el cadáver de la comida.
Sasuke solo podía pensar en que la vida de Suigetsu parecía una comedia romántica.
. . .
Aquella película había estado súper aburrida, era ofensiva y repugnante, incitaba al odio y era una verdadera basura. Al menos eso era lo que opinaba Matsuri, la fastidiosa novia de Gaara.
— No puedo creer que creen cosas así, y que haya tenido que pagar por algo así. — decía la chica.
— De hecho, tu no pagaste — dijo Kankuro — lo hizo mi hermano.
— Pues da igual ¡No me gusto de cualquier forma!
— A mi si — interrumpió Ayame — Aun que me resultó un poco grotesca en algunas partes.
— Te quedaste sin aire de la risa que tenias — decía riéndose Kiba.
— ¡Es verdad! Nunca había mirado a Ayame-san reír de esa manera — exclamaba Lee sonriente, él apenas había prestado atención a la película, así que no tenía una opinión real, la verdad es que en lugar de estar atento a lo que iba, estaba mirando el bello rostro de Ayame.
— Que vergüenza — decía la aludida sonrojándose — Lamento eso.
— No lo lamentes. Me gustó muchísimo verte reír así. Tienes una hermosa sonrisa. — La chica se sonrojó, era asombroso como Lee podía decir toda clase de cosas sin titubear, con tanta sinceridad, como si entregara el corazón con cada palabra que decía.
El ambiente de pronto se puso sumamente incomodo para Kankuro y Kiba que para alejarse de las parejitas apresuraron el paso.
— Que chica más pesada — refunfuñaba Kankuro.
— ¿Ayame? No lo sé, a mi me parece sumamente linda, su carácter es muy bueno. Ahora sí que se lucio Lee.
— No, ella no. Matsuri, es un asco.
— Yo no sé cómo se queja de la película si apenas y la miró, estuvo todo el rato almorzándose a Gaara como si no lo hubiera mirado en mil años.
— Imagine, y eso lo hace cuando estoy yo presente, que soy su hermano. Esa chica no tiene ni pisca de discreción, dignidad, ni decencia. No entiendo que le mira Gaara.
— Además es bien celosa ¿no? se le mira de lejos.
— Bastante, solo le importa ella misma.
— A mi me calló mal desde que dijo que iba a invitar a unas amigas y no lo hizo.
— Yo ya sabía que haría eso.
— ¿Y porque viniste entonces?
— ¡Por ti cabeza hueca! Imagínate, ahora sufrimos con las parejitas y somos dos, piensa como estarías si solo fueras tú.
— ¡Tu sí que eres un amigo!
— Lo sé querido, lo sé.
— Un poco de modestia ¿no? — dijo un azabache que se acercaba a ellos al lado de alguien más.
— ¡Sasuke, Suigetsu!
— Pero que amor Kiba ¿Nos extrañabas? — dijo burlón Suigetsu.
— ¿Qué hacen por acá? — indagó Kankuro saludando a los dos con el puño.
— Vamos al boliche con Juugo, Naruto y Shikamaru — respondió Suigetsu.— ya veo que ustedes vienen de sujeta velas, uno para cada parejita — decía mientras miraba a los otros cuatro que lentamente se acercaban.
— ¡Jue horrible, Jue horrible! — gritó Kiba imitando a Eugenio Derbez.
— Ya, ya. Ya paso — calmaba Suigetsu dándole palmaditas al chico perro en la cabeza.
— ¿Quieren acompañarnos? — propuso Sasuke.
— ¡Dios! Pensé que nunca lo pedirías, estaba a punto de rogarte que os invitaras — dijo Kankuro riéndose, aun que era verdad que si lo estaba pensando.
— Hola — saludó Gaara — ¿Cómo ustedes por aquí?
— Van a ver al resto en el boliche — dijo Kankuro — nos han invitado pero ustedes pueden quedarse aquí si quieren.
— A mi me apetece ir al boliche — dijo matsuri con una pisca de malicia.
— ¡Sí! Será divertido ¿vamos ayame-san?
— Suena bien — le sonrió amablemente a Lee que lucía emocionado.
— ¡Entonces decidido! — gritó el cejotas — nosotros también vamos.
— P-pues creo que está bien — murmuró Kiba.
— Nosotros también— dijo Gaara sonriendo de lado.
Kiba y Kankuro se miraron y luego miraron a los otros dos, Sasuke y Suigetsu cuando vieron que los miraban desviaron las miradas y se pusieron a silbar como si no se hubieran dado cuenta.
Los castaños suspiraron derrotados. Cuando todos comenzaron a andar Matsuri le sonrió a Kankuro con malicia, este frunció el ceño.
— Animo — le dijo simplemente Sasuke que se había dado cuenta de aquello.
. . .
Poco después de las ocho Tenten y Hinata salieron de su trabajo y juntas, ya sin su uniforme, se dirigieron hacia la fuente de la plaza. En aquella plaza enorme habían varias fuentes por supuesto, pero ellas se dirigían a la que se encontraba en el puro centro de toda la plaza, una gran fuente con estatuas de angelitos bebes que tiraban agua.
— Que lastima que Yuki tenga que quedarse una hora mas — decía Hinata con su inocencia habitual — seguro que les agradaba a las chicas.
— Es una buena chica — asintió Tenten — tal vez cuando termine pueda venir, habrá que marcarle luego.
— Suena bien — sonrió tímidamente la Hyuuga.
— Ya están todas — comentó Tenten al ver al resto de sus amigas en la fuente.
Ino, Sakura y Temari ya estaban sentadas en la base de la fuente, las tres charlando. Cuando las otras dos se acercaron las tres estallaron en risas.
— ¿Qué es tan gracioso? — indagó Tenten desconcertada.
— ¿Ya viste a los angelitos? — preguntó entre risas Ino.
Ambas chicas curiosas miraron a los angelitos de la fuente. En la parte de arriba estaban dos pares de angelitos tomados de la mano y dándose la espalda mientras que por la boca soltaban un gran chorro de agua que era constante. En la parte del medio habían seis angelitos un poco más pequeños que los anteriores todos en distintas poses pero sentados, de las manos de cada uno salían pequeños chorros. Y por ultimo en la base de la fuente habían cuatro ángeles de buen tamaño todos…
— ¿Están haciendo pipi en la fuente? — dijo asombrada Hinata.
Las otras tres locas se comenzaron a reír. Tenten y Hinata solo sonrieron, era gracioso lo que les podía dar risa a sus amigas.
— ¿Cuál es el plan? — dijo Ino una vez calmada.
— Podemos ir al boliche — comentó Sakura — escuche que tienen unos buenos nachos, y podríamos jugar un poco.
— Naruto-kun me dijo que todos estaban en el boliche — dijo tímidamente Hinata.
— Cierto, y es noche de chicas — puntualizó Temari.
— Pero podemos sentarnos en una mesa aparte ¡Y podríamos jugar contra los chicos! ¿A que estaría bien? — exclamó Tenten intentando animarlas.
Al final todas accedieron.
Parecía que al final todos menos Neji y Sai que trabajaban, los forever alone, estarían en el boliche. Si hasta parecía que no podían vivir los unos sin los otros.
. . . .
— ¡Anda Naruto tu puedes! — Animaba Suigetsu con una enorme sonrisa.
Naruto miró al chico y sonrió abiertamente, tomó la bola de bolos entre sus manos, se colocó en posición y comenzó a retroceder unos cuantos pasos para agarrar vuelo. Y entonces corrió. Justo en el momento preciso tiró la bola que rápida y ágilmente terminó por impactarse contra los pinos.
Todos en la mesa del rubio saltaron, se dieron entre ellos "los cinco" y miraron enseguida retadores a sus contrincantes.
Estaban divididos en dos mesas de juego: en una estaba Naruto, Sasuke, Suigetsu, Kiba y Kankuro y en la otra Gaara, Lee, Shikamaru, Matsuri, Ayame y Juugo, que trabajaba ahí pero que cuando era su turno no se negaba a tirar algunos pinos.
Kankuro y Kiba agradecían el cambio que les habían hecho Juugo y Shikamaru, así ya no tendrían que estar con las parejitas.
— Buen tiro — dijo Sasuke con media sonrisa a lo que Naruto respondió con una dubitativa.
De la otra mesa se levantó Gaara que era constante y exhaustivamente animado por los chillidos de Matsuri que podían alterar hasta a una piedra, mientras que Gaara se mantenía tan sereno como un muerto.
— No lo sé Kankuro — decía Kiba — Para mí que tu hermano esta medio sordo.
— Pues si no lo está ya, le falta poco — aseguró Suigetsu que al igual que Shikamaru en la mesa de al lado, parecía querer asesinar a la chica lenta y dolorosamente.
— ¡Chuza! — gritó la otra mesa, y se escucharon mas chillidos de Matsuri.
— Vamos empatados — informaba Sasuke anotando algo en un papel.
— ¿A quién le toca? — Preguntó Suigetsu.
Todos se miraron por un momento entre sí, y enseguida miraron a Kankuro que tomaba refresco disimuladamente.
— ¿Yo? — Pareció sorprendido — No, yo no.
— Tranquilo, aun si fallas todavía tenemos oportunidad de empatar, igual sigue luego Suigetsu dattebayo.
Suigetsu le dio ánimos y Kankuro suspiró desanimado. Él odiaba los bolos, era verdaderamente malo y luego en ocasiones sucedía que, o sus dedos se quedaban atorados por un momento y eso echaba a perder el impulso que había tomado, o sudaba tanto que se resbalaban antes de tiempo y la bola terminaba yendo desviada. Fuese como fuera, siempre, todas las jugadas que hacía, terminaban siendo un rotundo desastre.
Se levantó con desgana y refunfuñando caminó hacia la máquina de las bolas, tomó una color azul platinado, que antes había usado y comenzó a retroceder. La risa burlesca de Matsuri lo hizo voltear y fruncir el ceño. Fijo la vista de nuevo al frente decidido en tirar una chuza y…
— Oh dios — con aquella frase Suigetsu quería compadecerse de Kankuro, esa no era una buena jugada para el chico.
No había sido chuza, de hecho habían quedado dos hermosos pinos, uno de el lado izquierdo, y otro del derecho, muy separados los unos de los otros.— Tienes otro tiro — animó Naruto aun que sabía que realmente no lograría nada, siendo Kankuro lo más probable era que no tirara ninguno.
La pelota regresó y con otro suspiro de desgana la tomó, si odiaba tirar una vez, ahora dos veces era doblemente peor su humillación. Ya estaba preparándose para tirar, cuando…
— ¡Miren las chicas! — exclamó Lee.
Todos miraron, incluso Kankuro que sin darse cuenta soltó la pelota. Pero al sentir la falta del peso volteó hacia el frente.
— Oh, no — murmuró para sí mismo. La pelota rodaba rápidamente, pero nada constante, parecía ir de un lado hacia otro de aquella rampa, pero sin caer, siempre sobre la superficie de madera.
— ¡Que buen tiro! — Dijo como saludo Temari — Ese es mi hermanito.
Y al todos escuchar aquello se giraron para ver que había pasado, los dos pinos estaban tumbados y Kankuro tenía la expresión de impacto más grande que jamás se le haya visto.
— No sé como lo hiciste pero muy bien — dijo animado Kiba sonriéndole con sorna al otro equipo.
— ¿Qué hacen por aquí? — le preguntó Sasuke a su novia.
— No se preocupen por nosotras — interrumpió Ino sonriente — Venimos a parte.
— Es algo asó como "noche de chicas" — explicó Sakura.
— La mesa del fondo está libre, vamos — informó Tenten saludando con la mano a todos y comenzando a caminar hacia allá.
— Al final todos terminamos aquí — comentaba asombrado Kiba — que cosas ¿no?
— Todos menos Neji y Sai dattebayo.
— Cierto, los dos están trabajando.
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Mientras tanto Neji se encontraba tecleando en un ordenador, en las oficinas del hospital. Tomó del café que se había servido y continuó con su trabajo.
"La campanella" de Franz Liszt, el tono que tenia para los desconocidos en su celular, reaccionó. Tomó el celular y contestó.
— Buenas noches.
— ¿Es este el teléfono de Hyuuga Neji?
— Así es.
— Le hablamos del hospital Santa Barbara, Hikaru Senju ha tenido un accidente y usted es su número de emergencia.
— ¿¡Hikaru!? ¿Cómo se encuentra?
— Muy delicado, la verdad es que los médicos desconocen su estado por lo pronto.
— Voy enseguida — dijo severamente colgando el teléfono. Sin cerrar nada en el ordenador guardo sus cosas y se fue a la oficina de su jefa — Disculpe Naoko-san.
— ¿Sucede algo Neji? — preguntó una mujer delgada con sus buenos años — te miras pálido.
— Un familiar mío ha tenido un accidente, quería pedirle…
— Claro, claro — interrumpió la mujer apurada — anda ve, yo término el registro.
Neji asintió y salió rápidamente, tomando su maletín y corriendo hacia la salida del hospital. El hospital Santa Barbara estaba del otro lado de la ciudad y seguro se tardaría un poco en taxi. Solo esperaba que su primo se encontrara bien cuando llegara.
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Naruto se excusó para ir al baño a refrescarse y ahora ahí estaba, observando sus orbes color turquesa que lo miraban firmemente. Él creía que ya había terminado por deducir lo que sucedía.
Shikamaru estaba celoso, eso era todo, no lo había comprendido antes ya que nunca lo había mirado en aquella situación. Y estaba celoso de Sasuke, aun que este parecía ignorar aquello, o si lo sabía y fingía no saberlo. El punto era que Sasuke no le daba importancia, y eso era bueno, ya que entonces era un problema unilateral y no tenia que preocuparse por si sus amigos se enfrentaran. Shikamaru era demasiado vago para querer pelear con Sasuke, lo que una mente brillante como la de él haría sería comenzar una lucha mental, algo así como… Naruto no estaba seguro, pero sería algo como conquistar a la chica. Y si Sasuke no le prestaba atención a los celos de Shikamaru era porque esa chica no era Sakura. Eso creía Naruto.
Pero si no era por Shikamaru, igualmente Sasuke parecía preocupado o… estaba raro, si eso era, muy raro últimamente. Se había puesto más serio e ignoraba las miradas de los demás, huía de ellas como si quisiera estar solo pero no se atreviera a decirlo. Además peleaba constantemente con Naruto, por lo que el rubio no podía más que pensar que su seriedad era su culpa, ya que había comenzado desde que se mudó.
Luego estaba su tercer problema. Aquello que él no recordaba que había hecho con Tenten en la fiesta. Él estaba seguro de no acordarse de nada, pero según Kankuro había escuchado a Ino decirlo. Naruto tenía un poco de miedo de eso ¿Y si la había forzado a algo? ¿Si Tenten no quería y él la obligo? Tal vez por eso no le dijo nada. Se sentía mal de solo pensar que la había presionado para que hiciera algo que ella no quería. Él no era así normalmente, jamás haría una cosa como esas, pero borracho a uno se le salen los fantasmas y, quien sabe, a lo mejor hizo algo de lo que se arrepiente.
Y pensando en todo eso llegaba a una conclusión. Necesitaba hablar con sus amigos.
Ahora ¿Cuál era el asunto más urgente? Claramente hablar con Sasuke, él era su mejor amigo y si él era el problema de Sasuke entonces no quería causar inconvenientes, se buscaría otro lugar para vivir y listo. Lo que no quería era estar mal con su amigo.
Luego estaba lo de Shikamaru, claro, ya que esos celos pueden terminar por volverse destructivos y podrían comprometer su amistad con él y con Sasuke, e incluso con quien fuera la chica que a Shikamaru le gustara.
Y por ultimo en urgencia era lo de Tenten, claro que él había faltado el respeto de la chica, pero de todas maneras, si ella no decía nada y actuaba naturalmente, e incluso estando con él a solas era buena. Lo que hizo Naruto no podía ser tan malo. Uy pero no importaba cuando se repitiera aquello aun sentía que debía de disculparse, por las dudas.
Ahí estaba una opción para resolver los problemas que parecían rondarle. Pero también estaba otra opción, bien podría agilizar las cosas e ir resolviéndolos por los que tuviera más a la mano, los que le llevaran menos tiempo. Incluso así, podía deshacerse de un problema esa misma noche.
Si, era mejor hacer las cosas más rápido, sin perder tiempo. A lo mejor los problemas luego se harían más grandes.
Primero se disculparía con Tenten. Y si, lo haría ahí mismo.
Salió del baño alegre por su decisión y en lugar de dirigirse a su mesa fue a la de las chicas.
— ¿A dónde va Naruto? Ya casi es su turno — escuchó Shikamaru que decía Kankuro en la otra mesa.
El Nara volteó a la mesa de las chicas donde Naruto hablaba con ellas y luego parecía dirigirse solo a Tenten quien asintió alegre y se levantó de la mesa. Ambos se retiraron a la entrada del boliche donde ya no podían verlos, Ino cuchicheaba algo y reía en voz baja.
— ¿A dónde irán? — se preguntó en voz baja.
— Juugo es tu turno — avisó Lee al lado de Shikamaru a todo pulmón.
El aludido, con su uniforme de trabajo se acercó a la maquina repartidora de bolas y tomo una negra brillante. Antes de mirar la chuza del de pelo naranja Shikamaru dirigió una última mirada a la mesa de las chicas, donde Sakura con cara de molestia se levantó y siguió a los otros dos.
Esperaba que no pasase nada malo.
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— ¿Qué paso? — indagó con una sonrisa Tenten — ¿De qué querías hablarme?
— ¡Lo lamento! — exclamó estrepitosamente Naruto, se inclinó rápidamente y ahí se quedo un momento.
Tenten se miró repentinamente avergonzada, observo a los lados como los empleados y algunos de los que estaban recién entrando los miraban.
— Levántate — pidió en voz baja, al ver que no hacía caso lo tomó por los hombros y tranquilamente lo hizo adoptar una posición normal — ¿Por qué te disculpas?
— Kankuro me dijo que… tu y yo en la fiesta… habíamos… dattebayo…
Ahora el rubio era el que lucía avergonzado y Tenten muy confundida.
— ¿Qué tu y yo…? ¡Ah! — La chica se mordió el labio inferior y desvió la mirada — Sobre eso… tra-tranquilo que tu no…
— Dilo bien Tenten — interrumpió Sakura entrando a la escena con los brazos como jarras y mirando con reproche a la chica — Habla en voz clara, tan clara como la que tuviste para mentirnos. Y dile que no te acostaste con él en la fiesta.
Tenten lució sorprendida al ver a la chica ahí, pero enseguida se sintió culpable, ya sabía que aquello sucedería, solo hubiera deseado tener la oportunidad de decírselo ella en lugar de que Sakura se hubiera enterado por otro lado y ahora estuviera así.
— ¿Qué no? — indagó Naruto completamente confundido — pero Kankuro dijo…
— ¡Mentiras! — Gritó de pronto — puras mentiras de tu amiguita.
— Pero ¿Por qué mentir con algo así? — el rubio realmente no lo comprendía, sentía que le faltaba información de algo, que aquellas dos chicas sabían.
— Porque Tenten hizo algo, malo — con un énfasis escalofriante en la palabra "malo" Sakura comenzó a caminar alrededor de la chica, como un cazador que acorrala a su presa — No fue contigo con quien se acostó.
— Entonces… ¿con quién?
Tenten bajó la mirada muy apenada, Sakura lo sabía todo, no había sido por ella y tenía el total y completo derecho de molestarse como se estaba molestando. Se sentía avergonzada porque estaban mirando, se sentía apenada porque había mentido, mas aquellas acciones y posiciones que estaba tomando nada tenía que ver con que se hubiera acostado con Sasuke Uchiha, porque ella sabía que no era verdad. Aun así, era una mentirosa, y se merecía aquella humillación.
— Dile Tenten, dile con quien — presionó Sakura con un tono que no le gusto nada a Tenten quien alzó la vista.
— ¿Qué está pasando aquí? — esa era Temari que junto con Ino y Hinata se acercaban a los otros tres.
— Con nadie — susurró Tenten respondiendo a Sakura, ignorando a las recién llegadas.
— ¡Mas alto que no te escucho! — exclamó Sakura.
— ¡No me acosté con nadie! — gritó Tenten molesta con los ojos llorosos, se sentía humillada, y a pesar de que sabía que a los mentirosos no les va bien, al mismo tiempo tenía la idea de que Sakura se estaba propasando. Se sentía agredida e impotente y no podía evitar dejar salir unas cuantas lágrimas.
— Eres una mentirosa ¡Te acostaste con Sasuke yo lo sé!
— Ya se armo la gorda — murmuró Temari para sí misma.
— ¿Es eso verdad Tenten? — preguntó Ino comprendiendo ahora el porqué de todas las paranoias de su amiga en la semana.
— ¡No! no lo hice — dijo mirando apurada a las recién llegadas y luego a Naruto — No lo hice — repitió mirando al rubio que estaba bastante incomodo.
— ¿Cómo te atreves a negarlo? — Sakura entrecerró los ojos acusándola con la mirada — Yo lo sé ¡Te escuche cuando se lo decías a Shikamaru! No solo eres una traidora, roba novios, sino que además tienes el descaro de mentirme a mi cara ¡A pesar de que te digo que ya lo sé!
— Pero es que tú no comprendes…
— No — interrumpió — Lo comprendo perfectamente, no eres más que una…
— Yo creo que mejor me voy´ttebayo — murmuró Naruto que ahora entendía que aquello no tenía nada que ver con él y se sentía sumamente incomodo. Pero más que nada no soportaba ver pelear a sus amigas.
— No Naruto, quédate — dijo Sakura tan rotunda que como si Naruto fuera un perro se quedo estático en su lugar — Eres una descarada Tenten, mentirosa, traicionera ¿¡Y si hubiera estado embarazada!? Pudiste haber hecho muchísimo más daño de lo que ya has hecho.
— Sakura…
— ¡Cállate! No quiero escucharte hablar. Eres una regalada, chica fácil, una maldita zorra, ¡Ya no quiero verte más cerca de Sasuke-kun! Tu… ¡Puta!
Justo cuando pronunció aquella última palabra que terminó siendo la gota que derramó el vaso, Tenten no pudo más. Que mas daba si ella había mentido, no importaba ahora, Sakura estaba exagerando, la estaba insultado y ella no era de las personas que permitía que alguien le pasara por encima. Alzó la mano y el impactó con todas las fuerzas que fue capaz de juntar en aquel momento.
Yyy con eso terminó, claro, no termina ahí, tenten no se quedara cayada, vaya dramon que me cree. cuando comence este fanfic era de pura comedia y comedia romantica, y ha terminado asi.
no me arrepiento para nada.
El siguiente capitulo para festejar que llegue a los 30 subire un One-shot hubicado en el futuro, bueno un futuro tampoco tan lejano, simplemente ya pasando tantas complicaciones donde vendran cosas del pasado y algunas pistas de lo que sucedera en los proximos capitulos. :) el proximo sabado si todo esta bien.
GRACIAS POR LEER y por sus comentarios!
