Ahora si ya esta en orden la historia mil disculpas!
VIGESIMA TERCERA PARTE. AMOR CONTENIDO
- ¡Espera!...
El grito de Albert era desesperado… pero Candy era omisa al grito que daba el rubio… corría sin dirección alguna… Albert sabía que no podía correr siempre… bajo la velocidad con la que corría… cuando ella se cansara sería su oportunidad… y como lo predijera Albert la ojiverde dejo de correr… había ido demasiado rápido… al ver que ella se detenía el rubio vio su oportunidad y antes de que Candy se diera cuenta ya tenía frente a ella a Albert…
- ¿Por qué saliste corriendo como caballo desbocado?
- ¡Albert! Creí que ya no me seguías…
- ¿Crees que te iba a dejar ir así?
- Albert…
- Ahora responde a lo que te pregunte… ¿Por qué te fuiste así?
- Después de lo que paso con Edaín me sentí terrible… sentí la necesidad enorme de correr… -dijo ella en un tono que no convencía a si interlocutor-
- Eres una pésima mentirosa Candy…
- ¿No me crees?
- No… Tu estas huyendo de mi… sabes muy bien que tu y yo tenemos algo pendiente desde Chicago…
Candy sabía que lo que decía Albert era la verdad…. Venía huyendo de él desde aquel día que Albert habia regresado a Chicago… aquella tarde en casi le confesaba que le amaba donde coquetamente le había dicho… ¿Qué te dicen mis ojos?[1] Pero había logrado esquivar el cuestionamiento fingiendo un desmayo… después estuvo aquella ocasión en que le pidió que cantara un poco y que ello hizo solo por complacerle cuando él sin decir "agua va" le había preguntado Y dime Candy ¿A quién amas tanto?[2] Esa pregunta Candy no había podido sacarle de su cabeza todo este tiempo y en ese entonces fue salvada por la tía Elroy que los buscaba para almorzar y luego ese mismo día Albert le había dicho que tenían un asunto pendiente y le había dicho Mi pregunta fue ¿A quién amas tanto?[3] Pero Candy había sido salvado por la caída de un florero… desde entonces que Candy recordara Albert no había hecho mención a ese respecto… pero al parecer no lo había olvidado… además ella tampoco podía huir siempre… y con una serenidad que estaba muy pero muy lejos de sentir le dijo:
- ¿Asunto pendiente desde Chicago?
- Sí… ¿Acaso ya se te olvido?
- La verdad es que sí…
- Francamente no lo creo porque de ser así no habrías salido corriendo cuando yo dije que me faltaba una cosa por resolver antes de regresar a América…
- Pues coincidió con mis ganas de correr…
Albert sabía que la rubia mentía… pero si quería obtener lo que deseaba tenía que estar ella tranquila… así que le dijo…
- Bueno pues te voy a recordar entonces lo que dejamos pendiente desde Chicago….
- Está bien
- Una plática…
- ¿Sobre….?
- ¿Recuerdas que cuando recién regrese a América tú te dedicabas a cuidar el jardín de las rosas de mi sobrino y cantabas algo así como…. ?"Oh my darling… what do I love you so"?[4]
- Si es verdad… es una canción muy hermosa…
Ambos rubios estaban algo separados el uno del otro… pero conforme la conversación avanzaba y sin que la ojiverde se percatara Albert se acercaba más y más a ella hasta estrechar la distancia… lo suficiente como para que ella no se sintiera presionada y también para que no tuviera mucha oportunidad de huir… Candy comenzaba a sudar frío… ella sabía que no había mucha oportunidad de escapar… tenía que enfrentarse a lo que sentía en ese instante… recordó como se había comportado hace muy poco con Edaín… fuerte y decidida era el momento de ser lo otra vez… y sin que ella se percatara su rostro que mostraba temor y nervios ahora reflejaba tranquilidad y serenidad… su mandíbula estaba relajada… la tensión se había ido… Albert se percato de ello… Candy estaba decidida a ser valiente… río para sí… esa faceta era aún más deliciosa que la Candy llena de nervios…
- Candy quiero que sepas que desde que llegamos a Escocia he tratado que hablemos de esto… no pienso dejar Glasgow sin que todo quede solucionado… lejos de Chicago en un país desconocido… en territorio neutro es mejor que todo quede resuelto… ¿Aceptas?
- Albert me parece que te equivocas en una cosa…
- ¿En cuál?
- no estamos en territorio neutral… este es tu territorio… pero bueno si puedo ayudar a que todo se resuelva soy toda oídos… -dijo ella serena o al menos eso aparentaba-
Albert la observaba en forma detenida… recordó las palabras de George sobre que la rubia se parecía a su padre… era verdad… el gesto que había hecho en ese momento era idéntico al de O´Hara… la mujer que era ahora le enloquecía aún más que la chiquilla… tenía que ser muy astuto…
- Candy la pelea con Edaín ya termino… vuelve a ser la tierna y delicada chica que siempre has sido… esa actitud tuya me la impresión que parece que vamos a pelear cuando nada que ver…
Candy sintió que tocaban una fibra muy sensible… se enterneció de sobremanera… Albert le estaba pidiendo que fuera la de siempre… ¿Cómo negarse a la petición?
- ¡Oh! Albert no digas eso…
¡Bingo! pensaba un alegre William Albert Andrew… sabía que eso se llamaba "chantaje sentimental" pero no importaba después de todo "en el amor todo se vale"…
- Ahora si siento que eres tú…
- Albert…
- Quiero que seamos sinceros el uno por el otro… de lo que vamos a hablar dependen muchas cosas… ¿Prometes ser sincera?
- Lo juro si quieres…
- No hay necesidad de tanto… yo también me comprometo a ser honesto… ¿tampoco huirás?
- Lo prometo…
Los nervios volvieron a aparecer en Candy… pero era mejor liberarse de buena vez…
- Te escucho Albert…
- Candy… antes que nada quiero darte las gracias por estar siempre conmigo, apoyándome siempre es algo que no sé cómo te podré agradecer… tu apoyo significa mucho para mí… tú significas mucho para mí…
- No hay nada que agradecer… si a esas vamos la que tiene que estar agradecida es otra… así que si deseas estamos como quien dice "a mano" creo que nos hemos ayudado mutuamente… tu también significas muchísimo para mi…
- Sí Candy… creo que estamos a mano… pero continuando… quiero hablarte de sentimientos… de mis sentimientos…
- Albert es un honor para mí… tu sabes todo de mi… de mis sentimientos… que me comportas los tuyos significa mucho para mí…
La rubia de ojos verdes sintió que un escalofrío le recorría la espina dorsal
- Gracias mi pequeña… tú precisamente tú que has amado tanto podrás entenderme…
Las palabras de Albert hicieron tambalear un tanto a Candy… ¿Albert le hablaría de amor? Por vez primera en mucho tiempo creyó en la posibilidad de que Albert dijera que amaba a Edaín… no obstante se mantuvo fuerte o al menos en apariencia…
- Te escucho…
- Candy… mi querida Candy… quiero que me escuches con mucha atención… lo que voy a decir es algo que puede cambiar tu vida como la mía para bien o para mal…
- ¿Tan grave es la cosa?
- No es grave pero es trascendental…
- Está bien… te escucho…
- Tú sabes muy bien que he sido muy discreto contigo respecto a mis relaciones sentimentales…
- Es verdad… he estado sumida en mi propio dolor que nunca me he puesto a pensar hasta ahorita que tu pudieras estar sufriendo un dolor muy similar al mío… soy una egoísta…
- No lo digo por eso… es muy difícil no desahogarse con alguien… se tiene que ser muy pero muy fuerte para eso… pero mis fuerzas están flaqueando… ¿Qué mejor que contarte a ti mis cuitas?
- Estoy muy agradecida por eso Albert… te escucho…
- Has de saber que yo amo… amo desde hace mucho tiempo…
Las palabras de Albert eran como dagas al corazón de Candy… pero tenía que ser fuerte… muy fuerte… él solo observaba…
- ¿Ella lo sabe?
- No…
- ¿Cómo has podido resistir no decir nada?
- Créeme que ni yo mismo lo sé…
- Dices que ha sido mucho tiempo… es terrible… algo como el amor cuando es contenido en algún momento explota… un amor contenido es algo verdaderamente difícil de sobrellevar…
Candy había dicho esas palabras en un tono serio… Albert casi se asusta de esa actitud… pero era mejor así…
- Es verdad Candy… es tan difícil…
- Y que me lo digas a mí… pero bueno ¿puedo preguntarte algo?
- Sí…
- ¿No piensas decírselo?
- Estoy dudoso…
- ¿Por qué? Qué ella no ha dado ¿como decirlo?… señales de si… ¿le gustas?
Albert rio para sus adentros… Candy había tocado el punto que él quería y bastante rápido parecía que todo iba a terminar más rápido…
- Pequeña yo creo que sí es más a últimas fechas estoy seguro de que esa mujercita también me ama pero…
- Pero…
- Ella no da… ¿Cómo decirlo? Más señales de su interés por mí…
Candy trago duro y seco… hasta hacía muy poco estaba segura que él le amaba como ella a él… también estaba segura que no amaba a Edaín… ¿Quién sería la dueña de su corazón?
- Ya veo…
- ¿Qué piensas Candy?
- Mira… yo, yo que sé lo que es tener un amor contenido en el pecho, yo que sé lo que es tenerlo a lado y no poder decir ni demostrar nada… pero tú tienes una ventaja sobre mi…
- ¿Ventaja?
- Sí…
- ¿Y es…
- Eres hombre Albert… puedes decirle lo que sientes aunque claro que llevas el "no" ganado… pero creo que yo que lo que debes de hacer ya es dejar de torturarte y decirle a esa chica lo que sientes… sea cual sea su respuesta te liberaras…
Albert no esperaba una respuesta así de su parte… le estaba proponiendo una declaración… sí quizás era lo mejor… tenía toda la razón al decir que se liberaría… pero todavía no… necesitaba saber una cosa más…
- ¿De verdad lo crees así?
- Desde luego…
- Sabes me llama poderosamente la atención que dices lo que sabes lo que es tener un… ¿Cómo lo llamaste? ¿Amor contenido?
- Así dije amor contenido…. y es verdad yo sé lo que eso es…
- Entonces sabes lo que es la desesperación que siento… ¿Verdad?
- Ya sabes que si… no hay nada peor que tener a la persona amada cerca y no poder decirlo…
- ¿Te refieres a Terry?
El nombre recién pronunciado por Albert resonó en la mente de Candy… tenía tanto tiempo sin pensar en él cuando hacía muy poco tiempo no hacía más que pensar en él mañana, tarde y noche… pensar en él era bastante doloroso porque veía ante sí todos sus sueños e ilusiones perdidas… vamos ni siquiera soportaba que se pronunciara su nombre… pero ahora que Albert lo mencionaba lo sentía como un recuerdo muy lejano…
- Quizás en algún momento de la historia mi amor por Terry era así…
- ¿En algún momento?
- Sí… pero ya no…
- ¿Qué quieres decir?
- La cosa es muy sencilla hasta hace poco tiempo tan solo que me pronunciaran su nombre me ocasionaba un dolor muy profundo… a pesar de que se que hice lo correcto, se que Terry tenía que quedarse con Susana pero eso no significo nunca que no sentí perder mi felicidad… pero ahora lo veo como un recuerdo como Anthony al cual recuerdo maravillosamente… lo mismo hago ahora con Terry solo me acuerdo de los bueno… lo malo ya lo olvide…
- Me alegra tanto escucharte tan madura…. de verdad que bueno que lo has superado…
- Sí…
- Todo pasa… no hay mejor cura que el tiempo…
- ¿Y qué me dices de otro amor?
- Sabes yo no soy de la idea de que una persona substituye a otra… cada persona es única así que la persona que amo es única y nada que ver con alguien que hubiese amado antes…
Una frase zumbo en los oídos de Albert… "que la persona que amo es única y nada que ver con alguien que hubiese amado antes" eso es tiempo presente…
- ¿Tú amas Candy?
- Claro… pero no estamos hablando de mí sino de ti… ¿Qué piensas hacer?
- Seguir tu consejo…
La rubia estaba helada… de hecho esta se puso pálida… cosa que no paso desapercibida para Albert… quien le dijo…
- Aunque sea un poco incomodo… ¿te sientas?
- Sí creo que es lo mejor…
El par de rubios se acomodo en el pasto…. Ella lo más cómoda que pudo… en realidad ninguna posición le iba a ser cómoda si Albert apenas él había dicho que iba a declararse… su cabeza pensaba que quizás era a ella pero estaba la duda… ¿Por qué no lo decía ya?
[1] Pueden recordar esta escena en el Capítulo Diez (Décima Parte) de esta historia titulado Albert regresa a América por si no recuerdan que sucedió.
[2] Esta escena pueden recordarla en el Capítulo Once (Décima Primera Parte) que lleva por título ¿Por qué te amo tanto?
[3] ïdem
[4] ídem
