CAPÍTULO 29

Habían pasado poco más de dos semanas desde la tan esperada reconciliación. Desgraciadamente, no pudieron pasar todo ese tiempo juntas. A Lea le había tocado rodar unos días en Nueva York y cuando estaba en Los Angeles no paraba ni un segundo con la promoción del disco. Entrevistas, presentaciones y más entrevistas. Pero eso no había podido con ellas. No les había importado mucho no poder contar con todo el tiempo que les hubiera gustado. Se conformaban y sabían aprovechar el tiempo que tenían la una al lado de la otra. Se esforzaban por verse aunque fuera cinco minutos, además, consideraban la invención del Whatsapp la mejor del siglo. Siempre estaban comunicadas, informándose de lo que hacían, poniéndose ñoñas en muchos momentos y recordándose cuanto se querían a cada instante.

Después de aquella muestra de amor delante de algunos de sus compañeros, no tuvo sentido el seguir con la idea de mantener su relación discretamente con ellos. La noticia había llegado a la mayoría de ellos, así que era una tontería negarlo. En esos momentos, habían pasado poco tiempo juntas en el set, ya que Lea no había podido rodar con la promoción del disco y aunque nunca habían sido muy dadas a mostrarse más cariñosas de lo necesario dentro de los estudios, ahora mismo no podían evitarlo. Se buscaban cada vez que tenían un minuto y cuando estaban con gente de confianza no dudaban en mostrarse tal y como eran. Con ellos no había problema alguno, sabían que se alegraban por ellas.

En cambio Cory era otra historia. Inevitablemente se había enterado de la vuelta de las chicas. Los comentarios y el buen ambiente en torno a la reconciliación de las chicas eran tema de conversación entre muchos de los compañeros, así que escucharlo fue cuestión de días. No había visto a las chicas en actitud cariñosa. Ellas mismas se habían encargado de mantener las distancias con él delante, sobretodo Dianna. A Lea se le olvidaba todo solo con tener a su rubia delante, pero a Dianna no.

No quería problemas en el set. No tragaba a Cory. No sería capaz de perdonarlo o al menos olvidar lo que le hizo. Pero si era verdad que el chico había tenido sentimientos por Lea, no daría demostraciones de amor con él delante. Sabía que no era plato de buen gusto por experiencia propia. A él no le importó que ella estuviera delante para besarla o abrazarla cuando estaban juntos, pero la rubia no era Cory. Ella tenía clase y predicaba con el ejemplo de no hagas lo que no quieres que te hagan.

Pero por mucho empeño en no molestarlo o tener problemas con él, Cory parecía dispuesto a tenerlos. Lo dejó claro el mismo día en que fue al estreno de una película y al ser preguntado por Lea no se cortó.

C: No sabía nada de ese amor de su vida del que habla. Ya sé que dijo que estaba al tanto, pero no es así. No sé… excusas… Ha tenido muchos novios y nunca le duran. A lo mejor ese es su problema, que le gusta mirar en otra dirección… Debería centrarse en las chicas. – dijo riéndose.

Evidentemente, las palabras de Cory fueron muy comentadas, así que aprovechando que Lea acudía a un programa siguiendo con su disco, fue preguntada por esto al día siguiente antes de que terminara la entrevista.

-¿Qué opinas de las palabras de Cory Monteith? – preguntó la presentadora después de mostrarle el video.

L: No lo había visto… - dijo sincera. No podía negarlo, su cara entre la rabia y el miedo lo decía todo. Pero trató de reponerse y contestar lo mejor que pudo y salir airosa de la situación. – Lo único que voy a decir es que Cory estaba al tanto de todo desde el principio. No le he ocultado nunca nada.

-Y de la insinuación sobre tu orientación sexual, ¿tienes algo que decir?

L: Nada. No merece la pena decir nada más de todo lo que ha dicho. Cory es mi compañero, grabamos una serie en la que compartimos muchas horas, así que esto lo hablaremos y lo solucionaremos en privado.

Y así sin negar ni desmentir, salió de aquel plató de televisión, queriendo hundir a Cory bajo tierra, de lo que tendría oportunidad a la mañana siguiente. Quiso llamar o ir a casa de Dianna, pero era demasiado tarde, así que intentó tranquilizarse y dejar que el día acabara.

Pisó el plató al día siguiente y el cabreo no había disminuido lo más mínimo. Al contrario, contra más lo pensaba más se desquiciaba. Ya habían llegado la mayoría de sus compañeros. Se encontraban en la sala común y allí divisó al causante de su ira. Pasó al lado de Dianna, que sorprendida por ser ignorada, observó a su novia dirigirse a Cory hecha una furia.

L: Tú y yo vamos a hablar. Ahora. – dijo agarrando al chico del brazo y tirando de él hacía otra sala donde pudieran hablar a solas, dejando a todos boquiabiertos. Su intención de que aquella conversación quedara entre ellos, se fue al traste en cuanto abrió la boca. Los gritos de Lea hicieron que todos sus compañeros y algunos técnicos se enteraran de todo lo que hablaban. - ¿Pero tu quien coño te crees que eres? ¡Dime! ¿A qué viene toda la mierda que soltaste por la boca la otra noche? Si pretendes hundirme no lo vas a conseguir. Antes te hundo yo a ti ¿me oyes? – dijo fuera de sí, sin pararse a coger aire.

C: Estás loca. Deja de gritarme. – le exigió. - ¿Qué pasa? ¿He dicho alguna mentira, Lea? ¿No te gusta una mujer? – dijo fingiendo arrepentimiento.

L: Si, estoy enamoradísima de una mujer. Pero lo estoy yo. Así que seré yo la que lo haga público cuando crea conveniente, no cuando a ti se te crucen los cables. No me compliques la vida Cory, te lo digo a las buenas…

C: ¿Cuándo pensabas decirme que has vuelto con ella? – preguntó ignorando todo lo que le había dicho la morena.

L: ¿A caso tengo que darte explicaciones de mi vida? Durante unos meses he jugado a ser Rachel Berry delante del mundo, pero ya no. Ahora vuelvo a ser yo, Lea Michele, novia de Dianna Agron y es a ella a la que le daré explicaciones en el momento que me las pida. – le dijo intentando mantener un tono bajo pero sin conseguirlo. – Hemos vuelto, sí. Soy feliz, Cory y si alguna vez me has tenido algo de cariño deberías alegrarte un poco por mí en vez de tratar de joderme.

C: ¿Qué pretendes que te toque las palmas? – preguntó indignado.

L: ¡No pretendo nada, Cory! ¡Que me olvides y hagas como si no existiera si vas a actuar así! – gritó hecha una furia. – Mi intención era que fuéramos amigos, pero con amigos como tú no quiero pensar en los enemigos… No sé cómo eres capaz de mirarme a la cara después de lo que has dicho… Y no entiendo como Ryan no te ha llamado la atención… - dijo sin saber que el chico había recibido una gran reprimenda del jefe el día anterior por sus palabras, advirtiéndole que no toleraría ni una declaración fuera de lugar. – Sabes muy bien lo que supone para mí y para Dianna que la prensa se entere… Pero no voy a permitir que vuelvas a ser un motivo para alejarnos. Esta vez pienso luchar con uñas y dientes por ella y si tengo que hacerlo en público antes de lo pensado lo haré orgullosa, pero tú te acordarás de mi… - dijo con toda la rabia que pudo, señalándolo con el dedo muy cerca de él.

D: Lea, vale ya. – dijo la rubia entrando en la sala. – Todo el mundo os está escuchando, déjalo. – dijo acercándose a ella, tratando de calmarla. – Ves a mi tráiler y en un minuto estoy allí ¿vale? – dijo cuando tuvo su atención y dejando un beso en su cabeza cuando la morena asintió resignada.

Lea abandonó la sala no sin antes fulminar a Cory con la mirada, dejando a los otros dos allí solos, mirándose una vez que ella salió de sus vistas. Mantuvieron sus miradas unos segundos el uno en el otro, hasta que Dianna negando se disponía a salir.

D: Espero que tus palabras no vayan a más… - dijo dándose la vuelta antes de salir. – Esto hace daño a Lea, así que procura mantener tu boca cerrada como yo lo hice.

C: No tenías otra opción que callar. Hubiera sido un escándalo si llegas a criticar a Lea con la prensa. Todos se hubieran enterado de lo vuestro. Por eso no lo hiciste, admítelo. – dijo riendo irónicamente.

D: No lo hice porque quiero a Lea. Durante un tiempo pensé que ella era feliz contigo, que te quería, así que acepté la derrota y os dejé por mucho que doliera. Si Lea era feliz poco podía hacer o decir. Ir a quejarme a la prensa no es mi estilo, ya lo sabes…

C: Siempre has estado en medio…

D: Yo no tengo la culpa de eso, ni tú, ni Lea. Hemos hecho todo lo posible por evitarlo y al final siempre volvemos la una a la otra… Es inevitable. Así que si de verdad estás enamorado de ella, déjanos en paz, Cory, déjanos ser felices de una santa vez. – dijo a punto de irse de la sala, pero el chico volvió a detenerla al hablar.

C: Eres una hipócrita, Di. Perdonas a Lea y a mí me sigues tratando como si hubiera cometido un crimen…

D: Tú eras mi amigo. – dijo encarándolo. – Fuiste el primero en saber lo que me pasaba con Lea, el primero al que le conté que estábamos empezando una relación. Confiaba en ti. Te contaba todo y escuchaba tus consejos y tú lo único que hiciste fue acostarte con ella a las pocas horas de haberla dejado. Al menos ella tuvo la decencia de decirme la verdad y de no ser capaz de mirarme a la cara por la vergüenza hasta que me enteré. Tú en cambio seguiste jugando a ser mi amigo, consolándome por haberla dejado después de haberla metido en tu cama. Te aprovechaste de la situación, Cory y no te importó ni mis sentimientos ni los de ella. Así que, no. No te perdono. Dudo mucho que se me olvide nunca el daño que me has hecho. – dijo viendo como el chico agachaba la cabeza y asentía, admitiendo sus errores.

Y dicho esto, sin perder más tiempo allí, se dirigió a su tráiler donde una Lea desconsolada la esperaba.

D: No llores, mi amor. – dijo sentándose con ella en el sofá y protegiéndola en sus brazos, al tiempo que Lea hundía su cara en su pecho.

L: Se va a enterar todo el mundo, Di. Es un imbécil y por su culpa la prensa va a empezar a hablar.

D: Tranquilízate. – le pidió acariciando su espalda. - ¿Qué te han dicho tu manager y tu responsable de prensa?

L: Que no es bueno que haya dicho eso, que van a decir. Que como yo ayer no le di mucha importancia a lo de la orientación sexual, que la gente tampoco lo está haciendo, pero no lo sabemos. ¿Qué pasa si empiezan a salir rumores y empiezan a buscar cosas? – preguntó asustada, mirándola a los ojos.

D: No va a salir nada. Fue un simple comentario oportunista, ya está. – dijo intentando quitarle hierro al asunto.

L: Claro, que fácil cuando no eres tú la que está en el punto de mira. – dijo pagando con Dianna el cabreo. – Perdón… - dijo volviendo a esconder la cara en su cuello esta vez. – Estoy asustada…

D: No tienes que estarlo. Yo estoy aquí contigo.

L: Sabes que si descubren lo mío no tardaran en sacar tu nombre ¿verdad? No es así como habíamos quedado…

D: Sé que si te sacan a ti del armario, yo voy detrás. – dijo con una sonrisa tranquilizadora. - De todas formas, aunque no me metieran a mí de por medio, lo haría. Sé que no es como lo hemos planeado, pero si tiene que ser así, adelante. Habíamos quedado en que no íbamos a pasar años escondiéndonos, así que esto sería adelantar las cosas… - dijo tratando de convencer a Lea y a ella misma.

L: Si no te meten, no tienes por qué decir nada, Di. – dijo mirándola.

D: Claro que lo haré. – dijo casi ofendida. – No pienso dejarte sola en esto. Esta vez somos tú y yo juntas, en lo bueno y en lo malo. – dijo acariciándole la mejilla. – Si el mundo descubre que a Lea Michele también le interesan las chicas, también deben saber que está ocupada. No pienso dejar que empiecen a seducirte chicas guapas. – dijo haciendo reír a Lea, lo que la hizo sonreír a ella por haber conseguido sacarle la primera sonrisa del día.

L: Te quiero. – dijo besándola. – Si todo esto acaba en un mal rato y no va a más, estupendo, pero si Cory ha metido la pata hasta el fondo, seré feliz igualmente de poder caminar cogida de tu mano o darte un beso en una cafetería si me apetece…

D: Se te olvida tu trabajo… A lo mejor no eres tan feliz cuando las ofertas empiecen a bajar… - le advirtió.

L: El trabajo ha dejado de ser importante. Al menos lo más importante… - dijo al ver la cara de incredulidad de Dianna. – Lo pasaré mal y tú también, pero nos apoyaremos la una a la otra y trataremos de salir adelante de la mejor forma.

D: Me gusta que lo tengas claro. – dijo sonriéndole feliz. – Ahora, levanta. Quiero presentarte a alguien que te va a animar y te va a hacer olvidar esto. – dijo levantándose del sofá y tirando de Lea.

Le secó las lágrimas que aún tenía en la cara, la besó y se dispuso a salir del tráiler de su mano, sabiendo que en aquella parte de los estudios, los paparazzis podrían verlas si rondaban por allí. Lea también lo sabía, así que trató de soltar su mano, pero Dianna lo impidió, agarrándosela con más fuerza y sorprendiendo a la morena, que después de ver como la rubia se giraba y le regalaba un guiño de ojos se relajó, dejándose guiar hasta el set de la mano de Dianna.

Comprendió que aquella era la forma que tenía Dianna de demostrarle que estaba con ella al cien por cien más allá de las palabras. Aquella simple acción significó para la morena mucho más de lo que la rubia podría imaginarse. Lea sabía muy bien que a su chica le costaba tener que soportar que hablaran de ella, que la persiguieran los paparazzi o le preguntaran por su vida privada. Así que aquello hizo que la quisiera más de lo que ya lo hacía. Dianna estaba dejando de lado sus miedos para apoyarla y ella se lo agradecería eternamente.

Por nada del mundo, Lea se hubiera esperado la persona que Dianna tenía pensado presentarle. Una niña castaña, con unos preciosos ojos verdes de unos tres años de edad le hizo sonreír de oreja a oreja y más cuando por casualidades de la vida, la niña que interpretaba el papel de Beth, se llamaba Beth…

La rubia tenía que rodar escenas con aquella niña con la que había pasado el día anterior entero dentro del set para que la niña se aclimatara a ella y tomara confianza, cosa que no tardó en pasar. A la niña le gustaba Dianna y a Dianna le gustaba la niña. Así que aquel día, en las horas muertas esperando a grabar, la rubia se las pasó con la pequeña Beth, ya que su madre aquel día solo acudiría a recogerla.

En ese momento, estaban en la sala común. Además de ellas, también estaban por allí Harry, Dean, Chris, Hemo, Jenna y Lea, que minutos antes había hablado con su manager, el cual la había tranquilizado diciéndole que era poco probable que se le dieran más bombo a las palabras de Cory por parte de la prensa.

Un poco más calmada, se sentó en su silla con el teléfono, hasta que se dio cuenta que en el pequeño sofá de la sala, se encontraba Dianna con la niña en sus brazos, viendo algo muy entretenidas en el portátil de la rubia. Esta había sentido como alguien la observaba y al levantar la mirada pudo ver que se trataba de Lea, que con una sonrisa llena de ternura y un brillo diferente en los ojos observaba la escena.

D: ¿Sabes a quien le gusta mucho Toy Story también? – le susurró a la niña que estaba muy entretenida en la película. Al ver que la niña negaba y le prestaba atención volvió a hablar. – A Lea… - dijo señalándola, haciendo que la niña girase su cabeza hacía la morena, que las miraba con el ceño fruncido por no saber que hablaban.

B: ¿Si? – preguntó inocentemente. - ¿Es su película favorita como la mía? – preguntó haciendo sonreír a Dianna.

D: ¿Por qué no se lo preguntas tú? Creo que hoy está un poquito triste, ¿qué te parece si la invitas a que vea la peli con nosotras? Ella la conoce más que yo, ya te he dicho que me gusta más El Rey León…

La niña no se lo pensó. Bajó de las piernas de Dianna y algo tímida se acercó hasta Lea, que la esperaba ya con una sonrisa.

L: Hola, Beth. ¿Qué veis, una película? – preguntó al ver que la niña dudaba en hablar.

B: Si… Toy Story. ¿Quieres verla con nosotras? – preguntó al tiempo que Lea miraba a Dianna, sabiendo que había sido cosa de ella.

L: Claro. Me encanta Toy Story. – dijo haciendo sonreír a la niña, que ya se acercaba con ella de la mano hasta la rubia. – Beth me ha invitado a ver la peli, ¿puedo? – preguntó mientras la niña volvía a acomodarse en los brazos de Dianna.

D: Claro. – dijo señalando el lado vacío en el sofá. Lea no dudó en tomar asiento.

B: ¿Toy Story es tu película favorita? – preguntó la niña ilusionada.

L: Si. – dijo sonriéndole entusiasmada. – Es la mejor película del mundo.

B: También es mi favorita. – dijo contenta y sonriendo, sin percatarse de la ternura con la que las dos chicas más mayores la miraban. – La de Dianna es el Rey León… - dijo haciendo una mueca de disgusto.

L: Eso es porque no ha visto bien Toy Story. – le aseguró. – Estoy segura que en cuanto acabe de ver hoy la película esta será su favorita. . dijo mirando a la rubia con complicidad.

Y Lea tuvo razón. Aquella película pasó a ser la favorita de la rubia después de aquel momento. Beth en sus brazos, Lea apoyada en su hombro y ella feliz, sin ninguna preocupación, en paz con todo, solo disfrutando de aquel momento tan inusual y revelador. Todos los compañeros que estaban allí las miraban sonrientes, incluso haciéndole una foto a aquella estampa que resultaba tan familiar.