Love Live Sunshine!
El deber de familia
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: Calm down my friend! A mi también me dolió hacer eso a Marucita, pero es parte de la historia, al menos ya no puse la descripción de lo que hizo porque con una vez es más que suficiente. Todo va caminando, lento pero seguro, esta vez las cosas deben salir mejor. Aún les debo el enfrentamiento Kanan-Dia pero ya lo harán en el siguiente capítulo.
Recapitulando justamente ayer, inicialmente este fic iba a ser un triángulo DiaMaruYoha pero terminó siendo un Azalea, KanaDiaMaru. No me había dado cuenta sino hasta unos capítulos después cuando caí en que el trío era esta subunidad, claro con You también por allí. Lo que me dice que debo cambiar el resumen de la historia porque ya no va por esos rumbos. La historia estaba para ser de a lo mucho 15 a 20 capítulos pero se alargó por ese empeño en hacer que Kanan fuera más protagónico (por parte de mi novia, la verdad) que me hizo buscarle más historia al tío cuando era muy simple. Le resto a Dia, si es verdad, pero Dia tiene que venir ahora a reclamar su puesto y poner en su lugar a Kanan. Así lo veo y así debe suceder. Yo también me peleo con mis historias. Para eso, la pequeña Ronin del final de este capítulo nos va a ayudar.
En fin… les dejo ya...
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— o —
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Poco después de la medianoche arribó a la casa Kurosawa la nada escueta comitiva de los Takami acompañados de los Kazuno, a la cabeza iban Mito-san y Sarah-san. Mito se había burlado de You en cuanto lo reconoció y luego de un pequeño altercado que no pasó a mayores, gracias a que con ellos no iba Chika, You recobró la compostura y se limitó a guiarlos hasta Fuji.
La audiencia se llevó a puerta cerrada únicamente estando presentes Kanan y Mito, Sarah permaneció afuera al igual que You como los perros guardianes de sus amos. Sólo sus ojos eran los que hablaban, pendientes de cada mínimo movimiento o el más leve susurro. You no confiaba en Sarah y por lo que sabía, ella estaba en un matrimonio arreglado con Chika, lo cual no le daba ninguna buena referencia. La chica debía ser peor que su vieja amiga de la infancia como para mantenerla bajo control.
Llevaban cerca de dos horas de plática cuando los hicieron pasar al interior, no solo eso, Kanan mandó a traer de la cocina y del almacén sendos agasajos para compartir con los invitados, al parecer habían llegado a un acuerdo positivo y estaban para celebrarlo. You solamente se limitó a obedecer aunque sin ser capaz de participar del pequeño festín. El cansancio aunque estaba presente en su cuerpo no le resultó gravoso, era mayor su rabia y enojo que lo mantuvieron despierto.
A mitad de la fiesta se escabulló para ver a su prima y comprobar su estado, quería hablar con ella sobre los recientes acontecimientos y más que nada ver a Dia para darle ánimos en aquel agujero donde Kanan la había enviado. Sin embargo se encontró con tal escena que le hizo temblar.
Los rastros de sangre en el suelo y las paredes a la entrada aún estaban presentes a pesar de que un sirviente estaba tallando para deshacerse de ellos. El único guardia que estaba allí no supo darle una razón plausible aduciendo que los que que estaban en ese turno habían muerto a manos del señor de la casa por haberse propasado con la esposa de Dia-sama aprovechando la ausencia de la familia.
You no se tragó ese cuento y fue en busca de las únicas personas en quienes confiaba le dirían la verdad de lo que había sucedido. Entró en la habitación con sigilo iluminando su paso con una lámpara de queroseno del exterior pero su camino fue interrumpido cuando sintió el filo frío de un arma contra su cuello.
—No hay necesidad de hacer algo así —habló You reconociendo a Yohane como su atacante.
—¿Dónde estabas? ¿Dónde te envío ese hijo de puta? —por el tono de su voz se dió cuenta de que aún estaba afectada por lo que fuera que había pasado.
—Tuve que ir a hacer un mandado de Kanan-san —contestó alzando las manos para mostrar que no tenía ninguna mala intención—. Justo ahora está compartiendo la mesa con los Takami como si nada.
El cuchillo bajo y You se dió la vuelta cuando Yohane lo jalo del hombro. Las gruesas ojeras bajo sus ojos delataban las lágrimas que había estado derramando además de su falta de sueño.
—¿Tú los trajiste hasta aquí? —oyó la voz de Riko que salía a la luz de su lámpara y se la quitaba de las manos.
—Fueron las órdenes que recibí, no es algo que hubiera querido hacer —se justificó y vio el atisbo de decepción en los ojos ambarinos de Riko.
—¿Estas de su lado? —lo empujo Yohane con violencia.
—Es el señor del clan ahora —respondió con calma, no quería enfrascarse en una discusión con ninguna de las dos chicas.
—¿El señor del clan? ¡No eres más que su cómplice en todo esto! —Yohane siguió empujando—. ¡Has visto lo que tu señor ha hecho esta noche, lo que te ha hecho a ti desde que estás a su lado!
—¿Qué fue lo que pasó aquí? —preguntó sintiendo el nudo en la boca del estómago imaginando la respuesta.
—Él vino aprovechando la ausencia de todos… no es más que un canalla —el llanto volvió a aparecer en el rostro de Yohane y Riko la abrazó para confortarla.
—¿Los guardias? —solicito saber en un susurro.
—Tuve que encargarme de ellos para poder pasar e intentar detenerlo —Riko fue quien le dijo por encima de los sollozos de su prima.
—¡Tenemos que hacer algo! —la chica morena reaccionó yéndose sobre You—. ¡Tú más que nadie debe hacer algo para matar a ese bastardo!
El aludido solo bajó la cabeza mirando al suelo apretando los puños dejando que Yohane le golpeara en el pecho.
—Necesito ver a Hanamaru-san —dijo pero aún sin ser capaz de quitarse de encima a la chica.
—¿Me estás escuchando acaso lo que acabo de decirte? —lo tomó del cuello encarandolo una vez más obligándolo a mirarla.
—¡No puedo hacer nada en este momento! —la apartó con brusquedad rompiéndose al fin—. ¡¿No lo entiendes?! ¡Estoy atado de manos! —agarró por las muñecas a Yohane apenas con el control suficiente en sus emociones—. Aunque eso no quiere decir que no esté haciendo nada, solo dame tiempo.
—¿Tiempo? —lo miró incrédula—. ¡Tiempo es lo que no tenemos!
—Lo sé, lo sé también… —la soltó para llevar sus manos a su cabello con desesperación—. Pero si me rebeló a Kanan, la única esperanza que tenemos para salvarlas se va a esfumar. Dame tiempo, por favor —finalizó suplicante con la vista perdida.
La mano de Riko tocó su hombro sacándolo de su ensimismamiento y You se giró a mirarla.
—¿Qué es lo que necesitas? —le dijo y You dejo salir un fuerte suspiró.
—Hablar con Hanamaru-san primero y luego con ustedes —pidió y Riko asintió tomándola de la mano para ir a la siguiente habitación donde estaba la hija del sacerdote.
Hanamaru estaba sentada en un rincón sin dormir pero tampoco despierta, estaba como en una especie de letargo que no fue perturbado por la presencia de ninguna de los dos visitantes. You carraspeó un poco para hacerse notar pero ni así logró que Maru la mirara.
—Debo hablar con ella a solas —dijo You a Riko quien se dió la vuelta para salir.
El joven chico se acercó hasta su prima sentándose junto a ella dejando que su cabeza se recargara en el hombro de la más pequeña. Estuvieron en silencio unos minutos, You estaba buscando las palabras adecuadas a decir pero aún se sentía incapaz de pronunciarlas, hasta que no pudo soportar más.
—Yo sé lo que él hace —su voz rompió el silencio—, yo sé cómo busca la manera de ir al fondo de tu mente para obligarte a hacer lo que él quiere. No lo dejes ganas Maru-chan, no dejes que te venza.
La chica se encogió abrazándose y You la rodeo con sus brazos.
—Él… él me hizo lo mismo —confesó al fin—. Me obligó a hacer cosas vergonzosas, cosas que me da pena admitir y que me hacen sentir humillado, cosas por las cuales no puedo mirarme a mí mismo ni a Riko.
—¿You-chan? —Maru pronunció de forma débil su nombre—. ¿Pe… pero eres un chico? —You sonrió con triste ironía.
—No, no lo soy —exhaló pesadamente—. Aunque mi padre me crió como tal para sucederlo cuando él dejara el mando de su clan, la verdad es que soy una chica, una mujer como tú o como Dia-san.
—¿Por qué? —preguntó siendo de pronto consciente de que era algo evidente desde el inicio pero que tanto él o ella y Yohane habían ocultado de los demás—. ¿Cómo?
—Mi familia, mi padre más bien, era el jefe del ejército de los Kurosawa, éramos el pilar que mantenía el dominio de la península y las fronteras con los otros daimyō —comenzó a contar—. No conozco a detalle la vida de mi padre o del padre de Kanan o el de Dia, incluso la del tuyo, pero se que ellos cuatro mantenían la paz y la cordialidad junto a Takami-dono. Sólo sé que algo pasó entre ellos y la paz se rompió.
—La guerra de los clanes hace casi veinte años —Maru abrió los ojos recordando esas viejas historias—. Cuando Takami-dono murió y los hijos varones de cada familia.
—Si, al menos la mayor parte de ellos —la secundó—, pero Kurosawa-dono no siguió su propia regla, perdonó la vida de su único hijo a quien entregó a Matsuura-san para salvarlo.
—¿Kanan-san? —Maru se llevó las manos a la boca sorprendida—. ¿Cómo no me di cuenta antes? —se reprendió.
—Lo hizo pasar por un Matsuura y mi padre lo acogió siendo un niño para darle entrenamiento junto al resto del clan Watanabe —eso explicó a Maru porque You lo conocía—. Los Takami que habían quedado, Mito-san y Shima-san, no sabían de esto, de la existencia de un hijo varón que había sobrevivido.
—¿Eso fue cuando…? —trato de ordenar sus pensamientos para poner en orden cronológico los hechos—. ¿Cuando tu familia fue masacrada?
—Mi padre murió defendiendonos a mí y a Kanan, él era fiel a su señor y yo solo estaba preocupado por… por mi amor por Riko… —You se limpió la cara buscando apartar algunas gotas que escurrían de sus ojos—. Lo de Chika solo fue el pretexto de Mito-san para ganarse a su hermana en su pequeña disputa familiar, aunque el verdadero propósito era llegar hasta el hijo de Kurosawa-dono, cosa que no sucedió por la intervención de tu padre.
En este punto, You le contó sobre esa noche en la cual casi había perdido la vida y Riko había caído en manos de los Takami.
—Luego de eso, Kunikida-san nos trajo a Yoshiko o Yohane y a mi Fuji creando el orfanato —Maru asintió, aún tenía presente esos días—. No supe nada más de Kanan-san por mucho tiempo, ignoro cómo es que se volvió lo que es, aunque desde siempre hablo de algún día tomar el lugar que le correspondía por herencia, que su entrenamiento conmigo era para afianzar nuestro lazo de amistad entre un siervo y su amo. Hasta hoy sus palabras toman sentido. Él ha estado esperando este día desde que era un niño.
—¡Oh por Dios! ¡Kanan-san va a matar a Dia! —el pánico se apoderó de Hanamaru de inmediato al darse cuenta de las intenciones de Kanan.
—Eso no lo vamos a permitir, él podrá ser el primogénito pero la legítima heredera Kurosawa es Dia —sostuvo de los hombros a Maru para calmarla—. Mari-san no quiere que eso pase, al menos eso parece, tengo que ir al amanecer a reunirme con alguien, no sé quién o cómo nos va a ayudar pero debo averiguarlo y aprovechar cualquier oportunidad para sacarlas de aquí, a ti y a Dia —apretó con fuerza sus dedos—. Sólo resiste hasta que pueda hacerlo, no dejes que lo que él hace te quiebre.
La chica asintió aún con ciertas dudas.
—Es asqueroso… —You le dió la razón.
—Para Kanan solo es una cuestión de dominio, de ser el más fuerte —le explicó—. Por eso no debes dejar que te doblegue, no le permitas eso.
—¿Él te hace lo mismo? —You bajó la mirada.
—Si… aunque no desde que su esposa regreso y me preocupa que ahora seas tú o quién tenga que soportarlo —se pasó la mano por el cabello nervioso—. Puede ser bastante… agresivo y brutal… Por favor no le digas nada de esto a Riko o a Yohane.
—No, no lo haré —eso dejó más tranquilo a You.
—Ni yo voy a dejar que vuelva a tocarte —se dieron un pequeño abrazo pactando su acuerdo.
You miró por la ventana para ver el tono del cielo y Maru comprendió que estaba al pendiente de la cita que tendría.
—Voy a ser más valiente You-chan —le dijo levantándose de su rincón en el suelo—. No te preocupes por mí, ve y haz lo que debes para que podamos sacar a Dia y al resto de aqui.
—A ti también Hanamaru-san —tocó su mejilla echando atrás un mechón de cabello—. Le explicaras a las chicas, yo debo irme ahora para estar a tiempo, debo aprovechar que Kanan está embriagado en poder para que no se de cuenta de mi ausencia.
Se despidieron de su larga charla y antes de que el cielo se volviera más oscuro You salió de la casa Kurosawa con el rumbo de Kamiya.
Cabalgó a todo galope bajo el resguardo de las últimas sombras de la noche, llegó hasta el templo budista cuando el resplandor del amanecer estaba en el horizonte y algunos tonos naranjas empezaban a iluminar el firmamento. El templo estaba prácticamente abandonado, era apenas un nicho que se caía a pedazos rodeado de un jardín desordenado por el crecimiento de la maleza. Bajó de su caballo dejándolo amarrado a un árbol y caminó por el pequeño templo. Sus pasos eran sigilosos y sus ojos apenas se acostumbraban a la claridad, espero un par de minutos y con el paso de cada uno de ellos sintió que sus esperanzas se escapaban de sus manos como el agua.
No se oía ningún ruido, nada que delatara la presencia de alguien. Tal vez Mari-san solo había jugado con él tendiendole una trampa, si era así, bien podían salir los guardias a apresarlo por traición, pero ni siquiera eso sucedía.
Estaba por darse la vuelta vencido por la desesperación cuando un puñal atravesó el aire cayendo clavado a sus pies librandose de su camino justo a tiempo. Su cuerpo de inmediato se puso en ataque y buscó la procedencia de aquella arma.
—¡No va mal ~nya! —You se hizo hacia atrás cuando delante de él apareció una figura que reclamó el puñal clavado en el suelo—. Puedes mejorar ~nya, tus pisadas se oían por todo el lugar.
Una corta cabellera pelirroja más bien anaranjada como el color del horizonte en ese instante fue descubierta de su capucha dejando a la vista un cordial rostro con unos risueños ojos amarillos que le recordaron en algo a los ojos inquietos de Mari-san.
—¿Tú eres Hoshizora Rin-san? —pronunció el nombre que Mari había escrito en el papel y que no había reconocido antes.
—Así es ~nya —sonrió—. Soy como tú, una mujer de un viejo clan de samuráis que pereció hace muchos años y ha terminado siendo solo un ronin que vaga por el camino sin amo… la mayor parte del tiempo ~nya. Mari-chan me habló de ti...
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— o —
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