XXIX
-¿Hacia dónde vamos?- preguntó casi en un susurro Alfons, la noche volvía a ser su cómplice y él se sentía desolado, el silencio y el frío dejaban una triste sensación en su persona.
-Lo sabrán muy pronto- Roy Mustang iba a la cabeza, caminaba con la mayor seguridad; él no estaba conduciendo a dos prisioneros fuera de la ciudad, estaban caminando al lado de dos viejos amigos y nadie podía sospechar de ello.
-Una trampa...no he confiado en ti desde el inicio, si te pasas de listo ya verás- Edward Elric no estaba seguro de lo que estaba haciendo y temía que seguir a aquel hombre pudiera llevarles a un horrendo final."Ya no nos quedan muchas opciones, tenemos que aceptar", le había dicho Alfons y por él, Edward había aceptado, no le gustaba ser engañado, pero si aquello significaba una pequeña esperanza para su querido alemán se arriesgaría.
-¿Hay alguna forma de callar a este enano?- pidió Roy, le hubiera gustado gritar aquel insulto para que al chico Elric le quedara bien claro que estaba dirigido a él, pero quien le aseguraba que en las celdas no estaba echando de menos a ese par y habían comenzado su búsqueda, ¿Se darían cuenta que él les ayudaba a escapar?
-Ed...por favor...señor Mustang tampoco es necesario que llame a Edward de esa forma- Alfons miró de soslayo a su amado, sin vérselo esperado, tenía que ser el mediador de los insultos entre ese par.
La réplica de Edward quedó aplacada cuando un grupo de soldados pasaron frente a ellos, los breves minutos que tuvieron contacto con ellos bastaron para que un temor tremendo recorriera a los tres.
Continuaron su camino, en menos de media hora la prisión parecía tan sólo un recuerdo e incluso Edward logró relajarse; sin embargo, el camino apenas había iniciado, Mustang no podía sacerles de la ciudad hasta dentro de algunos días, así que deberían permanecer ocultos.
-De nuevo prisioneros.
-¿Mi casa te ofende, enano?
Alfons se retiró, les dejaría discutir a gusto esta vez, estaban a salvo y ya que podía ver el cielo nuevamente, sentía que habían alcanzado un poco de la libertad añorada.
