¿Qué tan raro puede resultar un desastre ocasionado por externos? Bueno, tal vez él tenga un poquito de culpa, pero todo se le atribuye a Eric Cartman.
Ese es el caso de Tweek, que se negaba rotundamente a aceptar que también se debía a sus propias desiciones.
Ahí estaba él, entre Clyde y Bebé, contando todo lo que le había sucedido momentos antes.
Bebe asentía comprensiva, pero Clyde tenía una cara similar a la de Craig cuando se enteró, entre incredulidad y molestia. Si no había soltado ningún comentario a lo largo de su plática se debía a que la rubia estaba presente.
—Que te puedo decir —habló el castaño cuando Tweek guardo silencio —Craig odia a Cartman.
—Tal vez debas dejar que se tranquilice.
—N-nunca debí aceptar... Tengo que hablar con Craig.
Bebe le sonrió comprensiva, esperando que Tweek hiciera lo correcto. Después de tanto show y escándalo, lo mejor era hablarlo y llegar a un acuerdo.
Pero no podía evitar sentir miedo de que la relación de su amigo no pudiera salir a flote.
Casi no conocía a Craig, por lo que no podía prever lo que sucedería cuando Tweek y él estén cara a cara.
A diferencia de ella, Clyde se recostó en su silla con una mueca de aburrimiento, cruzado de brazos. Él si podía imaginarse la reacción de Craig, y sería muy aburrida.
—Viejo, creo que deberías mantener tu distancia por un tiempo, ya después acercarte y hablarlo. Craig es un amargado.
—¿Qué dices? ¿No sería mejor resolverlo lo más pronto posible? —habló la rubia—, Tweekie no dudes y sé sincero.
—Lo digo en serio, mejor espera que se le bajen los humos de la cabeza. Si vas ahora te cerrará la puerta en la cara.
Tweek tragó duro.
—Oye, tal vez te cierre la puerta a ti, pero Tweek es diferente —Bebe volteó a ver al rubio —deberías ir, no creo que te haga eso.
—Ngh, ya no estoy tan seguro.
Tweek recordó como Craig pasó a su lado...
«No me ocultes las cosas»
Aunque no sonó enojado, esa frase hacia que de repente le dieran ganas de llorar... ¿Que había estado haciendo todo este tiempo?
Sentía un vacío en su estómago, uno que no podía llenar con comida.
El momento de arreglar las cosas llegó más pronto de lo que hubiera deseado. A pesar de caminar lo más lento que pudo, ahora se encontraba frente la casa de Craig.
Había faltado a los entrenamientos de la tarde, no se le ocurría otro lugar donde pudiera estar.
Pero sus piernas se detuvieron y no quisieron seguir avanzando. Más que nada por el temor de ser rechazado por Craig.
Aunque Craig nunca rechazó nada de lo que Tweek hacía, decía o pedía.
No se iba a mover sino fuera porque una pequeña pelirroja lo miró por la ventana. Entrecerró los ojos entre las cortinas, y se guardó sin más.
No tardó tanto tiempo hasta que Laura salió por la puerta y miró fijamente a Tweek, con una mirada de desconfianza.
—Disculpa, ¿Se te ofrece algo? —le preguntó, observando como la pelirroja se asomaba detrás de su madre.
Tweek negó frenéticamente, nervioso por al fin conocer a la madre y hermana de Craig. Una sonrisa se asomó por sus labios.
—V-vine a ver a Craig, ¡Ngh! ¡¿Se encuentra en casa?!
Laura lo escaneó de pies a cabeza, no lo conocía, pero decidió restarle importancia.
—Si, le diré que estás aquí... ¿Quién eres?
—¡Ah! ¿S-soy Tweek? Si, soy Tweek.
La mujer asintió, indecisa ahora.
Pero a pesar de que ella se fue, la niña se quedó parada en la entrada, la observando al chico en frente de ella con los ojos entrecerrados. Tweek titubeó en su sitio, decidió mirar hacia el techo de la casa para distraerse, pero la mirada de la niña era penetrante.
—¿Cómo te llamas? —preguntó para aliviar la situación.
—Yo te he visto antes, guardado en nuestro patio.
Tweek dio un brinco, esa niña era un peligro andante.
Había decidido aclararle todo lo que había pasado y había hecho, pero esa niña ya lo sabía. Lo descubrieron por la hermana menor de su amor platónico.
—Ngh, no es cierto —negó.
—¿Eres algún tipo de acosador?
—¡No lo soy!
Hubiera empezado una discusión con una niña, sino fuera porque Craig se asomó por la puerta, detrás de Tricia.
Él tocó la cabeza de la pequeña, haciendo que girara a verlo, aunque los ojos del más alto se centraban en el rubio fuera de la casa.
—Ve con mamá —le ordenó.
Tricia hizo un puchero con los labios y le sacó el dedo del medio para alejarse de ahí. Esa acción pasó sin importancia para su hermano mayor.
Tweek ya no podía moverse, en escuela por la mirada fría que Craig le lanzaba. Pero el simple hecho de que aún no cerrará la puerta en su cara ya era un avance y una oportunidad.
Sin moverse de donde estaba, bajó la cabeza avergonzado.
Sabía que cometió muchos errores en todo el camino, algunos de ellos lo seguirían por un largo tiempo, pero entendió que una persona debe hacerle frente a los problemas y solucionarlos.
Contuvo sus lágrimas cerrando los ojos.
—Lo siento Craig... Tienes razón, no debí guardarte secretos.
El pelinegro suspiró y cerró la puerta.
Ante el sonido, Tweek se tensó. Pudo indicar que Craig sí le cerró la puerta en la cara.
Tembló en su sitio, levantando el rostro con lentitud, sintiendo como el pecho le pesaba, las lágrimas no pudieron mantenerse más tiempo ocultas.
Se sintió como un bebé cuando lo vio en frente de él.
Ahora los dos se hallaban en el jardín, Craig caminó hacia el rubio hasta estar en frente de él y tomó con timidez su mano.
Levantó las cejas con suavidad cuando Tweek le miró a los ojos.
—Solo es molesto —soltó—, no tenías que hacer un trato con el maldito culón. Bastaba con hablarme y ya.
—D-de verdad, lo siento... Te he ocultado muchas cosas todo este tiempo.
Tweek apretó la mano del azabache como una precaución para no dejarlo ir. Respiró hondo, ya era hora de dejar todo en claro.
—Por favor escúchame, si después quieres golpearme puedes hacerlo. Lo merezco.
Craig asintió, sin despegar sus ojos del rubio.
Tweek inhaló en busca de tranquilizar su corazón agitado. Nunca imaginó que fuera necesario recordar todo lo que hizo, no es como si hubiese pensado que el trato con Cartman podría salirse de control.
—Hice el trato con Eric hace un tiempo... —Craig asintió—. L-los hice porque me g-gustabas desde hace mucho y siempre te miraba, pero no podía acercarme a ti. Tenía miedo...
Nuevamente cerró los ojos, hablar sobre eso era demasiado vergonzoso, no podía manejar toda la presión del asunto.
Por eso Craig lo ayudó a cargar con todo.
Su sonrisa era suficiente para Tweek.
Craig lo rodeó en un abrazo, sintiendo cosquillas en la nariz por el cabello alborotado de su novio.
—¿Ves que no es tan difícil? Puedes contarme todo Tweek.
—¡Si fue difícil! ¡Demasiada jodida presión!
El abrazo se volvió más estrecho.
—Aún así, es muy agradable saber que la persona que te gusta confía en ti.
Tweek tembló entre sus brazos, confortándose en el cálido abrazo de su pareja.
Si hubiera sabido que hablar con él no era tan difícil se hubiera ahorrado miles de problemas.
Al final, los dos se mantuvieron así por unos minutos y Craig le invitó a pasar a su casa.
Laura y Tricia no quitaron sus sonrisas durante todo ese tiempo después de ver como su hijo abrazaba a Tweek con tanto cariño.
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Gracias por leer y seguir aquí a pesar de que tardo mucho en actualizar ;-; srry por eso ~