Capítulo 29

Nunca te dejaré ir

Hoy el día ha sido raro, Merle se ha quedado en casa para echarnos un ojo a Ale y a mí, más a Ale que a mí en realidad, creo que se siente culpable, aunque por más que le he dicho que todo estaba bien, no he conseguido que me mirase a los ojos ni una sola vez.

-Hola- saluda Daryl cuando llega. -¿Pasa algo?- me pregunta frunciendo el ceño al verme tranquila, cuando lo normal es que esté montando bulla. El único sitio donde no hago alboroto es mi habitación cuando compongo, el resto del tiempo soy un culo inquieto.

-Nada ¿Qué tal el curro?- pregunto tumbándome más en el sofá.

-Lo mismo de siempre- hace una pausa -¿Cómo sigue Ale?- que yo interpreto como un ¿le puedo atizar ya?

-Bueno ya no tiene ganas de golpear a nadie pero aún no ha aterrizado del todo en el planeta tierra, por así decirlo- Él asiente, se acerca hasta mi levanta la manga de mi camiseta para verme el hombro, el gesto se le oscurece al ver los moretones. Le aparto las manos y se las sujeto entre las mías, -estoy bien, en serio-

-He traído pizza para cenar- cambia de tema, cosa que le agradezco.

-Genial dime que es carbonara por fa- él sonríe de lado.

-¿Y si te digo que es barbacoa?- pregunta picón.

-Que te seguiré queriendo, pero un poquito menos- digo entrecerrando los ojos. Abre la caja y ante mi está una perfecta y sabrosa pizza mitad barbacoa, mitad carbonara. –Eres genial- le alabo dando un saltito y yendo a por unas tijeras para cortar la pizza.

Comemos viendo un partido de futbol, Merle le grita a la tele como un energúmeno, por suerte no insulta a Daryl con alguna de sus típicas pullas sin que venga a cuento, según están los humos en casa, mejor no pensar como terminaría la cosa.

-Será mejor que me vista para ir al bar- lo digo más para mí, en un intento de quitarme la pereza del cuerpo y hacer lo dicho, que para informarles a ellos.

-Sí, yo te espero aquí- dice Daryl tumbándose en el sofá aprovechando el espacio libre que le hemos dejado Merle y yo.

-No hace falta que vengas, ya me acompañaste ayer, necesitas descansar- le aconsejo.

-Puedo aguantar unas cuantas noches durmiendo unas pocas horas, ve a cambiarte de una vez- dice mirando al techo.

Es tan tierno cuando se preocupa por mí y quiere hacerse el duro. Niego con la cabeza y me voy a mi cuarto a cambiarme.

Me pongo unos vaqueros, mis botines con plataforma, una camiseta blanca de tirantes sin escote y un chaleco negro sin mangas encima, una vez lista me asomo a la habitación de mi unicornio, está sentado en el suelo al lado de la mesilla encendiendo y apagando la luz, se va a cargar la bombilla.

Al final cierro la puerta sin haberle dicho nada, ahora que está tranquilo no quiero alterarle.

-Buenas noches Merle- me despido.

-Vaya, vaya, buenas noches culito bonito, y a ti hermano, buena suerte quitándole borrachos de encima- se ríe mientras salimos por la puerta.

-Bueno anoche no tuviste mucho trabajo- comento sentada en el asiento del copiloto.

-No, porque no se lo esperaban, ya veremos esta noche- se queja.

-Vamos Daryl lo dices como si tuvieras algo de lo que preocuparte, si yo solo tengo ojos para ti tonto- le digo lanzándole un beso.

-¿Quieres no decir esas cosas?- veo como sus nudillos se ponen blancos aferrando el volante.

-¿Por qué no?- cuestiono curiosa.

-Porque no, y ya está- gruñe, no puedo evitarlo y me rio divertida.

Llegamos al bar e inmediatamente me meto tras la barra, lo primero que hago es servirle una cerveza bien fría a Daryl, la noche sigue su curso bastante tranquila, algunas proposiciones indecentes mientras me piden algo de beber que rechazo con una sonrisa, algún pesado que insiste de más y al final se va con el rabo entre las piernas, cuando notan la mirada feroz de mi angelito centrada en ellos.

Voy a por un poco más de hielo al almacén aprovechando un momento de tranquilidad y cuando vuelvo veo a un chaval que como mucho tendrá los veintiuno recién cumplidos, rubio, ojos azules, músculos de gimnasio, vamos el típico producto americano, demasiados esteroides y pocas neuronas para mi gusto.

-Oye tío, mi amigo Roy y yo llevamos ya un rato para decírtelo pero no te apartas de la barra-

-¿Qué quieres decirme?- pregunta aburrido.

-Joder pues que tú hija está muy buena, ¿puedes darme su número? Te lo pido a ti para que veas que mis intenciones son buenas- okey me acabo de quedar a cuadros, no sé si darle al crio una colleja o descojonarme.

-No es mi hija- gruñe Daryl.

-Vale, bueno tío, pues tu hermana- veo como la vena del cuello de mi angelito se hincha.

-No soy su hermana ¿Por qué dices eso? Y además ¿Qué te hace pensar que él fuera a darte mi número? Por no mencionar el hecho de que tienes tan pocos huevos que no eres capaz de pedírmelo tú-

-Bueno- se ríe como un idiota rascándose la nuca –pues porque eres bajita, y estáis todo el rato juntos y él se dedica a espantar a todos los tíos que se te acercan, pero si fuera tu novio ya te habría robado algún beso a estas alturas y no lo ha hecho- se gira a mirarme –no me lieis, si no me das tu número ¿qué tal si me das un beso?- me quedo boquiabierta de que este niñato tenga tanta jeta, luego dice la gente que no pasa nada por hacer recortes en educación -¿Qué? ¿Sigues creyendo que no tengo huevos?- le estampo los hielos en el pecho cuando intenta acercarse y me cuelo tras la barra.

-Lo que creo chaval, es que no tienes cerebro, si no quieres nada de beber lárgate- le digo acida.

-Eh- se acerca un hombre de unos treinta moreno y gordito –no le hables así a mi amigo pequeña zorra- al segundo Daryl se levanta listo para enseñar modales.

Le sujeto por la muñeca, me mira alzando una ceja interrogante, le dedico una sonrisa torcida y él vuelve a apoyarse en la barra con los brazos cruzados.

-Vamos Daryl, ellos tienen razón he sido descortés, a esta invita la casa chicos- les doy dos cervezas con sorpresa –disfrutadlas-

-Vaya que zorra más amable eres una vez te ponen en tu sitio, y tu perro muy obediente guau, guau- se burla Roy, me sorprende que Dixon no le rompa la cabeza.

-¿Qué le has echado a esas cervezas?- me pregunta divertido en cuanto se alejan un poco.

-Laxante extra fuerte, en menos de cinco minutos se cagaran encima-

-Ya lo habías hecho antes- afirma evaluándome.

-Sí pero shhhh, que sea nuestro pequeño y sucio secretito- le digo guiñándole un ojo.

-Eres la caña- dice riéndose por lo bajo.

-Lo sé angelito, lo sé- digo dándome aires de diva.

-Oye a todo esto- dice jugueteando con el botellín entre sus manos evitando mirarme directamente.

-¿Sí? ¿Qué pasa?- le pregunto preocupada, al ver que de pronto parece incómodo.

-¿Cuántos años tienes?- de acuerdo, esa no me la esperaba.

-¿Cuántos me echas?- cuestiono divertida.

-No sé, veintidós, veintitrés como mucho- dice mirándome de arriba abajo, me rio sin poder evitarlo.

-Vaya gracias, pero lamento decepcionarte tengo veintisiete ¿y tú cuantos tienes?-

-Ni de coña ¿veintisiete? Pareces más joven- niega con la cabeza sin creerme.

-Es porque soy bajita y tengo cara de duende, ya me lo han dicho, he aprendido a vivir con ello, pero no has respondido a mi pregunta- digo sacándole la lengua, animada por su actitud.

-Te saco once años u-gi-tsi-ha, haz las cuentas- dice hundiendo los hombros, como derrotado por algo.

-No me sacas tanto, solo tienes treintaiocho hay parejas que se sacan hasta veinte años, no quieras dártelas de mayor conmigo Dixon-

-¿Parejas?- pregunta, pero nos corta la conversación un grupo de mujeres que se acercan a pedirme unos cocteles.

Al parecer es el cumpleaños de una de ellas, menuda marcha que llevan, y tienen buen saque, estás son de las mías, las cervezas se van agotando, Daryl me ahorra un par de viajes al almacén yendo él a por los hielos, las cocteleras se van acumulando y por fin me sorprendo cuando Daryl echa al último borracho.

-Madre mía que paliza tengo en el cuerpo, no sé cómo aguantas de pie después de haber currado todo el día en el taller- digo terminando de barrer, llenando el cubo de agua para fregar el local e irnos.

-Voy sacando la basura- se limita a decir, haciéndose el desentendido.

-Genial, gracias- mientras friego suena la canción "Never let you go" del grupo Manafest, y me pongo a cantarla suponiendo que Daryl ya que está afuera, se echará una cabezada en la camioneta como ayer.

Nunca te dejaré ir

Nunca te dejaré ir

Nunca te dejaré ir

Nunca te dejaré ir

Cuando despiertas y

No puedes creer lo que ven tus ojos

Porque toda la verdad que conoces

Se convierte en mentira

Cuando estás asustado

Y no puedes ver más allá

Recuerda a quien le pertenece el mañana

Sabes que el amor será la luz en tu camino

Resiste, cuando todo esté temblando

Mantente fuerte

Cuando el suelo esté cayéndose

Extiendo mi mano en la oscuridad,

Para sostenerte

Seré tu paz, en la espera

Tu fuerza cuando estés roto en el suelo

Resiste, porque vale la pena luchar

Porque yo nunca te dejaré ir

Yo nunca te dejaré ir

Cuando miras a la ventana

Y sales corriendo

Porque todo lo que ves son las cicatrices del ayer

Cuando el desfile se va y te sientes solo

Nunca pierdas la esperanza por sufrir

Estás más cerca de lo que crees

Resiste, cuando todo esté temblando

Mantente fuerte

Cuando el suelo esté cayéndose

Extiendo mi mano en la oscuridad,

Para sostenerte

Seré tu paz, en la espera

Tu fuerza cuando estés roto en el suelo

Resiste, porque vale la pena luchar

Porque yo nunca te dejaré ir

Yo nunca te dejaré ir

Cuando el camino es difícil

Y tu fe es puesta a prueba

Nunca mires atrás,

A los pasos que has dado

Tú eres más para mí de lo que jamás

Podrías saber

Resiste, cuando todo esté temblando

Mantente fuerte

Cuando el suelo esté cayéndose

Extiendo mi mano en la oscuridad,

Yo te sostengo

Seré tu paz, en la espera

Tu fuerza cuando estés roto en el suelo

Resiste, porque vale la pena luchar

Porque yo nunca te dejaré ir

Yo nunca te dejaré ir

Nunca te dejaré ir

Tú eres más para mí de lo que jamás

Podrías saber

-Cada vez que pienso que este podría ser tu sitio me dejas claro que nunca lo será- la voz de Daryl me sobresalta. Esta guapísimo a pesar de estar cansado, sentado en la barra, mirándome con intensidad.

-¿Qué? ¿Qué quieres decir?- le digo guardando la fregona y acercándome hasta él.

-Nada- se baja de la barra y me da la espalda.

-Daryl- le cojo la mano -¿Qué pasa?-

-Pasa que tú no perteneces a este sitio- prácticamente me lo ladra en la cara.

-No te entiendo- niego con la cabeza.

-Te manejas bien poniendo copas y espantando idiotas, pero tu lugar no es ese, está encime de un escenario- intenta hacérmelo entender como si fuese un profesor cansado de repetir lo mismo, y yo fuera una alumna testaruda que se empeña en no atender.

-Ya bueno, eso de momento no va a pasar- bromeo intentando aligerar el ambiente.

-Pero pasará… y yo no quiero quedarme atrás viendo cómo te vas- me da las llaves y se suelta de mi mano.

-Daryl para, no me iré a ningún sitio- se detiene pero no me mira –es decir, sí, tendré que irme a terminar la serie, pero volveré en cuanto lo haga, lo prometo-

-¿Para que ibas a volver aquí, pudiendo estar allí?- pregunta con dureza.

-Porque allí estoy sola, y aquí estáis vosotros- me muerdo los labios intentando contener las lágrimas. No sé a qué demonios viene todo esto, solo sé que no quiero perderle, pero tampoco estoy preparada para decirle que le quiero, de todas maneras, no estoy segura de que me creyera.

-No joder, Cass, vale, lo siento, he sido un capullo demasiadas cervezas- sostiene mi cara entres sus fuertes manos limpiando mis lágrimas con sus pulgares –soy gilipollas, perdóname, no llores, ¿vale nena?-

-¿Me dejas quedarme contigo?- pregunto sin poder parar de llorar aun. No quiero que se aleje.

-Todo el tiempo que quieras- me dice con ¿eso ha sido dulzura?

-Pues aprende a vivir conmigo de una jodida vez Dixon y a dejar de decir estupideces, porque ahora que he encontrado mi hogar no hay forma humana de que lo abandone ¿te enteras pedazo de idiota?- y me derrumbo en su pecho llorando a lagrima viva como si no hubiera un mañana.

Porque no soporto la idea de que llegue el día siguiente y él no esté. Porque quiero poder iluminar su camino cuando todo se quede a oscuras, porque quiero abrazarle tan fuerte cuando este roto que todos sus fragmentos vuelvan a unirse. Y porque si no puede amarme como mujer, me basta con ser querida como amiga.

Nos quedamos entrelazados, allí de pie, delante del bar, yo llorando y el abrazándome con todas sus fuerzas mientras amanece un nuevo día, en el que seguiremos estando juntos, a pesar de ser un par de tontos.

Hola amores de verano, pues nada está semana estoy deportista vuelvo a ir al poli que llevaba ya un par de semanas de vaga.

En principio el capítulo iba a ser más corto pero me he liado, me he liado y de lo gracioso he acabado en el drama, viva la bipolaridad.

De corazón, espero que os haya gustado, besototes.