Advertencia: Lenguaje vulgar, Lemon.
Capítulo 28
¿Entendiéndose?
La tarde noche era fresca, bastante diferente e inusual comparado a su planeta natal, pero para él no era molesto. Se necesitaba más para importunar al príncipe Saiyajin. Cosa que no faltaba mucho para conseguirlo.
Había exigido una reunión con el Monarca y consejeros del planeta Tierra para tratar un tema sumamente importante para él. Su unión terrícola o matrimonio como le llamaban en la bola de barro. El padre de su mujer intentó persuadirlo con dejarlo para la mañana del día siguiente, pero él no iba a esperar más, no, absolutamente no, menos después de los dichos de la atrevida peliturquesa ¿Qué aquí no eran pareja? ¿Qué no podían compartir habitación? ¡Estaba loca! Él no iba a permitir semejante estupidez, no había ido a buscarla por nada, menos se quedaría soportando una situación así.
Pensó rápido, y la única solución que encontró a su "problema" fue el casarse lo más pronto posible, no le importaba nada más, si eso haría que su relación con su mujer fuera absolutamente legal y ella no le saldría con esas excusas ridículas para torturarlo, lo haría.
Ahora estaba bebiendo una copa de vino junto al padre de su mujer y un par de viejos que eran miembros del Consejo terrícola.
-¿no le parece adecuado fijarlo para la próxima semana?-preguntó sereno un viejo con lentes negros.
-no-dijo serio-ya lo dije, la boda se realizará pasado mañana a más tardar-gruñó intimidante, poniendo nervioso a los presentes.
-pero hijo-dijo sereno el pelilila-la boda de Tight con Jaco es en dos días ¿será una boda doble entonces?
-¡no!-exclamó irritado-Bulma y yo nos casaremos en dos días… fijen otra fecha para el patrullero y tu primogénita-soltó despectivo mientras mecía el líquido de la copa y lo bebía de un solo trago-no se discutirá más al respecto-se puso de pie desplegando su imponente presencia, los miembros del consejo agacharon la mirada nerviosos sin poder hacerle frente a sus órdenes, como si fuera el joven saiyajin el líder de su planeta.
-la boda de Tight y Jaco es urgente-habló mirándolo a los ojos el padre de su mujer-¿Cuál es la prisa príncipe?
-no es asunto suyo-dijo frunciendo el ceño, agotando su paciencia ¿tan difícil era de entender?-¿alguna otra excusa?-dejó la copa en una mesita al lado de su silla y esperó por una respuesta.
Suspiró-veo que es imposible discutir contigo-rió moviendo sus bigotes lilas-está bien hijo, si estás tan impaciente por casarte con nuestra Bulmita… lo entiendo-imitó al joven y se puso de pie-mañana veremos los detalles…-el saiyajin frunció el ceño y sin dejar de mirarlo asintió de mala gana-los guardias lo llevarán a su habitación-los consejeros miraban el intercambio silencioso, les sorprendía que el Rey pudiera tratar tan tranquilo al impulsivo saiyajin y sobre todo que no le temiera.
-hmp-salió rápidamente de la habitación encontrándose con dos guardias afuera del cuarto de reunión, estudió a los soldados con ojo crítico ¿para qué eran los guardias? ¿Para protegerlo? Se burló internamente de solo pensarlo, él podría eliminar cualquier amenaza del pacifico planeta, y sabía que estaban conscientes de ello, el motivo de su presencia era otra, como el Rey había dicho, acompañarlo a su habitación… pero él tenía otros planes-largo-ladró haciéndolos respingar.
-pe… pero Alteza-balbuceó uno-tenemos órdenes de guiarlo a su-
-puedo llegar solo-dijo despectivo despidiéndolos con su mano mientras pasaba de largo, los humanos solo pudieron observarlo en silencio ¿Qué podían hacer? Conocían los rumores sobre el príncipe y no se atrevían a discutirle, solo podían pensar en la lástima que sentían por la princesa Bulma, seguramente no sería nada de agradable casarse con un sujeto como él.
(…)
Sintió la suave viscosidad derretirse en su boca, degustó el trozo de pastel con muchísimas ganas, desde que había llegado a su planeta que no paraba de comer golosinas y postres, es que la comida de su planeta era definitivamente la mejor del Universo.
Enterró el tenedor en el pastelito de colores y lo llevó rápidamente a su boca, su madre y hermana la miraban sonrientes, era agradable verla disfrutar como una niña pequeña. Su madre observaba con ternura a su pequeña, no dejaba de asombrarle lo distinta que estaba, pero era natural… ella ya no era una niña ni tampoco llevaba una vida como tal. Su móvil vibró y lo contestó al instante, hace mucho que se enviaba mensajes con su marido, sus hijas solo la miraban suspicaz.
-¿con quién tanto hablas mamá?-interrogó curiosa la peliturquesa.
-con tu padre hija-murmuró mientras apretaba botones en la pantalla táctil-bueno ahora envío un recado al Cuartel…
-¿al Cuartel?-preguntó confundida la mayor-¿Qué pasó?
-oh nada cariño-dijo serena mientras tomaba la taza de porcelana y la llevaba a sus labios y bebía un sorbo del té caliente-la boda de tu hermana se adelantó…-Bulma miró a su madre con los mofletes hinchados, Tight frunció el ceño y la miró más confundida que antes, tomó una servilleta y limpio su boca.
-¿cómo es eso madre?-preguntó la rubia
-pues… la boda de Bulma será en dos días-dijo sin dejar de sonreír-el príncipe está desesperado por desposar a nuestra Bulmita jojojo-rió animosa la Reina, ambas princesas se quedaron en silencio observándola-¿Qué les pasa?
-¿y preguntas?-cuestionó la adolescente una vez que tragó lo que tenía en su boca-el matrimonio de Tight con Jaco es urgente ¿Por qué adelantaron el mío?-preguntó frunciendo el ceño.
-ya anunciamos el matrimonio Bulma…-murmuró la rubia-no creo que haya un problema con casarnos en dos días o una semana, supongo que por eso Papá aceptó.-dijo pensativa.
-¡no!-exclamó la peliturquesa llamando la atención de ambas mujeres rubias-Papá aceptó para no hacer enojar a Vegeta-habló indignada mirando la mesa con bocadillos dulces, miró a su madre que parecía indiferente a su molestia mientras miraba el aparato-¿Qué se supone que haces madre?
-ya les dije… envié un mensaje al Cuartel…-murmuró mirando el móvil-ahora veo la respuesta… ¡esto es maravilloso!-exclamó llena de júbilo
-¿podrías explicarnos?-preguntó exasperada la princesa rubia, la Reina dejó el aparato en la mesa y las miró juntando sus palmas.
-invitaba a los padres del príncipe al matrimonio y ¡ya contestaron!-Bulma abrió los ojos sorprendida mientras que Tight se acomodaba en la silla mirando la reacción de su hermana menor.
-… ¿invitaste… a los padres… de Vegeta?-preguntó incrédula, vio a su madre asentir entusiasta-¡¿pero en que estabas pensando?!-exclamó mientras se levantaba-supongo que no vienen…
-ay Bulma… ¡no exageres!-musitó sin perder la calma la Reina-obvio que vendrán ¡es el matrimonio de su hijo! No se lo perderán jojojo-la peliturquesa miró a su madre sin dar crédito a lo que oía, ¿realmente los reyes de Vegetasei vendrían a su matrimonio con Vegeta? ¿Qué rayos pasaba?
-yo… no lo puedo creer-susurró sin dejar de ver a su madre que escribía en su móvil-madre-la mujer dejó de escribir y levantó la mirada hacia la adolescente-no organices nada NADA sin consultármelo antes ¿de acuerdo?
-pero hija-susurró extrañada con la actitud de la menor ¡era su boda! ¿Por qué actuaba como si de algo horrible se tratara?-solo quedan dos días y… si llamo a-
-no madre-negó meciendo su trenza desordenada-promételo… ya hiciste algo sin siquiera preguntarnos, creo que lo mínimo es poder opinar en mi matrimonio ¿no?-dijo con reproche, la mujer miró a su hija ocultando la tristeza que sintió en ese momento, no quería arruinar una ocasión tan importante para su bebé, agachó la mirada y asintió con la cabeza-Madre… no te pongas así-pidió la menor mientras se acercaba y la abrazaba-mañana vemos los detalles ¿sí?-preguntó sonriente mientras la miraba, la Reina observó las facciones de su hija y solo pudo regalarle una sonrisa.-bueno… me iré a la cama, buenas noches-besó su mejilla y se alejó de ella-descansen-sonrió a ambas y salió de la habitación.
-¿hice mal?-preguntó una vez que la adolescente se fue, la princesa observó el rostro deprimido de la mujer y negó sin hablar-siento que Bulma no quiere esto…
-Ella nunca quiso esto madre-ambas se miraron sin decir palabra alguna, como si se hubieran puesto de acuerdo para no comentar lo que pensaban al respecto. Podían imaginar que pasaba por la cabeza de la niña, y solo esperaban que estuvieran equivocadas.
(…)
Entró a su cuarto por fin, se sentía agotada… después de haber recibido tantas visitas inesperadas lo único que quería era descansar. No había sido un buen día, tampoco malo, pero definitivamente no se sentía conforme con los resultados del día.
¿Cuándo iba a pensar que tendría que casarse con Vegeta? Cuando anunciaron su matrimonio arreglado naturalmente lo pensó, pero después de entender cómo funcionaban los ritos en Vegetasei comprendió que jamás pasaría por una boda terrícola, y estaba bien con eso.
Ella no seguía las reglas de los saiyajin, para ellos ella estaba unida al príncipe, pero en su interior siempre se consideró como libre, siempre se quiso convencer de que aún tenía su libertad. Además, en el fondo… creía que era una buena opción mantenerse así, pero ahora… ahora debía casarse con él, por ende bajo sus leyes y en las que creía, ya no sería una mujer libre. Y no podía sentirse bien con eso…
Sí, ella no quería casarse.
Se quedó de pie en medio de su cuarto, mirando el vacío, pensando si tenía alguna opción al respecto, y a lo único que pudo llegar era a lo de siempre… ella no tenía voz ni voto en esta situación, por un momento esperó que él no aceptara, realmente pensó que él no se rebajaría a seguir normas terrícolas. Nuevamente él la sorprendía.
Suspiró dramáticamente y se estiró en su lugar, caminó hasta su baño personal, lo que necesitaba era un buen baño relajante.
Una vez desnuda, tomó las botellas de esencias y sales de baño y las roció por toda la bañera, dejó las botellitas de colores en el suelo y sin esperar más se metió con cuidado dentro de la tina, apoyó su cabeza en el mármol resbaladizo y cerró sus ojos sintiendo el calor del agua. El vaho se pegó a su rostro, sentía su piel húmeda pero no molestaba, con sus manos acarició sus piernas, masajeó con suavidad y se concentró en sentir, intentando dejar su mente en blanco.
Pero le fue imposible. Se sentía ahogada.
Sus ojos se humedecieron y rápidamente restregó sus dedos en ellos, borrando cualquier señal de debilidad. Si algo había aprendido con su nueva experiencia con su vida de "matrimonio" con Vegeta, era que no podía ser débil, no podía dejar la puerta abierta a la vulnerabilidad, y lo aprendió por experiencia propia. Debía actuar, debía ser objetiva y saber bien que pieza jugar.
Con el matrimonio ya no habría escape, ella sería suya por todas las leyes y él tendría derecho sobre ella, sobre sus decisiones, su pensar y su cuerpo. La situación era así para las mujeres en su época, a pesar de los avances tecnológicos, no se podía decir lo mismo en el plano social. Ellas no podían decidir, ellas estaban sujetas a ellos, ella estaba obligada a ser de uso para él.
¿Cómo sentirse bien con eso?
Imposible… aunque en ese momento su relación con el saiyajin estuviera en buenos términos, sabía que cualquier situación que a él no le gustara podía desencadenar una tormenta donde ella no saldría bien parada, debía ser cuidadosa como lo estaba siendo desde el festejo Lunar, ahora se llevaban bien y no habían tenido problemas, pero iba de la mano con sus acciones, ella accedía a sus caprichos, claro él la recompensaba con pequeñas libertades pero aun así se sometía a él.
Todo dependía de su juego de seducción. Debía ser inteligente y no dejarse llevar por la euforia que sentía cuando estaba con él, no dejarse llevar por sus sentimientos que querían escapar cada vez que lo miraba.
"¿Eres feliz?"
¿Era feliz junto a Vegeta?
No. No podía responder… simplemente porque lo suyo con Vegeta era algo ficticio, algo irreal, magia que sucedía solo cuando estaban encerrados en cuatro paredes. En soledad, funcionaban completamente diferentes y no podía pensar en solo eso para responderse, debía englobar todo, todo lo que implicaba vivir con él, y eso incluía sus malos tratos. No podía hacer la vista gorda, y sobre todo no debía olvidar eso, si quería seguir con la voluntad que mantenía debía superarlo, pero no olvidarlo. Su fuerza provenía de eso, y sobre todo, la ayudaba a mantener los pies sobre la tierra, a no ilusionarse con él.
No podía ilusionarse con él… no debía. Sus sentimientos ya estaban demasiado desbordados para darse el lujo de equivocarse con él.
Un ruido en su dormitorio la sacó de sus pensamientos, frunció el ceño y se quedó en su sitio intentando oír algo más, oyó pasos del otro lado, confirmándole que efectivamente había alguien más. Se levantó con cuidado sujetándose de una baranda pegada al azulejo, deslizó un pie fuera de la bañera y lo dejó caer con suavidad sobre la alfombra de baño y luego el otro, tomó su bata de seda y se la puso sin secar su cuerpo, está se apegó rápidamente a su cuerpo como segunda piel, caminó hacia la salida y abrió la puerta, asomó solo la cabeza y miró hacia todos los rincones de su cuarto.
Y ahí estaba él. Observando sus cuadros fotográficos que se exhibían en su mueble.
-¿Qué pasó?-preguntó curiosa, más animada al ver que se trataba del saiyajin se asomó por completo.
-nada-murmuró él sin dejar de ver las imágenes en marcos costosos, miraba atentamente una en particular, aparecía su mujer pero siendo una niña, estaba escalando un árbol y miraba hacia abajo sonriendo, una sonrisa pura y hermosa, su cabello era corto y estaba sujeto en dos coletas, sus ojos se veían aún más grandes y sus mofletes gorditos la hacían ver más adorable de lo que pudo imaginar.
-deberías irte-oyó a su espalda mientras la humana caminaba hacia él-no debes estar en mi cuarto ¿acaso no te mostraron el tuyo? Di órdenes de que te entregaran uno bastante cómodo…-el príncipe se volteó hacia ella y se quedó prendado viéndola en silencio, podía ver su desnudes a través de esa delgada y ahora traslucida tela.
-no dormiré allí-dijo serio sin dejar de mirar su piel desvergonzadamente-tú mereces un castigo-un escalofrío recorrió la espina dorsal de la adolescente, sacudiéndola internamente, sintió los vellos de sus brazos erizarse y todo su cuerpo estremecerse cuando la sonrisa ladina del saiyajin se dejó ver, sus ojos negros le atravesaban el alma, el calor pronto suplantó el frío y no sabía si debía dejarlo quedarse o hacer lo moralmente correcto.
-debes irte Vegeta-negó con la cabeza-lo nuestro no es legal en mi planeta, está mal visto que te-se silenció sin siquiera notarlo cuando el príncipe se acercó más de la cuenta, sus labios estaban a solo milímetros de distancia, podía sentir su calor, las manos del guerrero se aventuraron más allá y se adueñaron rápidamente de su cintura y la acercó a su cuerpo-dirán que me deshonraste… ¿no te importa que cuestionen mi honor?-susurró con un mohín infantil, él solo se burló y acercó su boca a la de ella, la princesa rodeó al saiyajin con sus manos, enredándolas en su fuerte cuello, él se adueñó de sus labios como si no los hubiera probado antes, y ella se dejó consumir por el deseo que solo él despertaba en ella.
Sus labios se unieron en una danza única, sus lenguas se saludaron al instante demostrándose cuanto se extrañaban, compartieron sus sabores y se deleitaron el uno con el otro como si fuera el néctar más delicioso del Universo. Pronto las manos del saiyajin se impacientaron, bajaron hasta su trasero y lo tomaron con necesidad, ella suspiró en sus labios cuando el guerrero la sostuvo posesivamente y la pegó a su cuerpo aún más, sintiendo al instante la virilidad despierta del saiyajin.
-no pareciera que te molesta comprometer tu honor-dijo cuándo se separaron para poder respirar, ella bufó molesta dispuesta a responder pero los besos en el cuello la hicieron dudar-debo castigarte…-dijo seductor en su oreja para luego mordisquearla y lamerla, ella se sintió desfallecer en sus brazos y rápidamente supo que no podría correrlo de allí, imposible… ella quería su castigo.
-pero sí me he portado bien-gimió en su oído provocándolo sutilmente, él no quiso esperar más, la sujetó con fuerza y la levantó sin dificultad, ella exclamó sorprendida un par de segundos pero se dejó llevar a su merced al notar sus intenciones.
-no has sido obediente-gruñó él llevándola a la cama sin dejar de manosear su cuerpo, ella lo abrazó con fuerza y cerró sus ojos permitiéndose sentir en plenitud sus caricias demandantes.
Pero fue sorprendida cuando él la empujó sin delicadeza sobre la cama, abrió los ojos confundida y no tuvo tiempo de reaccionar cuando él estaba tironeando el amarre de su bata, en menos de un segundo el saiyajin se hizo con la cuerda que rodeaba la cintura de la tela, Bulma observó expectante al guerrero, sus ojos se ampliaron unos milímetros más cuando Vegeta partió en dos el cordón.
-¡¿Qué estás haciendo?!-preguntó escandalizada, él no respondió con palabras, la levantó bruscamente y le quitó la prenda haciéndola rotar en su posición, sintió sus brazos doler por el tironeo-¡Vegeta cálmate!-exigió molesta, él nuevamente no contestó, asustada contempló como el saiya se deshacía de su bata de seda y la lanzaba al suelo, tragó saliva nerviosa cuando los ojos negros depredadores se posaron en su cuerpo desnudo, por un momento quiso ocultarse pero ¿Qué sentido tenía?, el príncipe volvió a tomarla desde la cintura y empujarla a la cama-No seas brusco por favor-pidió a modo de reproche, pero él no la tomó en cuenta y se lo comprobó cuando la sujeto de sus muñecas, abrió los ojos asustada cuando el príncipe se recargó sobre ella, pero lo que asustó a la adolescente fueron sus intenciones, que comprendió cuando lo vio sonreírle maliciosamente exhibiendo sus caninos-Vegeta…-susurró
-las cosas no se quedaran así Bulma-susurró rozando sus labios con los de él para luego apoderarse de ellos, la princesa cerró sus ojos y se dedicó a disfrutar de sus labios dominantes, el beso cargado de pasión se volvió salvaje de repente, sintió sus muñecas libres de su agarre pero antes de siquiera hacer uso de sus propias manos, sintió algo rodear su mano derecha, abrió los ojos justo a tiempo y se separó de él abruptamente alzando la mirada hacia su mano.
-¿Qué haces?-preguntó asustada al sorprender las manos del guerrero sobre la suya con una de las cuerdas-Ve… Vegeta-susurró asustada al verlo amarrar su muñeca a la marquesa de la cama con facilidad-¡¿Qué estás haciendo?!-chilló alarmada, el heredero se separó de su cuerpo y la contempló unos segundos, vio las mejillas acaloradas de la peliturquesa y sus labios hinchados, le sonrió ladinamente y sin decir palabra alguna la volteó dejándola boca abajo-¡Vegeta!-y su mano libre fue atada de la misma manera.
-sé una buena chica-susurró en su oído, su respiración se aceleró, su pecho se encogió y apretó su corazón, sus latidos se intensificaron y la inseguridad se instaló con fuerza en su interior, volteó hacia él con dificultad, sus hombros le impedían girar al tener los brazos estirados sujetos a los tubos de la marquesa.
-¿Qué se supone que significa esto?-pero no lo vio detrás, frunció el ceño y volteó hacia el otro lado a tiempo para verlo bajarse de la cama-¡Vegeta!
-¿ese es el baño?-preguntó el saiyajin ignorándola, la peliturquesa frunció el ceño y antes de responder vio como el príncipe caminaba hacia su cuarto de baño al mismo tiempo que se deshacía de su armadura y la tiraba a un lugar perdido en el suelo.
Bulma sintió su estómago tensarse, el miedo y la ansiedad dominaron su cuerpo, era imposible no sentirse vulnerable estando atada y desnuda a su disposición, alzó la mirada hacia los nudos de cuerdas y con todo el poder que tenía tironeó, pero solo consiguió dañarse por el roce de su piel con la tela anudada. Oyó sus pasos nuevamente y giró con dificultad, el saiyajin caminó hacia ella con calma, frunció el ceño cuando no pudo admirar en su totalidad el físico tonificado que se marcaba por su traje azul.
-te dije que fueras una buena chica-dijo serio con el ceño marcado-intentabas escapar ¿no?-gruñó dejando una botella en el velador al lado de la cama, Bulma miró el frasco e intentó leer la etiqueta "lina" fue lo único que alcanzó a capturar.
-¿Qué me harás?-preguntó molesta, el rió… una risa maléfica a percepción de la adolescente que solo la dejó más nerviosa y asustada.
-castigarte-respondió con malicia mientras se quitaba los guantes, dedo por dedo, con calma impacientando a la princesa.
Bulma no habló más, miró hacia el frente evitando los ojos misteriosos del guerrero mientras se desvestía, sentía sus tripas encogerse y extenderse, un sudor frío recorría su sien y si se viera a un espejo comprobaría que sus mejillas estaban de un rojo carmín intenso. Su intuición intentaba advertirle, no… los hechos insinuaban el resultado, él le avisó, sería un castigo. Relamió sus labios ansiosa, sintió el peso del cuerpo del saiya subirse a la colcha y solo pudo cerrar sus ojos.
Un suspiro se escapó de sus labios cuando los besos del guerrero recorrieron su hombro, su piel era humedecida por la lengua del saiyajin y solo podía relajarse bajo su atención, él movió su cabello hacia un lado y se apoderó de su cuello, lo sentía sobre ella pero no cerca, podía sentir el calor que desprendía su cuerpo pero no experimentarlo, se movió inquieta bajo su dominio, alzó su trasero descubierto hacia arriba y rápidamente encontró a un conocido esperando por ella. Aguantó la respiración por un segundo cuando su piel tocó el hirviente trozo de carne, sintió las manos de él recorrer los costados de su cuerpo, sus dedos rosando la curva lateral de sus montes, sin dejar de mordisquear su cuello.
-Ve… Vegeta-gimió alzando más su trasero y él aprovechó esa instancia para apegarla a su pelvis peligrosa.
-parece que lo estás disfrutando…-susurró él acercándose a su rostro, tomó su barbilla con dos de sus dedos y la volteó hacia él-pero lo siguiente no lo gozarás-y sonrió. Pudo ver la perversión materializada con ese simple gesto. Abrió la boca para hablar, excusarse o tranzar con él, pero el saiyajin se había alejado lo suficiente para alcanzar el frasco en el velador.
-¿Qué es eso?-preguntó alarmada, el volvió a sonreírle como antes-Vegeta… ¿Qué harás?-él vio el miedo en sus iris zafiro.
-solo se una buena chica-susurró sin dejar de sonreír y la besó, la princesa frunció sus delgadas cejas mientras trataba de mantener el beso que él le daba. Sintió una de sus manos acariciar su cadera para luego agarrar con firmeza sus nalgas-¿quieres saber que te haré?
-si…-jadeó entre sus labios, sus dedos se deslizaron hacia su zona sur, la cola del saiyajin mimó su muslo izquierdo como sí un gatito se le acurrucara, dos de sus dedos llegaron hasta su carne hinchada pero solo siguieron su camino, la princesa frunció el ceño inquieta con la actitud juguetona del guerrero, pero cuando uno de los dedos de él se posó en su entrada trasera se espantó, abrió los ojos sorprendida y lo miró asustada, intentó alejarse pero por el amarre solo pudo distanciarse un par de centímetros, entonces lo comprendió.
-hazte una idea-dijo alzando una ceja y sonriéndole seductor mientras su dedo se introducía con suavidad.
-¡Vegeta!-chilló escandalizada, él besó su hombro sin dejar de mover su dedo en su interior, la peliturquesa estrechó sus ojos captando las sensaciones, no dolía… era extraño pero no se sentía mal, tampoco bien… pero los besos y mordiscos de él en su cuello y hombro la seducían, eso la excitaba.
-no será como aquella vez-susurró sin mirarla a la cara, y ella no supo que responder. Volvió a alejarse, lo oyó como abría el frasco y se preguntó cuán más hábil podía ser para lograrlo con una sola mano. Sintió líquido esparramarse y caer en su muslo y seguir la curva de su piel hasta la sábana debajo de ellos.
-¿Qué es eso?-preguntó mientras él seguía con su acción, esta vez un dedo más se sumó y se deslizó con cuidado dentro de ella.
-tu aliado en esta ocasión-y soltó una risa burlesca que la estremeció, volvió a sentir el chorro escurrirse y caer en su trasero esta vez. Tragó saliva y sin poder evitarlo tembló, él la sintió estremecerse, frunció el ceño y maldijo por lo bajo… no quería asustarla, pero le costaba ser ¿amable? Sí, amable… considerado… y a su modo lo estaba siendo, pero al parecer ella necesitaba más, bajó su mirada hacia su perfecto melocotón blanquecino siendo ultrajado por sus dedos-Bulma…
La peliturquesa volteó a verlo preocupada por su tono de voz serio, sin pizca de burla o malicia, él se inclinó y la besó sorprendiéndola, y vaya que la relajó… sus labios siempre eran la cura para sus tormentos, él podía estar siendo brusco pero si tenía sus labios unidos a los de ella, se lo perdonaba. Amaba sus besos.
Sintió que sus dedos por fin salían de su interior, pero eso significaba una sola cosa… él levantó su cadera para él y con su mano libre guió su latente erección a su objetivo, la sintió tensarse cuando piel con piel se encontraron, volvió más posesivo el beso, intentando distraerla, y se introdujo lentamente, ella separó sus labios de los de él para jadear, hizo suyo su hálito cálido y sin esperar que se recompusiera por su intromisión volvió a besarla.
Lo que sea que usó el guerrero, funcionaba, no dolía… solo podía sentir como era llenada por él, una vez dentro, dejó una mano apoyada en su cadera y la otra la dirigió hacia delante de la chica buscando su monte de venus, liberó sus labios y atracó su hombro, al mismo tiempo que sus dedos tanteaban sus pétalos rosa, la oyó gemir despacio, y decidiendo que ya estaba lista, se movió en su interior.
Cerró sus ojos con fuerza, lo sentía mecerse sobre ella con cuidado, no muy diferente a aquella vez, pero el factor ayuda estaba haciendo la diferencia y sobre todo sus dedos estimulándola la distraían. El maldito saiyajin sabía lo que hacía, los suspiros se hicieron presentes en la habitación, el sonido rechinante de la cama que se quejaba por la pasión liberada por los amantes no se hizo esperar, y ella solo quería que liberara sus ataduras para poder afirmarse de algo porque lo necesitaba.
Él la hacía vibrar, él la llevaba a la luna y las nubes, no podía creer que la sorprendiera así después de haber estado tantas noches juntos y ahora se daba cuenta que no era suficiente, nunca era suficiente con él. Nunca tendría suficiente de él. Él tenía un dominio sobre su cuerpo, ya no podía seguir negándolo. Abrió sus manos y a duras cuestas se afirmó a los tubos dorados, sus palmas sudadas se afirmaban con fuerza cada vez que él se hundía, resistiendo su invasión mientras sus dedos se movían con experiencia sobre su carne hinchada.
-no puedo… no puedo más-gimió exasperada hundiendo su frente en la suavidad de la colcha, su cabello cayó por ambos lados y sentía su frente sudada pegada a la sábana.
-aún no-gruñó él aumentando la velocidad e intensidad, ganándose gemidos más fuertes de la peliturquesa, se acercó a su rostro y se encontró con su oreja a su altura, la mordió con fuerza haciéndola chillar, ella se apartó molesta pero fue asaltada por los feroces labios sedientos por ella del saiyajin. Él introdujo su lengua al mismo tiempo que ultrajaba su intimidad con dos de sus dedos que se sumergieron con facilidad en su humedad caliente, sentía su miembro sacudirse en el interior estrecho de ella, y aceleró su vaivén soltando sus labios, concentrándose por completo en sentir.
-bésame-pidió ella entre jadeos-bésame Vegeta-y él no pudo no complacerla… sus labios chocaron al mismo tiempo, desgarrándose con deseo, gimiendo en contra de su boca, succionando su lengua y devorándose como si estuvieran hambrientos.
Tocaron las estrellas así, unidos, al mismo tiempo fueron sacudidos por el placer y disfrutaron del otro en su máximo esplendor. Las respiraciones eran entrecortadas, sus pieles pegajosas se fundieron agotadas, y él sin salir de ella la abrazó con fuerza. Sentía su corazón sacudirse en su pecho, sus pulmones doler mientras el aire entraba y salía, peor que en una sesión de entrenamiento. Ella suspiraba intentando calmar su jadeo, y él solo sonrió burlesco, besó su hombro y lo mordió, ella se quejó y él se disculpó con una lamida suave en la zona afectada.
-¿dolió?-preguntó una vez que su respiración se calmó.
-eh… ¿sí?-respondió sonriente, él solo pudo bufar escondiendo su buen humor-necesito ir al sanitario… ¿me sueltas?-preguntó sin dejar de reír.
-¿es una excusa para que te libere?-preguntó él separándose de su piel.
-que inteligente eres-dijo burlesca.
-creo que no te soltaré-murmuró a medio camino dejando sus manos sobre las de ella-no aprendes la lección…
-¡por favor!-pidió con reproche-me duelen mis manos-sollozó dramáticamente, él solo negó sonriendo de lado, tiró de sus manos y sin problema alguno cortó las cuerdas de tela.-qué alivio…-él se sentó en la colcha y la contempló mientras se movía desperezándose, observó sus montes moverse junto con ella y estuvo seguro que era la mejor postal que podía haber… ella estirándose para él, con su piel aperlada de sudor, su cabello revuelto y sus mejillas sonrojadas. Ella era hermosa.
El príncipe se levantó y caminó de vuelta al sanitario, Bulma lo observó sin pudor, perdiéndose en cada detalle de su trabajado cuerpo, sonrió con ternura mirando su cola que se movía de un lado para el otro, como un gatito molesto. No podía creer lo distinto que fue este encuentro a diferencia del aquél en qué él la castigó en serio. Volteó hacia el velador y tomó el frasco que él había dejado a medio cerrar, sintió el líquido aceitoso pegarse a sus dedos, giró la botella y pudo leer en la etiqueta "Vaselina", frunció el ceño y lo dejó nuevamente donde estaba.
Oyó el agua caer de su ducha y una idea rápidamente cruzó por su cabeza, mordió su labio inferior y caminó hasta el baño algo incómoda por el líquido que se escurría entre sus piernas. Era su turno de vengarse.
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El mohín infantil que adornaba sus labios era de lo más tierno que podía tener la mujer amurrada en la cama, él observaba a la chica peligrosa que tenía a su lado y solo podía pensar en lo complicado que sería poder mantenerse lejos de ella, ahora lo veía imposible. ¿En algún momento se acostumbraría a amarla y podría dejar de necesitarla?
Había ido a asearse, no pasó más de cinco minutos cuando ella llegó a su lado a coquetearle, no supo cuál era la intención que tenía pero terminó tomándola nuevamente en su ducha. Ahora no entendía porque su cara de frustración, la oyó suspirar por quinta vez y se impacientó ¿no le había gustado? ¿Era eso?, de pronto con ella surgían inseguridades que antes nunca se atravesaron en su camino, era extraño pero ella ponía su mundo de cabeza.
Ella se sentó con dificultad en la cama y volteó a verlo con un semblante serio, sus cejas delicadas fruncidas reflejaban su humor y él supuso que ahora venía un reclamo, y no se equivocó.
-eres un abusivo-soltó acusadora, él alzó una ceja y la contempló sin responder-¿no me dirás nada?
-me encanta abusarte-dijo burlón avergonzándola, vio a la adolescente bufar molesta y darle la espalda recostándose de lado, admiró su figura de reloj de arena y encontró que la curva de su cintura era el lugar perfecto para dejar descansar su brazo. Se acercó a ella y antes que se le escapara la atrapó con su brazo izquierdo-¿Por qué te enojas?-murmuró mirando su perfil mientras apegaba su cuerpo al suyo.
-no estoy enojada-respondió con rapidez, sintió la mano del saiyajin acariciar su vientre plano y bajar lentamente hacia su zona sur-no tengo ganas Vegeta…
-no estás en posición de decidir-gruñó él mordisqueando su oreja a modo juguetón.
-no es novedad-susurró para sí misma, pero él la oyó con claridad, se alejó unos centímetros para observar sus facciones amurradas y comprendió que había algo más que la inquietaba.
-¿me dirás que te pasa?-dijo serio subiendo su mano hacia su cadera y recargando su cabeza en su mano sobrante.
-no me pasa nada-él bufó molesto con la respuesta, pero no la incitaría a que le contestara la verdad, si ella no quería hablar era su decisión. Incluso él era consciente de lo complicadas que podían resultar las hembras.
-como quieras-Bulma frunció el ceño y cerró sus ojos dispuesta a ignorarlo, pero era difícil hacer como sí él no estuviera allí apuntándola y rodeándola con su brazo posesivo. Vegeta contempló a la humana que fingía dormitar y suspiró hastiado-¿vas a menstruar?-se atrevió a preguntar, la sintió tensarse y la apegó aún más a él.
-en unos días-dijo a regañadientes, él asintió y se alejó de ella recostándose de espalda en la colcha, Bulma se inquietó cuando él dejó de prestarle atención, odiaba siempre sentirse dependiente de sus atenciones pero en su situación no podía evitarlo, andaba sensible, no era extraño para ella sentirse demandante de afecto en esos días previos a su período, aunque era la segunda vez que lo pasaría cerca de él, desde que había llegado al planeta rojo que por diferentes motivos nunca tuvo la oportunidad de soportarlo estando en sus días. La primera vez fue el mes anterior, y aunque pensó que él se mantendría alejado en esos días para su gusto (y quizás no tanto) no fue así, él no tuvo problemas con ir a exigir sus derechos sobre ella durante esos incómodos días, a él no le importó. Quizás por eso ahora no parecía molesto tampoco con ello, claro ¿cómo estarlo si de todas formas la tomaba a su antojo? Aunque al principio le perturbó, con el pasar de los días y de las sesiones nocturnas aprendió a disfrutarlo tanto como él, y sorprendentemente, a desear el momento. Parecía que su cuerpo se excitaba más en esos días y él se aprovechaba de eso.
Volteó hacia él frunciendo el ceño, el príncipe parecía dormido y su rostro tranquilo le quitó el malhumor automáticamente, ¿Por qué se había molestado?... ¡ah cierto! Porque quería "dominar" la sesión de sexo en el baño y él no se lo permitió, pero observarlo así… relajado y expuesto le llenó el pecho de ternura, sin pensarlo más se acercó a él y lo abrazó recargando su cabeza en su duro y amplio pecho. No pasaron muchos segundos para que él dejara su mano reposar en su diminuta cintura y solo pudo sonreír gustosa con su gesto.
-no creí que aceptarías lo del matrimonio-murmuró acariciando los músculos pectorales del saiyajin.
-podría no haberlo hecho…-dijo serio sin dejar de acariciar la piel suave de su mujer-podría haber matado a cada imbécil que cuestionó mi posesión sobre ti ¿te hubiera gustado eso?-la sintió tensarse bajo su agarre, pero no le importó. Que la amará no significaba que se dejaría ver vulnerable para ella, no asumiría que aceptaba el tonto rito para complacerla.
-claro que no-dijo indignada mientras levantaba la mirada hacia él, el príncipe al sentir sus ojos puestos en él la observó fijamente-pero… podrías simplemente haberte negado-se encogió de hombros intentando sonar desinteresada-aún… estás a tiempo de hacerlo…-murmuró desviando la mirada
-di mi palabra-dijo sereno mientras escondía su mano libre bajo su cabeza, Bulma calló por unos minutos, ¿era importante para él su palabra? Al parecer sí, lo mismo había pasado con su promesa… él había cumplido incluso cuando ellos no estaban juntos. Él no la había engañado tal como prometió.
-bueno señor honorable-dijo burlona-mi madre invitó a tus padres a la dichosa Boda…-abrazó con intensidad el cuerpo musculoso, subió su pierna derecha a la cadera de él y con cuidado de no aplastar su virilidad que estaba despierta, la dejó reposar sobre su cuerpo.
-… no es como si vinieran-murmuró con el ceño fruncido mirando el techo a través de las blondas del cielo del dosel.
-también lo pensé así-Vegeta arrugó más el ceño y detuvo su caricia en su cadera-vendrán… se lo confirmaron a mamá.-lo sintió tensarse bajo su abrazo y se apresuró en responder-ya le pedí a mamá que no hiciera cosas sin consultarnos
-inútiles que vienen a perder el tiempo…-murmuró incrédulo.
-Vegeta-susurró alzando su mirada hacia él, el príncipe la miró con la misma intensidad que ella, sus ojos se encontraron y se perdieron en las orbes mágicas del otro unos segundos, contemplándose en mutuo acuerdo-deberías irte… no pueden encontrarte aquí
El príncipe la observó en silencio, ella se movió de su agarre y se acercó a su rostro, lo besó con ternura y él se dejó hacer sin protesta, sintió su miembro encenderse aún más cuando se sentó a horcadas sobre él. El guerrero se separó de ella inquieto, no le gustaba para nada sus intenciones y las había descubierto al instante, era una "discusión" que venían teniendo hace bastante, pero no pudo quitarla de encima cuando la sintió menearse sobre su carne hinchada y endurecida. Mordió su labio inferior y cerró sus ojos permitiéndose sentir al mismo tiempo que sus manos se posaban en la cadera de la adolescente, la oyó jadear y abrió los ojos para admirarla, ella se movía con elegancia sobre él, casi se quedó sin aire admirando a la diosa que tenía sobre él, su cabello se movía al ritmo de su balanceo de caderas, sus montes subían y bajaban rebotando en un movimiento hipnótico para el saiyajin, y sus labios abiertos ligeramente gimiendo hacia el techo fue… más excitante de lo que hubiera pensado e incluso llegado a imaginar.
La sintió detenerse y frunció el ceño molesto por la interrupción, ella se alejó un poco permitiendo que su miembro se levantara gallardo, se posicionó sobre la punta y lo observó sonrojada.
-¿me ayudas?-murmuró con un puchero en sus labios, lo vio fruncir el ceño reflejando su molestia-es que siempre duele…-susurró infantil, excitándolo más con ese simple acto-y me da… cosita hacerlo yo-él no respondió y no esperó más invitación al respecto.
Agarró con firmeza sus caderas y las empujó hacia abajo al mismo tiempo que él alzaba su pelvis, empalándola con su estaca de carne, el gritito de ella resonó en la habitación y luego se lamentó el haber sido tan brusco.
-ah…-jadeó temblando-a eso… me refería-gimió levantando la barbilla hacia el techo y suspiró-dame un segundo…-pidió sin abrir los ojos.
Él esperó paciente, movió un poco su pelvis intentando sentir más de ella, ella gimió por su acto y despacio se meneó hacia delante y hacia atrás, la observó hipnotizado, era maravilloso mirarla disfrutar el momento, estando él sobre ella no podía apreciarla en su totalidad como ahora, oírla jadear y sentirla montarlo era sublime, poco a poco aumentó su velocidad, parecía disfrutarlo más que otras veces ¿la posición la ayudaría a sentir mejor? Se apoderó de sus caderas y la ayudó a dirigir el ritmo, los gemidos de la peliturquesa se volvieron intensos y los gruñidos de él eran más salvajes que otras veces, él no aguantó más y se sentó acercándose a sus labios, la besó con pasión desenfrenada y ella rodeó su cuello con sus manos sin dejar de menearse, gemían en la boca del otro disfrutando de sus sabores, él apretó su abrazo y ella enterró sus uñas en su espalda bronceada, la sintió temblar y jadear exasperada y él aprovechó esa instancia para embestirla más fuerte y rápido alzando sus caderas con experiencia, explotaron de placer por tercera vez esa noche, respiraron con dificultad sin dejar de besarse, robándose el aliento entre ellos, la princesa sonrió en contra de sus labios y él supo el motivo, la había dejado liderar el momento ¿Qué podía hacer? La vio disfrutar y no pudo arrebatarle su momento, y él lo disfrutó tanto o más que ella.
-gra… gracias-susurró sin aliento, él la besó y se dejó caer a la colcha con ella arrastrándola a su pecho sin romper la unión.
-¿y querías que me fuera?-dijo burlón entre besos, ella se contagió de su humor y sin dejar de responder sus besos rió.
Él rotó con ella en sus brazos, la dejó de espaldas a la colcha y sin deshacer su unión siguió besándola. Se abrazaron con necesidad, se besaron con amor, y se entregaron si reservas. ¿Qué importaban las normas? Ellos solo querían amarse en secreto incluso para ellos mismos.
(…)
El día era cálido, pero la brisa fresca de primavera aliviaba la temperatura ambiente, el palacio había iniciado sus jornadas al amanecer, dos horas antes que de costumbre ¿el motivo? Preparar un abundante desayuno para los tres saiyajin que alojaban en el castillo.
La Reina se había levantado a la misma hora de siempre, pero esta vez no fue a tomar el sol de la mañana a su jardín antes de desayunar, no, fue directo a los aposentos de su hija menor, debía ir a despertarla temprano ¡tenían mucho por hacer el día de hoy! Y si esperaba a que su hija se levantara se le iría la mitad del día, y no había tiempo que perder.
Sus tacos sonaban en el pasillo, estaba emocionada, cuando su hija le contó que ya estaba junto al príncipe se había sentido muy mal por ella, junto a su marido se sintieron culpable en todos los sentidos por exponer a su pequeña a ese martirio, pero ahora, ahora que sabía que su hija y el príncipe se llevaban de maravilla ¡no podía evitar sentirse feliz por ellos! Es que a ella no la engañaban, era más astuta de lo que creían.
Ella entendía esas miradas furtivas, esa química que irradiaban era inigualable, ambos eran el uno para el otro ¡y qué mejor que bendecirlo con una boda! Por fin sus hijas se casarían y estaba volando entre las nubes de felicidad.
Llegó al pasillo donde se ubicaba la habitación de su hija, dio unos saltitos entusiasmada ¡amaba las fiestas! Y esta era para su querida hijita, la ansiedad no la había dejado dormir. Se detuvo frente a la puerta barnizada elegantemente y tomó la perilla girándola con suavidad como todo en sus movimientos, abrió la puerta bruscamente y entró entusiasmada a la habitación.
-¡Bulma querida!-chilló agudo y se quedó estática en el umbral de la puerta cuando miró la cama de su hijita.
Las cobijas estaban en el suelo, y solo las sábanas se mantenían en su lugar, con su gritito su hija pegó un salto y se recompuso asustada, y su futuro marido también… observó en silencio a su hija que cubría su desnudes con la tela blanca, sus mejillas estaban más rojas que nunca y sus ojos somnolientos se abrieron como plato cuando la vio en la puerta, a su lado, el príncipe se había sentado igual que la niña, él no tenía pudor en exhibir su pecho descubierto, y como tenerlo con semejante espécimen masculino… su semblante era serio y su ceño arrugado demostraba su mal humor.
No había que ser un genio para entender que había pasado.
-no tarden en bajar para el desayuno-dijo una vez recuperándose del asombro, sonrió a ambos y cerró la puerta.
Se quedó de pie en medio del pasillo unos segundos, bien… ella sabía que su hija ya no era virgen desde el tercer día que llegó a Vegetasei, pero muy distinto era de cierto modo sorprenderla en ese tipo de situaciones, su bebé ya no era un bebé... y ese príncipe apuesto se había encargado de robarle la inocencia a su pequeña. Un dolor fuerte se instaló en su pecho, era imposible no sentirse entristecida, aunque tarde o temprano iba a pasar, jamás pensó que su hija menor estaría viviendo una vida marital antes que su hija mayor. Para ella la peliturquesa aún era una niña. Pero ya no… ya no más, su niña era una mujer en el cuerpo de una adolescente con rostro infantil…
Sonrió melancólica y bajó hacia el comedor principal. Se encontró con su Rey camino al salón, se saludaron afectuosamente como de costumbre, ocultó cualquier rastro de emoción por lo recién vivido y actuó con normalidad.
Se sentaron en sus lugares y esperaron por los demás para empezar a comer, poco a poco fueron llegando los invitados, la mujer rubia miró sonriente a su familia y amigos de sus hijas, era gratificante ver que de aquí hace algún tiempo, sus hijas se llevaban bien y compartían amistades. El bebé de la joven Chi-chi balbuceaba feliz sobre los brazos de su madre, y todos en la mesa a excepción del patrullero y el saiyajin de cabello largo estaban pendientes de él.
-buenos días-los presentes miraron a la pareja entrar al salón y saludaron al instante, Bulma observó avergonzada a su madre, la mujer sonrió a su hija le envió un beso a la distancia. La peliturquesa sonrió y caminó hacia ella, la abrazó y besó suavemente su mejilla.
-¿cómo amaneciste cariño?-preguntó perspicaz su madre, divirtiéndose con el pudor de la adolescente mientras abrazaba a su padre y lo besaba de la misma forma.
-quería seguir durmiendo…-murmuró avergonzada y caminó hacia su puesto. El príncipe observó en silencio, le llamaba la atención que la Reina actuara con tanta calma después de lo que vio, su mujer estuvo alterada y escandalosa en todo momento desde que la señora salió del dormitorio, y la Reina no estaba ni preocupada. Definitivamente no entendía a los humanos.
-¡bien mejor come tu desayuno para que recuperes energías!-exclamó alegre la mujer mientras bebía de su jugo natural, tanto Bulma como Vegeta sintieron que ese comentario tenía un significado que solo los tres podrían entender, el príncipe miró a su mujer que se servía lo que para él eran unas semillas a un pocillo.
-será un día movido Bulma-chilló entusiasta la princesa rubia-Chi-chi-la pelinegra dejó de prestarle atención a su hijo que chupaba un trozo de fruta para mirar a la primogénita del Rey-¿vendrás con nosotras verdad?
-oh-miró sorprendida a la rubia, nunca pensó entablar amistad con las princesas de la Tierra y allí estaba, tomando desayuno en el palacio-quería ir a visitar a mi padre… pero quizás puedo ir después…
-pero pueden ir a buscarlo-habló Bulma-que venga a la boda-sonrió a su amiga, la pelinegra asintió feliz y el príncipe frunció el ceño cuando la escuchó.
-¿disculpa?-preguntó solo a ella mientras el resto hablaba sobre el bebé, la peliturquesa miró al príncipe y al ver su semblante notó de inmediato su molestia.
-solo será él-le contestó con una sonrisa-lo que me recuerda-dijo volteando hacia su madre-que debo decírselo a mamá…-el saiyajin la miró confundido sin dejar de fruncir el ceño.-Mamá…-la rubia miró a su hija sonriente-¿has invitado a alguien a mi boda?-la Reina limpió sus labios con una servilleta de tela suave y miró sin dejar de sonreír a su niña.
-Oh no querida-rió bajito-después de lo que me dijiste ayer, no hice más que invitar a los padres del príncipe-Raditz dejó de comer y miró a su príncipe expectante, el heredero solo comía ignorando la plática.
-bien…no invites a nadie-apenas las palabras salieron de los labios de la peliturquesa todos detuvieron sus movimientos, incluso el patrullero.
-¿Qué?-farfulló confundida la mujer-es tu boda cariño… ¿Por qué no quieres que invite a nadie?
-porque quiero algo íntimo-dijo llevándose una cucharada de cereal con yogurt a la boca.
-pero Bulma-habló Tight-solo te casarás una vez…-dijo seria intentando hacerla entrar en razón.
-quien sabe-se encogió de hombros, Vegeta volteó a verla frunciendo el ceño ocultando su asombro ¿Qué respuesta era esa? respiró profundamente intentando calmar su rabia, su subordinado fue el único que lo notó ¿cómo no hacerlo si su Ki de pronto ascendió?-la cosa es que no es necesario tanto escándalo… nos casaremos solo para callar los rumores
-¡no estoy de acuerdo!-exclamó la mujer por primera vez frunciendo sus finas cejas, su marido la miró asombrado y posó su mano en la de ella para calmarla.-estoy bien cariño-le susurró cuando sintió su cercanía-es tu boda amor ¡debes festejarla como es debido!
-no mamá…-Vegeta la contempló en silencio, cualquiera pensaría que no quería casarse…-la de Tight pueden celebrarla como corresponde-en ese momento volteó a ver al príncipe que la miraba serio, ella le sonrió y volvió a mirar a su madre-pero la nuestra no, y es mi última palabra-dijo soberbia.
-no hija-negó la mujer, su marido tosió nervioso, aunque su mujer la mayor parte del tiempo era tranquila y alegre, cuando algo se le metía en la cabeza no era fácilmente persuadirla de lo contrario-¡no me parece!
-mamá-dijo con tono de reproche-hay que respetar las costumbres de Vegeta-el aludido miró extrañado a la peliturquesa ¿Qué tenía él que ver?-en Vegetasei los ritos son privados
-pero para ambos es su primer matrimonio-susurró perdiendo fuerza en su voz.
-si mamá… pero los saiyajin no festejan de ese modo, y lo mínimo que podemos hacer para que se sientan cómodos es que sea algo más íntimo, solo familiar-el príncipe frunció el ceño observando a la princesa, y pareció sentir sus ojos puestos en ella, disimuladamente bajó una mano y la dejó en su muslo, subiendo lentamente, acariciando de modo sugerente…
-¿es lo que ambos quieren?-habló por primera vez el Rey viendo que su mujer se frustraba mirando su desayuno.
-por mí que ni siquiera la familia estuviera presente-murmuró serio el príncipe, el saiyajin miró divertido la incomodidad en cada uno de los terrícolas a excepción de los saiyajin y el patrullero-no es obligación que lo estén ¿o me equivoco?
-me temo que deben haber testigos-dijo Jaco mirando al guerrero-los padrinos de boda y las damas de honor… averigüé anoche-dijo a los presentes y siguió comiendo de su yogurt
-parece que no podremos darte en el gusto-le susurró la peliturquesa con un puchero en los labios, el saiyajin rodó los ojos ocultando su diversión.
-bien… tienen razón-dijo derrotada la Reina-¡pero vestirás de blanco!-dijo animada
-¡mamá!-se quejó la peliturquesa ruborizada, Vegeta miró confundido cuando Kakarotto se acercó un poco a su lado.
-Vegeta-el príncipe miró a su Mano Derecha con cara de pocos amigos-pedí que trajeran tu armadura formal para la boda.-eso sí que no se lo esperaba, asintió sin demostrar el asombro que sintió, el imbécil se tomaba bien su rol.
-¿Qué harás hoy?-preguntó la peliturquesa una vez que los demás siguieron conversando de la boda de Tight, el guerrero mascó sin mirarla, tragó y volteó hacia ella-yo me aseguraré que mamá no se pase con la preparación de la Boda
-¿hay algún espacio para poder usar la Cámara de Gravedad?-preguntó tomando su vaso de jugo.
-oh la trajiste…-dijo sorprendida-claro ehm hay varios… Raditz te puede llevar-dijo mirando al saiya que levantaba la mirada al oír su nombre, el príncipe miró a su escolta y este agachó la mirada nervioso.
-por cierto-interrumpió Jaco, Bulma volteó hacia él e incluso el príncipe lo miró atento a la plática-gracias por darme más tiempo de libertad-la peliturquesa frunció el ceño y este no se dio por aludido con su molestia-podré ir a buscar a Dende con calma
-oh cierto ¿ya respondió?-el patrullero asintió mientras bebía su leche-y ¿viene?-volvió a asentir.-eso es excelente-sonrió la princesa.
-pensaba que podría traer a mi novia… la podría invitar a la boda ¿no crees?-dijo serio, Vegeta alzó una ceja confundido y sobre todo extrañado.
-¿es en serio?-preguntó mordaz-¿quieres invitar a tu novia a tu boda?-el patrullero asintió serio-¡¿eres idiota o qué?!
-no soy idiota… supongo que "qué"-la menor negó exasperada y suspiró intentando calmarse.
-no hagas tonterías si no quieres quedarte sin novia-dijo agotada.
El príncipe miró serio a la pareja, su mujer era bastante sociable con todo el mundo, no dejaba de llamar su atención que en ese sentido fueran tan diferentes, a ella le gustaba compartir y hablar todo el tiempo, la miró conversar con el patrullero y de vez en cuando hacerle muecas al cachorro de Kakarotto, el niño se reía estrepitosamente causando gracia a todos excepto a él, a Jaco y Raditz. De pronto se sintió observado, alzó su mirada justo a tiempo para ver a la Reina observarlo con una sonrisa en sus labios, se sintió expuesto. Desvió la mirada rápidamente a su comida e ignoró a todos en lo que quedaba de desayuno.
(…)
El día pasó con rapidez, y ni siquiera notó cuando ya era el día de su boda. El día anterior había sido agotador, su madre la llevó a muchos lugares para decidir flores, manteles, el pastel, decoración, y su vestido. No encontraba mucho sentido ya que solo estarían familia y amigos, pero su madre insistía en que era importante.
Había llegado tan cansada a su habitación que solo pudo darse un baño, ponerse el pijama y dormir. Ni siquiera sintió cuando Vegeta llegó a su lado. El príncipe intentó despertarla, pero fue en vano. Ahora estaban esperando la nave saiyajin en el área de aterrizaje privado del palacio junto a los Reyes del planeta.
Bulma miraba al príncipe de vez en cuando y solo podía morder su labio inferior frustrada, él estaba molesto, y ella sabía porque. Se acercó al cuerpo estoico del guerrero y apoyó su cabeza en su hombro, él al sentirla la alejó bruscamente sin descruzarse de brazos y siquiera mirarla.
-vamos… no te enojes-murmuró para él, el príncipe bufó ignorándola-hoy te lo compensare… es nuestra noche de bodas-susurró sugerente pero ni así cambió el humor del guerrero, suspiró resignada y se alejó de él.
Pronto la nave saiyajin surcó por los cielos celestes dejando una estela de humo a su paso, los humanos y saiyajins observaron atentos el aterrizaje. La puerta de la nave se abrió y de ella una rampa gruesa se extendió, el primero en asomarse fue el Rey Vegeta seguido por la Reina Keel, atrás le siguió el príncipe Tarble, los saiyas de la realeza bajaron con elegancia e imponencia, los técnicos humanos que observaban a los extraterrestres miraban nerviosos e inseguros, ya bastante malo era tener al príncipe heredero al trono en el palacio y ahora venía toda la familia. Detrás de la realeza bajaron una serie de soldados, Bulma pudo distinguir a una en particular, su cabello negro azulado lo reconocería en cualquier lado, la peliturquesa sonrío hacia la hembra y esta al verla correspondió su sonrisa de modo tímido.
-Bienvenidos-dijo el pelilila cuando llegaron a su lado-es un honor que hayan podido asistir en este día importante.
-nos sorprendimos mucho cuando recibimos el mensaje de la Reina-sonrió alzando sus bigotes el monarca saiyajin, volteó hacia su hijo y asintió en saludo, el príncipe asintió serio como de costumbre-naturalmente no nos perderíamos una instancia así.
-lo mismo le dije a este par de tortolitos jojojo-rió la Reina aliviando la tensión inherente de los saiyajin-se espantaron cuando supieron que vendrían jojojo-la Reina Keel miró fríamente a la mujer rubia, claro la Reina no lo notó. Keel observó a su primogénito y luego a la chiquilla, cada vez veía más distante el alejarla de la familia…
-es primera vez que visito este planeta-habló Tarble-es muy bello-dijo admirando a su alrededor.
-te encantará-sonrió la peliturquesa-pueden quedarse más tiempo si quieren, en unas semanas será la boda de mi hermana-sonrió hacia el Rey, Vegeta padre alzó las cejas sorprendido y asintió mientras la escuchaba.
-¡oh de todas maneras!-exclamó la Reina-¡están cordialmente invitados!
-me temo que no puedo dejar el planeta por tanto tiempo-dijo el monarca mientras caminaban hacia el palacio-pero creo que podemos viajar para la boda…-su mujer frunció el ceño y lo fulminó con la mirada, el monarca ignoró la mirada de su Reina y volteó hacia su heredero.
-¿tú te quedarás hijo?-el príncipe sin mirar a su padre habló.
-por ningún motivo-Bulma observó en silencio a su futuro marido… si él no se quedaría significaba que no le permitiría quedarse… agachó la mirada y aminoró el paso, alejándose del grupo.
Una noche… una maldita noche que no correspondía a sus caprichos y él perdía la cabeza, empezaba a sentirse mal… su síndrome premenstrual no ayudaba tampoco. Sintió un nudo formarse en su garganta y tragó con dificultad. Caminó lento hacia el interior del castillo ajena a la mirada asesina que le enviaba la madre de su futuro esposo.
-¡Bulma cariño!-alzó la mirada hacia su madre que se devolvía apresurada-¡ven acá! Tienes que arreglarte ¡la boda iniciará en un par de horas!-la adolescente asintió sin ánimo y caminó hacia su madre, la mujer la tomó de la mano y disculpándose con los presentes, la arrastró por los pasillos.
(…)
Miró asqueado el santuario, había flores rodeando los pilares junto a cintas blancas, los vitrales coloridos se reflejaban en la habitación dándole un aspecto sereno al templo. Se movió inquieto en su puesto, de brazos cruzados observaba a su alrededor impaciente.
Solo se usaban las primeras filas de los asientos, al lado izquierdo estaban sus padres y su hermano, y en el lado derecho la familia y amigos de su mujer, podía ver a la Reina sonriente mirándolo entusiasmada, a su lado la primogénita del Rey Brief junto a Jaco, Raditz acompañándolos, no entendía porque su escolta estaba en todos lados ¿tan amigo era de su mujer?, al lado del saiyajin de cabellera larga estaba un hombre grande que sostenía al mocoso de su subordinado, el niño tironeaba los mechones del guerrero y este se lo permitía para que no chillara.
-¿estás nervioso?-oyó a su espalda, frunció el ceño y bufó sin mirar a Kakarotto que estaba junto a él. Aún estaba molesto con la idea de la peliturquesa de dejar a la pareja de pelinegros como padrinos de boda ¿en dónde se había visto que un par de pueblerinos serían padrinos de príncipes y princesas? ¡Su mujer estaba loca! Ella se excusó que lo importante era la cercanía que tenían con la pareja y muy para su sorpresa, ella le insinuó que el hijo de la Mano del Rey era amigo de ambos ¿estaba loca? Pero no pudo negarse, no había más opciones al respecto…-cuando me casé con Chi-chi estaba incómodo por el terno… al menos usas tu armadura-susurró sonriendo, rodó los ojos y lo ignoró. Ambos vestían con la armadura formal, aunque la del príncipe tenía la cresta roja en su pecho izquierdo, y su capa rojo sangre se extendía con gracia haciendo la diferencia entre ambos saiyajin.
De pronto en el fondo del salón un hombre comenzó a tocar en un piano, el príncipe frunció el ceño por la melodía desagradable.
-ya va a empezar-dijo entusiasmado el guerrero, e inevitablemente sintió… su estómago tensarse ¿Qué le pasaba? Tragó saliva a modo imperceptible cuando las puertas del santuario se abrieron, pudo ver al Rey vistiendo un traje formal como de costumbre pero de color rojo, con lo que para él parecía una tela peluda en su cuello, era como si fuera una cola gruesa de color blanco con pigmentos oscuros. En su cabello lila se adornaba nada menos que su corona y por primera vez desde que lo conocía llevaba una capa burdeo y guantes blancos, era la forma de lucir imponente para los humanos. Rápidamente miró a su mujer que iba tomada del brazo por el Rey, se quedó sin aliento…
La peliturquesa lucía un vestido blanco perla de corte princesa, en el torso la tela se adecuaba a su cuerpo, de estilo romántico, la caída de la falda desde su cintura hacia el suelo era suave dándole un aspecto de fragilidad, un lazo delgado dividía ambos tipos de tela en su cintura, el tul de la falda y los detalles hermosos en la parte superior hechos de transparencias, que se extendían hasta sus antebrazos, el escote recto regalaba un pequeño vistazo de su delantera de modo sutil, se veía elegante y sobre todo, lucía como una verdadera princesa.
Padre e hija caminaron lentamente hacia el altar, de cerca pudo apreciar su rostro que lucía maquillaje natural, un poco de rímel en sus pestañas y un brillo labial, su cabello estaba recogido en un moño ordenado hacia el lado izquierdo, su chasquilla estaba ordenada hacia el mismo lado mientras que un mechón delgado lucía en su lado derecho. Vegeta no se perdió detalle de la mujer que caminaba hacia él, notó una tiara plateada brillante adornando su cabello.
El Rey llegó a su lado y antes de entregar la mano de su niña, le dio un fuerte abrazo y besó ambas mejillas, el pelilila asintió hacia el príncipe y este le devolvió la reverencia, el Rey se sentó junto a su Reina mientras que la peliturquesa reverenciaba al príncipe.
Vegeta no pudo dejar de sentirse extraño cuando la muchacha lo reverenció, sintió que no era ella. Nunca la adolescente actuó como una princesa… pero no pudo negar que se sintió bien siendo idolatrado por ella como debía ser. Su orgullo rápidamente se apoderaba de sus pensamientos.
Buscó la mirada de la peliturquesa ilusionado, pero ella no lo miró en ningún momento. La princesa se quedó al lado de su amiga que era su dama de honor, Vegeta miró hacia delante al igual que la humana y cuando la música dejó de sonar, el sacerdote dio iniciada la ceremonia.
Después de un monólogo sobre la fidelidad, el amor, el respeto, la solidaridad y empatía entre la pareja, el hombre viejo indicó que procedieran con el rito.
-Vegeta-el aludido miró al sacerdote serio-príncipe de los saiyajin, tercero en tu nombre, heredero al trono de Vegetasei… ¿aceptas en desposar a Bulma Brief, princesa de la Tierra?
-acepto-dijo escueto, el hombre asintió solemne y miró a la peliturquesa.
-Bulma Brief-la adolescente sintió su estómago tensarse, de pronto sus manos empezaron a temblar y vio cómo su única oportunidad de libertad se esfumaba lentamente-princesa del planeta Tierra, hija del Rey Hakase Brief primero en su nombre, ¿aceptas como esposo a Vegeta, príncipe de los saiyajin, heredero al trono de Vegetasei?-y se quedó muda.
Los segundos pasaban, y sentía que todo a su alrededor girar y girar, su corazón latió lentamente, como si incluso pensara sus propios latidos. Sintió la mirada del saiyajin en ella y aunque no quería hacerlo, volteó hacia él. La confusión se veía reflejada en sus orbes ébanos, su ceño se marcó con intensidad y supo que debía reaccionar. Tragó saliva con dificultad, y miró al hombre viejo que la observaba con aspecto severo.
-a… acepto, sí… acepto-dijo convenciéndose así misma de lo que había hecho. Oyó un suspiro que pudo reconocer como de su madre, agachó la mirada avergonzada y sobre todo, sintiéndose decepcionada de sí misma. En ese momento se maldijo por no ser más fuerte y no poder imponer su voluntad, pero no, allí estaba… dejando que hicieran con ella lo que les plazca.
El príncipe se sacó su capa con maestría mientras que la princesa se volteaba para que él la colocara sobre sus hombros, la adolescente sintió la tela cubrir su espalda y por primera vez en lo que llevaba la ceremonia se sintió cómoda. Volteó hacia él al tiempo que Kakarotto le entregaba una pequeña cajita de terciopelo azul. El príncipe sacó el anillo de platino con un diamante pequeño en el centro y le entregó la caja a su soldado.
Tomó la mano izquierda de la chica con suavidad, quitó sus delgados guantes y la miró a los ojos.
-yo, Vegeta tercero en mi nombre, heredero al Trono de Vegetasei-los ojos negros del saiyajin brillaban con un destello que la princesa no supo reconocer pero que la conmovieron, y la culpa fue inmediata, ella dudó… y él estaba con tanta convicción, su compromiso con su planeta era admirable… mientras que ella egoístamente solo pensaba en su bien estar emocional y mental-me comprometo a protegerte, a mi lado jamás serás herida-le habían dicho esa misma tarde que debía decir sus votos, él no supo que más decir al respecto, lo pensó mientras se vestía e incluso camino a la iglesia, pero cuando la vio, las palabras fluyeron solas y se escaparon de sus labios con fluidez-con este anillo, represento mi promesa.-colocó la joya con suavidad en su dedo anular, cuando la pieza encajó por completo él soltó su mano y la miró a los ojos, intentando en vano transmitir lo que no podía decir en voz alta.
Chi-chi se acercó a la princesa y le entregó una cajita roja, Bulma abrió la cajita con las manos temblorosas y rogó que no se le cayera el anillo de sus dedos resbaladizos. Tomó la joya de oro blanco con textura, miró al príncipe que la observaba expectante y decidida, sujetó la mano izquierda del guerrero, admiró en silencio la fuerza de su palma y con cuidado sacó los guantes y se los entregó a su amiga.
-yo-suspiró intentando calmar sus nervios-Bulma Brief, princesa de la Tierra-pausó mirándolo a los ojos, tragó nerviosa y apagó su mente.-yo…-blanco.
Su mente estaba en blanco.
Buscó ayuda divina en los rostros de sus padres, su madre la miraba preocupada y su padre le regaló una sonrisa dulce, miró a su hermana que tenía la misma cara de espanto que seguramente tenía ella, Jaco le hacía señas con las manos y no pudo evitar fruncir el ceño intentando descifrarlo, el patrullero hacía gestos con sus manos juntándolas ¡un beso! Frunció el ceño y cuando el alíen morado dejó sus manos en su pecho izquierdo y fingía suspirar lo entendió.
Amor.
-yo me comprometo a no dejar de amarte-el saiyajin la miró incrédulo ¿amor? ¿Ella lo amaba? Sintió su corazón latir con fuerza, de pronto el calor se hizo presente y sentía la sangre correr rápido por su cuerpo-a serte fiel-¡rayos! Él no pensó en eso…-a apoyarte en los buenos y malos momentos-miró nuevamente al patrullero y este actuaba como si tosiera ¡salud! Respiró profundamente y se concentró el saiyajin-estaré contigo en la salud y enfermedad… este anillo-alzó sus dedos con la joya y la llevó a su dedo anular-representa la promesa de mis votos.
Suspiró aliviada, lo había hecho… había dicho un sinfín de barbaridades, gracias a Jaco, miró a su amigo y este le señalaba el pulgar arriba y sonrió agradecida.
Vegeta aun impactado, contempló a su mujer sin dejar de pensar en lo hermosa y suertudo que era estando a su lado, y sobre todo, que ahora ella pertenecía a él y nadie podía cuestionarlo.
-con los poderes que me otorga la santa iglesia, los declaro marido y mujer-el saiyajin volteó hacia el hombre recordando que aún no terminaba la ceremonia-puede besar a la novia.-abrió los ojos sorprendido y volteó hacia ella con sus mejillas sonrosadas ¿debía besarla delante de todos? La vergüenza recorrió su cuerpo y se quedó viéndola un par de segundos sin moverse, la vio acercarse y frunciendo el ceño la imitó, él era reservado… pero no dejaría que un estúpido beso lo detuviera.
Posó una de sus manos en su cintura y la otra sujetó su barbilla y la acercó con experiencia hacia él, besó sus labios con seguridad, y ella lo respondió con ternura, movieron sus labios en sincronía olvidando a los espectadores.
Oyeron los aplausos de la galería de los humanos y se separaron lentamente, los saiyajin miraron aún en shock al príncipe y sin pensarlo mucho imitaron los aplausos del otro bando, aun preguntándose qué clase de ritual habían presenciado.
Después de la boda, todos se trasladaron al salón principal, donde el cuarto estaba bellamente decorado con arreglos florales de hortensias blancas y amarilis en cada mesón, donde lucían unos delicados manteles de Razo blanco perla. Cintas del mismo color rodeaban los pilares, el salón era fuertemente iluminado por candelabros elegantes de color dorado en cada rincón del lugar.
La fiesta no se escapó de las excentricidades de la Reina, en ese evento si invitó a casi todos los miembros de la nobleza, la pareja recién casada estaba sentada en el centro del salón, donde cada Lord, Duque, Conde y un sinfín de hombre con título se acercó a darle las bendiciones y entregarles obsequios de boda.
-¿Por qué hacen tanto escándalo por una simple boda?-preguntó fastidiado el príncipe una vez que recibieron al último individuo que los reverenció.
-así son las cosas acá-dijo en modo automático la princesa, el saiyajin volteó hacia ella extrañado, casi sin evitarlo los sucesos en el templo vinieron a su cabeza, ella dijo que lo amaba… ¿debía preguntarle?... abrió la boca para hablar pero en eso se acercó el patrullero con un vaso de ponche en sus manos.-¡Jaco!-exclamó agradecida, el príncipe frunció el ceño confundido.
-¿Qué hubieras hecho sin mi ah?-dijo soberbio-bendiciones pareja dispareja-soltó con burla. El príncipe miró molesto al enano morado, ¿Qué intentaba decir? No entendía nada, la respuesta para su desgracia vino unos segundos después…
-si no me hubieras hecho señas todavía estaríamos en la iglesia esperando por mis votos-rió la peliturquesa, el príncipe volteó lentamente hacia ella impactado con la revelación ¿el alíen… la había ayudado con sus votos? ¿Cada palabra que salió de sus traicioneros labios fue gracias al patrullero?-gracias…
-uhm cuando quieras tontorrona-dijo sonriente y se alejó lentamente hacia la mesa de la princesa rubia.
El príncipe, en un silencio sepulcral observó todos a su alrededor, la muchedumbre cuchicheaba demasiado alto para su gusto, sintió deseos de exterminar a todos en aquél lugar… incluso a ella. Se sentía humillado… él había expuesto sus pensamientos a ella, claro no salió tan maravilloso como los votos de ella ¡pero fue honesto! Él había dicho lo que sentía y aunque le hubiera gustado decirle que la amaba no lo haría delante de todos, no mentiría con eso… y ella ni siquiera se arrugó para soltar una banda de mentiras, una tras otra, ilusionándolo… emocionándolo con un sentimiento falso.
Se sentía engañado… miró a la princesa con rabia, tenía ganas de encararla, gritarle y enseñarle que con los sentimientos no se jugaba, no con los de él al menos, que de él no se burlaba nadie… pero ¿cómo reprochar algo así?
¿Qué objetivo tenía más que humillarse y denigrarse al hacerlo? Miró sombríamente hacia el frente, observando el vacío intentando calmar sus emociones, de aquí a un tiempo todo en su vida se había desmoronado, ya no era el saiyajin de antes, se sentía estúpido, ¿Por qué de pronto actuaba como un imbécil? Ella no se lo merecía… todo era culpa de ella, ella lo había enamorado y él había caído como imbécil en su red de seducción. La miró con odio, deseando a toda costa borrar esos sentimientos afectuosos que lo invadían cuando la miraba reír y hablar con los demás, deseó odiarla, deseó ser el mismo que pisó por primera vez la Tierra, quiso retroceder en el tiempo y encontrar el momento en que perdió ante ella, buscar el momento exacto donde se enamoró perdidamente de la peliturquesa. Y eliminarlo de la faz del universo.
Odiaba profundamente amar, la odiaba a ella por enamorarlo.
Observó resentido su entorno, miró las luces, las flores, las cintas, la comida, el alcohol, los vestidos, las espadas que portaban los nobles, las sonrisas sínicas, las parejas bailar felices y exclamar con júbilo, y él allí con su miseria…
-mi princesa-volteó rápidamente hacia el Rey que reverenciaba a su hija y extendía su mano enguantada-concédame esta pieza de baile-dijo sonriente el hombre, oyó a la peliturquesa reír y tomar su mano entusiasta. Los observó serio mientras caminaban a la pista de baile, la gente a su alrededor se abrió camino reverenciando a la pareja.
El Rey tomó su mano izquierda con cuidado y dejó reposar la otra mano en la cintura de su hija, Bulma sujetó su mano y posó su mano derecha en su hombro izquierdo, el pelilila miró a su hija con orgullo en su mirada, el vals pronto se hizo escuchar y ellos se movieron al compás de la melodía armoniosa, los presentes miraban admirados como padre e hija bailaban con gracia, la princesa parecía que flotaba por la falda que cubría sus pies, se movían por toda la pista sin dejar de mirarse, ella sabía que en cualquier momento él hablaría, observó las arrugas de su padre, contempló sus ojos oscuros, su pelo lacio igual que el suyo, la persona que más admiraba en su vida… ¿lo había hecho bien?
-padre-susurró mirándolo con cariño-¿estás orgulloso de mí?-preguntó luchando contra el nudo que se formó en su garganta. El Rey admiró a su pequeña serio, observó sus ojos zafiro que heredó de su hermosa madre al igual que su belleza.
-siempre lo he estado cariño-dijo sonriéndole con dulzura, y los ojos de la peliturquesa se humedecieron-no necesitabas hacer esto para ganarte mi aprobación preciosa-vio cómo su hija agachaba la cabeza ocultando sus lágrimas con su flequillo, pero podía ver las gotas deslizarse por su mejilla sin detenerse-quiero que seas feliz pequeña-ella soltó su mano y lo abrazó con fuerza, él la rodeó en su abrazo protector y siguió moviéndose al son de la música, intentando que nadie notara la debilidad de su hija, la conocía lo suficiente para saber que ella odiaba que la vieran llorar-él te cuidará… -asintió para sí mismo mientras oía los sollozos de la peliturquesa, él podía reconocer la mirada de un hombre enamorado, la veía en el espejo por hace más de 30 años. El príncipe se había enamorado de su hija, y no podía sentirse más conforme con ello. Que el despiadado saiyajin sintiera afecto por su pequeña lo dejaba tranquilo.
La princesa lloró en el hombro de su padre durante toda la canción, lo único que podía pensar era en lo emocional que estaba, las palabras de su padre terminaron por hacerla sucumbir a sus emociones, ella no quería esto. Pero lo había hecho porque era su deber, si bien, nunca quiso casarse en su vida, siempre supo que tarde o temprano tendría que hacerlo, pero como toda mujer siempre se ilusionó con enamorarse del hombre que la desposara.
Ella sentía cosas por el saiyajin, lo quería y a veces sentía que lo amaba. Pero también le temía y sobre todo, no se dejaba ilusionar con él. Se sentía aterrada por su futuro, en algún momento pensó que después que el príncipe derrotara al lagarto, ella podría irse sin que la retuvieran, ya no necesitarían del tratado con su planeta y ella no tenía problema con devolverse y vivir una vida de científica solterona. Pero ahora estaba atada a él, y temía por ella, temía seguir enamorándose del saiyajin que le sonreía en privado, que se burlaba de ella, que la besaba, que la hacía tocar el cielo y las estrellas, él que la celaba posesivamente, él que la complacía en sus tontos caprichos. Y le aterraba que ese hombre solo fuera una falsa.
Que la bestia cruel y despiadada surgiera de repente y la devorara, a ella y sus tontos sentimientos por él.
La canción terminó y se separó de su padre olfateando el aire, el Rey secó las lágrimas de su hija con sus manos y le besó la frente con ternura. Ella sonrió en respuesta y volteó a mirar hacia el príncipe, pero él no estaba allí, frunció el ceño confundida y lo buscó con la mirada, lo encontró justo a tiempo cuando él salía del salón. Se separó de su padre y este la dejó pasar haciéndose a un lado.
-ya vuelvo-dijo sin mirarlo mientras caminaba a paso rápido detrás del guerrero.
Los guardias la reverenciaron al salir del salón, esta vez no les habló, estaba más preocupada por la salida de su esposo. Agudizó su mirada y lo vio a lo lejos en el pasillo. Levantó su falda y trotó sin gracia hacia el príncipe.
Él podía oírla pero no se detuvo, y ella sabía que él la oía, ¿seguía molesto por haberse dormido la noche anterior? Miró preocupada la espalda a lo lejos del saiyajin y se detuvo, se inclinó hacia delante y se sacó sus tacones, sujetó las puntas de su vestido con un zapato en cada mano y corrió con más ganas detrás del príncipe.
Pero no lo alcanzaba, trotó todo el camino hacia su habitación que era el objetivo del saiyajin, lo vio entrar y a duras penas lo siguió, entró a su cuarto cerrando la puerta detrás de sí y dejó caer los zapatos suspirando agotada.
-¿sabes lo difícil que es correr con una falda como esta?-preguntó con reproche, el saiyajin caminó hacia el balcón y contempló hacia afuera sin mirarla.-me escuchaste seguirte ¿Por qué no te detuviste?
-creí que así entenderías el mensaje-gruñó despectivo. La pelituquesa abrió la boca extrañada con su respuesta.
-¿mensaje?-farfulló caminando hacia él.
-que no quería verte ni hablarte-soltó mordaz.
-¿aún sigues molesto por lo que no pasó anoche?-preguntó con burla, oyó un bufido de respuesta y se preocupó. Algo más atormentaba al guerrero e inmediatamente temió que despertara la bestia.-¿Qué ocurre?
-no querías casarte conmigo-afirmó serio dándose la vuelta mirándola fríamente.
-¿lo dices porque dudé en el templo?-preguntó agachando la mirada.
-lo digo por tus dudas-dijo serio-por tus intentos en que desista de esta mierda-alzó la voz haciéndola respingar-¡por tus votos falsos!-gritó más fuerte de lo que hubiera querido, no quería demostrar su enojo, pero no podía evitarlo, tenerla en frente sonriéndole hipócritamente lo irritó-¡por tu lloriqueo con tu padre!-soltó mordaz-¡eres una mentirosa!-gritó acercándose peligrosamente.
-¡yo no mentí!-se excusó la adolescente retrocediendo lentamente cuando lo vio acercarse-en ningún momento dije que quería casarme contigo-susurró asustada.
El príncipe abrió los ojos sorprendido por su falta de decencia en reconocer algo que para él era grave. Sintió la rabia invadir su torrente sanguíneo y sus caninos rechinaron en su boca, apretó las manos en puños con fuerza haciendo gruñir la tela de sus guantes.
-mocosa de mierda-rugió acercándose furioso-¡me humillé por esta estupidez!-gritó tomándola con fuerza de los brazos.
-¡suéltame!-pidió con miedo-me haces daño…
-debí arrastrarte de vuelta a Vegetasei apenas te vi con ese imbécil-murmuró para sí mismo zamarreándola con violencia, la tiara plateada cayó brusco al suelo, resonando en la habitación junto con los sollozos de la adolescente.-¡no llores!-ordenó mirándola con odio-¡por tu culpa todo esto me está pasando!
-¿de qué mierda hablas?-dijo entre llanto ajena al debate mental del guerrero-soy yo la que sufre con esto…
-¿sufres?-preguntó irónico-puedo hacerte sufrir aún más-gruñó atemorizante, haciéndola agachar la mirada.
La princesa sintió como era jalada hacia la cama con brusquedad, la empujó con violencia hacia la colcha.
-disfrutemos de nuestra noche de bodas-dijo con ironía.
-Vegeta por favor…-pidió intentando hacerlo entrar en razón-cálmate… hablemos…
-¿Qué quieres hablar?-gruñó acercándose a su rostro al mismo tiempo que subía su peso al cuerpo menudo de la joven-¿Qué más mentiras quieres decir?
-yo no te he mentido-dijo intentando sonar segura mientras acercaba su rostro hacia el de él-nunca he querido casarme…-susurró mirándolo afligida-no tiene que ver contigo… créeme
-no me importa-dijo despectivo y dando por finalizada la plática se alejó unos centímetros de la peliturquesa, la princesa supo que vendría a continuación, cerró los ojos y aguantó la respiración cuando el guerrero desgarró su vestido sin piedad.-consumemos nuestro matrimonio-susurró irónico.
Cerró sus ojos y respiró profundamente, invocando la calma en su interior, así sería al fin y al cabo, sujeta siempre al humor de un hombre violento, que no sentía ni un poco de afecto por ella…
Ignorante del sufrimiento que aquejaba al guerrero despechado. Desconociendo sus actos de reproche y rabia por no tener lo que él quería de ella, ajena a la rabia y lucha interna del saiyajin que lo incitaban a actuar de ese modo, que solo deseaba que ella sintiera lo mismo por él, y así sentirse menos estúpido de lo que ya se sentía por caer rendido a sus pies.
N/A: Me encanta escribir de amores complicados, sufridos y de malos entendidos xD se nota? ajajaja, este cap me motivó y me devolvió el rumbo del fic, debería darle algún spoiler?uhmmm no xD no lo haré ajajajaha
Bien, quería agradecerles de todo corazón por sus comentarios, a veces uno es algo crítica con sí misma, espero mejorar para ustedes! Espero no tener muchos errores ortográficos y mala redacción x-x siempre se colan las malditas!
Antes que se quejen por alguno de nuestros protagonistas en defensa de Bulma, lo vi por el lado que después de todo lo que le ha hecho Vegeta, no sería normal estar feliz por casarse con él no?, al menos eso quise reflejar en el cap... y en cuando a Vegeta, también es complicado para él recién estar asumiendo sus sentimientos y ver ese "rechazo" para él por parte de ella, y con lo impaciente e impulsivo que es... es una bomba con tiempo de estallar... en fin, en el siguiente cap continua este acontecimiento que tiene complicada a esta parejita u,u
MUCHAS MUCHAS MUCHAS GRACIAS! por leer y por comentar! esta historia cada vez me sorprende más, en Junio recién cumple un año! la podré tener terminada a esas alturas? esperemos que sí y que la secuela ya esté publicada xDDD bien cuídense mucho! los quiero y gracias por leer y comentar!
Cuídense! adiós! :D!
