CAPITULO 29
ENTRE DISIMULO
"Sabes, esto es casi aterrador..." Murmuró Hermione a Ron momentos después dentro de su casa de campaña "Estar aquí, en esta tienda tan pequeña, a expensas de todo, con una inmensa montaña con nieve sobre nosotros. Necesitaré píldoras para dormir… Extraño la tienda de campaña mágica…"
"Oye tranquila, ya sabes que yo lucharía contra cualquier montaña solo para que nada te pase…" Dijo Ron dulcemente. "Aunque sabes, creo que 'Iekins' nos será de mucha ayuda en eso de detectar peligros..."
"¿Iekins? ¿Quieres decir Ronniekins?" Dijo Hermione con mirada traviesa.
"No puedo creer que apoyes a todos llamando así a ese clabbert." Dijo Ron con falsa indignación. "Me hace recordar a Fred…" Añadió con seriedad.
Hermione lo miró preocupada y se abrazó a él "Oh, Ron, lo siento… no lo había pensado…" Pero entonces sintió que Ron reía y le dio un pellizco en el abdomen.
"Me alegra recordar a Fred…" Dijo Ron con serenidad. "Sólo por eso dejaría que lo llamen así… pero no se lo digas a los otros."
"Lo que no entiendo es que lo hubieras metido aquí adentro."
"Míralo, está dormido, no molesta a nadie… En cambio tu estas despierta y…"
"¡Disculpa! ¿Te estoy molestando?" Dijo Hermione boquiabierta.
"Sabes que eres incapaz de molestarme…" Dijo Ron relajado.
"Aún con todo lo que me gustaría seguir discutiendo por esto, realmente hay algo que me inquieta más…" Dijo Hermione y después guardó silencio pensando en cómo continuar con lo siguiente.
"Pues no entiendo porque estas inquieta por eso..." Dijo Ron como si ya tuviera perfecto conocimiento de lo que pasaba por la mente de Hermione.
"Ronald, ni siquiera sabes de que estoy hablando…. ¿O sí?" Respondió Hermione mirándolo calculadoramente.
"Créeme que no quiero hablar de nada que Ginny haya pensado allá afuera. Como tú dices, lo que hagan ella y Harry es su problema." Dijo Ron tapándose la cabeza con las cobijas y girando hacia el lado contrario de donde se encontraba Hermione.
"¿Cómo es que sabías que te hablaría de Ginny? Por si no lo sabes, ahora Ginny también está casi segura de que… de que..." Falseó Hermione al hablar dándose cuenta de lo tonto que sonaría su comentario "…estás leyendo la mente."
"¿Leyendo la mente? Por Merlín, sólo escúchate Hermione. No tiene sentido lo que estás diciendo."
Hermione dudó un poco "Entonces dame una respuesta lógica a lo que está pasando..."
"Simplemente las conozco demasiado bien. Sé lo que significa cuando miran de determinada manera, porque, con Ginny he vivido desde que nació… créeme que la conozco bastante bien. Y contigo puedo presuponer algunas cosas que piensas porque… pues… Durante mucho tiempo en Hogwarts no dejaba de mirarte y analizar cada movimiento que hacías, al hablar, al leer…" Ron no pudo evitar sonrojarse al decir estas palabras.
Hermione apretó los labios y sonrió. "Tiene sentido…"
"Pues sí, es lógico. Ven aquí, vamos a dormir ¿Te parece?" Dijo Ron invitando a Hermione entre sus brazos, que logró fácilmente conciliar el sueño después de haberse quitado por completo una de sus preocupaciones. Sin embargo Ron permaneció con la mirada perdida en algún punto, en pensamientos que comenzaban a atormentarlo.
Al día siguiente se despertaron todos muy temprano, guardaron las campañas, miraron unos segundos el mapa y continuaron su camino. El viento amaneció helado ese día, y provocaba que se les congelaran los pies y sintieran como si hubieran metido los calcetines en una charca. En la primera oportunidad que hubo, Hermione contó a Ginny la lógica respuesta de Ron, y podría decirse que la dejó más tranquila. Malfoy hasta parecía que empezaba a entenderse con Clive, ya que pasaban buen tiempo conversando; Draco le contaba maravillas sobre los sangre-limpia y los sagrados veintiocho, y Clive con tal de conocer más sobre todo ese mundo, escuchaba con atención.
Harry se divertía intentando enseñarle trucos a 'Ronniekins' mientras avanzaban entre mal-dibujadas brechas. Y en cuanto a Ron, no hubo durante todo ese día nada que indicara que tenía poderes tales como leer el pensamiento.
Cayó el atardecer del siguiente día y lograron avanzar casi hasta el Monte Choinnich Mor. Sacaron sus casas de campaña y se instalaron a la orilla de un pequeño riachuelo, el paisaje era espectacular, y el clima increíblemente frío. Sin darse cuenta iban subiendo poco a poco de nivel.
"¡Argh! ¡Deberíamos caminar toda la noche y no perder tanto tiempo!" Dijo Malfoy apesadumbrado al darse cuenta de que aún faltaba un buen tramo en su recorrido y él sentía ya que no podía pasar un día más sin ver a Astoria.
"¿Realmente crees que podrías caminar toda la noche?" Dijo Ginny tomando asiento en el suelo frente a la fogata que habían encendido.
"Tal vez..." Respondió Malfoy sentándose también sin pensar mucho en la respuesta.
Ginny ignoró la respuesta de Malfoy y decidió continuar la conversación por otro rumbo "Y dime, Astoria y tú ya pensaron en algún nombre?"
"No hemos quedado en nada oficialmente. Obviamente los dos hemos pensado en un increíble número de opciones, pero, es complicado elegir." Dijo Draco aceptando el cambio de conversación, de algún modo el hablar de eso lo hacía sentirse más cerca de su hogar.
"Me imagino… Es como se define a alguien para siempre, es delicado" Dijo Ginny mientras con una señal llamaba a Harry para que tomara asiento junto con ellos.
Harry puso los ojos en blanco, no era lo que más anhelaba para cerrar aquel día helado, sentarse cerca de Malfoy a charlar frente a una fogata, pero ciertamente sus manos se estaban congelando por lo que prefirió acceder y aprovechar el calor del fuego.
"Mira, aquí hay un poco de jengibre. Ayer buscabas ¿no?" Le dijo Hermione a Ron mientras paseaban un poco por los contornos del campamento.
"¡Genial! Gracias…" Respondió Ron y se inclinó para tomarlo.
"Para qué lo quieres. ¿Piensas hacer galletas para todos?" Pregunto Hermione bromeando.
"Me gusta masticarlo. Es una vieja manía, cerca de la madriguera crece mucho jengibre y siempre que estaba en casa lo masticaba…" Respondió Ron con simplicidad.
"Eso es algo nuevo tuyo que no conocía..." Dijo Hermione sonriendo.
"A pesar de los años aun te sorprendo, ¿no?" Dijo él de manera encantadora y le dio un rápido beso en los labios "¿Te parece si llenamos las cantimploras? Hay que aprovechar que estamos aquí. El agua se ve perfecta."
"Completamente de acuerdo…" Dijo Hermione sonriendo.
Ron se puso las manos sobre las sienes y pretendiendo que hacía mucho esfuerzo dijo "…Y ahora estas completamente feliz de tener un novio tan previsor ¿no?" Bromeó.
"Me estás leyendo la mente…" Respondió Hermione riendo y sintiéndose un poco ridícula de haber pensado que Ron efectivamente podía hacer algo como eso.
"¿Acaso dudas que en efecto puedo hacerlo?" Dijo Ron un poco ofendido.
"¿Qué?... no… no lo dudo...no… ¿Por qué lo dices?" Dijo Hermione poniéndose nuevamente nerviosa.
"Sé que es complicado, pero no tienes por qué pensar que es ridículo... No soy un genio, pero te sorprenderías…" Dijo Ron comenzando a parecer incluso ahora un poco alterado.
"Ron, no sé qué te pasa… Pero creo que prefiero ir a calentarme un poco las manos..." Dijo Hermione y se marchó.
Ron la miró y se dejó caer al suelo justo en donde estaba, abrazó sus rodillas y recargó su cabeza en las mismas "Que dilema…" susurró para sí mismo. Levantó la cabeza un poco abatido y miró algo que llamó su atención, rápidamente se abalanzó a gatas hasta llegar a la pequeña planta "¡Rosmarinus! Genial… Debe ser una señal."
Pasado uno rato ya todos se encontraban dentro de su casa de campaña, menos Ron, que pensativo aún miraba la fogara. Hermione se había molestado con él, ya que no le dijo una sola palabra antes de entrar a la casa de campaña. Abatido tomó su mochila y sacó uno de sus gruesos libros; 'Herbología y Pociones… la mejor arma de un Mago'. "Al menos la única que nos queda en este lugar…" pensó Ron al leer el título del libro.
Hermione asomó sigilosamente la cabeza por la casa de campaña, ante el desventurado clima, comenzó a faltarle el calor que el cuerpo de Ron desprendía.
"En un momento voy, Mione..." Dijo Ron, que aún miraba en dirección a la fogata y mezclaba algunos ingredientes en su mini-caldero"
De inmediato Hermione escondió la cabeza en el interior. ¿Habrían sido los entrenados sentidos de Ron los que le hicieron saber que estaba ahí sin que ella hablara? Había sido bastante sigilosa como para que la hubiera escuchado y esta vez no era lógico que el adivinara 'porque la conocía muy bien' tenía que aceptarlo, Ron, su novio, le estaba escondiendo algo. ¿Y si Ginny, y ella misma, tenían razón en sus sospechas? ¿Y qué si Ron, no era Ron sino alguien disfrazado? Sintió de repente miedo y náuseas. Ya había sido lo suficientemente despistada para no darse cuenta en otra ocasión, la gran Hermione Granger, que mucho sabe de libros pero aparentemente carece de aguda perspicacia. Retrocedió tratando de pensar a detalle en todas las acciones de Ron, y si eran quizás acciones que todos lograrían abstraer de él al cabo de un poco de observación y vigilancia. Pensó en qué momento hubiera podido haber sucedido el cambio que nuevamente ella no notó y el corazón le latía con violencia.
Se recorrió la tela de la entrada de la tienda y Ron entró sigilosamente, mientras colocaba un frasco con un tapón de corcho en uno de los bolsillos de su chaqueta. "¿No puedes dormir?" Murmuró encontrando a Hermione atrincherada, envuelta en cobijas.
"No…"
"Tranquila, ¿sí? Vamos a dormir." Dijo Ron intentando tomar su mano
Hermione le apuntó con su varita, más por costumbre que porque realmente fuera a servirle de algo, aunque al final ninguno de los dos podía hacer magia, pensó. "Déjate de estupideces, Ron y dime que me escondes."
Ron había sido tomado por sorpresa, no pensó toparse con aquella escena. Miró la varita de Hermione y apretó una sonrisa hasta que Hermione lo picoteó en el pecho "¡Ouch! ¡Hermione! ¿Porque tendría que esconderte algo?"
"Me lo dice la intuición…" Espetó Hermione con frialdad.
"¿La intuición o la experiencia?" Respondió Ron, que comenzaba a sentirse un poco irritado.
Hermione inhalo sintiendo el comentario de Ron, tan frío como el aire que le entró a los pulmones. Retrocedió lo más que pudo en la pequeña tienda de campaña y los ojos se le llenaron de lágrimas.
Ron al instante se acercó a ella, sintiendo una punzada de profundo temor, que claramente sabía que no pertenecía a él, sino a Hermione, y entonces se sintió terriblemente culpable. "No me temas..."
"No te temo ¿Por qué habría de hacerlo?" Respondió intentando sonar firme más sintiendo como sus brazos comenzaban a sentir un temblor que ella misma no sabía ya si era de frío o de miedo.
"Hermione, puedo sentirte, puedo sentir que me temes, puedo saber que me temes..." Dijo Ron acercándose despacio "Soy yo… ¿En verdad crees que debes temerme?"
