Fantasía

Por la mañana temprano cuando Regina se despertó, se quedó contemplado por un momento a su compañera mientras esta dormía, a continuación se levantó y fue a despertar a su hijo.

«Ratoncito, es hora de que abras esos ojitos» dijo ella acariciándole la espalda.

El niño se estiró hundiendo su cabeza en la almohada. Regina sonrió divertida al comprobar que Emma y él tenían la misma técnica para intentar seguir durmiendo. Apartó los cabellos que le caían sobre el rostro, y continuó despertándolo con dulzura. Acabó por incorporarse, pero solo para acurrucarse en sus rodillas y continuar su noche en sus brazos. Ella acarició su espalda más enérgicamente para mantenerlo despierto.

«Hace un hermoso día, y un pajarito me ha dicho que Mary os tiene preparada una sorpresa para hoy»

Henry abrió los ojos de repente para mirar a su madre.

«¿Te lo ha dicho…sabes qué es?»

«Podría ser…»

«Dime, mamá, dime»

«No, no, no, lo descubrirás como los demás, solo sé que…no es en el aula»

«Síiiiii» gritó corriendo hacia la cocina.

Regina había logrado su propósito, su hijo estaba ahora impaciente por salir para el colegio y la atosigaba para que preparase el desayuno más rápido. Una vez listo, bajó corriendo las escaleras, pero de repente se paró.

«Vaya, lo olvidaba» dijo dando la vuelta y corriendo hacia la habitación de sus madres «Buenos días Emma. Hoy Mary nos ha preparado una sorpresa» dijo dándole un rápido beso despertándola de repente «Buenos días, bebé Swan» dijo besando su vientre.

Salió corriendo gritando que iba a ponerse los zapatos. Regina entró y no pudo evitar echarse a reír al ver a su compañera sentada en la cama, ida, abriendo y cerrando los ojos, sus largos bucles doradas formando un amasijo informe y enredado en su cabeza.

«¿Qué ha pasado?»

«Nuestro hijo está nervioso por ir al colegio»

«¿Era él ese tornado?»

«En carne, hueso y energía» confirmó la morena

«¿Por qué me ha despertado?»

«Normalmente, te da un beso a ti y otro a Anna mientras duermes, pero hoy la excitación es demasiada»

«¿Hace eso?» preguntó la rubia con una ligera sonrisa en los labios.

«No sale de casa sin haberlo hecho»

«Caramba, no entendí nada de lo que estaba pasando…» dijo ella frotándose la cara, con esa sonrisa aún en su rostro.

«Lo he visto» respondió ella riendo «Estás hermosa con los cabellos revueltos»

«Estaba soñando que aceptabas ir al cine conmigo» dijo con una expresión cargada de sobre entendidos.

«¿Quién sabe?...Tu sueño puede hacerse realidad»

Regina disfrutó de la cara que se le quedó a su novia. Besó su boca entreabierta y salió de la habitación con un caminar regio. Le lanzó una mirada sin equívoco por encima del hombro y se marchó en busca de Henry.

Emma se quedó un momento atónita y se dejó caer en las sábanas.

«Sí, Swan, solo te queda buscar un película y una sesión no muy concurrida, y ya lo tienes hecho»

Sobre las diez, se levantó y fue a ver si Rita estaba despierta. Encontró a su hermana sentada en la cama, tecleando en su teléfono.

«¡Ah, estás despierta!» exclamó ella

«No, tengo un crisis de sonambulismo» dijo ella como si nada.

«¿Hace tiempo que estás despierta?» sin dejar el sarcasmo

«Una media hora»

«Podías haber ido a despertarme»

«No pasa nada, he enviado algunos mensajes y me he tomado el tiempo para despertarme bien»

«¿Tienes a alguien a quien avisar?» preguntó torpemente

«¿Quieres saber si estoy con alguien?»

«Sí» respondió ella sonriendo

«Bien, sí…tengo a alguien a quien avisar, y es a quien estaba escribiendo»

«¿Y…?»

«Se llama August, es marionetista. Confecciona y monta espectáculos para niños»

«¿Tenéis hijos?»

«Sí, una niña, Linda, que ahora tiene cuatro años. Su padre y yo nos casamos hace cuatro años y nueve meses»

Emma se echó a reír

«Bebé luna de miel, eh…»

«Hicimos el amor sin parar durante diez días. A veces salíamos, íbamos a la playa, estábamos en Guadalupe. Pero cada una de nuestras escapadas acababa en la búsqueda de un lugar discreto para hacerlo»

La joven se sostenía la barriga de lo tanto que se reía mientras la escuchaba.

«Te busqué cuando August me pidió matrimonio, quería que estuvieras ahí, pero sabes muy bien borrar tus huellas»

«Lo sé. Tenía tanto miedo de que supieras en lo que me había convertido»

Rita acarició su mejilla con ternura.

«Te quiero hermanita, me has hecho tanta falta. Cuando nació Linda, volví a buscarte, pero una vez más fracasé»

«Lo siento»

«No pasa nada, porque ahora estamos juntas»

«¿Cómo es ella?»

«Morena como su papá, con cabellos ondulados como su mamá. Es espabilada e inteligente, es bonita a rabiar. Es deseada, ha nacido del amor»

Emma sonrió de oreja a oreja. Rita conocía tan bien como ella ese sentimiento de no ser amada y deseada por ningún padre. Ese vacío interior de ser el hijo de nadie.

«Regina no está cerrada a la idea de adoptar si un día decidimos tener un tercer hijo»

«Es genial. Y tú casi tienes dos hijos…¿Cómo es Henry? ¿Eres su mamá completamente?»

«Henry es…es maravilloso. Es un pequeño niño de siete años perfecto. Es tan inteligente, tan amable, tan bueno. Lo quiero y él me quiere, Rita. Ahora soy su segunda mamá. Me llama mami y es así cómo Anna me llamará. Los dos llamarán a Regina mamá, porque los amo por igual y Regina también»

«Es magnífico Emma, estoy super feliz por vosotras»

«Tengo unas ganas inmensas de que lo conozcas. Iremos a buscarlos al colegio, voy a decírselo a Gina. Tengo a alguien más que presentarte allí»

«¿A otro niño?» dijo divertida la rubia

«No, a otra hermana»

«¿Otra hermana?» preguntó ella, dejando aparecer un resquicio de celos.

Emma sonrió tomándole las manos.

«Vas a adorar a Mary Margaret. Es como mi hermana, una noche me encontró ensangrentada en la calle. Me ofreció un techo sin querer saber más, y nunca me ha abandonado. Me ha impedido más de una vez que hiciera alguna tontería, solo con su presencia»

«Oh…»

«No estés celosa, Rita» dijo ella golpeándole el hombro «Tú también eres mi hermana, mi relación contigo debe ser reconstruida, y me gustaría que fuera teniendo presente a Mary. Ella es maestra, y a veces parece que ha salido de una peli de Disney, es una bocanada de oxígeno esa chica, sé que la vas a querer»

«Estoy segura que la voy a adorar» dijo ella convencida.

Pasaron el día juntas hablando. Emma la llevó a la oficina del sheriff donde se encontraron con David. Después recorrieron el pueblo hasta que se hizo la hora de ir a buscar a Henry. Estaban delante de la verja, y Rita se divertía al ver a su hermana pequeña tan inquieta de que el timbre sonara. Pensó en la niña salvaje y fogosa que había conocido, siempre apasionada por la libertad y sin ataduras. Miró a la mujer equilibrada en la que se había convertido gracias a Regina Mills, en una mujer orgullosa, en una madre protectora y una novia feliz. Emma se dio cuenta de su mirada y enrojeció enarbolando una sonrisa turbada.

«Soy una tonta por estar tan estresada esperándolo, ¿no?»

«Oh…heu…» comenzó la rubia saliendo de su contemplación «No pensaba en eso. Pensaba en lo que eras y en lo que te has convertido. Estoy orgullosa de ti»

«¿De verdad?» preguntó tímidamente «¿A pesar de mi recorrido?»

«Tu recorrido muestra hasta qué punto eres fuerte, a pesar de los obstáculos, muestra que has sabido salir de ahí»

Se sonrieron y la campana sonó. Emma puso inmediatamente su atención en los niños que ya salían corriendo. Henry era de los primeros y corrió hacia su madre.

«Mami, hoy Mary nos ha llevado al museo, ha estado genial»

«¡Qué bien, corazón!» dijo ella besando su mejilla hasta hacerlo reír «Tengo una sorpresa para ti»

«¿Qué?» dijo él nervioso

«Querría presentarte a Rita» dijo ella presentándosela «Ella es mi hermana»

«¿Tu hermana?»

«Sí. No tenemos los mismos padres, pero crecimos juntas, y ella es una hermana para mí, así como lo es Mary»

Henry sonrió a Rita quedándose aferrada al pantalón de Emma.

«Puedes tenerle confianza, cariño»

El niño se escondió un poco más detrás de ella observando a la alta rubia.

«Es tímido cuando no conoce» se excusó Emma

«No pasa nada» dijo ella arrodillándose ante el pequeño moreno «Hola Henry, yo soy Rita, estoy muy feliz de conocerte y espero que seamos muy buenos amigos. Tengo una niña de cuatro años, quizás un día os conozcáis»

«Voy a tener una hermanita» dijo ella apoyando su mano en el vientre de Emma

«Lo sé, Anna…Tu mami me ha hablado de ella»

«¿Cómo se llama tu hija?»

«Linda»

«¿Le gusta jugar a la consola?»

«Sí, ella juega a Mario con su papá»

«Yo tengo dos mamás» dijo él con orgullo

«Sí, lo sé, tienes suerte»

«Sí» dijo él balanceándose «Entonces, ¿eres mi tía?»

«Eso es»

«Ahora tengo una gran familia»

«Sí» dijo Emma, contenta de ver que se tomaba bien la llegada de Rita «Y ahora vamos a presentarle a Mary Margaret»

«Mary Margaret es también como la hermana de Emma» dijo él de repente con entusiasmo «Es mi maestra. Es muy amable, ven, yo te llevo» continuó él cogiéndola de la mano y tirando de ella. Rita lo siguió así como Emma que estaba en las nubes.

«Mary, mira» gritó el niño entrando en el aula «Te presento a Rita, es la hermana de Emma»

La pequeña morena se dio la vuelta de repente y observó a la recién llegada.

«Oh, Dios mío…» dijo sonriendo de oreja a oreja a la otra, caminando hacia ella para abrazarla «Rita, soy tan feliz de conocerte. Emma me ha hablado tanto de ti»

La alta rubia se quedó un momento sorprendida antes de responder a su abrazo.

«El placer es mío»

«Pero, ¿cómo has…? ¿Te puedo tutear?»

«Sí, por supuesto. Fue Regina quien contactó conmigo para darle una sorpresa a Emma»

Mary la estrechó un poco más fuerte y fue a hacer lo mismo con su amiga.

«Realmente tienes a la mujer perfecta»

«Oh, eso lo sé»

Volvieron a la casa y Regina se les unió una hora más tarde.

«Dios mío, si tengo que hablar a otro idiota hoy, le voy a arrancar el corazón y aplastarlo hasta reducirlo a cenizas» gritó ella mientras entraba.

«Da miedo tu mujer» susurró Rita a Emma que se echó a reír.

«Ven mi amor, ven a contarme eso»

«No» gritó ella desde la entrada donde estaba quitándose las botas «Quiero verte desnuda en la bañera en cinco minutos y te interesa hacerme gritar por otras cosas que no la estupidez de esos imbéciles»

«Es genial tu mujer» añadió Rita a una Emma cuyo cerebro había hecho cortocircuito.

«Mi amor» dijo ella recobrándose «Podremos hacer eso cuando Rita se haya ido, mientras ¿por qué no te unes a nosotras en el salón?»

La alcaldesa entró al salón visiblemente incómoda

«Rita, perdóneme, ya no me acordaba que usted estaba aquí»

«No pasa nada» dijo ella con una gran sonrisa.

Regina se sentó recta como un palo, sus manos sobre las rodillas, no sabiendo dónde meterse.

«Entonces…¿qué ha pasado?»

«Yo…Dios mío, estoy completamente avergonzada, perdóneme Rita»

«Hey, no pada nada, Regina. Está en su casa, fue espontáneo, conozco esos momentos de soledad, no me ha impactado, y ya está olvidado»

«Gracias»

«Entonces…» insistió Emma

«Oh, nada, esos idiotas de periodistas que quieren entrevistas con el pretexto de que mis electores tiene el derecho que saber si mi programa cambia por el hecho de ser homosexual»

«Oh, es bien sabido, ahora que eres lesbiana, vas a prohibir el matrimonio heterosexual»

«Eso es, es absurdo, lo que quieren son chismes y no se calmaran hasta que no haga un anuncio oficial»

«¿Por qué no lo hace?» preguntó Rita «Si eso puede arreglar sus problemas, estoy segura de que es el tipo de cosas que Emma estará de acuerdo en hacer»

Ante la expresión apenada de su novia, Emma comprendió que no se había atrevido a pedírselo.

«Gina, Rita tiene razón, estaría contenta de hacerlo y darle una patada en el culo a los refractarios»

«¿De verdad? Puede no ser agradable»

«Me da igual mientras te tenga en mi cama por las noches. Gina, estamos juntas en todo esto. Te dije que estaría a tu lado en todas las etapas por las que tuvieras que pasar en tu trabajo»

«Lo organizaré. Gracias Emma»

Regina, entonces, se concentró en Rita para saber más de ella. Hablaron durante un rato y la rubia se marchó al comienzo de la noche. Prometió volver pronto ahora que sabía dónde estaba. Una vez sola con su compañera, Emma la abrazó tiernamente.

«Me has hecho un regalo….increíble. Te amo más que a nada, Gina. ¿Cómo podría agradecértelo?»

«Siendo feliz. Y convirtiéndote en mi mujer»

«Eso puedo hacerlo» dijo besándola afectuosamente.

Al día siguiente, cuando Emma entró en la casa después de haber ido a ver a Rita para conocer a August y a Linda, se encontró con una mesa con velas y un sobre colocado en el centro.

«Sorpresa» dijo Regina entrando. Llevaba una blusa blanca y una falda. Colocó un plato en el centro de la mesa, al lado del sobre, y sirvió dos copas de vino.

«Huele divinamente»

«Quería que fuera especial»

«¿Qué es?» dijo Emma cogiendo el sobre

«Un sobre» respondió seria la morena

«Gina» resopló ella «En el interior…»

«Una sorpresa…»

«¿Qué es…?»

«En el sobre»

«Gina» gruñó Emma, haciendo reír a su novia

«Bueno, ábrelo, idiota, si quieres saberlo»

Emma lo abrió delicadamente y podía sentir cómo su compañera se ponía cada más excitada. Deslizó la mano en su interior y descubrió dos entradas de cine. Abrió los ojos desorbitadamente al mirarla.

«Es una película antigua que pasan en un pequeño cine donde no va mucha gente, la sesión es la las 22:30, así que poca gente irá y…»

«¿Tú quieres…? ¿Estás realmente de acuerdo?»

«No lo sé…creo que sí. Deseo…intentarlo…contigo»

Emma se precipitó hacia ella para besarla fogosamente.

«Haremos lo que tú sientas. Si dices no, pararemos. Oh, Dios mío, Gina, no me creo que quieras intentarlo»

«Yo tampoco» respondió ella riendo «Pero contigo siento que soy una nueva mujer»

«¿Dónde está Henry está noche?»

«Tarde de chicos en la tienda de video juegos con David y Graham, después pizza en casa de Ruby y ella vendrá a acostarlo aquí, y nos esperará»

Así que cenaron y se dirigieron al cine. Al entrar en la sala, Emma sonrió al ver que no había más de diez personas. Cogió de la mano a su compañera y subió algunas filas para sentarse en la penúltima, hacia el medio. Regina escaneaba la sala con atención, siguiendo el itinerario de las personas que entraban, suspirando de alivio cuando las veía bajar y no subir. Se sobresaltó cuando Emma cogió su mano y le sonrió nerviosamente. Se debatía entre la ansiedad y la impaciencia, incomodidad y excitación.

La película comenzó, finalmente había diecisiete personas en la sala además de ellas. Para gran alivio de Emma, nadie se sentó cerca de ellas, y tres filas las separaba de los más cercanos. Hizo señas a su compañera para que la siguiera y subieron a la última fila para poner un poco más de distancia. La mano de la morena en la suya estaba tensa y eso la hacía sonreír.

«No tengas miedo, haremos lo que tu autorices»

Regina asintió, sin, sin embargo relajarse, y se concentró en el film en blanco y negro que comenzaba. Al cabo de veinte minutos, ella entrelazó los dedos con los de la rubia y atrajo su mano a su muslo, para decirle que estaba preparada.

Emma sonrió y se inclinó sobre ella para besarla tiernamente, apretando su muslo. Para la ocasión, la alcaldesa se había puesto una falda de altura media que le llegaba a las rodillas. Contrariamente a las que llevaba habitualmente, esta era ligera y veraniega, lo que haría la experiencia más sencilla.

Regina gimió discretamente contra sus labios, electrizada por la intensidad del beso. Cuando Emma se separó de ella, rio al sentir cómo se abalanzaba sobre ella sin tomarse la molestia de abrir los ojos. Finalmente se separaron y Emma puso una mano en su pecho.

«Emma» suspiró ella mirando si la gente las había visto.

«Nadie nos mira» dijo ella con tono tan grave, que bastó para convencer a la alcaldesa.

Emma desabotonó su blusa hasta la altura de su vientre y la separó para desvelar su pecho izquierdo, prisionero de un sujetador blanco de encaje. Deslizó su mano bajo la tela y lo masajeó generosamente.

«Emma, no vas a…ah sí» resopló cuando su compañera bajó el tejido para dejar libre su pecho.

Hizo lo mismo con el otro y se separó un poco para contemplar a su novia con los pechos desnudos en esa sala de cine. Rápidamente, Regina cruzó los brazos y se hundió en su asiento, sintiéndose vulnerable de esa forma ante el resto del mundo. Emma separó sus brazos con delicadeza y se inclinó suavemente.

«Tengo otra forma para esconderlos» ronroneó.

Entonces, tomó uno en su boca y colocó su mano sobre el otro. Mientras lo masajeaba, comenzó a jugar con su lengua en el pezón ya erecto por la excitación. Ella lo lamió, lo succionó, y Regina llevó una mano a su boca para evitar gemir. Su otra mano mantenía a la rubia en su lugar, aferrándose casi dolorosamente a sus largos rizos.

Emma se enderezó para besarla y volvió a abrochar su blusa bajo la mirada perpleja de la morena.

«Vamos a evitar revelar mis dos frutas prohibidas a miradas indiscretas»

«Todavía están fuera del sujetador»

«Lo sé» dijo Emma con voz suave lanzando una mirada a los pezones que despuntaban bajo la blusa blanca. La prenda era fina y ella podía ver dibujarse esas dos aureolas oscuras. Gruñó de placer acariciando uno «Quiero tener un acceso fácil» le murmuró en la oreja.

La respiración de Regina se aceleró significativamente y cerró sus muslos para contener la excitación que sentía apoderarse de ella.

Emma se concentró un poco en el film y se divirtió por la mirada atravesada que recibió como respuesta.

«Te ríes de mí» susurró la alcaldesa

«Hmm, no, mi amor, disfruto un poco de la película, es todo» respondió ella con una inocencia insolente.

Regina se hundió en el asiento, sin saber cómo ponerse para calmar su malestar y su frustración. En su cabeza, planes de muerte y de venganza nacían a su pesar. Echaba peste interiormente, había ido al cine para cumplir una fantasía de su compañera. Fantasía que la angustiaba y que se había decidido llevar a cabo "para darle placer", y ahora era ella quien estaba sufriendo la frustración de que no se efectuara.

Emma se divertía al ver la cantidad de emociones que pasaban por los ojos de la morena. Aprovechó que estaba inmersa en sus pensamientos para apoyar una mano aventurera en su muslo. Regina no la sintió de inmediato, y se tensó cuando sintió los dedos subir por su muslo, bajo la falda.

«Qué buena iniciativa el haberte puesto falda» le susurró al oído.

La morena estaba paralizada, su corazón latía a gran velocidad. Emma disfrutó un momento de la suavidad de su piel, y continuó su viaje hasta el centro del placer de su compañera. Se sorprendió al descubrir la sorpresa que le había reservado.

«Mierda Regina» dijo ella al ver la expresión pícara de su compañera «¿Quieres decir que te has estado paseando sin bragas desde que salimos de casa?»

Regina asintió con una sonrisa pícara y Emma no pudo retener un sonido ronco y gutural de excitación.

«Eres la mejor mujer del mundo»

La alcaldesa la besó y se colocó en su asiento de tal manera que su sexo entrara más en contacto con la mano de Emma, que no hacía sino rozarla. Fue recompensada por un dedo que se deslizó entre sus labios íntimos, a todo lo largo.

«Dios mío, Gina, veo que esta experiencia no te deja indiferente» dijo ella llevándose el dedo a la boca «¿Estás preparada?» preguntó antes de ir más lejos.

Regina movió la cabeza, debatiéndose entre el deseo y la turbación. Cerró los ojos cuando la mano de su compañera encontró su clítoris.

De lejos, al ver solo sus bustos sobrepasar los asientos, se podría creer que Emma simplemente tenía la mano en el muslo de su compañera. A la alcaldesa, en cambio, le costaba mantener un rostro impasible ante las caricias de su amada. Había separado las piernas tanto como podía y ondulaba discretamente para aumentar el movimiento. La rubia se inclinó un poco más e introdujo se dedo corazón en ella. Regina gruñó lo más suavemente que pudo y vio las estrellas cuando su novia comenzó a moverse en su interior. Con un movimiento de su mano, Emma hacía presión con sus dedos hacia arriba después hacia abajo, en su intimidad. El ruido de succión que provenía de su entre pierna, la alcaldesa lo encontraba vulgar, pero las sensaciones eran tan exquisitas que no tenía fuerzas de parar a su compañera. Se sobresaltaba por momentos, se aferraba a los reposa manos y apoyó su mano en el brazo de la ex prostituta

«Para, voy a, Emma, voy a gritar, voy a gritar» gimió en una súplica.

Su compañera sonrió y extrajo su dedo que se llevó a la boca para limpiarlo. A continuación se dejó deslizar por su asiento y se colocó entre sus piernas.

«Voy a ir muy suave para que puedas controlar tus gritos, mi reina»

Regina se lamió los labios y asintió. Sintió su corazón tamborilear cuando Emma levantó su falda para dejar antes sus ojos golosos su sexo perfectamente cuidado, depilado casi totalmente. Dulcemente, sin prisa, deslizó su lengua entre sus labios y disfrutó del suspiro de la morena. Se concentró en su clítoris, decidida a no hacerla durar mucho tiempo en vista del sitio donde se encontraban. Mientras se ocupaba de él, deslizó una mano bajo su blusa para agarrar uno de sus pechos y jugar con su pezón entre sus dedos. La morena comprendió entonces por qué no había querido ponerle el sujetador correctamente.

La alcaldesa abrió los ojos y miró a su alrededor, todo el mundo estaba concentrado en la película, nadie les prestaba atención. Sintió cómo su orgasmo llegaba rápido, muy rápido. Puso sus dos manos sobre la boca para ahogar sus gemidos. Logró contener la mayoría de los sonidos que morían de ganas por pasar la barrera de sus labios. Gruñó suavemente cuando su orgasmo la golpeó con fuerza. Se sorprendió cuando se corrió, se había imaginado que, al estar en ese lugar, iba a sentir placer, pero no llegar hasta ese punto. Poco a poco fue recobrándose, la respiración entre cortada y besó a su compañera.

«Es la cosa más loca que nunca he hecho…Gracias» susurró a su oído

«Gracias a ti por haberme permitido realizar esta fantasía»

«Creo que no está realizada completamente»

«¿Qué quieres decir?»

Regina tragó saliva dándose cuenta de lo que se disponía a hacer. Reunió valor y se colocó de rodillas ante su compañera. Desabrochó sus vaqueros y los hizo deslizar, con algo de dificultad, hasta sus tobillos. Emma no creía lo que estaban viendo sus ojos, nunca había pensado que la morena le iba a devolver el favor. Gimió discretamente cuando notó que sus bragas eran separadas y dos dedos se hundían en ella.

«Gina, Dios mío» murmuró colocándose para darle acceso total.

La alcaldesa junto su boca a sus dedos y se sintió orgullosa de la rapidez con la que la llevó hasta su sima de placer liberador.

Regina se volvió a sentar en su asiento mientras Emma se colocaba el pantalón en su lugar. Se miraron sonriendo y se inclinaron al mismo tiempo para besarse, uniendo inmediatamente sus lenguas con pasión.

«Ha sido genial, Gina» murmuró Emma «Gracias»

«¡Te amo! Yo también lo he disfrutado, y sin embargo, no estaba muy segura al principio»

La rubia sonrió bobaliconamente antes de depositar un tierno beso en su reciente cicatriz, encima de su labio. Pasó su lengua por ella y la besó otra vez, manteniendo los ojos abiertos para ver que su compañera los había cerrado para disfrutar plenamente.

«Te había dicho que esta cicatriz te hacía ver sexy. ¿Te acuerdas de lo que representa?»

«Que mi madre no tiene ningún poder sobre nosotras. Te amo Emma Swan. Tengo unas ganas enormes de casarme contigo»

La sesión terminó y volvieron a casa. Ruby las dejó, informándoles de que Henry había estado adorable y que se había ido a la cama sin rechistar. Las dos mujeres subieron a acostarse, nada más tocas las sábanas, Emma sintió que Regina se pegaba a su espalda y ponía sus manos en su vientre.

«Me gustaría que nos casáramos rápidamente. Antes de que esté muy gorda»

«¿Lo piensas de verdad?»

«Siento que solo me falta nuestra unión para estar completa»

«Podemos informarnos en el ayuntamiento de los plazos y llamar a la prisión para ver si puedo tener a mi padre en la boda. De aquí a tres semanas puede ser posible»

«¿Tú crees? ¿Tres semanas? Pero, ¡es genial!»

Se miraron y se aferraron riendo.

«Vamos a casarnos…»

«Vamos a casarnos…»

«Mañana hago las llamadas, y cuando sepamos la fecha, hablamos con Henry»

«Con mucho gusto, señora alcaldesa»