31/01/2008, 23:50
Casi son las doce. Estoy agotada. Acabo de salir de clases de baile y no puedo con el alma. Por fin acabé esta mañana este capítulo. Se me estaba resistiendo mucho, como me suele ocurrir con todos los finales.
Siento por todos aquellos que habéis estado esperando el final de mi fic... lo siento mucho... un compendio de fatales circunstancias me han impedido publicar antes. Y siento también los que esperáis "La boda de mi mejor amigo", pero es que en estos momentos no puedo con los dos. Y prefiero terminar antes este. :S. Pido disculpas por adelantado.
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K. Rowling y W.B. excepto algunos que me he inventado.
CAPÍTULO 57: La última batalla
Dormía profundamente en mi cama cuando noté que alguien me zarandeaba. Cuando abrí los ojos vi a Valerie con el pelo revuelto y su camisón blanco agarrándome por el hombro
- ¡Harry!... Dumbledore está aquí- dijo Valerie emocionada y aterrorizada a partes iguales.
Valerie se fue de la habitación. Hermione se había despertado. Ambos nos levantamos. Yo me quité el pijama. Busqué unos pantalones vaqueros viejos, una camiseta, un jersey y una chaqueta de chándal. Salimos juntos de la habitación. En la sala de estar estaba Dumbledore con Elizabeth y Sirius preparados. Harry sonrió al ver a todos sus amigos allí, soñolientos, pero listos. Todos nos aparecimos en Little Hangleton. Toda la orden del Fénix estaba al completo, mucha gente que Harry conocía y a algunos que desconocía. Estaban a dos quilómetros de la mansión de los Ryddle en un pequeño bosque. Comenzaron a avanzar en silencio, recorriendo los kilómetros hasta llegar al cementerio de la familia Ryddle. Se quedaron allí quietos esperando ordenes. Sentí una sensación de desasosiego en su estómago al ver el cementerio donde Voldemort había vuelto, donde Cedric Diggory había muerto.
- Mirad a quién tenemos aquí… el pequeño Potter- dijo Snape arrastrando las palabras con odio contenido.
- Puede ahorrarse el sarcasmo profesor Snape, lo se todo.
- ¿Cómo que lo sabes todo?- dijo sin modificar ni un ápice su expresion neutra.
- El pensadero… debería dejar a mejor recaudo sus recuerdos, profesor Snape. Ahora entiendo por qué Dumbledore confiaba tanto en usted. Tiene la razón más poderosa para vengarse de Voldemort, le arrebató a todo cuanto quería.
Una tarde en el despacho de Dumbledore, le estaba esperando cuando decidí echar una ojeada en el pensadero. Y entonces me caí en un recuerdo. Voldemort había entrado en la casa de los Snape, había matado a su mujer y al bebé que esperaba delante del propio Severus. Siempre le había odiado, pero podía llegar a imaginarme el inmenso dolor que había sentido. Vi cómo los ojos de esa persona que tanto odiaba se llenaban de lágrimas. Pero tan solo fue un momento efímero que desapareció con la rapidez con que había llegado. Estábamos todos juntos escondidos entre la maleza que había alrededor de la casa de los Ryddle. Hermione me tomó de la mano, entrelazando sus dedos entre los mios. Una sensación de calidez me invadió todo el cuerpo. Me sentí ligeramente reconfortado. Vimos aparecer un grupo muy grande de mortífagos en el cementerio, encapuchados con máscaras de color blanco.
- Chicos- dijo la voz de Sirius detrás de nosotros- Tenéis que cubrir a Harry para que llegue a la mansión a través de la batalla. ¿Creeis que podréis?
- Eso está hecho- dijo Draco
Sirius y yo nos abrazamos con fuerza. Sentí un nuevo grupo de lágrimas empañar mis ojos.
- Oye Sirius, cuida de la tía Lizzie. Y por Merlín, dile que estás enamorado de ella…
Sirius enrojeció. Pero el momento había llegado. Cogí a Hermione por las mejillas y la besé. Y salimos de nuestro escondite. Poco a poco fui perdiendo de vista a mis amigos en el fragor de la batalla. Neville, Ginny, Frances, Draco y Luna quedaron atrás. Solamente Hermione, Ron y yo llegamos a la puerta de entrada a la mansión de los Ryddle. Entré dentro. Tenía que encontrar al señor Tenebroso antes que nada. En el segundo piso, en una mugrienta habitación donde había un fuego prendido y una destartalada butaca estaba Peter Petigrew, el delator de mis padres, el que había permitido que el señor oscuro les asesinase.
- Colagusano… qué alegría verte de nuevo ¿Dónde está tu amo?
- Eso es algo que no te incumbe Potter.
- Tratar con esos modales al hijo de tu buen amigo James- dije negando con la cabeza- A papá no le gustaría nada… él confió en ti… ¿sabías que era el único que te defendía? Sí, Peter porque Sirius y Remus querían deshacerse de ti… tú le caías simpático… y así se lo pagaste… ¡Crucio!
Peter cayó al suelo retorciéndose de dolor. La sed de venganza se había apoderado de mi. Me sentía malvado, pero sabía que tenía derecho.
- ¿Te duele Peter?- preguntó Harry.
Terminé con el encantamiento. Peter yacía en el suelo agotado y encogido. Asintió con la cabeza.
- Mi dolor es mucho más grande que el tuyo, te lo aseguro. Gracias a ti he pasado once años de mi vida con unos muggles que me despreciaban y los siete años siguientes intentando sobrevivir a Voldemort. ¿Crees que eso es divertido¡Crucio!
Estaba fuera de mis casillas. Era como si otro estuviese haciendo las cosas que yo hacía. Reía de forma diabólica, mi peor parte había salido a flote inundándole por completo.
- Debí dejar que Sirius y Remus te matasen en la casa de los gritos, pero era joven e inexperto. Ahora te tengo a mi merced y voy a matarte, pero primero te haré sufrir. ¿Dónde está Voldemort?
- No lo se.
- Me estás mintiendo
- No lo se… lo juro.
- Como juraste lealtad a mis padres. A ver como te lo explico Peter… en Hogwarts he estudiado Oclumancia y Legeremancia. Lo voy a saber de todas formas.
- ¿Oclumancia?, tu madre era…
- ¡NO NOMBRES A MI MADRE¡Crucio!
- Está arriba… en el piso de arriba.
- Bien, ves que facil era, ahora nos iremos los dos ¡Imperio!
Comencé a subir por la escalera siguiendo a Colagusano. Subimos las escaleras al tercer piso y entramos en una habitación.
- Vaya, vaya… parece que le han dejado solito- dije con dureza.
- No… mi fiel sirviente está aquí- contestó Voldemort con frialdad.
- Ay ay… Peter… has sido malo… ¿Por qué no le contaste al señor que te salvé la vida?
- ¿Qué fue lo que dijiste?
- Yo… no… yo…
- Deja, Peter yo se lo contaré. Resulta que Sirius Black y Remus Lupin le descubrieron. El muy idiota se había convertido en la rata de mi mejor amigo… Iban a matarle en la casa de los gritos… yo se lo impedí porque quería que se pudriera en Azkaban. Volvió con usted… sabiendo que me debía la vida.
- E…e…e…es verdad- dijo Peter con voz temblorosa.
- Por fin tendré la oportunidad de matarte, Potter…- dijo Voldemort
- y cómo piensa hacerlo?- dije. A pesar de que me estaba intentando hacer el duro empezaba a sentir un miedo irracional recorrer mi cuerpo.
- Ya no tienes la protección de tu asquerosa madre muggle.
- Creo que me está subestimando. Yo tengo algo que ni siquiera usted sabe lo que es.
- ¿El qué?
- Nunca escuchó una palabra de aliento de nadie. Se crió en un orfanato donde era cruel con sus compañeros… no tenía amigos… no sabe lo que es que le den un beso, o una caricia o el apoyo incondicional de aquellos que te quieren… o lo que es amar a una persona por encima de todo…
- Vaya… vaya… Potter se nos está poniendo romanticón.
- Sus mortífagos están ahí fuera jugándose la vida por que le temen... todos le traicionarían si pudieran. La orden del Fénix… mis amigos… mi familia… están ahí fuera peleando. Ellos me quieren y se que nunca me abandonarán porque luchan por un mundo mejor… un mundo en el que no tengan que mirar siempre a su espalda.
- El amor… el amor nunca sirve de nada.
- Me ha servido alguna que otra vez.
Colagusano se movió, intentando salir de allí disimuladamente pero Harry se dio cuenta. En seguida le volvió a mandar la maldición imperio.
- ¿No sabes que las maldiciones imperdonables se pagan con prisión en Azkaban?
- Y tú no sabes que la inmortalidad es algo que no se logra, Tom, incluso aunque dejes esparcidos por ahí trozos de tu alma.
La expresión de Voldemort se transformó de la más pura neutralidad al odio más grande.
- ¿Creías que no me iba a enterar? Fuiste tan descuidado que dejaste parte de tu alma en mi.
Entonces, Voldemort que parecía molesto comenzó a luchar. Durante media hora aproximadamente estuvimos luchando en duelo mágico. Pero entonces vi un destello de color verde y caí inconsciente en el suelo. Después solamente la oscuridad.
Lo siento... pero os tendréis que quedar con la intriga hasta que pueda actualizar el siguiente capítulo. Ja ja ja, no me odieis. Solamente os digo que entre el final de este capítulo y el siguiente no están seguidos en el tiempo. Ya veréis [ ;)
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