Disclaimer: Los personajes de Naruto pertenecen al gran Masashi Kishimoto-San, la historia descrita a continuación es producto de mi loca imaginación. Un día me dio por escribirla, y aquí está, "Entre el amor y la venganza".


Hola meus amores, yo por aquí otra vez. Esto es un record, les traigo capítulo en la misma semana como antes y considerablemente largo. Lo escribí hoy que estaba inspiradísima organizando mis ideas. Nos leemos al final

Disfruten de la lectura.


SEGUNDAS OPORTUNIDADES

Lo iba a hacer, lo había citado para darle la noticia, días pasaron desde la cena con Keiko y Sarada, en ese momento se sintió mal por las rudas palabras de la amiga de la Uchiha, pero no fue suficiente para hacerla desistir en su idea de ser la mujer de Itachi para toda la vida.

Un delicioso cosquilleo se plantaba en su bajo vientre por la expectación. Encendió las velas que decoraban la estancia, la mesa estaba dispuesta para una cena romántica y lo más importante, ella lo esperaba con un vestido estilo griego, cuya tela casi translúcida no dejaba mucho a la imaginación. Iba completamente desnuda bajo aquella fina tela que caía con gracia por toda su anatomía.

Hace mucho había dejado de usar el perfume que odiaba Hisui, Chanel N° 5. Ahora se decantaba por un olor más sutil, dulce e igual de sofisticado. Hacía mucho no se identificaba con un aroma, éste que en ese momento se impregnaba en los poros de su piel era ella en ese momento, tenía su esencia.

Se dio una última mirada frente al espejo, su cabello desordenado de forma sexy le daba un aire arrebatador, y el nulo maquillaje hacía resaltar sus rasgos naturales. La expectativa de lo que ocurriría esa noche le tenía el corazón desbocado.

...

¿Qué se traía entre manos? Era lo único que daba vueltas en la cabeza de Itachi, debía aprovechar al máximo el tiempo a su lado porque pronto debía volver a sus obligaciones ahora no solo como el presidente de las empresas Uchiha, sino también como el líder del clan. Ya no faltaba nada para tomar el lugar de su padre.

Al llegar al Penthouse de Hinata se sorprendió de forma grata ante semejante visión. Estaba exquisitamente hermosa, cualquiera pensaría que era una imagen irreal, una ninfa que se coló en los sueños de un simple mortal. Ella tendía una mano hacia él, ese gesto significaba muchas cosas que no hacía falta siquiera decir en voz alta.

—Y entonces qué, ¿Te gusta cómo me veo? —Preguntó la morena en tono seductor, mientras se aferraba a la mano del Uchiha.

—Más que gustarme, eres perfecta con lo que te pongas... aún más sin nada que cubra tu belleza. —Rodeó con su mano su estrecha cintura y la atrajo hacia sí, pegando su cuerpo al suyo.

Ambas miradas se cruzaron, negro y blanco. Sus bocas estaban a centímetros de tocarse, sus respiraciones poco a poco se tornaban más jadeantes, los latidos de sus corazones más erráticos, eso era lo que sucedía con un mero roce. Saltaban chispas por todos lados, como fuegos artificiales.

—Te amo. —Alcanzó a decir la morena antes de perderse en un beso cargado de todo el mar de sentimientos que los embargaba.

Lo condujo hasta el comedor donde la cena los esperaba. Una cena especial, para una ocasión especial como aquella.

—Podemos saltarnos hasta el postre. —Sugirió un Itachi juguetón, los ojos le brillaban de deseo.

Ella negó con una sonrisa coqueta. —Solo después de revelarte el motivo de esta cena.

—Entonces qué esperas para decirlo. —La apretó contra su cuerpo haciéndole sentir cada músculo de su anatomía. La morena enrolló una pierna en su tronco y lo tomó por el cuello atrayéndolo hacia ella.

—Deberíamos comer primero. —Plantó un ardiente beso que la hizo sentir esa electricidad que recorría su cuerpo... esa que solo había llegado a sentir con él.

—Al diablo todo... —Alcanzó a susurrar agitada contra los labios del moreno. —Quiero que lo hagamos realidad, quiero ser tu mujer, ante la ley, ante todos los Dioses habidos y por haber, quiero ser solo tuya sin importar nada más. Te amo y la forma de demostrártelo es dejando todo por ti.

Él tomó el rostro de la mujer entre sus manos, detallando cada rasgo, expresión y sentimientos reflejados en aquella confesión. Sonrió como un tonto al procesar todo aquello, solo significaba una cosa... Él ya se encargaba de los preparativos, solo esperando por una cosa.

—Podríamos ir a Las Vegas y casarnos allá en este preciso instante. —Susurró contra la boca que no podía dejar de besar.

Hinata intentó decir algo, pero no pudo, la lengua de Itachi se coló en su cavidad haciendo que olvidara lo que diría a continuación, perdiéndose en la danza erótica con la que sus lenguas no daban tregua a sus sentires.

Enrolló sus piernas alrededor del cuerpo de su hombre, porque era suyo, de nadie más. Incluso Sakura había aceptado su relación, nada podía separarlos, incluso Naruto y Neji se encargaron de remediar el asunto del robo de acciones y capitales de las empresas Uchiha Real State, el rubio por tratar de redimirse ante su amiga y el castaño, por el simple hecho de verla feliz. Ya nada podría salir mal. Se estaba presentando la posibilidad de ser feliz y no la desperdiciaría.

—No puedo salir del país, por lo menos hasta que acabe la investigación de la muerte de tu padre. —Dijo recobrando el aliento que el Uchiha le había robado.

—Ya lo arreglé todo, puedes viajar conmigo siempre y cuando regresemos para la primera audiencia dentro de una semana. —La volvió a besar, le era inconcebible estar lejos de ella. —Todo estará bien, encontrarán al verdadero asesino, serás completamente libre y ya nada podrá interponerse entre nosotros. —Pegó sus frentes de forma íntima, había algo en ella que lo hacía perder la razón y confiar ciegamente en ella. — ¿Confías en mí?

La Hyuga asintió de forma leve, dejando escapar unas cuantas lágrimas de aquellos fascinantes ojos que lo miraban con amor. No merecía tanto. —Se decía internamente la morena. — No merecía tanta dicha después de haber sido tan cruel en el pasado. Y aun así la vida la recompensaba con un hombre maravilloso que amaba cada faceta de ella. La amaba con sus impulsos, sus debilidades, sus defectos. Parecía un sueño del que no quería despertar.

—No te haré mía hasta que no seas mi esposa. —Hinata soltó un leve gruñido de inconformidad contra su boca luego de que la agarrara sus caderas y la restregara contra su cuerpo. —Será duro para los dos, pero valdrá la pena. —Llevó su nariz hasta el cuello de la mujer e inhaló el aroma que desprendía aquella suave y delicada piel.

—Si las cosas son así, entonces no podrás ni siquiera robarme un beso hasta que estemos legalmente casados. —Una sonrisa maliciosa se instauró en los hinchados labios que se habían tornado carmesí por los besos de la pareja.

—Eres cruel, pero está bien, acepto. Aunque... —dejó caer en tono reprobatorio— Deberás cambiarte por algo menos sugerente, porque si viajas así no dudaré en arrancarte ese vestido y tomarte desde que despeguemos hasta que lleguemos a Las Vegas. —Un brillo malicioso recorrió su mirada. —No quiero romper una promesa. —Dijo esta vez un poco más serio. —Y créeme, por ti Hinata Hyuga, yo también sería capaz de todo.

Ella sonrió con ternura al escuchar esto último, una calidez recorrió su pecho, era algo que no podía explicar con palabras. La hacía sentir tan plena. Él la ayudaría a dar con el paradero de su hija, y juntos formarían una familia. Juntos tendrían algo que siempre anheló.

Fue a cambiarse, mientras el Uchiha hacía una que otra llamada para que prepararan el jet privado que pronto abordarían. Éste se comunicó con su piloto privado y a un contacto suyo en Haneda, notificando la urgencia de esa salida repentina. Claro, también pidiendo la mayor discreción con respecto al destino de los pasajeros.

Era una escapada romántica y alocada pensó Hinata mientras empacaba varias prendas de lencería. En ese momento cruzó por su mente que no poseía un vestido de novia. —Rio para sí misma. —Estaba completamente loca por lo que iba a hacer, pero feliz que era lo que más importaba.

Buscó en su armario un vestido blanco marfil que llegaba un poco más arriba de sus rodillas, quedaba ajustado a su figura, manga larga con transparencias en zonas específicas y detalles en fino encaje, era un vestido sencillo, Itachi jamás se lo había visto, sonrió al verlo ¿Quién iba a pensar que terminaría siendo su vestido de novia después de comprarlo por un pequeño impulso?

Lo dobló meticulosamente para que no se arrugara. Buscó una maleta metálica multiusos donde tenía el compartimento de las joyas, maquillaje y la parte baja la utilizó para meter unos bellos zapatos que hacían juego con el traje que escogió. Se sentía como una adolescente. Terminó de empacar todo, incluyó unos bañadores por si acaso luego se escapaban a Miami o Los Ángeles. Debían aprovechar esa escapada.

Amarró su cabello en una coleta alta, se miró por última vez en el espejo, unos pantalones ajustados pero cómodos y un suéter con capucha que quedaba holgado le daba un aire más juvenil. Los combinó con unas zapatillas deportivas que usaba cuando salía a correr. Tomó sus maletas, bolsa, su celular, el pasaporte y salió hasta la sala donde encontró a Itachi recostado en el sofá hablando por teléfono.

Él le dio una sonrisa de esas que amaba y continuó con su plática. Hinata se tumbó a su lado, abrazándose a su hombre y dejando un tierno beso en su mejilla. Sentía cosquillas en su bajo vientre, estar a la expectativa de lo que ocurriría a continuación era extremadamente excitante.

Colgó la llamada y procedió a plantar un beso en la frente de su amada. Ya estaba todo listo para emprender esta nueva aventura, juntos. Se aferró a su mano y llevaron sus cosas hasta el ascensor para partir hacia el aeropuerto. Un leve rubor aparecía en las mejillas de la Hyuga.

—Si sigues sonrojándote de esa manera no cumpliré mi promesa de no besarte ni hacerte el amor hasta que seamos marido y mujer. —Sonrió con suficiencia al sentirla pegada a él incitándolo a caer en sus redes.

—Tienes que aprender a tener fuerza de voluntad, querido. —Susurró junto a su oído, haciendo que el moreno reprimiera un gruñido. Sería un viaje muy largo, pensó el Uchiha, antes de que se abrieran las puertas en el vestíbulo.


Habían llegado a Haneda, Itachi esperaba por Hidan, uno de sus choferes y el de su entera confianza. El hombre traía el equipaje de su jefe tal cual como se lo pidió, por suerte el Uchiha llevaba días esperando la respuesta de Hinata, había preparado la maleta con antelación luego de que la morena lo citara en esa cena especial que nunca terminaron por estar a punto de abordar un avión.

El joven que llegó con el equipaje aseguró a su jefe que había hecho tal como él ordenó, notificó que saldría de viaje por negocios y regresaría dentro de una semana. Lo que no previó el muchacho, fue que Sakura lo siguiera a una distancia prudente de la que no se dio cuenta. En ese instante la rosada veía a la de ojos de luna e Itachi junto al hangar donde guardaban el Jet privado de la empresa hablando de forma amena con su empleado. Encendió el motor de su camioneta y abandonó el lugar, no pudiendo soportar cómo su corazón se partía en mil pedazos. ¿Qué había hecho para sufrir de aquella manera? ¿Sería su renuencia a ser madre otra vez la que le alejó de Itachi?

Condujo con rumbo desconocido, eran las once de la noche, algo tarde ya, pero no tenía ganas de volver a casa, tomó su celular y llamó a alguien que sabía la escucharía. Más ahora que le entregaría los documentos que desde hace días ocultaba bajo llave en la guantera del auto.

Llegó hasta el lugar donde lo citó la mujer de cabellos rosados, por el tono de su voz percibía que había estado llorando. El lugar era un Cabaret muy pintoresco, jamás se imaginaría a una mujer como ella en un lugar como ese. Recorrió con la mirada a ver si la encontraba y efectivamente, estaba sentada junto a la barra con un trago de líquido ambarino entre sus manos, supuso que sería wiski por la expresión de su rostro en cuanto bebió todo el contenido del vaso de un solo golpe.

Llegó hasta su lado, pudo notar sus mejillas, nariz y ojos enrojecidos, símbolo de que había estado llorando —o por la cantidad de licor que había ingerido— cabían muchas posibilidades.

El hombre habló con suma calma, la que siempre lo caracterizaba, atrayendo de forma inmediata la atención de la Haruno.

—Nunca imaginé a una mujer como tú en un lugar tan pintoresco como éste. —Dijo con su característico acento británico, mientras recibía la bebida que el barman le tendía, un buen wiski escocés.

—Hay muchas cosas que podrían sorprenderte de mí, Hatake. —Respondió en tono irónico, con la vista perdida en los estantes llenos de distintos licores. —Aunque ninguna tan extraordinaria, como muchos esperan. Soy una fracasada.

—Eso no lo dicen la OMS o los institutos de investigaciones para los que trabajas. —Era algo que nadie podía negar, era brillante en su trabajo y tantos galardones en sus vitrinas estaban allí para avalarlo, pensó el Hatake.

—Pero no puedo darle un hogar estable a mi hija, perdí a su padre, y hace un momento terminé de romper mi corazón al verlo escaparse con Hinata Hyuga a quién sabe dónde. —Dio un largo suspiro. —Según el chofer que se llevó sus cosas volverá en una semana. Pero yo no puedo ver a mi hija a la cara sabiendo que su padre está con otra y no pude hacer nada para recuperarlo. La envié a que pase estos días con su abuela. Necesito tiempo para emborracharme y sufrir por lo tonta que soy.

—Es absurdo que te eches a morir por un desamor, deberías sacar fuerzas por tu hija. Ella necesita de ti. —La Haruno soltó una fuerte carcajada al recordar lo que iba a hacer, estaba ebria y loca, pero ¿Qué hacer si estaba despechada?

—Vengo en un momento, iré al baño, creo que ya sabes a qué. No es bueno ligar con cerveza. —Volvió a reír de manera estrepitosa, en definitiva estaba ebria.

Había un pequeño escenario donde bailaban y actuaban unas chicas, mientras esperaba a la rosada, se permitió el gusto de observarlas contonearse de una manera sensual. La escenografía se asemejaba a las noches de encanto de los cabarés de los años cincuenta y sesenta.

El show había terminado y la mujer de ojos verdes aún no regresaba del aseo, seguro estaría pegada al váter luego de tanto alcohol en el cuerpo. En parte se compadecía de la mujer, se debía estar sintiendo la peor mierda en el universo.

Iría en su búsqueda antes que las luces del escenario se apagaran de forma repentina, sumiéndolo en una total oscuridad. Y haciendo que el Hatake se concentrara nuevamente en ese lugar que lo invitaba a observar.

Poco a poco un foco de cada esquina se fue encendiendo dejando a la vista a las hermosas bailarinas que en ese momento iban apareciendo de dos en dos hasta llegar al foco central, donde una mujer enmascarada, cubierta por una escasa ropa, plumas joyas y lentejuelas estaba recostada en el suelo en una pose demasiado sugerente. Acariciaba parte de su cuerpo, invitando a los presentes a no perder detalles de ninguno de sus movimientos.

Una música suave, con ritmo cadencioso comenzaba a sonar, las chicas a cada lado de la figura central comenzaban a contonearse al son de Night Train de Ray Anthony. Hicieron un círculo alrededor de la enmascarada, se arrodillaron y continuaron con el sensual vaivén de sus cuerpos.

La mujer en el centro pronto comenzó a cobrar vida entre las demás, sus movimientos llenos de gracia, dejaron boquiabiertos a los presentes. Sus extremidades se perdían entre los grandes abanicos de plumas que utilizaba para cubrir su piel desnuda le daban un aire arrebatador y de misterio. La máscara cubría sus ojos dejando solo unos labios rosados a vista de todos.

Las acompañantes continuaron desde atrás sin quitar protagonismo a la bailarina principal, que se contoneaba en cadencioso vaivén de caderas, luego más un poco más rápido. Era un espectáculo verla bailar, no iba a negar que lo tenía con la boca seca, jamás había presenciado algo similar, lo incitaba al pecado.

Poco a poco la música fue disminuyendo hasta que acabó con ella en la misma posición en la que inició y las mujeres a su alrededor inclinadas hacia ella. En un momento pudo divisar su cabello, y sus miradas se encontraron de forma que enseguida supo de quién se trataba. Ella sonrió hacia él. Pronto escucharon la voz del locutor quien dijo que aquel acto no estaba en el cronograma, pero por petición de un cliente lo habían hecho posible.

La bailarina principal pronto abandonó el escenario. El plateado aún desconcertado fue hasta los camerinos para comprobar sus sospechas. En efecto, le quitó la máscara para confirmar que era ella, Sakura. Resultaba que era cierto, existían facetas de esa mujer que podían sorprenderlo.

...

Ya cuando estuvo vestida nuevamente con su ropa se dirigió de nueva cuenta a la barra donde la esperaba el Hatake. El efecto del alcohol había pasado un poco luego del sudar durante el baile.

—Era cierto, puedes llegar a sorprender a la gente. —Dijo un tanto irónico, sonrió para sus adentros, era una caja de sorpresas.

—Tenía mucho tiempo sin hacerlo, lo hice un par de veces cuando iba a la universidad. —Recordó con un tanto de vergüenza. Sus mejillas no tardaron en ruborizarse.

—Una joven Haruno bailando en un cabaré, vaya que es raro. Teniendo en cuenta que estás con Itachi Uchiha desde que eran unos adolescentes. —Sonrió de medio lado al ver la sorpresa en los ojos verdes de la mujer, al percibir que conocía todo sobre ellos. —No te sorprendas, es mi trabajo. —La mujer respiró hondo luego de la aclaración.

—Itachi algunas veces me acompañó, bailaba para él... como hoy. —musitó esto último casi en un susurro.

—Ya veo, esto fue como un ritual de despedida ¿No es así? —Ella asintió con tristeza, era el primer paso para comenzar de nuevo.

—Te llamé porque sola no iba a ser capaz de hacerlo. —Comenzó a alborotar su cabello, era extraño, pero ese hombre le inspiraba confianza. —Y porque debo entregarte algo.

Salieron de aquel lugar hasta la camioneta de la mujer, abrió el lado del copiloto y buscó lo que necesitaba, le entregó aquella carpeta que guardó con recelo desde que se la entregó Shisui. Dentro contenía más cosas que Ino con sus contactos le ayudó a encontrar.

—Aquí está todo lo que pude investigar por mi cuenta de Hinata Hyuga. Confío en que podrás hacer bien tu trabajo como policía.

—Sabes que esto no garantiza nada lo que ya sabes, ¿Verdad? —Sakura asintió, claro que lo sabía, lo suyo con Itachi ya no tenía vuelta de hoja. Hasta allí llegaba aunque le doliera.

—Gracias por escucharme, Hatake Kakashi, ahora dejo todo en tus manos. —Se encaminó hasta el lado del chofer no sin antes sentir la mano del plateado tomarla por el antebrazo.

— ¿Podrías dejarme en el hotel donde me hospedo? Vine en taxi y será algo difícil salir de aquí a estas horas. —La rosada sonrió con gracia, asintió y volvió a tomar su rumbo.

Al estar ambos en el auto, se colocaron los cinturones de seguridad, y partieron con rumbo al hotel donde se hospedaban el policía y la Senju.

Cuando iban llegando la mujer preguntó por su antigua profesora, no sabía exactamente la razón de su visita a Japón, Kakashi le comentó que algo concerniente al caso de Hinata Hyuga y el supuesto asesinato de Harper Smith. Sakura asintió concentrada en lo que quedaba de trayecto y en lo que el oficial relataba.

Al llegar al destino del plateado, la mujer desabrochó su cinturón e hizo ademán de bajarse, quería visitar a su ex profesora. El Hatake la detuvo, le sugirió que fuera al día siguiente, pues no era una hora conveniente para hacer visitas. Ella asintió, tenía razón, pero después de escuchar todo, sentía un alivio de que su sensei estuviera viva.

— ¿Ahora entiendes por qué no quiero que Itachi esté cerca de esa mujer? No puede ser coincidencia que esté involucrada en el asesinato del abuelo de mi hija. —Apretó con fuerza el volante, de la rabia que sentía en ese momento.

—En la muerte de Fugaku hay cosas que no concuerdan y no apuntan a Hinata Hyuga como la asesina, al igual que en el caso Smith. —Sakura asintió de mala gana. —Aunque estas pruebas que me entregas, sí la incriminan de la peor forma. Esto es casi igual a un homicidio. Es absurda la cantidad de dinero y acciones que robó en frente de todos. No cabe duda que es muy astuta. Y no es la primera vez que lo hace. —La Haruno lo miró curiosa. ¿A qué se refería? —Aunque sí la primera en la que no tiene cuidado en dejar su nombre en cada transacción. Va a ser muy difícil que salga de esto totalmente limpia. Gracias por ayudar a la policía con esto. —Dijo señalando la carpeta.

—Gracias a ti por escucharme, y también por confiar en mí. —Lo abrazó como aquella vez en el restaurante. Él también respondió al abrazo. Podía resultar desconcertante esa mujer, nunca sabías lo que podía hacer.

Lentamente se fue separando de él, no sin antes dejar un beso en la mejilla del hombre que en ese momento se apartó al sentir el leve contacto de los labios de la Haruno en su piel. Sus miradas quedaron entrelazadas por una fracción de segundos. Ella tomó su mejilla con una mano y se acercó a él. Fue un leve roce, casi imperceptible, pero sucedió. Ella lo besó en los labios.

No recordaba haber besado otros labios que no fueran los de Itachi, aunque esta vez llegó a sentir un cosquilleo allí donde sus bocas hicieron contacto. Él con su dedo pulgar contoneó el labio inferior de la rosada. ¿Qué diablo había sucedido? Se preguntó el Hatake aún confundido. Continuó delineando su boca razón por la que Sakura besó su dedo, su mano, estaba perdida en un mar de sensaciones que hacía meses no sentía con un hombre que no fuera Itachi. No resistió más y se abalanzó hacia los labios del hombre con desesperación. Kakashi se sentía confundido por la reacción de la mujer, pero respondió al beso con ímpetu.

¿Desde cuándo no se sentía así? Se preguntó el de gris cabellera. Habían pasado años, desde que perdió a su esposa Rin. Muchas mujeres habían pasado por su vida desde ese entonces, pero con ninguna se llegó a sentir del modo que lo hacía en ese preciso momento. La boca de esa mujer podía resultar adictiva. En ese momento llegó a creer que Itachi Uchiha era un completo idiota por dejar a la Haruno, aunque pronto se dijo que mejor así, sino nunca hubiese tenido la dicha de besarla como lo hacía, ni como quería en ese mismo instante.

Se separaron en busca de aire, la ojos verdes estaba realmente agitada, no se esperaba esa respuesta de parte del Teniente. Se recostó del asiento, el corazón le latía fuerte. ¿Qué había sido eso?

Se bajó del auto para tomar un poco de aire, era una locura, pero vaya locura —Pensó cerrando los ojos, percibiendo la brisa de la madrugada— sintió como unos fuertes brazos la rodeaban, acercándola más a él.

— ¿Qué fue eso? —Preguntó Kakashi con voz ronca por la excitación. Pegó sus frentes y se miraron a los ojos. Los dos estaban confundidos.

—Fue un impulso... tenemos que olvidarlo. —Alcanzó a decir agitada. Él negó con la cabeza, simplemente no podía hacer como si no pasara nada.

El pecho de Sakura subía y bajaba cada vez más rápido mientras más cerca estaban.

—Subamos a mi habitación, Sakura... No somos niños. Terminemos con esto que empezamos. —Ella negó temerosa, no podía.

— ¿Qué vas a pensar de mí si acepto tu propuesta? No es correcto. —dijo con un hilo de voz.

—Yo soy un hombre y tú una mujer, somos libres, no tiene nada de malo. —Esta vez la pegó más a él.

— ¿Y si es por el alcohol? No quiero hacer nada de lo que me pueda arrepentir, no de nuevo. —Estaba al borde de las lágrimas.

— ¿Y si en verdad tenemos química? —Ella escondió el rostro en su cuello para que no viera sus lágrimas.

—Esperemos a vernos cuando estemos sobrios. —Musitó junto a su oído. Él la apartó de su lado y se quedó observándola, tenía lógica. Asintió y poco a poco la fue soltando.

Decidió entrar al hotel y esperar hasta el nuevo día, dejaría que siguieran su propio cause, antes de irse la volvió a besar para que no lo olvidara. La mujer se quedó allí plantada tocando sus labios aún sorprendida por lo que había ocurrido. De repente sintió una gélida mirada sobre su persona, un escalofrío le recorrió el cuerpo luego de verse sola en aquella calle solitaria. Subió a su auto, encendió el motor y prosiguió su camino. Deseaba llegar a casa, tomar un baño y acostarse en su cama a pensar... vaya que tenía muchas cosas en mente. Sonrió de medio lado al ver el rumbo que estaba tomando su vida.

La rosada no se equivocó al sentir que alguien espiaba sus movimientos, ¿Y por qué saberlo? Ella no sabía las razones por las que ese hombre seguía su camino desde que le vio salir hacia el aeropuerto detrás de Hidan. Bueno... o eso creía.


No lo podía creer, estaban en Las Vegas, de tantos lugares a los que habían viajado, ese era uno que ninguno de los dos había visitado. Claro, al ser dos empresarios tan metidos en sus trabajos y responsabilidades, no era extraño que a ninguno se les hubiese ocurrido escaparse alguna vez de fiesta a la ciudad del pecado.

El recorrido en limusina hasta el MGM Hotel fue asombroso para Hinata, su futuro esposo hizo las reservaciones en aquel emblemático recinto de la metrópoli americana. Habitaciones separadas hasta que los declararan marido y mujer. Era un sueño estar allí, a su lado, cometiendo la locura más arriesgada de su vida. Pero cómo no hacerlo con ese hombre tan maravilloso.

Al llegar se separaron, pero no por mucho, deseaba fervientemente que llegara el día siguiente para ser suya para siempre. Ya luego arreglarían todo lo demás, ese momento era de ellos y de nadie más. Debían vivirlo al máximo.


Sakura fue a visitar a Sarada y Keiko en casa de Mikoto, necesitaba hablar con la matriarca del clan, necesitaba sus consejos más que nunca y fue lo que consiguió. Ella estaba al tanto de la situación con Itachi, no estaba muy de acuerdo, pero tampoco podía hacer nada, le había dicho que Itachi era un adulto no podía interferir en sus decisiones.

Samara por su parte, últimamente no se dejaba ver, nadie sabía dónde estaba ni con quién. Los rumores decían que era la amante del magnate Hyuga, pero la verdad era que el hombre estaba en esos momentos en Tokio según las revistas y programas del corazón. Nadie sabía el paradero de la Uchiha de en medio.

Luego de su visita a la residencia Uchiha de su ex familia política quiso ir a platicar con Ino. Necesitaba una amiga en ese momento, pero nunca pensó que la que terminaría hablando de su vida sería ella.

—Volví con Sai. —La Haruno abrió sus ojos como platos y volvía a dejar su taza de café en el plato. ¿Qué estupidez decía su amiga? —No me mires así. —Respondió la rubia algo crispada por la reacción de la rosada. —Quiero recuperar mi familia, darle a Inojin un hogar como Dios manda, además, es mejor que tenga a mi marido cerca, no vaya a ser que se vaya de la lengua con mis infidelidades. —Sonrió con sorna la Yamanaka al recordar su plática con Sai.

—Te está chantajeando. —Dijo la rosada de forma tajante. Seguro descubrió quién era el hombre del que su amiga le había hablado con antelación.

—Puede ser que sí, puede que no... Quién sabe. —Sonrió de forma enigmática hacia su amiga.

—No entiendo cómo puedes seguir con él, ¿Cuántos años ya? ¿Catorce? ¿Quince? —La rubia sonrió de forma melancólica. Al recordarlo.

—Eso se acabó... o se acabará. —Ino a veces podía resultar muy extraña. — ¿Y tú qué me cuentas frentesota? Algún caballero que se apiade de vuestro sufrimiento. —Dijo algo teatral.

La rosada comenzó a contarle lo que sucedió con el plateado, lo que sintió, lo que le propuso, no dejó pelos y señales sin contar. La Yamanaka solo negaba mientras escuchaba lo que la Haruno decía, no, no, no. Ella no podía perder el foco de su verdadero objetivo. Su matrimonio con Itachi. Tal parecía que nada estaba saliendo cómo debía en un principio cuando se ofreció a ayudarla. Y ahora ese Teniente del que hablaba su amiga con ensoñación. ¡Tonterías! Era una mujer de treinta y cuatro años como ella, y hablaba como una quinceañera a la que le han robado un beso avasallador.

—Mikoto me ha dado su aprobación. —Respondió a los tantos peros que la rubia le puso a la posible relación que podría surgir entre ella y el británico. —Dice que no puede interferir en las decisiones de Itachi... y aunque le resulte extraño verme con alguien más, pues soy una mujer joven, bonita que merece rehacer su vida.

—Por favor, Sakura, ¿Te estás escuchando? Pareces una colegiala, tienes treinta y cuatro jodidos años. No eres tan joven, no estás para tener noviecito. —Una sonrisa maliciosa se instauró en el rostro de la ojiazul. —Admítelo, ¿Quieres? haces esto porque estás herida y quieres vengarte de Itachi, no te rebajes de esa forma, cuándo vuelva a ti, estarás manchada como una aventurera. —La Haruno meditó lo dicho por Yamanaka, ¿Por qué actuaba de esa forma?

—Me da gusto escuchar tu opinión, Ino. Pero creo que no tienes la moral necesaria para reprocharme algo cuando tú no has tenido mejor comportamiento. Tienes a ese hombre por amante desde que eras novia de Sai. Por eso su matrimonio no ha ido bien desde el principio. —Tomó aire luego de esa descarga. —Lo mío es distinto porque Itachi y yo ya no somos nada. Tengo derecho a intentar ser feliz, y si es solo sexo, pues bien adelante, lo haré. No quiero seguir amargando mi vida aferrada a un imposible cuando puedo empezar a vivirla.

La mujer se levantó de la mesa, tomó su bolsa y se fue, no esperaba eso de la mujer que consideraba su amiga. Salió con un rumbo ya pensado desde que habló con Mikoto. Después de procesar y quedar estupefacta por la forma en que la Haruno se fue del lugar, la rubia tomó su teléfono y marcó el número de un Uchiha que no estaría muy contento con la noticia que le daría... Sakura no estaba haciendo las cosas como debía para separar a Itachi de Hinata, se estaba empezando a descarriar por ser demasiado impulsiva. ¿Por qué Madara quiso confiar en ella al incluirla en sus planes? Ahora debía ponerlo sobre aviso para arreglar las tonterías de su "amiga".


N/A: Cha cha cha chan (bis) ¿Qué les ha parecido el capítulo? ¿Conclusiones? ¿Tomatazos? ¿Algo? Jajajajaja deben estar maquinando, encajando los engranajes y gritando ¿Quéééééé? No me maten. Junté a esta pareja por algo, luego todo tendrá algo de sentido. Esperen con paciencia. Mientras continúen leyendo estos desvaríos de mi alocada imaginación.

Recuerden todo tiene su por qué, nada es por casualidad, ni tampoco todo es como parece ser.


Respondiendo Reviews

Hima947 Cap. 7/11/15/28: Hola, bienvenida. XD hice caer todas tus teorías. Jajajaja soy algo troll con eso, me alegra que te guste mi historia, y me place que hayas llegado hasta el capítulo 28. Aquí el 29 un poquito más largo y con diversos acontecimientos importantes en la trama. Espero que te ayude a sacar algunas hipótesis. Un beso.

Ambarinski: Hola señorita, ojalá pronto se entere, mientras les daré descanso a las niñas lejos de todo. Tomarán protagonismo otros personajes que estaban silenciosos. Se vienen más sorpresas. No te las pierdas. ;)


Bueno meus amores, hasta aquí el día de hoy... Pongan a trabajar esas cabecitas suyas a ver qué son capaces de deducir. Nos leemos en la próxima un beso.

Sayonara Baby's

Lis