Me tomó una eternidad terminar este capítulo. Lo borré aproximadamente unas seis o siete veces porque no encontraba un buen ritmo y al final no quedaba conforme. En fin, después de un siglo aquí está la continuación de Draconis Cor. Es un capítulo algo corto comparado al anterior pero tengo la esperanza de que les guste.
Capítulo 26.
La quinta noche que Hermione no puede dormir es cuando decide dejar la comodidad de su cama para internarse en los pasillos de Hogwarts. La oscuridad la protege de los ojos curiosos aunque tiene cuidado de no encontrarse con Filch o la señora Norris. Si bien Hermione es una alumna estrella y las posibilidades de meterse en problemas han disminuido desde el descubrimiento de su antecesor, eso no la hace completamente inmune a las reglas. El ser la heredera de un gran poder no es excusa para internarse en el corredor prohibido del tercer piso a esa hora; poco después de la medianoche. Claro que las reglas ya no son suficientes para detener a Hermione. Sus prioridades han cambiado con el paso de los años, pero tampoco quiere que la expulsen de Hogwarts. Eso implicaría no sólo perder sus estudios en Hogwarts. Con ello perdería su hogar y a su familia. El castillo y las personas dentro de él es todo lo que le queda para enfrentarse al mundo.
Hay una razón en específico por la que Hermione Granger no puede dormir. Siente la necesidad de ver a su antecesor. Suena imposible después de que Alexander desapareciera ante el ataque de Bellatrix pero Hermione siempre encuentra la opción indicada. No se siente culpable por lo que pasó ni se arrepiente del resultado. Sin embargo, eso no significa que no extrañe a su antecesor. Alexander se convirtió en una parte importante de su vida. Quizá Alexander se convirtió en su familia cuando sus padres la olvidaron y le enseñó el camino hacia la luz que supone Fleur. Así que Hermione lo extraña a pesar de todo. Su presencia la hacía sentir segura y en calma sin importar la circunstancia.
La trigueña llega frente a la escultura de ese poderoso dragón que un día fue el guardián de Hogwarts y simplemente se siente frente a ella. Es curioso como ningún libro de historia lo menciona y su recuerdo únicamente queda plasmado en una estatua. No es del todo extraño pues el mundo debe guardar secretos para proteger ciertas cosas. En éste caso; el poder de los fundadores.
Aún así, Hermione sabe sobre aquel poderoso dragón oculto en las entrañas de un enorme castillo. Hermione conoce la historia de Alexander porque pudo sentir su poder y viajar a través del tiempo. Sintió sus poderosos músculos moverse bajo ella cuando montó en su espalda y sintió el viento acariciando su rostro con el poderoso batir de sus alas. Sabe que es real porque no hay forma de haberlo imaginado incluso cuando su mundo gira entorno a la magia y a lo que un día creyó ser pura fantasía. Esa imponente figura esculpida en piedra es el recordatorio permanente de que Hermione es mucho más que una joven cualquiera. Hermione es más que una estudiante, una hechicera o una guerrera.
Hermione desliza su mano sobre la dura superficie esperando un cambio a su alrededor tal como sucedió la primera vez, pero no hay ningún rugido resonando en sus oídos y definitivamente no hay una brecha en el tiempo para que pueda entrar a un nuevo mundo. Alexander no le da la bienvenida ni las paredes desaparecen. En esa habitación solamente hay una estatua bañada por la luz de la luna y una joven de castaños cabellos intentando encontrar respuestas que quizá nunca aparezcan.
-Sabía que estarías aquí.
Hermione no necesita voltear para saber quién habla. Su cuerpo no necesita de algo más para reaccionar así que una amplia sonrisa se abre paso en sus labios. La leona deja escapar una suave risa mientras que su mirada finalmente se aparta de Alexander.
-Fleur. – Hermione murmura.
-¿Te molesta si te hago compañía?
-Por supuesto que no. – La castaña contesta y le ofrece a Fleur el espacio a su lado. -¿Cómo sabías que estaba aquí? Ni siquiera deberías estar despierta.
Antes de contestar, Fleur toma la mano de Hermione para depositar un beso en ella y luego entrelazar sus dedos tal como sus vidas ya lo han hecho. Hay algo especial en esos diminutos momentos compartidos, en la cercanía de sus cuerpos incluso cuando se trata de roces inocentes como sujetarse las manos o recargar la cabeza en el hombro de la otra. Son pequeños detalles que las hacen sonreír, pero esas sonrisas son más brillantes que ninguna otra. Sus ojos muestran el amor que se profesan aún sin palabras porque a veces es suficiente un pequeño gesto para demostrar el sentimiento.
-No soy la única persona despierta a ésta hora. Harry me envió una lechuza. Al parecer te vió escabullirte de la sala común para luego simplemente desaparecer en el tercer piso. Incluso cuando todos conocemos tus habilidades, temo decir que Harry te cree alimento para un perro de tres cabezas.
Hermione se cubre la cara con ambas manos pero no es suficiente para ocultar su risa. Es una situación absurda y aún así Fleur es capaz de reconocer que hay algo perturbando a su pareja. Hay una sombra en los ojos de Hermione y la rubia puede encontrarla con facilidad porque es similar a la que pudo ver en su reflejo cada mañana durante los últimos diez años. No es sólo la pérdida de Alexander como su guía o lo que sucedió con Bellatrix. Hay algo más profundo que eso, algo que Fleur es capaz de entender incluso sin un intercambio de palabras.
¿Qué le respondiste? – Pregunta Hermione cuando deja de reír.
-Le dije que no debía preocuparse por eso. Tuve que decirle que vendría a buscarte pero que tus habilidades son muy superiores para que un perro, sin importar el tamaño o el número de cabezas, te convirtiera en alimento. Claro que eso no lo tranquilizó del todo. Finalmente le dije que sabía donde estabas pero de todas formas me aseguraría de que Fluffy no te hubiera hecho daño.
Hermione ríe un poco más pero no con la misma intensidad. Quizá es por todos los pensamientos mezclados como si fueran un remolino o tal vez es porque Fleur luce encantadora.
La pared caída deja entrar suficiente luz para contemplar a la Veela.
Fleur lleva el cabello suelto y a pesar de su vibrante tono dorado durante el día, la luz de la luna lo hace palidecer hasta convertirlo en hilos de plata. La ropa que Fleur lleva es lo que menos importa cuando Hermione no puede apartar la mirada de esos ojos azules. Aún quedan señales de miedo en ellos pero día con día han ido disminuyendo. La presencia de Bellatrix se ha evaporado y finalmente Fleur puede recuperar la fe en el futuro, en el destino y en la vida misma.
Cuando Hermione observa su reflejo en los ojos de Fleur no ve el tono de esos orbes. Hermione ve el amor en esas pupilas de zafiro y entiende que en esa mirada empieza el resto de su vida.
-¿Qué sucede, mon amour?
A pesar de todo, la leona entiende la pregunta. No hay forma de evadir la realidad en ese momento y en realidad, Hermione no quiere hacerlo. Si hay una persona en el mundo capaz de entenderla sin dificultad alguna, esa es Fleur Isabelle Delacour. Lo que perturba a Hermione no es algo malo por completo. Nada que ponga en riesgo su vida o que le aterre, pero es algo que le molesta al final del día.
-Es un poco injusto. – Hermione empieza. – Alguna vez existió un poderoso dragón, capaz de defender a Hogwarts incluso de Salazar Slytherin. Alexander exploró las profundidades del bosque prohibido antes de que fuera prohibido e hizo de él un hogar hasta que un día pereció en las llamas azules por salvar aquello que más amaba. Aún así, solamente algunos conocen su historia. Es decir, sólo los directores lo hacen y solamente de forma parcial. Nadie que aún viva conoce a Alexander igual que nosotras.
Hermione se toma un instante para poner sus pensamientos en orden. Sinceramente, es una excusa para contemplar a Fleur una vez más. La Veela le roba el aliento y por un segundo Hermione se siente como Harry en el Mundial de Quidditch años atrás.
-Su historia no aparece en los libros. Su nombre no puede ser encontrado en un tomo antiguo sobre Hogwarts o el mundo mágico. Si yo no fuera la heredera de su poder, entonces ni siquiera sabría sobre la estatua escondida en el castillo. ¿Qué pasará el día en que ya no esté aquí para proteger su legado? Si ya no queda nadie para recordarlo, el mundo jamás sabrá quién fue Alexander.
-Tú dejarás tu propio legado. – Fleur responde. – Sé que es complicado adaptarte al cambio. Nunca buscaste el poder de los fundadores o la herencia de un dragón. No esperabas perder la compañía de Alexander cuando apenas la encontraste. Entiendo eso, pero Alexander no está muerto. No se ha ido por completo porque su esencia sigue contigo.
Hermione quiere intervenir pero un dedo se posa sobre sus labios para impedir la interrupción.
-No me refiero a su magia o al poder viajar en el tiempo y espacio. Eres una persona increíble, mon amour. No por tu poder o por tu impresionante archivo académico. Eso no es lo que te define. Te define tu mente y cómo ves al mundo. Te define tu corazón así cómo la intensidad de tus emociones, tu lealtad y tu pasión por la vida. Te define tu alma y las cualidades que te convierten en una Gryffindor.
La castaña sonríe con ternura antes de besar la mejilla de Fleur, quien todavía no ha terminado su discurso no planeado. Las palabras simplemente le llegan a la mente con facilidad.
-Eres más que Alexander o esa magia antigua. Lo eras antes de conocer a tu antecesor; salvaste al mundo mágico junto con Harry de esa manera. Lo fuiste incluso con la guía de un dragón. Hermione, yo no me enamoré de un dragón. Me enamoré de ti y tú me salvaste. Sin embargo, tu vida y la de Alexander van de la mano. Si el mundo te recuerda entonces lo estarán recordando a él también. Tú no eres parte de su vida, chérie. Él es parte de la tuya. Con dragón o sin él, intenta ser la mejor versión de ti. La muerte sólo existe cuando el olvido llega.
Al final, Hermione no tiene palabras para expresar lo que siente. Tampoco las necesita cuando sus labios hacen contacto con los de Fleur en un beso tan suave cómo pétalos de rosa. Todo sentimiento de tristeza y angustia se desvanece en la presencia de Fleur. Su existencia es como una luz capaz de resistir cualquier tormenta para alumbrar la vida de los demás. Incluso cuando su propio mundo se derrumbó por culpa de Bellatrix Lestrange, Fleur fue capaz de brillar con la luz de un Auror.
-Gracias. – Hermione murmura.
No hay mucho más que decir cuando la noche las protege del resto del mundo. A pesar de que la posibilidad de encontrar un refugio a mitad del bosque, en una brecha del tiempo, ha desaparecido; Alexander todavía les ofrece un lugar tranquilo sólo para ellas.
Pocas personas conocen los misterios escondidos en el tercer piso y sólo unos cuantos se han internado lo suficiente para deslizarse por la trampilla que Fluffy protege. Ni siquiera Harry conoce el sitio donde descansa el recuerdo de Alexander en forma de estatua. Ese espacio del castillo no aparece en ningún mapa y a pesar del ingenio de los Merodeadores, jamás lograron descubrir cada secreto de Hogwarts.
Esa habitación es un paraíso escondido entre paredes de piedra y el lento transcurso del tiempo. Es un paraíso que carece de bellos jardines pero mantiene viva la creencia de que los ángeles existen. Creaturas divinas contemplan las estrellas a través de un hueco en la pared y se esconden bajo la manta que Hermione invoca para protegerlas del viento ligero. Ambas jóvenes son como un par de creaturas celestiales cuyo destino apenas ha empezado a forjarse. Sus cimientos han nacido de la batalla. Ambas han enfrentado la guerra y salido con la victoria en las manos pero ambas han dejado atrás la inocencia de la niñez para convertirse de forma presurosa en guardianes del mundo mágico.
Ninguna duerme realmente incluso cuando la noche avanza y el cielo oscuro se hace incluso más impenetrable. No les importa el paso del tiempo siempre que estén juntas.
Parece casi imposible alterar el tiempo sin Alexander o sin un giratiempo pero esa es la impresión que Hermione tiene cuando la noche poco a poco se convierte en día. Las horas pasan tan veloces como segundos y nunca es suficiente tiempo en compañía de Fleur. Unas horas se disuelven en conversaciones interminables o bien con silencios llenos de dulces miradas y momentos inolvidables. Las noches se vuelven momentos llenos de promesas que lentamente se cumplen. Con cada día la promesa de un "por siempre" se hace más real. Quizá una eternidad sea tiempo suficiente en compañía de la Veela, pero Hermione tiene la sensación de que aún así, no le bastará.
Es cuando los primeros rayos de Sol iluminan ese rincón del castillo que Fleur nota un destello frente a ellas. Parece un pequeño objeto abandonado a escasos centímetros de ellas. Parece un diminuto objeto cercano a la estatua de Alexander pero la distancia es suficiente para que ninguna pueda apreciar con claridad lo qué es. Fleur lo intenta por varios segundos pero la luz es suficiente para evitarlo.
-¿Hermione? – Fleur llama suavemente.
La trigueña deja de jugar con el rubio cabello e intenta mirar directamente en ojos azules sin embargo, la posición de su novia le impide hacerlo por lo que no tiene otra opción más que preguntar.
-¿Qué sucede?
La Veela señala el objeto y Hermione gira la cabeza en esa dirección. No tarda mucho en captar el extraño resplandor. Por varios segundos Hermione no quiere moverse pues no quiere sacrificar su posición; con Fleur entre sus brazos, recargada en su pecho mientras ambas comparten el reconfortante calor debajo de esa manta. Es demasiado cómodo y la castaña se rehúsa a siquiera sacar un brazo pero Fleur la incita a moverse y descubrir qué es ese objeto reluciente a mitad de una habitación a la que pocos tienen acceso. A decir verdad, "pocos" son demasiados.
-Está bien. Está bien. – Hermione dice pero no puede borrar la sonrisa de su rostro mientras se pone de pie. – Veamos qué tenemos aquí.
La castaña hubiese esperado encontrar muchas cosas. Tal vez un galeón caído de algún bolsillo. Un broche caído de la túnica de Albus Dumbledore. Un pasador perteneciente a Fleur o cualquier otra cosa insignificante. Sin embargo, Hermione no esperaba ver ese objeto en específico.
Hermione se queda prácticamente congelada en su lugar, permanece en silencio mientras su brillante mente intenta encontrarle sentido a la situación. Hermione es una bruja sobresaliente pero incluso ella no es capaz de entender lo que sucedió y no puede reaccionar cuando Fleur la llama.
Fleur tiene que repetir su nombre varias veces subiendo el volumen de su voz con cada repetición hasta que finalmente, Hermione parece salir de su transe aunque no gira para ver a la bruja francesa.
-No puedo creer esto.
Esas palabras hacen que Fleur también se levante aunque su reacción al observar dicho objeto no es para nada similar a la de Hermione. Fleur frunce el ceño ligeramente, un gesto que a Hermione le parecería adorable de prestarle atención a su pareja, cómo muestra de su confusión.
-¿Qué es?
Es entonces cuando Hermione se inclina para tomar el objeto y apartarlo de la luz directa del Sol.
-Un cristal. – Hermione murmura. – La primera vez que supe sobre Alexander fue gracias a Dumbledore. Después de lo que pasó al final de la guerra, tuve que cuestionar mi propia identidad. Fue entonces que Dumbledore me dio esto; un cristal.
Dicho cristal sigue brillando de forma intensa incluso cuando los rayos de Sol ya no lo tocan de forma directa. Después de unos cuantos segundos en la palma de Hermione, el cristal empieza a flotar tal como lo hizo la primera vez. Se sostiene en el aire con el mismo aspecto etéreo. Parece una poción burbujeante deslizándose en patrones extraños, del fondo hacia la superficie.
-¿Recuerdas esa piedra dentro de la caja negra con el broche dorado?
-Recuerdo que diste la media vuelta sin dar más explicación.
Hermione se sonroja porque apenas pudo decir palabra alguna antes de salir corriendo. La revelación fue espontánea y necesitaba comprobar la teoría antes de que otro evento inesperado se interpusiera en el camino. Sin embargo, Hermione entiende que hay mejores formas de terminar una conversación. Su súbita despedida no fue la mejor manera pero debía encontrar las respuestas que buscaba.
-Lo lamento. – Hermione murmura con el sonrojo todavía visible en sus mejillas.
Fleur ríe quedamente pues resulta gracioso contemplar la vergüenza de su novia.
Si bien aquella acción tomó desprevenida a Fleur, también lo hizo el accidente en la escalera principal, la enorme evolución en las habilidades de Hermione, su pasado y no sólo por Alexander sino por sus padres. Después de conocer a Hermione, Fleur se dio cuenta de que hay cosas inesperadas sobre Hermione Granger ocurriendo todo el tiempo y al final, eso es parte de lo que hace a la leona tan especial. Cada aspecto de su vida es emocionante y Fleur agradece ser parte de ella.
-Sólo bromeo.
Esas palabras no cambian la situación sobre el color intenso en las mejillas de Hermione.
-De acuerdo. – Hermione se aclara la garganta. – La razón por la que salí rápidamente ese día fue porque antes de mostrarte el contenido de la caja, la piedra era un cristal. El mismo que ves ahora.
Fleur examina dicho cristal sin tocarlo; lo deja flotar mientras intenta descubrir algo nuevo sobre el. El líquido rojo burbujea lentamente cómo lo haría una gaseosa dentro de una botella. Hay un ligero movimiento dentro, similar al de un reloj de arena sólo que de forma invertida. El movimiento resulta casi hipnótico para la Veela quién tiene que sacudir la cabeza para despejar su mente.
-¿Hay una poción en el interior?- Pregunta Fleur.
-No lo sé. No tuve mucho tiempo para averiguarlo antes de que se convirtiera en parte de la estatua. Tendré que investigar para saber la respuesta aunque no sé dónde empezar. No hay libros que hablen sobre Alexander y mucho menos sobre la magia de los fundadores. Será complicado ahora que Alexander no está.
Ambas brujas contemplan el objeto con curiosidad. Hay una cantidad infinita de posibilidades y es difícil siquiera imaginar por dónde empezar. La forma en la que el objeto funciona le recuerda a Hermione sobre la piedra filosofal y el espejo de Oesed aunque las similitudes son pocas. Ambos objetos son increíblemente raros y es curioso que compartan el mismo color. Quizá el cristal que Hermione ha heredado sea una piedra filosofal y de esa manera su magia se conserva eternamente.
-¿Crees que la magia de los fundadores esté dentro del cristal?- Fleur pregunta luego de un minuto.
Hermione niega con la cabeza antes de fundamentar su respuesta.
-La primera vez que utilicé el poder de los fundadores ni siquiera sabía que dicha magia existía. No sabía nada sobre la alianza de tres fundadores para derrotar a Salazar Slytherin. No sabía sobre dragones Reales rondando Hogwarts ni sobre su conexión con Alexander. Quizá una parte esté en el cristal, pero no el poder que Gryffindor, Ravenclaw and Hufflepuff crearon. Dumbledore me dijo que esto es una llave y lo fue para entrar al mundo de Alexander.
-Si el cristal no desapareció junto con Alexander quizá exista una forma de traerlo de vuelta. Por supuesto que es una suposición, pero no perdemos nada al intentarlo. Habrá que averiguar cómo poner la teoría en acción. No todo está perdido y no podemos rendirnos ahora.
Hermione sonríe ante al optimismo de Fleur. Después de lo sucedido con Bellatrix es un cambio extraordinario el poder observar la sonrisa en el rostro de Fleur.
-Eres increíble. – Hermione murmura antes de besar a la rubia.
Observar a Fleur es como un acto de magia por si solo. Hermione puede observar las diferentes tonalidades de azul en las pupilas de la Veela, o los reflejos dorados en su cabello o la forma en que a veces intenta esconder su sonrisa aunque tenga hoyuelos que la delatan. Fleur es como el contraste perfecto entre la noche y el día con su cabello de oro volviéndose de plata bajo la luz de la luna. Es el contraste perfecto entre la calma y la tormenta con sus ojos que reflejan el cielo despejado pero también la tormenta bajo la superficie del mar. Fleur es como el balance entre las siete maravillas del mundo o mejor dicho, Fleur es esa parte faltante en la vida de Hermione. La rubia es lo que completa a Hermione en todos y cada uno de los sentidos en los que una persona puede completar a otra.
-No más que tú.
Hermione deja salir una pequeña risa porque sabe lo inútil que es pelear con Fleur en una circunstancia como esa. La rubia puede ser testaruda cuando quiere pero nunca por las razones equivocadas. Fleur siempre piensa en los demás y usualmente intenta subir la autoestima de la leona incluso cuando Hermione confía más en sí mima desde mediados de la guerra.
-Si tú lo dices.
Antes de que alguna otra palabra pueda ser intercambiada, Hermione sonríe y sin pensarlo dos veces coloca el cristal en la mano de Fleur.
La rubia se sorprende pero acepta esa pieza sin dudarlo porque también es parte de Hermione.
-Quiero que lo conserves por un tiempo, en lo que decidimos o averiguamos qué hacer con él. Si funcionó una vez contigo, quizá lo haga de nuevo. – Hermione se encoge ligeramente de hombros. – No perdemos nada si no reacciona de nuevo.
Si bien Hermione confía plenamente en lo que dice, no espera el brillo púrpura emanando del cristal una vez que Fleur lo ha protegido con sus dedos. Tampoco espera el sonido que produce el cristal al romperse o la expresión de sorpresa en el rostro de su novia. Sin embargo, el cristal no está roto, para sorpresa de ambas brujas.
Fleur ahora sostiene dos cristales. Uno es rojo, el mismo que Dumbledore le dio a Hermione en esa caja negra. El otro es azul, lleno con una sustancia similar. Quizá una poción que también burbujea mientras se mueve en un patrón extraño. Ambos cristales parecen dijes esperando encontrar sus lugares colgando de una cadena o una cinta alrededor de sus cuellos. El cristal rojo tiene una estructura metálica dorada mientras que el azul tiene una base similar en plata.
No resulta complicado decir que son como gemas gemelas.
-Vaya, no esperaba que funcionara tan rápido.
Ante la broma, Fleur observa a Hermione con incredulidad antes de sucumbir ante la necesidad de reírse. Es un mal momento para bromear pero la división del cristal no responde nada sino que por el contrario, genera una nueva nube de preguntas sin darles la oportunidad de encontrar las respuestas. Así que reírse un poco de la situación ayuda a despejar la tensión en el ambiente.
-¿En serio? ¿Eso es lo mejor que puedes lograr?
-¿Por qué no me muestras si puedes hacerlo mejor? – Hermione reta.
-Lo haría pero tengo la sensación que el veredicto me favorece, está más claro que un cristal.
Hermione no puede contener la risa a pesar de intentarlo severamente. La leona no recuerda la última vez que alguien le regaló un momento cómo ese, lleno de chistes malos y carcajadas. Un momento lleno de felicidad donde todo lo demás puede esperar en un segundo plano.
Todavía hay muchas preguntas por resolver y ciertamente la división del cristal no es de mucha ayuda pero significa que el camino de Hermione continúa incluso cuando Alexander se ha ido casi por completo. Esa estatua es el último rastro de un sabio antecesor que deja tras de sí una última pista para guiar a Hermione en su camino por la búsqueda de su poder y quizá de su completa felicidad.
Fleur y Hermione comparten una última sonrisa antes de serenarse para tomar una decisión respecto a los cristales. Una mirada les basta para decidir qué hacer con ellos.
-Creo que deberías conservar el azul. Ha aparecido en tu mano después de todo. – Hermione sugiere. – También combina con tus hermosos ojos azules.
El cumplido hace que Fleur sonría ampliamente antes de aceptar la pieza azul y regresar la roja a la leona. Una vez que esto sucede hay un nuevo cambio en los cristales. Tal como si fueran simples dijes, una cadena los sostiene para que ambas brujas puedan llevarlos cómo si fueran collares. A pesar de la sorpresa causada por el nuevo cambio ninguna duda realmente en lo que deben hacer.
-Permíteme.
Hermione se coloca detrás de Fleur y con cálidas manos mueve el cabello de Fleur hacia un lado para poder asegurar la delicada cadena de plata en el que será su lugar. Una vez que ha terminado su misión, Fleur le regresa el favor mientras la francesa se toma unos minutos para jugar con el rizado cabello castaño. Después de cerrar el broche, una nueva aventura comienza.
-¿Fleur? – Hermione llama.
-¿Sí?
-Gracias por quedarte conmigo.
El agradecimiento no es simplemente por pasar la noche en ese rincón del castillo sino por todo lo que han pasado juntas. Lidiar con una historia cómo la de Hermione, no es sencillo. Hay demasiadas líneas cruzándose en el tiempo y espacio; los fundadores, Alexander, cada director de Hogwarts, los padres de Hermione, su familia en Hogwarts, la guerra, Voldemort, Bellatrix. Cada aspecto se ha unido con el siguiente para crear y forjar a una persona que a pesar de todo lo vivido se atreve a ser noble y gentil.
No todos son capaces de entender a Hermione y a veces la gente actúa de formas extrañas. Muchos anhelan el poder de la trigueña; cómo Ronald, pero siempre hay una gran responsabilidad tras el poder y siempre hay consecuencias que muchas veces no se pueden predecir.
-No fue nada.
Para Fleur no supone problema alguno el internarse en la vida de Hermione y conocer quién es realmente. Ya es demasiado tarde para descubrir quién era antes de la guerra. Fleur apenas tuvo una oportunidad de observarla durante el Torneo de los Tres Magos, no fue suficiente para tener una idea de quién era Hermione en ese entonces. Todo lo que Fleur sabe acerca de esa persona de cabello castaño y el ceño fruncido en la presencia de la rubia, es que era la mejor estudiante de su edad. Siempre obtenía notas perfectas y era la amiga de Harry Potter y Ronald Weasley.
Es demasiado tarde para entender quién fue Hermione Granger antes de entrar a Hogwarts. Es imposible entender quién era Hermione antes de enfrentarse a Bellatrix Lestrange. Sin embargo, Fleur tiene la oportunidad de ver quién es Hermione cuando ha sufrido tanto y aún así es capaz de sonreír mientras intenta hacer sentir mejor a los demás. Hermione es una heroína no por sus acciones en la guerra, sino por las acciones de su vida cotidiana. Hermione nunca buscó poder, fama o riquezas, pero tiene el mayor poder que la humanidad haya conocido jamás: la fuerza de voluntad.
Es increíble ver cómo no se rinde. Es asombroso escuchar la forma en la que defendió a Harry desde el primer momento en que sus caminos realmente se cruzaron. Si bien Harry fue el primero en intentar salvar a Hermione y Ronald terminó salvando a Harry, queda claro que Hermione Granger tuvo un papel fundamental en la vida de ambos varones. Fue Hermione quién ayudó a Harry a llegar hasta la piedra filosofal. Hermione fue capaz de soportar la tortura de Bellatrix sin decir una palabra acerca de los planes del trío dorado y sólo alguien que ha sufrido bajo el yugo de Bellatrix puede comprender eso.
No muchos entienden que el peso de un título cómo "héroe" no es más que un adorno para alguien que se llamaría a sí mismo sobreviviente. Harry y Hermione salvaron al mundo mágico salvándose a ellos mismos. Ronald y Hermione escogieron esa vida incluso cuando la guerra podría seguir sin ellos. Ronald dejó atrás a su familia y es comprensible por qué decidió regresar con ellos cuando la frustración de la batalla creció demasiado. Nadie puede culparlo por ello. No realmente.
Hermione por el contrario decidió proteger una parte de su vida que era demasiado grande cómo para únicamente dar media vuelta e ignorar el problema. Hermione vivió once años como una persona sin magia y el resto de su vida en un mundo de fantasía que anteriormente solamente había contemplado en sueños. Vivió once años en soledad, sin amigos y con padres que poco a poco dejaron de comprenderla. Los señores Granger lo intentaron pero hay un límite para lo que puede comprenderse cuando no se entiende el mundo girando alrededor. Hermione vivió once años en una casa y el resto en su hogar.
Hermione no renunció a su verdadero hogar e incluso cuando pareciera que renunció a sus padres, todavía conserva la esperanza de recuperarlos algún día. Por supuesto que primero debe encontrarlos.
-Bien, creo que es hora del desayuno.
Hermione asiente antes de desvanecer la manta que las ha cobijado en la noche. Con una última mirada al dragón, ambas brujas hacen el recorrido de vuelta a los vibrantes pasillos del castillo. Aún no hay mucho movimiento pero los cuadros empiezan a despertar y conversan animadamente.
-¿Beauxbatons también tiene arte en las paredes?
Fleur evita hacer un comentario sobre cómo un cuadro lleno de duendes refunfuñones no es arte pero se limita a asentir para evitar un conflicto con la leona.
-Es un poco…diferente. El arte es creado por los estudiantes. Al final de cada año tenemos la opción de llevarnos los cuadros a casa o dejarlos en el palacio. La mayoría de las veces Beauxbatons se queda con ellos. Son parte de la esencia y hay una sala en particular. Un museo. Se han alterado las dimensiones para poder albergar cada cuadro que alguna vez ha adornado las paredes y los salones de clase. – Fleur se detiene a pensar un segundo. – Quizá si hablo con Madame Maxime podríamos entrar algún día. Probablemente amarías ese lugar.
-Me encantaría verlo.
Ambas llegan a la escalera principal y Fleur detiene a su novia antes de que pueda seguir escaleras abajo. Hay pequeña sonrisa en el rostro de la rubia.
-Quizá deberías subir con Harry antes de ir a desayunar. No queremos que se preocupe porque has sido comida para perro. Nos veremos en el Gran Comedor cuando estés lista.
-De acuerdo.
Hermione no quiere separarse de la rubia pero no tiene mucha opción ya que su mejor amigo debe estar preocupado. Al menos eso es lo que la leona quiere creer pues algo en su interior le dice que Harry todavía está dormido. Es temprano todavía y las clases para Gryffindor no empiezan hasta el segundo periodo. Aún así, Hermione no siente el cansancio de su cuerpo. Pasar tiempo con Fleur la hace sentir tranquila, relajada y su cuerpo descansa incluso cuando no ha dormido ni siquiera unos minutos.
-Nos veremos pronto, mon amour. – Fleur susurra antes de besar suavemente a Hermione.
Con un último beso, Fleur reanuda la solitaria marcha escaleras abajo. Afortunadamente, no olvida el escalón falso que tantos problemas le dio al principio.
Hermione la observa por unos segundos hasta que la rubia se ha alejado lo suficiente como para desaparecer de la vista de la trigueña. Con un suspiro, Hermione se pone en marcha con dirección a la torre de Gryffindor. En el camino observa los distintos cuadros y los seres habitando en ellos. Se imagina Beauxbatons lleno de arte y magnificas pinturas creadas por alumnos que han puesto su esfuerzo y dedicación además de su pasión o inspiración por el arte. Luego de conocer un poco más acerca de Beauxbatons, gracias a Fleur por supuesto, Hermione entiende el desdén por Hogwarts que la rubia demostraba la primera vez que llegó al colegio de magia y hechicería.
Hogwarts no es un castillo lleno de lujos y quizá no es el sitio más hermoso del planeta por su estructura o sus colores, pero es un sitio al que Hermione puede llamar hogar, sin duda alguna. Hogwarts es maravilloso por sus secretos y esas características que ningún otro lugar tiene, como las escaleras que se mueven o los cientos de pasadizos secretos ocultos tras las armaduras oxidadas y los tapices. Es un lugar lleno de magia no sólo por los cuadros que se mueven o lugares como la cámara de los secretos sino por la gente que convive día a día en las diferentes casas hasta crear una enorme familia.
Por eso Hogwarts se convirtió en el hogar que Hermione no pudo realmente encontrar junto a sus padres. El mundo mágico es parte de Hermione y Hermione se siente agradecida por ser parte de el.
Al llegar a la sala común de Gryffindor, Hermione no se sorprende al encontrarla vacía. El Sol apenas ha hecho su aparición sobre la línea del horizonte unos minutos atrás. Ni siquiera Lily o los Merodeadores se han despertado y Hermione sabe que Harry sigue en cama, oculto bajo las cobijas.
En vez de despertarlo para ir a desayunar, Hermione prefiere ir a su propia habitación, darse una ducha, ponerse el uniforme y después tal vez despierte al pelinegro. Con ese plan en mente, Hermione sube a la habitación del Premio Anual. El cristal se siente ligeramente frío contra su piel pero no le molesta.
Honestamente, lo primero que Hermione hace al entrar en su habitación es pararse frente a su espejo de cuerpo completo para contemplar cómo luce el cristal. Ésta vez no se hace denso como un rubí sino que permanece en esa extraña forma líquida.
Hermione toma el cristal entre sus dedos, lo gira un par de veces mientras todo lo ocurrido, desde esa vez en la que no pudo salvar a Sirius Black hasta la división del cristal. El inicio de una historia sin final, al menos no todavía. Hermione esboza una pequeña sonrisa al pensar en Alexander y ese gesto incrementa su tamaño cuando su mente viaja nuevamente a la bruja francesa con el nombre de Fleur.
Con una última mirada en el espejo, Hermione está lista para empezar un nuevo día.
Excepto que en el reflejo puede observar algo que nunca antes había visto en su habitación. En la pared más lejana a dónde se encuentra hay una ligera luz. Pasaría desapercibida en cualquier otro momento, pero no cuando Hermione la observa a través del espejo. No es un destello como el producido por un objeto metálico o la luz intensa que desprende el cristal que lleva colgado en el cuello, es más cómo el tenue fulgor que se da cuando la luz pasa por una cerradura.
-¿Qué es eso?- Hermione se pregunta a sí misma.
Con pasos presurosos, Hermione intenta localizar la fuente de la luz sin la ayuda del espejo. Le toma más de un intento encontrarla pues la luz del amanecer hace que la misión sea casi imposible. Después de palpar la pared por varios minutos, Hermione logra sentir una fina línea dividiendo la pared.
-¿Una habitación secreta?
Por primera vez en más de un milenio alguien ha sido capaz de encontrar una habitación oculta a plena vista. Por primera vez ha llegado la persona indicada para internarse en ella. Esa habitación ha esperado tanto como Alexander para recibir a Hermione Jean Granger.
SoraSkyWolf: Mi alma no es del todo negra. Quiero decir, les dí una buena cita, ¿no es así? Lo de Fleur y el miedo o no a las alturas tengo que revisar eso, creo que entre capítulos se me ocurrió una idea y olvidé confirmar ese detalle. Lo corregiré próximamente para que la historia tenga coherencia. Lamento eso. Ron es más inadaptado en cuestión de sentimientos, tenemos el cáliz de fuego como ejemplo e incluso la Orden del Fénix. Siento la tardanza, es algo que a veces no puedo evitar. Lo sé, lo sé. Debo mejorar en eso. De todas maneras, muchas gracias por todo el apoyo brindado y cada uno de tus encantadores comentarios.
Eclair Rozen: ¿La mejor cita del universo? Digo, apenas fue la primera. ¿Una cita conmigo? ¿Me está invitando usted a salir? Eso si que no me lo esperaba. Ginny/Luna, esas dos iban a terminar como pareja desde el momento en que empecé a escribir ésta historia. Espero que el capítulo te haya gustado y muchas gracias por siempre dejar un lindo comentario. De verdad, espero que sigas disfrutando Draconis Cor.
Nara375: Bueno, después de la tormenta siempre llega la calma y en esta historia no durará mucho así que es mejor disfrutar los buenos momentos, ¿no lo crees? Veremos que pasa con sus historias y qué más queda por descubrir. Gracias por leer y comentar. Espero que tengas un día (o noche) maravilloso/a.
romymalfoy16: Me alegra que la cita haya sido de tu agrado, personalmente quedé bastante conforme con esa parte. Ginny y Luna se me hace una pareja muy tierna que en efecto casi nunca emparejan. Temo decir que Hermione es la chica que atrae a todas las demás. Aún falta mucho, sí y en vez de darles respuestas creo que únicamente genero más preguntas pero no se me olvida todo lo que queda por resolver. Poco a poco entenderemos más y estamos llegando a una parte fundamental de la historia dónde podrán entender más acerca de todo. Nuevamente, siento la tardanza. Pero espero que al menos el capítulo valga un poco la pena.
cele tenho: Luna y Ginny, a que nadie se lo esperaba. Es una de mis parejas favoritas. En algún tiempo llegué a leer Pansy/Hermione pero la verdad es que creo que no podría adaptarme lo suficiente a la personalidad de Pansy cómo para escribir algo sobre ellas. Luna es muy tierna y creo que Ginny podría ser la persona indicada para entenderla. Gracias por leer y por tomarte el tiempo de dejar un comentario, eso me hace inmensamente feliz.
Soy Toniette: Hola, espero que no hayas muerto ni con el capítulo anterior ni con este. Espero que mi larga ausencia por aquí se haya compensado aunque sea un poquito con éste capítulo. Muchas gracias por leer y siempre tomarte el tiempo para dejarme un comentario. Siempre me animas a continuar y temo que un futuro sufras un ataque cardíaco o mueras en el proceso de terminar de leer ésta historia.
Alexandra Archer: Hola, bienvenida a mi loca historia. Espero que hasta el momento sea de tu agrado. Bellatrix Lestrange es un personaje al que todos odiamos pero al final no podemos evitar amar un poco. Espero que éste capítulo haya sido de tu agrado. Gracias por leer y comentar. Ten un buen día.
Sber: Tienes toda la razón, la sangre está en el cuerpo, pero creo que no me refería a eso sino a su herencia de sangre, a su linaje por decirlo de alguna manera. Ésta historia es un semi universo alterno así que la mayoría de los personajes son un poco diferentes. Oh, debo releer la historia completa y corregir todos mis errores. Lo haré en cuanto pueda pero gracias por el dato. Y Fleur, creo que esperamos demasiado antes de que apareciera. ¿La mayoría del fandom son de España? Pues yo soy de México. No entiendo por qué todo el mundo ama a Jade, tendré problemas con eso porque el personaje no es mío. Tendré que pedirlo prestado de nuevo para escribir otra escena si es que despierta. Siento haber tardado tanto en actualizar, me he divertido un montón leyendo tus comentarios y te agradezco cada uno de ellos. Debo decir que no soy fan de las parejas canon, sino fuera por el Fleurmione, escribiría Harmony así que una relación Harry/Ginny sería forzada ya que no siento nada de inspiración por ella. De cualquier manera, bienvenida al fandom y a la historia y veremos que pasa con todas esas preguntas sobre Alexander y demás. Todos amamos a Alexander y me costó mucho dejarlo ir pero era él o Fleur. Espero que éste capítulo te haya gustado.
Liscm21: Hola, muchas gracias por leer y comentar, espero que la historia te haya gustado y que éste capítulo no decepcione. Me ha costado bastante escribirlo pero he dado mi mayor esfuerzo.
Hamichi: Hey, me ha costado una eternidad poder escoger las palabras adecuadas para este capítulo y por eso he tardado tanto. A pesar de escribir para un fandom distinto, nunca me olvidé de esta historia. Gracias por preocuparte y aquí seguimos con un nuevo capítulo que espero te guste.
Gracias por leer y tenerme paciencia. Espero el capítulo haya sido de su agrado y si fue así o quieren asesinarme por el punto dónde he decidido terminarlo, pueden hacérmelo saber en un review. Hasta la próxima!
