Otra hermosa tarde de primavera reinaba en el mundo shinobi. El aire de tranquilidad se respiraba por todos lados, mientras que el sol brillaba y rociaba las hojas y flores de cada campo, bosque o pradera. También se reflejaba en el largo y extenso mar, en las pequeñas olas que se formaban en las orillas y en las aguas que rodeaban al barco que transportaba a Sai y su equipo al País del Hierro. Ese hermoso paisaje adornó el éxito del primer paso de la misión de persecución: los Anbu se dirigían al lugar donde residía el principal sospechoso de la masacre del Palacio del Señor Feudal. Por otro lado, el bello lago de las montañas no pudo ser disfrutado por el viejo y el equipo de Naruto, pues después de pasar la noche allí, finalmente los ninjas de Kumogakure atacaron el hogar de Alberig, haciéndolo explotar en pedazos. Las llamas lo cubrían, las chispas flotaban el aire de un lado para otro, y el humo comenzó a ocupar el cielo. Una nueva batalla estaba por empezar.
Udon había colocado trampas en el camino que conducía al hogar. Ese camino sólo era conocido por aquellos que iban encargados por el viejo ya que él les daba las instrucciones de cómo llegar. Las únicas visitas que Alberig esperaba eran las de los ninjas de Konoha. Cualquiera que pisara la ruta de llegada que no fueran ellos, lógicamente iban a ser invasores. Por eso, Udon utiliza su ingenio y pone trampas en todas las zonas que rodeaban la residencia del anciano de las montañas. Cuando Naruto y Konohamaru observan a sus enemigos, pueden ver como dos de ellos habían sido derrotados pues las activaron cuando pasaban por allí. Pero, los restantes cinco ninjas de Kumogakure lograron pasar y explotar la casa del viejo. Ahora estaban frente a frente con los de Konoha.
- Jah! ¿Dices que nos vas a matar, "héroe"?- se burlaba el líder.
- ¡Udon! ¡Moegi! ¡Cubran al viejo! ¡Konohamaru, nosotros lucharemos!- ordena Naruto ignorando al rival que lo provocaba.
- ¡Jajaja! ¡Estás desesperado! O mejor dicho.. ¡te duele que no hayas podido hacer nada! Jah!
Llevaban una bandana y la vestimenta típica de su aldea. Con un kunai en la mano, haciéndolo girar en su dedo, el líder de ellos se burlaba del héroe de Konoha por haber llegado tarde. Ésto era síntoma de que su única misión era destruir el hogar de Alberig y la cumplieron. La batalla contra Naruto y los demás, iba a ser sólo un momento de diversión. Diversión que les iba a costar caro. Mientras el viejo seguía observando como su casa se consumía en el fuego, asombrado y triste a la vez, comenzaba el combate. Naruto y Konohamaru dan un paso adelante: ellos eran los que iban a luchar contra sus enemigos, mientras que Udon y Moegi iban a proteger la vida del anciano, que parecía haberse quedado sin voluntad luego de ver lo que sucedió.
Dos de los de Kumogakure sacan sus espadas y se lanzan sobre los de Konoha, mientras otros dos se abren por los laterales. El restante espera para atacar a distancia. Ante esto, Konohamaru utiliza su tecnica Katon: Cenizas Ardientes. Es una técnica en el cual el usuario arroja una gran cantidad de cenizas con chakra y pólvora de su boca, llenando todo el lugar. En principio, su utilizad iba a ser reducir la visibilidad de los que se lanzaron con espadas. Al mismo tiempo, Naruto utiliza dos Clones de Sombras y los envía a cada uno contra los ninjas que venían por los laterales para detenerlos. Mientras, el Naruto original iba directo hacia el que atacaba a distancia. Los duelos estaban armados. Una vez que la cortina de cenizas cubrió el frente, Konohamaru solo aguarda el momento justo para atacar. El hijo del cuarto se mete en la nube para lograr atravesarla e ir directo por su objetivo. Los que se lanzaron con las espadas lo detectan y van en busca de él. Cuando esto pasa, los tres quedan dentro de las cenizas y entonces, Konohamaru lanza un kunai explosivo sin dirección alguna hacia allí. Al explotar, el fuego liberado comienza a propagarse por la cortina de pólvora creando una gran llamarada.
Era la misma técnica que utilizaba su tío, Asuma. Al liberar pólvora y cenizas mezcladas, se puede lograr reducir la visibilidad del enemigo y una vez que este allí dentro, una pequeña chispa puede hacer detonar y convertir la nube en fuego rápidamente, para provocarle quemaduras sus rivales. De esta manera, dos de Kumogakure salen heridos, incluso Naruto. Cuando el fuego crece, el enemigo que se dedica a atacar a distancia utiliza Suiton y en cuestión de segundos, lo apaga. Al terminar, se puede observar a las tres victimas parados sin respuesta. Dos de ellos se arrodillan y luego caen desmayados. El otro simplemente desaparece: era un clon de Naruto, que lo utilizó como señuelo. Entonces, ¿dónde estaba el original? Justamente en ese momento, uno de los ninjas que atacó por los laterales era expedido bastante lejos por el golpe de un Rasengan. Era ese.
El otro ninja lateral superó al otro clon del hijo del cuarto y se dirige velozmente hacia Alberig. Moegi le lanza un kunai explosivo mientras que Udon saca un shuriken para lanzarle. El de las nubes esquiva el ataque de la kunoichi y luego al de su compañero. Pero, el de éste era un Clon de Sombra Shuriken, como los que Naruto utilizaba. Cuando logra colocarse detrás de su rival, junto al Udon original, lo envuelven entre pequeñas cuerdas apenas visibles. Este chico era especialista en las trampas, por eso utiliza esta gran combinación para atrapar a su rival entre esos hilos. Cuando lo hace, saca un encendedor de su bolsillo y enciende las cuerdas: el fuego comienza a propagarse por ellas hasta llegar a enemigo y provocarle quemaduras por todo su cuerpo. Era una técnica similar a la de Sasuke: Futon: Flama de Dragón, la que utiliza en los exámenes chunnin frente a su maestro Orochimaru. Udon siempre fue admirador del Uchiha, así que no era sorpresa que utilizara sus mismas estrategias. Era hora de acabar con el último rival.
El último rival utiliza nuevamente el Suiton para atacar provocando una gran ola de agua. Moegi toma al viejo y junto a Udon corren hacia atrás. Mientras, Naruto y Konohamaru combinan sus ataques para frenarla. El héroe de Konoha lanza decenas de sus clones al frente mientras que su compañero utiliza el Katon: Gran Bola de Fuego para lograr frenar la ola. Era mucho más fuerte el poder de agua del de las nubes, que el de fuego del Sarutobi. ¿Cómo iban a contrarrestar esa ofensiva? Pues cuando los clones se adelantan, son todos destruidos por la técnica del nieto del tercero y ésta aumenta en poder. Los de Naruto eran Clones de Viento, la nueva especialidad que había adquirido en su arduo entrenamiento y que pudo poner a prueba contra Reishi. Al combinarse el elemento viento y el elemento fuego, crean un gran poder capaz de convertir el agua en vapor enseguida. Y sin demorar más tiempo, una técnica que produce un sonido agudo se acerca entre la niebla que quedó del choque de ambos ataques, con destino el ninja de Kumogakure. El Futon: Rasen-Shuriken acaba con el último rival. Fue una fácil victoria para los de Konoha. Pero, si bien lograron derrotar al enemigo de menor nivel y proteger a Alberig, la casa de éste fue destruida y ahora no tenía a dónde ir a vivir.
- ¡Tss! ¡Mierda! Lo siento, viejo. Hemos fallado.- decía Naruto decepcionado.
- No puedo creer.. mi hogar.- habló Alberig triste.
- De verdad, lo sentimos..
- Bueno, no se preocupen jovenes. Los ninjas ya no vendrán. Por suerte estamos todos bien y a salvo.
- Pero..
- No te preocupes, Naruto. Buscaré un nuevo hogar.
- Te ayudaremos. Incluso, puedes venir a nuestra aldea por un tiempo hasta que consigas.
- Gracias por tu amabilidad, joven. Pero quizás deba visitar a mi hermano en el País del Hierro y quedarme con él.
- ¿De quién hablas?
- Pues, mi hermano vive allá. Hace tiempo que no nos vemos. Podría ir a visitarlo y pedirle para vivir en su casa por un tiempo.
- ¿Y estás seguro de qué podrás quedarte?
- Claro, joven. ¡Jejeje! Es la única alternativa que tengo por ahora.
- Ok. Entonces, ¿vas al País del Hierro?
- Claro.
- ¡Nosotros te acompañaremos!
- Pero, Naruto..
- No pudimos proteger tu hogar. Deja que te acompañemos. ¡Por favor! Te cuidaremos hasta llegar allí, visitarás a tu hermano y nosotros regresaremos. Tómalo como una compensación.
- Bueno.. ehh. Jejeje. No me vendría mal su compañía en el viaje.
- ¿Entonces..?
- Está bien. Dejaré que me compañen.
- ¡Ooook! ¡El equipo Naruto tiene una nueva misión: iremos a acompañar al viejo en su viaje!
- Ok, capitán. - aceptaban con gran gusto el nuevo encargo de su capitán.
El viejo de las montañas se quedó sin hogar y ahora tenía que buscar un lugar para quedarse. Su idea fue visitar a su hermano que vive en el País del Hierro. Como compensación por haber fallado en la misión, Naruto se ofrece acompañarlo en el viaje hasta allí junto a su equipo. Él conocía aquel lugar ya que estuvo cuando se dio la reunión de los Kages. En ese tiempo, fue a rogarle al Raikage que no matara a Sasuke, cuando era declarado un criminal de Akatsuki. Ahora el viaje tendrá otro objetivo. Esta vez, van de visita al mismo país al que Sai se dirigía para cumplir su misión. Pero, ¿cómo iban a llegar?
- Viejo, ¿sabes cómo ir?- pregunta Konohamaru.
- Claro, joven. El país de los samurais queda al norte del País de la Tierra. Por lo tanto, tenemos que atravesar la Aldea Oculta de las Rocas y tomar una ruta hacia el norte..
- ¿No hay otra forma?- interrumpe Naruto.
- Pues.. Es cierto. Lo siento. Me olvidaba de que están en guerra contra los de esa aldea. Conozco un camino más largo pero que nos llevará directo hacia allí sin ser descubiertos.
- ¿De verdad?- se entusiasma el Uzumaki.
- Así es. Conozco estas montañas y sé todos sus secretos. ¡Jejeje! Si seguimos esa ruta, llegaremos mañana a últimas horas de la tarde.
- Ok. Y.. ¿cómo volveremos?
- Te conseguiremos un barco allí. Pero..
- Jeh! Casi lo olvido. También están los samurais que atacaron a los de la arena..
- Jeh! No te preocupes, joven. Mis años de experiencia como ninja me dice que los samurais pueden ser burlados fácilmente. Como no son grandes sensores de enemigos, utilizando Técnicas de Transformación, podrás entrar y salir de allí sin problemas. Lo mismo para cuando te embarques.
- Ok. Así lo haremos entonces.
Sin más, el equipo de Naruto y Alberig comenzaron su camino hacia el País del Hierro, al mismo tiempo que Sai y su equipo también se dirigían. Mientras que éstos iban por barco, el viejo y su compañía irán a pie. La tarde comenzaba a irse de a poco junto al sol que caía lentamente. Se venía otra noche en el mundo shinobi. Pasadas unas horas, la luna comienza a brillar y adorna el estrellado cielo. El barco de los Anbu llega a puerto.
- ¡Mu-muchahos! ¡Hemos llegado!- decía el capitán.
- Ok. Sigamos.- decía Sai.
- ¡Oyee!
- Dime.
- ¿A dónde te vas?
- A visitar a un amigo.
- ¿Jaah? ¿Y quieres que te crea?
- (Sai saca su espada y apunta al viejo). A visitar a un amigo.
- Ok.. Ok.. ¡tranquilo!
- Llegamos todos a puerto. Están todos bien. Ese era el trato.
- Está bien. Está bien.
- Acá nos dividimos. Adiós.
- ¡Tsss! Viajan gratis y se van sin agradecer.. ¡Malditos!
La nieve no paraba de caer en aquella noche. De una tarde soleada, en pocas horas el clima se torno frío pues el cambio de país era muy notorio. Sai y sus Anbus se reagrupan en un lugar escondido y establecen su base. Arman el campamento y se organizan para pasar la noche. Al día siguiente, finalmente van a descubrir al responsable de la masacre y a quien está detrás de su alianza con Iwagakure. Y por otro lado, Naruto y los demás, también se acomodaron para descansar y esperar a que el sol aparezca para continuar su camino al País del Hierro. Aún estaban a un cuarto de camino, así que faltaba mucho para llegar.
La luna cae. El sol se pone. Un día inolvidable está por comenzar.
