Máscara fue hasta Milán a buscar a su aprendiz aquél día, dejando a Shiori en la casa de su maestra Juliana, en Sicilia. Olvidó el pequeño detalle que su familia querría conocerla, a ella y a su nuevo aprendiz. Ouch… esperaba que no gritasen mucho. ¡Nada Personal! Son solo negocios…
Para referencias a mi estilo y a ciertos aspectos del fic, lean 'Littera Minima' y sus secuelas. En esta ocasión, sumen 4 años a las edades del canon. Por favor, quienes dejan reviews anónimas, atentos que les responderé al final del capítulo. Tengan en consideración que Ekléctica, Favorita de Chronos, revisó TODA esta saga para que temporalmente (valga la redundancia) todo calce como corresponde y el tiempo que transcurre entre un fic y otro no genere conflictos. En ese proceso nos hemos llevado grandes sorpresas, como que habían pasado cuatro años en vez de seis, así que en ese sentido, les ruego paciencia. Llevo semanas tratando de que la línea temporal aparezca en mi profile, pero como se resiste, visiten el de Ekléctica, que a ella sí le resultó.
Un especial agradecimiento al Concilio del Fic, madrinas y lectoras de prueba de este fic.
Una recomendación especial, si quieren ver este universo expandido, lean "Madness of Love", de Lady Seika Lerki y el omake "Lo que Sueño de ti" y la adorable miniserie "Futuro" de Ekléctica. Finalmente, aunque no menos importante, "Luz Amatista", de Tsuyu Ryu, es una joya. Las conversaciones que las inspiraron a ellas, de paso me inspiraron a mí para retomar este hábito mío de escribir fanfictions. ¡VAYAN A LEER! =D
"Saint Seiya", la trama y sus personajes pertenecen a Masami Kurumada y a quienes han pagado por el derecho respectivo. No estoy sacando beneficio económico de este escrito: nada más hago esto para relajarme y entretener a mi imaginación, eso es todo.
ADVERTENCIA.
Cualquier coincidencia con la realidad, con situaciones reales y semejanzas con personas vivas o muertas, es una mera coincidencia. Se pide criterio y discreción por parte de los lectores. No me hago responsable de castigos, lesiones, o penas capitales derivados de la lectura de este capítulo.
SOUNDTRACK SUGERIDO: Banda Sonora de la Película "El Padrino"
Colección de los Omakes Perdidos
La Familia
Motta Sant'Anastasia. Provincia de Catania. Sicilia, Italia.
11 de noviembre. 11:45 hora local.
Máscara no caminaba a su ritmo normal, sino que se estaba dando el tiempo para retrasar sus zancadas, cuidando que su aprendiz no se perdiera entre el tumulto. La ciudad de Motta Sant'Anastasia se veía como siempre: tranquila pero activa, lleno de voces y olores. Los turistas se paseaban por sus calles sacando fotos y visitando las principales atracciones. Máscara bien pudo haber elegido llegar al otro extremo de la ciudad y haberse ahorrado el paso por el centro, pero tenía ganas de comenzar a ejercitar al muchacho desde ya, y ver cuánto resistía antes de pedirle ayuda (si es que se lo pedía) antes de llegar a la casa de su familia.
Como que se estaba arrepintiendo.
Miró de reojo hacia atrás. El muchacho aferraba su almohada con más fuerza de la necesaria y sus flacuchas piernas daban pasos extras. A juzgar por la respiración del niño, parecía estar asustado: sus ojos abiertos a todo dar no se perdían detalle, y no lo perdían de vista a él. Estaba sudando. Apretó la mandíbula. ¡Bah! Se estaba ablandando, pero no podía evitarlo: algo le había comentado Shiori: que el niño podría sentir ansiedad ante la nueva situación y que eso asustaba a cualquiera. Su maestra le había dicho algo parecido, y si las dos de las mujeres cuya opinión más valoraba (la otra era Athena) le decían lo mismo, entonces tenían razón.
Se detuvo y esperó que los pasos frenéticos de Thanos lo alcanzaran. Le tomó la mano y lo llevó hasta una plaza cercana, en donde lo sentó en un banco. Allí, se agachó hasta quedar a su altura y lo miró fijo, tratando de no asustarle.
"Si voy muy rápido, puedes pedir que te espere. No estoy acostumbrado a los aprendices: me tienes que avisar cuando estés cansado."
"¡Pero no soy débil!"
"No dije que lo fueras. Reconocer tus limitaciones es parte de la fortaleza." Le dijo ladeando la cabeza. El muchacho bajó los hombros y se mordió el labio.
"… ¿Podemos ir más lento?" El chiquillo miró a su alrededor, sintiéndose libre y al mismo tiempo aterrado. "¿Dónde vamos?"
Máscara observó mejor a su alumno. Sus impresiones previas no estaban equivocadas, pero notó su ropa vieja, seguramente reciclada de algún hermano mayor, que quizás llevaba un par de días sin bañarse y la mugre bajo las uñas. No parecía enfermo, pero seguramente su maestra lo encontraría raquítico y al borde de la muerte. El dorado estiró la mano para revolverle el pelo, aunque no pasó desapercibido el gesto que hizo el pequeño, como si temiera un golpe.
"Thanos. Necesito que entiendas algo."
"¿Qué cosa?"
"Solo recibirás golpes durante el entrenamiento y cuando yo lo decida. Si no estás listo para recibirlos, nadie te va a pegar, ni siquiera yo. Vas a aprender a defenderte: por ejemplo, si te hubiera querido pegar cuando estiré el brazo…" Máscara le mostró un simple movimiento con uno de sus brazos. "… Hubiera bastado con eso para evitarlo. Pero luego entraremos en detalles…"
"¿Así?" Thanos imitó el movimiento en el acto. Máscara le miró perplejo y, tras sonreír de costado, corrigió la postura del brazo y le instó a que lo hiciera de nuevo. "¿Lo hice bien?" El dorado sonrió divertido e intentó despeinarlo de nuevo, siendo bloqueado por su aprendiz.
"¡Más o menos, pero es la idea! Aprendes rápido. A lo que voy…" Máscara se puso serio. "Nadie va a golpearte fuera del entrenamiento sin matarme antes... ¿Te pegaban mucho en casa?"
Thanos se congeló y abrió los ojos como platos. Abrazó su almohada y pareció encogerse sobre sí mismo. Máscara no necesitó una respuesta verbal, tuvo suficiente con la actitud del muchacho. ¡Argh! Tendría que constatar lesiones con Astrea ni bien llegara al Santuario. O quizás se animaba y pasaba a ver a su tío Ángelo, el pediatra, en Catania antes de irse a Grecia con Thanos. ¡Que de algo sirviera tener médicos en la familia!
El dorado le pidió la mochila al niño y se la colgó en la espalda, dándole luego la mano al chiquillo para comenzar a caminar, ahora de forma más calmada.
"Por cierto enano… Vamos a la casa de mi maestra. Esa mujer es como mi madre y sabe que vamos. Maneja la trattoria de la familia, así que espero que vayas con hambre." Máscara resopló. "Puede que le haya avisado a uno que otro de mis parientes, así que sin asustarse. Gritan mucho, pero eso nada más."
"Nunca he ido a una reunión familiar. ¿Estará allí su chica?"
"¡Claro que Sí! Dejé a mi bella ragazza ahí antes ir por ti."
– LE GASP –
Máscara abrió los ojos como platos cuando la teja le cayó en toda la cabeza. ¡POR ATHENA! Había dejado a Shiori en casa con su maestra Juliana. La familia estaba cerca y no la conocía. La familia sabía que su chica estaba allí… y que había ido por su aprendiz.
Había dejado sola a Shiori con su muy curiosa familia.
Tragó saliva y miró de reojo a su aprendiz, quien le devolvía una inocente y astuta mirada.
"¿Metió las patas, verdad Maestro?" Le preguntó. Máscara tomó a Thanos con un brazo.
"Hora de correr, enano."
Trattoria de la Muerte. Al otro lado de la Ciudad.
En esos momentos.
"Lo voy a matar. Lo voy a matar. LO VOY A MATAR."
Shiori respiró profundo mientras pensaba en mil maneras de cómo asesinar a Máscara. Te dejo en casa de mi maestra, decía; estarás tranquila, decía. ¡JA! No debió haberle creído. La hanyou corrigió su postura y empuñó las manos sobre su falda. Al menos conocer a Juliana de Cáncer no había sido tan traumático como habría creído y, en efecto, la casa no se había llenado de inmediato. Por fortuna le había avisado al menos que irían a verla, por lo que había podido elegir bien su atuendo. Mal que mal, iba a conocer a su suegra y eso siempre requería tacto y diplomacia.
Cierto, Juliana de Cáncer era la maestra de Máscara de la Muerte, pero a fin de cuentas era la mujer que lo había criado y entrenado, además de ser su tía materna. Eso la convertía en su madre y por ende, en su suegra. Al menos se habían llevado bien y no tuvo necesidad de decirle sobre su verdadera naturaleza: la antigua amazona dorada se había percatado de ello ni bien la vio, pero no hizo escándalo al respecto.
Sorpresivamente estaban congeniando bastante bien.
"… Yo lo mato. ¿En serio no te dijo que la familia siempre se reúne a la más mínima provocación?" Le preguntó Shaina, muy divertida.
"No. Solo me dijo que estaría la señora Juliana, y quizás su abuela. Nada más."
"¡Hombre tenía que ser!" Dijo otra chica, bastante parecida a Shaina y de aspecto amable.
"Si Enrique me hubiera hecho algo así cuando me presentó a su familia, lo mato. De hecho… ¿qué tal si le ponemos algo al primo Máscara en la comida que lo enferme del estómago? No lo podemos matar." Dijo otra chica, algo más parecida a Máscara.
Shiori sintió una gota en la cabeza y optó por sonreírle a esta prima. Ya había perdido la cuenta de todas las chicas de más o menos la misma edad que se habían presentado como primas– hermanas, primas o primas segundas.
"Naaaaah, con mandarlo al sofá basta, Julieta. ¡Seguro que el primo se resiente!" Dijo otra prima más, gesticulando con las manos.
Shiori estaba rodeada de primas. Parecía que se habían pasado el dato que la novia del primo Máscara estaba en la Trattoria y en bloque habían decidido ir a conocerla. En el patio de aquella centenaria casona siciliana que colindaba al restaurante, la familia de Máscara y Shaina se encontraba reunida. Como solía suceder, se habían juntado alrededor de cincuenta y dos parientes (eran más), entre tíos, tías, abuelos, primos, sobrinos y más, en todos los grados de parentescos posibles. Incluso había ido el tío Ángelo, el pediatra familiar, cuyo parentesco nunca había estado demasiado claro, pero que era uno de los más comprometidos con la causa: no se perdía reunión ni comilona.
Hay que decirlo, esta familia era muy unida y sobre todo, ruidosa.
En defensa de Máscara, el dorado había creído honestamente que su maestra mantendría la discreción, pero la felicidad de saberse "abuela" de un aprendiz y de conocer a la chica de su sobrino la había desbordado y no pudo evitar llamar a toda la familia para una celebración. Eso había puesto en movimiento una proverbial bola de nieve que no se detenía.
"¡Hombre tenía que ser! ¿Cómo no se le ocurrió que la familia se reuniría? No solo llega con su aprendiz, sino que nos presenta a su novia." Dijo una de las primas, cruzándose de brazos. "Hemos hecho comilonas por menos."
"¡Haces que eso suene como si fuéramos de la mafia, Claudia!" Exclamó otra, antes de volverse a Shiori. "¿Cómo dices que conociste al primo?"
"¡Ya les conté! ¿Acaso no me creen?" Gruñó Shaina.
"¡Nada como la fuente directa!"
Shiori se sobó las sienes. Estaba casi al borde de su paciencia. Esta familia era más ruidosa que una pandilla de monos contentos. Miró a su alrededor viendo como en las mesas contiguas comenzaban a aparecer platos, vasos y cubiertos, en espera de la comida, cuyo olor ya llenaba el ambiente. Habían cocinado como para un pequeño ejército todo tipo de pastas, salsas y ensaladas (excepto pizza porque alguien había dicho que estaba a dieta), y le constaba que uno de los primos de Máscara, que era pastelero, había traído un camión de postres.
Tragó saliva: podía oler carne por ahí. ¡Ojalá no le sirvieran carne!
"¿Entonces fue en ese colegio?"
"¿El mismo de los balazos?"
"¡No me digas que te golpeó! Shaina nos contó. ¡Maledetto Figlio di Puttana!"
"¡Más Respeto con la Difunta!"
"¡No seas así! Si no le pega, quizás como termina: ¡La pobrecita estaba como posesa!"
"¡SHAINA, RIN NO QUIERE COMER MÁS! ¡ESTÁ MUY FLACA! NO LA ALIMENTAS."
"¡MAESTRA!"
"¡TÍA ANGÉLICA, DÉJALA EN PAZ! HA COMIDO COMO PARA TODA LA SEMANA."
"¿Qué tal es el primo como profesor?"
"¿De anatomía?"
"¡¿Te da clases?!"
"¡De Anatomía!"
"¡ALGUIEN QUE LLAME A UBERTO!" Bramó una voz desde el fondo.
"¡UBERTO!"
"¡UMBERTO!"
"¡NO, A UBERTO, NO AL PRIMO UMBERTO!"
"¡PRIMO UBERTO!"
"¡¿CUÁL UBERTO?! ¡ESTÁN LOS DOS!"
"¡LOS TRES! ¡ACABO DE LLEGAR!" Bramó un viejito con un vozarrón que no parecía corresponder a sus 92 años ni a su estado físico.
"¡MA! ¡¿ESTÁ EL TÍO UMBERTO?!"
"¡ME LLAMO UBERTO, NO UMBERTO!"
"¡PRIMO UBERTO, MUOVI IL CULO Y VEN AQUÍ!"
Shiori se tapó los oídos, tratando de bloquear los histéricos y alegres gritos de toda esta revoltosa familia. Estaba a segundos de sufrir una sobrecarga sensorial de olores, vozarrones y colores. Y sin embargo la situación la divertía más que nada en el mundo. No pudo evitar emitir una carcajada ante la escandalera, aunque sabía que esa noche se arrepentiría ni bien comenzase el dolor de oídos.
Entonces, si había creído que esta familia podía armar escándalo, no había visto nada. Máscara de pronto apareció por la puerta del patio y todo se fue por la borda.
"¡EL PRIMO MÁSCARA!"
Ahora sí Shiori tuvo que aguantar un serio embate, pues todos se pusieron a gritar al mismo tiempo, agitando brazos y abalanzándose sobre el par. Apretó los dientes, dejando ver sus colmillos (aunque por fortuna nadie estaba reparando en ella) y mientras Máscara trataba de contener la avalancha de parientes y evitar que su aterrado aprendiz entrara en pánico, sintió entonces una mano sobre su hombro.
"Entra a la casa. Espéranos en mi habitación: ese bambino va a necesitar algo de paz. ¡Aquí se va a poner más ruidoso!" Le dijo Juliana indicándole la casa.
Shiori asintió con la cabeza y no perdió tiempo en enfilar hacia la casa. La señora Fabiola, la otra tía de Máscara le indicó hacia donde debía ir. Juliana por su parte se abrió paso entre la multitud de parientes, y mientras que el dorado reclamaba a viva voz para que lo dejaran pasar y no asustaran a su aprendiz, la amazona tomó al niño en brazos con todo y almohada y se abrió paso entre la multitud.
"¡Maestro!" Exclamó Thanos aterrado.
"¡Tranquilo, Bambino! Estás con la abuela." Le dijo llena de felicidad, mientras se lo llevaba dentro de la casa. "¡Máscara! Mantén a Esta Horda Fuera de la Casa." Le ordenó severa. Máscara se puso las manos en las caderas y enfrentó la multitud.
"¡Ya Oyeron a mi Maestra! ¡FUERA DE LA CASA!"
No le costó a Juliana llegar a su destino. Thanos miraba desolado como lo llevaban al interior de una casa que desconocía, pero a medida que avanzaban no percibió peligro alguno. Pronto entraron a un cuarto y lo dejaron sobre una cama. Allí dos mujeres más le esperaban con rostro amable. Thanos calló y se ensimismó: no conocía a ninguna, y si bien no temía por su vida, estaba ansioso. Cruzó miradas con los violáceos ojos de Shiori, quien reconoció esa angustia en el muchacho: le recordó a sí misma, al mismo miedo que sentía cuando la ofrecieron en sacrificio ante su abuelo. Tenía más o menos la misma edad del chiquillo en ese entonces.
"Así que tú eres mi nieto, aprendiz." Le dijo la mujer que lo había entrado a la casa. "Soy Juliana de Cáncer, la maestra de tu maestro. Pero desde ahora soy tu Nonna."
"¡Qué va a ser tu nieto! ¡Míralo que flacucho está!" La otra mujer apareció en su campo visual. Era la hermana de Juliana, la mamá de Shaina. "¡Yo soy tu tía Fabiola, bambino! Vamos a darte un baño. ¿Te gustaría?"
Aunque Thanos puso cara de circunstancias, se dejó llevar por esta nueva vorágine y dejó que lo bañaran. Shiori seguía de cerca los movimientos de las mujeres, viendo que con brusco cariño le quitaban las ropas. El chiquillo tenía los brazos y espalda llenos de moretones, lo que generó el espanto de las mujeres. Ella aguantó la respiración y apretó los dientes, gruñendo de indignación. Juliana no perdió tiempo en quitarle el resto de la ropa, para descubrir más golpes, y algunas quemadas de cigarrillos. A gritos llamaron al tío Angelo, quien tras revisarlo, permitió que lo bañaran. Pronto el rumor del estado del pequeño se había escurrido por toda la familia, generando la indignación más virulenta de todas, cosa a la que Máscara no ayudó en nada cuando contó en qué condiciones había encontrado a su aprendiz.
Fabiola salió del baño en busca de la ropa nueva que tenían para el niño (regalo de varios parientes), por lo que Shiori aprovechó de entrar. Thanos estaba sumergido en la bañera, perplejo pero confiado, mientras Juliana le lavaba el pelo.
"… Sé que tu maestro ha cambiado, se va a esforzar en hacerlo bien. Y si no lo hace bien, te dejaré mi número y me puedes llamar cuando quieras…" Le decía la amazona, mientras le quitaba la mugre con una esponja. "… No deberían pegarte fuera del entrenamiento… ¡Vas a ver que te harás fuerte y nadie nunca más te va a pegar así!"
Shiori se agachó a un lado de la bañera y le sonrió al pequeño. Thanos le sonrió, aun dudando de como tenía que actuar.
"Hola Pequeño. Me llamo Shiori. ¿Cómo te llamas?"
"… Thanos Moretti."
"Mucho gusto, pequeño aprendiz." Shiori le extendió la mano. Juliana sonrió para sus adentros y comenzó a enjuagarle el cabello.
"A partir de ahora eres Thanos, aprendiz de Cáncer." Le especificó Juliana.
"¿Ah sí?"
"Claro que sí."
"Tú también eres de Cáncer."
"Trata con respeto a tus mayores, aprendiz. Pero sí. Soy de Cáncer: yo usé la armadura antes que tu maestro y tú la usarás después, si eres digno." Juliana, tratando de no moverse brusco, quitó el tapón de la bañera para escurrir el agua, aprovechando de quitar las últimas trazas de jabón.
"¿Estás asustado?" Le preguntó Shiori, acercándole una toalla. Thanos asintió, mientras lo sacaban de la bañera y dejándose envolver.
"Un poco…"
"No tienes por qué estarlo." Le dijo Juliana, mientras secaba al niño. "Serás un santo dorado, puedes comenzar a dejar el susto atrás y hacerte fuerte desde ya." La amazona se arrepintió segundos después de decir esas palabras, al ver la cara que le puso Thanos.
"Eso puede esperar a mañana." Le dijo Shiori. "Mejor nos tomamos un día a la vez."
En eso entró Fabiola con una muda de ropa nueva y fresca, mientras comentaba como el tío Pietro había sugerido ir a darle una paliza a la familia de Thanos y que rápidamente encontró diez voluntarios entre los primos. Incluso uno de ellos sugirió usar el camión de un tal tío Vito, que la próxima semana iba a Milán, para llegar hasta allá, darles la paliza y volver. Thanos puso los ojos como platos, como sintiendo ganas de llorar.
"Bambino, ahora eres parte de esta familia. Y a la familia no se la toca." Le dijo Fabiola, mientras comenzaba a vestirlo.
"Creo que caímos a un buen lugar, pequeño." Le dijo Shiori con una amable sonrisa. Thanos le miró con un puchero.
"¿Eres la novia de mi maestro, verdad?"
"Así es."
"Te está reconociendo como tal: es buena señal." Le dijo Juliana con un guiño. Entonces se volvió hacia Thanos. "¡Ya estás! Todo guapo. Cuéntame, ¿tienes hambre?"
Thanos asintió con la cabeza y tomó tanto la mano de Shiori como la de Juliana. Precedidas de Fabiola, salieron del baño para encontrarse con Shaina, cruzada de brazos, y su aprendiza Rin. Máscara también estaba allí con una mano en la cadera. El pequeño se escondió tras su abuela y Shiori, pero mantuvo la mirada de su maestro.
"Si sobreviviste a estas brujas, pasaste una dura prueba, chiquillo." Le dijo Máscara. "Maestra, ¿qué tal está el enano?"
"Muy delgado, no lo noté mal alimentado, pero pudieron darle más comida. Los golpes son consistentes con palizas seguidas, pero las aguantó perfecto, pese a no tener entrenamiento. Creo que va a soportar el régimen."
"No huele enfermo." Dijo Shiori. "Pero necesita contención."
"Ya es un buen aprendiz, pero tú, Máscara, tienes una dura tarea." Le dijo Juliana con severidad. "Un aprendiz es un hijo, lo sabes. Trata de hacer lo mejor que puedas, ¿quieres?"
"Bah. Si yo puedo, Máscara puede." Gruñó Shaina, que tasaba a Thanos con la mirada. "Rin, este es tu nuevo primo. ¿Qué se hace con la familia?"
"Se cuida, maestra. Se la enseña."
"¿Y qué se supone que harás ahora?"
Rin se acercó a Thanos y le tomó de la mano. Y sin esperar a convencerlo, de dos tirones lo arrancó de su escondite y se lo llevó de la habitación. Seguro la niña se lo llevaba a conocer a los otros niños que andaba pululando por la casa. Cuando salieron, Shaina le dio un amistoso puñetazo a Máscara en el brazo y Juliana lo abrazó, intercambiando algunas palabras con él bastante sentidas, que por lo visto emocionaron al dorado. Shiori las escuchó todas, pero no hizo comentario por un asunto de privacidad. Intercambió una mirada con Fabiola, que parecía haberse quedado al margen de la situación, quien le devolvió una mirada afable. Le tomó la mano y asintió con la cabeza.
"Bienvenida a la familia, Shiori." Y ni bien pronunció estas palabras, Juliana, Máscara y Shaina la abrazaron por lo que pareció una pequeña eternidad.
"¡¿QUIÉN TIENE HAMBRE?!"
Fin del Omake
Por
Misao–CG
PS: No sé si me convence el final, pero si debo confesar algo, es que me divertí a morir escribiendo sobre la familia de Máscara de la Muerte y Shaina. Lo comentábamos con el Concilio: no serán mafiosos, pero tienen toda la pinta. Espero que les haya gustado. En otras noticias, les anunció que el nuevo fic, Flos Floram está completo y corregido. Su fecha de estreno es mañana martes por la tarde y espero de verdad que no los decepcione. Yo desde ya me despido, dejándoles este pequeño omake… ._. Lo que me recuerda, si olvidé responderle a alguien, me avisan u^^… mi memoria falla. ¡GRACIAS POR LEER!
