Parte IV: La vida no es más que un espejo, y para ver lo que hay fuera, primero debes ver dentro de ti.
Hermione estaba sentada en el piso de su más antiguo dormitorio en la mansión de su madre. Estaba decorado en escalas de color rosado. Juguetes de niña y muñecos de peluche estaban alineados en distintas estanterías y sobre otras había libritos de cuentos.
En el centro de la habitación había una cuna de madera pintada de blanco con pequeñas flores pintadas alrededor. Había algunos cuadros en las paredes, uno de un unicornio, otro de un castillo, y otros de paisajes cubiertos con docenas de mariposas voladoras. Los armarios estaban llenos de ropas de bebé muy bien dobladas, sin haber sido tocadas en 18 años. Había cofres de juguetes, muchos de ellos mágicos, la mayoría no le traía recuerdos.
Ella se sentaría allí de tanto en tanto intentando recordar las memorias de su infancia, pero ninguna llegaba. Las pocas cosas que le resultaban familiares, no sabía si en verdad las recordaba o simplemente intentaba hacerlo; podía haber sido simplemente su imaginación, porque podía verse como una bebé jugando allí, usando esos hermosos vestidos, durmiendo en esa anormalmente grande cuna… pero no era más que un truco de su imaginación.
Aquel era uno de esos días en el que quería recordar algo.
Habían pasado un par de horas cuando Blaise la encontró en aquella habitación, y fue de puntillas. Se sentó en silencio a su lado, no la consoló, sino que, en vez, hizo lo que ella y se sentó con sus rodillas al pecho y su espalda contra la pared.
Pasó un rato antes de que uno de ellos hablara.
"¿Hay algo que pueda hacer por ti?" Blaise preguntó con suavidad. No necesitaba verla para saber que estaba encogiéndose de hombros, no necesitaba verla a la cara para saber qué estaba sucediendo en su cabeza en ese momento, y comprendía la respuesta a pesar de que no respondía su pregunta directamente.
"Desearía poder recordar algo." Dijo ella en un susurro.
"¿Eso te ayudará de algo?"—Preguntó él. —"Recuerdo esta habitación, pero no tengo ningún buen recuerdo para compartir contigo."
"No necesito tus recuerdos, necesito los míos."
Él suspiró y continuó en el mismo lugar. "Podríamos ver algunas fotografías; nuestra madre tiene muchas de ti en esta habitación, álbumes enteros."
"Creo que ya las he visto todas." Su respuesta fue corta pero el dolor en su voz sólo lo lastimaría más si mirara a su adolorida expresión facial.
"Desearía que las cosas fueran distintas."
"¿No lo deseamos todos?" Blaise sintió que se encogía de hombros en respuesta. Se veía incómodo, lo cual no era normal en él; él siempre parecía confidente, fuerte, imperturbable, sereno… pero ahora penas podía mirar a su hermana a los ojos. "He estado deseando que las cosas fueran distintas por ya más de un año; pero mis deseos han cambiado de tiempo en tiempo… parece que ahora los que tuve primero están regresando para torturarme."
"No es culpa tuya."
"No, es su culpa." Dijo ella de forma cansina, cansada de escucharlo, cansada de pensarlo, cansada de razonarlo. "Pero las cosas podrían haber sido distintas, siempre hay algo que pudo haber sido hecho para prevenir aquello. Hay miles de cosas de las que podría pensar… cosas que podría haber hecho."
"No eres la única."
"Todo el mundo parece creer saber mejor que yo, lo que es mejor para mi, lo que debería hacer, lo que no debería hacer… y cada paso que tomo parece ser erróneo."
"Nuestra madre sabe lo que es mejor para ti, pero eso no significa que tu no. Tan sólo has intentado llevar tu vida tu misma, no hay nada de malo con eso."
"Sólo que he lastimado a quienes quiero."
"Eso no es cierto."
"Puedes decirlo tantas veces como quieras, pero no me lo creeré."
"Como gustes."—Él suspiró. Movió la cabeza para verla a la cara. Dolía ver a sus ojos, pero tenía que hacerlo. El dolor era tan visible que rompía su corazón.
"¿Me dirás sobre qué hablasteis vosotros dos aquella última vez?" Su voz era de alguna forma suplicante y le reclamaba a Blaise que le dijera lo que había sucedido en la habitación aquella noche. Pero Blaise era lo suficientemente fuerte como para no rendirse, incluso si verla le rompía el corazón, incluso si lo que sabía lo estaba carcomiendo por dentro.
"No puedo decirte aún." Fue su única respuesta. Evitar la conversación se hacía más y más difícil mientras pasaban los días.
Sin embargo, Hermione esperaba aquella respuesta. Así que retiró su mirada de los ojos de él y miró al suelo, a la suave alfombra blanco sobre la cual sus pies descansaban.
"Odio cuando dices aún."—dijo ella en un susurro bajo—"Significa que estás esperando algo, y lo que sea que eso sea… lo que sea que sea sé que será malo."
"Probablemente." Cansinamente lo reconoció y se levantó del suelo. Blaise la observó con traumados ojos por un momento antes de hablar otra vez: "Potter te está esperando."
Hermione levantó el mentón y lo observó con ojos inquisitivos. Blaise había estado allí con ella por quien sabe cuánto tiempo, ¿y en todo ese tiempo sabía que Harry había llegado y la estaba esperando? En circunstancias normales se habría peleado con Blaise por hacer eso, habrían discutido y ella le habría preguntado por qué tenía tan malos modales con su amigo. Pero aquel día se dio cuenta de que no tenía la fuerza para pelear, ni para importarle.
"Dile que venga." Dijo ella.
Blaise dejó la habitación sin otra palabra, y sólo unos minutos más tarde Harry entró. Hermione no se levantó para recibirlo; sólo tornó la cabeza para enfrentarlo y le mostró una débil sonrisa.
Harry se veía preocupado e incómodo. Se quedó parado en la entrada por un momento, observando la habitación, luego a Hermione. La vista de su amiga no le permitió sonreír en retorno, a pesar de que sabía qué esperar cuando decidió visitarla. A pesar de querer actuar de una forma más alegre para que Hermione pudiera pensar en algo distinto por un momento.
"Puedes sentarte…"—empezó a decir lentamente ella—"a excepción que prefieras quedarte allí parado."
Su respuesta llegó en pasos rápidos; caminó hacia ella y se sentó en el mismo lugar que Blaise había ocupado sólo momentos antes. Abrió su boca para decir algo pero ninguna palabra salió. Hermione se lo quedó mirando de forma inquisitiva, preguntándose si tenía que ordenarle que hablara, y entonces se dio cuenta de cuál era el problema: ella.
"Entiendo que debo ser un desastre." Dijo ella suavemente y suspiró en la misma forma. A decir verdad, a Hermione ya no le importaba cómo se veía en estos días. No se había molestado en intentar peinar su cabello, ni siquiera se puso un poco de maquillaje, y se vestía con las viejas ropas de Draco para jugar quidditch, las cuales le quedaban excesivamente grandes.
"No…" Intentó mentir. —"Te ves… es sólo que… me recuerdas del tiempo que estuvimos de campamento, tratando de escapar de Voldermort y sus mortífagos."
Era un tema que a ella no le gustaba discutir, mucho menos recordar en un momento en el que tenía mayores cosas de las que preocuparse. "Tus ojos están tan rojos… Hermione… ¿cuánto tiempo ha pasado esta vez?"
"No llevo la cuenta." Dijo Hermione de forma pensativa mientras observaba una de las grandes ventanas de su antigua habitación. "El sol se está poniendo, así que supongo que habrá pasado un día."
"No puedes leer por 24 horas seguidas, Hermione, incluso si eres capaz de recordar todo lo que lees… no es bueno para tu salud."
"No me importa."
"Tu…" Él estaba a punto de decir 'obsesión' pero cambió de idea, "…investigación sería mucho más fructífera si te permitieras dormir más de una hora… en una cama… y… ¿has comido algo?"
"He estado comiendo."—Dijo ella. —"A pesar de que en verdad no tengo ganas."
"Eso es bueno, ahora si intentaras no sólo comer, sino también dormir como una persona normal…"
"No tengo el tiempo." Ella lo interrumpió y lo miró desesperada. "No sé cuánto tiempo tengo… nadie lo sabe."
"Mira… Hermione, la primavera ya casi está aquí, apuesto a que…"
"Eso es lo que él dijo." Hermione lo interrumpió otra vez con su voz temblorosa e intentó reprimir las lágrimas que se formaban rápidamente alrededor de sus ojos. "Él dijo que se sentiría mejor para cuando llegara la primavera. Que el clima cálido y el aire suave…" Hermione se limpió las lágrimas que caían por sus mejillas.
Y Harry decidió cambiar de tema, aunque sabía que no serviría de nada, porque todo en su vida, todo lo que hacía, estaba ligado a lo que sucedía con Draco.
"Así que, ¿qué estás haciendo aquí?"
"Pensando. A veces vengo aquí a pensar… a reorganizar mis pensamientos… mi investigación, mi… todo." Ella suspiró. "Por lo general cuando no puedo continuar leyendo, a pesar de querer… mis ojos duelen mucho y… no puedo concentrarme… no puedo ver bien las letras… pensé que quizás si venía aquí por un rato y trataba de pensar en otra cosa… entonces me sentiría mejor para poder continuar leyendo. Pero no puedo aclarar mi mente, y no puedo recordar nada, para nada."
"Recordarías lo que has estado leyendo si durmieras en vez de sentarte aquí y mirar la nada."
"No, si recuerdo lo que he estado leyendo, simplemente porque sé que no he leído nada que me sirviera." Se encogió de hombros. "Lo que quiero decir es que no recuerdo nada de esta habitación."
"Eso no es raro."
"Pero quiero recordar." Ella se quejó con una voz cansina y adolorida, abrazando sus piernas más cerca de su pecho por confort.
Harry vaciló, pero se movió un poquito más cerca a ella y le pasó un brazo alrededor de los hombros, esperando confortarla también. Ella no pareció percatarse de su tacto, y Harry pensó que era una buena reacción, porque últimamente ella rechazaba lisa y llanamente a quienquiera que quisiera tocarla, incluso si no era más que un intento de hacerla sentir mejor.
"Debería sentirme como en casa aquí." Hermione explicó luego de una larga pausa. "Quiero sentirme como en casa… pero no puedo hacerlo sin él."
"Por eso no has estado en la mansión Malfoy últimamente." Dijo Harry.
Ella asintió con la cabeza. "Todo allí me recuerda a él y no me puedo concentrar. No puedo siquiera conciliar el sueño en ninguna habitación porque no lo tengo a mi lado…"
Hermione hizo otra pausa. "… así que vine aquí esperando sentirme mejor… así puedo investigar mejor."
Harry la observó pensativamente. "¿Tienes miedo de dormir?"
La muchacha asintió con la cabeza y lo miró a los ojos. "Tengo miedo de despertar y que alguien me diga que… que se acabó… que no pudo continuar más."
Ella asintió con la cabeza y lo miró a los ojos. "Temo que despertaré y alguien me dirá… que se ha acabado… que Draco no pudo continuar."
"No está tan mal, Hermione. Al menos eso me han dicho. "
Sus ojos pronto cambiaron a una mezcla de furia y dolor. "¿Tan mal? Harry, ¡no ha estado mejorando en lo más mínimo! Ningún tratamiento funciona, ninguna poción, nada funciona. Sus pulmones se están achicando, ¡por Merlín!"—Hermione estaba casi gritando en este punto. —"Y ha pasado un mes, un mes entero en el cual no ha despertado… y eso en San Mungos, ¡el mejor hospital para enfermedades mágicas que hay en el continente!"
Harry no se movió, no se sintió intimidado, tan sólo se sintió peor por ella.
"Supongo que, a veces, desafortunadamente, es el temor de perder a alguien lo que te hace darte cuenta de cuánto quieres en realidad a esa persona." Harry dijo gentilmente. Le echó una mirada a su amiga, no quería que se desmoronara. "Y es ese temor lo que te impide de hacer cosas que normalmente harías, como visitarlo en vez de quedarte en tu casa leyendo."
"Lo dices como si no fuera algo útil." Ella se quejó cansinamente. "He estado investigando por él desde que se descubrió el problema… creo que es más útil que quedarse a su lado todos los días, observándolo… esperando que abra sus ojos otra vez… como hace su madre."
"Estoy segura de que encontrarás algo, Hermione, pero no de esta forma. O tomas una poción para dormir y duermes ocho horas seguidas, o vas y lo visitas, pero tiene que ser esta noche. Lo que sea que escojas será mejor que quedarse en este lugar temiendo lo que sucederá luego."
"Lo sé." Dijo ella adolorida.
"¿Qué harás?"
"No lo sé… supongo que quiero verlo… ha pasado más de una semana desde la última vez que lo vi… pero es tan doloroso verlo acostado allí… y su madre siempre a su lado…"
"Puedo hacer arreglos para que su madre deje su lado por esta noche, ella necesita dormir en una cama tanto como tú."
"Narcissa nunca lo deja… sólo cuando los sanadores intentan nuevas cosas en él, y sólo si es realmente necesario."
"Se irá si prometes cuidarlo esta noche."
"¿Cómo puede estar tan seguro?" preguntó una Hermione escéptica.
"Fui bien informado por tu familia. Confía en mí."
Hermione se quedó mirándolo pensativa, él mostró una débil pero reconfortante sonrisa; ella sospechaba algo.
"Mi madre te mandó aquí." Ella lo acusó.
"Vine por mí mismo, pero sí hablamos por un rato antes de que Blaise me dijera que podía verte. Ella cree que te hará bien visitarlo."
"Puede que tenga razón…" Hermione se encogió de hombros. "Quizás si hago lo que me aconseja por esta vez… algo bueno saldrá de ello." Hermione suspiró y agregó: "No es que espere que despierte pronto."
"No pierdas la esperanza, Hermione."
"Esperanza es todo lo que me queda." Ella puso sus manos en el piso como apoyo para levantarse. Parecía ser un gran esfuerzo para Hermione, ya que Harry tuvo que ayudarla tomándola del brazo para prevenir que cayera.
Ambos dejaron la habitación sin decir una palabra, Hermione se apoyó en Harry mientras caminaban por los pasillos de la mansión, haciendo su camino hacia la sala de estar donde estaban esperando la madre de Hermione y Blaise.
"Irá." Anunció Harry.
La mujer mayor sonrió aliviada y se acercó a su hija para darle un abrazo. Habían pasado varios días desde que Hermione había dejado la casa; su comportamiento sólo lograba preocuparla. Los únicos lugares a los que usualmente asistía eran la librería, un baño y su antiguo dormitorio. Hermione había pasado su tiempo trabajando diligentemente en su investigación sin fin; incluso mientras comía, algo que tampoco duraba lo suficiente, ya que comía sobre sus libros en la librería.
"Me alegra tanto, mi querida." Hyppolyta sonrió gentilmente a Harry. "Muchas gracias."
"Es sólo por esta noche." Explicó una muy cansada Hermione, "Regresaré por la mañana."
"Lo que mejor te parezca, querida." Dijo Hyppolyta mientras acariciaba el costado del rostro de su hija. "Te he preparado una mochila con ropa limpia sólo por si quieres quedarte toda la noche."
"Gracias." Contestó Hermione con un tanto de timidez, yéndose con Harry.
Blaise observó a Harry con resentimiento mientras guiaba a Hermione hacia la chimenea; había logrado en menos de media hora lo que Blaise no había podido hacer en días.
n/a: Capítulo corto, pero así va la historia. Ojalá os guste. Muchas gracias por leer y dejar reviews. ;)
