Aclaración: Todos los personajes pertenecen a la genial J.K. Rowling y a la Warner Bros. Esta historia está escrita para el entretenimiento. Es un Universo Alternativo.

Aclaración. Los puntos de vista son de Harry y James Potter

C29. Con aroma a flores

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Harry no podía creer su suerte, al fin había establecido una relación estable con una chica que no le producía mayores inconvenientes en su vida. Tan solo el gasto de un poco de galeones y eso le aseguraba buenas sesiones de sexo. Cho era hermosa de eso no había duda alguna, su cuerpo era simplemente espectacular, era inteligente y tenía una conversación agradable. Si no fuera por sus llantos sin razón aparente, él hubiera jurado que era la mujer perfecta para él. No hacía preguntas innecesarias, estaba dispuesta y por lo general no se preocupaba si él salía en las noches, salidas que incluían ver a otras mujeres. El problema radicaba que en los últimos meses estaba imposible, no se le despegaba ni un minuto, lo buscaba en su trabajo, en cada reunión se aparecía sin ser invitada. Todo el tiempo buscándolo en el apartamento y esa actitud empezaba a molestarle.

Conocía el motivo del cambio de su novia y eso le irritaba más porque él y la pelirroja no tenían nada qué ver. Si lo miraba objetivamente, ellos dos realmente se odiaban. Cada vez que se veían rehuían el uno del otro, era porque no se soportaban y deseaban seguir sus vidas como antes, ignorándose entre sí. Aunque él soñara todo el tiempo con la pelirroja y últimamente esos sueños estuviesen cargados de un contenido no apto para menores y menos para Ron, estaba seguro que si compartieran un cuarto como en sus años de colegio, su amigo ya lo hubiese matado en más de una ocasión producto de que él hablaba dormido.

Cuando los pensamientos por la pelirroja se hicieron más y más frecuentes trató de refugiarse en su novia, pero además de ganarse una semana entera sin sexo por andar nombrando a otra en los momentos menos indicados, los pensamientos seguían volviendo una y otra vez a la hermana menor de su mejor amigo. Por esa razón había resuelto ofrecerse a misiones fuera de la ciudad e incluso del país, pero adoraba su cama y dormir por fuera le estaba pasando cuenta de cobro a su cuerpo, debía ponerle fin a esta situación de una vez por todas, en unos días sería su cumpleaños y tendría que volver a Inglaterra, por norma impuesta por Dumbledore en fechas especiales como esa, todos debían estar reunidos junto a sus familias y amigos y de esta él no se iba a salvar.

- Un millón de galeones por tus pensamientos, Harry. –Louis Stanford una vieja amiga de su padre, se sentaba junto a él, la mujer era de origen holandés y dominaba a la perfección el inglés y otros cuatro idiomas, pertenecía a la Orden del Fénix en Holanda y era excelente rastreadora como él.

- No tienes tanto dinero para que me puedas pagar, Louise.

- De todas formas sé de qué se trata tu inusitada desconcentración y tus constantes suspiros –el joven se rió ante los comentarios –es una chica, siempre lo es. Y por tu sonrisa intuyo que no es cualquier chica la que nos está quitando al mejor partido de toda Inglaterra. No me digas nada, déjame adivinar. Tienes una novia con quien crees que estás bien, pero ahora llegó la mujer que te mueve el piso tan sólo con el batir de sus pestañas.

- ¿Has hablado con mi padre?

- No –Louise rió entre dientes –pero lo que acabas de decir, me deja claro que voy por buen camino y he acertado a la mayoría de cosas que te he dicho. Sin embargo aún no veo, cuál es el problema.

- Te equivocas, sólo estoy con Cho, no hay nadie más.

-¡Ah! Entonces tus suspiros son por tu sanidad, porque tu novia te está acosando y porque se te van los ojos por tu vecina –Harry la miró con cara de asombro –Ja, lo sabía te gusta alguien más y tu novia está molesta.

- No me gusta nadie más.

- No claro que no, por eso es que no la nombras en sus sueños, ni sueles levantarte más temprano de lo normal, sólo para dejar de pensar en ella, ni te regalas en misiones lejanas, ni estás distraído. Mira Harry puedes querer tapar el sol con un dedo, eso no quiere decir que lo vayas a lograr. Y no me des una excusa tonta de que sólo es la hermosa chica de al lado, porque no nací ayer y ese cuento no te lo voy a creer. Te conozco desde antes de que nacieras.

- Lo que quiere decir que eres una mujer muy vieja, Louise.

- Ni con insultar mi edad vas a lograr que te deje de hablar hoy, Harry –el joven suspiró, Louise había sido la mejor amiga de su madre y era cierto que lo conocía desde antes de nacer. Ella, Nimphadora Tonks y su madre habían sido muy amigas y aún después de la muerte de su madre, ellos se mantuvieron en contacto.

- Ella es la hermana menor de mi mejor amigo, cuando la conocí era un desastre de persona, tenía tatuajes y estaba llena de aros por todo su cuerpo, su cabello estaba teñido de muchos colores, además era imposible de tratar, se lo pasaba gritando y engañando a Ron y en fin ni siquiera nos dirigíamos la palabra, simplemente nos ignorábamos por el bien mutuo y ahora pienso que también por el de los demás, ella era una squib y vivía en Francia

- El mejor partido del mundo mágico está enamorado de una squib –Louise estaba sorprendida.

- No es una squib, eso creíamos todos y no estoy enamorado de ella.

- Primero la defiendes y después recalcas tus verdades …

-¿Quieres que te cuente? –la mujer asintió e hizo como si cerrara su boca con un cierre –en la batalla en que Sirius …. –no pudo seguir porque sabía que a Louise también le dolía recordar esos hechos –ella empezó a mostrar sus poderes, pero se le fue la mano y los dos tuvimos un enfrentamiento fuerte.

-¿Le hiciste daño?

- Los dos nos hicimos daño, tuve muchos inconvenientes con Ron por esa razón, porque aunque él parecía detestar a su hermana, no toleraba nada bien que yo hablara de ella y expresara mi forma de pensar al respecto, discutimos mucho y estuvimos cerca de acabar nuestra amistad. En fin esa es otra historia, el tiempo simplemente pasó. En enero del año ante pasado, estábamos aún en Hogwarts y los chicos y yo, decidimos ir a aprender a esquiar a una pequeña estación en Francia, en límites con España, para esa época del año no habían turistas y poca gente se acerca por esos sitios, así que pensamos sería un buen sitio para desaparecernos y pasar nuestras últimas vacaciones sin preocuparnos por absolutamente nada, como sabes los seis ya teníamos nuestras vidas planeadas y las asignaciones en la orden empezarían apenas nos graduáramos, sólo que gracias a Draco

- Lo recuerdo, el rubio prepotente, que resultó ser primo de Sirius.

- El mismo, él sugirió que para disfrutar más de las vacaciones tomáramos poción multijugos y así parecer unos adultos de treinta y tantos años.

- Eso no tiene nada de malo ¿O, sí?

- No, aún pienso que fue una idea excelente lo que no contábamos era con que Neville, encontraría la mujer de su vida, según él ¿Te acuerdas de Neville? –Louise asintió –La chica que encontró es una bruja algo loca pero excelente persona, lee las auras y se requiere de una gran dosis de paciencia para sostener una charla congruente con ella. En general es la persona indicada para él. Después apareció la amiga de Luna, se llamaba Molly. No te he de mentir, la chica era hermosa. Tenía un bello cabello rubio y era excelente conversadora. Bailaba muy bien y tenía un encanto especial que me atrajo de inmediato. Así que utilicé el encanto al mejor estilo Potter.

- Uff la chica debió estar en problemas, en ese justo instante.

- No, lo creas, no fue simple, me ignoró la mayor parte del tiempo. Al fin una tormenta nos confinó al hotel y alguien tuvo la idea de poner música. Poco a poco la chica se dejó llevar por el ritmo y al menos me permitió acercarme.

- Vaya, y eso fue lo que te gustó de la niña, que se resistía a tus encantos. –Harry sonrió

- Ella tenía un novio y estaba bien con él. Era el dueño del hotel. Y tienes razón, simplemente yo no le interesaba. Pero insistí, una y otra vez, hasta que al fin me dejó besarla.

- Debió ser bueno por la cara de idiota que tienes

-¡Hey! Gracias

- Cuando quieras

- Debería dejar de contarte, me insultas, me dices que mi encanto no funciona y te ríes.

- Déjate de tonterías y sígueme contando de la chica.

- William andaba haciendo de las suyas con una hermana del novio de Molly. Para completar el novio, alcanzó a ver cuando yo la besaba y … Nuestras vacaciones se dañaron. Tuvimos que irnos del lugar, junto a Luna y Molly. Lo que ocurrió después fue de locura.

- Pasaste un fin de semana de pasión con la chica y ella quedó embarazada y después perdió el bebé

- No, ¿de dónde sacas tanta tontería? Creí que eras una auror preparada para la batalla, no una lectora de novelas de la revista corazón de bruja.

- Eres injusto. Además en corazón de bruja no hay ese tipo de novelas –Harry la miró con enojo –esas toca comprarlas por aparte.

- A veces no sé cómo te soporto Louise –tomó aire de nuevo –No te vayas a reír, la ironía de la vida es si acaso me habré besado con ella, un par de veces.

- Y es quien te tiene así, en estos momentos …

- No vayas a decir nada, hasta cuando termine de contarte la historia. Como te venía diciendo, todo sucedió muy rápido, una extraña planta proveniente de Suramérica, atacó a William y le provocó una alergia que casi lo mata. Así nos tuvimos que ir volando para Inglaterra y no la volví a ver. Pero no termina ahí, resulta que las chicas también eran brujas y Molly resultó ser la causante del crecimiento inusitado de las plantas y de la enfermedad de William. Luego nos enteramos que Dumbledore en persona la estaba entrenando, que Nimue la tomaba como su pupila personal y ellas vivían en América.

- Dumbledore y Nimue entrenan a tu enamorada.

- Sí, bueno creo que sólo Nimue. Le ha dedicado todo su tiempo en este último año.

- Entonces sí es tu enamorada, además está llena de tatuajes y de piercing.

- Todo eso lo perdió, la vez que peleamos en el callejón Diagon. Algo le pasó y su piel borró los tatuajes y cerró las heridas de los aros. Y no quiero repetírtelo Louise, pero ella no es mi enamorada, no debes poner palabras en mi boca, ya tengo suficiente con Cho y sus insinuaciones.

- Hay otra cosa que no entiendo, si es hermana de Ron, ¿Cómo es rubia?

- Tenía el cabello teñido … en Francia, era rubia pero realmente es pelirroja como Ron, tiene realmente un cabello rojo fuego, mucho más bonito que el de Ron –Louise no aguantó más y empezó a reír, parecía estar presa de un ataque de risa, tanto que terminó sosteniéndose el estómago por el dolor que la risa le ocasionaba. De otra parte Harry trató de enojarse con su amiga, pero al verla tan divertida no hizo nada más. Cuando al fin ella se hubo calmado un poco trató de preguntarle, fingiendo estar enojado –¿Se puede saber de qué te reías?

- La maldición roja … -Louise seguía tirada en el piso riéndose –También te tocó a ti

- Estás balbuceando Louise –pero la mujer seguía riendo

- Ya lo suponía, se llamaba Molly. Era hermana de Ron. Te tiene suspirando como loco. Tenía que ser una bella pelirroja la dueña de tus pesares, querido.

- El frío te está afectando, Louise. Mejor ve a dormir para ver si dejas de burlarte de mi.

- De seguro tu padre o Remus, incluso Sirius te hablaron de eso, estoy segura, debieron haberte contado de la maldición de los Potter y cómo durante varios siglos todos los hombres pelinegros de la familia terminan locamente enamorados de una mujer de cabellos rojos. Incluso hubo a uno que prefería la presencia masculina y terminó enrolándose con un apuesto Irlandés de cabello rojo. Es un hecho comprobado, chico.

- No estoy enamorado porque no la conozco, Louise. Tan sólo la he besado un par de veces. No sé nada de ella, tiene un temperamento de los mil demonios, es la hermana menor de mi mejor amigo, todo el mundo la cuida como si fuera una tacita de té a punto de partirse. Es … es bella como una condenada y me tiene loco de sólo pensar que está saliendo con alguien más y yo estoy con una novia que no molestaba y ahora que Ginny está se lo pasa encima mío atosigándome y yo me ofrezco a estar fuera de Londres cada vez que puedo. Extraño mi propia cama y quiero volver a oler su aroma a flores y mandar todo al infierno y proponerle que esté conmigo –Harry había expresado a la carrera todo lo que tenía adentro atragantándolo.

- Bueno, siendo así. Que pases buena noche querido. Besos a tu padre, mañana parto temprano.

- Un momento y todo esto ¿Mientras te agarraba el sueño? –Harry se levantó enojado mirando a la vieja amiga de su familia con incredulidad –¿Me viste cara de payaso de entretenimiento?

-¡Claro que no! esto como lo llamas … Se trató de ayudarte aclarar tus pensamientos y que dijeras en voz alta lo que te está atormentando. Ahora sabes lo que te sucede y puedes hacer algo por ti mismo, así que te dejo solo para que tomes decisiones. Hasta pronto, Harry, espero que no te andes regalando para misiones en el extranjero y enfrentes tus propios demonios

Harry pateó la piedra que estaba al lado, Louise estaba loca pero era buena en lo que quiera que fuese que hizo con él … ya ni sabía hablar … Ella tenía razón, debía aclarar las cosas de una vez por todas. Lo mejor sería descansar esa noche. El tiempo ya traería respuestas.

-& JP &-

James observaba a su hijo dar vueltas en el esplendoroso cielo de esos días de verano. Conocía a su hijo y estaba seguro de que algo le molestaba en demasía, tanto que prefería irse a volar solo a quedarse con su novia oriental a quien él estaba seguro hacía varios días que no veía. Mientras su hijo dejaba su escoba en el cobertizo de deportes construido por los dos cuando Harry tenía siete años, sirvió la limonada que los elfos domésticos habían preparado para el día tan caluroso.

- Estás mejorando tu velocidad en el vuelo. Deberías pensar en esa oferta para participar en el equipo de Quidditch de Australia –James le acercó el vaso de limonada a su hijo, quien se la bebió sin respirar.

- No creo que a Dumbledore y a la orden les agrade que uno de sus mejores integrantes los deje en estos momentos –dijo Harry con vanidad.

- A veces me gustaría que dejaras todo esto y volaras lejos e hicieras una nueva vida, crearas una familia y me llenaras de hermosos nietos con los ojos de tu madre.

- Tendrías que venir conmigo, jamás te dejaría aquí con ese loco de Dumbledore jugando a guardián de profecías y de la continuidad del mundo mágico.

- Reirá mucho cuando le cuente su nuevo apodo.

- Creo que el tiempo de esta contienda entre los dos, ha empezado a dar frutos. He logrado conseguir un buen número de puntos a mi favor. Ya sobrepasé los cincuenta puntos.

-¿Y por cuántos puntos te aventaja, esta vez?

- Sólo por dos mil –Su padre rió, su hijo era incorregible desde muy pequeño cuando Dumbledore no le quiso creer que Quirrell era un mortífago. Tenían una pequeña competencia entre los dos, para ver quién tenía la razón, siempre. Había disfrutado horas enteras al oír a su hijo contarle cada una de las veces le que había logrado ganar una al mejor mago de los últimos tiempos.

- Estoy seguro que algún día disminuirás suficiente la ventaja para que le digas en su cara lo bien que se siente ganarle.

- Lo intenté, hace algunos meses, cuando gané puntos por lo de la espada envenenada.

- Recuerdo esa vez –fue en la misma época cuando te contó de la profecía. El chico sirvió otro vaso de limonada y le asintió a su padre –Sin embargo eso no es lo que te está molestando hoy.

- Es Ron. Discutimos fuerte hace unas semanas –James lo miró asombrado –Lo golpee fuerte y lo dejé tirado en el apartamento –James estaba sorprendido, los dos chicos habían sido amigos desde que Harry cumplió siete años y los chicos Weasley, Sirius, Remus, Harry y él empezaron a construir la cancha donde estaban tomándose una limonada. Desde ese momento él y Ron se habían vuelto inseparables, los mejores amigos. Aunque discutían por muchas cosas, jamás habían llegado a los golpes –Luego me fui del país y no he podido hablar con él desde entonces. Y en la reunión de mañana me lo tengo que encontrar y no sé qué decirle.

- Debiste haber tenido una razón de peso para golpearlo. ¿Acaso te propasaste con Hermione? –Harry rió con fuerza.

- Te recuerdo que cuando le dije que me bañara lo que quería era deshacerme de esas locas asistentes de enfermeras que me tenían harto.

- A Ron no le agradó para nada esa situación.

- Sí, pero eso no es. Todo ha sido muy confuso ¿Cómo explicarte algo que ni yo mismo entiendo?

- Tal vez pueda adivinar o simplemente puedes decirme lo que te pasa en este momento por tu cabeza –Harry miró a su padre afligido por sus pensamientos –Bien hagámoslo de esta forma yo te haré algunas preguntas y me dirás cuando tengo o no razón.

- Golpeaste a Ron porque estabas enojado con él –Harry no lo miró, lo que hizo a James continuar –Tal vez te llamó la atención por algún acto tuyo que ya me aclaraste que no tiene que ver con Hermione –el chico siguió callado –pero tiene que ver con alguna chica que conocen los dos –Harry dejó de respirar por un segundo –y esa chica es a quien Ron protege de tu influencia.

- No entiendo por qué me él dice todas esas cosas –Harry saltó como un resorte –Nos conocemos de siempre, sabe que jamás … Por Merlín ¡Es su hermana! Yo no podría hacerle nada. Ni siquiera me quiero acercar a ella. Tengo novia. El único que parece no saberlo es él y –Harry se paseaba alrededor de la mesa veraniega –Esa maldita manía de hermano protector que ve problemas donde no los hay. Yo no quiero estar cerca de ella. Yo …

- No sabes por qué razón te atrae tanto la chica, cuando todo te indica que deberías correr en dirección contraria de donde ella se encuentra –Harry cayó sentado pesadamente en la silla.

- Tenía tanta rabia mientras lo golpeaba. Quería sacarme de una vez toda la frustración que sentía por –Se tapó la cara con sus manos –Cuando estuvimos en el lago, algo sucedió conmigo. La vi junto a Draco. Y cuando ella blandió su varita, yo simplemente atraje a Draco a la orilla y a ella la lancé al lago.

- Harry …

- Lo sé, lo sé, estuvo horrible. Jamás había golpeado a una mujer antes. Bueno excepto a aquella ladrona que trató de robar a William –trató de esbozar una sonrisa sin lograrlo.

- Por eso golpeaste a Ron, porque él te hizo un reclamo por lastimarle.

- No. Ron cree que voy tras ella. Por alguna estúpida razón cree que me gusta y que la voy a utilizar, que no tengo escrúpulos cuando se trata de mujeres.

- Claro que eso no es cierto …

- No, lo peor es que sí es cierto. Desde hace un tiempo pienso en ella demasiado. Parece una obsesión –James tomó un poco más de limonada, conociendo de primera mano lo que le sucedía a su hijo –Cada maldita palabra que me dijo es verdadera. Me importa un rábano que ella sea hermana de Ron y que él quiera protegerla. Tampoco me importa que sea caprichosa, egoísta y altanera –todo lo decía a la carrera –Me obsesiona su forma de mirar, aquella manera en que asume los asuntos, sin importarle a quién pueda perjudicar en el acto. Y ese hermoso cabello rojo fuego. Esa chica se me ha metido debajo de mi piel y no sé cómo carajo voy a sacármela de la mente. Louise me dice que es culpa de la maldición de los Potter por las pelirrojas.

- Eso dijo Louise –James terminó riéndose del comentario de su vieja amiga de colegio –quizás tenga razón en parte.

- Pero ¿por qué ella? De tantas mujeres que hay en el mundo, justamente tuvo que ser ella. He conocido muchas hermosas pelirrojas. Y a cada una de las que quise las tuve para mi. Algunas eran quizás más bellas que Weasley. Y yo me tengo que obsesionar con la única que no quiero que sea para mi.

- Es difícil mandar en el corazón, hijo.

- Vamos papá. Suenas como a Dumbledore y su cuento de que el amor y el corazón reinan el mundo si los sabemos escuchar –James tragó entero pues esas mismas palabras las escuchó él alguna vez, hacía ya muchos años –Y por si no te has dado cuenta, yo no estoy enamorado de ella, ni mucho menos. Estoy obsesionado que es muy diferente.

-¿Qué lo hace diferente?

- Ella es … Ella es … Yo me siento … ¡Maldición!

- Cuando la vez, sientes que cada instante que ha pasado desde la última vez que la viste, ya no importa, porque al menos por unos minutos, la puedes observar. Así ella te haya gritado en más de una ocasión que te alejes de ella y en esos momentos cuando te ignora, sientes unos deseos inmensos de decirle cualquier burrada, sólo para hacerla rabiar y ver cómo las facciones de su cara cambian por el enojo

-¿Cómo lo sabes? –Dijo Harry mientras seguía asombrado por las palabras de su padre.

- Era lo que sentía por tu madre cuando ella me daba calabazas

Harry trataba de articular una frase completa. Recordaba las historias de amor que él y los amigos de su padre le habían contado. Alguna vez escuchó a Sirius y a Remus burlarse de su padre porque su madre lo había ignorado cuando eran aún eran niños en el colegio, pero jamás se había imaginado que su papá hubiese pasado por las mismas que él.

- Sentí atracción por tu madre desde la primera vez que la vi. Pero era muy joven y no sabía cómo tratar a una chica, así que me ingeniaba cada cosa para molestarla, creyendo que así ella me pondría atención. Lo que logré fue que me odiara intensamente durante seis años. Eso sí, jamás desistí. Siempre albergué la idea que ella alguna vez recapacitaría y se daría cuenta de que éramos el uno para el otro. Y ya vez. Lo logré. En séptimo año, ella no pudo seguir negando sus sentimientos y lo demás ya lo sabes.

- ¿Se supone que ahora debo esperar a que ella no me odie? –James Potter rió con fuerza.

- No lo sé, hijo. Además está tu novia.

- Cho está conmigo porque quiere encajar aquí. No porque realmente me quiera.

- Es muy linda –dijo James, Harry puso cara de idiota mientras la imaginaba –No me refiero a la hermana de Ron –Harry se rió al ser pillado tan fácilmente por su padre.

- Hablas de Cho … Sí es muy bonita. Y era la novia ideal … Hasta que apareció Ginny. No era celosa, siempre dispuesta a adaptarse a mi horario. Nunca le escuché un reclamo por nada. Aunque me desapareciera y luego se enterara en dónde y con quién anda metido.

- Y apareció la hermana de Ron … la hija de Arthur –Harry asintió.

- Ahora parece que tuviera un hechizo puesto en mis boxers, porque cada vez que me muevo ella quiere estar ahí.

- Tal vez siente algo por tus boxers.

- Si acaso de lo que estos tratan de contener –ambos rieron –mañana es mi cumpleaños. Cho ha preparado una reunión. Te quería invitar.

- Parece que no conoces bien a tu novia. La invitación me llegó hace dos semanas –Harry suspiró ruidosamente, esa reunión prometía estar tan llena de gente que desde ya se estaba arrepintiendo de asistir - ¿Qué vas a hacer con Ron?

- Espero que mañana aparezca por la dichosa fiesta y ahí trataré de disculparme. Cuento con que Hermione nos ayude a solucionar las cosas. ¿Algún consejo?

- Ron te quiere mucho y cualquier disculpa honesta que tengas para darle, él la recibirá.

- Me refería …

- Sólo te estaba probando –rieron a la vez –Por la forma en que se han desarrollado los acontecimientos, dudo que ella desee prestarte atención.

- Eso me tortura cada vez más.

- Además está tu novia.

- Ella … Ginny también tiene a alguien.

- ¡Vaya! Eso no lo sabía. Eso hace más difícil la situación –Harry suspiró ruidosamente –¿Estás seguro que ella te corresponde?

- Nop

- Creo que no te importa

- Nop

- Bueno, reconozco los genes Potter en esa sentencia.

- No hay nada que perder con intentarlo.

- No creo que le guste el asunto de tu novia.

- A mi no me gusta el asunto de su novio.

- En lo poco que la conozco no te hará la vida fácil.

- Ya me peleé con Ron y ni siquiera le he dicho nada, ¿Crees que algo pueda ser fácil cuando se trata de mi?

James rió aún con ganas. Mientras se terminaban la limonada, lo golpeó la nostalgia mientras recordaba a su Lily. Él no había tenido que enfrentarse a unos hermanos celosos. Aunque si estuvo ese estúpido e inútil novio que Lily tuvo sólo para molestarlo. Rió al recordar cada broma que los merodeadores le jugaron a ese mequetrefe durante todos los días que pretendió ser el novio de su Lily. Quizás debió haberle dicho eso a su hijo, bueno más tarde lo haría, por ahora se conformaba con verlo ir a bañarse y a esperar la reunión de la orden para esa noche. Esperaba que al menos su hijo arreglara sus problemas con Ron. Y aunque podía equivocarse, sabía que para Ginny, su hijo no le era del todo indiferente.

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Harry se encontraba en su apartamento, su novia tenía todo listo. No pasó mucho tiempo en la fiesta para que el cumpleañero se enojara con su novia por la forma celosa de actuar. No lo dejaba acercarse a nadie y si alguna solitaria mujer tenía la valentía de acercársele era acribillada con frases hirientes por parte de su Cho. Salió a tomar un poco de aire, porque si seguía ahí, de seguro la oriental saldría volando por el balcón y él terminaría en Askaban.

- ¿Qué haces aquí? Deberías estar disfrutando de la fiesta allá adentro

- No hay mucho que hacer allá, todos quieren un pedazo del festejado y ese no quiere compartir hoy nada, con nadie.

- Todos se mueren por tenerte a su lado. Te has desaparecido por semanas y te quieren allá afuera, escúchalos te aclaman.

- Estoy mejor aquí.

- Pues escóndete detrás de la silla, porque escucho los zapatos de tu noviecita, viniendo por ti.

- ¿Y si me escondes? Me portaré bien –la miró y se sonrió -No diré malas palabras.

- Bien, sólo porque me miraste con cara de cachorrito perdido y no soporto verte humillado –él rió –Ven acércate, hazte detrás de mí y cuida tus manos.

- No creas que iba a tocarte, Weasley.

- Lo decía porque algo te puede picar, tonto –La chica volteó a mirarlo directo a los ojos con una sonrisa en ellos. Luego una pared hecha por una serie de plantas se creó justo detrás de ella, Harry iba a decir algo, pero ella tapó su boca.

- ¿Harry estás ahí? –se escuchó un zapateó con enojo pegando en el piso –por qué siempre tengo que buscarlo por todas partes. Será que en alguna ocasión va a dejar que festejen con él. Pronto vendrá su padre y … –el resto de las palabras se perdieron cuando Cho retornó al apartamento y dejó la terraza.

- Vaya, Ginny, es muy interesante –Harry se aproximó a la pared de hojas y cuando la iba a tocar, ella lo detuvo.

- Yo no la tocaría si fueras tu –él la miró y retiró su mano, lo cual hizo que ella riera con ganas –Eres fácil de engañar, Potter. Tu reacción no tiene precio. Es gracioso ver a la gente reaccionar ante lo inesperado –la sonrisa se borró del rostro de él. Alargó su mano, la miró al rostro y tocó la pared de plantas que los separaba de la terraza.

- No conozco mucho de plantas, pero parece una palmera … entretejida, como si se hubiesen unido muchas plantas en una –dejó de tocar la planta y se recostó en la pared, para luego dejarse resbalar por la misma hasta quedar sentado con el piso –ven siéntate, pienso quedarme un rato aquí y creo que te cansarás si te quedas de pie.

- Promete no espiarme mientras me siento, con esta falda puede vérseme todo al sentarme –él sólo sonrió. Ella iba vestida con una falda por debajo de la rodilla y dudaba enormemente que pudiera verse algo cuando se sentase, tal vez si utilizara su imaginación –y no trates de hacerte una película cuando me siente –él rió con ganas.

- Entonces no soy el único incómodo en este lugar –alzó su cerveza de mantequilla y tomó un poco, luego le brindó a ella.

- Me divorcié del licor hace algún tiempo, la última vez que tomé, terminé besándome con un desconocido y perdí a mi novio de ese entonces, así que desde ese día decidí dejar la bebida.

- Sabia decisión de tu parte

- Deberías hacer lo mismo, es muy efectivo y no te metes en líos.

- Prefiero mil veces tener un lío de ese estilo a quedarme sin la diversión de conocer a una linda chica.

- Ves esa es la diferencia entre los dos, tu sólo piensas en divertirte y yo me cansé de hacerlo.

- No creo que te hayas cansado de divertirte, es sólo que lo haces con la persona inadecuada –ella le dio un codazo por las costillas -¡auch!

- Eso fue rudo, incluso para ti, Potter –él le respondió con una sonrisa de medio lado.

- Es impresionante lo que haces con las plantas, Weasley. Te estuve observando el día de la sesión de la orden. Hiciste muchas cosas sin varita. Es para admirar, pocos magos y brujas pueden enfocar su magia sin utilizar una varita.

- ¿Lo has hecho?

- ¿Qué? –él se quedó mirándola con una sonrisa de oreja a oreja. Ella también rió al darse cuenta del motivo esa sonrisa encantadora.

- No me refiero a lo que piensas, Potter. Pregunto si has hecho magia sin varita, alguna vez.

- Esa pregunta sigue siendo muy ambigua, Weasley. Varias mujeres podrían decirte mil cosas llamadas magia, ¡auch! –Harry se sobó las costillas –No es justo, estoy respondiéndote con la verdad.

- No es por honestidad. Es por evitar responder una pregunta legítimamente planteada. Además tu empezaste a preguntar cosas.

- Te estabas poniendo pesada y tenía que cambiar de tema ¡auch! ¿Y ahora por qué me golpeas?

- Por nada, sólo por el placer de oírte quejar.

- Tienes un buen codo izquierdo, y agrego que eres insufrible.

- Sin rencores, Potter. Pero también siento odio por ti.

- En cambio yo no puedo sacarte de mi mente, Weasley.

- Cuidado que la pared es tupida, pero no es aprueba de sonido, te pueden oír.

- Me importa que lo escuches, tu. El resto del mundo puede pasar y seguir –ella lo miró incrédula y bajó la cabeza para hablar.

- Ni siquiera podemos hablar el uno con el otro, sin molestarnos … si somos honestos, simplemente no nos la llevamos bien y ahora sales con que piensas en mi –lo miró y agregó con picardía –pero si yo te odio.

- Yo también, Weasley –ambos rieron.

- Tal vez por eso estamos aquí, porque nos odiamos lo suficiente para mantenernos a distancia.

- Pero en días como hoy … –Harry no podía decir cómo se sentía, porque no lo sabía con seguridad –nuestras vidas no son algo tan normal y … tu eres … y yo … –el chico la miraba con detenimiento pero no lograba articular una frase con coherencia, ella se sentía enganchada a su mirada, observaba sus labios tratar de articular palabras.

- Potter –tomó aire para darse valor –deja de hablar y bésame.

Los besos fueron tímidos al principio pero poco a poco ganaron movimiento y calor, luego ya eran sólo los labios que deseaban el contacto; sus manos inquietas buscaban en el otro algo de piel para sentir y explorar. Y la pared que antes parecía hecha de hojas entrelazadas, dio paso a delicadas florecitas que cubrían la terraza con su belleza y con un delicioso aroma, mezcla perfecta entre rosas y Jazmines.

- Gin –las manos de Harry recorrían la espalda de la chica y ella respondía aferrándose al cuerpo de él. Al fondo la música era fuerte, canciones que traían recuerdos, el frío de la madrugada quedaba atrás, porque el calor que sus cuerpos irradiaban era suficiente.

- Harry –él seguía besándola, buscaba bajo su capa, deseaba sentir la piel de la chica. La sensación de las manos de Harry sobre su piel hizo que ella lanzara su cabeza atrás dejando su cuello libre. Él aprovechó el movimiento para deshacerse en besos por su blanca y delicada piel, tenía algunas pecas que ahora adoraba besar, la sentía estremecerse por el contacto de sus húmedos labios –Detente.

- No quiero, Gin. He soñado besarte así, hace demasiado tiempo y no pienso detenerme.

- Este no es el sitio ...

- Gin, no lo digas, ambos queremos esto.

Ellos realmente se odiaban, pensó Ginny. Eso quería creer. Debían detenerse, era por su bien. Por el bien de los dos. Entonces sin poderla retener, una lágrima cayó por su mejilla, seguida de otras más, pero estaban llenas de tanta tristeza y desconcierto que las pequeñas flores perdieron su color y su aroma.

Ese olor hizo un clic en la cabeza de Harry, obligándolo a detenerse. Él empezaba a entender la conexión de la chica con las plantas. Antes olía exquisito porque ella se sentía bien, pero ahora el delicioso aroma ya no existía y sólo un repulsivo olor a flor descompuesta estaba presente. No la miró; Si lo hacía trataría de convencerla de seguir besándose y ella necesitaba otra cosa. Entonces la abrazó, la tomó en sus brazos y dejó que la calidez del encuentro fuera disminuyendo en ambos. Finalmente la besó en la frente y se levantó, dándole la mano para que ella hiciera lo mismo.

- Entiendo lo del aroma de las flores … es porque te sientes mal –ella asintió sin hablar. A él no se le daba muy bien hablar de los sentimientos y menos los suyos; pero ella empezaba a ser importante para pasarse ese detalle por alto –Entonces asumo que debemos resolver algunas cosas antes de … –ella asintió sin mirarlo, permaneció momentos en silencio, sopesando sus palabras –¿eres feliz con él?

- Tanto como tu con Chang, Potter.

- Entonces hay una esperanza para los dos, Weasley –sonrió con tristeza al oír las palabras salir de su boca.

- Sólo si demuestras ser merecedor de esa oportunidad –él la abrazó de nuevo y le besó la parte alta de su cabeza. Ella se sobresaltó al sentir su mano cerca de su costado, aún tenía el vendaje por una herida recibida el día anterior. Al sentir el estremecimiento de la chica, Harry detuvo su avance y palpó el vendaje, no había rastros de magia.

- ¡Estás herida! –ella asintió –y fue sin magia –asintió otra vez –¿Y vas a contarme o deberé usar algún método de persuasión para hacerte hablar?

- Me voy por la segunda –él la miró apurándola para que hablara –Me lastimé en el parque, bueno me lastimaron, pero hubieras visto a quien lo hizo, ese terminó peor.

- ¿Qué le sucedió? –al verla reír, temió por la seguridad del tipo.

- Un árbol me ayudó y abrazó a mi atacante, el único inconveniente es que como estaba enojada, el cedro lo abrazó tan fuerte que lo escondió por dentro y si mal no estoy sólo hasta hoy debió haber podido salir del abrazo –ella lo miró con cara de inocente, a lo que él sólo pudo reír.

- Entonces el árbol sólo hizo lo que le pediste –ella sólo sonrió –nunca he visto a un árbol abrazar a nadie.

- Pues todo depende del tipo de árbol, este era un hermoso cedro. Tengo afinidad con algunos seres más que con otros y este en particular me recuerda a alguien y por eso puedo comunicarme mejor –Harry la observó con cuidado, sintió una punzada en su estómago al pensar que tal vez ella amaba a alguien más y no era Corner –Bueno este cedro igual que a mi amigo tiene unas raíces fuertes y un gran corazón, por eso me ayudó. Yo sentí el peligro y el cedro sintió mi temor, entonces el árbol empezó a moverse pero el hombre alcanzó a clavar el cuchillo antes de que sus ramas lo abrazaran –Harry se enderezó de inmediato.

- ¡Te alcanzó a enterrar el cuchillo … en tu hígado! –sin pensarlo dos veces, le alzó la camisa y retiró el vendaje para revisarla –¿quién te hizo la curación?.

- Un muggle. Luego Poppy. Alguien me llevó hasta el hospital muggle. Después le avisaron a Dumbledore –Harry observó la herida y la miró pidiéndole explicación –y no me preguntes quién porque no sé. Draco apareció junto a William y me trajeron acá. Poppy me dejó una poción –sin poderlo evitar Harry pasó su mano con delicadeza por la herida

- Pudiste haber muerto –Ginny miró su regazo pero no dijo nada ante la afirmación, era algo que ella simplemente no quería pensar –¿te quedará alguna cicatriz?

- Tenía pensado competir contigo, para ver quién obtiene más cicatrices de ahora en adelante –él dejó de acariciarle la herida para mirarla con consternación –pero Poppy aguó la partida porque aseguró que no se verá nada.

- No quiero tener esa competencia contigo, eres demasiado bella para que andes cargando cicatrices.

- Señor Potter, estás halagándome y eso no se le permite a quien se odia –al ver la cara del chico se molestó porque actuaba igual que Ron, tratando de cuidarla de todo –Te aseguro soy tan aguerrida como tu y un muggle no ha sido, ni será un problema.

- Quisiera jamás verte en peligro, Gin. Prométeme que te vas a cuidar.

- Siempre lo hago. Eso no lo busqué –se miraron por algún rato, perdidos en los ojos del otro.

- Hace un rato, esas flores olían igual que tu –apuntó a la pared que los separaba de la terraza. Trató de encontrar alguna flor, pero ya no estaban, la miró buscando una explicación.

- Las plantas y yo, tenemos una conexión. En ocasiones ellas trasmiten mis emociones, cuando no puedo mantener mis sentimientos bajo control. Ahora hacen lo que quiero, o al menos eso creía –Tocó la pared de plantas y el tejido de palmeras fue deshaciéndose hasta que nada quedó –Llevaba más de un año controlando mis sentimientos para que cuando les ordenara hacer algo, ellas lo hiciesen sin mostrar mis emociones –se abrazó a si misma tratando de sentir un calor que necesitaba en ese momento –Pero apareces tu y todo pierde la forma –Miró sus pies como tomando valor para decir el resto –No hay control de mis emociones contigo y de verdad necesito tenerlo. Harry, necesito poder dominar cada cosa que hago porque has visto lo que pasa cuando todo se sale de mis manos. Lastimo a la gente y eso no puede ser –Lo miró encandilada por el verde esmeralda que la observaba con atención. Y una vez más no pudo contenerse y le besó los labios con delicadeza como si esos labios fuesen a partirse por el contacto –Necesito manejar mis emociones, conocerlas y saber hasta dónde puedo dejarlas ir y tu … tu, me llevas a un lado desconocido. Y justo ahora, necesito algo seguro y aburrido –ella trató de sonreír y lo abrazó para darse valor. Ahora temblaba y no era de frío. Él quería hacerla sentir segura y para lograrlo sabía que sólo había una salida: dejarla ir. Al menos por el momento.

- Veo que todo esto nos lleva a que debes refugiarte en tu aburrido novio, preciosa –la abrazó aún más fuerte y la besó en los labios con ternura. Esa chica despertaba tantas emociones en él, que entendía toda esa locura de los sentimientos y la manifestación con las flores. Igual de confundido se sentía él al estar a su lado –Tal vez la vida nos sonría … Después –le susurró muy cerca de sus labios.

- Harry Potter ¿qué rayos haces y con esa …? Me doy la espalda un segundo, sólo un segundo y te andas besando con esa chiquilla insípida –Harry no miraba a Cho, tan sólo sonreía mirando a Ginny, rodo sus ojos y se volteó.

- Ginny sólo me daba mi regalo de cumpleaños, Cho. No deberías poner esa cara de tragedia. No ha pasado nada –Harry tomó a Cho de las manos y la movió un poco para darle espacio a Ginny para salir del balcón. Cho se dejó llevar pero miraba a Ginny con ganas de triturarla viva. La joven se alejó un poco pero no pudo evitar molestar a la oriental antes de irse.

- ¡Hey! Chang, te daré un consejo gratis. Cuida a tu novio muy bien, porque besa como los ángeles y cualquiera puede querer besar el cielo en sus labios –Ginny le guiñó un ojo a Harry, para luego salir riéndose a carcajadas del lugar. Mientras que la oriental quedaba vociferando cuanta cosa se le ocurría.

Notas.

A petición de muchos de quienes siguen la historia, ahí está un pequeño acercamiento entre Harry y Ginny. Al menos después de una escena de horror por la guerra, hay algo más suave. Como darse cuenta del amor. Espero comentarios referentes a las escenas románticas, porque me considero nula en esto.

Ginny no quiere maltratar a Harry porque sabe que no está preparada para estar con él. Se está dando una oportunidad de crecer. Si muchas lo hiciéramos, tal vez no nos daríamos contra el mundo, cuando por nuestra inmadurez perdemos a gente importante. Soy de las que piensa que lo que ha de ser para uno lo será y esperar a veces es la mejor opción, así casi nunca la tomemos.

No pude evitar poner una conversación de James y Harry (y a petición de algunas). Creo que así le hablaría él a su hijo. Espero haya quedado claro a lo que me refería en cuanto a Cho y Harry. ¡Vamos! Eso que Harry le hace a Cho, no es tampoco digno de elogio. Y de otro lado es lo que ella recibe por ser como es … ambos se utilizan, para medio sobrevivir.