Todo lo mío (?) es para Lizjoo porque es MI TODO y la amo densamente & porque soy de ella para todo lo que guste & desee
Twilight no me pertenece, y la historia tampoco, es de AngryBadgerGirl. Solo me adjudico la traducción
Gracias aEricastelopor betearme este capítulo y hacerlo decente, ya saben (: Y por no permitir que ponga palabras inexistentes XD
El final está divido en dos partes, esta es la primera, así que disfruten :')
"¡No, no, no!" susurré urgentemente mientras trataba de consolar a la hermosa chica que estaba sollozando en voz baja mientras hablaba por su celular. Mirándome, agitó su cabeza diciendo 'no' por un segundo antes de golpear mi mano fuera de su mejilla.
Me di cuenta completamente de que estaba llorando de felicidad mientras hablaba con su madre por teléfono, pero no pude evitar querer consolarla. Los dos habíamos tenido suficientes momentos emotivos como para que nos duraran por un largo rato. De ahora en adelante, solo quería verla sonreír y reír; llenar sus días con sonrisas de alegría, y quizás algunas de lujuria, también. Bueno, no quizás. Definitivamente.
"Ahora ya sé por qué estuviste de un humor tan raro mientras estuviste aquí", le dijo Bella a su madre por el teléfono. "Oh, él lo hizo, ¿lo hizo?" preguntó retóricamente mientras me daba una mirada juguetona.
De hecho, sí lo ha hecho. Cuando Renée estuvo de visita el fin de semana de Pascua, aproveché la oportunidad para hablar con ella en privado mientras Bella tomaba su siesta. Llámame anticuado, pero me gustaba hacer todo de la manera correcta, y buscar la bendición de su madre era parte de eso. Para mi sorpresa, Renée me dio fácilmente su apoyo. Anticipaba totalmente su reticencia, para ser honesto. Bella y yo solo habíamos estado juntos por cinco meses, y había sido tan solo hace tres meses que habíamos compartido nuestros verdaderos sentimientos mutuamente.
Nuestra relación quizás pareciera precipitada para un observador de fuera, pero en el momento en que Carlisle me había dado el anillo de compromiso de la familia Cullen —el usado por generaciones de mujeres felizmente casadas— había sabido que no podía esperar mucho para proponérmele a Ojos Cafés. Había tenido muchos encuentros sin sentido, demasiadas citas aleatorias exclusivamente físicas con mujeres que sabía que no vería de nuevo. En retrospectiva, ahora veía que el camino que había estado siguiendo era algo parecido a morirse de hambre y comer solo un puñado de galletas rancias. Yo había estado 'hambriento' de algo real, algo sustancial, sabía que tenía ese algo con Bella, y no quería dejarlo ir nunca.
Aún así, a pesar de mi impaciencia por avanzar, aún había anticipado que Reneé estaría más vacilante. Afortunadamente, ella no se había mostrado muy sorprendida y no me había dado el exhaustivo discurso de 'necesitas bajarle a la velocidad' que había estado esperando. De hecho, ella me había contado los parecidos que veía entre mi relación con Ojos Cafés y su propio matrimonio con Charlie —mayormente el cómo dos, aparentemente no adecuados, seres podían, de hecho, complementarse el uno al otro. Ella había visto cuán felices éramos y me había dicho que me daba su aprobación de todo corazón. A cambio, yo había prometido siempre poner las necesidades de Bella antes que las mías, sin importar nada.
"Bueno, ¿no eres un soplón?" dijo Ojos Cafés con una risita mientras dejaba el teléfono en la mesita del café frente a nosotros y se subía a mi regazo.
"¿Yo?¿Soplón? No tengo ni idea de que podrías estar refiriéndote", repliqué, fingiendo tomármelo como ofensa.
"Oh, no tienes ni idea, ¿huh? Debí haber sabido por qué mi madre estaba actuando tan raro. Ella estuvo terriblemente sentimental esa noche que dormí la siesta en mi habitación —cuando ustedes estuvieron solos y hablando", dijo, reconstruyendo todo lo que se había perdido por el bien de no echar a perder mi propuesta sorpresa.
"Como dije, Ojos Cafés, estaba tratando de sorprenderte", expliqué. "Y por supuesto que tenía que hablar con tu mamá. No se sentía correcto hacer mi proposición sin su bendición. Era solo que sentía que era lo apropiado". Besé gentilmente su frente.
"Fue tan dulce de tu parte", dijo con una sonrisa. "A mi mamá realmente le gustas. Y está muy feliz por nosotros".
Ojos Cafés saltó fuera de mi regazo para limpiar la mesa, nuestro desayuno ya olvidado a la luz de nuestro nuevo compromiso. Yo simplemente me senté y la miré mientras ella revoloteaba entre la mesa y la cocina, con una enorme sonrisa adornando su cara. No pude evitar reír cuando se volvió loca y empezó a hablar para sí.
"Este es Edward", dijo a nadie en particular. "Mi prometido", agregó, señalándome con un cuchillo para mantequilla antes de desaparecer en la cocina.
Antes de darme cuenta, ella había aparecido de nuevo, esta vez agitando ligeramente uno de sus enormes guantes de cocina en mi dirección.
"¿Conoces a Edward? Él y yo estamos comprometidos", explicó a una persona imaginaria.
Para la tercera vuelta, estaba encontrando esto casi tan divertido como cuando habló con ella misma mientras hacía el crucigrama que yo había hecho especialmente para ella —casi.
"Edward, estas son tus las zorras de tu pasado. Zorras de su pasado, este es mi Edward", señaló entre el espacio completamente vacío junto a ella y yo. "Él es mi prometido. Lo diré lentamente para que todas puedan entenderlo. ¡Proooo-mee-tii-do! Como Beyoncé. ¿Pon un anillo en él?(1) Sí, él lo hizo… ¡Así es!" se regodeó, moviendo su cabeza de lado a lado. "Mi prometido".
Siguió con esa fantasía con un pequeño baile de felicidad que era parte Snoopy, y parte... convulsión moto-neuronal o algo así. Aunque a pesar de todo, era bastante tierno.
"No puedo dejar de decirlo", dijo a borbotones con una gran sonrisa.
"Ya me di cuenta", dije en respuesta con una risa.
"Es solo que… nunca había llamado así a nadie", explicó, su cara adquiriendo una soñadora, y mirada lejana.
"Espero que no. O tendrías que hacer unmontónde'xplicació'", dije en con mi mejor voz de Ricky Ricardo(2) mientras la miraba juguetonamente.
"No, no, nada que'xplicar. Sólo felicidad". Suspiró mientras se trepaba de nuevo en mi regazo.
"Hey, escucha. Yo, uh, sé que aún no hemos hablado de esto", comencé, mi tono volviéndose serio. Traté de sentirme tan optimista como pude a pesar de mis nervios sobre cómo reaccionaría. Pero, ¿Has pensado sobre cuándo te gustaría que nos casáramos?"
"Lo he hecho, sí", contestó, luciendo tan ansiosa como yo mientras jugaba con mi mano. "Pero entonces me puse nerviosa, así que dejé de pensar en eso".
"¿Te haría sentir mejor si te digo que yo también estoy nervioso?" Sostuve su mano mientras esta jugueteaba con mi dedo y yo besaba la palma de su mano.
"Bueno, estoy preocupado de que quizás pienses que nos estamos precipitando. Estoy preocupado de que quizás yo pienso que nos estamos precipitando", confesé.
"¿Tú crees que nos estamos precipitando?¿Eso es?"
"Mi cerebro dice quizás", expliqué, señalando mi sien. Después señalé el lado izquierdo de mi pecho. "Mi corazón dice no", agregué, sonriendo anchamente. "¿Qué hay de ti?"
"Mi cerebro dice quizás. Mi corazón dice fúguense mañana", se le escapó su dulce risa.
"Fugarnos mañana, ¿huh?"Confirmé, incapaz de reírme con ella. Algo acerca de esta intensa euforia que ambos sentíamos tenía sentido perfectamente, sin importar cuán ilógica era. No sabía si era completamente lunático o completamente cuerdo. Solo que era como siempre había sido entre nosotros, desde el principio, nada era lo que parecía. Solo teníamos que seguir lo que se sentía bien. Y esto se sentía increíblemente correcto.
"Confía en mí, Edward, desde que te conocí, mi corazón ha sido bastante bueno convenciendo a mi cerebro de que se calle", confesó con una sonrisa. "Y no me arrepiento de dejar que mi corazón gane. Ni por un segundo".
"¿Menos nerviosa ahora?" pregunté.
"Definitivamente", contestó, besándome dulcemente.
"Bien. Tengo una petición para ti, entonces. Si me permites el atrevimiento".
"Déjala salir", replicó, rascando mi barbilla con la punta de sus dedos.
"Quiero algo realmente especial para mi cumpleaños", dije con una sonrisa.
"¿Quieres que nos casemos en tu cumpleaños?" preguntó, mirándome con sorpresa. Su sorpresa se convirtió en sospecha. ¿Es para que no olvides nuestro aniversario?"
"Ja, ja. Muy graciosa. No, no es para que no olvide la fecha. Pero gracias por tu fe en mí, Ojos Cafés". Agregué, haciéndole cosquillas en sus costillas para vengarme de ella. Solo me detuve cuando empezó a retorcerse incontrolablemente y me aseguró que solo bromeaba.
"Okay. Entonces, ¿por qué quieres casarte en tu cumpleaños?" presionó.
"Porque", comencé mientras besaba cada uno de sus dedos, y me tardaba un poco más en donde tenía el anillo de compromiso. "Fue el día en el que nací, pero si también te casas conmigo ese día, siempre recordaré que es también el día en que realmente comencé a vivir", profesé antes de sostener su cara entre mis manos.
"¿Cómo puedo decir 'no' cuándo dices cosas como esas?" replicó, cerrando sus ojos y recargando su cabeza contra las palmas de mi mano.
"¿Entonces lo harás, dulce niña? ¿Te casarás conmigo el día de mi cumpleaños?" pregunté de nuevo, queriendo nada más que su completa confirmación.
"Mi cabeza dice loca, pero mi corazón dice definitivamente", susurró, justo antes de besarme profundamente.
"¿Qué?" pregunté, notando un pliegue formándose en su cara, haciéndola lucir preocupada.
"Solo estoy pensando… dos meses y medio no es mucho tiempo. Incluso si es una boda pequeña, aún así es mucho que hacer en diez semanas. Me refiero a que… ¿dónde viviríamos? Ninguno de nuestros apartamentos es lo suficientemente grande para los dos. Supongo que podríamos vivir aquí; tendría que mantener la mayor parte de mis cosas en mi apartamento, pero no puedo dar mi parte de tu alquiler y pagar el mío también", pensó en voz alta, su mente obviamente corriendo.
Oh, mierda. Sabía que debí haber sacado esto antes.
"Maldición, ni si quiera sé si puedo conservar mi apartamento. No tengo un contrato de arrendamiento. Es mes por mes. ¿Y si el arrendatario quiere que me mude?" continuó, su pánico creciendo.
"Um. Ya sabes… sobre eso. Iba a hablarte al respecto antes", comencé, riéndome nerviosamente. "Yo, uh, como que conozco al dueño. No es un mal tipo, de hecho. Bastante razonable… amable… digno de confianza, ya sabes, usualmente", balbuceé.
Miré la cara de Ojos Cafés y casi pude ver las ruedas girando en su cabeza. Ella era una mujer inteligente, su padre había sido policía, por el amor de Dios. No solo eso, sino que parecía tener un asombroso sentido intuitivo para cuando yo era evasivo o hablaba con medias verdades. A partir de eso, lo único que tenía que hacer era juntar las piezas. Decir que estaba nervioso hasta la mierda era un eufemismo.
"¿Tú conoces al dueño?" preguntó, levantándome la misma ceja inquisitiva que siempre levantaba cuando me hacía preguntas para las que ya conocía las respuestas.
"Sí… podrías decir eso", ofrecí, mi voz ligeramente temblorosa mientras mis ojos iban de su cara, al suelo, y de regreso a su cara. Sonreí nerviosamente.
"Edward", comenzó, entrecerrando los ojos hacia mí mientras tomaba mi cara y me forzaba a mirarla. "¿Eres tú, de casualidad, el propietario?" presionó, sus ojos perforándome.
"Um, ¿Algo así?" ofrecí patéticamente.
"¿Algo así?" repitió en respuesta. "¿Cómo puedes ser el algo así dueño?"
"Porque el edificio pertenece a Masen Holdings —el fideicomiso. Si miras tu contrato, ese es el nombre que aparece. Así que, ya sabes, técnicamente, realmente no es mío", traté de explicar, a duras penas convencido por mi propia mierda.
"Bien, déjame entenderlo", replicó, agitando su cabeza hacia mí mientras rascaba su frente. "El Fideicomiso Masen es dueño de este edificio, pero tú no, ¿ni siquiera crees que el fideicomiso pertenece a ti?"
"Sí", dije, dejando salir un gran suspiro. Gentilmente la bajé de mi regazo antes de inducirme en mis resbaladizas excusas. "Lo sé. Debí habértelo dicho. Pero cuando nos conocimos, ¿cómo podría? No tenía ni idea de que tú eras el inquilino antes de que te mudaras —lo juro. Y para mí, presentarme como el 'dueño' cuando yo no hacía nada sobre el mantenimiento o recoger la renta… no pude pensar en una forma de explicarlo sin sonar como si estuviera siendo pretencioso. 'Hola, soy Edward. Heredé todo este dinero por el que nunca trabajé, así que compré este edificio. Eres mi inquilina incluso aunque yo no tengo nada que ver con el manejo de la propiedad'. Solo… no pude pensar en una manera de sacarlo. Simplemente no pude", confesé. "Yo no te gustaba desde nuestro primer encuentro. Decirte que yo era el dueño de la compañía listada en tu contrato no habría lucido bien. Al menos no para mí".
"Edward", comenzó, cruzando sus brazos frente su pecho y golpeando sus dedos contra ambos de sus bíceps antes de entrecerrar los ojos hacia mí. "Has querido decirme esto todo este tiempo, ¿le has estado cobrando renta a tu propia novia?"
"¿Esa es una pregunta retórica?, porque técnicamente yo exactamente no quería decirte nada… si, uh, realmente quieres llegar al centro de todo" balbuceé. Cuando ella simplemente me miró, murmuré un débil 'no me lastimes' que salió más como un gemido de súplica, aunque realmente estaba rogando.
"Me temo que solo hay una manera de arreglar esto", me dijo, su cara luciendo seria. Mi estómago comenzó a revolverse y agitarse. Realmente debí haberla hecho enojar esta vez. Probablemente iba a reprenderme por ser un imbécil que dice medias verdades en el que no se puede confiar.
Ahora estaba a horcajadas en mi regazo mientras yo estaba sentado en el sofá, su espalda enfrentando la enorme extensión de la sala. De repente, se alejó de mí, echándose hacia atrás y a punto de irse de cabeza. Rápidamente me incliné hacia adelante para agarrarla, pero ella se retorció hacia los lados antes de rodar por el piso, conmigo encima de ella. Murmuré un 'oomph' cuando me forcé para soportar el mayor peso de mi caída en mis antebrazos y mis rodillas para evitar aplastar a Bella.
"Que empiece la pelea", gruñó fuertemente en mi oído antes de enroscar sus piernas y brazos alrededor de mi torso como una trampa para osos.
No la pelea de nuevo. Ella sí sabe cómo castigarme.
Ella sabía que frotarse contra mí mientras estábamos completamente vestidos, debajo de toda la treta de 'tontear', me volvía loco. Solía hacer esto más seguido antes de que empezáramos a tener sexo. De hecho, pensé que lo había olvidado. Aparentemente no.
"Ojos Cafés, por favor… ¡los muslos no!" pedí mientras rodábamos e intercambiábamos lugares, conmigo debajo. Ella estaba girando sobre sí misma, muy parecido a como un caimán, y, diablos, ella no era tan ágil y sigilosa cuando no estaba parada.
Antes de darme cuenta, me tenía en una llave de tijera, sus tobillos muy juntos, con sus muslos apretando mi cuello. Mis brazos estaban entrecruzados frente a mí, donde ella los tenía fuertemente sujetos por las muñecas.
"¿Vas a volver a ocultarme algo, Edward?" demandó, su voz pesada por todo el movimiento y el tironeo y el apretón mierda-está-poniéndome-duro.
"No, no lo haré", dije entre jadeos, mi tráquea cerrándose en la más agonizantemente erótica forma imaginable.
"¿Lo prometes?", presionó, mientras literalmente presionaba. Mi tráquea estaba siendo lentamente aplastada por las dulces… suaves… ligeramente oliendo a chocolate, curvas de sus muslos. Mis ojos se cerraron mientras me perdía en la sensación de su cuerpo alrededor del mío. Era increíblemente sexy cuando estaba irritada conmigo, y así, mi cerebro gobernado por mi polla, se distrajo un poco.
Tan blanca como la leche, con un olor dulce y hermosa. Quería morir aquí.
"¡Edward!" mi mente corría mientras trataba de recordar por qué estaba tan enojada en primer lugar. "Promete que no me esconderás las cosas. No me importa que tan pequeñas te parecen".
Mierda. El edificio.
"¡Sí! ¡Lo prometo!" dije impacientemente.
"Buen chico", elogió. Jadeé ligeramente cuando noté que su elogio fue seguido por una muy, muy erótica ondulación de sus caderas —el resultado fue que su entrepierna se agitara en un el 'hola' hacia mí, a pocos centímetros de mi nariz. Mi polla hubiera saludado en regreso, si pudiera.
Mi futura esposa, había decidido, era un demonio. Había demasiados conspiradores en este malvado complot como para apoderarse de mi alma, llamados: su hermoso cuerpo, su intoxicante olor, y mi hipnotizada polla.
La verdad fuera dicha, era un tonto si creía que podía terminar ahí la lista. El mayor cómplice en todo esto era mi corazón. Esta mujer podía tener lo que fuera que quisiera —hacer lo que sea que quisiera— siempre y cuando la hiciera feliz. Y es por su felicidad que mi corazón seguía latiendo. Algunas veces latía frenéticamente al simple pensamiento de ella, ante la idea de no ser todo lo que ella quiere. Pero, en el mejor de los casos, mi corazón se hinchaba ante la mera visión de verla sonreír, suspirar, reír. Amaba a Bella Swan, por siempre y para siempre.
Decidiendo terminar mi actual tortura, deslicé mis brazos debajo de ella y cuidadosamente la rodé lejos de mí y hasta su espalda. Me reposicioné para quedar contra ella, recostado en mi costado con mi cabeza sostenida por mi codo. Usé mi mano libre para frotar círculos flojos en su abdomen con la punta de mis dedos.
"No es realmente mi edificio, Ojos Cafés", le dije.
"Edward, no empieces de nuevo con las cosas de tecnicismos" argumentó, rodando sus ojos hacia mí.
"No estoy hablando sobre el fidecomiso, ni nada de eso", le dije. Ella dejó escapar un resoplido de risa, más por su poca paciencia que por humor.
"¿De qué está hablando, Dr. Cullen?" preguntó, mirándome con escepticismo.
"Ojos Cafés", dije, tomando su mano. "No es mío… porque es nuestro. Estoy diciendo que… este lugar, todo, cada viejo ladrillo y ruidosa tubería y tabla crujiente, nos pertenece a ambos. No puedo verlo de ninguna otra manera. No puedo vivir aquí sin ti, y realmente no quiero mudarme", confesé.
"Eso es… me sorprendes", balbuceó, agitando su cabeza. Acarició mi mejilla con el dorso de sus dedos. "¿Cómo puedo seguir enojada contigo cuando dices cosas como esa?"
"Bueno, tenías razón al enojarte. Probablemente no debí habértelo escondido. Pero considerando que yo veo este lugar realmente como nuestro hogar, no solo mío, creo que no me importa a nombre de quién está. Antes de conocerte, esto era solo una casa para mí. Y ahora… ahora es el único lugar en el mundo en el que puedo pensar en cuanto acabo de salir del trabajo, porque tú estás aquí… y eso lo hace un 'hogar' para mí".
"Edward, amor", murmuró, su expresión suavizándose, me besó dulcemente, lentamente, cuando se alejó, pasé la punta de mis dedos sobre las suaves, llenas curvas de sus labios, y sonreí. Su cara estaba relajada, pacífica. Sospechaba que ya había sido disculpado por mi indiscreción, pero quería explicarme más.
"Honestamente, no estoy diciendo esto para apaciguarte", aclaré."Es solo que tenemos buenos recuerdos aquí. Nunca antes he tenido un hogar como este, donde los recuerdos son solo buenos".
"¿Podemos hacer más?" me preguntó, ensanchando sus ojos como una niña pequeña. "¿Más memorias felices?"
"Absolutamente. Mientras más, mejor", susurré antes de besarla suavemente.
"Te amo, Edward Cullen", dijo
"También te amo, Bella Swan. ¿Estoy perdonado?"
"Mi cerebro dice guarda rencor. Mi corazón dice perdona a ese dulce hablador", replicó con una risita.
Me aseguré de que su risa se convirtiera en pequeños suspiros y gemidos mientras lentamente besaba su cara y su cuello. Abrí cada botón de su linda pijama de franela y retiré sus pantalones a juego. De hecho, pasé tanto tiempo como pude haciéndole el amor lentamente a todas y cada una de las partes de su cuerpo: besando, lamiendo, pellizcando, acariciando.
Aprendí todo acerca de la anatomía femenina en la escuela de medicina, y puse todo mi conocimiento en práctica en mis años de coqueteo con mujeres al azar, hasta que me consideré a mí mismo un experto en respuestas sexuales femeninas. Pero, en verdad, no había vivido ninguna experiencia de valor hasta que empecé a intimar con Ojos Cafés. Eso me permitió mostrarle con mi cuerpo lo que no podía decir con palabras.
Para mostrar mi respeto por su necesidad de paciencia y una delicada inmersión en la profundidad de su sexualidad, usé suaves caricias, ligeros roces por su piel, para decir 'no temas', solo quiero hacerte sentir bien. Cuando hacía algo mal, me disculpaba por lastimarla y hacerla llorar, besado sus ojos húmedos ojos, y gentilmente moviendo mi cuerpo dentro del suyo, cada lento y pacífico movimiento sirviéndome para decir 'Hice enojar a una chica que significa para mí más que cualquier otra persona, y lo siento'.
Cómo veía el sexo con Bella era solo uno de los varios ejemplos de la nueva existencia que tenía. Todo en mi vida ahora estaba amplificado, con una plenitud y dimensión hacia todo que me daba muchas cosas reales, sustanciales y valiosas en mi vida.
Las siguientes semanas pasaron tan rápido que se sintieron como si no hubiera podido tomarme el tiempo para relajarme antes de que el tiempo simplemente se apresurara. Registré en el hospital tantas horas como fuera humanamente posible —no quería que hubiera ningún problema cuando me tomara unas buenas, largas y extendidas vacaciones para nuestra luna de miel a finales de junio.
El último semestre de Bella como estudiante estaba llegando a su fin, y parecía que siempre tenía un libro pegado a su nariz mientras tecleaba furiosamente en su computadora. Entre los montones de papeles que tenía que escribir y su examen final, era una ocupada bookworm. Estaba contento por ello, como sea, ligado al hecho de que las largas horas en el hospital me mantenían ocupado a mí.
Cuando no estaba preocupada por la escuela, Bella trataba de dedicarse a los preparativos de la boda con Alice y Rose, pero rápidamente noté que cada interacción que tenía con sus dos mejores amigas usualmente terminaba con ella frustrándose. Ella me aseguraba que estaba 'trabajando en ello'. Supuse, con bastante rapidez, que los típicos planes de boda eran un asunto vil, aburrido, no hecho para nosotros con temperamento débil. O un cromosoma 'Y'.
Antes de pedirle que se casara conmigo, realmente nunca había tenido una idea de todos los detalles. Algunas de mis amigas mujeres de la escuela de medicina se habían casado durante los últimos años, y cada una de ellas se había quejado de una u otra forma sobre cuánto trabajo era, usualmente para la novia, con el novio simplemente asintiendo con su cabeza y prometiendo aparecerse a tiempo. En cuanto a mí, no tenía ni una idea sobre bodas, salvo que había sido invitado a unas pocas. Me había aparecido solo como invitado, bebí, comí, y me fui… la mayor de las veces, con la dama de honor de la novia conmigo.
Pero ahora que me encontraba firmemente parado dentro de los brillantes zapatos de charol de un novio, las bodas habían tomado un enteramente nuevo significado para mí. Bella, aunque no era la mujer más femenina (como ella decía), aún quería al menos las más básicas tradiciones, y yo no podía decir que quería algo diferente. También me gustarían esas cosas. Pero no me importaba especialmente de qué color iba a ser la mantelería en nuestra recepción. Trataba de ser atento cuando podía serlo, tratando de no herir sus sentimientos.
"¿Edward?" preguntó, mirándome mientras comíamos pizza para la cena en el sillón de mi sala. Habíamos pasado gran parte del día reordenando nuestras cosas entre nuestros apartamentos para que así, finalmente —oficialmente— vivir conmigo.
No solo eso, estábamos impacientes por convertir la habitación de Bella en una habitación de invitados para que Renée pudiera quedarse ahí cuando regresara a Boston. Ella estaría ahí por tres semanas enteras para ayudar con la boda y ella no tendría que soportar dormir en un sillón por tanto tiempo. Más importantemente, era bueno porque yo no tendría que soportar no tener a Bella en mi cama por tanto tiempo.
"¿Hmm? ¿En qué piensas?" respondí. Regresándole la mirada mientras levantaba mi botella de cerveza hasta mis labios y tomaba un largo trago.
"Labios", suspiró. "Quiero decir, ¡vamos!" balbuceó, agitando su cabeza rápidamente para aclararla. Quería preguntarle ¿Qué sobre mis labios? A pesar de que ya sabía qué era. Pero simplemente sonreí y dejé que el tema se fuera… por ahora.
"Vamos a hablar acerca de los detalles de la boda, ¿está bien?" dijo, finalmente diciendo las palabras.
"Por supuesto", repliqué, sonriendo exteriormente, pero interiormente esperando que no me bombardeara con un diluvio de preguntas sobre mi opinión sobre cosas sobre las cuales, francamente, no tenía mucha opinión.
"Yo no", comenzó. "Lo que quiero decir es… No puedo. Oh, ¡jódeme!" gruñó, cubriendo su cara con sus manos. Estaba un poco asustado por lo nerviosa y sorprendida que estaba.
"Ojos Cafés, ¿qué es?" pregunté, preocupado de que fuera más que solo por los planes de boda por lo que se estaba estresando, que fuera por la boda en sí.
"Edward… todas estas cosas, son muchas cosas", contestó, el pánico en su voz bastante claro. "Necesitamos un lugar, y un servicio de banquetes y una floristería y un fotógrafo, y un barman, y un cuerpo de camareros, y tenemos que elegir la vajilla y los centros de mesa... olvida una tesis, este es el proyecto más difícil que he tratado de hacer", se lamentó, su frustración causando una profunda arruga en su frente.
"Entonces no lo hagas", dije simplemente.
"No puedo simplemente no hacerlo", replicó frunciendo el ceño. "No funciona así".
"¿Quién lo dice?" pregunté, sonriéndole. "Podríamos fugarnos —ir a las Vegas o incluso a México. Ciertamente no me importa. Solo quiero casarme contigo".
"Yo solo quiero casarme contigo, también. Pero… no deberíamos fugarnos. Sé que es nuestro día y eso pero quiero a mi mamá ahí, y a mi abuelita. Quiero que Carlisle, Esme y Patrick sean parte de un día importante para ti".
"Bueno, sí. Yo también quiero a esas personas ahí. Pero estoy seguro de que vendrán por nosotros, no por el banquete o los centros de mesa".
Bella me miró con una sonrisa y suspiró fuertemente.
"Tienes razón. Es solo que siento que nada está yendo bien. Ni siquiera puedo encontrar el lugar correcto para la recepción. Todos los lados que he visto o ya estaban apartados, o eran demasiado pequeños, o muy lejos… me siento como Ricitos de Oro(3). No puedo encontrar ningún lugar que sea simplemente correcto".
"Tú no eres Ricitos de Oro", la regañé. "Ella es una pedante. Tú simplemente estás eligiendo cuidadosamente. Hay una diferencia", aclaré antes de aceptar agradecidamente un cacho de la pizza que Bella no se había comido.
"Sí, bueno, mejor encuentro las simplemente correctas comida, silla y cama, o no habrá una boda de cuento de hadas", dijo, recargando su barbilla en la palma de mi mano.
"Hey. Podríamos casarnos en la sala de la ciudad y sería simplemente correcto. Mejor que simplemente correcto. Perfecto", le dije.
"Gracias, amor. Eres un Príncipe Encantador", sonrió mientras pasaba su pie por mi espinilla.
"Nah. Soy el gran lobo feroz, ¿recuerdas? Soplo y soplo y vuelo tus ropas fuera de ti", bromeé, tomando su pie y pasando la punta de mis dedos sobre él.
"Hmmm", canturreó, dejando que su cabeza rodara hacia atrás mientras masajeaba gentilmente su pie. Cerró sus ojos y una ancha sonrisa apareció en su cara. "Muy tortuoso de tu parte demoler mi casa de ladrillo con voluntad y prudente toma de decisiones".
"Ella es una casa… de ladrillo", canté, guiñando hacia Ojos Cafés cuando me miró y dejó salir una adorable risa bufada.
"¿Primero cuentos de hadas y ahora los Commodores?(4) Estás arruinando mi fiesta de compasión, haciéndome reír y sonreír de esta maneta. Estaba lista para realmente sentir lástima por mí y todo. Arruina fiestas de compasión", acusó, arrugando su nariz.
"Ya sabes, quizás sería buena idea llamar a mi papá y a Esme. Estoy seguro de que tendrían algunas sugerencias", ofrecí, sintiendo como si fuera hora de que consiguiera algo de ayuda. Claramente estaba fuera de mi punto con esto, y era obvio que Bella también.
Asintió y susurró un suave 'gracias' antes de besarme.
"Además, Carlisle es mi padrino; es su trabajo ayudar. En los viejos tiempos, él habría venido conmigo para secuestrarte en medio de la noche y llevarte hasta mi aldea".
"Todo lo que voy a decir es que gracias a Dios los viejos tiempos están… en el pasado", quitando su pie del masaje de mis manos.
"¿Qué, no disfrutarías ser robada para volverte mi esposa y tener a mis muchos, muchos hijos?", pregunté, fingiendo indignación.
"Estoy a punto de tenerte de cabeza, Cullen. Deja de ser un Neanderthal", me advirtió antes de patearme en la espinilla con el mismo pie que yo había estado acariciando hace un segundo.
"Ves, ahí está la pequeña luchadora y de espíritu libre que amo. Me casaría con ella aquí o ahí, me casaría con ella donde fuera", le dije, esperando que Dr. Seuss(5) entendiera a las mujeres mejor que yo.
"Citarías un libro sobre huevos", replicó, rodando esos bonitos ojos hacia mí.
Extendió su mano y esperó a que le diera mi BlackBerry para que pudiera llamarle a Carlisle. Bella sonrió orgullosamente cuando vio mi teléfono. Ahora era uno de sus hábitos.
"Amo este teléfono", confesó con alegría.
"Sé que lo haces. Estoy sorprendido de que aún te deleite tanto".
"Lo que hiciste con esa cosa… me derritió completamente", murmuró, una mirada soñadora en sus ojos.
"Has mencionado esto antes —repetidamente", le dije con una expresión presumida en mi cara.
"Porque es verdad- no sabía que un teléfono pudiera ser tan… maravilloso", dijo.
"¿Estás hablando sobre sexo telefónico, verdad?"
"¡Edward! Tú sabes de qué estoy hablando", se quejó, golpeando mi hombro.
"No, no lo sé", mentí—muy audazmente.
"Deja de provocarme".
"Oh", exclamé, fingiendo que se me había ocurrido algo. "¿Te refieres a esa vez cuando te senté en mi regazo y borré todos los contactos femeninos? Parece que recuerdo vagamente haber hecho eso".
"Solo vagamente, ¿huh?"
"Sí, pero… ahora que pienso en ellos, creo que te referiste a ellos como Gran Purga de Zorras del 2010. Debo decirlo, disfrutaste mucho mirando".
"Lo hice, no voy a mentir. Mirar todos esos nombres marchitarse y convertirse en ceniza ennegrecida —como malvaviscos asados. Zorraviscas Asadas".
Mis días como 'ese tipo' están bien y verdaderamente terminados", dije, poniéndome serio. "Mis avenas salvajes están bien sembradas(6)".
"Has sembrado suficientes para alimentar un país entero del tercer mundo. El tipo de las avenas Quaker(7) no puede ni competir contigo", bromeó. Fruncí el ceño y la señalé, tratando de culparla por burlarse a mis costillas.
"Lo sé, lo sé. No te emociona la harina de avena", gruñí.
"Desearía estar más impresionada y babeando por eso… pero no puedo resistirme", guiñó.
"Sé que no puedes resistirte a mí", resoplé, tratando de calmar mi valentía magullada. "Es lo que te metió conmigo en este desastre en primer lugar. Ahora háblale a Carlisle para que podamos descubrir una manera en que cargues conmigo por el resto de tu vida", la apresuré antes de robarle un beso.
"Qué carga, un apuesto, inteligente, encantador, y atento médico que me consiente. No le desearía esto a nadie más. Especialmente no a tus zorras", sentenció con un fuerte suspiro.
"Tú, mi querida prometida, eres la verdadera reina de los cumplidos con doble intención. No estoy seguro de si tú inflas o solo aplastas mi ego".
"Ya dame ese teléfono, Dr. Quisquilloso", dijo juguetonamente. Sostuve mi celular por encima de mi cabeza, así que ella trepó por mi regazo, su trasero balanceándose deliciosamente sobre mis muslos.
"Eso es Sensacionalmente-Quisquilloso de tu parte, Ojos Cafés", dije, riendo mientras tomaba su trasero con mi mano libre. Su trasero creó una distracción significativa, y fallé en detenerla cuando me quitó el teléfono y lo sostuvo en su oreja. "Dios, amo tu culo", gruñí.
"Yo también amo mi culo. De hecho, me casaré con él", replicó, agitando su cabeza hacia mí y riendo.
"Mujer, tú adoras provocarme, ¿no? Con tu lengua y tu belleza", dije, dejando que mi mano vagara por la parte de atrás de su blusa, donde se sentía su columna.
"Edward, está sonando", regañó. Rápidamente se volteó para quedar de espaldas, lo que era perfecto, realmente, porque permitía que mi mano se deslizara perfectamente alrededor de su pecho.
"Bueno, gracias, Ojos Cafés. Esto está mucho mejor", bromeé, frotando mi pulgar hacia atrás y delante de su pezón. Sus ojos se ensancharon y sus mejillas ardieron hermosamente cuando Carlisle contestó su llamada. A pesar de eso, no pude evitar seguir excitándola.
"Hola… uh… ¿Carlisle? Sí, hola. Es, um, ¿Bella? ¿Swan?" dijo torpemente, reaccionando como si Carlisle hubiera entrado en la habitación, o al menos, pudiera leer nuestras mentes. Quitó mi mano fuera de su blusa y me miró mientras hablaba con mi papá.
Después de unos buenos cuarenta y cinco minutos en el teléfono, cambiando entre Bella y yo en nuestro lado, y Carlisle y Esme en el suyo, decidimos un plan para la boda. No era solo una manera de ocuparnos de todos los detalles, si no que incluíamos a todos los que eran importantes para nosotros. Terminamos la conversación con Bella luciendo muy feliz y entusiasta, mientras yo respiraba un silencioso suspiro de alivio. Ya no tenía tanto de qué preocuparse, y eso era todo lo que me importaba.
(1) Se refiere a Single Lays de beyoncé, ya saben
(2)Personaje principal en un show llamado I Love Lucy de los años 50's
(3) en inglés Goldilocks, pero así se le decía en i país, es la de la niña y los 3 osos.
(4)Los Commodores son un grupo musical
(5)escritor, poeta y caricaturista, ya saben, el gato con sombrero a rayas.
(6)se refiere a todas sus andanzas con otras mujeres, pero no hay traducción
(7)La marca de avena. El señor en las cajas es un viejito.
Y ya, el siguiente capi no sé cuando lo tendré, porque son cerca de 50 hojas, aunque no creo tardarme más de 3 semanas.
Muchas gracias por su apoyo a través de la historia, de verdad que son unas lectoras super lindas todas :3
Las invito a mis otras traducciones.
Con cariño,
Silvana
