Link y Kairi se encontraban espalda contra espalda, ambos en guardia, frente a él, un ferrus, un caballero oscuro armado y blindado, frente a ella, tres neosombras, seres compuestos enteramente de oscuridad que ella conoció un año atrás. Los prisioneros observaban desde sus celdas ésa siniestra escena sin mediar palabra, incapaces de reaccionar, la presencia de ésos monstruos haría estremecer a cualquiera.
-¿Tienes algún plan de los tuyos?- Preguntó Kairi sin apartar la mirada de sus tres enemigos, que se acercaban lentamente, sus movimientos de brazos y de cabeza eran enfermizos y compulsivos.
-Divide y vencerás.- Soltó simplemente mientras observaba como el ferrus se acercaba sin prisas y sin apartar la mirada de Link.-Como dijiste, yo me ocuparé del ferrus, ya tengo mucha experiencia con él, atraeré su atención para que te deje en paz, tú tendrás que ocuparte de los tres sincorazón.
-Me parece bien.- Dijo para sí misma.
En un parpadeo, ambos se lanzaron en direcciones opuestas, directos a sus respectivos enemigos. Link esquivó con un paso lateral un tajo vertical por parte del ferrus, la fuerza del golpe fue tal que la espada del monstruo es clavó en el suelo, agrietándolo en el proceso. El hyliano aprovechó para llegar a su espalda y golpear su gruesa armadura con su espada, un par de diminutas placas de su armadura salieron disparadas, pero no llegó a alcanzar su carne, el único resultado fue que el ferrus se girase, sin mediar palabra, sin mostrar ningún sentimiento, volvió a alzar su colosal espada para ponerse en guardia con su escudo en frente y su arma detrás de su cabeza, preparado para atacar otra vez. Kairi, por su parte mantenía una lucha frenética, los zarpazos de los neosombras eran imprecisos, pero extremadamente rápidos, ella necesitaba usar pleno uso de su llave-espada para defenderse, en su mente, solo habitaba la imagen de su amigo Sora derribando hordas de ésos monstruos, y ella tenía problemas con tres...
-¡No!- Exclamó de repente. Invocó la magia "reflejo" para crear una cúpula de luz que la protegía de los ataques de los sincorazón, pasados unos instantes, ésta se fragmentó y se esparció a su alrededor en fragmentos. Éstos pequeños proyectiles dañaron severamente a los sincorazón, pero aún no era suficiente.- ¡No voy a fallar, me niego!
Ésas palabras parecieron enfurecer a los sincorazón, pues se lanzaron sin temor a su presa, dispuestos a acabar con ella.
Gant caminaba sin rumbo por los pasillos del castillo, desde las ventanas se podía apreciar que el Sol y el cielo azul avían sido substituidos por un cielo nocturno tapado por las nubes, sin luna ni estrellas. Decidió salir del castillo para tomar el fresco, así que descendió por las escaleras de mármol para llegar al vestíbulo. Caminó hasta llegar a la enorme puerta principal, aunque algo le impidió salir, tenía el horrible recuerdo de su encuentro con Snake, aunque fue breve, fue peligroso para él. Tampoco podía sacarse las palabras del jefe de la cabeza.
-Gant, te veo algo abatido.- Ésa voz le fastidiaba más que nada en el mundo.
-¿Que demonios quieres ahora?- Se giró para encarar a Arktos, quién lucía un semblante serio con los brazos cruzados.
-Se que han cancelado tu misión, y lo siento.- Dijo él simplemente.- Eres un buen mercenario después de todo.
-¿Me tomas el pelo?- La cara interrogante de Gant era todo un poema, causando que Arktos riese a carcajadas.
-Jejeje, si..- Dijo mientras se secaba una lágrima con el dedo.- En fin, me ha dicho el jefe que ahora estás bajo mis órdenes, subordinado.
-¿Disculpa?- Se mostraba incrédulo.- ¿Trabajar para ti? ¿Sabes realmente lo que pienso de ti?
-Me odias, ¿Verdad?
-No, no, no, no. Por favor, yo solo quiero usar éste brazo nuevo, que por cierto, lo tengo gracias a ti.- Dijo intentando mantener un tono relajado, cosa difícil.- Y, no se, dejarse llevar supongo... Ya sabes, partir miembros, romper costillas o arrancar ojos. Las posibilidades son bastante numerosas.
-Quiero que te quede clara una cosa.- Arktos estaba molesto, no se tomaba la amenaza de Gant en serio, pero no soportaba su tono de voz.- Era un combate a muerte, y te perdoné la vida. Te corté el brazo de forma accidental, no tenía la más mínima intención de hacerlo. Se que es difícil, pero intenta no darle muchas vueltas.
-Veo que aún no te enteras.- Soltó, su ceño fruncido y tono de voz delataban su ira.- La pérdida del brazo fue de lo peor, pero eso no me importa. Lo que no soporto de ti es que me dejaste con vida ésa vez, destrozado, desangrándome, tendrías que haberme rematado.- Intentaba reprimir su deseo de enzarzarse a una pelea con él. Se giró para volver a encarar la salida, en busca de un respiro. Antes de irse, miró de reojo a Arktos por encima del hombro.- Estaré loco, pero no lo suficiente para tenerte como aliado, menos tenerte como superior, Arktos.- Después de eso, se fue.
-Nunca aprenderá...
-¡Gant, Gant!- El hombre de negro oyó una voz en su cabeza, sin pensarlo, se paró en seco y contestó.
, mi comunicador es para emergencias.- Parecía que hablaba solo.
-Lo sé, pero para éso te llamo.- Intentó disculparse.- ¿Dónde te encuentras ahora?
-En los jardines.
-Vale, tengo una misión para ti.
-¿Pagada?
-Ya lo veremos.- La voz de denotaba cansancio.- En fin, escucha...
Snake disparó tres veces al jefe, aunque de forma extraordinaria, ninguna bala llegó a darle, parecía que una barrera le protegiese. El soldado se cubrió tras unas estanterías para asegurarse que empuñaba su Colt y no la pistola tranquilizadora.
-¿Que pasa, Snake?- Su ronca voz se hizo sonar por toda la biblioteca.- ¿Acaso no te acordabas de mis habilidades?
-Confiaba en que ya no las tendrías.- Respondió sin salir de su cobertura.
-Entonces ya sabes lo que tienes que hacer.
-Antes de nada, Volgin.- Dijo Snake mientras salía de la cobertura y enfundaba su arma.- ¿El nombre de "jefe", te lo pusiste por ella?
-Te refieres a "The Boss" ¿Verdad?- Snake asintió con la cabeza.- No quiero tener ninguna relación con ella, ésa bastarda hizo explotar Groznyj Grad con el Davy Crockett. Me dijeron que tú la mataste, "Big Boss".
-Si...- Dijo con mucho pesar en su mirada.- Pero todo éso no quita nada, tú moriste, y vi como te alcanzaba un rayo.
-No, un simple rayo no es suficiente.- Volgin dibujó una amplia sonrisa.- Mi amo me encontró y me dio poder. Ahora lo voy a utilizar para acabar contigo. Así que, ¿Segundo asalto?
-Cuando quieras.- Respondió Snake decidido.
Ambos se pusieron en guardia, estaban preparados para un combate mano a mano. En la cabeza del soldado resonaban las palabras de una mujer: "Snake, trata de recordar las nociones básicas del CQC". Él puso las manos en alto, cómo si esperase el primer golpe para contraatacar. Volgin fue el primero en atacar, dirigió un puñetazo directo. Snake supo reaccionar ante ése ataque, agarró el brazo de su atacante para retorcerlo y colocarlo en la espalda de Volgin. Aprovechando su posición, el soldado pateó su espalda para tirarlo al suelo. El otro se levantó al segundo, parecía ileso a pesar de caer de cara.
-Bueno, pongámonos serios.- Soltó con fuerza. De repente, de sus brazos empezaron a salir lo que parecía ser electricidad (Parecía la técnica de Voleph).- ¡Muere!
Un gran rayo eléctrico salió disparado hacia Snake, fue tan rápido que no lo pudo eludir, dándole de lleno. Aparte de el alto voltaje, toda la munición que llevaba encima explotó, dejándolo malherido.
-No recordaba lo fuerte que eras.- Admitió Volgin.- Una persona normal hubiera muerto.
Snake no respondió, volvió a ponerse en guardia, no se dejó intimidar ante sus propias heridas sangrantes en brazos, cadera, piernas y frente, por no mencionar las quemaduras que tenía en el pecho, pero estaba decidido, cosa que sorprendió a Volgin. Ahora Snake tomó la iniciativa, atacó con un par de puñetazos que volaron directamente a su cara para acabar con una patada en el pecho. Volgin retrocedió, pero no fue un golpe suficientemente fuerte para mandarlo al suelo. El otro aprovechó la ocasión para agarrar con fiereza los hombros del soldado, no tardó en aplicar una gran descarga eléctrica sobre él, sin que Snake pudiera soltarse. Era una táctica rastrera y cruel, a la par que efectiva. El soldado no pudo evitar soltar un grito de dolor desgarrador mientras todo su cuerpo se retorcía, poco a poco, se le iban abriendo heridas sangrantes por todo el cuerpo. Finalmente, pudo propinar un un rodillazo al estómago de Volgin, consiguiendo liberarse en el proceso. Cuando él estuvo a cierta distancia después de retroceder unos pasos, volvió a ponerse en guardia. Ambos vieron que toda la biblioteca estaba patas arriba, las páginas de muchos libros estaban por todas partes.
-¡Acabemos ésto de una vez!- Rugió Volgin con furia.
Snake pronto se dio cuenta de sus intenciones, el cuerpo del jefe empezó a generar mucha electricidad, prueba de ello eran los numerosos rayos que emanaban de su cuerpo. El soldado ya había visto eso, así que trazó un pequeño plan, sacó el cuchillo de supervivencia que tenía envainado en el tobillo. Volgin liberó toda la energía que generó en un único rayo azulado directo hacia Snake, éste le lanzó su cuchillo, causando que toda la electricidad parase a la hoja serrada del cuchillo, además se clavó directamente al hombro izquierdo de Volgin, empezó a sangrar pero a él no parecía importarle.
-¿Lo has aprendido de Ocelot?- Preguntó mientras se arrancada el cuchillo y lo tiraba al suelo.
-Me inspire en lo que hizo la primera vez que me enfrenté contigo.- Respondió de forma seca. Se limpió un poco la sangre de la cara, estaba magullado por completo.- Lástima que ya no tenga munición.
-Basta de juegos, solo disponías de un disparo y has fallado.- Su uniforme verde estaba cada vez más rojo a causa de la herida.- ¡Prepárate!- Volgin volvió a usar la misma táctica: Reunir electricidad y dispararla hacia Snake. Pero algo salió mal: La electricidad fue directa hacia el cuchillo de Snake mancado de sangre que estaba en el suelo.- ¡Mierda!- Maldijo él, finalmente sacó una pistola "Makarov" y apuntó al soldado.
Snake sabía que toda su munición había explotado, incluso la que había dentro de su Colt 1911, así que su arma era inservible. Pensó rápido, antes de que Volgin pudiera disparar, Snake se acercó lo suficiente para agarrar la muñeca de su enemigo, retorcerle todo el brazo y tirarle al suelo. Aprovechó para arrebatarle su arma y apuntarle a la cabeza.
-¡No! ¡Otra vez no!- Exclamó él con furia.
Snake notó que la puerta se había abierto, cuando miró, una docena de soldados le estaba apuntando con sus fusiles. Solo supo decir una palabra:
-Maldición...
Kairi había podido acabar con una de las neosombras, estaba exhausta, y ver que aún quedaban dos era tedioso, eran enemigos que nunca paraban quietos. Link, por su parte mantenía su singular duelo con el ferrus. Cumplió su primer objetivo: Alejarlo de Kairi para que no la atacase. Los continuos y peligrosos mandobles de la colosal espada del monstruo no paraba de darle dolor de cabeza. A ésas alturas del combate, los presos empezaron a animar a Kairi y a Link, no tenían mucho efecto en ellos, pero toda ayuda moral era poca. La pelirroja intentaba recordar la forma de luchar de su amigo Sora cunado batallaba con ésos sincorazón. Al ver que ambos monstruos se ocultaban en el suelo en forma de siluetas negras, se calmó, intentaba calcular desde dónde atacarían. Un ruido la alertó proveniente de su espalda, ella aprovechó para girarse velozmente y clavar su llave-espada al pecho de una de las neosombras. El monstruo se desvaneció en un pequeño destello negro. Sólo faltaba una para abatir, llenando de confianza a Kairi. La lucha de Link parecía inútil, raramente podía conectar un golpe y cuando lo hacía, solo saltaban algunas pequeñas placas metálicas de la armadura del ferrus, otro inconveniente era que la velocidad del monstruo aumentaba cada vez que perdía partes de su armadura, dejando a la vista su cota de malla plateada. Finalmente, cuando al ferrus le quedaban pocas partes de su armadura (Solo la parte de las piernas y el yelmo, el resto estaba cubierto por cota de malla), Link pudo deshacerse del escudo de su enemigo para, acto seguido, saltar por encima de él y efectuar un perfecto tajo vertical directo a su cabeza mientras daba una voltereta en el aire, luego aterrizó tras del monstruo. Tras un segundo el yelmo del ferrus se partió, dejando a la vista su cabeza cubierta por un segundo casco más pequeño y no tan grueso como el primero. El monstruo sufrió un brote de ira, intentó matar a Link tirandole la enorme espada hacia él. El hyliano supo esquivarla con una voltereta lateral, aunque su preocupación aumentó de repente.
-¡Kairi, cuidado!- Gritó él, alertando a la chica.
Ella se giró por un momento, vio como la gigantesca arma volaba hacia ella. Sin pensarlo, se agachó para evitar el golpe, la espada pasó por encima de su cabeza, en el proceso, la enorme arma golpeó a la neosombra que se encontraba frente suyo, eliminándola definitivamente.
-Por poco.- Soltó ella con alivio.
-Aún no hemos acabado.- La voz de Link la alertó. Se giró para ver la espalda de Link y al ferrus, quien empuñaba otra espada, un estoque de buen alcance.- Ya queda poco.
-Deja que te ayude.- Dijo mientras se ponía al lado del hyliano.
-No, él es cosa mía.- Respondió con rudeza.
-¡Un poco más y me decapitan, me lo debes!
El ferrus no esperó, se lanzó hacia ambos con fuerza. Una lluvia de mandobles cayó sobre el escudo de Link sin cesar, para la suerte del rubio, el antiguo acero del escudo hyliano no se debilitó ni por los años ni por las incontables batallas que libró en el pasado, aunque las constantes vibraciones causadas por los impactos eran de lo más molestas. Kairi aprovechó la distracción del ferrus para efectuar un hechizo "electro", alzó su llave-espada llenándola de energía, de repente, un pequeño rayo eléctrico impactó sobre el monstruo, dejándolo paralizado por unos segundos. Link golpeó el pecho de la criatura con su escudo para que cayera al suelo. En un parpadeo, ambos clavaron sus respectivas armas en dónde debería tener el tórax, perforando la cota de malla. La agitada respiración del ferrus paró, luego se desvaneció en una nube de humo negro. El silencio de la prisión duró poco, pues los reclusos empezaron a ovacionarles con emoción.
-Vas progresando.- Le felicitó Link.- Lo has hecho bien.
-Pensaba que al tener hierro por encima, sería débil a la electricidad.- Respondió rascándose una sien un poco sonrojada.
-¿Crees que podrás abrir las celdas con éso?- Link desvió la mirada a la llave-espada de Kairi.
-Creo que si.
-¿Realmente nos vais a liberar?- Dijo una delicada voz femenina proveniente de una de las oscuras celdas.
-Así es- Respondió Kairi.
-Chico, acércate.- Ordenó la voz, Link obedeció de forma cautelosa.- ¿Cómo te llamas?
-Mi nombre es Link.
-Link... Llevas su nombre e incluso su escudo.
-¿De que habla?- Kairi se acercó a su compañero.
-De un antiguo héroe legendario.- Respondió la voz.
-Te he dado mi nombre, así que podrías darme el tuyo.
-Por supuesto.- Ella se acercó a los barrotes dejándose ver. La luz del pasillo iluminaron sus ojos azules intensos como zafiros, su rostro fino de piel blanca se mantenía serio, la luz también dejó ver su cabellera rubia amarrada en una larga trenza, su par de orejas puntiagudas y la parte superior de su cuerpo cubierto con un traje azul algo ajustado, marcando su figura esbelta.- Mi nombre es Zelda, líder de los rebeldes de Hyrule.
