Disclaimer: Los personajes son de S. Meyer la creadora de Twilight (Crepúsculo) La historia no es mía, es de la fabulosa María Bravo, yo leí el libro y me encanto la historia y quise hacer una adaptación de esta historia que ella creo. TODOS LOS DERECHOS SON DE ELLAS MENTES INCREIBLES….
Ahora sí, nos vemos en los muchos capítulos que esta hermosa autora creo y plasmo en papel.
Este capítulo es dedicado para todas quienes se dan el tiempo de comentar algo Adriu, CorimarCautela, Yoliki, Dayis, teresa aguirre, ItaPalacios, Mary Lozano gracias chicas, claro que también para aquellas que son lectoras fantasma solo no me asusten por fitas …
(-.-)(-.-)(-.-)(-.-)(-.-)(-.-(-.-)
Música:
Sad Song – Christia Perri.
=Capítulo 30=
Edward intenta encontrar todo el tiempo posible que el trabajo le permite para estar conmigo y aunque nunca es suficiente para nosotros, aprovechamos cada minuto que tenemos. El lunes de la próxima semana volvemos a Seattle. Tengo ganas de ver a mi familia y a Rosalie aunque les he ido contando más o menos todo lo que ha pasado. La noche de Acción de Gracias me recuerda mucho a la
Nochebuena en mi casa, excepto por el pavo, que tengo que decir que a Esme le sale buenísimo. Como no estaremos para Navidad decidimos hacernos regalos.
- Esto es para ti – dice Alice pasándome un paquete que por su tamaño deduzco que son unos zapatos. Lo abro y mi boca cae al ver una caja en la que pone Manolo Blahnik – Edward me dijo que te encantan los zapatos – dice al ver que no digo nada.
- Alice son preciosos – digo sacando de la caja un par de zapatos negros con un ribete en pedrería precioso. La miro y sonrío alucinada. Cojo su regalo y se lo paso – Esto es para ti – lo abre y sonríe.
- ¡Me encanta! – dice sacando un fular igual a uno que yo tengo y que siempre que lo llevo me pide que se lo regale. Está claro que no esperaba unos Manolos por su parte…
- Esto es para vosotros – les digo a Esme y Carlisle. Ella coge el paquete con una risa nerviosa y yo muerdo mi labio esperando que les guste. Edward coge mi mano y me sonríe.
-¡Oh Dios mío! – dice Esme emocionada mirando el regalo. Es un marco de fotos grande con pequeños marcos dentro en el que cada foto representa un momento importante de su vida en común. Desde el momento que se conocieron hasta el nacimiento de Alice.
- Lo hemos hecho entre los dos – digo mirando a Edward.
- Es perfecto – Carlisle se levanta y nos abraza a ambos.
-Muchísimas gracias Bella – dice Esme dándome un cariñoso abrazo – Este es el nuestro – nos pasan un sobre y Alice aplaude riendo. Edward lo abre y saca una fotografía, me la pasa riendo y cuando la veo abro los ojos como platos. Es un conjunto de muebles para la terraza que vimos en un catálogo y que a mí me encantó.
- Muchísimas gracias – Edward les da un abrazo y yo sonrío mirando la fotografía.
- Tenías razón, un conjunto así quedaría genial en la terraza del ático en Seattle - dice ella cogiendo mis manos. La miro y sonrío emocionada.
- Gracias Esme – digo tragando el nudo de mi garganta.
- Gracias a ti – me da un abrazo seguida por Carlisle.
- Bueno – digo cogiendo aire – Y este es el tuyo – digo dándole su regalo a Edward. Lo abre y se ríe. Es un conjunto de pisa corbatas y gemelos en oro blanco.
- Me encanta cielo – me coge de la cintura y me da un suave beso en los labios que hace que me ruborice.
- Eso no es todo – cojo otro regalo y se lo paso. Se nota que es un cuadro o algo parecido, me mira frunciendo el ceño pero sonriendo. Lo abre y lo observa durante un momento, sonríe mientras asiente y clava sus ojos azules en mí.
- Este sí que es perfecto – dice y se ríe. Es un collage con fotos nuestras, que he preparado mientras él estaba trabajando. Tira de mí y me besa hundiendo su legua en mi boca.
- ¡Edward! – digo apartándolo de un suave empujón mientras los demás rompen a reír.
- Y ahora te toca a ti – me pasa una caja dorada cuadrada atada con un lazo. Es el doble de grande que una caja de zapatos pero muy ligera. Desato el lazo y la abro. Dentro hay un precioso vestido largo de color negro con brocados metalizados. Lleva un escote dividido en dos, uno en la zona del pecho, y otro en la zona del estómago, como dos rombos. Lo miro sin poder cerrar la boca y él se ríe al ver mi cara. - Hay más – dice ayudándome a sacar el vestido del todo y sacando un sobre de debajo. Me lo entrega y veo como muerde su labio nervioso.
- Es un vestido precioso Bella – dice Alice a mi lado. Asiento en repuesta. Abro el sobre y saco una nota escrita de puño y letra por él.
"Seguro que estarás preciosa con él, espero que lo estrenes en fin de año conmigo en París. Te quiero.
Edward."
Lo miro y vuelvo a leer la nota. No me lo puedo creer…
- ¿París? – pregunto en un susurro.
- Sí, pasaremos fin de año en París – dice con el ceño fruncido.
- ¡Oh Edward! – sonrió y me lanzo a sus brazos. Me aprieta fuerte contra él y alzando mi cara me besa en los labios.
-.-.-.-.-.-
El viernes Edward me avisa de que tenemos una cena. Alice también va a venir pero él no me dice quien más va a acompañarnos, lo que si me dice es que no es una cena de negocios. Llega a casa a las cinco e intento sonsacarle una y otra vez dónde vamos y con quién.
- Es una sorpresa – me dice cogiéndome de la cintura y dándome un beso para que deje de preguntar.
- ¡No me líes con tus trucos! ¿Por qué no quieres decirme quién viene? – digo tirando de su pelo para que deje de besarme el cuello.
- Si te duchas conmigo te lo digo – dice con una sonrisa pícara.
- Yo ya me he duchado.
- Pues otra vez – dice hundiendo su cara en mi cuello de nuevo. Sube hasta mis labios y ya estoy perdida. Entramos sin separarnos en el baño, lo desnudo a la vez que él saca mi camisón por mi cabeza y me quita las braguitas. Paro para recogerme el pelo, que ya llevo planchado, y él tira de mí para entrar en la ducha. Me moja con cuidado y untando jabón en sus manos recorre mi cuerpo. Jadeo cuando su mano pasa por mi entrepierna y cojo su miembro entre mis manos. Lo acaricio con mis manos llenas de jabón y Edward se ríe mientras alza mi pierna y la enrosca en su cintura. Se agacha un poco y se hunde en mi interior. Me sujeto de sus hombros mientras él empieza a moverse. Bajo mis manos por su espalda hasta alcanzar su trasero y lo empujo más hacia mí. Me besa recorriendo el interior de mi boca con su lengua y gira sus caderas mientras entra y sale sin parar. Noto mi orgasmo crecer y clavo mis uñas en sus nalgas.
- Joder Edward – jadeo y muerdo su hombro.
- Así cielo, apriétame – dice notando como mis músculos se contraen en torno a él.
- Voy a correrme – digo con voz ronca y vuelve a hundirse con fuerza sujetando mi pierna en su cintura. Chillo su nombre cuando noto como nuestros fluidos resbalan por mis muslos y lo abrazo más fuerte.
-Llevo todo el día pensando en esto – dice alzando su cara y mirándome a los ojos.
-¿Crees que nos cansaremos algún día? – le digo con una sonrisa.
- No lo creo – dice moviéndose todavía dentro de mí.
- ¡Edward! – chillo riendo. Sale de mí y cogiendo jabón volvemos a limpiarnos. Salimos y me envuelve en un albornoz, tira de las solapas y me besa con ternura. Lo observo sentada desde la cama mientras él saca su ropa del vestidor. Me mira y sonríe dejando sus cosas sobre la silla.
- Creo que me debes algo… - le digo sonriendo.
- ¿Quieres más? – pregunta inocente.
- No disimules…
- Está bien – dice sentándose a mi lado – Vamos a cenar con Jasper – dice y me mira fijamente.
- ¿Qué?
- Ha venido a verme esta mañana a la oficina. Ha solicitado un cambio de destino.
- ¿Cómo que un cambio de destino? – pregunto sin entender.
-Está dispuesto a renunciar a su puesto de director en Italia para estar cerca de Alice – dice y dibuja una sonrisa en sus labios.
- ¿En serio? – pregunto emocionada.
- Si – asiente riendo – Me lo ha dicho tal cual.
-¡Eso es estupendo! – le digo y lo abrazo tumbándolo hacia atrás en la cama.
-Bueno al parecer está completamente enamorado de ella – dice acariciando mi cara.
- ¿Y tú qué opinas?
- Me gusta Jasper, siempre me ha caído bien, y que esté dispuesto a dejarlo todo por mi hermana dice mucho de él – me dice y sonríe.
- ¿Tu hermana sabe que está aquí? – pregunto hundiendo mi mano en su pelo mojado.
- No, es una sorpresa.
- ¡Le va a encantar! – le beso y él se ríe contra mis labios.
- Trabajará aquí en Nueva York. Creo que en un par de meses estará todo arreglado.
- Ya verás cuando Alice lo sepa.
- Bueno, vamos a averiguarlo – me besa y me levanto para empezar a arreglarnos. Alec nos recoge, recogemos a Alice y vamos a cenar a un restaurante llamado Eleven Madison Park. Es un restaurante precioso, sus techos son altísimos, mesas con manteles blancos, sillas de madera forradas en una tela verde y decorado con flores y luces blancas. Nos acompañan a una mesa para cuatro y nos entregan las cartas. Alice mira a su alrededor seguramente pensando quien más va a venir a cenar. Alice está guapísima con un vestido azul marino que realza sus rasgos. La miro y sonrío pensando en la cara que va a poner cuando vea a Jasper aparecer.
- Esperaremos a la persona que falta. No tardará en llegar – dice él al camarero y su hermana le mira frunciendo el ceño. Al momento veo como abre sus ojos de par en par mirando hacia la entrada al salón, me giro y ahí está Jasper, tan guapo y elegante como siempre. Lleva un traje de chaqueta gris con una camisa negra sin corbata.
Camina hacia nosotros y sonríe mirando a Alice. Veo como ella se sonroja y agacha la mirada sonriendo.
- Buenas noches – dice Jasper clavando sus ojos verdes en Alice.
- Buenas noches Jasper – dice Edward levantándose a estrechar su mano. Me levanto y le doy dos besos sonriendo.
- Me alegro de verte – le digo sonriendo.
- Hola Jasper – dice Alice cuando llega a su lado. ¡Hacen tan buena pareja! Él se inclina y deposita un suave beso en su mejilla.
- ¡Por mí no os cortéis! – dice Edward haciéndonos reír. Alice mira a su hermano y después a
Jasper sonriendo. No sentamos de nuevo y pedimos la cena. Alice no deja de mirar a Jasper de reojo y Edward sonríe.
-¿Qué haces aquí? – le pregunta Alice nerviosa.
-He venido a hablar con tu hermano – dice Jasper bebiendo de su copa.
- Ah… - contesta ella sin duda decepcionada por su respuesta.
- Y a verte a ti – dice él cogiendo su mano. Los miro y sonrío al ver los nervios de ambos. Alice clava sus ojos azules en él y mira nerviosa a Edward que sigue comiendo con una sonrisa en los labios.
- Alice, Jasper me ha pedido un cambio de destino.
- ¿Un cambio de destino? – dice mirando a uno y a otro.
- Va a ser uno de los nuevos delegados de la sede de Nueva York – contesta él tranquilo.
- ¿Nueva York? – dice mirando a Jasper que se gira hacia ella sonriendo.
-Así podré estar cerca de ti – contesta mordiendo su labio.
- Pero…
-No hay peros Alice, he hablado con tu hermano y le parece bien.
- ¿Has renunciado a tu puesto? – pregunta ella perpleja.
- Sí, hay cosas más importantes que un puesto de director – contesta él sonriendo.
- Jasper, no puedo creer que lo hayas hecho.
-Bueno, te dije que lucharía por ti y voy a hacerlo –dice sin dejar de mirarla. Edward me mira y sonríe.
-Gracias Edward – dice Alice mirando a su hermano.
- Espero que se porte bien contigo si no juro que lo mandare a China – dice él haciéndonos reír. La cena resulta muy amena. Jasper es muy simpático y está pendiente de Alice a cada momento. Veo como Edward los observa y sé que está feliz de ver a su hermana tan contenta. Alice se comporta tal como es, no deja de ser la chica dulce y simpática que conozco y algo me dice que será feliz al lado de Jasper. Jasper y Alice se marchan juntos mientras Alec nos lleva a nosotros. Llegamos a casa y estoy agotada. Me tumbo en la cama y Edwrd se acuesta a mi lado abrazándome.
- ¿Estás contento? – digo acariciando su pelo con mis dedos.
- Me gusta verla feliz – dice dándome un beso en el hombro.
- Si, a mí también. Se lo merece.
- Ningún hombre me parecerá lo bastante bueno para ella, pero Jasper se acerca bastante – dice haciéndome reír.
-Es mayorcita para tomar sus propias decisiones Edward.
- Lo sé, pero para mí siempre será mi hermana pequeña. Cuando tenga una hija no pienso dejar que salga con hombres hasta los treinta – dice riendo. Lo miro y le doy un suave beso en los labios.
- ¿Quieres tener hijos? – pregunto mirándole a los ojos.
-Quiero tenerlos contigo – dice metiendo su mano por debajo de mi camisón acariciándome a su paso.
- Edward…
-Ya sé que es pronto, pero podemos ir probando – mete su mano bajo mi tanga y acaricia mi sexo con sus dedos. Me río y él se abalanza sobre mis labios.
-.-.-.-.-…
El lunes él se va temprano a la oficina, tiene que dejar todo organizado antes de volver a Seattle. Jane y yo nos dedicamos a organizar las maletas. ¡Esta mujer es una joya! Como acabamos pronto llamo a Ángela para preguntarle si Edward tiene alguna cita para comer, me confirma que no, y Jane y yo preparamos una comida para llevar.
Iré a su oficina y comeremos en su despacho. Llego cargada con una cesta de picnic, saludo a la recepcionista y a los de seguridad, y subo hasta la oficina de Edward. Cuando salgo del ascensor Ángela está esperándome a las puertas.
- ¡Hola Ángela! – digo sonriendo.
- Eh… hola Bella – dice nerviosa – Edward está ocupado aún, ¿quieres que tomemos algo en la sala de descanso?
- No, no te preocupes. Esperare aquí – sonrío y me dirijo hacia el sillón que está justo enfrente de la puerta del despacho. Ángela me sigue de cerca y se queda de pie delante del mostrador.
-¿Quieres tomar algo? – me pregunta retorciendo sus dedos.
-¿Qué te pasa? ¿Ocurre algo? – pregunto frunciendo el ceño.
- ¡No, qué va! ¿Hoy ya regresáis a Seattle no? – dice sentándose detrás del mostrador.
-Sí, esta noche. Tengo ganas de ver a mi familia, aunque Nueva York me encanta. Espero volver pronto – le digo y sonrío.
- ¡Buenos días! – dice Alice saliendo del ascensor, llega hasta mí y me abraza.
- ¡Vaya, no esperaba encontrarte aquí! – digo sonriendo.
- Bueno, Ángela me ha avisado de que venías y no he podido resistirme a subir ¿Me acompañas a tomar algo? – pregunta cogiendo mis manos.
- Estoy esperando a tu hermano, he preparado algo de comer – digo alzando la cesta.
- Bueno aún va a tardar, anda, acompáñame – dice sonriendo y mirando a Ángela.
- ¿Pero qué os pasa? – digo mirando a una y luego a la otra. Ángela abre los ojos de par en par y niega con la cabeza. Mira a Alice que me dedica una sonrisa forzada - ¿Qué está pasando? – pregunto enfadada.
- Nada Bella, lo digo solo para que no estés aquí aburrida esperando – dice Alice nerviosa. Es la primera vez que la noto tan nerviosa y sé que hay algo que no me están contando. Miro hacia la puerta del despacho y miro a Ángela.
- ¿Quién está ahí? – pregunto clavando mis ojos en los suyos.
- ¿Cómo?
- Ángela, ¿quién está en el despacho de Edward? – pregunto segura de que no va gustarme la respuesta.
-Bella, por favor – me dice Alice a mi espalda y no necesito nada más. Me acerco hasta la puerta y Ángela sale a intentar frenarme.
- Está bien – digo alzando mis manos – ¿Es Tanya verdad? – digo mirándola fijamente. Ángela agacha la cabeza y asiente.
-Llegó de improviso hace una hora aproximadamente – me dice avergonzada.
- Bella ¿por qué no esperamos a que acaben de hablar en mi despacho? – dice Alice cogiéndome del brazo.
- Está bien – le digo y respiro hondo – Ángela cuando Edward acabe le dices que he estado aquí.
- Claro Bella.
- Bien, vámonos – Alice tira de mi brazo y bajamos en el ascensor. Entramos en su despacho y ella se acerca a preparar dos copas. Me pasa la mía mientras me siento en el sofá.
- ¿Estás bien? – pregunta sentándose a mi lado.
- ¿Qué es lo que quiere? Pensé que esto ya había terminado…
- Tanya es una mujer que no se rinde fácilmente Bella, pero mi hermano no va a dejar que se salga con la suya.
- Ojala pudiera oír lo que dicen – le digo dando un sorbo a mi copa.
- Tranquila Bella.
- Estoy tranquila, es solo que no puedo soportar la idea de que esa mujer este cerca de él – le digo y no dejo de imaginar a Tanya y Edward juntos. La puerta del despacho se abre de golpe, aparece él con la cara desencajada, la respiración agitada y se me queda mirando fijamente sin decir nada. Mira a su
hermana un instante y ella se levanta y sale del despacho cerrando la puerta a su espalda.
Dejo mi copa sobre la mesa, me levanto y me acerco hasta él. Levanto mi mano, acaricio su mejilla y él se apoya en mi mano cerrando los ojos. Sé que cree que estoy enfadada, sé que tiene miedo de mi reacción, pero no pienso dejar que su pasado siga afectándonos. Si le doy la satisfacción de discutir por culpa de ella, habrá ganado. Si permito darle importancia nunca acabará, nunca podremos empezar un nosotros sin arrastrar nuestro pasado.
Sigue sin abrir los ojos mientras su respiración se normaliza, tira de mí y me abraza fuerte hundiendo su cara en mi cuello. Me da suaves besos que erizan mi piel sin dejar de apretarme contra él.
-¡Oh Bella! ¿Estás bien? – pregunta separándose de mí y cogiendo mi cara entre sus manos.
- Bueno, un poquito cansada de cierta ex un tanto molesta, pero sí, estoy bien – le digo con una sonrisa y él me sonríe de vuelta.
-¿No estás enfadada? Cuando he salido y Ángela me ha dicho que estabas aquí… – dice frunciendo el ceño.
- No, no quiero darle el gusto, aunque reconozco que he estado a punto de entrar en tu despacho – le digo sonriendo.
-Todo ha terminado – dice acariciando mi mejilla con sus dedos – Al parecer mi madre ha dado la cara por ti.
- ¿Tu madre?
- Tanya ha venido a decirme que no volverá a entrometerse en mi vida. Entiende que he encontrado a la persona con quien quiero compartirla – dice sonriendo.
-¿Y ya está? ¿Así, sin más? – pregunto sin poder creer que todo haya terminado.
- Bueno ha intentado convencerme una vez más, pero al final se ha dado cuenta de que no hay nada que pueda hacer. Mi madre la amenazó con ser ella misma la que hablara con la prensa si no se aparta y ella conoce bien a mi madre.
- ¡Vaya con Esme! – digo riendo y le abrazo.
- Vámonos a casa.
-Me parece una idea genial – sonrío y él se inclina y me besa. Nos despedimos de Alice que promete venir pronto a vernos, y de Ángela que se despide de Edward emocionada. Comemos lo que Jane y yo habíamos preparado en casa y terminamos de empaquetar algunas cosas que faltaban.
Cuando colocamos la última maleta al lado de la puerta Edward se acerca y me abraza por la espalda. Aparta mi pelo y me da un húmedo beso en la nuca.
- Me muero de ganas de llegar a casa – dice metiendo sus manos por el bajo de mi camiseta.
-Yo echaré de menos Nueva York – digo girándome en sus brazos – Pero también tengo ganas de estar en casa contigo – me levanta la cabeza y me besa suavemente. Lo acerco más a mí y hago el beso más profundo. Sube sus manos por mi espalda y desabrocha mi sujetador. Me quita la camiseta, y quitándome el sujetador se agacha a besar mis pezones. Gimo hundiendo las manos en su pelo y tiro de él para besarle en los labios Caminamos sin dejar de besarnos en dirección a la habitación, retira las sábanas y me empuja hasta tumbarme en la cama. Mi excitación va en aumento a medida que lo veo desnudarse sin dejar de mirarme. Una vez que está desnudo tira de mis pantalones lanzándolos a un lado, seguido de mis braguitas. Se tumba sobre mí y me besa acariciando mi cuerpo. Baja por mi cuello dándome suaves besos, chupa mis pezones a su paso, y baja besando y lamiendo mi vientre. Me separa las piernas y abriendo mis pliegues con sus dedos acaricia mi clítoris con su lengua. Arqueo mi espalda jadeando y él traza círculos con su lengua provocándome un inmenso placer. Hunde dos dedos en mi interior y agarro las sábanas con fuerza cuando alcanza ese punto que hace que mi cuerpo se acelere en segundos. Saca sus dedos empapados de mis fluidos y los arrastra entre mis nalgas. Intento juntar las piernas cuando me roza esa parte inexplorada de mi cuerpo, pero él me empuja sobre la cama para que no pueda hacerlo.
- Nunca he…
- Lo sé, tranquila, solo vamos a jugar – me mira y vuelve a hundir la cabeza entre mis piernas.
Vuelve a meter sus dedos arrastrando con ellos mis fluidos y acaricia mi entrada con sus yemas. Su lengua entra en mí a la vez que su dedo ejerce presión en mi ano y gimo cuando mete uno de ellos. Es una sensación extraña pero no me disgusta. Lo mueve en mi interior a la vez que sus dientes atrapan mi clítoris y da suaves golpecitos con su lengua.
- ¡Ah Edward! – chillo notando como su dedo entra y sale. Suelta mi clítoris y chupa con fuerza mientras yo me corro como nunca antes. Saca su dedo y se arrastra por mi cuerpo hasta llegar a mis labios. Sonríe y me besa mientras su erección acaricia mi sexo. Se levanta sobre sus codos y entra en mí despacio. La saca casi por completo y vuelve a entrar con fuerza. Llevo mis manos hasta su trasero y lo mantengo dentro de mí sintiendo como palpita su miembro. Se mueve entrando y saliendo despacio. Acaricio su espalda perfecta mientras él chupa de nuevo mis pezones. Comienza a aumentar el ritmo y nos movemos al unísono. Cuando él entra yo alzo las caderas para recibirlo. Clava sus ojos en mí y veo como aprieta los dientes conteniéndose. Aprieto mis músculos en torno a él y echa la cabeza hacia atrás jadeando. Se pone de rodillas y alzando mis caderas comienza a bombear con fuerza. Clava sus dedos en mis muslos sin dejar de moverse y empiezo a notar como un nuevo orgasmo se aproxima.
Jadeo chillando su nombre mientras me corro en torno a él. Sale de mí y se tumba boca arriba. Me subo sobre él y cogiendo su miembro entre mis manos acaricio mi sexo empapándolo aún más. Lo deslizo de nuevo en mi interior y me muevo arriba y abajo agarrándome de sus manos. Muerde su labio conteniendo sus jadeos y yo acelero el ritmo. Suelta mis manos y acaricia mis pechos pellizcándome los pezones. ¡No puedo creer que vaya a correrme de nuevo! Mi cuerpo es hipersensible a su contacto. Baja una de sus manos, traza círculos en mi clítoris con su pulgar y en solo unos segundos más estallo en mil pedazos.
- ¡Oh cariño! - digo notando como se corre en mi interior sujetándome de la cadera para que no me mueva. Me tumbo sobre su pecho y me abraza fuerte contra él. Permanecemos así unos minutos, o quizá sean horas, pero ninguno de los dos parece tener intención de moverse. Levanto mi cabeza y lo miro a través de mis pestañas. Sonríe apartándome el pelo de la cara y me lanzo a sus labios.
-Ha sido… ¡oh, no sé ni cómo explicarlo! – digo riendo - ¿Era sexo de despedida? – digo mirando su hermosa cara. Ríe echando la cabeza hacia atrás y tirando de mí para abrazarme.
- No cielo, nosotros nunca tendremos sexo de despedida. Esto es solo el comienzo – lo miro y sonríe.
- Te quiero –le digo sin poder creer que este hombre sea mío.
- Y yo a ti – lleva su mano hasta mi nuca y me acerca para besarme. Nos duchamos, repasamos que lo llevamos todo y con ayuda de Alec cargamos todo en el coche. Volvemos a casa.
0o0o0o00o0o000o00o
Bueno, bueno, yo quiero también sexo de despedida, jajaja quién no.
Qué tal Taya se hace a un lado y Esme dio la cara después de todo por nuestra hermosa Bella. así yo creo que ya todas queremos u poquito más a Esme ¿No?
Nos vemos en el siguiente capítulo donde les tengo un anuncio importante, espero cuente como siempre con su apoyo.
Locura realizada…
Cambio y fuera…
By:antoCullen::
Jane.
