Tras casi medio año de no actualizar, y como sé que no es raro olvidar qué ha pasado en una historia tras tanto tiempo abandonada dejo un pequeño resumen de lo que ha pasado, no el más descriptivo pero a muy a grandes rasfos lo que va para entender más o menos sin tener que regresar. El capítulo nuevo está debajo de las cursivas y la línea que divide el capítulo

La historia hasta ahora.

Itachi descubre un complot Uchiha antes de la masacre, mata a varios pero no a todos. Fugaku muere, Mikoto es la nueva lideresa, desconoce a Itachi y Sasuke es nombrado heredero. Los Uchiha aún son objeto de desprecio pero comienza a disminuir una vez que Mikoto toma el control.

Sakura está empeñada en demostrar que puede ser una gran kunoichi a pesar de venir de una familia civil.

Sasuke aún quiere reconocimiento, a pesar de que ahora es el heredero y ya no está a la sombra de Itachi. Aún odia a su hermano pero comienza a desarrollar amistad con Naruto, y en menor medida con Sakura y Hinata.

Naruto comienza a adquirir seguridad, apoyado incondicionalmente por Iruka e indirectamente por Itachi. Se empeña con fortalecer la amistad con Sasuke. Sigue enamorado de Sakura pero empieza a reconocer a Hinata.

Hinata es vista como una heredera débil, su hermana la idolatra pero los demás Hyuga no la ven como una heredera a la altura del clan. Hinata no quiere ser la heredera pero se esfuerza por serlo, se lleva bien con Neji que funge como su protector. Idolatra a Naruto. Su mamá vive aunque estça enferma.

Itachi es parte de ANBU, sin el apoyo de un clan vive por su cuenta y casi como paria en la aldea. Tiene un perro Inuzuka que Hana le dio, suele hablar con visiones que tiene de Shisui y Fugaku.

Ya que Itachi no le dio la oportunidad a Obito de vengarse de los Uchiha, le condiciona no atacar Konoha a cambio de que cubra los rastros de Akatsuki durante sus misiones ANBU. En una misión con otros ANBU y Jiraiya (que lo detesta) manipula las cosas para cubrir la huida de Sasori y Orochimaru. Sabiendo que Orochimaru es una amenaza, decide acabar con él, no lo mata pero lo aleja obligando su deserción de Akatsuki. Sasori huye pero Itachi termina mal herido.

El Hokage organiza un torneo entre los estudiantes de la Academia, similar a las pruebas chunin pero sólo para demostrar las habilidades de los estudiantes. Los cuatro participan con resultados diversos, Sakura es eliminada pero queda en una buena posición lo que le da seguridad y confianza, Naruto y Hinata pelean una semifinal, Hinata se da cuenta que tiene ventaja pero no la aprovecha, esperando que Naruto gane, el tiempo se acaba y quedan empatados. Sasuke llega a la final y la gana.

Sasuke reafirma su lugar como heredero, adquiere más seguridad. Hiashi quita a Hinata como heredera, pone a Hanabi en su lugar.

Sin el peso de ser heredera, Hinata se dedica a labores más apacibles, quiere dejar de ser ninja. Comienza a visitar a Itachi, al saber que está incapacitado y que seguramente nadie lo va a ayudar, como sabe que aún no la ven bien en casa, decide vivir con Itachi. Su decisión y por diversas cuestiones Sakura, Naruto y Sasuke comienzan a reunirse en la casa de Itachi, éste pasa a ser una especie de mentor, al ver las posibilidades en el futuro si esos cuatro se hacen verdaderos amigos. Les hace conocer parte de la historia de la aldea y los entrena ocasionalmente.

Danzo comienza una nueva ofensiva contra los Uchiha, usa el Mangekyo de Shisui para hacer que unos Uchiha maten a ninja de otros clanes para así el resentimiento contra ellos, envía esporádicamente a miembros de Raíz para matar a Uchiha en eventos aislados, la paranoia del clan regresa y su aislamiento. Itachi evita tantos de esos asesinatos pero no puede todos.

Ya que en la casa de Itachi encuentran lo que les falta en otro lado (o que buscan) se hace rutina que pasen tiempo ahí, Itachi hace planes para ellos, comienza a pensar en planes para él mismo. Cuando el comandante de ANBU nombra a Itachi su sucesor y los asesinatos de Uchiha se incrementan, éste decide que es hora que Sasuke y los otros sigan su camino por su cuenta, envía a Hinata de regreso a su casa y anuncia su mudanza con el Comandante de ANBU, dando por terminado el tiempo que compartían, los cuatro chicos comienzan a pasar tiempo en las casas de los demás.

Cuando los de Raíz matan a una niña Uchiha —amiga de Sasuke— Mikoto decide que deben irse.

Mikoto organiza una fiesta de cumpleaños para Naruto. Ese día Itachi le dice la verdad de sus papás y le da una fotografía de ellos. Después de la fiesta, Mikoto les dice que los Uchiha se irán pero que Sasuke se quedará en Konoha con Uruchi y Teyaki.

Con la ayuda de su Mangekyo (que tiene una habilidad similar a Obito) los Uchiha abandonan Konoha sin que nadie se dé cuenta, Mikoto y sus principales consejeros se quedan y en una reunión con el Hokage les anuncian que irán y desaparece.

Por presión de Danzo, el Hokage envía a miembros de ANBU y Raíz a buscar y detener a los Uchiha. Itachi encuentra a los de Raíz y ANBU en camino de regreso de una misión, recibe la orden de unírseles sin saber a quiénes está persiguiendo, cuando descubre que son los Uchiha, tiene que decidir entre el clan y los ANBU/Raíz, se da cuenta que Danzo había enviado un equipo especial para matarlo, Kisame aparece para ayudarlo.

En Konoha, se sabe de la salida de los Uchiha. Sasuke, Teyaki y Uruchi se mudan a la casa de Itachi, Naruto va a vivir con ellos. Mientras Itachi se presenta con el Hokage y los ancianos, al confirmar que trataron de matar a los Uchiha de nuevo, decide abandonar la aldea pero antes intenta matar a Danzo, que usa un Izanagi e Itachi termina matando a Homura. Huye de la aldea para unirse a Akatsuki.

Los Uchiha llegan a la Aldea Oculta de la Sangre, que alberga sólo a ninja con límites de sangre y fue fundada por Orochimaru y no está muy lejos de la Aldea Oculta del Sonido.

Sasuke se va de Konoha cuando sale de la Academia, va a la Sangre. Naruto viaja con Jiraiya. Después de que pasa tiempo conviviendo con los demás clanes de Konoha, Hinata decide que también quiere conocer el mundo y se une a un equipo diplomática que recorre las aldeas para proponer un tratado de paz y colaboración. Sakura se queda en la aldea entrenando con Tsunade.

Casi cuatro años después. Naruto regresa a Konoha, tiene mejor control sobre el zorro, no lo detesta y hasta se lleva bien con él. Se encuentra con Sakura.

Sasuke ha entrenado con Orochimaru y también ha organizado equipos formados por miembros de distintos clanes, Hebi es uno de ellos. El grupo de Hinata los visita, se encuentran y se ponen al tanto con lo que pasa en Konoha. Sasuke le dice que tal vez visite Konoha un día, ella regresa a la Hoja y se encuentra con Naruto.

Itachi pasa su primer par de años en Akatsuki cumpliendo las misiones que se le daban, dándole igual si mataba o no, después de una misión en particular en que mata a algunos ANBU de Konoha decide que debe hacer algo y comienza a cambiar a Akatsuki, integrándolos a la Lluvia y animando a Nagato a ser más independiente de los planes de Obito. Capturan a colas, después hay una separación, Obito y Zetsu se van, Akatsuki comienza a formar parte integral de la Lluvia.

Comienzan a haber ataques aislados a aldeas en las distintas naciones, no se sabe quién los perpetra, rumores de una posible guerra.

Akatsuki por su cuenta captura a otras bestias con cola a excepción de Naruto, Yugito y Killer-B.

Obito ataca Konoha con el Tres Colas. Naruto y Sasuke lo confrontan, Sasuke lo controla con el Sharingan y Naruto habla con él. Asuma queda malherido en el combate.

Comienzan las pláticas de alianzas entre las aldeas. Obito mata a Mei y toma el control de Kiri, culpa a nijna de Kumo. Se declara la guerra entre el País del Rayo y el del Agua.

Naruto le dice a Sakura y Hinata de sus padres, Hinata tiene una "cita" con él.

Itachi y Konan visitan la Sangre para plantear una alianza, las cosas no salen bien, Sasuke e Itachi pelean, no hay ganador real pero queda claro que Sasuke ya no pelea solo, que ya sabe pelear en equipo. Itachi no. Konan aprende de la enfermedad de Itachi.

Naruto va con Jiraiya a Kumo para entrenar con Killer-B.

Mikoto decide no aliarse con nadie.

Obito decide atacar.


XXIX

La Sangre derramada I

Mikoto nunca se consideró alguien ingenua, confiada quizá pero jamás ingenua, ni siquiera en sus años de joven kunoichi y comprometida con Fugaku, ni siquiera en esos tiempos podría habérsele llamado así. Y si en ese entonces no fue ingenua, ahora lo es menos que nunca, sus años como lideresa la han endurecido en muchos aspectos. y la han hecho más sagaz en otros.

Sabe que es mucho más abierta que Fugaku, Madara y otros líderes, pero reconoce que si debe elegir entre salvar a los Uchiha y su aldea, aún se inclinará por los Uchiha. Claro, sólo si ambos estuvieran condenados y sólo pudiese salvar a uno.

No se había detenido a pensar realmente en eso, hasta el momento en que Shiori Asai y un conjunto —no reducido— de líderes de clan solicitaron recibir a un numeroso grupo de ninja no provenientes de clanes. De acuerdo a las explicaciones de Shiori, ese grupo se había formado del mismo grupo que la Sangre, sólo que en vez de verse amenazados y perseguido, ellos habían visto sus pequeñas aldeas arder por toda clase de conflictos.

Admite que al principio le sorprendió la mera propuesta, porque estaba convencida que todos estaban interesados en mantener a la Sangre tal y como era, pero fue hasta que tocó ese pensamiento que se dio cuenta lo que estaba diciéndose así misma, y fue con cierto horror que se dio cuenta que esa idea —en esencia— era idéntica a la ideología de Madara e iba directamente en contra de lo que ella había tratado de promover en los Uchiha más jóvenes, cosa que vio su cristalización en las acciones de Sasuke y sus equipos mixtos.

Sonríe al recordar a su hijo y sus Serpientes, la gente había comenzado a llamarlos así y Sasuke lo detestaba, pero ¿qué esperaba dándole a los equipos justo nombres de serpientes?

Sasuke es el cúmulo de todo lo que ha querido transmitir en los Uchiha, y un poco más, porque mientras ella quería cimentar la posición de los Uchiha colocándolos en la cumbre de la Sangre, Sasuke supo hacerlo pero no a través de los logros individuales, sino de los logros compartidos, no sólo entre Uchiha; algo que ella no esperaba y él consiguió por cuenta propia. Al verlo comprende que lo que necesitaban para transformar su posición en Konoha no era dirigir sus esfuerzos en imponerse por encima de otros para que los reconocieran, sino enfocarse en sus pequeños, porque el cambio que ella percibe ahora como verdaderamente certero no es el de gente como ella, Subaru o Tetsu, sino de los Uchiha jóvenes como Sasuke y Tatsuya, porque ese cambio no está en manos de los adultos que deciden que quieren cambiar sino en los pequeños que algún día sustituirán a los adultos.

Como sea, la propuesta de Shiori al principio fue rechazada pero conforme iniciaron las pláticas entre los demás líderes de clan y aquellos del grupo de civiles fue ganando adeptos hasta el punto que incluso Subaru y otros Uchiha estuvieron de acuerdo.

Ella no lo estaba, en el fondo realmente no apoyaba la idea, pero no se fía enteramente de sus instintos desde hace varios días, y culpa a Itachi por eso, no sabe si le contagió su paranoia o lo que sea, sus palabras le hicieron comenzar a sospechar de todo lo que daba por certero antes, y lo detesta. Ahora ve intenciones ocultas en casi todas las personas que la rodean, y se pregunta si Itachi ha vivido de ese modo todo este tiempo, es agotador.

Por fortuna ella tiene gente en quien confía ciegamente, y aunque ahora son contados, han sido el apoyo que necesita.

Decidió dar su anuencia a la petición de Shiori. Si los Uchiha habían cambiado para bien, quizá el cambio en la Sangre no sería tan malo.

Ahora se encuentran en la celebración de la apertura de la Sangre. Los recién llegados fueron recibidos, una parte será colocada en el interior de la aldea, la otra a las afueras mientras se condicionan los espacios. Mikoto reconoce que son demasiados, y sin duda un refuerzo notable para los números de la aldea en caso de la guerra llegue a ellos.

—No estás convencida, ¿verdad?

A la pregunta de Subaru ella se limita a sonreír.

—No es tan obvio, ¿verdad?

—Claro que no, siempre has sido buena ocultando lo que en verdad piensas.

En boca de otro eso pudo haber sido una ofensa, pero viniendo de Subaru sólo se gana una risita de la lideresa. Hace ya varios días que dejó saber a la Sangre de su relación con Subaru. Sorprendió a más de los que esperaba, creyó que más ya imaginaban lo que había entre ellos dos, eso la hizo sentir orgullosa de un modo extraño. Sasuke no se lo tomó muy bien, pero al menos no prometió matarlo como hizo Itachi, y ahora es capaz de cenar con ellos sin silencios incómodos tan largos. Tratándose de su hijo, eso es un triunfo indiscutible.

Cualquiera diría que no es momento para una celebración, no cuando hay una guerra a la distancia que amenaza con extenderse, pero Mikoto trata de convencerse que esos recién llegados pueden hacer la diferencia al momento de pelear.

Si es sincera, prefiere aliarse con la Lluvia, no se lo ha dicho a nadie pero el día que decidió aceptar la petición de Shiori, envió un mensaje a Konan, solicitando retomar las pláticas de alianza.

La noche sigue su curso junto con la celebración. Sasuke desapareció en cuanto pudo y Mikoto no lo culpa, ella misma quiere irse pero su cargo le obliga a permanecer hasta que decide que es suficiente, sabe que tiene una imagen qué mantener pero no le gusta ser complaciente con alguien que apenas empieza a conocer.

Se incorpora, Subaru y Tetsu con ella, espera que pueda irse sin llamar demasiado la atención, pero Shiori la llama desde su extremo de la mesa y ella maldice mentalmente, ahora tendrá que justificar su salida.

—¿Te vas ya, Mikoto-san? —pregunta la líder Asai.

La Uchiha se gira hacia la multitud e inclina levemente la cabeza.

—Asuntos de clan qué atender me obligan a retirarme, pero espero sigan disfrutando la velada, reitero mi bienvenida a todos.

Hay intercambios de saludos, agradecimientos y despedidas. Tetsu mueve la cabeza, animándola a irse, sabe que el contador ni siquiera quería estar ahí. Retoma su salida, Tetsu al frente y Subaru apenas detrás de ella.

—Deberías quedarte si quieres —dice Mikoto—, sé cómo regresar —agrega con una sonrisa.

—¿Qué impresión daría si dejo que mi querida se vaya sola? -replica Subaru.

Mikoto suelta una risita, divertida con la idea. Sigue su camino a pesar de que varios la llaman pidiéndole que se quede, ella niega sólo una vez, dejando claro que no importa de quién se trate, ella ha tomado una decisión y no se quedará más tiempo.

Hasta que las demás voces se callan y es una única voz la que le llama, contrario a lo que ella ha decidido, se queda paralizada en cuanto la escucha y se gira con descrédito.

—¿Por qué tan pronto, Mikoto-chan?

El escalofrío que recorre su figura se mezcla con la sorpresa y la ira, es la última persona que imagina —y quiere— escuchar en ese momento. Espera que haya sido una confusión a causa del cansancio, pero no, Madara está tranquilamente de pie al lado de Shiori, quien ha retrocedido unos pasos pero no parece pronta a huir. Los pensamientos se van uniendo en su mente, la comprensión da orden a las ideas y sus consecuencias.

—Informa a Sasuke, apliquen el protocolo Ahodori,

Tetsu se desvanece sin siquiera asentir, Mikoto endurece la mirada y trata de darle fortaleza a su posición, le alivia que Subaru se quede con ella, sólo necesita unos minutos, sólo unos cuantos.

—¿Desde hace cuánto lo has planeado, Shiori-san?

La Asai sonríe pero la dubitativa mirada que lanza al Uchiha le dice de inmediato todo, lleva mucho tiempo haciéndolo pero no está segura de su aliado.

Todos los líderes se han puesto de pie y/o se miran confundidos sin comprender, no se necesita ser un genio pero sí alguien observador —y tener un Sharingan— para saber quiénes están realmente sorprendidos y quiénes están fingiendo, quiénes están aliados con Shiori —y por tanto Madara—. No le tranquiliza la perspectiva de los números.

—Es el momento de decidir Mikoto-chan ¿estás conmigo o no?

—¿Cómo ellos? —señala despectiva a Shiori—, ¿de verdad estás confiando en él, Shiori-san?

Quiere ser agresiva e hiriente, decir todo lo que piensa de la lideresa y sus acciones, pero necesita más tiempo, no puede avivar los ánimos, no todavía.

—Ustedes son el pasado, es momento de que la Sangre dé el siguiente paso.

—¡Él es el pasado! —grita alguien más—, ¿qué tiene que ofrecer a nuestra aldea?

—¡Mucho!, ¡seremos una aldea protagonista en la nueva época!

Mikoto no vivió los tiempos de esplendor de Madara, pero siempre hubo suficiente información como para que ella tenga una perspectiva de cuál era su ideología, no muy diferente a lo que está pasando.

—Y supongo que ellos también son parte de su plan, ¿no? —mira a los ninja que han recibido.

Quiere sonreír al ver la ceguera de Shiori, los líderes que —al parecer— la apoyan, esos ninja que se aliaron con Madara, pero no le pasa por alto la amenaza que todo eso representaba. Piensa brevemente en las palabras de Itachi, se pregunta qué era lo que había visto y no le dijo, es muy tarde para culparlo o sentir culpa por no haber preguntado o hecho más.

—Ha pasado tu tiempo al frente de la Sangre, Mikoto…

—Basta —interrumpe Madara— ¿no te das cuenta que sólo nos está haciendo perder tiempo?, ¿Sí o no, Mikoto-chan? Te unirás o nos combatirás.

Ella no esperaba que pudiera entretenerlos por mucho tiempo, pero creía que podría al menos lo indispensable. Madara sabe que ella los está haciendo perder tiempo, y no va a seguirle el juego. Sólo le queda una última carta.

—Tú no eres Madara —dice con la mayor seguridad de la que es capaz—. Estás engañando a todos ellos, colocándote un nombre que no es tuyo, ¿quién eres en verdad?

Tal y como esperaba, su declaración desata una ola de confusión y sorpresa, las miradas posadas en el enmascarado son de duda.

—¿Y qué se supone que significa eso?

—¿Cómo puedes demostrarnos que eres el verdadero Madara?

—No tengo que demostrarles nada.

No hay ningún indicio en el otro Uchiha que delate si es verdad o no, claro que la máscara ayuda bastante.

—Eso es un no, entonces. Adelante -declara el enmascarado y da la orden de ataque.

Mikoto no duda, toma de la mano a Subaru y se teletransporta junto con los Uchiha más cercanos al interior del barrio Uchiha. No le toma mucho darse cuenta que Sasuke ha obedecido, el protocolo Ahodori lo ideó como una estrategia de escape y se alegra de no haberlo mencionado más allá de su círculo de confianza.

—Vamos —la apresura Subaru.

Buscan aprisa algún rezagado en el barrio, hallan a la última patrulla de evacuación, los teletransporta al punto de reunión, se sorprende al ver que no sólo hay Uchiha sino miembros de otros clanes, y los integrantes de las Serpientes.

—Debemos irnos —dice obligándose a callar los pensamientos que le demandan decir lo contrario.

Ante el peso de la mirada de muchos, ella se dirige inmediatamente a Tetsu y Subaru, a quienes nota indecisos pero no puede permitirse dudar ni repensar sus palabras, no pueden regresar, no importa que han dejado a muchos no Uchiha atrás, no todos se aliaron con Madara y Shiori, si regresa irán directamente contra ellos, no puede arriesgarse.

—Debemos regresar.

Mikoto no puede creerlo, de todas las personas que esperaba le debatieran su decisión, Sasuke es el último en el que hubiera pensado.

—¿Por qué?

—¿Por qué? —revira Sasuke.

Mikoto lo contempla por un momento, el gesto de su hijo es seco y adusto como siempre, pero puede distinguir el descrédito en sus facciones.

¿De verdad es tan mala la idea de querer salvar a su clan?, ¿no es lo que han tratado de hacer todos los líderes anteriores?

Desde Fugaku hasta Madara, todos los líderes pusieron a los Uchiha antes que todo lo demás, ella no es así, ella no pasó por encima de nadie para ponerlos a salvo, al contrario, tuvo que perder a muchos para darles un nuevo lugar, una mejor posición, un espacio en el que pudieran tomar el lugar que tantos les habían negado. No es su culpa que ahora haya quiénes han decidido que no quieren eso para ellos, que quieren perseguirlos.

Repasa sus palabras y sus acciones, lo que hasta hace unos segundos se escuchaba perfectamente lógico, lentamente le va pareciendo una aberración y su admiración por el cambio que vio en Sasuke lo más maravilloso que ha presenciado. Su hijo llegó donde ni su esposo, ni ella pudieron.

Sasuke ha roto la maldición que históricamente ha perseguido a los Uchiha.

—Voy a regresar —dice su hijo.

Al parecer, el tiempo que se ha tomado en dar una respuesta ha sido tomado como duda, quizá negación a retornar.

—Regresaremos —responde con certeza—, tú y las Serpientes se encargarán de evacuar a todos los niños y los integrantes de los clanes que no se han unido con Shiori, no te detengas a pelear tu misión es sacar a todos y llevarlos a un lugar seguro.

Como es de esperarse, Sasuke frunce el ceño, confundido por el giro tan repentino no sabe si asentir o negar.

—Podemos pelear, tenemos más diversidad en nuestras capacidades que los Uchiha, seremos mejores como apoyo para ustedes que ayudando a evacuar la aldea.

—Precisamente porque ustedes están mejor equilibrados que nosotros, van a hacer eso, porque la prioridad es sacarlos, podemos reconstruir la aldea en cualquier otros sitio.

—Debemos apresurarnos, Mikoto —dice Subaru—, o será demasiado tarde.

Madre e hijo tienen un nuevo intercambio de miradas, sólo aquéllos que los conocen saben que es más una batalla de voluntades, cuando Sasuke da un pequeño paso hacia atrás queda claro que Mikoto ha ganado. La lideresa Uchiha da instrucciones mientras da la señal y de inmediato ordena el regreso a la Sangre.

Mikoto coloca una mano sobre su hombro y le da un leve apretón.

—¿Todos son leales? Los Asai, Aoki y Sasaka son algunos de los que están con Madara —le dice al oído mientras contempla a los integrantes de los equipos—.Nos veremos cuando hayas acabado —le dice y va de regreso a la aldea.

Sasuke no se detiene a pensar en la breve despedida, mira a las Serpientes y aspira profundamente, le irrita la orden —y no se atreve a pensar que su madre le había prometido no ordenarle nada—.

Zimuguri y Yamahakashi resguardarán a los que ya están aquí y a todos los grupos que los demás traigan. Vamos.

—Fue Shiori Asai la que empezó todo esto, ¿no? —escucha a Suigetsu quejarse— Tenemos a dos Asai, ¿van a venir?

Sasuke se detiene en seco obligando a todos a que lo hagan también, se gira a Suigetsu quien de inmediato siente la amenaza, los demás lo hacen también.

—No voy a cuestionar las lealtades de nadie, pero si hay quien tengas dudas o esté pensando traicionarnos, es el momento de irse.

Los dos Asai miembros de los equipos ni siquiera se miran entre sí, y son los primeros en retomar el paso, gradualmente el resto de los equipos los siguen, Sasuke ve a Suigetsu que sonríe y asiente. Siguen adelante. Todos son leales.

Para cuando Mikoto llega a la Sangre, ha pasado casi una hora desde la declaración de Mdara, y la única palabra con la que puede describir el escenario que se encuentra es caos. Hay un gran número de muertos por doquier, descubre con tranquilidad que en su mayoría son del grupo de ninja que Shiori insistió en recibir, cada vez que encuentra el cadáver de alguien que conoce se enfurece, en parte porque esa persona ha muerto y en parte porque sabe que si hubiera escuchado lo que Itachi trataba de decirle, tal vez pudo haberlo evitado.

No tiene el lujo de perder mucho tiempo, el no saber con exactitud quiénes son aliados y quiénes enemigos complica la posibilidad de establecer una estrategia, los últimos minutos los ha pasado matando a todos los ninja que la atacan, que en su mayoría son de esos ninja recién llegados. Subaru y los demás Uchiha que regresaron con ella, no se han separado, todos entienden que hasta que no sepan con exactitud quiénes son sus rivales no pueden arriesgarse a dividirse.

—¡Mikoto-san! —exclama Arata, líder los Misugawa y se acerca a ella acompañado de algunos miembros de su clan—, ¿se encuentran bien?

Los Uchiha no bajan la guardia, miran con desconfianza a los demás, ya parece ser innato en ellos.

—Arata-san ¿ustedes?

El líder Misugawa suelta un suspiro.

—Hemos perdido a muchos, pensamos que se habían ido.

Mikoto se muerde el labio, avergonzada de saber que es la verdad.

—Teníamos que asegurarnos que los chicos estuvieran a salvo —explica Subaru antes de que Mikoto pueda decir algo—. Las Serpientes evacuaron a todos los niños que pudieron, los llevaron a un lugar seguro, quisimos asegurarnos que no había traidores siguiéndolos.

Escucha expresiones de alivio y agradecimiento, puede ver tranquilidad en los rostros de varios.

—¿Qué saben de la situación? —pregunta haciendo a un lado sus pensamientos.

—No estamos muy seguros, pero hemos identificado a algunos de los clanes que se aliaron con Shiori.

Mikoto escucha atenta mientras el líder Misugawa enlista a diez clanes, y ésa es una noticia demoledora; en la Sangre hay veintitrés clanes de consideración, hay otros pero tienen muy pocos miembros como para tomarlos en cuenta. Comprende cuán desbalanceada está su posición, aunque técnicamente ellos son mayoría, están dispersos y desorganizados.

—¿Qué propones que hagamos, Mikoto-san?

—Sasuke se está encargando de sacar a todos los niños, evitemos que se encuentren con obstáculos, ¿te parece? busquemos a todos los que crees que no se han aliado con Shiori y convenzámoslos de hacer lo mismo.

Ambos líderes miran a lo que queda de sus clanes, aún son numerosos y con el suficiente apoyo de los demás Mikoto quiere creer que tienen oportunidad, pero el temor en su interior no cede.

El tiempo pasa, encuentran a miembros de otros cuatro clanes, coinciden con su plan y van conformando una fuerza gradualmente más considerable, empieza a recibir noticias de Sasuke y el resto de los equipos, sacando a pequeños grupos de la aldea, hasta ahora han podido evitarles confrontaciones directas con los enemigos.

No se ha encontrado con Madara o Shiori, pero ya puede decir casi con seguridad que Arata tenía razón en cuanto a qué clanes se aliaron con ellos, están demasiado dispersos, sea cual sea su estrategia al parecer no tuvieron demasiado tiempo o Madara sólo los está usando como es claro está usando a los ninja desplazados que Shiori insistió en recibir.

La noche sigue adelante, el número de los ninja sin clan ha disminuido notablemente, y aunque han confrontado a varios de los que los han traicionado, ahora son seis los clanes que se han unido a ellos. Mikoto comienza a tener confianza que retomarán el control de la Sangre —mientras Madara no decida enfrentarlos directamente—, han pasado casi dos horas y media desde que comenzó el ataque, supone que cuando Sasuke termine regresará con ella para reforzar la ofensiva, espera que ocurra pronto, en ese momento se encuentran enfrentando a antiguos miembros de la Sangre —ella ya no los considera como parte de la aldea— y a numerosos grupos de los ninja recién llegados, son más que el grupo de Mikoto pero ella sabe que sus habilidades son mejores, aún así….

Dos poderosas explosiones se escuchan no muy lejos, todos se quedan detenidos por un momento, como tratando de decidir si son sus aliados o sus enemigos los que las provocaron.

—¡Akatsuki! —grita alguien y señala a lo alto.

Mikoto se pregunta si la organización está trabajando aún con Madara, también piensa en Konan y se pregunta si acaso ella los envió para ayudarlos, Itachi también está en sus pensamientos, no puede evitarlo. Pero sea lo que sea, los integrantes de Akatsuki son criminales y no hay nada fiable con ellos.

Levanta la mirada, se trata de Deidara de Iwagakure.

—Ha visto a Sasori de la Arena Roja —dice alguien más.

—Madara era parte de Akatsuki, ¿no?

Mikoto nota con impotencia cómo la duda y el temor empiezan a dispersarse, la confianza que comenzaban a tener poco a poco parece diluirse.

—No, ese hombre no es Madara, ni Akatsuki está con él. Saben que he hablado con Konan de Amegakure, Akatsuki se ha aliado con la Lluvia.

Algunos la miran con incredulidad otros con renovada confianza, sabe por experiencia que sus palabras tienden a ser tomadas como verdad sin ningún cuestionamiento, ni siquiera está convencida que esos dos miembros estén ahí apara ayudarlos pero quiere creerlo, si lo están podrían hacer diferencia.

Pero antes de que pueda pensar en una forma de saberlo, aparece quien menos quiere ver en ese momento.

—¿Aún insistes que no soy Madara, Mikoto-chan?

Todos los que peleaban hasta ese momento se han detenido al darse cuenta que el enmascarado ha aparecido y retroceden abriendo espacio alrededor de él.

—Sé que no eres Madara —responde la Uchiha con seguridad.

—Dime entonces Mikoto-chan, ¿es que acaso hablaste con cierta persona que ambos conocemos y no es precisamente conocido por decir siempre la verdad? Porque yo no me fiaría de su palabra, tiene muchas razones para mentir.

Mikoto nota los gestos irritados de otros Uchiha y las miradas que algunos le dan, sabe que ellos saben de quién habla, a ninguno de los Uchiha les gusta hablar de Itachi. Tratar de desviar la conversación a otra cuestión es inútil.

—Puede ser pero no importa, sé que no está equivocado.

—Pero Mikoto-chan —se burla Madara—, ¿vas a confiar nuevamente el futuro del clan en esas manos manchadas de sangre?

—No es el único, las de todos nosotros lo están. ¿Cómo puedes demostrar que sí eres el verdadero Madara?

Puede oír bufar al enmascarado, por el cambio de ánimo es claro que la pregunta no es de su agrado, Mikoto no sabe cómo demostrarlo ni convencer a los demás, pero le basta para que ahora esté segura que Itachi dice la verdad.

—¿Cómo demostrártelo? —pregunta levantando la voz— Ahora verás cómo, y espero no quede ninguna duda.

Hay un estruendo que sacude el piso brevemente, después un rugido que paraliza a todos de nuevo, esta vez con un nivel mayor de miedo, es algo que sólo ha sentido una vez, una sensación que recuerda bien, y mira con pánico al punto de origen de la explosión; a tiempo para ver al Tres Colas rugir con furia mientras devasta la zona este de la aldea.

El efecto es inmediato, varios de los ninja comienzan a huir ante la presencia de la bestia con colas, el resto mantiene su posición pero es fácil notar su nerviosismo.

—¿Aún hay quien dude que soy quien soy? —pregunta el enmascarado.

La Uchiha se pregunta si nada puede salir peor, y su respuesta viene de boca de Deidara, quien brinca de la figura con forma de ave en la que sobrevolaba la aldea.

—¡Yo idiota! No eres Madara, eres el inútil de Tobi —exclama el rubio—. ¡¿Por qué te robaste el Tres Colas?!, ¿tienes idea de en cuántos problemas me metiste con el Líder? Pero podemos recuperarlo, ¿verdad, Maestro?

—¿Y tenemos que hacerlo? —pregunta alguien más.

Como si el escenario no fuera preocupante con la presencia del maniático rubio, a su lado aparece otro akatsuki conocido por ser más caótico que el ninja de Iwa, Hidan de Yugakure, y conociendo a la organización, donde está uno, hay dos y está segura que ya que alguien divisó a Sasori, Kakuzu de Takigakure debe estar cerca.

—No es para lo que estamos aquí pero el Líder se molestará menos cuando sepa que lo conseguimos —comenta Kakuzu, confirmando la suposición de Mikoto.

La situación no puede ser más complicada para ella y los suyos, por un lado tienen a los traidores, una bestia con cola y el falso Madara, y ahora cuatro miembros de Akatsuki con intenciones sin definir. Un graznido detrás suyo llama su atención, el animal tiene un pequeño papel en el pico, sin pensar en lo inusual que es que el ave esté ahí, lo toma y lo lee.

—¿Qué hacemos Mikoto? —Subaru se acerca detrás de ella, su tono es ansioso.

Su respuesta es tomar un kunai y cortar la manga izquierda del traje que viste, se gira hacia Subaru y le hace lo mismo sin que el hombre sepa cómo reaccionar.

—Hay que hacer lo mismo con todos —le susurra.

—¿Por qué?

—Sólo hazlo, no hay tiempo, dile a Arata y los demás, Sasuke debe saber también.

Puede leer la duda en los ojos de Subaru pero aún así éste toma su propio kunai y se separa. Dirige la vista en dirección de los otros dos Uchiha, no puede escuchar nada y se debate sólo por unos segundos en si debe quedarse o buscar a Sasuke, difundir el mensaje que Itachi le dio y apresurar la salida, al final se inclina por Sasuke, lo ha hecho desde hace años, pero no llega muy lejos porque su hijo y Hebi han llegado hasta ese sitio, y miran con la misma aprensión que los demás a la bestia de Tres Colas que sigue causando destrozos y a los de Akatsuki que permanecen tranquilamente no muy lejos, sin demostrar sus intenciones, ya se ha unido Sasori.

—¿Y qué vamos a hacer? —se queja Hidan—, ¿a qué hora vamos a comenzar?

—Cállate imbécil —sisea Kakuzu—, ¿vamos por el Tres Colas?

—No Kakuzu-san, lo hará desaparecer en cuanto se acerquen —dice Itachi apareciendo tranquilamente detrás de ellos. Levanta su brazo izquierdo y con un kunai desgarra parte de su manga, asiente y Kakuzu y Sasori lo imitan.

—¿Qué se supone que significa eso? —pregunta Deidara furioso—, ¡explícate Uchiha!

—Idiota —escupe Kakuzu.

—Sí, aún no entiendo cómo lo tolero, aunque tu compañero tampoco es el más brillante —murmura Sasori.

—No, no lo es pero es observador, me sorprende que Deidara no lo haya entendido. Dime que entendiste Hidan.

La respuesta del fanático es imitar el movimiento de Itachi —sólo que él arranca dramáticamente su manga—, tomar su arma y alejarse mientras ríe.

—Es un imbécil pero hay cierta chispa de inteligencia en su locura. ¿Vamos?

Sasori no ríe, pero yergue la cola de su marioneta-armadura denotando que está entusiasmado. Kakuzu desaparece, el ninja de Suna está por hacerlo…

—¿Y entonces qué hay que hacer, Maestro?

Sasori difícilmente siente alguna emoción con demasiada fuerza, las pocas veces que lo ha sentido es algo parecido a la alegría cuando sabe que obtendrá un cuerpo especial para una nueva marioneta, aunque en ese momento cuando sabe que está por conseguir no uno sino varios cuerpos no es alegría, sino una intolerable frustración ante la estupidez del rubio.

—Mata a todos los que no tengan cortada su manga izquierda —gruñe y desaparece, no permitirá que Kakuzu mate a los mejores.

Mientras Deidara se queda perplejo sólo por un momento procesando las palabras, voltea a Itachi que permanece inmóvil detrás de él.

—Sabes que esto lo hago por acompañar al Maestro Sasori, ¿verdad? no me importa lo que tú necesites.

—Claro, el hecho de que sólo haya pedido a Hidan-san. Sasori-san y Kakuzu-san es prueba suficiente, pero agradezco tu presencia, Deidara-san.

El rubio se enfurece al escuchar ser agradecido por el Uchiha, invoca un ave y se aleja volando a buscar diversión.

Mientras, Obito quiere perder los estribos y matar de una vez por todas a Itachi que no se ha movido de su lugar, no sabe a dónde se han ido los demás pero no se atreve a decir que es un movimiento tonto de parte del Uchiha menor. Itachi puede ser muchas cosas pero no un tonto, cuando aceptó su oferta de ayudarle matando a los Uchiha, imaginó toda clase de escenarios en donde alcanzaría su meta con alguien con la habilidad de Itachi de su lado, pero el imbécil estaba un paso delante de él, incluso cuando Obito creyó que lo tenía bajo control Itachi siguió hallando cómo complicarle todo.

Ahora es tarde para sanear todos sus problemas pero al menos sabe que pronto ya no le provocará más, no sabe el motivo para que Kakuzu y los otros estén ahí pero es claro que no es para pelear contra él —si lo enfrentan juntos sabe que es casi seguro que ganarán—. E Itachi se ha quedado ahí, lo que sí es una estupidez.

—No crees que puedes seguir adelante con esa tontería de convencer a otros que no soy Madara, ¿verdad? —pregunta irónicamente— tampoco esperas tener alguna posibilidad de derrotarme tú solo, ¿o sí?

—Conoces a Kakashi-san y creo que sabes la verdad de Naruto-kun y Minato-sama, además sabes moverte en Konoha, es claro que naciste y te criaste ahí, el verdadero Madara no, él sólo vivió unos cuantos años, él no estaría tan familiarizado con la Konoha actual del mismo modo que tú lo estás. Eso no lo puedes negar, ¿o sí?

Al escuchar eso, Obito no puede contenerse y ataca en un arranque de furia, intercambian algunos golpes, el mayor entiende que el otro ha cambiado su estilo de pelea para confrontarlo, no le da demasiado espacio para moverse, el muchacho ha sabido cambiar para no darle ninguna ventaja.

Obito no es ciego al desgaste que Itachi tiene ya, aunque el menor sabe compensarlo —y disimularlo— muy bien, ha estado de cerca para contemplar cómo su malestar lo ha ido consumiendo todos esos años. Sin embargo la etiqueta de genio no es algo que se aplique gratuitamente a Itachi, Obito siempre reconocerá eso, así como ahora le reconoce que haya podido adaptarse a combatirlo con un estilo eficiente, que en otras condiciones —lo sabe— en poco tiempo la batalla se pondría en favor de Itachi. Sin embargo este Itachi está muy por debajo de sus capacidades físicas y no importa cuanta mejora sea capaz de lograr, Obito tiene la ventaja, en cuanto nota las primeras señales de cansancio comienza a presionar más, él tampoco es un peleador de resistencia —casi ningún Uchiha lo es— pero tiene más energía que Itachi, eso es seguro.

Si acaso Itachi esperaba un contrataque con la fuerza con la que Obito lo hace, no lo deja ver, pero el gradual cambio en sus movimientos no lo engaña, el otro pasa de ofensiva a defensiva, Obito sonríe, ahora él mismo debe resistir lo suficiente y tendrá la victoria, claro, eso hasta que Kisame decide aparecer y pelear contra él, pero —muy para su sorpresa— no releva a Itachi, ah no, Kisame pelea junto a Itachi.

La seguridad que Obito sentía se esfuma en cuanto se da cuenta que no es mera coincidencia, Itachi planeó esto, la fluidez y facilidad con la que ambos combinan sus ataques es producto de un pensamiento calculado y un entrenamiento metódico, duda que Kisame haya hecho mucho, con el Sharingan y los años que Itachi ha conocido al ninja de Kiri debieron bastar para que ambos hayan conseguido un equilibrio tan eficiente.

Obito lo admite, esa combinación entre Uchiha y Hoshigaki es aterradora, ya sabía que fue por iniciativa de Itachi que los equipos de Akatsuki comenzaran a combinarse, pero el pensar de lo que serán capaces si al menos aceptaran ayudarse entre sí —o apoyarse o no tratar de matarse, lo que sea más probable— le hace entender el potencial de Akatsuki, uno que él no supo ver y sin duda Itachi sí, al menos le queda el consuelo que no podrá aprovecharlo. Pone tanta distancia como puede, a ese paso lo derrotarán pronto.

—Te concedo esta victoria Itachi —su tono apacible es forzado— , pero dudo que podamos encontrarnos nuevamente para saber quién habría ganado la última batalla, pero sabemos la respuesta, y no eres tú.

Dicho eso el Uchiha mayor desaparece, los combatientes se percatan de inmediato porque el Tres Colas se ha esfumado también. Shiori se detiene en seco cuando el Uchiha se va y mira alrededor entre pánico y duda, su mayor apoyo se ha ido, hace una rápida evaluación de su entorno inmediato, se da cuenta que aún tienen una ventaja considerable y decide seguir adelante, los Uchiha han regresado y aún no sabe qué harán los akatsuki, está dispuesta a aprovechar todo lo que tiene a su favor.

—¿Hacia dónde se fue Subaru? —pregunta a los hombres a su alrededor.

Le señalan al este, en la dirección donde se encontraba el Tres Colas, hace una señal, un nutrido grupo de ninja la siguen.

La salida de Madara y el Tres Colas no fue tomado como la señal de huir para tantos como Mikoto hubiera querido, y la razón de la presencia de los miembros de Akatsuki aún es un misterio, tiene una remota idea pero no se atreve a decírsela a otros, aún menos confirmarla, porque no le suena lógico, que Akatsuki haya ido ahí a ayudarlos, quizá Itachi sí pero no los demás.

—¿Qué hacemos ahora Mikoto-san? —pregunta Isamu, líder del clan Kita.

—Reunirnos y reorganizarnos, quedamos todavía muchos pero aún estamos dispersos, tenemos que reagruparnos.

Todos asienten, cada líder desaparece acompañado por los miembros de su familia, Mikoto se queda con los Uchiha y Hebi.

—¿Que es lo que hace Itachi aquí? —le pregunta Sasuke sin poder ocultar su molestia.

—¿Todos están a salvo?

El líder de Hebi gruñe al escuchar cómo su madre evade su pregunta.

—Sí, dejé a dos equipos con ellos, Tetsu y otros también, la mayoría son niños.

Sasuke percibe el ensombrecimiento en el rostro de su madre, pero como él ha hecho, entiende que ella no se anima a pensar más allá de ese momento, a qué van a hacer cuando todo eso acabe porque han perdido a demasiados.

—Iremos al barrio y trataremos de recuperarlo, será nuestro punto de encuentro, después ayudaremos a los demás clanes.

Los Uchiha se miran entre sí, estando de acuerdo, Sasuke quiere protestar pero no es el momento. Ha enviado a las demás Serpientes a apoyar a otros, mira a Hebi, sólo Karin le devuelve el gesto, Suigetsu está distraído escuchando la batalla a lo lejos y ansioso por unirse, Yugo mira alrededor, seguramente buscando a los animales con los que convive. No tiene que decirles nada, ellos lo seguirán a donde sea que vaya.

.

—¿Y ahora qué Itachi-san? Tobi se ha largado, ¿qué quieres hacer?

—¿Por qué no vas con los demás? Yo esperaré aquí.

Kisame deja de sonreír y aprisa ve hacia otro lado, Itachi no va porque no puede.

—Iré a ver qué encuentro de divertido —dice y desaparece.

Itachi se sienta, está exhausto después de una breve pelea. Mira a la distancia, sus cuervos lo mantienen más o menos al tanto de lo que está ocurriendo, pero el mantener a tantos activos es agotador.

Así es como se percata de la reunión de Uchiha que tiene lugar no muy lejos de él, y del rápido acercamiento de una de las lideresas de clanes que traicionaron. No hay motivos para que se mueva, realmente no desea hacerlo, se había dicho que no volvería a la Sangre pero…

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Los Uchiha no llegan demasiado lejos, porque Shiori y los que la acompañan les cierran el paso. Algunos de los Uchiha sonríen al saber que tienen la ventaja, es impensable que un puñado de ninja de otros clanes menores pueden rivalizar con ellos, y aún más porque saben que ellos saben, es fácil notar sus gestos inseguros.

—Hola Mikoto —dice Shiori adelantando unos pasos—, no necesitas decírmelo, sé que no tenemos ninguna oportunidad contra ustedes.

—¡Entonces muévete! —gruñe Sasuke colocándose al lado de su madre— deberíamos matarte ahora mismo.

—Sasuke, por favor.

—¿Qué? no piensas perdonarle lo que hizo, ¿o sí?

Mikoto ve a su hijo y luego a la mujer que se atrevió a atentar contra lo que le ha tomado tanto construir, como líder debería promover el diálogo, saber las razones por las que Shiori se vio orillada a hacer lo que hizo, por qué los que accedieron a seguirla lo hicieron, eso es lo que Konoha le enseñó…

Pero esto no es Konoha.

Ni ella una mujer ingenua.

Es una Uchiha, la lideresa Uchiha.

—No —dice ella serena y de pronto desaparece y reaparece detrás de la Asai—, esta clase de cosas no se perdonan.

Sin decir más clava un kunai en la base del cuello de Shiori y lo desliza suavemente mientras la sangre se desparrama delante, bañando a los ninja que la acompañan, a ella apenas y la salpica, cuando ha dejado de brotar con fuerza le toma por el cabello y con delicadeza repasa la punta de su kunai terminando de separar la cabeza como una vez hizo con su esposo.

Nadie dice nada, entre sorpresa y horror todos miran sorprendidos la acción.

—Pueden rendirse o podemos pelear —susurra la Uchiha sosteniendo la cabeza por el cabello, el Mangekyo arde en sus ojos, la letalidad en su máximo despliegue.

Mikoto no es ingenua, ni cruel.

Algunos se hincan mostrando los brazos anunciando su rendición, otros huyen, otros pelean. Los Uchiha y Hebi responden, ya sea resguardando a los que se han rendido o persiguiendo a los que han huido. La mayoría se queda con ella.

—Vamos —exclama ella y señala en dirección del barrio Uchiha, comienza a moverse.

Lo que queda de su clan la sigue, Mikoto no necesita voltear para saberlo, Subaru a su izquierda, Sasuke a su derecha.

No se detienen ni nadie hace el intento por confrontarlos, siguen adelante hasta llegar a su destino en el barrio Uchiha, sitio donde Obito espera por ellos.

—¿No te habías retirado? —pregunta Mikoto irritada.

—Jamás dije tal cosa, aún me falta un último asunto antes de irme realmente.

Obito comienza a caminar hacia ellos pero Itachi aparece interponiéndose.

—Hazte a un lado, ésta no es tu pelea —gruñe Sasuke e Itachi lo ignora.

Mikoto se coloca al lado de su hijo mayor, de mala gana Sasuke ocupa su otro extremo, de modo que la madre tiene a Itachi a su izquierda y Sasuke a su derecha. La perspectiva de la batalla que darán atrae las miradas de muchos, Subaru adelanta unos pasos, parece que se pregunta dónde debe colocarse para unirse a esa pelea.

—¡Házlo ahora imbécil!

Obito grita y se lanza al ataque, toma Itachi por el hombro y se teletransporta junto con él, Mikoto sólo alcanza a dar un par de pasos cuando el falso Madara y el otro desaparecen. De pronto abre bastante los ojos y baja la mirada, atónita.

Mikoto es una mujer confiada pero no ingenua, o eso creía. Es brillante para los estándares Uchiha y ha mejorado en muchos aspectos durante sus años como lideresa, aún así, su cerebro no parece asimilar el por qué la punta de un kunai se ha asomado en la parte superior de su vientre. Mientras el dolor y la sorpresa estallan en su interior, gira lentamente la vista, a tiempo para encontrarse con Subaru que ya la ataca con un segundo kunai, está vez el arma se anida en la parte derecha de su pecho.

Sasuke y todos los demás se quedan paralizados, tampoco parecen comprender qué pasa.

Mikoto ha conocido muchas formas de dolor, cuando supo lo que Itachi hacía —y pensaba hacer—, cuando tuvo que matar a Fugaku, cuando decidió dejar Konoha… ahora que ve que Subaru la ha traicionado también. Muchas formas, unas más nuevas que otras, pero éste es un viejo conocido, no lo ha sentido en casi ocho años, el dolor de la traición más directa.

Itachi ha querido matar a Subaru durante muchos años, le dijo que estaba coludido con el complot que llevó a la matanza y a la muerte de Fugaku, ella no le creyó, no es ingenua, se dice, no lo es.

Su mirada se nubla de pronto, a su alrededor hay un repentino alboroto, su gente ha comenzado a pelear entre sí, Sasuke pelea contra Subaru, y ella no puede hacer nada. Sólo tratar de detener el insistente flujo de sangre y aligerar en lo posible su caída cuando ya no es capaz de mantenerse en pie.

Es confiada, pero no ingenua.

Conforme comprende que la vida se le está yendo y que los Uchiha pelean entre sí, duda que eso sea del todo cierto.


Gracias por leer! Trato de regresar a un ritmo de escritura pero como dije en ese entonces, no parece haber tiempo para nada.