Aviso: El siguiente capítulo trae escenas eróticas denominadas como limme. Si bien, no tiene una relación sexual gráfica, en si, es una completamente explícita sin llegar al coito.
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WHOLE LOTTA LOVE
LED ZEPPELIN
Al principio, James no podía negar que comenzar una relación –y con su mejor amiga- lo llenaba de pánico. Para ser más específicos, miedo de aquéllos que se adueñan de tus sueños y no te dejan dormir. Peleas, lágrimas, whiskeys de fuego y risas después, ahí estaban ambos, a la entrada de la Sala Común de Gryffindor.
Deberían –como todos los alumnos- estar en el banquete de bienvenida, pero ellos ya habían dejado eso atrás para besarse con prisa en cada pasillo.
Saliva, suspiros, gemidos entrecortados y golpes en la pared. Debían saludar el año escolar año como Merlín mandaba.
Al principio le costó mucho trabajo. Mía era su mejor amiga –novia- e imaginarse poniendo sus manos en la anatomía de ella le causaba algo de morboso terror. Por un lado, estaban las ganas que tenía de besarla de pies a cabeza, pero por el otro estaba el hecho de saber que él sería el primero en llegar tan lejos con ella.
Un estremecimiento en toda su espina dorsal lo hizo darse cuenta de la situación en la que estaban. Él sobre Mía, en un sillón de la sala común. Él sobre una Mía mortalmente sonrojada, en la Sala Común.
− Lo siento… − murmuró acomodándose las gafas. Entonces le tocó a él sonrojarse.
Pues bien, "Jimmy" quiso ir a saludar a Mía. "Jimmy" estaba muy firme acariciando el estómago de la chica, que tenía los ojos demasiado abiertos.
James se giró, para caer de espaldas en una alfombra mientras con su capa trataba de esconder la evidencia. Mía no se movió, solo respiraba normalmente mientras sus ojos se clavaban en el techo.
− Esto… Mía… no quise incomodarte − comenzó James, conocedor de que tanteaba un terreno difícil. − Es que… bueno… es normal y tú… bueno, es normal que me pongas así, digo, yo te quiero, y me gusta besarte y eso y…
Mía giró su rostro de tal forma que sus ojos hicieron contacto con los de James. James tragó saliva, ¿qué estaba pensando momentos atrás?, ¡si Mía era tan solo una niña!
− Tiene tu edad, idiota − resonó la voz de su conciencia en su cabeza, que curiosamente sonaba como al de su primo Louis.
La mano delicada y grácil de Mía se estiró hasta su entrepierna. James se mordió un labio, entre si la dejaba continuar o daba por finalizada la sesión romántica. Su cuerpo reaccionó por si solo.
Mía bajo su cremallera, muy lentamente, para después adentrar su mano entre el pantalón y los boxers –por que ni loco usaba calzoncillos como los de su tío Ronald- y luego, tomar con delicadeza esa extraña firmeza que había sentido en su vientre momentos antes.
James soltó un gemido ahogado y Mía se tumbó al lado de él, antes de hundir su lengua en la boca de él.
Las manos de James, imposibles de quedarse quietas, se adentraron a la blusa de Mía, posesionándose rápidamente de sus pechos. Ahora Mía fue quien soltó el gemido.
El sube y baja de la mano de Mía fue intercalándose con las suaves mordidas que James repartía entre su cuello y escote. Dulce…
Cuando terminaron, James limpió su capa y mano de Mía con una floritura de varita. Se acomodaron la ropa en silencio y luego se abrazaron por largo rato. James hundió su cara en el cabello de Mía, olor a flores…
− Gracias… − susurro mientras deseaba impregnar ese olor a flores en cada poro de su ser. Mía besó su barbilla, acomodando su cabeza en el cuello de él. − Gracias por darme muchísimo amor.
"…Youve
been coolin, baby, Ive been droolin,
All the good times Ive been
misusin,
Way, way down inside, Im gonna give you my love,
Im
gonna give you every inch of my love,
Gonna give you my
love.
Yeah! all right! lets go!..."
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Si. Tengo una vena pervertida, ¿y qué?
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