Estaban felices.

A decir verdad, la suerte estaba de su lado porque los padres de Hermione no regresaban y ya había pasado alrededor de una hora o más desde que Draco vio que decidieron irse a la cafetería del hospital. Sin embargo, tomó precauciones y colocó un hechizo en la puerta de tal manera que cuando alguien intentará abrir el picaporte se trabaría, así tendría perfecto tiempo para fingir una situación casual.

Por lo mientras, Draco se había sentado en la cama y Hermione en medio de sus piernas, permitiendo que ella recargara su espalda en el pecho del rubio. Había intentado que ella descansará, la abrazo y acarició el cabello durante varios minutos pero la castaña no quería dormir y despertar sin él. Prefería mil veces desvelarse toda la noche si fuera necesario para recuperar el tiempo perdido, eso le había explicado con una sonrisa.

Al principio hablaron durante pequeños ratos, demasiado absortos con la cercanía del uno al otro, además no había en realidad nada más que decir por el momento. Draco dijo más de lo que Hermione pudo haber querido y eso era suficiente. Sin embargo, había algo en particular que ponía ansioso al slytherin, un tema que no podía pasar por desapercibido y mucho menos porque trataba de la razón por la que ambos estaban en un cuarto del hospital San Mungo. Así cuando su mano pasó ligeramente por una recién cortada en el brazo derecho de la castaña, aprovechó su oportunidad.

–¿Qué fue lo que pasó? –preguntó Draco sin presión al tiempo que volvía a rozar con sus yemas de los dedos cerca de la herida.

Hermione se tensó por completo, incluso adoptó una pose protectora como si no quisiera que notará más de sus heridas superficiales.

–Creo que ya lo sabes… aún así, no quiero hablar de ello –contestó Hermione inmediatamente.– Aunque claro no pienso que hayas estado involucrado.

Draco la miró desconcertado, ella rehuía voltear a verlo pero sabía que su rostro trataba de mostrar fuerza. Imaginaba que lo último lo había dicho porque Blaise y Pansy son de su circulo, pero algo en particular fue lo que lo puso alerta. Parecía que ella no hablaba de una broma saliéndose de control, sino había algo más… algo paso que la hirió más allá de lo físico. Malfoy no se conformaría con esa respuesta, además en los últimos meses ha llegado a conocer tanto a Hermione como para darse cuenta que necesitaba ser impulsada a decir las cosas para quitarse un peso de encima. Por ello, sin dejar de abrazarla, le susurró:

–Dime, ¿qué ocurrió? –insistió.– Créeme si temes que pueda hacer algo insensato, ya empece a tomar cartas en el asunto…

Hermione esbozó una sonrisa, se sentía increíblemente protegida entre los brazos del slytherin y por esa misma sensación, se animó a contarle.

–Yo estaba con Ginny y Luna, después de irme del gran comedor… justo cuando pensábamos ir por chocolate a la cocinas, aparecieron Pansy y Blaise, ellos me dijeron que McGonagall convocó unos prefectos para buscar a los premios anuales, al parecer Hagrid había encontrado algo sospechoso en el bosque prohibido y necesitaba ayuda de los premios anuales –comenzó a contar Hermione sin atreverse a mirar a Draco.

Estaba totalmente consciente de su mirada gris en ella pero no quería ver su expresión de decepción al escuchar que ella cayó en una excusa tan tonta, se sentía como una tonta porque en realidad fue tan fácil hacer que ella confiará en ellos.

–En ese momento no pensé con claridad, ¡por Merlin, fui una completa tonta! Supongo que Ginny no se lo creyó por la manera en que me miró cuando seguí a Zabini y a Pansy –continuó la castaña recordando cada detalle.

–Por eso Potter te buscaba –susurró Draco tan bajo, como si hablará más consigo mismo.

–¿Qué? ¿Harry me buscaba? –preguntó Hermione sorprendida.

–Si, pero sigue con tu historia –contestó Draco demasiado cortante, había recordado la discusión que tuvo con Harry momentos antes de que Luna los interrumpiera.

Hermione se quedó callada unos segundos pensando en la reacción del rubio, después siguió contando.

–Salimos a los terrenos de Hogwarts, íbamos caminando como si fuéramos a la cabaña de Hagrid, supongo para que no sospechara nada –siguió diciendo mientras su mente analizaba cuán preparada estaba aquella broma.– De hecho, iba preguntándoles sobre lo que Hagrid dijo o les habían dicho y ambos contestaron sin atisbo de duda… fue entonces cuando nos desviamos al Bosque Prohibido.

Draco se tensó de coraje al imaginar lo gracioso que les resultaba a Pansy y a Blaise.

–En cuanto comenzamos adentrarnos al bosque, mi intuición me dijo que algo malo pasaba pero lo asocie con el sentimiento que siempre me provoca entrar ahí. Pero mientras pasaban los minutos, me di cuenta que aquel presentimiento no tenía nada que ver con estar ahí, sino con quienes estaba –dijo Hermione, esta vez centró su mirada en los brazos de Draco. – Me detuve y les pregunté donde estaba Hagrid o la profesora McGonagall, se voltearon a verme pero no me respondieron, luego Blaise sacó su varita y unas cuerdas me amarraron con fuerza en el árbol que había detrás de mi….

Draco no tenía ni idea cuál había sido el plan de sus compañeros porque simplemente nunca tuvo la decencia de querer saber, había estado tan ocupado pensando en cómo arreglar las cosas con Hermione que nunca pudo imaginar que aquel plan la involucraba a ella, si hubiera sabido desde un principio… De cualquier forma, de nada serviría pensar en el hubiera, tenía un asunto muy grave pendiente con Blaise y Pansy.

–Traté de liberarme pero no podía, además mi varita estaba bajo la túnica y mis manos no alcanzaban. Yo… –se calló, por unos instantes se tapó la cara de las manos al sentirse tan tonta y humillada al recordar lo que había pasado.– Yo… por un momento deseé que pudieras aparecer para rescatarme, se escucha tan débil pero ese pensamiento surgió en mi.

Draco se sintió peor, mientras ella pasaba lo peor él tranquilamente buscaba a Potter para provocarlo por cuestiones sin sentido.

–Zabini y Parkinson me miraban burlones, él comenzó a decirme: "caíste muy fácil, sangre sucia"; trataba de ignorarlo para poder deshacerme de las cuerdas aunque era totalmente inútil. Luego Pansy dijo: "¿y ahora donde está Potter, tu noviecito…? Quizás anda detrás de alguien mejor que tú" –Hermione calló, había llegado a la parte que quería evitar decir y Draco lo supo enseguida, por eso la abrazo con más fuerza.– Quise no escuchar pero ellos seguían exclamando cosas como: "Quién querría estar interesado en ti? …O al menos que busquen una excelente calificación al final para luego botarte como la basura que eres... A nadie les interesa las sangre sucia y mucho menos sabelotodo... o dinos si no fuera por tu inteligencia crees que serías tan amiga de Potter y Weasley, porque ni siquiera eres lo suficientemente bonita para salir con el inútil de Longhbottom... las sangre sucias y feas como tú, no valen la pena... por eso no has conseguido a nadie más aparte del gorila de Victor Krum..."

A Hermione se le cortó la voz a lo último. En su vida se había sentido tan humillada, no había comparación alguna de los últimos seis años con esto: estar amarrada en un árbol en el Bosque Prohibido, mientras unos Slytherin sangre pura le decían cosas que más de una vez ella pensó. Con los años había aprendido a ignorar todos esos comentarios, aprendió que ellos nunca dejarían de llamarla sangre sucia y por lo tanto tuvo que ser indiferente a ello. No obstante, lo que le dijeron en el bosque la hirieron profundamente porque se dio cuenta que si su relación con Draco se supiera, traerían a ambos la humillación pública. "Si alguna vez se hiciese pública, él único que se verá perjudicado por su reputación será él, no yo porque con el hecho de ser hija de muggles no tengo un papel importante en el mundo mágico" había pensado Hermione cuando estaba amarrada.

Por otro lado, Draco no decía nada esperando con toda la paciencia a que Hermione continuara. Pero dentro de él la sangre le estaba hirviendo del enojo y coraje por todos aquellos insultos. No sólo eso, sino también se sentía enojado porque ella había creído en esas palabras, ¿acaso él no le ha demostrado lo especial que ella es? ¿cuántas veces le comento su admiración por su inteligencia? Entonces, sintió como un ligero temblor recorría el cuerpo de la castaña seguido de un sollozo. Draco se sintió morir al escucharla llorar por todas aquellas mentiras, un sentimiento de protección que nunca antes había sentido lo llenó por completo.

–Escuchame bien Hermione, porque no repito las cosas… –dijo de pronto Draco con la arrogancia característica de él, mientras la castaña sollozaba escondiendo su rostro en sus manos.– ¡Todo lo que dijeron es mentira!

Hermione enseguida dejó de sollozar sorprendida de la fuerza con la que el slytherin había dicho esas palabras, así como la seguridad en ellas.

–Eres una de las mejores brujas que he conocido en toda mi vida e incluso aunque no seas sangre pura, eres igual de digna que las demás para usar magia y ser parte de éste mundo –admitió Draco la verdad que tenía guardado desde hace daños aunque antes se empeñaba en nunca reconocerlo.– De ninguna manera eres fea, ¡por Merlin! Eres bellísima: tus ojos, tu cabello, tu sonrisa y tu cuerpo también a pesar de que te empeñes en esconderlo…

Conforme Draco hablaba, su tono de voz se volvía apasionada de la verdad absoluta que decía, Hermione nunca lo había escuchado hablar de esa manera y se animo a voltear a mirarlo.

–Además le interesas a muchos: a uno de los mejores jugadores de quidditch, a la comadreja, al idiota de McLaggen, San Potter y aunque no quiera admitirlo, seguramente a muggles también… pero sobre todo me interesas a mi –exclamó Draco.– Y si, tal vez seas una sabelotodo pero esa es una de las cualidades que te hacen única, contigo nunca faltan los temas de conversación.

Hermione sonrió, se maldijo a si misma por haber permitido que las palabras de Blaise y Pansy la afectaran. Mientras que por otro lado, una sensación abrasadora la envolvió al saber todo lo que ella significa para Draco, su tono de voz era arrogante y al mismo tiempo había cierto cariño en ellas.

–Así que nunca, nunca… creas nuevamente en ese tipo de insultos porque… eres simplemente la mujer perfecta –susurró Draco a lo último más para él que para ella.

El slytherin alzó su mano para quitarle los restos de lágrimas en el rostro de ella. Por primera vez en su vida, Hermione Granger se sintió la mujer más afortunada -quizá no del todo el mundo-, está segura que muchas mujeres han buscado durante toda su vida un hombre que les dijera todas esas palabras tan llenas de significado… y amor. Enseguida, la castaña abrazó a Draco y se quedaron así durante largo rato, sin decir nada más.

–¿Entonces… cómo te hiciste las heridas? –preguntó Draco después varios minutos, aún seguía inquieto por saber la verdad.

Hermione se separó de él poco a poco, retomando su lugar, recargando su espalda en el pecho de él.

–Ellos dijeron: "Te quedarás aquí, a ver cuánto tiempo se dan cuenta de tu desaparición… Quizás nunca se den cuenta". Y se fueron de ahí dejándome sola atada al árbol –siguió contando la castaña pero más segura de contarle todo.– Me sentía tan humillada, tenía frío y miedo al estar sola, por unos minutos me quedé ahí en silencio incapaz de creer mi situación.

Hizo una pausa tratando de escoger las palabras ya que lo siguiente, francamente fue muy rápido y borroso para ella.

–De alguna manera me llegó el pánico, comencé nuevamente a tratar de zafarme de las cuerdas mientras gritaba por ayuda… como no podía alcanzar mi varita, creí que si ponía suficiente fuerza, podría liberarme de ahí. Luego, un sonido me dejó congelada, como el de ramas crujiendo y volteé a todas partes tratando de localizar de donde procedía aquel sonido.– dijo Hermione ignorando cómo nuevamente el cuerpo de Draco se tensaba.– Me di cuenta que el sonido provenía del suelo… el árbol donde estaba amarrada no era uno cualquiera, cerca de sus raíces había una planta venenosa, supongo que entre todo el ruido y los movimientos ocasioné que se molestará.

Draco cerró los ojos, con el simple hecho de imaginársela sola, en el bosque prohibido, con el frio intenso amarrada a un árbol, le producía escalofríos. No podía imaginarse siendo atacada por una planta tan peligrosa... saber que estuvo en peligro. ¡Por Merlín! Lo ponía realmente enfermo imaginarse la situación. Le dio un beso cerca de la oreja más que una muestra de cariño fue para darle seguridad a si mismo y pudiera tranquilizarse.

–Traté entonces de no moverme ni un poco, pero no funcionó porque dos tentáculos comenzaron acercarse a mí. Uno de ellos se enroscó en mi pierna, luego otro alrededor de mi mano y otro se acercó a mi cuello... No podía pensar con claridad, mucho menos por el dolor que me provocaba, sentía como si el contacto con esa planta me quemaba la piel, aparte de la increíble fuerza con la que me sujetaban. –dijo Hermione ya en un tono ausente, tratando de recordar realmente ese momento.– Enseguida comencé a pensar en todas las características de la planta y una de ellas era que sus tentáculos tienen un veneno el cual puede traspasar la piel, lo peor es que sabía cómo deshacerme de ella pero no podía hacer nada porque estaba fuertemente amarrada. Grité por ayuda, no podía creer que en verdad nadie pudiera escucharme.

Hermione se incorporó y giró su cuerpo hacia Draco, quedando frente a frente. Aunque la mirada gris de Draco le transmitía seguridad, su mandíbula estaba tensada, era evidente que aquello le afectaba.

–Comencé a sentirme mareada, todo me daba vueltas y deduje que era por el veneno de la planta... Recuerdo escuchar otros ruidos, luego por unos momentos todo se volvió negro pero recuperé la conciencia y yacía en la nieve… después no recuerdo más. Medio me desperté de camino acá pero sólo eso –concluyó confundida porque no sabía a ciencia cierta cuanto de aquellos últimos momentos de consciencia eran verdad.

Malfoy no dijo nada duramente unos momentos, sólo se dedicó a mirarla. Los ojos de la castaña brillaban aún por las recientes lágrimas derramadas, se veía ligeramente pálida y tenía una marcas lilas debajo de sus ojos pero aún así la quería, incluso más de lo que había sentido; alargó su mano para tocar la de ella.

–Me diste un gran susto, por segunda vez –confesó Draco mientras unía sus manos con las de ella.– Estuve casi a punto de matar a la Lunática para sacarle información.

Hermione sonrió, debajo de aquella burla e insultó hacía una de sus amigas, pudo ver que en verdad había estado asustado por la forma en que sus ojos grises la miraban. Aquello le gustaba de Draco, no tenía porque admitir abiertamente con un: "¡Dios, creí que morirías! Me tenías sumamente preocupado y muerto del miedo al no saber nada de ti, creí que te perdería para siempre..." con la sola expresión de su rostro y sus acciones era prueba suficiente para saber cuán importante es para él.

–Prometo, ya no volver a la enfermería u hospital en mucho tiempo –le dijo Hermione para tranquilizarlo.

–Más te vale, es cansado tener que escabullirme por las noches para verte –contestó Draco.

Entonces, el rubio la besó mientras la castaña confirmaba una sospecha que ya tenía desde hace tiempo. Draco si la visitó a la enfermería después del ataque de los dementores. Por eso mismo, Hermione lo agarró de la camisa y lo atrajo hacia ella, con ese beso trató de transmitirle todo lo que sentía por él. Pero la dulzura del beso fue subiendo de tono, el rubio le impresionaban esos momentos en los que ella tomaba el control de la situación y se comportaba de manera inusual, provocándole querer más aquella mujer.

Hermione se aferró más a él haciendo que Draco quedará encima de ella, sin embargo, en medio del furor del beso, Draco aplastó de más a Hermione y ella soltó un grito ahogado de dolor. Rápidamente él se aparto asustado.

–Lo siento –murmuró preocupado al tiempo que su vista se fijaba en una hematoma en la clavícula de la castaña y que perdía debajo del camisón del hospital.

Hermione algo avergonzada, trato de taparse.

–No te preocupes, no sabes qué partes de mi cuerpo estoy lastimada –le respondió como si no fuera la gran cosa.

Draco se acercó a su boca, la beso de manera sensual y luego se acercó a su oído para susurrarle:

–Quizás pueda averiguarlo...

La castaña primero se ruborizó para luego lanzar una carcajada, mientras Draco se contagiaba de ella. Por un momento se sintió avergonzado escondiendo su rostro en el cuello de ella.

–¿Revisarme las heridas? –preguntó Hermione entre risas.-–Ahora eres mi Sanador y yo tu paciente... ¿alguna vez te funcionó eso?

Draco se incorporó y la miró fingiendo estar ofendido.

–Eso le dolió a mi orgullo y hombría –le reclamó.

Haciendo que la castaña soltará más carcajadas.

–¿Terminaste o me salgo? –preguntó Draco con cara de pocos amigos.

–Lo siento... es sólo que nunca creí que me seducirías de esta manera –le confesó Hermione.

El rubio la miró maliciosamente, beso con cierta lentitud la línea de la mandíbula para bajar al cuello...

–Créeme tengo decenas de ideas sobre cómo... –respondió Draco sobre su piel.

Hermione lo atrajo de nuevo hacia su altura y sin perder la sonrisa, le contestó:

–Qué bueno que ya sabes lo difícil que puedo ser...

Draco nuevamente río, mientras se acomodaba junto a ella. Ambos se sentían felices, como si las últimas semanas no hubiesen pasado jamás, tal como estarían en aquel cuarto escondido cerca de la torre de astronomía. Era increíble cómo lo que ambos sufrieron las semanas anteriores lucían sumamente lejanas. En ese momento, un ruido los sacó de su burbuja, alguien estaba intentando abrir la puerta.

–No puedo abrir... –se escuchó la voz de una mujer del otro lado de la puerta.

Enseguida, Draco se incorporó y Hermione acomodó las sabanas lo mejor posible mientras prendía la lámpara junto a su cama, así como también se arreglaba para no levantar sospechas. Aunque ya era bastante sospechoso encontrar a un chico en su habitación.

–A ver, toma esto y déjame intentarlo –se escuchó ahora la voz de un hombre del otro lado de la puerta.

Antes de que Draco fuera hacia la puerta para abrir, besó a Hermione con ansias durante instantes, después se paró derecho y con educación abrió la puerta, el Sr. y la Sra. Granger se quedaron sorprendidos al verlo en el umbral de la puerta, habían dejado sola y durmiendo a su hija ¿cómo apareció aquel joven?

–Mione querida, ¿cómo te sientes? –exclamó la Sra. Granger en cuanto su atención se desvió a su hija. Atravesó la habitación dejando en la mesita un par de vasos y la abrazó con fuerza. A diferencia de la hija, la madre era un poco más baja de estatura, sus ojos eran de un color castaño más oscuros, los mismos rizos pero al parecer no tan salvajes como los de su hija, una sonrisa sincera y una complexión algo robusta quizás por el paso de los años.

El Sr. Granger examinaba a Draco Malfoy quien seguía en la habitación. Alto, de unos cuarenta años, llevaba lentes pero en seguida reconoció la forma de los ojos de Hermione en su padre, los ojos eran igual de castaño, comenzaba a tener entradas mientras su cabello estaba perfectamente peinado. Draco se sintió incomodo enseguida, aunque no lo demostraba. ¿Cómo explicaría su presencia a una hora no adecuada? Después de que la Sra. Granger terminará de abrazar a su hija, se apartó para que su padre hiciese lo mismo.

–Casi nos matas del susto, en cuanto recibimos a ese pájaro extraño sentimos un mal presentimiento –comenzó a decir la madre de la castaña.– Sólo necesité leer dos cosas: herida y Hospital San Mungo. Gracias a Dios, Harry nos ayudó a localizar el lugar y también para poder entrar.

Draco hizo una mueca al escuchar como la madre de su ahora novia, hablaba de Potter, con cariño y estimación.

–Cariño, me alegra ver que ya estás mejor, aunque algo paliducha –dijo su padre dándole un beso en la mejilla.

Hermione se sonrojo por las atenciones de sus padres, se sentía algo incomoda en presencia de Draco, aunque él no demostró molestia por ello.

–¿Y tú eres...? –preguntó la Sra. Granger regresando su atención en Draco.

–Perdóneme Sra. Granger, mi nombre es... Adam Brighton –saludó Draco mientras sujetaba la mano de la madre, siendo tan impecable en sus modales.

–Llámame Jean –le respondió sorprendida por el saludo.– ¡Vaya! Al parecer mi hija olvido decirme que tenía un amigo tan apuesto...

Hermione se ruborizó, mientras soltaba una risita nerviosa. Por un terrible momento, se le había olvidado a Draco decirle que sus padres sabían quién era y tampoco convenía que supieran quien es en realidad porque traería muchas consecuencias, al parecer el rubio llegó a la misma conclusión a tiempo. Pero igual olvidaba que a veces su madre, podría ser un tanto sincera. Vio como a Draco le crecía su ego, sonriendo con arrogancia.

–Claro, tal vez no tan guapo como Harry –agregó Jane, mirando la reacción de su hija.

–¡Mamá...! –exclamó Hermione avergonzada mientras vio como Draco fruncía el ceño molesto. Su ego dejó de crecer en cuestión de instantes.

–Disculpa a mi esposa, me llamo Robert –interrumpió el papá de Hermione, mientras estrechaba la mano a Draco.

–Lamento venir tan tarde a visitar a su hija, es sólo que en cuanto me enteré de su estado quise venir lo más rápido posible –comenzó a disculparse Draco con sinceridad.

–No te preocupes, me alegra ver que haya tantas personas que se preocupan por el bienestar de mi hija –contestó Jane sonriéndole.

–¿También vas en el mismo año que ella y... cómo se llama Groffondor? –preguntó Robert interesado.

Hermione se sentía más avergonzada, sus padres no tenían mucha idea de lo que es el mundo mágico. Tenía miedo que la ignorancia de sus padres sobre ello ocasionara ofensa a Draco.

–Gryffindor... y no Señor, yo pertenezco a otra casa –contestó Draco amablemente, sorprendiendo a Hermione.

Sus miradas se cruzaron, sonrieron. A la Sra. Granger no le pasó por desapercibido aquel gesto, observó detenidamente a Adam -o Draco-, su hija nunca lo había mencionado con anterioridad; su aspecto físico le dio la impresión de que estaba ante alguien importante, además de su vestuario muy formal para una visita cualquiera, luego estaban los ojos: grises e indiferentes, algo le decía en su interior que aquel chico estaba siendo alguien quien no es normalmente. Pero lo que más le sorprendió fue ver como éste miraba a su hija.

–Bueno, da igual. Lo importante es que hayas venido a ver a mi hija –dijo el Sr. Granger agradecido.

–No fue nada –dijo modestamente Draco.

A Hermione le sorprendía ver esa faceta de Draco, salían a relucir notablemente los años de educación para que su comportamiento fuera impecable. Su postura y su tono de voz cambiaban notablemente.

–¿Igual pasarás la navidad con los Weasley? –preguntó Jane, mientras se sentaba al lado de su hija.

–Verás mamá... –contestó Hermione antes de que pudiera contestar Draco.– Adam y mis amigos, no se llevan muy bien por cuestiones tontas, así que será conveniente que no digas que él estuvo aquí en presencia de ellos.

Draco se sorprendió por la sinceridad de la castaña. Mientras el padre de Hermione lo veía de forma curiosa y la madre intrigada por la situación, ¿qué podría tener de malo aquel chico? La primera impresión de él, fue una excelente educación, buen porte, a primera vista caballeroso e inteligente. Sin embargo, las palabras de Hermione dejaron un silencio incomodo ya que sus padres no sabían bien como interpretar aquello.

–Señor Granger, he escuchado que usted es ¿dentista? Perdone si no lo pronunció bien pero es que en el mundo mágico no tenemos esa profesión –cambió rápidamente Draco el rumbo de la conversación, aunque a decir verdad si tenía algo de curiosidad.– ¿Qué es lo que realiza?

Hermione sonrió, era un gran detalle por parte de Draco preguntar sobre aquello. Sobre todo, porque se acordaba del nombre de la profesión. Su padre inmediatamente se acomodó la chaqueta sintiéndose orgulloso de ello, el único que le había preguntado sobre eso fue el Sr. Weasley y la verdad terminó sintiéndose como un fenómeno del circo.

–Me llama la atención que tienen tantos avances en la medicina en muchas áreas, pero no tienen un área en la salud bucal y es igual de importante que las demás. Verás, Adam, yo me dedico al cuidado de los dientes de las personas, yo sé que suena algo asqueroso –agregó Robert al ver la mueca de Draco.– Pero muchas veces es necesario las revisiones, para prevenir enfermedades en la boca, infecciones en las encías, futuros dientes chuecos, etcétera. Yo me encargó de que las personas tengan una sonrisa perfecta, por cierto debo felicitarte por tu dentadura, por lo que veo es perfecta y me imagino que nunca viste ayuda para ello.

Draco se sintió incomodo, en una conversación normal no salen sus dientes como tema pero de igual forma lo tomó como un cumplido.

–Papá... –dijo Hermione para calmarlo.

–¿Qué? –preguntó confundido mirándola a ella y a su esposa.

–No hables de sus dientes, las personas no están acostumbradas a ello… –contestó Hermione.

–No se preocupe Sr. Granger –repuso inmediatamente Draco, haciéndole saber a ella que no le había dado importancia.

De pronto Hermione se sintió extremadamente cansada, aún nadie le informaba sobre su estado ni nada, pero sin duda debería estar descansando. Su madre y Draco se dieron cuenta de su expresión, por un momento el rubio tuvo el impulso de acomodarla y estar junto a ella hasta que se quedase dormida.

–Tienes que descansar, será mejor que me vaya –dijo Draco aguantando las ganas de quedarse.

–No estoy cansada –insistió Hermione luchando por mostrarse sin ningún cansancio, ambos se miraron tratando de convencer al otro.

–Claro que tienes que descansar, hija –interrumpiendo su mamá con severidad.

Draco Malfoy le dejó de importar la situación y cruzó la habitación para llegar a la castaña, la madre disimulo que veía el otro lado del cuarto mientras el padre fruncía el ceño ya que a ningún padre le gustaba ver los pretendientes de su querida hija.

–Volveré mañana... –le susurró Draco al tiempo que le daba un beso en la frente, ya que se encontraban en presencia de los padres de ella.

–Promételo... –contestó Hermione con una sonrisa mientras Draco le guiñaba un ojo divertido.

Por primera vez, Hermione daba gracias a Dios porque sus padres eran muggles. A pesar de que les había hablado muchas veces de Draco Malfoy, ellos no lo conocían y tampoco leían las noticias del mundo mágico. Si no fuera así, hubiera sido un caos que hayan visto a Malfoy despedirse de su hija con tanto afecto. Además fue divertido la manera en que sus padres lo recibieron, ¿será alguna buena señal?

–Hasta luego, Sr. y Sra. Granger –se despidió Draco de ellos dejando ver la buena educación que siempre infundía.

–Hasta luego –dijeron al unisono los papás de Hermione.

Ni en sus sueños más locos Hermione se hubiera imaginado algo así. Sus padres, ella y Draco Malfoy en una sola habitación despidiéndose cordialmente; sin cuestiones de sangre, ideología, casas, entre otras cosas que impiden la difusión de su relación. Ni en sus sueños más locos, imagino estar enamorada de aquel hurón insoportable. Cuando Draco hubo cerrado la puerta tras él, la mamá de Hermione se volteo a verla con una sonrisa picarona.

–Esta guapísimo hija, ¡también te pusiste lista fuera del estudio!–-exclamó Jane emocionada mientras su esposo negaba con la cabeza divertido.

–¡Mamá...! –contestó Hermione entre avergonzada y orgullosa.


Era un hecho, no podía dormir.

Su reloj marcaba más de las tres de la madrugada y era totalmente inútil tratar de conciliar el sueño, su mente no lo dejaba descansar por la cantidad de dudas sin respuesta que lo embargaban. Tenía un mal presentimiento con respecto a Hermione, algo estaba pasando por alto que lo dejaba intranquilo y al mismo tiempo lo frustraba. Se incorporó de la cama, se calzó unos tenis y con cuidado de no despertar a Ron, salió de la habitación que siempre compartían en la Madriguera. Bajó las escaleras con cuidado de no hacer ruido ya que no tenía ganas de explicarle a nadie sobre su insomnio, cuando por fin bajo, salió de la casa hacia el jardín.

El intenso frío lo golpeó de lleno y agradeció por eso, fue como si se dispersara su mente para poder respirar con tranquilidad. Comenzó a caminar entre la nieve para distraerse o al menos para pensar con mayor claridad. No podía dejar de pensar en Hermione, aunque no de forma romántica, sino que con preocupación y a la vez con cierta molestia por la situación. En los últimos meses el comportamiento de la castaña lo han tenido abrumado, además había algo más que le revolvía el estomago de sólo pensar en que pudiera haber una conexión con todo: Draco Malfoy.

Sólo hacia unas horas, la discusión que habían tenido le dejó mucho en que pensar. Aquella manera de Malfoy de hablar sobre Hermione, de un modo tan… posesivo. Era como si el slytherin tuviera algún derecho sobre ella, pero ¿por qué? ¿Por qué parecía que todas sus palabras se las tomaba tan personal? Tampoco ahora puede ignorar cuando Luna llegó asustada avisándole de la la situación de Hermione, podría jurar que vio a Malfoy palidecer… como si a él también le afectara la noticia. "Quizás sólo le preocupara porque sabía quienes eran los culpables, era obvio que me había buscado para distraerme…" pensó Harry tratando de convencerse de ello.

Harry miraba como sus pies se abrían paso entre la nieve, ignorando el frío que le llegaba por las piernas.

"Quizás Hermione esté teniendo problemas que no tienen nada que ver con nosotros, algo de su familia"

"Tal vez Malfoy intente acercarse a ella para causarle daño, como una especie de venganza"

"A lo mejor sólo tiene que ver con asuntos de prefectos y todo ese rollo"

Harry pensaba una y otra respuesta ante la incógnita sobre la verdadera razón de todo, pero cada vez le parecían más tontas e incoherentes. Sentía que sólo le estaba dando vueltas a la verdad… verdad que no quería afrontar. Y ese era el problema más grave, ¿cuál es esa verdad?

Para este momento, comenzó a patear la nieve para descargar un poco de su frustración, el pantalón de su pijama se mojó aun más pero poco le importaba. Aún quedaba un asunto más sin resolver: el ataque de Hogsmeade, estaba seguro que nunca olvidaría ver como Draco Malfoy totalmente pálido, con miedo y sosteniendo a Hermione en sus brazos para llevarla al castillo. ¡Por Merlin, si la salvó de los dementores! Ni siquiera se imagina a Malfoy salvando alguno de sus compañeros de slytherin, simplemente no esta en su naturaleza de interpretar el papel de héroe, él ha sido siempre una persona que ve por su propio pellejo y nada más. Harry podría jurar que detrás de ello hay un secreto que quizás no estaba listo para enterarse.

Y este día más que ningún otro, ha estado dando vuelta a varios hechos. Mientras acompañaba a Hermione inconsciente hacia San Mungo, Harry tuvo la oportunidad de reflexionar: se ha dado cuenta que la actitud de Malfoy ha cambiado considerablemente en los últimos meses. Antes, su prioridad era molestar a cualquiera pero sobre todo al trio dorado y ahora ya no lo hace; siempre ha sido demasiado competitivo para demostrar grandes logros y así pavonearse con arrogancia, sin embargo ahora su desempeño pareciera que fuera para seguir a la altura de alguien; luego en el quidditch mejoró notablemente aunque su actitud siempre ha sido la misma. Ese también era una gran incógnita, ha cambiado notablemente pero no en su personalidad, "la muerte de su padre tuvo que ver en ello…" había pensado Harry.

Su subconsciente lo torturó con un dato que no puede pasar por desapercibido: cuando Malfoy comenzó a cambiar, también lo hizo Hermione.

Harry siguió caminando sin darse mucho en cuenta de por dónde iba, ni le importaba. Le frustraba que mientras más le daba vueltas al asunto, un mal presentimiento iba creciendo en su interior. Y es que desde hace bastante tiempo se dio cuenta que el cariño que lo aferraba a Hermione, no era ni amistad ni fraternidad, iba por otro camino el cual lo acepto con gran alegría porque ella podría ser perfecta para él; aunque sonara sumamente cursi él así lo sintió cuando se dio cuenta de sus sentimientos por ella. Desde entonces, poco a poco su vida comenzó a transcurrir alrededor de ella y en verdad creyó tener una oportunidad... hasta hace algunos meses, justo cuando empezó un nuevo año en Hogwarts. Al principio aún vio alguna esperanza y después del primer partido de quidditch, simplemente ya no vio nada de parte de ella hasta que le confesó que había alguien más, tenía que admitirlo: le dolió profundamente esa verdad. Lamentablemente o afortunadamente, Harry es curioso por naturaleza, a pesar de que Hermione le dijo que no intentará buscar quien era el otro no pudo evitarlo y decidió buscar algún indicio pero hasta ahora no ha sabido quién es.

Soltó un suspiro cansado, haciendo que saliera vaho por su boca. De pronto, alguien prendió una luz desde el pequeño patio, iluminándolo a él también. Volteó a mirar descubriendo a Ginny en la puerta con la varita en alto, al parecer había bajado por algo y lo descubrió.

–¿Harry? –preguntó Ginny desde su lugar entrecerrando los ojos para verlo mejor

–Sí, soy yo –respondió Harry caminando de regreso a la Madriguera sabiendo que no podía seguir con su caminata.

–¿Qué haces afuera? Hace muchísimo frío –dijo Ginny preocupada después de que ambos estuvieron adentro de la casa.

La pelirroja camino hacia la cocina seguida de Harry quien no contestó enseguida. La observó agarrar un vaso de la alacena para luego acercarse a una pequeña jarra de cristal y servirse agua.

–Yo... no puedo dormir... –respondió Harry después de un rato.

Ginny tomó un largo trago de agua y lo miró preocupada. Lo conocía lo suficiente para saber el motivo de su insomnio.

–Mañana iremos a verla, no te preocupes –dijo Ginny.

Harry asintió con la cabeza, no era necesario preguntar cómo lo supo, tampoco es que le importará. Ahora que recordaba, ella y Hermione son mejores amigas, seguro podría saber algo.

–No es su estado lo que me preocupa –comenzó a decir Harry mirándola dispuesto a conseguir algo de información.– Hay algo sobre ella que me desconcierta, en los últimos meses ha sido diferente y no sé porque, sobretodo las últimas semanas parecía triste cuando antes se veía feliz. Ginny, ¿hay algo importante sobre Hermione por el cual deba preocuparme?

Ginny intentó no mostrarse sorprendida. Enseguida supo hacia donde iba Harry con su pregunta, ella no era la indicada para decirle la verdad. A pesar de las palabras que le dijo a su mejor amiga hace unos días, no era capaz de cumplirlas y por mucho que le doliera, le mentiría a Harry para mantener a salvo el secreto de Hermione.

–No, no hay nada –respondió Ginny indiferente después tomó más agua porque de repente sintió la garganta seca.

Harry la taladró con sus ojos verdes, no es que desconfiará de ella pero no le gustaba cuando le ocultaban las cosas, sobret odo si se trata de las personas más importantes para él. Suspiró por segunda vez, lo mejor sería dejar de darle vueltas a un asunto que bien podría preguntar directamente a Hermione.

–Yo... creo que necesito descansar –dijo Harry mientras caminaba hacia las escaleras.– Hasta mañana.

–Hasta mañana –respondió Ginny sin muchos ánimos.

La pelirroja se recargó en el fregadero, no le gustaba para nada ver a Harry de esa manera, tan preocupado, inquietante, frustrado... Por un lado le gustaría que nunca se enterara del asunto entre Hermione y Malfoy, pero al parecer él ha estado pensando en ello y no tardará mucho en llegar a la verdad, así como ella lo hizo. No esta preparada para ver la cara de Harry cuando se entere que Hermione la persona a quien más quiere en este momento, esta enamorada de su rival de años.

No quisiera estar en medio de esa pelea.


La mañana llegó a la Madriguera con bastante rapidez, aunque enseguida trajo malas noticias para Harry Potter. En cuanto bajo a desayunar, la Sra. Weasley le informó que irían a ver a Hermione hasta después del mediodía, porque tenían que ir con algunos miembros de la Orden por seguridad y aprovecharían Lupin, Tonks y Arthur para igual ver a Hermione. Harry enseguida se enojo y no desayunó, se fue del comedor murmurando cosas como: "No necesito a nadie que me cuide...".

Estaba más inquieto que en la madrugada, había tenido un sueño con respecto a todo lo que había pensado. En el sueño, Hermione estaba en un jardín sonriendo... Harry quería sorprenderla y se escondió detrás de unos arbustos, cuando estuvo a punto de salir se dio cuenta que ella no estaba sola... Draco Malfoy apareció caminando hacia ella sonriéndole, no había odio ni rencor en sus movimientos, sino todo lo contrario. Aquello fue suficiente para que Harry se despertara de golpe y con un terrible nudo en la garganta.

Pocas veces Harry sacaba su malhumor y agarraba a todos para desquitarse. En toda la mañana, incluso Ron lo evitó, intentó hacerlo hablar pero sólo consiguió una mirada asesina de parte de su mejor amigo por lo que decidió no insistir.

Hasta el mediodía, Ron se harto de la actitud de su mejor amigo, simplemente no lo entendía y al parecer no quería decir nada sobre su preocupación, así que si no cooperaba ahorita, lo haría de mala manera. Ginny le insistió que lo dejara tranquilo pero no puede evitar ayudar a su mejor amigo sea cual sea el problema o el mínimo de este, él estaría ahí para él.

Ron entró a su habitación y encontró a Harry caminando de un lado al otro como león enjaulado, ni siquiera se dio cuenta de la presencia de su amigo, estaba demasiado enfrascado en sus pensamientos.

–Harry –llamó su atención Ron.

–Ahora no estoy de humor –contesto Harry sin mirarlo.

–De eso quería hablarte, ¿qué sucede? –preguntó Ron directo al grano.

–No es nada –le dijo casi de forma automática.

Ron lo miró con cara de pocos amigos, a veces incluso Harry podía llegar a ser demasiado necio y reservado. No lo culpaba, de alguna manera sus años viviendo con la familia Dursley tuvieron que perjudicarle.

–¿Seguro? Porque al parecer has estado así desde que salimos de San Mungo ayer, estoy seguro que no pegaste el ojo en la noche y lo peor, rechazaste la comida de mi madre, así que habla –repuso Ron consiguiendo que Harry dejara de caminar.

Harry miró a su mejor amigo, se dio cuenta que en verdad algo lo estaba atormentando, enseguida el pelirrojo se preocupo aún más..

–Acaso, ¿tiene que ver con Quien-Tu-Sabes? ¿Viste algo dentro de su mente? –pregunto Ron temiendo lo peor.

–No... Esta vez no tiene nada que ver con Voldemort –respondió Harry haciendo énfasis en lo último, a veces no podía creer que su amigo no pudiera decir su nombre.

Ron hizo caso omiso de ello.

–¿Entonces? –insistió el pelirrojo.

–Es Hermione... –confeso Harry finalmente a su mejor amigo.

Harry le recordó el raro comportamiento de su amiga en los últimos meses, sus dudas, miedos, preocupaciones y sobretodo la última pelea con Malfoy. Conforme avanzaba en su relato Ron no se sorprendió, ni siquiera dio muestras de llegar a las mismas conclusiones que su mejor amigo.

–Yo no he visto nada inusual en ella, claro como siempre tiene sus momentos como todos, pero creo que estas exagerando –opino Ron después de que Harry terminara.

–No lo entiendes... –dijo Harry comenzando a sentirse enojado.

–¿Quieres que sea honesto? –preguntó Ron aunque no hizo falta la respuesta de Harry para que él siguiera.– Yo creo, que después de que ella te contará sobre… alguien más, estás obsesionado con la idea de saber quién es. Te conozco Harry.

Harry bufo de indignación, se estaba arrepintiendo de haberle contado todo porque ahora se sentía como un payaso.

–Ni siquiera te atrevas a decirlo –lo amenazo Harry. Si, a veces era celoso pero cualquiera que viera como la mujer que quiere está poniendo todo su interés en alguien más igual lo sería.

–Mira, no te enojes conmigo ¿vale? Solo piensa en que quizás estas exagerando las cosas, ella estará bien y si es un problema grave, nos lo dirá –le aseguro Ron confiado.

Harry lo pensó, tenía razón, cuando ha habido problemas ella se los ha dicho sin pensarlo. Asintió la cabeza como respuesta pero Ron aún seguía viendo esa mirada de preocupación, cuando Harry tenía una idea en mente difícilmente podrías sacarlo de ahí.

–¡Ron! ¡Harry! Arthur ya llegó, vámonos a San Mungo –de pronto se escucho la voz de la Sra. Weasley desde la planta baja.

Ron puso una mano en el hombro de su mejor amigo.

–Si tanto te preocupa, ahorita podemos preguntarle –le aconsejo.

Harry no dijo nada nuevamente, solo asintió con la cabeza, Ron quito la mano de su hombro. Por un momento algo le decía que ese día terminara mal, sin embargo dejo a un lado el presentimiento. A diferencia de Harry y Hermione, Ron no dejaba volar su imaginación y llenarse de preocupaciones, él tenía una ideología de: si las cosas pasan es por algo. Por esa razón él era distraído, a veces demasiado, no va analizando su alrededor. En algunas ocasiones desespera a sus dos mejores amigos pero en la mayoría de las veces, suele ser el equilibrio entre los tres.

–Vamos –dijo Ron y ambos amigos se reunieron con los demás en la cocina.

En quince minutos, la familia Weasley, Harry, Lupin y Tonks ya se encontraban en la sala de espera de San Mungo. Como todas las veces, la sala estaba llena de personas heridas a causa de la magia y al parecer en épocas navideñas, el número de pacientes crecian, pero la Sra. Weasley no los dejó ver más de lo necesario porque enseguida los empujo hacia los elevadores, ya sabían dónde estaba Hermione así que no era necesario formarse en administración.

Aún así, no resultaba tan sencillo, había gran alboroto cerca de ahí y parecía imposible de pasar. Al parecer hubo cierto efecto secundario en una poción para la piel vendido en el callejón Diagon, las personas sufrían de un cambio de color en todo el cuerpo. Por lo que en ese lugar había al menos 25 personas de diferentes colores.

–Parece una buena broma de Fred y George –dijo Ron haciendo sonreír a todos.

Ellos no eran los únicos que querían pasar, varios visitantes o pacientes que querían ver sanadores, estaban detenidos, ni siquiera se podían acercar a las escaleras. En cuestión de minutos la gente comenzó a reunirse ahí, entre los enfermos y los visitantes.

–Inaudito –murmuro Lupin.– San Mungo será uno de los mejores hospitales de Europa pero en su organización no es muy buena.

Tonks estuvo a punto de intervenir cuando varias enfermeras y enfermeros salieron a tranquilizar a las personas de colores, amablemente les pidieron librar el pasillo e ir a la sala de espera donde hablaría con ellos para ayudarlos en su piel. Antes de fabricar una poción para curarlos, necesitaban saber características de cada persona y lo más importante, para qué rayos era esa crema.

Los demás se hicieron a un lado para que ellos pasaran, todos estaban quejándose y al parecer con el enojo sólo hacía que el colorante en su piel se acentuará. Harry espero a que todos pasaran cuando algo llamó su atención: una cabellera rubia, "ese peinado... "¡Malfoy!" De pronto, se olvido del lugar donde estaba, camino hacia esas personas, pero era imposible pasar entre ellas, comenzó a empujarlos pero se dio cuenta que podría ocasionar una pelea innecesaria ahí.

Malfoy estaba del otro lado, una señora se hizo a un lado y pudo ver algo más que su cabello, su tono de piel, era normal pero se aseguró de que aquella persona es Malfoy por la vestimenta, esa manera de vestir era típica de Malfoy. Harry de detuvo en seco ante tal revelación.

–¡Harry¡ –grito Ron dentro del elevador, distrayéndolo.

Vio como Malfoy se paró en seco, solo un momento, luego siguió caminando perdiéndose entre todas esas personas. Ya cuando quiso centrar su atención en el Sltyherin para atraparlo, ya no estaba… se había escapado. Nuevamente Ron lo llamó y Harry corrió al elevador, no había duda alguna, Malfoy estuvo en San Mungo. No era ninguna coincidencia o casualidad, Draco Malfoy fue a visitar a Hermione.

Su cerebro comenzó a trabajar con rapidez mientras las puertas del elevador se cerraban, se quedó mirando el mismo punto donde había visto a Malfoy. ¿Cómo fue tan idiota?

Inmediatamente recordó el castigo de Hermione al principio del curso, su profesora de Aritmancia la castigó con Malfoy durante tres semanas, todos los días… Desde ahí, Hermione comenzó a tener ciertos cambios, algunos días parecía distante y pensativa como si quisiera descifrar algo. Recordaba el día en que llegó algo sonrojada de algún castigo… ahora todo le parecía claro, hasta los mínimos detalles.

En los siguientes días parecía otra vez preocupada, al mismo tiempo que Anthony Goldstein estuvo en la enfermería y Malfoy lo sustituyo. "!Por Merlín!" pensó Harry mientras se llevó una mano al cabello, igual una vez durante la comida Hermione parecía esconderse de alguien y se fue a la biblioteca, actuaba extraño… sorprendió a Malfoy viéndolos a unos metros pero no le había tomado importancia.

Pronto se sintió mareado ante tanto… con cada recuerdo, Harry comenzó a rememorar los detalles, todo el tiempo estuvieron ahí tan evidentes y sin embargo hasta ahora les comenzaba a tomar importancia. Las decenas de veces en las que Hermione entraba a la sala común: intrigada, confundida, sonrojada, feliz… cuando ella lo besó en Halloween, no se veía totalmente feliz sino resignada a ello, después de que ella se fuera, Malfoy entró al Gran Comedor totalmente abrumado y confundido, en ese momento tuvo que imaginarlo.

También esos encuentros que han tenido con Malfoy, Zabini y Parkinson, la actitud de Malfoy era amenazante como siempre pero parecía que se contenía en presencia de ella, incluso se esforzaba por odiarla mientras Hermione lo miraba indiferente.

–¿Estás bien? –preguntó Ginny sacándolo de golpe de sus pensamientos.– Te ves pálido.

–Yo… no me gustan los hospitales –respondió Harry atropelladamente.

–Ni antes de un partido de quidditch te pones así –se burlo Ron y todos rieron menos Harry porque acababa de acordarse de algo más.

"El partido de quidditch…" pensó Harry con enojo ahora. Malfoy le arrojó aquella bludger después de besar a Hermione no porque aprovechará su distracción, sino lo hizo por coraje, bien él mismo había pensado "el otro estaría observando" pero ni en mil años se hubiera imaginado que el otro fuera Draco Malfoy.

Ahora todo tenía mucho más sentido, el ataque de los dementores, la manera tan posesiva de hablar sobre Hermione, las largas huidas a la biblioteca… de pronto Harry dejó el asombro por el enojo.

La verdad comenzó asfixiarle… su corazón empezó a latirle con rapidez, sus pulmones no se llenaban de suficiente aire y un horrible vacio se empeñaba en la boca de su estomago, conforme el elevador subía, todo se incrementaba por lo que estaba a punto de suceder. Un repentino mareo lo sacó de sus pensamientos, por un momento pensó que se desmayaría pero no fue así, ni siquiera tenía en ello tanta suerte.

El coraje comenzó a hervir en su cuerpo, simplemente era imposible, Hermione no podía estar con ese idiota después de todo… en cambio a él si le vio la cara de idiota.

–Tú lo sabes… –dijo de pronto Harry cortando el silencio.

Miraba con rencor a Ginny, sus ojos verdes la taladraban y eran amenazadores, tenía los puños cerrados

Con sólo imaginarse a Hermione y Draco juntos… él quien tanto tiempo había anhelado un beso de ella, lo recibió pero está seguro que aquello fue lo bastante lejos de uno dado con todo el cariño… no podía soportar la idea de imaginar a ese idiota siendo besado, tocado, acariciado, abrazado por ella. Se sentía más que traicionado, se sentía herido por haberse hecho ilusiones.

El sonido del elevador llegando a su destino lo sacó de sus pensamientos, antes de que terminaran de abrirse las puertas, Harry salió en grandes zancadas seguido por Ginny. Inmediatamente cruzó el pasillo y llegó ante la puerta de Hermione, pero antes de tocar el picaporte, Ginny corrió y se puso enfrente de él para impedirle el paso. Estaba agitada por la carrera, su tez era más pálida pero estaba determinada a detener cualquier locura de parte de Harry.

–¡Ginevra Hazte a un lado! –le susurró con fuerza Harry. Estaban en el Hospital y no podía gritar, además de que no quería hacer una escena ahí mismo en el pasillo.

–No, escúchame Harry, no hagas ninguna estupidez –lo amenazo, Harry intentó apartarla pero ella no se movió–- Sólo espera a que estén o estemos solos... no hagas ninguna tontería, ¿entendiste?

–¡Hey! –exclamó Ron llegando apenas.

Harry y Ginny no le hicieron caso, se miraron fijamente durante unos segundos librando una batalla silenciosa. Finalmente Harry se relajó, dándole a entender que tenía razón. Enseguida los demás los alcanzaron confundidos, apenas habían salido los tres, no se dieron cuenta que casi atropellaban a una persona en silla de ruedas.

–¿Qué pasa? –preguntó la Sra. Weasley por todos.

–Fue un malentendido –respondió Ginny al tiempo que abría la puerta para que ya no hubiera más preguntas.

Hermione estaba sola leyendo un libro, simplemente disimulando porque a decir verdad estaba nerviosa. Draco Malfoy no hacía mucho se había ido y al poco tiempo sus amigos llegaron, imploraba a Merlín que no se hayan cruzado o sería el caos. Sin embargo, todos tenían una sonrisa en el rostro al verla y aquello la calmó mucho.

La primera en saludarla fue la Sra. Weasley con un fuerte abrazo, poco a poco todos la saludaron dándole un abrazo o una palmadita en la espalda. Se sentía tan feliz que en seguida fue inevitable esconderlo, pronto todos se acomodaron en su cuarto y comenzaron a preguntarle las cosas básicas. Hace una hora, su sanador asignado le indicó que se encontraba en buen estado, fue una suerte que el veneno de la planta no penetrará del todo en su sistema pero aún así permanecería ahí una noche más, al mediodía del otro día la pondrán de alta, dos días antes de Navidad. Afortunadamente, Draco utilizó un hechizo de ilusión por lo que todo el tiempo estuvo en el cuarto escuchando las indicaciones del sanador, sin ser visto.

Harry todo el rato se mantuvo callado, escuchando a medias la conversación, se sentó al lado izquierdo de Hermione en una de las sillas. Nadie notó nada raro en su comportamiento, mejor y lo peor es que duda que la misma castaña se haya dado cuenta. Ella simplemente estaba radiante y no tuvo que ser un genio para saber el motivo de aquella felicidad... otra punzada de dolor le recordó la terrible verdad que había descubierto.

Esa sensación de mareo no se le quitaba y al mismo tiempo estaba lleno de coraje. ¿Como no lo vio antes? Habían sido tan obvios, en sus formas de actuar, de comportarse, al estar uno frente al otro, sus largas horas sin que nadie les vea ni un pelo -de igual manera imagina que Malfoy se desaparecía-, varias veces sorprendía a Hermione mirando a otros lados aunque nunca seguía la dirección de su mirada... Conforme se llenaba de más información, se daba cuenta de lo ciego e idiota que estaba, el enemigo no es aquel que anda lejos de ti maniobrando desde la distancia, igual es aquel quien ha estado cerca de ti maniobrando en tus mismas narices sin ninguna sospecha... Midiendo cada uno de sus pasos hasta atacar cuando menos lo esperes. Porque resulta que Draco Malfoy no necesitaba ocuparse de todo el mundo mágico para herirlo, basta con saber quién es la persona a quien más quiere.

Eso es, no hay otra explicación, al final de cuentas son un hombre y una mujer, utiliza a Hermione para vengarse de él, para darle en donde más le duele porque simplemente no encuentra otra razón o más bien, prefiere ignorar lo relevante. Porque por mucha venganza, esas muestras de temor, preocupación y posesión no cree que vengan dentro del acuerdo. Sin embargo, es la conclusión más coherente a la que puede llegar: Draco Malfoy utiliza a Hermione Granger como venganza, ella al ser una romántica sin remedio, le creyó todas las cosas. No puede imaginarse todas las artimañas con las que sedujo a Hermione porque si de algo es seguro, ella es una chica difícil.

Harry aún así no se mostraba tranquilo ante tal conclusión, de hecho, no lo creía en absoluto porque al final, estaba hablando de su mejor amiga, la mujer más inteligente que ha conocido y siempre pondrá su lógica antes que sus sentimientos, sobretodo si se está hablando de Draco Malfoy, porque tiene mil y un motivos para desconfiar de esa serpiente. Y él también, porque Malfoy siempre buscó la manera de ser mejor que él y aunque a Harry eso le importaba un comino, debe admitir que si es mejor en lo académicamente y casi llega a ser tan bueno como él en quidditch, pero al parecer no le basto con ello, porque tomó el poder del premio mayor: lo que más quiere. Debe admitirlo, Malfoy sabía jugar sucio.

Negación.

Harry se rehusaba a creer toda la evidencia, pero la sonrisa radiante de Hermione sólo se lo recordaba a cada momento.

Entonces llegó su oportunidad, los padres de Hermione se irían a un viaje a pasar las festividades con otros familiares que viven en Habsburgo por lo que Hermione pasaría el resto de las vacaciones en la Madriguera. Los padres de Hermione, los Sres. Weasley y el nuevo matrimonio Lupin salieron al pasillo para hablar de ciertos asuntos. Dejando a los cuatro solos.

El silencio no se hizo esperas, sin embargo no fue incómodo ya que el humor de Hermione ayudaba mucho pero Harry no estaba de humor, ni siquiera quería ser discreto porque él quiere respuestas y las quiere ahora.

Enfrentamiento.

-¿Desde cuándo? -pregunto Harry cortando el ambiente.

Hermione y Ron lo miraron confundidos, mientras Ginny lo miraba seriamente esperando su reacción. En cambio, Harry se paró de golpe de la silla apenas conteniéndose ante el instinto de gritar y golpear.

-¿Desde cuándo llevas mintiéndonos, Hermione? -preguntó nuevamente Harry.

Sus ojos verdes se posaron en los confundidos ojos miel, de alguna manera Hermione entendió a lo que se refería, palideció enseguida. La tomo desprevenida haciendo que el pánico de apoderara de ella.

-Ustedes son mis mejores amigos y... -comenzó a decir Hermione.

-¡No te pregunte eso! -exclamó Harry dándole una patada a la silla donde estaba sentado. Hermione saltó, comprendió que el temor no le serviría de nada en situaciones así.

-¿Cómo? -pregunto la castaña confundida.

-Lo vi hace rato... No fue difícil ir armando la evidencia, fue muy claro después de verlo -contestó Harry con cierta ironía en su voz.

Hermione de pronto se sintió sin escapatoria, sabía que no era seguro que Draco saliera del hospital como si nada, obviamente no tiene familiares en San Mungo para explicar su presencia, sólo había una conocida ante los demás y ya con ello, se podría sospechar mucho. Ambos estaban descubiertos, no había marcha atrás y sinceramente ya no quería mentirles. Había palidecido, pero aún así tenía la cabeza en alto y miraba a Harry.

Por otra parte, Ron miraba a su mejor amigo y mejor amiga confundido, ¿de qué rayos están hablando? ¿Sobre qué les mintió Hermione para poner tan voluble a Harry? En ese momento deseó haber sido más observador y ver a la persona de la cual hablan. Aún así, no pensaba quedarse de oyente.

-¿De qué rayos están hablando? ¿Serian tan amables de ponerme al corriente? -interrumpió Ron impaciente.

Hermione no lo miró pero Harry sí. Vio en los ojos de su mejor amigo puro coraje y decepción.

-Yo te lo diré... Al parecer Hermione y Draco Malfoy tienen algo -dijo Harry fingiendo emoción. El contraste con tantos sentimientos lo estaban afectando.

Ron lo miró desconcertado, ¿acaso había perdido la cabeza? Inmediatamente su mente lo negó incapaz de creerle aquella locura.

-Lo sé, imposible de creer ¿verdad? Así estaba como tú, pero piénsalo un poco y veras desde cuando tiempo Hermione nos ha engañado -dijo Harry con desdén, incapaz de controlarse.

-Basta Harry -dijo Hermione con rudeza.

-Tú basta Hermione, ¿a qué crees que juegas? No te hemos hecho absolutamente nada para que nos hagas esto -exclamó más enojado.

-Yo no lo estoy haciendo al propósito…

Harry y Hermione comenzaron a discutir, lo cual era sumamente raro. Ron dejó de escucharlos sumergiendo en sus pensamientos, los miraba atónito, su cerebro no lograba procesar nada de esas palabras, no le encontraba ningún sentido. ¿Hermione y Malfoy? Pero tal como su mejor amigo y su hermana, comenzó a recordar todo y a pesar de no ser un gran observador, pudo darse cuenta de la catástrofe.

-Hermione... -la voz de Ron sonó dura y fría, cortando la discusión de sus mejores amigos de un jalón.- ¿Sí o no tienes una relación con Draco Malfoy? -exclamó Ron exasperado.

Hermione cerró los ojos por un momento, no pensó que el momento llegaría tan pronto... No ahora. Aunque está segura de que ni en este instante ni nunca estaría lo suficientemente lista para el enfrentamiento. Abrió los ojos y ya no había tanto temor en ellos porque a partir de su respuesta, muchas cosas cambiaran.

-Sí, tengo una relación con Draco -admitió sin dudar.

El terrible silencio que se creó fue peor a que hubieran estallado a gritos... El ambiente se torno frío, la afirmación de Hermione sólo ocasionó que algo se rompiera entre ellos, el lazo que los une se desprendieron varios hilos: confianza, lealtad, honestidad… Harry y Ron miraban abrumados a Hermione, no aguantaba sus miradas pero tampoco las evitó, haciendo gala de su valentía de su casa.

-¿Desde cuándo? -exigió nuevamente Harry.

Ya no tenía ningún sentido mentir.

-Después de Halloween -contesto Hermione sin darse cuenta de un pequeño detalle.

Harry la miro herido, ¿acaso...? Claramente sus sentimientos no cambiaron de un día para el otro, ¿qué papel había tenido él en aquel beso?

-¿Por qué me besaste? -pregunto Harry tratando de no escucharse decepcionado.

Hermione se dio cuenta de su error, bajo la mirada, tal vez si hay algunos secretos que deberían guardarse. No podía simplemente decirle: "Porque tuvimos una apuesta en la cual si perdía, tendría que besarte enfrente de todos… sin duda termine sintiendo algo por Draco y me di cuenta que ya no sentía nada por ti"

-No puedo decirlo -contesto finalmente.

Harry perdió los estribos, él siempre mantenía la calma no importa la situación pero sin duda era la primera vez que lo ven comportarse de esa forma, tan voluble a sus reacciones.

Por otra parte, Ron no dejaba de unir las piezas del rompecabezas, miró a su hermana quien se encontraba mirando al suelo escuchando todo y sin opinar, no parecía enojada lo cual confirmaba lo que decía Harry, ella lo sabe.

-Tú lo supiste todo este tiempo -acuso Ron a su hermana quien hasta ahorita se mantenía pasiva.

-¡No! ¿Crees que yo hubiese ayudado a Harry sabiendo lo que ella hacia a nuestras espaldas? -Se defendió Ginny.- Yo supe hace poco, cuando ella estaba dormida en la enfermería y murmuro el nombre de Malfoy.

Harry miró a Hermione, incluso lo nombra en sueños... Toda la verdad lo carcomía por dentro.

-¿Cómo? Dime, ¿cómo fue que te engaño? ¿O te tiene amenazada? Porque si es así te ayudaremos -pregunto Ron tratando de pensar en una solución al "problema".

-¡No! No me está engañando ni me tiene bajo amenaza -respondió Hermione comenzando a sentirse ofendida. Ron tenía tan poco tacto para hablar.

-¡Por favor Hermione! ¿Entonces, por qué está contigo? -soltó Ron sin medir sus palabras.

Incluso Ginny volteo a mirar a su hermano ofendida, la castaña lo miraba herida... Nunca creyó que Ron la viera de esa manera, como si estuviera hablando de esas criaturas raras de Hagrid por las cuales nadie querría. Una cosa es que él siempre fuese tímido en cuanto a los sentimientos, por lo que nunca sabía expresarse bien pero algo muy diferente es que la vea como todos los demás.

-En verdad, ¿no sé te ocurre una buena razón? -dijo Hermione conteniendo su enojo.

-No... Es lo único que podría tener explicación y una solución -repuso Ron aún sin darse cuenta del terrible error.

-Pues yo te tengo una muy buena razón, porque me quiere... Pero claro, ¿quién podría fijarse en mi verdad? Si solo soy una sangre sucia, la sabelotodo, ratón de biblioteca, quien nadie toma en cuenta cuando se trata de tener una cita -comenzó a decir Hermione indignada de que su supuesto mejor amigo pensara así de ella.- Yo sé que resulta difícil de creer, date cuenta Ronald que no todas las mujeres tenemos que actuar y vestir como una cualquiera para que se fijen en nosotras...

Ron apretó los puños molesto, no porque haya llamado una cualquiera a Lavender sino porque tiene razón Hermione. La ha ofendido pero tampoco se sentía mal por ello, ella no se haría la víctima y salir ilesa de aquella situación.

-Al menos Lavender no es una traidora y no me vengas con que ahora resulta que lo suyo es amor, porque no me creo ni una palabra de eso -atacó Ron.

Hermione lo miró con rudeza.

-Aunque intentes darle vueltas al asunto, él en verdad me quiere, que los demás hayan tardado años para darse cuenta incluso que yo era una chica... No es mi problema, sin duda soy una persona paciente pero igual tengo un límite -exclamó la castaña cada vez más ofendida.

-Yo nunca te vi como una sangre sucia ni una rata de biblioteca, sin duda fue en cuarto cuando me di cuenta que eres toda una mujer pero yo siempre te tomé en cuenta Hermione -dijo Harry con la voz apagada.- Tenía miedo de ser algo más que tu mejor amigo porque te pondría en gran peligro... Pero resulta que a ti te gusta lo peligroso.

Todos miraron a Harry con lástima, él se veía el más afectado por toda la situación. Hermione no quería causarle ese dolor, sabía perfectamente cómo se siente pero igual no puede evitarlo.

-Lo siento... -murmuro la castaña.

Harry desvío su mirada apretando con fuerza los puños, quería golpear al maldito de Malfoy, quería torturarlo hasta que le implorará que lo matase... Quería hacerlo sufrir de todas las maneras posibles por haberle quitado su única felicidad, por volverla en su contra y hacerla una traidora. Malfoy nunca se había conformado con ser mejor en lo académico, superarlo en el quidditch, demostrarle que él siempre se sale con la suya... Nada de eso fue suficiente para Malfoy, porque obtendría el premio mayor ganándose lo que más quería en la vida...

-¿Cómo? -pregunto Ginny con rudeza.

-A decir verdad no sé cómo empezó todo exactamente, hicimos una tregua para no pelear por el castigo, luego comencé a conocer al verdadero Draco Malfoy y cuando me di cuenta, ya sentía algo por él -respondió Hermione con la verdad a medias. Aunque pensándolo bien, todo podría haber empezado en el expreso de Hogwarts.

-Por Merlín... -murmuró Ron asqueado por la expresión de Hermione al hablar de ello.- Quizás te haya hecho tomar Armotenia sin que te dieras cuenta...

-Sabemos que él aplica la frase: "El fin justifica los medios", yo creo que él quiere obtener algo -pensó en voz alta Harry.

Inclusive Ginny, quien no era necesario que dijera algo para leer en su expresión, ella igual buscaba alguna buena razón. Porque la razón podría ser de lo más descabellado pero 100% posible a diferencia de la verdad que les resultaba completamente imposible. Sólo porque no se atrevían aceptarla.

-Yo sabía que les resultaría difícil de creerlo, lo sabía y estaba preparada para ello… pero no creí que llegaran a ofenderme de esta manera -dijo Hermione sin mirarlos.

-¿¡Ofenderte!? Pero si eres tú la que nos has ofendido y traicionado. Hermione, ¿acaso no lo ves? ¡Es Draco Malfoy, lo más seguro es un maldito mortifago el cual para que sepas esta del bando del enemigo! - exclamo Ron exasperado interrumpiéndola.

-¿Acaso crees que él es una buena persona a quien no mataría una mosca? Sólo revísale su antebrazo izquierdo porque ahora después de la muerte de su padre, ¿quién crees que está al frente de su familia? -preguntó Ginny recordando esa noche, en la que Hermione salió después de escuchar la noticia en la radio.

-Durante años nos ha humillado recordándonos nuestro lugar y el tuyo Hermione, esos principios no se le olvidan en cuestión de días... -le dijo Harry con firmeza.

-¿Quién dice que cuando estalle la guerra, hará una excepción contigo? -cuestiono Ginny.

-¿Donde quedara su supuesto amor por ti, a la hora de elegir entre salvar su propio pellejo, el de su madre, su reputación, su dinero... Y salvar tu vida? -le reclamó Ron intentando que ella entrará en razón.

-¿Crees que lo difícil es durante la guerra? No, será después, porque pase lo que pase la comunidad mágica no esta lista ni permitirá algo así, sobretodo por ser quienes son... -le dijo nuevamente Ginny.

Hermione recibía uno tras otro ataque, se sentía nuevamente amarrada a un árbol en medio de un viento helado, sola y nadie quien la pudiera escuchar si gritase. Solo que la diferencia radicaba que las palabras de sus mejores amigos la herían mil veces más que la de un par de serpientes.

-Hermione yo sólo... En verdad creí que este sería nuestro año -confesó Harry evitando decir palabras cursis que lo pondrían en más ridículo.

Hermione miró a su mejor amigo dolida, la forma en que lo dijo la hizo sentir la peor persona en el mundo, por un instante pensó: "¿en qué me metí?". Miró a los demás y ninguno la miraba a la cara por el enojo, la herida por la traición y porque desconocían a quien tenían enfrente, pensaban que estaba hechizada por olvidar los últimos años en los que la palabra Malfoy significó enemigo.

No podía creer que ellos lo atacaran de esa manera sin darle la oportunidad de decirle las razones por la que confía en él, sólo faltaba prohibirle verlo para cerrar aquel encuentro con broche de oro.

-Yo tengo mis motivos para confiar en Draco Malfoy por el simple hecho de que me lo ha demostrado, estos meses llegué a conocerlo y la verdad no me arrepiento de nada, sé que es difícil de comprenderlo pero confíen en mí… -comenzó a decir Hermione pero se vio interrumpida.

Soledad.

-Lo único que entendemos es que no sabemos si podemos confiar en ti después de esto... La confianza se construye y se fortalece con años, sin embargo, la has perdido en segundos... Por alguien que no vale la pena y ten por seguro que cuando te boté por otra o por cualquier otro motivo, no estaremos para decirte: te lo dije. -le dijo Harry de la manera más cruel.

Esas palabras fueron dichas con tanto desprecio... Es irreconocible que él pudiera mirarla y decirle aquello con tanto coraje, desilusión, amargura... En ese momento algo se rompió dentro de ella, quiso llorar pero no se dio ese lujo porque lo afrontaría con la cabeza en alto a pesar de que ninguno de los tres la miraba... A pesar de que en ese momento, le dieron la espalda.

Y como si el silencio diera por terminado la discusión, la puerta se abrió entrando todos los adultos, ninguno se dio cuenta de la fría actitud de los cuatro, ninguno se dio cuenta que su amistad pendía de un delgado hilo gracias a la revelación de la relación entre Hermione y Draco.


Después de que todos se fueran, los Weasley prometiendo pasar por ella al mediodía y sus padres despidiéndose para agarrar un vuelo en la noche, Hermione se quedó sola con todos los sentimientos a flor de piel y unas terribles ganas de llorar, pero aún no quería, aún podría aguantar...

Se levantó de su cama, camino hacia su baúl el cual había llegado en la mañana, se agacho para abrirlo y sacar de ahí un pedazo pergamino junto con su pluma favorita. Escribió una pequeña frase en él y sigilosamente salió de su habitación para ir a la pequeña lechuceria con el que contaba el hospital para los pacientes y visitantes.

Tardó 10 minutos en regresar a su habitación, con los ánimos por el suelo, se acostó de lado con el cuerpo hacia la ventana, miró el cielo nublado a causa de las bajas temperaturas del invierno. Pronto anochecería... El completo silencio no le ayudaba mucho para sus pensamientos, las palabras de Harry y Ron, las miradas despectivas de los tres, la ofensa que le hicieron... Todo seguía demasiado latente en su mente.

¿Tan incorrecto es tener algún tipo de relación con Draco Malfoy? ¿En verdad lo suyo es totalmente imposible? Bueno, ella hace unos años lo hubiera visto aparte de imposible, simplemente una locura porque por nada del mundo podría tener siquiera una conversación civilizada con Draco. Ahora que lo conoce, su perspectiva de él cambio totalmente y no ve absolutamente nada de malo en querer estar con él. Quitándole el apellido, es un chico inteligente, divertido, caballeroso…

Además, no quiere ni pensar en cómo reaccionarían las demás personas si sus mejores amigos le acaban de dar la espalda... El mundo mágico no está preparado para una relación de esa magnitud, obviamente ha habido casos en los que un sangre pura se casa con un sangre sucia o con un muggle. Pero igual sabe las consecuencias de esas relaciones: vergüenza para la familia, para la sociedad en la que perteneces, pierdes ciertos privilegios como mago e incluso pasan por un humillante examen del Ministerio donde expliquen las verdaderas razones de aquella unión. Muchos se han acobardado a la mitad, mientras otros siguieron pero tuvieron que exiliarse a otro país porque se volvía insoportable vivir en un lugar que te marginaban por escoger a la persona "incorrecta". No hay que irse lejos, la mamá de Tonks es muestra de lo que podría pasar.

Y para agregarle, ellos no eran cualquier persona ni estaban en tiempos tranquilos, tenían una guerra pisándole los talones en la cual primero tenían que sobrevivir pero ¿cómo lo haría si sus mejores amigos le acaban de llamar traidora? Para el colmo pasaría el resto de las vacaciones en la Madriguera, no quiere ni imaginarse el ambiente hostil que se volverán las festividades.

Hermione lanzó un largo suspiro, acomodó mejor la cama y cerró los ojos con la esperanza de dormir para ya no pensar. Pero los minutos pasaron... Cuando volvió abrir los ojos, vio que el cielo estaba más oscuro empezando anochecer, en ese momento escuchó la puerta abrirse e instantes después se cerró. Hermione esperó sin moverse, no podía ser una enfermera porque su ronda había sido hace aproximadamente dos horas y duda que volviera, además de que su cena se aparecería dentro de otra. Entonces escuchó un "clic" del seguro de la puerta.

No escuchó ningún paso, sólo su peso sentarse en su cama seguido de unos ruidos que finalizaron con el de zapatos caer. Hermione seguía esperando... Sintió como el intruso se acostaba junto a ella, para luego rodearla con sus brazos y abrazarla hacia su dirección.

Hermione cerró los ojos, sintiéndose totalmente segura y dejó de sentirse sola, dejó de pensar por unos momentos enfocándose en la calidez del cuerpo que la abrazaba con protección.

Toda barrera que puso desde la discusión, se cayó... Ella no era tan fuerte ni inmune a lo que sentía, ella no es como Draco quien podía encerrar sus sentimientos, por lo que comenzó a llorar sin poder evitarlo más. Ahogaba los sollozos pero su acompañante sintió los temblores de su cuerpo, abrazándola más contra su cuerpo, aquel gesto de protección y cuidado, la desarmaron por completo rompiendo en llanto.

No sólo lloraba por la ruptura de su amistad con sus mejores amigos, también lo hacía por Draco y ella, por las circunstancias que vendrían en un futuro, que pondrán en juego todo.

-¿Qué fue lo que paso? -preguntó Draco totalmente preocupado al verla en ese estado.

Hermione no respondió, no estaba lista para hablar de ello, primero se desahogaría y Draco comprendió aquel mensaje mudo.

Hace solo una hora Draco estaba sentado enfrente de la chimenea en el estudio de la Mansión Malfoy, cuando llegó una lechuza, con una pequeña nota: "Lo saben". Era lo único que decía, sin embargo no necesitaba más explicación, lo leyó unas veinte veces más antes de llamar a un elfo para dejarle indicaciones y desaparecer de ahí. No lo demuestra pero sin duda tuvo miedo al leer aquella pequeña frase.

Se calmó cuando entró a la habitación de San Mungo y la vio acostada, sabía que no estaba dormida así que se acercó. Algo en su interior lo motivo a quitarse la capa, el suéter y después los zapatos para luego acostarse junto a ella. Los siguientes minutos se dedicó acariciarle el cabello, se sintió realmente inútil pero esperaría a que ella estuviera lista para hablar.

Draco Malfoy está acostumbrado a que las personas que un día aseguran ser tus amigos, al otro día te den la espalda, lo sabe muy bien porque en Slytherin así es, sobretodo por la lucha de poderes entre las serpientes y ni se diga entre los mortifagos. Por eso, él confía en muy muy pocas personas, lamentablemente desde niño lo aprendió. Pero Hermione era otro caso, siempre fue leal con las personas, difícilmente ella caería en una hipocresía porque estaba en contra de sus principios, ella en verdad le gusta ayudar a las personas sin pedí nada a cambio. Ella creció en un mundo leal, justo, confiable, alegre, honesto... En un mundo perfecto por lo que ella no estaba lista para lo que pasó porque no imaginó que pasaría. Le duele ver que las personas con las que estuvo a su lado en momentos realmente de vida y muerte, dejaran de creer en ella, desconociéndola en todo, cuando seguía siendo la misma Hermione Granger.

Pasaron los minutos, la castaña poco a poco se fue calmando, Draco le pasó un pañuelo, dejó de llorar aunque seguía sollozando. Respiro hondo un par de veces para estar lista y entonces le contó todo a Draco quien escucho atentamente sin interrumpir.

En algunas partes, a Hermione se le quebraba la voz sin embargo ya no lloraba, de alguna manera el hecho de que Draco estuviera con ella, la hacía sentirse fuerte. Cuando termino espero en silencio a que Draco dijera algo pero la rabia no lo dejaba articular algo. No podía creer lo cínicos y crueles que habían sido al hablarle de aquella manera a su mejor amiga, pero ahí iban con sus papeles de santos cuando ellos mismos cometieron numerosas infracciones a su amistad.

Lo que más le enfureció fue el papel de víctima de Potter, con su máscara de "un psicópata mato a mis padres, no tengo a nadie en el mundo y tu destruiste todo, haciendo más miserable mi vida" Creyó que lo había superado pero al parecer le encanta recordarle a todo el mundo lo triste que es su vida para que vayan corriendo hacia él. "Patético, yo no ando llorando en cada esquina por la muerte de mi padre"

-Me quedare contigo hasta mañana al mediodía que vendrán por ti... -dijo Draco con seguridad.

-¡No! Es muy arriesgado, no quiero que toda la familia Weasley se entere m...

-Hermione, no permitiré que te hablen de esa forma -interrumpió Draco exasperado.

-Pero...

-Pero yo estaré a tu lado esta vez, no tienes que enfrentarlos tu sola -termino Draco por ella.

Hermione se volteo hacia él, quedando frente a frente. Draco observo sus ojos enrojecidos por el llanto junto con melancolía en su mirada. El rubio le acaricio con una mano una mejilla, nunca imagino que la tristeza de otra persona le llegara a doler a él también.

-Hermione... Entenderé si ellos te hicieron dudar, toda tu vida has estado rodeada de personas honestas que te quieren, te apoyan, te ayudan y te brindan su amistad. -Comenzó a decir Draco e hizo una pausa mirándola con ternura.- Entiendo si en este momento no quieres seguir con...

-Basta -lo calló fríamente, se dio cuenta hacia donde iba aquella conversación.

-No, te equivocas... En la escuela muggle nunca fui bien recibida por mis compañeros, yo siempre fui mandona y me refugiaba en los libros… me veían como un bicho raro y por eso cuando recibí la visita de la profesora McGonagall diciéndome que soy una bruja, comencé a informarme sobre todo, enseguida compré la Historia de la Magia porque quería permanecer con todas mis fuerzas en el mundo mágico. Sin embargo aquí estoy, sabiendo todo lo que implica... Me enamore de ti y ya no puedo hacer nada al respecto...

Hermione fue interrumpida en medio de su discurso por los labios de Draco Malfoy. Se besaron con frenesí, porque muy en el fondo, ambos sentían temor por lo que pasara a partir de ahí, afuera de ese cuarto en el hospital. Se separaron sintiéndose mejor, inmunes ante lo que podría pasar, como prueba de ello, cuando volvieron a besarse un choque de magia los envolvió, como aquella vez en el expreso de Hogwarts. Igual de intenso, abrumador y así como llegó se fue...

Hermione nunca investigó en la biblioteca porque ya no había vuelto a pasar, ni Draco tampoco investigo aquel suceso porque no quería darle vueltas a algo que creyó no tener importancia. Sin embargo aquello solo intensifico el beso, Hermione en ese encuentro se dio cuenta que Draco no se echara para atrás no dejará vencer con tan poco, antes peleara con uñas y dientes. Tuvo un escalofrió ante esos pensamientos, un buen presentimiento.

-No tenemos que doblegarnos ante lo que no aceptan, cuando se acabe la guerra nos podemos ir a donde quieras, mientras ambos creamos en nosotros mismos no necesitamos más. Si tú quieres, te llevo a donde quieras con la promesa de hacerte feliz -le dijo Draco sintiendo un sentimiento raro de felicidad.

Hermione miró sus ojos grises, la pasión con que dijo aquello la conmovió porque claramente creía en ello, y sintió el cosquilleo de la esperanza.

-No prometas más de lo que puedas dar -susurró Hermione sin dejarse arrastrar por la utopía que sonaba de las palabras de Draco.

Draco la miró confundido, en su vida había hablado tan en serio y ella no le creía.

-Sonó como si no creyeses que te quiero -dijo Draco tratando de entenderla.

Hermione bajo la mirada, de pronto se sintió avergonzada.

-Es sólo que... No te culparía si en algún momento decidieras...

-Basta -interrumpió Draco, al igual que hace rato donde sus dudas hablaron por él, le estaba pasando a Hermione.

Ahora era su turno de calmarla. Sujetó una de sus manos, besó el dorso y miró a la castaña de una forma tan penetrante haciéndola sentirse totalmente expuesta hacia él.

-Hermione, ya le he dado la espalda a todo lo que me enseñaron por ti... Prácticamente mis ancestros se están retorciendo en sus tumbas, así que no te atrevas a cuestionar lo que siento por ti, nunca -dijo Draco con tono frío.

Hermione sonrió, no todos los días Draco Malfoy admite de alguna forma sus sentimientos, pero podría acostumbrarse a ese tipo de confesiones.

-Sólo quería asegurarme -le contesto dándole un corto beso en los labios mientras nuevamente le daba la espalda.

Draco sonrió, en los últimos dos días ha sonreído mucho a pesar de las circunstancias… no recuerda haberlo hecho tan seguido en tan corto tiempo, pero le gusta. Es una clase de alivio después de las últimas semanas. Abrazo a Hermione, dejándose llevar por su aroma floral que salía de sus rizos, hasta que poco a poco el sueño lo venció.


Los primeros rayos del sol comenzaron a iluminar la habitación, específicamente el rostro de Hermione, quien se removió incómoda. Volteo perezosamente cuando choco con algo o más bien con alguien, por un momento se asusto pero su mente la tranquilizo recordando quien está junto a ella. Poco a poco fue despertándose, siendo consciente incluso de como un brazo la abrazaba sin escapatoria.

Entonces abrió los ojos, se sorprendió de lo que vio, Draco dormía plácidamente y con la respiración tranquila, no había ninguna expresión en su rostro ni frialdad, se veía incluso más humano... Más cariñoso... Y sobretodo más hombre, ya no era aquel chiquillo que vio en el expreso de Hogwarts a quien le pidió ayuda... Alzó una mano y acaricio la mejilla del rubio con lentitud, apenas rozando su piel, ¿quién iba a pensar que detrás de la arrogancia, el egoísmo, el orgullo, la frialdad, la frialdad… estuvieran detrás de aquel semblante?

De pronto Hermione tuvo curiosidad, ¿cómo sería Draco Malfoy si hubiese sido criado por una familia de magos ordinarios?

Después de un rato, con mucho cuidado, Hermione se deshizo del brazo de Draco y con lentitud se incorporo para luego levantarse e ir al baño, el Slytherin apenas se movió pero no hizo ningún ademan de despertar. Luego de hacer sus necesidades, mientras se lavaba las manos, Hermione echo un vistazo a su rostro, estaba algo demacrada quizás por tantas emociones en muy poco tiempo y sumándole el hecho de que apenas ha comido. Ya se imagina cuando Ron la vea y le diga... Dejó de pensar, recordando la discusión del día anterior, "nada... No me dirá nada porque ahora me odia" pensó Hermione con tristeza, no sólo él además.

Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas por el recuerdo, no obstante, no derramo ni una sola lágrima. Mejor se lavó la cara para calmarse un poco, el agua fría la reconfortó, observo ahora su rostro mojado por el espejo tratando de mentalizarse a lo que le esperaba en unas horas.

-¡Hermione! -escuchó la voz de Draco llamándola preocupado desde el otro lado de la puerta.

La castaña asustada, se secó el rostro con la toalla cuando diversos sonidos comenzaron a escucharse, preocupada salió del baño y encontró a Draco vistiéndose rápidamente.

-¿Que sucede? -le pregunto Hermione confundida.

Draco la miró algo abrumado, lo había atrapado en fraganti, no obstante, no había rastro en su rostro de la preocupación que había escuchado en él. Draco caminó tres zancadas hacia ella y con rudeza, la atrajo hacia él para besarla. Después de unos momentos se separó y con la misma rudeza la soltó caminando de nuevo hacia la cama.

Hermione ahora estaba más confundida, ¿qué había sido eso? Y como si Draco la hubiera escuchado, dijo:

-Desperté... Y no estabas -evitó su mirada, fingiendo centrar su atención en el mueble junto a la cama.

Hermione no pudo evitar sonreír, Draco se siente avergonzado por mostrar tal debilidad, cual niño al pensar que lo habían abandonado. La castaña no dijo nada, aquello se lo guardaría.

-En cualquier momento puede venir la enfermera hacer la rutina de la mañana, tendrás que usar aquel hechizo nuevamente -dijo Hermione mientras caminaba a la mesa de noche y tomaba su varita.

Draco asintió ahora si mirándola, el momento incómodo había pasado. La castaña lo apunto con la varita, pronuncio un hechizo muy raro y pronto él tuvo una sensación de cosquilleo por todo el cuerpo sabiendo que encantamiento comenzaba hacer efecto. Volviéndolo invisible para los demás pero no para ella. Irónico.

Media hora más tarde, cuando apareció la bandeja del desayuno, ambos se repartieron la comida ya que no podían pedir otra bandeja, no estaban en un hotel para pedir servicio al cuarto o algo por el estilo, lo cual Draco bufó con indignación.

-Al menos deberían ponerle más empeño a esto -se quejó Draco comiendo su parte de carne.- Cualquiera puede morir de sólo comer esto.

-Bueno si no lo quieres... -respondió Hermione haciendo ademan de retirárselo pero Draco se lo impidió, comiendo en silencio su parte. Tampoco era que preferiría morirse hambre.

La mañana comenzó a transcurrir sin ningún incidente, ambos se sentaron uno frente al otro simplemente platicando, esperando a que el reloj marcase las doce del día. Hermione agradecía internamente que él estuviera ahí, la relajaba por completo y le brindaba seguridad porque conforme el tiempo avanzaba, los nervios comenzaron a invadirla, Draco se daba cuenta y la hacía reír, aunque por dentro se encontraba igual de ansioso.

Alrededor de las once de la mañana, una lechuza se posó en el marco de la ventana esperando a que le indicaran que podría entrar. Hermione se extraño al verla, no se le hacía conocida además es algo rechoncha con plumas marrones y blancos. La invito a entrar y la lechuza de poso en medio de ellos dos. Con delicadeza le quito la carta, estaba dirigida a ella.

Draco miraba expectante a Hermione mientras leía la carta, la lechuza salió volando por la ventana sin esperar respuesta alguna. Vio como el semblante de Hermione se relajaba al ir leyendo, terminó y lo miró dudosa por su reacción.

-Es una carta de la Sra. Weasley. Dice que no podrán ir por mí pero Harry, Ron y Ginny lo harán por lo que tengamos mucho cuidado... Y todo eso -le informó Hermione informándole de lo importante.

Draco se sintió un poco mejor al escuchar eso, ha enfrentado miles de veces a cara rajada y la comadreja, sus nervios eran más que nada por enfrentar a la familia de la comadreja y otros, al parecer de la Orden -no era ningún secreto quienes pertenecen a la Orden del Fenix-, ese era su mayor temor porque ellos no son tontos respecto a lo que podría estar envuelto, en Hogwarts está protegido, afuera no. Así que tendría que estar demasiado loco para enfrentarse al menos cinco miembros de la Orden siendo el único mortifago... O igual Hermione lo tiene comiendo de la palma de su mano para hacer eso, lo cual viene siendo lo mismo.

-Al menos no explotara una guerra aquí en San Mungo -dijo Hermione sonriendo para calmar la tensión.

-No te prometo mucho -dijo Draco con arrogancia.

Hermione se recargó en la cabecera de la cama, vio la hora y la presión aumento, los nervios, el miedo... Ella es fuerte y valiente, ha enfrentado cosas mucho más peligrosas pero nunca ha sido en contra de sus mejores amigos, nunca se ha visto del otro lado y eso le atormenta. Cerró los ojos.

-Si te mando una lechuza, ¿irías por mí? -pregunto Hermione sin esconder su miedos.

-Claro, sólo que no tengo ni idea donde está la madriguera de las comadrejas y estoy seguro que me abrirán sus puertas con gusto -dijo Draco mientras se acercaba a ella.

Hermione soltó un suspiro comprobando solo lo nerviosa que estaba, el rubio notó como sus manos temblaban ligeramente así que las sujeto con cariño brindándole su apoyo. Ella le sonrió ampliamente, Draco sintió un cosquilleo... Valía la pena todo con tan solo ver aquella sonrisa, enfrentaría a cientos a cambio de esa mirada llena de cariño y daría todo sabiendo que ella seguirá a su lado, brindándole todo lo que alguna vez su padre le prohibió soñar.

Hermione se incorporo para estar a la altura de los ojos de Draco, alargó su mano para acariciar la mejilla del rubio, siempre le sorprendía a Draco lo suave que eran sus manos...

-Si quieres te regalo una fotografía -le dijo Draco sonriendo rompiendo el silencio.

Hermione rió mientras acortaba la distancia.

-¿Y la autografiaras? -pregunto Hermione siguiendo el juego.

-Por supuesto, le pondré: "Una admiradora más..." y mi firma -le contesto Draco haciéndola repelar.

Hermione le dio un golpe en el estomago pero antes de que Draco se pudiera quejar, la castaña lo calló con un beso. Un "Clic" se escuchó proviniendo de la puerta abriéndose, Draco ya no tenía aquel hechizo de ilusión y la pareja no escuchó el ruido de la puerta, por lo que no se dieron cuenta que tres persona atónitas veían la escena totalmente sorprendidos.

Ninguno de los tres pudo moverse ni hablar, por un momento el tiempo se congelo... Hasta que uno de ellos salió de su trance y camino hacia el Slytherin en particular, lo agarro de la túnica y lo aparto con furia de la castaña, se hubiera caído de la cama si no fuera por sus reflejos.

Draco apartó a Harry perturbado por la interrupción, aunque los celos, el coraje y el odio cegaron a Harry obedeciendo a su instinto... Golpeo con fuerza en la mandíbula a Draco Malfoy quien casi cae al suelo por la fuerza, se mantuvo de pie dispuesto a contraatacar cuando Hermione se interpuso entre ellos. Draco se contuvo... Pero Harry no.

-Hazte a un lado -le exclamó Harry mirándola con rencor.

-¡No! la violencia no solucionara nada -dijo Hermione tratando de calmarlo.

Ron y Ginny miraban la escena sin entrometerse, en cambio el pelirrojo cerró la puerta para no atraer más problemas.

-¡Apártate Hermione! -le grito Harry sintiendo como la sangre le quemaba por dentro en busca de venganza.

-No le hables así, Potter -le advirtió Draco con enojo. Moría por lanzarle unos cuantos maleficios pero no lo hacía por ella.

-Como siempre dando gala de tu valentía Malfoy -intervino Ron con sarcasmo.- escondiéndote detrás de ella...

-¡Basta! -silencio Ginny al ver que Malfoy iba a responder.- Harry ven para acá... Ahora

Harry miró enojado a Ginny, aunque de mala gana camino hasta donde se encontraban ellos. Hermione aprovechó el momento para voltear hacia el rubio, se acercó para ver el golpe de su mandíbula. Draco le susurró palabras tranquilizadoras a pesar de sentir punzadas de dolor en el golpe, ella le sonrió con ternura al tiempo que acariciaba esa parte…

-¿Qué hace él aquí Hermione? -le preguntó con suma frialdad la pelirroja mirando con odio a Draco e interrumpiendo.

Hermione se movió junto al rubio nerviosa por la presencia de sus amigos y sobretodo después de que los vieron besándose. Draco calmó el enfado mostrando su capacidad para controlarse y ser indiferente frente a las personas que no son importantes para él. Se irguió, acomodó su túnica y alzó el rostro como signo de superioridad, dejando ver la arrogancia y aristocracia de su educación.

-¿Cómo te atreves aparecer por aquí Malfoy? -le pregunto Ron con rabia.

-Sabes que con un simple aviso, toda la Orden podría llegar y capturarte por ser un supuesto mortifago... -le advirtió Harry con los puños apretados.

-La verdad me halaga el alboroto que ocasiona mi presencia -dijo Draco con sorna.

-Maldito arrogante -murmuro Ron al tiempo que sacaba su varita.

-Basta, no va a pelear nadie contra nadie -intervino Hermione nuevamente.

-Malfoy no eres bienvenido, así que largarte -dijo Harry furioso.

-Mejor, ¿por qué no de una vez nos dices que quieres con Hermione?, ¿por qué la estas utilizando? -exclamó Ron enojado sin pensar en las consecuencias de sus palabras.

Hermione se tensó junto a Draco, inconscientemente se hizo para atrás herida por el comentario de su mejor amigo y aquello solo hizo enfurecer al Slytherin. Él nunca ha ofendido a una mujer, por más que quiera, no está dentro de su educación además de considerarlo de lo más bajo y cruel, su naturaleza de caballero y su amor por Hermione simplemente lo lanza a defenderla.

-Hasta ahora me doy cuenta de cuán idiota eres comadreja... En tu maldita vida te vuelvas a dirigir a Hermione de esa manera -comenzó a decir Draco de una manera pausada, muy amenazante.- Yo no haría algo tan bajo, y si tú no te das cuenta del por qué estoy con ella demuestra claramente la razón por la que tienes una relación con Brown.

Ron lo miró con profundo odio, comenzó a ponerse rojo del coraje. En cambio, Draco simplemente deslizo una mano por la cintura de Hermione.

-No te creo ni una palabra, todos estos años de humillación y odio no pueden desaparecer en cuestión de días, ni siquiera tus principios acerca de la jerarquía en nuestro mundo -intervino Harry ahora llevándose por los celos, ver como el Slytherin abrazaba a Hermione de la cintura y ella no hacía nada.- Si dices que la quieres demuéstranoslo...

-Hay algo que debes saber Potter... No estoy saliendo con ustedes, sino con ella y ya le demostré que la quiero, lo demás recae en ustedes si confían en ella o no, porque a pesar de todo, siempre creí que sin ella ustedes ya hubieran muerto desde hace mucho tiempo -contesto Draco con indignación.

-¿Cómo puedes volver a confiar en alguien que te traiciono? -contesto Ron por Harry.

-Dímelo tú, traidor a la sangre -le contesto Draco con frialdad, ¿quiere hablar de traidores? La comadreja ha cometido uno de los más importantes.

-Tal como tú Malfoy -contesto Harry con frialdad.

Draco se tensó comprendiendo la realidad ahora, él nunca se había visto de esa manera. "Un traidor a la sangre…" pensó sorprendido ante esa verdad tan inquietante, por un momento se sintió mareado entendiendo todo lo que implica esas palabras… pero no lo demostró.

-No tiene caso que peleemos por cuestiones de sangre, principios y todo eso sobre moralidad -intervino Ginny por primera vez.

Todo este rato, había permanecido en silencio porque se dedicó a observar a la pareja frente a ella, Hermione se mantenía fuerte por la presencia de Malfoy. Él la abrazaba con fuerza de la cintura tan posesivamente pero a la vez en forma de consuelo: está enfrentando a las personas más importantes de su novia y necesita sabes que a pesar de los insultos, ella sigue junto a él y no haya cambiado de opinión.

La expresión corporal lo delataba mucho y Ginevra Weasley se dio cuenta de algo que resultaba imposible de creer, por eso decidió salir de su silencio.

-Sólo dinos la verdad Malfoy, ¿quieres a Hermione o sólo es un juego? -continuo Ginny mirándolo a los ojos para que no se atreviera a mentirle.

Ella no conocía a Draco como su mejor amiga, pero todo hombre enamorado se delataba tarde o temprano, así que decidió confiar en ello.

-Sí, la quiero... -dijo Draco fuerte y claro, para no dejar dudas en ello.

Todos lo miraron sorprendidos, incluso él mismo estaba sorprendido por su inmediata respuesta, no porque dudara sino porque lo admitió enfrente de sus enemigos de una forma bastante sencilla.

Ginny sonrió, sólo quería confirmarlo.

-Entonces por mi parte, ya no hay nada más que discutir -declaro la pelirroja brindándole una sonrisa a su mejor amiga y a su pareja.

Hermione enseguida sonrió, se separo de Draco y abrazó a su mejor amiga, se sentía realmente aliviada pero aún faltaban dos. El Slytherin sólo miró incómodamente a la pelirroja, aunque ella lo miró dándole a entender que no eran necesarias las palabras, no esperaba nada de él a cambio.

-Ginevra, ¿cómo te atreves? -exclamó Ron enojadísimo por la traición de su hermana al igual que Harry la miraba resentido.

-Ni me veas así Ronald, ya vi y escuche lo necesario, aún no confió en Malfoy pero si en

Hermione -dijo su hermana dando por terminado su asunto.

-Ni creas que yo caeré en este teatro -afirmó Ron hablando por Harry también.

-Yo no quise herirlos, simplemente sucedió y no pido que lo acepten de inmediato, sólo pido su confianza… -dijo Hermione mirándolos.

-No tienes porque rogar -le interrumpió Draco.- eres libre de tomar tus decisiones

-Pero no esta, no es como si escogiera que libro leer -aseguro Ron molesto.

Su hermana lo miró enojada por el terrible comportamiento de su hermano. Estuvo a punto de reclamarle cuando Harry habló.

-¿Por qué ella Malfoy? ¡De todas las personas en el maldito colegio...! ¿Por qué Hermione? -exclamó Harry con la voz llena de rencor, ya no podía aguantar las ganas de partirle la cara a Malfoy.- ¿No pudiste salir con alguien de tu propia casa?

Los ojos grises de Draco se oscurecieron, sabía que Harry no se quedaría callado, no es ninguna sorpresa los sentimientos del niño que vivió hacia su mejor amiga. De pronto sonrió con malicia.

-¿Duele Potter? Desde hoy te digo: aléjate de ella... -le advirtió Draco acercándose a Harry tratando de intimidarlo.

-Draco... -lo llamó Hermione.

Apenas lo llamó, Harry empujo a Draco harto de su arrogancia. Por supuesto que duele, ver a esa persona con tu enemigo… ver como lo prefiere quien la ha humillado desde el primer año en Hogwarts, a comparación de él quien está seguro la puede hacer completamente feliz.

-¿¡Por qué tuviste que arruinar lo que había entre Hermione y yo!? ¿Qué ganas en todo esto? -explotó Harry aún sin poder creerlo, deseando estar en una terrible pesadilla. Es demasiado el coraje que siente, no lo puede evitar y mucho menos esconder.

-Harry… -murmuró Ron al ver a su amigo de pronto en un aspecto totalmente herido. El pelirrojo estaba enojado, pero no se compara con lo de Harry porque está siendo más allá de lo personal.

-Te reto Draco Malfoy a que me digas los libros favoritos de Hermione, sus sueños, sus gustos, sus hábitos, lo que no le gusta, su comida muggle favorita… todo, te reto a que me digas todo sobre ella -le dijo Harry fuera de sus casillas.

Hermione miraba a su mejor amigo con lágrimas en los ojos, sólo una vez lo había visto perder así la cabeza, cuando Sirius murió. Se sentía culpable por ser ella quien le ocasionará ese dolor, pero tarde o temprano tendría que enfrentarlo. Con todo el dolor de su corazón, tiene que aceptar la verdad.

Por otro lado, Draco Malfoy le hervía la sangre, claramente las intenciones de Potter es dejarle ver que él no merece a Hermione y tratar de convencerla de ello. Ese papel de víctima comenzaba asquearlo, ¿dónde está el carácter de Potter? ¿Acaso no tenía dignidad? Simplemente patético…

-Mejor aclárame una cosa Potter, ¿qué había exactamente entre tú y Hermione? -dijo Draco con suma crueldad en sus palabras, a la mejor a todos lo conmovieron pero a él no.

Harry lo miró con más odio -si es que se podía-, apretaba los puños con fuerza tratando de reprimir toda la furia que sentía. No contestó, no sabía cómo contestar a ello pero vio claramente la intención de Malfoy al preguntarle eso: humillarlo.

Draco sonrió complacido ante el silencio de su rival. En ese momento le hacía honor al apellido Malfoy, dio un paso hacia delante queriendo intimidar a su enemigo.

-Exacto... Nada -recalcó la última palabra con malicia, quizá su novia no soporta herir a su mejor amigo pero a él le importa un comino. -Desperdiciaste tus pocas oportunidades para estar con ella así que ahora, no vengas con el ridículo papel de víctima.

Harry nuevamente saltó sobre Draco dispuesto a causarle daño, pero Ron lo sujeto con fuerza.

-No vengas a desafiarme Potter, porque terminaras perdiendo y a diferencia de Hermione, yo no tengo piedad sobre ti… -le amenazó Draco claramente.

-Draco, basta… -le pidió Hermione agarrándolo del brazo.

-Creo que lo mejor será que te vayas Malfoy -dijo Ginny mirando el estado de Harry.

Draco miró a Hermione, ella asintió con la cabeza y entendió. El rubio agarró la mano de la castaña y ambos se dispusieron a salir del cuarto, pero una mano alrededor de su brazo la detuvo.

-¿Qué crees que haces Hermione? -le reclamó Harry enojado.

-Acompañaré a Draco afuera para despedirme -le dijo nerviosa.

-No, sabes a lo que me refiero…

Hermione miró a Draco quien claramente estaba enojado pero no intervino, luego volvió la mirada a su mejor amigo.

-Realmente no lo sé, pero será junto a él -respondió Hermione dejando en claro que no cambiaría de parecer independientemente lo que ellos digan.


Hola, he traido un capitulo más largo que de costumbre además sumamente importante.

Finalmente Harry y Ron han sabido la verdad, ninguno ha reaccionado bien y demasiado cegados por su odio hacia Malfoy en lugar de preocuparse por los sentimientos de su amiga. ¿les gusto? ¿esperaban algo así?

Muchisimas gracias por los comentarios y las felicitaciones por mi cumple, llegamos a los 100 reviews :)) y eso sólo me dan más ganas de escribir. No pude contestarles por falta de tiempo pero lei todos sus reviews, así que gracias por leer.

Espero no tardar para actualizar, la verdad es que la universidad me tiene totalmente abrumada y sin tiempo. Por cierto, perdón por errores que tenga el capitulo, no tuve tiempo de revisarlo.

Espero les haya gustado, nos leemos pronto.

¡Besos!