Bason: Bocchan…Bocchan está muerto! –dice desesperadamente, causando el asombro de los shamanes presentes.

Yoh: …que Ren está…muerto?...

Capítulo 28.- Resurrección.

Un silencio casi total inundaba el lugar, en aquel sitio en la playa lo único que podía escucharse era el sonido de las olas agitadas por el viento y algunos pasos tranquilos en la arena. Cuando se pasa por una situación impactante, casi siempre se entra en un estado de shock, en el que no puedes reaccionar como deberías ante lo que te está sucediendo, este era el caso de los shamanes que, aún sin poder creerlo, rodeaban el inerte cuerpo del joven chino que yacía sobre algunas flores blancas. El aroma que despedían las flores era bastante agradable, habían sido idea de alguien ajeno a su círculo de amigos, habían sido idea de Jeanne.

Cuando Bason avisó a Yoh y los demás sobre la alarmante situación, corrieron hacia la playa sin poder decirle nada a Jun, Tamao, o Anna, quien había desaparecido pocos minutos después del final del combate. Fausto le comentó a Yoh, que si el cuerpo de Ren no tenía mucho tiempo de haber muerto, aún podían hacer algo por él. Ante sus palabras, Yoh recordó a cierta persona en la isla, con poderes espirituales increíbles, imponentes, alguien que tenía la capacidad de sanar a las personas mediante la intervención "divina". El castaño solo pudo pensar en esos momentos en pedirle ayuda a la Doncella Jeanne. A pesar de que sabía que pagaría muy caro por el favor de la niña, no le importó, en esos momentos era más importante salvar la vida de su amigo, sin importar el precio a pagar por su bienestar, y estaba seguro de que los demás pensarían igual que él.

Se acercó calmada al cuerpo del joven mirándolo con calidez, todos observaban cada movimiento de la niña, no sabían exactamente cómo pensaba ayudar a Ren, pero todos ponían sus esperanzas en ella, ya que no tenían ninguna otra opción. Juntó sus manos frente a sus labios en señal de súplica, susurrando rezos que los demás no podían distinguir muy bien, la miraban atentamente, cada movimiento, cada paso, no querían perderla de vista, querían saber cómo traería de vuelta a Ren.

Jeanne: Me alegro mucho de poder estar aquí para ayudar –dijo con una sonrisa, dándole la espalda al resto de los shamanes presentes- aún no es demasiado tarde, afortunadamente Yoh Asakura reaccionó a tiempo para ayudar a Ren Tao.

Manta: Qué está pasando? –mirando sin entender- cómo es que dicen que no es tarde? Ren ya está…

Ryu: Manta, la doncella tiene poderes sorprendentes –mirando a la niña atentamente.

Marco: Así es –acomodándose los lentes, sin mirar a los jóvenes- no deberías dudar de la Doncella, además se está tomando la molestia de ayudarlos a traer de vuelta a su amigo…

Horo: Pero…en verdad, aún puede hacer algo por Ren?... –dice sin quitar la incrédula vista del inerte cuerpo de su amigo.

Fausto: Esperemos que sí, no perdamos la esperanza –sentado en su silla de ruedas, mirando atentamente a la doncella.

Jeanne: Por supuesto que se puede hacer algo –dijo alzando la mirada al cielo, sonriendo con las manos unidas a la altura del pecho- la gracia de Dios me ayudará para efectuar uno de sus milagros, con su ayuda Ren Tao volverá a la vida sin ningún problema.

Mientras esperaban los preparativos de la Doncella para efectuar el milagro, Manta miraba insistentemente a Yoh, quien había ido a pedir la ayuda de la niña, sabía qué clase de personas eran los X Laws, y que su amigo no era del todo de su agrado, por lo que no podía dejar de pensar en, ¿qué había tenido qué hacer Yoh para que ellos accedieran a brindarle su ayuda?...

Por otra parte, caminando furiosa por una parte despoblada de la isla, una joven rubia refunfuñaba y formulaba en su hostil mente planes para deshacerse de cierta shaman en el torneo, no podía dejarse vencer, simplemente no, y aunque sabía que ahora no sería del agrado de muchos y, principalmente, de su objetivo, tenía que hacer algo para llevar a cabo sus sueños, ser la Shaman Queen…

Krain: Vanya…te ves molesta –dice el espíritu al lado de la joven.

Vanya: Qué observador, por supuesto que estoy molesta! –dijo esto último alzando la voz- más que eso, estoy furiosa…no puedo creer que haya permitido que Anna Kyouyama me haya humillado de esa manera… -con la mirada fija hacia el hacia el frente.

Krain: Creí que la razón sería el hecho de que te sacó del torneo –tornó su mirada seria, y su tono de voz cambió un poco- o por el hecho, de que te hizo quedar mal con Yoh Asakura...

Vanya: Eso es lo de me… -se detuvo antes de terminar su oración, volteando para quedar frente a frente con su espíritu acompañante- Krain…era nuestro sueño llegar al torneo de shamanes, recuerdas?... –cambió su tono de voz, mirando manipuladoramente a los ojos al joven espíritu- aunque no…aunque no pudiéramos casarnos cuanto antes, pero queríamos regresar a Noruega para resucitar a tu padre, a mi hermana, y por supuesto, a ti...se supone que debía convertirme en la Shaman Queen para traerlos de vuelta a todos…para poder casarnos…

-Vaya, qué divertido es escuchar tantas mentiras en un minuto! –se escuchó una voz que reía divertida-

Vanya: Quién de… -volteó precipitadamente hacia atrás, mirando con temor a la persona que se dirigía a ella, era Hao Asakura, la pregunta era, ¿qué quería?

Hao: Jaja, no sabía que existía alguien que pudiera mentir tanto –dijo el joven shaman sonriendo divertido sobre el espíritu de fuego- eso ni siquiera se me da tan bien a mí n n.

Vanya: H-Hao Asakura…q-qué podemos hacer por ti? –dijo intentando sonreír para ocultar sus nervios, pues de alguna forma, el shaman sabía de sus verdaderas intenciones.

Hao: Hacer por mí? –dijo mirando a la chica como si le sorprendiera la pregunta- muy buena pregunta, quiero que te alejes de Anna n n.

Vanya: De Anna? –dijo aún más temerosa- Pero de qué hablas? La batalla terminó, mañana mismo regresaré a mi país, no tendría por qué volver a ver a Anna…

Hao: No, no mientas más –dijo sonriendo, interrumpiendo la explicación de la rubia- querías matar a Anna para vengarte, no podías permitirle ganar, así ha sido siempre en tu vida, todo el que brilla más que tú tiene que apagarse, no es así?

Vanya: D-de –tartamudeó aterrada- de qué estás hablando?...

Hao: Jeje, supongo que tu espíritu acompañante no sabe que mataste a tu hermana, cierto?

Krain: Q-qué?!... –dijo atónito, quedando helado por las palabras del shaman de fuego.

Hao: Tu hermana estaba verdaderamente enamorada de ese espíritu cuando vivían ambos, pero como no querías que te ganara algo que, según tú, era de tu "propiedad", la mataste, además, le tenías envidia –soltó una carcajada, divertido por todo lo que podía leer en la mediocre mente de aquella joven- esto es como una novela, jamás había leído algo tan divertido.

Vanya: …c-cómo sabes todo eso? –dijo cayendo de rodillas en el pasto mientras su espíritu acompañante la miraba incrédulo.

Krain: E-es…es eso cierto?...

Hao: Como sea… -suspiró pesadamente antes de que el espíritu de fuego atravesara el estómago de la joven, levantándola lentamente hasta llevarla a la altura donde se encontraba sentado el shaman de fuego, Krain sin poder reaccionar, sólo miró horrorizado la escena- si pensabas deshacerte de Anna para que no te opacara, lamento decirte que jamás lo permitiría, tampoco te dejaría matar a mi hermano para tener un espíritu acompañante más fuerte, ellos dos son muy importantes para mí y nunca dejaría que los tocaras… -el enorme espíritu enterró más sus garras en el estómago de la chica, provocando que ésta se retorciera un poco soltando un quejido- una persona como tú no merece vivir… -el espíritu de fuego dejó caer estrepitosamente el sangrante cuerpo de la joven sobre el césped- Será mejor que busques el descanso eterno –dirigiéndose al joven espíritu- y que te olvides de ella, ya que dudo mucho que vayan al mismo lugar… -sonrió para desaparecer junto con el espíritu de fuego, dejando en shock al joven espíritu acompañante y sin saber a dónde ir.

El viento comenzó a soplar suavemente, elevando algunas de las flores y pétalos blancos alrededor de los presentes, el aroma de éstas comenzó a esparcirse más en aquella zona, y un ambiente de tranquilidad, de alguna forma, comenzó a sentirse en ese momento. Manta aún temía por su amigo, lamentablemente no habían logrado localizar a la señorita Sati para que los ayudara, por eso Yoh había tenido que ir en busca de ayuda de los X-Laws, ¿qué habrían pedido a cambio de la salvación de Ren? Era una pregunta que no dejaba en paz la cabeza del pequeño, estaba realmente preocupado por Yoh. La doncella rezaba cosas en un idioma desconocido para ellos, al parecer latín, de pie frente al cuerpo de Ren. Esperaban impacientes, inquietos, no sabían qué iba a pasar, o si aquello realmente daría resultado. Cuando la doncella terminó sus rezos, alzó las manos al cielo con una cálida sonrisa en los labios y los ojos cerrados, de pronto apareció su espíritu acompañante, Shamash, quien se quedó a su lado.

Jeanne: Querido Dios, te pido me concedas la gracia de ayudar a ésta pobre alma –bajó los brazos y miró el rostro del joven chino- ayúdame a traerlo de vuelta, dale una segunda oportunidad para que pueda comenzar de nuevo y enmendar sus pecados…

Los presentes estaban quietos, observando a la doncella y al cuerpo de su amigo, quien parecía que en realidad sólo estaba durmiendo. La niña se acercó más al cuerpo de Ren, sonriendo cálidamente, con la ilusión de poder hacer algo por él y sus amigos, sus compañeros sólo la miraron en silencio, algunos desaprobaban que su doncella brindara ayuda a cualquiera, en especial a esos muchachos, pero el resto estaba feliz de poder ver un acto de bondad tan grande de su doncella.

Jeanne: Gracias a Dios, el alma de Ren Tao no está perdida aún –dijo sonriendo, un poco más cerca del cuerpo del joven chino- Ren despertará y volverá con nosotros con la ayuda de un beso.

Manta: Un beso? –se sonrojó un poco al pensarlo, pero a la vez, le sonaba un poco ridículo.

Jeanne: Ren Tao es como la princesa que dormía en una torre en medio del bosque –decía la niña animada, y un poco sonrojada por la historia que contaba- esperando que un valiente príncipe la librara de ese sueño eterno con la magia de un beso.

Choco: Un beso? –decía incrédulo ante las palabras de la niña.

Horo: Debe estar bromeando…-miró sonrojado e incrédulo a la linda niña.

Ryu: D-Doncella…deme un beso a mí… -su cuerpo temblaba ansioso, mientras miraba el lindo rostro de la doncella.

Fausto: Tranquilo Ryu… -sentado en su silla, sólo mirando atentamente a la Doncella, aquel milagro era algo digno de verse para él, ¿a caso la doncella podría vencer a la muerte?

Salieron de su asombro al mirar con atención la siguiente escena. Shamash, quien había permanecido al lado de la doncella, se acercó al cuerpo de su amigo para tomar su rostro y juntar sus labios por unos momentos. Al separarse segundos después, que parecieron una eternidad para los shamanes presentes, vieron moverse el pecho de su amigo al ritmo de su respiración mientras abría los ojos lentamente, como despertando de un profundo sueño. Como en cámara lenta, vieron a Ren levantarse con cuidado de su lecho, con una expresión de mal humor como la que acostumbraba.

Ren: ¿Qué demonios hicieron?... –decía de pie sobre las flores, mirando a sus amigos.

Horo: Ren… -dijo sonriendo, evitando a toda costa derramar unas cuantas lágrimas de felicidad.

Choco: Vo-volviste! –gritó con alegría y una enorme sonrisa.

Ryu: Les dije que la doncella tiene grandes poderes!

Manta: No puede ser, Ren está vivo! –dijo asombrado y feliz de que su amigo se encontrara bien.

Ren: Qué tonterías dicen –de mala gana, se limpió los labios con el ante brazo y escupió hacia un lado- que yo recuerde, no les pedí que me revivieran.

Horo: P-pero Ren! La doncella… -fue interrumpido repentinamente por su malhumorado amigo.

Ren: Que yo recuerde no pedí su ayuda –dijo tajantemente mirando a los X-Laws.

La doncella, al sentirse ofendida y triste por no alegrar al joven chino con su acto de buena voluntad, retuvo sus lágrimas con una sonrisa forzada para después retirarse lo más rápido que pudo a su aparato de tortura. Las palabras de Ren no sólo ofendieron a la doncella, sino a los X-Laws también, quienes se retiraron de mala gana, especialmente Marco, quien refunfuñó sin parar mientras se alejaba con sus compañeros, entre los cuales no habían podido ver a Lyserg. Con alegría Horo Horo y Chocolove comenzaron a molestar a Ren, Ryu se les unió comenzando lo que sería una pequeña lucha, provocando algunos quejidos del joven chino, quien seguía adolorido de todo el cuerpo por la enorme cicatriz que ahora tenía en el pecho, a pesar de que la herida había sanado. Manta los miró divertido, sonriendo feliz porque todo aquello se había solucionado, mientras que, con una sonrisa nostálgica, el shaman castaño se alejaba de aquel lugar. Cuando el pequeño Manta volteó a ver a su delgado amigo, no pudo encontrarlo, Yoh ya se había alejado de ese lugar, y no sabía exactamente a dónde había ido. Se preguntaba si esa repentina desaparición tenía algo que ver con lo que había tenido que hacer a cambio del favor de la doncella, estaba preocupado por su amigo, y esperaba poder ayudarlo, fuera lo que fuera.

Caminaba por un sendero pensando en lo que pasaría ahora, Amidamaru lo seguía, pendiente de su rostro lleno de miedo, cuando Anna volviera, ¿qué diría sobre todo esto? Acababa de renunciar al torneo de shamanes a cambio de traer de vuelta a la vida a Ren, al momento no había encontrado otra alternativa, tenía que ayudar a su amigo, había hecho lo correcto, pero eso no dejaba de ser preocupante. Cuando la conoció, le prometió que se convertiría en el Shaman King, y que la ayudaría, lo estuvo entrenando para cumplir ese sueño, y recordó con nostalgia aquellas palabras que la rubia le dijo esa noche de invierno… "Si me traicionas, es probable que jamás te perdone"…

Amida: Amo Yoh…seguro que estará bien? –siguiéndolo.

Yoh: Sí… - suspiró profundamente mientras seguía caminando- es solo que…no sé cómo se lo explicaré…

Amida: Amo Yoh, no debería sentirse mal –miró con seriedad al joven- se está atormentando demasiado.

Yoh: Lo notaste? –sonrió un poco mientras continuaba su camino- la situación es cada vez más difícil…y supongo que Ren se sentirá muy mal cuando se entere de que dejé el torneo para ayudarlo ñ n…

Amida: Amo Yoh…es tiempo de que acepte la derrota…

Yoh: La…derrota?... –miró confundido al samurái.

Amida: Jamás podrá seguir creciendo como persona y espiritualmente si no aprende a aceptar sus derrotas –dijo con tono serio, mirando a los ojos a su amo- y como parte de eso, debe aprender a elegir lo que es correcto para usted…pero siempre sin arrepentirse…

Lo pensó unos momentos, debía dejar de lamentarse internamente por todo lo que le estaba pasando, había sido un tormento desde el día en que se enteró de que Hao era su hermano gemelo, y que como parte de la familia Asakura, era su responsabilidad el acabar con él a como diera lugar. Ahora, el hecho de dejar el torneo lo ponía demasiado triste, ¡pero qué demonios!, él había elegido con su corazón esa solución, había decidido qué era lo correcto y de nada le servía lamentarse por aquello, debía seguir adelante, aún había demasiado por hacer, y no podía detenerse por nada del mundo.

Yoh: Je…tienes razón Amidamaru –sonrió nervioso y molesto consigo mismo- me he comportado como un idiota…no debo temer a nada, ni arrepentirme de nada…aún tengo mucho por hacer...

Amida: Excelente amo Yoh! –dijo sonriendo alegre por escuchar el cambio de actitud en el joven- quiere decir que volverá a la pelea?

Yoh: No…

Amida: Qué? –desconcertado por las palabras de su amo- P-pero qué quiere decir con eso?

Yoh: Es que… -dijo dándole la espalda al samurái, con una expresión que denotaba lo tonto que se sentía- me deshice de mi oráculo virtual en el río…lo más seguro es que ya se lo haya llevado la corriente…

Amida: P-pero qué?

Anna: Eres tan descuidado –estaba de pie a unos metros frente a ellos, dejó caer al suelo el oráculo anaranjado que su prometido creía perdido- siempre dejas tus cosas donde sea…

Yoh: A-Anna! –se sobresaltó al escuchar la voz de su prometida, en otra situación diría que era un alivio verla de nuevo, y que lo hacía feliz tenerla de vuelta, pero después de lo que había hecho, tenía miedo de lo que podría pasar.

Continuará…