VULNERANT OMNES, ULTIMA NECAT.

Danny: Si tienes razón es increíble pero posible, muchas gracias por tus comentarios. Yo tampoco se como darles las gracias.

Silvia: Una vez mas gracias por seguir aquí y estoy de acuerdo contigo, Florencia tiene el don, y por ello es fantástica. Una vez mas gracias por tu review.

Cande: Pues muchas gracias, por tus palabras, no tienes idea de cómo te lo agradezco. Y si lo oigo (o más bien lo leo) acepto que la ama y eso ya es mucho que decir. Pero gracias.

Mónica: Fíjate que tienes, razón la manera en la que describes este fic es la correcta, es un sube y baja de emociones que no se pueden controlar, y a lo que te refieres de la caída, pues Florencia ya lleva 53 capítulos y todavía estoy en la cima, ya lo veras cuando lo leas. Me hiciste reír mucho con lo de Jack y su erección, jaja te lo juro que todavía me estoy riendo. Pero sabes que es cierto, me puse en el lugar de él y estoy segura de que así fue. Muchas gracia por tu comentario.

Elizabeth: Pues para saber la reacción del gobernador no te va a quedar mas remedio que leer este capitulo, y así sabrás la respuesta. Muchas gracias por tus comentarios. Aun estoy esperando la actualización de tu fic, ¿eh?. Besos.

NellieLovet: Hola, gracias por tu review y también gracias por tu aclaración del apodo de Bill Turner, Bootstrap es una palabra combinada pero al español no tiene una traducción coherente y por ello la sigo usando en ingles, aparte de que en México nunca tuvo una traducción siempre se dijo Bootstrap, así que yo seguí con la costumbre. Pero muchas gracias por la sugerencia. Lamentablemente no creo poder seguirla porque se me complica un poco porque ya estoy acostumbrada a llamarlo BootStrap. Otro día con más tiempo te dejo bien aclarado lo de la traducción. .

Así que mil gracias, y disfruten este capitulo.

MUCHAS GRACIAS A QUIENES LEEN PERO NO PUEDEN DEJAR REVIEW, PERO OJALA Y SE ANIMEN. BESOS.

CAPITULO 29

"¡Y no vuelvas a rayar mis mapas! ¿Savvy?" Exclamó Jack roncamente, de repente soltando a Elizabeth, haciendo que sus ojos se abrieran ante la inesperada declaración de Jack en lugar de sentir la sensación de los labios de él presionados contra los suyos.

Pero ella solo necesitó un momento para darse cuenta de una probable razón. "Si." Gimió, más bien agradecida por permanecer de espaldas a quien había aparecido en el pasillo, por lo que esta persona no pudo ver su rostro sonrojado.

"Bien." Dijo Jack bruscamente, frunciendo el ceño y alejándose.

Elizabeth lo vio irse, girando su cabeza ligeramente y preguntándose quien estaba en el pasillo y con la esperanza de que fuera cualquiera meno una persona. Lentamente se dio la vuelta… solo para encontrarse exactamente con la persona que no deseaba ver, mirando hacia ella. Ella sonrió ligeramente, ruborizándose un poco y tratando de adivinar si su padre los había visto a ella y Jack besándose, o si Jack había logrado apartarse lo suficientemente rápido.

El gobernador la veía con los ojos ampliados, tratando de convencerse de que solo había imaginado que solo hace un momento ese pirata estaba a punto de besar a su hija y lo que es peor, ella iba a permitir que lo hiciera. Aunque él no sabia la razón por la que debería haber imaginado tal cosa… si ese no era el caso. Y de alguna manera la mirada en los ojos de Elizabeth no era muy tranquilizadora. Especialmente porque no se veía temerosa, sino simplemente… culpable. Culpable y… ¿divertida?

¡No vuelvas a rayar mis mapas! Elizabeth trató de ordenar sus pensamientos, pero de repente no pudo dejar de reír recordando lo que Jack había dicho.

"Elizabeth." El gobernador dio unos pasos hacia ella. "Esto ha rebasado todos los niveles de lo aceptable." Dijo irritado, Elizabeth palideció. "¿¡Como se atreve a hablarte de esa manera!?" Elizabeth parpadeo y suspiró con alivio por dentro. "Yo…"

"No." Elizabeth sacudió la cabeza. "Todo está bien. Tenía razón. Yo no debí de haber usado sus mapas… para…" Entrecerró los ojos, su mente buscando una buena excusa.

"Para hacer garabatos." El gobernador termino por ella y ella sonrió y asintió con entusiasmo, pero luego dejo de sonreír, captando la ironía en la voz de su padre; o preocupación en lugar de ironía. O ambas. "Elizabeth." El gobernador la miró penetrantemente. "¿Te hizo algo?" Preguntó después de una pausa, en voz baja y seria, viéndola con intensidad. Elizabeth parpadeo en incomprensión. "Él te…." El gobernador respiró profundamente. "¿Te hizo daño?" Preguntó con voz hueca.

Elizabeth amplio los ojos. "No por supuesto que no." Dijo ella con seguridad, que por alguna razón hizo que el gobernador estuviera aun más ansioso. Elizabeth cerró los ojos y se mordió el labio. "Si alguien ha hecho daño aquí, esa soy yo y precisamente a él." añadió tranquilamente y abrió sus ojos, mirando a su padre a través del velo de las lágrimas que rápidamente se acumularon en sus ojos.

Ahora los ojos del gobernador se ampliaron en consternación. "¿Perdón?"

Elizabeth suspiró y miró a su padre con una expresión de dolor en su rostro. "Lo maté." Dijo tranquilamente al fin, el gobernador estaba muy seguro de que había entendido mal.

"Lo siento Elizabeth." Frunció el ceño. "Pensé que habías dicho que…"

"Lo hice." Ella lo interrumpió con tensa voz, parpadeando de nuevo las lágrimas. "Y yo solo espero que él algún día me perdone." Se abrazo así misma y miró a la distancia, sin saber porque de repente había decidió confesarse, pero de repente se sintió un poco mas ligera, después de decirle alguien acerca de ello: alguien que no la odiaría ni la condenaría. Por lo menos no de inmediato, no sin escucharla…

El gobernador la miraba incrédulo. Pues era una tontería lo del armario de Davy Jones y que Jack había estado ahí, ¿no es cierto? Will le había mencionado que un mítico monstruo había tomado el buque, junto con su capitán, a las profundidades del océano (y el gobernador incluso había mantenido una mirada incrédula cuando le decían todo esto) pero él no había mencionado nada sobre Elizabeth.

"Elizabeth."

"Yo lo encadene al mástil, lo deje y escape con todos los demás." Dijo ella, llevando sus ojos de nuevo a su padre. "El Kraken lo quería a él. Solo a él y pensé que era lo correcto por hacer, para rescatar a todos y…" Se lamió los labios, el sabor de los labios de Jack aun persistía en los de ella, como en aquel entonces… "Y para rescatarme a mi misa." El gobernador frunció el ceño, solo medio comprendiendo todo lo que estaba ella diciendo. "Oh padre." Sollozó Elizabeth, y de repente se lanzo a los brazos de su padre y él automáticamente la abrazo con creciente sentimiento de pánico. "¡Lo amo tanto!..." Ella susurró ardientemente y el gobernador amplio los ojos tanto que casi llegaba al punto de no retorno. Él parpadeo varias veces, negándose a creer que había escuchado correctamente una vez más. "Lo amo tanto." Repitió Elizabeth, escondiendo su rostro en el hombro de su padre y esta vez él estuvo seguro de lo que ella había dicho. Ella realmente lo había dicho. "¿Qué voy hacer?" Elizabeth se aferró a él y continuo con voz vacilante, desesperadamente honesta, de manera tan honesta que él no se atrevió a interrumpirla, para no perder la confianza con la ella le estaba hablando, abriéndole su corazón. "No se que hacer." Ella susurró, con voz quebrada. "No se si alguna vez me perdone. A veces parece que lo hizo, aunque él nunca lo ha dicho, pero quizás él solo me esta haciendo creer que lo hará. ¿Cómo podría alguien perdonar algo así?" Susurró febrilmente, apenas deteniéndose para tomar algo de aire. "Y aun si él me perdona, nunca va a olvidarlo. He deseado tantas veces que él olvide todo. Que nunca lo hice. Si tan solo pudiera regresar el tiempo y no hacerlo… me enviaría a mi misma y para siempre al armario y no a él, yo simplemente ya no se que hacer para que él crea que lo siento. Le dije que lo siento, pero tal vez no me cree, porque yo antes le dije que no lo sentía, pero no era cierto, incluso entonces." El gobernador la escuchaba con desconcierto, temiendo moverse, temiendo respirar, tratando de seguir el rápido ritmo del monologo de su hija, en su mente que giraba caóticamente. "Nunca podría ser cierto. Lo amo tanto. Lo amo tanto que no puedo respirar." Susurró Elizabeth, apretando la manga del gobernador. Él miraba alrededor del corredor sin ver nada, asombrado, asustado, preocupado, confundido. La desesperación, la vulnerabilidad en la voz de su hija, hizo que su corazón se detuviera. Él nunca la había visto así. Nunca imagino que ella pudiera estar así. "Pero él nunca confiara en mi." Elizabeth dijo con frágil voz. "Incluso si él me perdonara… simplemente no se que hacer." Susurró cerrando los ojos.

El gobernador inconcientemente frotaba la espalda de Elizabeth para confortarla, aunque quizás en este momento era él quien necesitaba que lo confortaran. El arrebato de Elizabeth lo había sorprendido con la guardia baja y lo conmovió. Él se sorprendió por los sentimientos de su hija. Y lo que mas lo sorprendió fue el objeto de sus sentimientos.

¿Ella lo amaba? ¿Amaba a ese hombre? ¿Lo amaba? Todavía la historia no tenía mucho sentido. Lo encadeno al mástil, lo mató. De alguna manera todo estaba fuera de su alcance. Los hechos le precian poco claros, a diferencia de los sentimientos en cada una de las palabras de su hija y no sabia lo que le asustaba mas: las palabras que ella había dicho, o mas bien la idea sorprendente de que fueran ciertas. Que las palabras que había dicho eran reales y que él tendría que tratar con ellas.

"Lo siento." Elizabeth se alejo, limpiando las lágrimas de su rostro con la palma de su mano. "Nunca lo había dicho en voz alta." Dijo ella con una sonrisa rota.

"Elizabeth yo…" El gobernador Swann sacudió la cabeza, por un momento esperando que fuera un sueño, o una pesadilla, para el caso. "En realidad no se como…"

"Lo sé." Elizabeth asintió, mordiendo su labio. "Solo quería decirte, lo que tu querías saber." Dijo ella con una tenue sonrisa. "Estoy tan casada de no hablar de esto. Me gustaría gritarlo." Se rió nerviosamente luego jadeo, cruzando sus brazos sobre el pecho.

El gobernador la miró aterrizado: aterrorizado por la desesperación de ella, por la sinceridad que no podía enfrentar, que no podría reprobar o rechazar. Sentía que si decía lo que quería, o lo que debería de decir, destruiría algo en esa confesión, algo que él sabía era extraño. Ella había dicho que al parecer, apenas si podía decírselo a ella misma y seria imperdonable traicionar su confianza por hacer una cruda observación, aunque fuese razonable y que ella había ignorado.

"Se lo que piensas." Dijo Elizabeth con tranquila voz. "Con respecto a él. Pero él no es lo que tú crees. No solo eso. Es un buen hombre."

"Es un buen hombre aunque le tengas poca fe." Las palabras de Elizabeth destellaron en la mente del gobernador y de repente no estuvo seguro de que si en ese entonces él ya había notado algo en su hija.

"Elizabeth." Suavemente la tomo de los brazos y la obligó a mirarlo a los ojos. "No… puedes… depositar tu confianza en alguien que ha pasado toda su vida fuera de la ley y escapando de la justicia y siempre actuando reiteradamente y deliberadamente contra ella. "

"Él ha salvado mi vida mas veces de las que puedo contar." Elizabeth l interrumpió con fuerte voz.

El gobernador Swann suspiro. "Si, pero no tiene nada que ver con lo que te estoy tratando de decir…"

"Me pase toda una noche en una isla desierta a solas con él." Continúo Elizabeth, a pesar de que el gobernador no le tenía mucho cariño a ese recuerdo. "He pasado muchos días en su barco con él. Ha tenido mas de una ocasión de demostrarme que no es una persona de fiar..."

"Eso solo demuestra que es muy astuto, Elizabeth." Contraatacó el gobernador con una sonrisa irónica que no llego a sus ojos. "El todavía no a probado ser…"

"Lo amo." Susurró Elizabeth apretando los dientes para no llorar. El gobernador cerró los ojos por un breve momento. "Pero yo no lo merezco."

"¡Elizabeth!" Su padre la miró mal, la situación era cada vez más ridícula y era más evidente para él.

"Padre ¿podrías prometerme algo?" Dijo cambiando su voz de repente, viéndolo intensamente.

El gobernador frunció el ceño, pero Elizabeth tomó sus manos entre las de ella y le sonrió suplicante. "Si." Dijo por fin, en un tono no muy convencido.

"En caso de que algo me sucediera…"

"¡Elizabeth!"

"Por favor." Elizabeth apretó las manos de su padre y sonrió ligeramente. El gobernador suspiró para que ella continuara. "Estamos en el mar y hay una orden de aprensión en contra mía." Ella sonrió rotamente. "Hay demasiadas cosas malas que pueden ocurrir como para pretender que no es cierto. Si algo me ocurre ¿podrías por favor, decirle lo que te dije?"

"Decirle…" la miró desconcertado.

"Que lo amo." El gobernador la miró con una expresión indescifrable en su rostro. "Por favor." Elizabeth sonrió débilmente, pero luego salto por el súbito ruido causado por la puerta de la cocina, Pintel y Ragetti salían de la cabina discutiendo sobre algo.

"Voy a ir a ver que esta pasando." Dijo Elizabeth tomando esta oportunidad para disculparse y dejar a su padre por un momento a solas con sus propias reflexiones después de lo que había dicho.

Elizabeth no estaba segura que haberle dicho la verdad de sus sentimientos a su padre, había sido lo mejor y no estaba segura de que su reacción seria aceptar lo que ella le había dicho… y que haría lo que le pidió. Y aceptara sus sentimientos. Pero ella se sintió aliviada de que parecía mas preocupado que enojado y cuando ella llego a las escaleras tratando de salir de la vista de su padre lo mas rápido posible y con una pequeña sonrisa triste se dio cuenta de que su padre iba a hacer lo que ella pidió, le diría a Jack sobre sus sentimientos cuando ella se hubiera ido al Vórtice del Tiempo…


"Tú sabes." Bill Turner alejó la botella de ron vacía, y se sentó de nuevo en la silla. "Mi mente es un caos."

"Por eso." Respondió Jack tristemente, descansando su cabeza en sus manos, su mirada ausente fija en los mapas encima de su escritorio.

"Quiero decir." Bootstrap sonrió. "Todos esos…" él vaciló, con expresión seria. "Recuerdos dobles."

Jack parpadeo y lo miró sin tener que mover su cabeza de sus manos. "¿Dobles recuerdos?"

"Aye." Bill Turner deslizó su mano a través de su rostro cansado. "Recuerdo algunas cosas que pasaron en diferentes maneras…" Jack inclinó su cabeza hacia a un lado, frunciendo el ceño. "Y siento que todo eso no puede ser verdad… pero no se cual de ellos es verdad… o quizás todo eso es ¿verdad?" Viendo a Jack interrogativamente.

"Tuve alucinaciones en el armario, y han seguido desde que regresamos." Contestó Jack evitando los ojos de Bill y mirando de nuevo hacia los mapas. "O mas bien nunca se fueron. A veces se sienten extrañamente… reales."

"Así es como se supone que las alucinaciones deben ser." Dijo Bill con una tenue sonrisa.

"Aye." Murmuró Jack moviendo la nariz y miró un trozo de papel que apenas se veía porque estaba medio oculto bajo los mapas encima de su escritorio.

"Aye." Bill suspiro, sus pensamientos navegando a la deriva, tratando de recordar como había dejado el Holandés Errante, tratando de recordar si él había dejado él Holandés Errante. Tratando de recordar, incluso si él nunca había estado allí. Pero él debió de haber estado allí por que lo recordaba… a menos que recordara estar allí sin haberlo estado… suspiró de nuevo y sacudió la cabeza con una sonrisa.

Jack sacó la hoja de papel y miró el dibujo, con la idea de que él debería de esconder todos los dibujos en algún lugar, antes de que alguien los encontrara.

Quería doblar el papel, pero luego decidió no hacerlo, y solo lo guardó cuidadosamente en le cajón del escritorio que ya estaba lleno de dibujos similares…

"Genial." Murmuró para si mismo irritado, tratando de cerrar el cajón que estaba tan lleno que difícilmente se podía cerrar. Maldita Lizzie Sparrow, no volveré a entretenerme contigo nunca…

¿Qué estas diciendo?

¡Oh cállate! ¡Maldición, solo cállate!

"¡Deja de reírte!" gritó Jack, causando que Bill Turner saltara en su asiento.

"No me he reído." Dijo Bootstrap con incertidumbre, parpadeando perplejo.

Jack le dio una extraña mirada y rápidamente se puso de pie. "Pero tu has escuchado mis pensamientos." Dijo con el ceño fruncido.

Bill lo miró con un rostro más alentador. "¿Yo?"

"Bueno yo lo hice." Dijo Jack simpáticamente.

Bill se rió.


Elizabeth paseaba alrededor de la popa del barco y se acercó a la barandilla inclinándose sobre ella mirando el mar. Siempre había soñado estar en el mar, perderse en el horizonte, en la inmensidad de colores a su alrededor y nunca había imaginado que había un precio que pagar por lo que parecía estar muy cerca, tan disponible para todo el mundo, de manera natural.

Se preguntaba si ya era de noche en el Vórtice del Tiempo… ¿Seria frío? ¿Húmedo? Solitario… el viento movía su cabello, secando las enmarañadas lágrimas que estaban en su rostro. Estaba agradecida con el viento por alejar las lágrimas y casi podía pretender que no estaba llorando.

Tan hermoso… extrañaría el mar… y el viento… y el cielo… y… las manos de él… su rostro, sus ojos, sus labios, su sonrisa, su voz, su barco, su libertad, la libertad que él había grabado en su corazón la noche cuando ella había quemado su ron. ¿Qué no fue siempre fue así? Él había hecho algo por ella, salvó su vida, o su alma y ella hizo algo terrible por él a cambio.

De repente Elizabeth recordó el rostro de Jack cuando se había enfrentado a la horca. Él la había mirado. En ese último momento, antes de que Will cortara la cuerda para liberarlo él la había mirado como si esperara que ella hiciera algo. ¿Habría hecho algo? ¿Podría haber hecho algo?

Apretó los dientes, una ola fría la baño. ¿Y si ella no hubiera hecho nada? ¿Y si Will no hubiera hecho nada?... ¿Lo habría visto morir?

"Por lo que veo, decidiste seguir el juego."

Elizabeth giró su cabeza con un jadeo. Jack la miró con una pequeña sonrisa maliciosa.

"¿Seguir el juego?" Repitió ella, todavía pensando en lo que acababa de recordar. Debió haber hecho algo en esa época. Por culpa de ella había sido capturado. Al menos en parte…

"Aye." Jack dio algunos pasos hacia la barandilla y acarició con su mano la superficie de madera. "Me imagine que no seguirías el juego por toda la nave de…" hizo una pausa y lentamente cambio la mirada del mar hacia ella. "Seguir siendo la concubina del capitán." Con los ojos brillando en diversión, y él se veía realmente como si esperara de parte de ella una bofetada.

Elizabeth lo miró perpleja. "Te mentí." Dijo tranquilamente, mordiéndose el labio y haciendo caso omiso de lo que él había dicho. Jack dejo de sonreír e inclinando su cabeza hacia a un lado. "Yo dije." Elizabeth lamió sus labios y enterró sus uñas en la barandilla. "Dije que te había matado una vez. No es cierto." Dijo apretando la mandíbula y viendo los botes. Jack frunció el ceño, alejándose de la barandilla y dando un paso hacia ella. "Cuándo iban a colgarte." Le susurró ella, cruzando los brazos en su pecho. "No tenia un plan." Dijo parpadeando de nuevo las lágrimas. "No se lo que habría pasado si Will no…"

Se detuvo a mitad de la oración, ampliando los ojos viendo a Jack, quien tomó la barbilla de ella en su mano. La miró, seriamente, sus ojos fijos en los de ella, observando el rostro de Elizabeth y ella contuvo el aliento, olvidándose de evitar las lágrimas de nuevo y sintiendo la calidez de varias gotas rodando por sus mejillas.

Él no las limpio, pero se mantuvo viéndola fijamente y ella pudo ver los distintos matices de sentimientos que destellaban en los ojos de él, que hizo que se preguntara que era lo que él estaba pensando, que era lo que estaba tratando de decirle… o no decirle. Para el mismo caso. Y también de repente cruzo por su mente que no había hecho nada en esa época porque sabía que él era el Capitán Jack Sparrow e inconcientemente había pensado que él escaparía incluso sin ayuda… y entonces ella no sabía si se lo había imaginado, pero le pareció leer esa misma justificación de su no acción… en los ojos de él.

Él se inclinó hacia abajo. "¿Cómo voy a…?" Comenzó con ronca voz, después de un momento largo de silencio, deteniéndose a mitad de la frase, para aclarar su garganta. "¿Cómo voy a creerte, si nada a cambiado?" Dijo, deslizando suavemente su mano sobre el rostro de ella.

Ella lo miró de repente desconfiada y rápidamente atrapo la mano de él. "¿Qué quieres decir?" ella respiró el latido de su corazón se acelero instantáneamente.

No hagas nada estúpido, no digas demasiado. Pensaba Jack medio airadamente, dejando vagar su mirada por todo el rostro de ella por un momento, tratando que su mirada fuera distante, la expresión seria en el rostro de Jack, le recordó dolorosamente a Elizabeth un día que quería borrar de su vida. Por lo menos esa parte antes de…

"¿Qué quiero decir?" Dijo moviendo su boca nerviosamente, convirtiendo el gesto en una irónica y pequeña sonrisa, destellando en sus labios. Jack apartó su mano de las de ella y bruscamente tiró de ella hacia él. "¿A que crees tú que me refiero, Lizzie?"

Elizabeth inconcientemente se inclino más a él. "Me gusta cuando me dices Lizzie." Admitió en un impulso con una tono de voz casi sumiso, causando que Jack perdiera su tren de pensamientos por un momento. Jack parpadeo, era muy difícil discutir con ella cuando ella no… esta discutiendo también.

"Eso apenas es una respuesta para mi pregunta." Murmuró, inclinándose más hacia ella.

"¿Cuál es entones la respuesta a tu pregunta, Jack?" Preguntó tranquilamente, colocando sus manos sobre los hombros de él, sus ojos nunca evitaron los de él mientras lo hacia.

Me gusta como dices mi nombre Lizzie Sparrow.

Bien hecho compañero. ¡Realmente no lo dijiste en voz alta!

"Tu sabes que." Dijo con la voz más normal que pudo reunir, ya que el pecho de ella estaba presionado al de él, con la respiración irregular, sintiendo el latido de su corazón acelerado… a menos que fuera su corazón el que escuchaba en sus oídos. Jack no podía recordar cuando se había sentido tan abrumado por el simple hecho de tener a una mujer entre sus brazos.

"No, no se." Respondió Elizabeth, en voz baja, viendo los labios de él, y por un momento se preguntó porque ya no podía sentir la cubierta bajo sus pies, como si estuviera parada en el aire, sobre el aire, subiendo más y mas arriba…

"Lizbeth." Dijo casi amenazante, pero sin dejar de abrazarla, y él no estaba seguro si los labios de ella rozaban los suyos a propósito o accidentalmente, pero sí sabia lo mucho que le estaba costando no atraparlos entre los de él y besarla sin sentido en ese mismo momento. "No voy a confiar en la novia de otro hombre. Quien a probado ser mortal, si me permites decirlo, amor." Susurró, una de sus manos se deslizó hacia la espalda de ella y la enredo en su cabello.

Elizabeth lo miró por un momento en silencio. "¿Estaría yo aquí, ahora, contigo, si yo fuera su novia?" Preguntó con una mueca, sosteniendo el aliento cuando varios mechones de su cabello se enredaron entre los anillos de las manos de él

"¿Te lastime?" Preguntó de repente, tratando de desenredar su mano, pero ella sacudió la cabeza.

"No me importa." Dijo mirándolo a los ojos intensamente. Él detuvo sus movimientos y levanto las cejas, pero después ella presionó sus labios sobre los de él y lo beso con tan dulce afán, que Jack descartó todos sus planes de entablar una conmovedora conversación, para extraer el conjunto de las respuestas a sus preguntas y solo devolvió el beso, apretando sus brazos alrededor de ella. "¿Qué quieres que haga?" Preguntó sin aliento, viéndolo con los ojos entrecerrados.

Él sonrió brevemente. "Mándalo al infierno." Susurró, acariciando los labios de ella mientras hablaba con los de él, enviándole escalofríos por toda la columna vertebral de Elizabeth, con cada movimiento de los labios de Jack. "Hoy. Aquí. Ahora." La beso de nuevo, profundamente, posesivamente.

"Yo podría pero…" Ella susurró envolviendo sus brazos alrededor del cuello de él fuertemente. Jack abrió los ojos de golpe y Elizabeth sostuvo el aliento. "No quiero que te lastime."

El rostro de Jack cambio rápidamente a una sonrisa que ilumino todo su rostro nuevamente. "Sé como utilizar una espada, amor. Te lo aseguro."

Él se inclinó hacia abajo, atrapando los labios de ella en otro beso, pero ella retrocedió, incapaz de seguir argumentando nada más.

"¿Quieres decir que me personas?" Ella lo miró de manera seria y Jack por un momento realmente deseo decirle la respuesta verdadera.

"Vamos a hablar sobre eso, después de que lo mandes al demonio." Murmuró contra los labios de ella.

Ella le respondió el beso, un poco confundida, sin saber realmente como es que él podía decir que se batiría a duelo por ella y al mismo tiempo seguía insistiendo que aun estaba enojado con ella.

"Jack…"

Él sonrió y la beso de nuevo, ardientemente, febrilmente y ella se preguntó la razón del porque él hacia todo esto. Honestamente ¿él sentiría algo por ella? honestamente ¿la perdonaría? O él solo la estaba poniendo a prueba para ver que tanto estaría ella dispuesta a sacrificar para conseguir su perdón. Realmente ¿Cuánto quería que él la perdonara? Tal vez era la forma en la que él se quería vengar de ella, tal vez solo era odio con huellas de deseo.

O deseo con huellas de odio…

"¡Jack!" Gibbs surgió corriendo desde atrás de uno de los mástiles, pero detuvo abruptamente sus pasos.

Elizabeth y Jack terminaron el beso, girando bruscamente la cabeza y mirando a Gibbs.

"Si, señor Gibbs." Dijo Jack casualmente, entrecerrando los ojos y apretando su amarre alrededor de Elizabeth, a pesar de sus sutiles, pero insistentes esfuerzos para deslizarse fuera de sus abrazos.

Gibbs estaba allí, con los ojos desorbitados, abriendo y cerrando la boca y tratando de recordar que era lo que iba a decir.

"Señor Gibbs." La voz de Jack salio seria y casi amenazante. Elizabeth miró las botas de Gibbs, ruborizada por la vergüenza y el brazo de Jack que aun seguía envuelto alrededor de su cintura no ayudaba a que se sintiera mejor.

Gibbs parpadeo y tomó aire. "Aye." Se frotó la frente, lentamente para superar la inesperada vista. "Es Barbosa." Jack entrecerró los ojos. "Recuperó el conocimiento y esta bastante enojado, por estar encerrado en las celdas y eso, tu sabes." Dijo Gibbs encogiéndose ligeramente.

"Que yo recuerde tu fuiste uno de los que lo golpeo." Observó Jack con una pequeña sonrisa. Gibbs levantó una ceja. "Así que trata tu mismo con él."

Elizabeth rápidamente se inclino hacia Jack. "Voy a ir a hablar con Will." Ella le susurró al oído y luego rápidamente se soltó del brazo de él que todavía no la dejaba ir.

Pero esta vez él no protestó y solo siguió sus pasos con los ojos, con una pequeña sonrisa asomándose sobre sus labios.

Gibbs espero a que Jack dijera algo, pero viendo que eso no iba a suceder, con cautela limpio su garganta, para atraer su atención.

Jack pasó sus ojos a él. "¿Algo mas?" Preguntó con el ceño fruncido.

"Bueno… no." Gibbs lo miró intensamente, arriesgándose a sonreír un poco. "Yo solo… lo siento… no sabia…"

"No hay nada que saber, señor Gibbs." Lo interrumpió Jack bruscamente.

Gibbs rápidamente se puso derecho. "Aye." Asintió, sofocando una sonrisa.


Elizabeth atravesó la cubierta, sonriendo de si misma y aun recordando los fervientes besos, tratando de entender lo que significaban. Lo que significaban para él… si él al menos supiera cuanto lo amaba…

Se reiría de ti.

No, él no…

Detuvo sus pasos. ¿Qué hacia? ¿Qué es lo que iba a hacer?... ¿Decirle a Will que quería romper su compromiso? ¿Cuál seria el porque que le diría? O simplemente ¿le diría una excusa? Como si romper un compromiso fuera tan simple como una excusa…

Y entonces ¿Qué?

Se apoyó contra un mástil y cerró los ojos. Que si Jack no la odiaba, que sin él sentía algo por ella… y ella solo iba a destruir todo eso, quizás él creía que podía funcionar algo entre ellos… quizás él creía que algo estaba pasando… quizás incluso haría algo para que sucediera… solo para que ella desapareciera mañana. ¿No seria eso otra traición? ¿Otra mentira? Rompería con Will, mostrándole que mas que su perdón deseaba estar en sus brazos… y entonces…

¿No era esa la razón por la que le había pedido a su padre que le dijera a Jack que lo amaba cuando ella se hubiera ido? ¿No era una de esas razones por la cual no se lo había dicho ella misma? Quería protegerlo, evitarle a él el sufrimiento que ella estaba pasando justo ahora. Y lo que iba a hacer haría que las cosas empeoraran… no podía jugar con sus sentimientos así…

Ella no debía desear que él la amara. Debería desear que la odiara.

Egoístamente, quería que él supiera lo que ella sentía. Quería pasar este día con él. Este día y esta noche… esta noche antes del amanecer… solo eso podría hacerla sentir mejor. Ella estaba haciendo eso por si misma. No necesitaba de falsas esperanzas (incluso si él quería darle falsas esperanzas…) si se trataba de una venganza no le afectaría mucho que ella desapareciera, pero si no se trataba de eso, si había algo mas, si había… sentimientos…

"¿Elizabeth?"

Ella abrió los ojos y lo miró. Will estaba de pie delante de ella, viéndola con preocupado interés.

La mente de ella comenzó a girar.

Ella tenía que protegerlo. Tiene que proteger al hombre que ama.

… ¿sacrificarse por el hombre que ama?

"Elizabeth, tenemos que hablar." Will la miró con intensidad, observando el rostro de ella, con los ojos brillantes, miles de emociones destellaban en su rostro.

… ¿no era lo que había hecho antes?

"Si." Susurró, mordiéndose el labio inferior.

… Ahora también era el único camino… y no podía lastimar tanto a Will… tenia la esperanza… de que él solo viviera. Podía dejar una carta… hacer creer que había muerto cuando se fuera al Vórtice del Tiempo en la mañana…

"Elizabeth, estoy muy agradecido por lo que hiciste." Will comenzó después de respirar profundamente. "Salvaste a mi padre. Nunca voy a ser capaz de agradecerte lo suficiente por ello."

… Will seria libre y a Jack no le importaría… porque a él de todos modos no le importaba. Porque él la odiaría después de lo que haría… por lo que haría ahora… oh Jack…

"Pero tengo que saber lo que paso." Continúo Will, dando un paso hacia ella. "Tengo que saber lo que sucedió en el pasado. Tengo el presentimiento de que algo paso. Tú eres… diferente…. Siento tanto no haberte dicho lo de Sao Feng." Añadió de repente cambiando de tema. "Yo debí haber… yo sé… pero eso no es importante ahora. Tengo que saber."

yo no quiero que tú me quieras. Quiero que tú me odies.

"Vamos a casarnos." La voz de Elizabeth voló a través del aire, irrumpiendo en los pensamientos de Will, interrumpiendo su sus palabras. Él parpadeo, mirándola fijamente a los ojos, perplejo. "Vamos a casarnos." Repitió, con los ojos fijos en él y con voz hueca.

"Elizabeth…" Dijo Will tentativamente, temiendo haber entendido mal.

Ella lo miró, obligándose a darle una pequeña y feliz sonrisa. "Vamos a casarnos, ahora."


CONTINUARA…

Por favor no avienten tomatazos todo tiene una explicacion y esa es que Elizabeth teme que Jack salga lastimado cuando ella se vaya, asi que prefiere que la odie a que sufra como ella lo ha hecho, asi es el amor, que le vamos a hacer.

No olviden los reviews.