Capítulo 29
You and I
Las vacaciones de invierno habían terminado y eso significada el regreso a clases de más de 1000 estudiantes que acudían a la secundaria William McKinley. Y por más que el frio les dictara a sus cuerpos que se quedaran en sus camas abrigados por esa calentita manta, el deber llamaba a cada uno de los estudiantes.
El caso no era lo mismo para una muy despierta y arreglada, Quinn Fabray. La risa de la rubia porrista opacaba al mismo sol. A conjunto con su impecable ya conocido uniforme de porrista, se le añadía esa campera de color rojo y detalles blancos, significativa de las Cheerios. Su cabello recogido en una cola alta y ese significativo olor mañanero, acompañaban a la chica, que bajaba ya las escaleras en todo su esplendor.
No era un día cualquiera para Quinn, no señor, era el día en que después de dos semanas regresaría mejor de como se fue. Aquel día llegaría como una nueva persona, una nueva chica, una nueva y mejorada Quinn, una Lucy Quinn Fabray completamente enamorada y, por supuesto, Quinn llegaría de novia.
Quinn estaba de novia con Rachel Berry y Rachel Berry estaba de novia con Quinn.
La sonrisa que la rubia desprendía era radiante, así como el mismo sol. Ya habían pasado dos días desde aquel sábado en donde ella, Quinn Fabray le había pedido a Rachel Berry ser su novia y eso le agradaba, le gustaba, le fascinaba…No podía estar más feliz de tener a aquella chica como su novia.
No podía describir cuan increíble aquello se sentía. Aquel lleno en su cuerpo, que no sabía si era a causa de la felicidad, el deseo, la alegría, la serenidad, el amor, o todos en conjunto, Pero le agradaba, le sentaba bien aquello y no podía ser más feliz. Tomo su mochila y comenzó a bajar las escaleras, encontrándose así con su gemelo. Ambos caminaron hasta el comedor donde ambos tomaron un poco de jugo, despidiéndose así de las encargadas de la casa y salir de la casa dirigiéndose al colegio.
-Eres una mala hermana—hablo Kurt una vez que ambas iniciaban su camino a la escuela.
Quinn lo miro confundida— ¿Por qué?
-No me has dicho como te fue con Rachel—le contesto rodando los ojos
-Pensé que mi sonrisa te lo decía todo—respondió con un tono infantil provocando la sonrisa de su gemelo—Me fue de maravilla. Nadie se resiste a un Fabray y pues, Rachel es mi novia ya—dijo finalmente con una gran sonrisa
-¡Hay por Dios!—la emoción del gemelo Fabray fue tanta que se abalanzo a su hermana, besándole sonoramente la mejilla.
-¡Estoy manejando!—grita exaltada para con una sonrisa—pero gracias.
-Yo lo sabía, pero te voy a advertir una cosa, Quinn Fabray—comenzó Kurt enseriando su cara y mirando directamente los orbes avellana de su gemela—Si le haces daño, olvídate que te diré algo de ella, olvídate que te ayudare a reconquistarla y por supuesto: Olvídate que hablare con ella para justificar cualquier cosa que le hagas—amenazo seriamente el chico
-Kurt—hablo señeramente la rubia una vez que había detenido el coche frente a casa de los Berry—no tengo planes en hacerle daño a Rachel—Kurt la interrumpió
-Eres mi hermana y te amo, pero todos sabemos que eres un tanto imbécil—la rubia frunció el ceño—en cuestiones de relaciones, Quinn. Rachel es tu primera novia formal, solo no lo eches a perder todo lo que te a costado trabajo hacer ¿vale?
Quinn asintió—No le hare daño, Kurt
-Eso espero, si no mis botas de $5,000 mil dólares estarán hundidas en tu trasero. Ahora baja de ese carro y ve por tu chica—animo con una sonrisa.
Ambos bajaron del carro y caminaron hasta la puerta frontal de la casa de los Berry. No tuvieron que esperar mucho, puesto que ambos gemelos Berry y a se encontraban abriendo la puerta. Blaine inmediatamente tomo a su novio entre sus brazos para besarle los labios sonriendo ambos como dos idiotas enamorados, pero era normal, ambos estaban idiotamente enamorados el uno del otro.
Y el corazón de Quinn comenzó a latir rápidamente, sentía que en algún momento su corazón saldría de su pecho, su respiración comenzó a ser pesada y sentía como su cara comenzaba a arder. Frente a ella se encontraba Rachel, tan hermosa como siempre, tan deslumbrante con ese abrigo rojo que le llegaba a las rodillas, con esa bufanda blanca que cubría su cuello y con ese tinte rosa en sus mejillas, haciéndola lucir condenadamente adorable.
Rachel se acercó hasta su chica y sin previo aviso, capturo los labios de la rubia entre los suyos en un beso cálido, provocando en Quinn un calor inigualable que opacaba y extinguía al frío de aquel tiempo. Las manos de la rubia se apoderaron de la cintura de Rachel, atrayendo consigo misma el cuerpo pequeño de su novia.
Dios, se escuchaba tan bien esas dos palabra; su novia
Las pequeñas y calentitas manos de Rachel se posaron en las mejillas de Quinn, quien al contacto sonrió en el beso. El beso era dulce y tierno, de esos besos que te dejan sin palabras, de esos besos que no puedes describir, de aquellos que son pequeños en el acto pero con gran significado en el proceso.
Los suspiros ruidosos del chico Fabray hizo que las dos se bajaran de aquella nube, volviendo a la realidad, una donde ambas llegarían tarde a la escuela. Quinn entrelazo sus dedos entre los de Rachel y así, las dos caminaron hasta el carro de la rubia, para después partir hasta el instituto.
15 minutos después, los cuatro chicos llegaron ante la mirada de los ya tan conocidos estudiantes. Los primeros en bajar, por supuesto, fueron Blaine y Kurt, tomados de la mano, sorprendiendo a los chicos que se encontraban en el estacionamiento de la escuela. Si bien los chicos ya tenían alrededor de mes y medio juntos, no lo habían hecho "publico" ante la comunidad estudiantil.
Pero toda la atención fue puesta en las ultimas dos personas que bajaban de aquel coche. Las miradas llenas de incredulidad, de sorpresa, pero sobre todo de anonades de los estudiantes, se posaron en Quinn y Rachel. La rubia acudió a su chica, ayudándola a bajar del coche, para después tomar su mano y así caminar las dos, tomadas de la mano, hasta entrar a la escuela.
Los pasillos repletos de chicos fueron los testigos de aquel acto. No podían creer que Quinn Fabray, la zorra popular que se acostó con todo el equipo de porristas, ahora caminaba de la mano con Rachel Berry, la ex novia de Puck, quien resultaba ser el mejor amigo de Quinn.
Ambas chicas llegaron a sus respectivas taquillas, las cuales ahora estaban juntas a petición de Quinn, para tomar sus libros y así acudir a su primera clase, la cual por desgracia no tenían juntas, ya que Rachel tenía psicología con Blaine y Quinn tenía química con Santana. Sin decir una palabra, la rubia, una vez que cerró su taquilla, espero a que Rachel lo hiciera, para sonreír frente a ella. La morena sonrió ante la actitud tímida de su ahora chica, y sin que Quinn pudiera reaccionar, presiono ligeramente sus labios contra los de la chica.
-Nos vemos a la hora del almuerzo—susurro sobre los labios de la chica. Los murmullos y caras de incredulidad presenciaban aquello.
-Por supuesto—contesto en un susurro la rubia. Rachel sonrió y comenzó su caminata hacia su primera clase del día. Quinn miraba como su chica se mezclaba entre los demás estudiantes, y suspirando se dejo caer de espaldas sobre las taquillas.
-Eres patética, Quinn—la voz familiar de Santana hizo que la porrista aterrizara en la tierra.
-Es gusto volver a verte, Santana—la latina rodo los ojos. La campana sonó y ambas caminaron hasta sus respectivos salones.
La mesa del centro de la cafetería estaba ahora conformada por los gemelos Berry-Fabray, Puck, Finn, Santana, Brittany, Artie, Tina, Mercedes, Sam y Mike. La mitad de los chicos que se sentaban con los Fabray, habían sido "vetados" por ambos chicos para que ahora sus nuevos amigos se sentaran con ellos.
Ser buena con los amigos de mi novia: LISTO.
Quinn, después de que su clase de química terminara, logro hablar con los chicos del Glee Club para comunicarle aquella noticia, si bien era algo extraño, pero aquellos chicos eran amigos de su chica y ella lo que quería era ver feliz a su chica y si eso equivalía a poner a 4 de los chicos más antisociales e impopulares de toda la escuela, en la mesa de los chicos "con onda", lo haría.
-Te traje la ensalada que tanto te gusta—anunció Quinn un tanto sonrojada por las miradas que tenía adheridas a ella.
Rachel sonrió dulcemente y acerco sus labios para besar pausadamente una de las mejillas rosadas de la rubia porrista—Gracias, baby.
-Soy súper lindas juntas—escucharon ambas como Tina murmuraba al mismo tiempo que se aferraba al brazo de Mike con suma intensidad. Todos sonrieron ante el acto y continuaron con sus actividades.
Había ocasiones en las que Rachel daba de comer a Quinn en la boca y viceversa. Aquellas escenas extremadamente tiernas, que a cualquier persona normal, provocaría diabetes. Para los chicos de aquella escuela significaría el inició de algo que se aproximaba, de una paz que la escuela necesitaba, de una calma que toda la escuela necesitaría. Al fin el huracán Fabray estaría controlado, y aunque muchos no sabían por cuento tiempo, tendrían que disfrutarlo ya que aquello era ocasión un una vida.
Pero no todos lo veían de esa manera, si bien el que Rachel Berry terminara cayendo bajo los encantos de la rubia no era novedad, lo era el comportamiento de una Quinn Fabray ¿Quién en su vida iba a pensar a la rubia porrista, jefa de las animadoras y monarca estudiantil, de novia?
Eso no pasaba
Al menos eso era lo que pensaba Alex. Aquella noticia para nada que le había caído en gracia a la castaña, simplemente no lo podía creer ¿Quinn de novia? Y con Rachel Berry. Sabía que la rubia quería algo con aquella pequeña chica, pero ninguna vez pensó que aquello llegaría a los extremos, ella conocía a Quinn y sabía que la rubia no era de las chicas que tenía relaciones duraderas y serias, vamos que Quinn era como una quemadura, se quedaba contigo algunas semanas y a los días desaparecía.
Sin pensarlo dos veces, tomo su bandeja con su desayuno y a paso apurado, continúo su caminado hasta la mesa donde se encontraba la rubia. La chica al ver a Alex, sonrió, después de Santana y Britt, aquella chica era una de sus amigas más cercanas…y con la que había tenido más de un encuentro carnal y pasional; Alex no respondió la sonrisa pero de todas maneras se sentó a un lado de la chica. Comenzó a mirar a su alrededor y sus ojos se abrieron al ver a los chicos del Club Glee.
-¿Qué hacen ustedes aquí?—pregunto alarmada. Todos los chicos de la mesa se asustaron ante el tono de voz de la chica. Quinn miro a su amiga y elevo su ya ten característica ceja.
-¿Qué te pasa?—pregunto con tranquilidad la rubia. La castaña inmediatamente se levanto se su asiento y señalo a los chicos.
-¡Ellos!—apuntándolos a los Gleeks—Ahora esto es como "tu acción de caridad", Quinn—la rubia la miro—oh ya veo, como tu enana novia—pero antes de que Alex pudiera terminar la oración, Quinn ya estaba frente a la chica.
-No la insultes, Alexandra—fue borde—ni a los amigos de Rachel que ahora, por supuesto, son mis amigos y son más que bienvenidos a poner sus traseros en estos asientos, ahora que si te molesta—sentencio la chica—hay muchas mesas disponibles para que te sientes donde más te plazca. Además por si no te has dado cuenta, Tina y Mercedes—señalando a las dos chicas—ahora salen con Mike y Shane por lo que ellas tienen el DERECHO de estar aquí, y por Artie—miro al chico que lucía un poco asustado—él es mi pequeño amigo así que, guarda tus comentarios para alguien que le importa, ¿está claro?
La chica negaba con la cabeza repetidas veces— ¿es esto acaso una maldita broma? Porque déjame decirte desde ya, Quinn, que no tiene gracia.
-Vamos Alex, deja ya el dramatismo. Si te quieres sentar aquí, como dijo Quinn, hay muchas mesas más. Ahora por favor, compórtate o retírate, estamos tratando de desayunar—finalizo el gemelo Fabray.
A ese momento, la tensión se sentía entre los gemelos, Alex y por supuesto Rachel, a quien la castaña no había quitado la vista desde que la rubia la había puesto en su lugar hacía ya unos minutos. Sin inmutarse, Alex tomo la bandeja en sus manos pero no sin antes tomar la malteada en sus manos, y con una sonrisa, vaciarle el contenido liquido a la rubia en la cabeza. Quinn reacciono como todos lo harían, alejando su cuerpo de la chica y apartando el espeso liquido de sus ojos. No dijo una palabra, y con las miradas de todos los que estaban en la cafetería, Alex hacía la salida del "triunfo".
-¡ESTA LOCA!—gritaba Quinn— ¡COMPLETAMENTE LOCA! ¿CÓMO SE ATREVE A VACIARME ESA COSA EN LA CABEZA? —los gritos de Quinn se contrastaban con las paredes de los baños de chicas, en donde Britt, Santana y Rachel ayudaban a la rubia a quitar de su cuerpo aquella sustancia pegajosa.
-Necesito que dejes de moverte, Quinn—hablaba pausadamente Rachel y miraba como su chica se movía de un lado a otro sin darle tregua de poder limpiarla.
-Yo te dije ¿verdad, Quinnie?—la voz de Santana se hizo presente en el baño. Las tres chicas la miraron—Te dije que Alex estaba loca—exclamo en voz chillona—Y que cuando sentaras cabeza, ella era la que iba a resentir más, ¡vamos Quinn! Te acos…-pero Santana se quedo callada al ver como Rachel caminaba en dirección al lava manos a mojar la pequeña toalla con la que estaba limpiando a Quinn.
Brittany miro inquisitoriamente a Santana, quien automáticamente se pego en la frente al ver la elección de palabras que había utilizado. La líder de las porristas, quería matar en esos momentos a la latina, ¿acaso era estúpida? Tanto que le había costado ganarse la confianza de Rachel para que Santana la jodiera de esa manera. Sin duda tenía una paliza reservada para Santana.
-¡Santana López, afuera, ahora!—exclamo Brittany—No puedo creer que seas tan boca suelta, Santana—comenzó a decir la rubia
-Se me salió—se excuso
-¿Si? Pues a mi se me van a salir unos cuantos golpes—sentencio una vez que salían las dos del baño.
Quinn pasó sus manos por su cabello, el cual estaba suelto a causa de que había sido lavado por Rachel, y comenzó a caminar hasta la chica. Quinn ahora se miraba en el espejo, había dejado de lavar aquella toalla y ahora sus manos estaban completamente apoyadas en el lavamanos. La rubia se poso detrás de ella y enredo sus brazos en la pequeña cintura de la diva. Aspirando aquel perfume que la dejaba loca y la hipnotizaba, beso delicadamente el cuello de la chica, no era algo pasional, simplemente era una demostración de cariño hacía la chica.
-Lo siento—le dijo en un susurro a la chica—Santana no se mide con sus palabras, ya sabes como es—susurro la chica. Rachel no decía nada, simplemente miraba a Quinn, como sus cabeza de apoyaba en la suya la aroma su ya y la de ella, se compenetraban en una misma.
Rachel se volteo y ambas quedaron frente a frente. El color de sus ojos se compenetraba en uno mismo, formando un color verdoso con destellos cafeces. Las manos de la rubia seguían atadas a la cintura de Rachel y sin tener otro remedio, la diva escondió su cabeza en la abertura del cuello de la rubia. Esta la apretó más a su cuerpo, como si de fundirse en una sola se tratara. El abrazo simplemente era para reconfortar a la chica, hacerle saber que todo estaba bien, que a partir de ese momento, y de aquellas dos semanas atrás, Rachel y ella solo eran eso: Rachel Berry y Quinn Fabray.
-Es solo que me cuesta escucharlo, es todo—un inaudible susurro se escapo de los labios de Rachel. Quinn suspiro y beso la cabeza de su chica.
-Lo sé. Y quiero que sepas que ese es el pasado, tu ahora estas en mi presente y no quiero que eso te afecte. Estará presente, eso lo se, por que es parte de mi vida y nunca dejara de serlo. Sin embargo, ahora tu eres parte de mi vida Rachel y no quiero que nada te afecte, ¿ok? Y si lo hace, aquí estaré yo para decirte que todo eso se termino por que a partir de hoy solo somos tu y yo, ¿vale?
Rachel aparto su cabeza del pecho de la rubia y la miro directamente a los ojos, acto que bastaba para saber que las palabras de Quinn, aparte de ser honestas, eran verdaderas. Se elevo en puntitas, ya que la estatura de Quinn era más que la de ella, y capturo los labios de la porrista en un beso tierno y dulce, donde las palabras sobraban, donde no necesitaban explicaciones algunas. Un beso donde los labios de ambas se armonizaban en una perfecta sintonía, donde el sabor de ambas se hacía uno.
Las manos de Rachel se amararon del cuello de Quinn y las de la rubia se aferraron aún más a la cintura de su chica, por que a pesar de la gran boca de Santana, a pesar de las locuras que hiciera de ahora en adelante Alex, solo serían ellas dos, Rachel y Quinn. Porque había pasado por mucho para estar en donde ahora estaba, allí, con ella, las dos.
-Solo tu y yo ¿vale?—le dijo Quinn una vez que las dos terminaron el beso
-¡A ti te estaba buscando!—corrió Santana y Brittany detrás ella— ¿Qué coño te pasa?—le grito
-Santana, por favor, tranquilízate—le hablo Britt delicadamente. La latina suspiro y asintió—Ahora si, ¿Qué diablos te pasa?—grito la rubia asustando a Santana y a la misma Alex
-¿Qué me pasa de que?—contesto desentendida la chica
-No te hagas la tonta, Alex. Sabes de lo que hablo y más te vale que hables si no quieres que vaya todo Lima Highs en tu trasero—la chica miraba aterrorizada a Santana, después de todo, era Santana López.
-No será necesario—escucharon la voz de Quinn—por favor, me dejan sola con ellas—y más que una petición, aquello parecía más una orden
Santana negó rápidamente— ¿te quieres hacer pasar por loca?— la rubia negó—estupendo, es ¡GENIAL! Vamos Britt, dejemos a estas dos locas que se maten—ambas comenzaron a caminar en dirección contraria a las dos chicas.
-Si vienes a que te de una disculpa, pierdes tu tiempo—la rubia rodo los ojos
-Lo sé, solo vine a decirte que una cosa fue lo que tuvimos y otra cosa muy distinta a lo que tengo con Rachel. Desde un principio te dije que lo nuestro solo era sexo y tú accediste. Ahora, yo encontré el amor con ella y quiero que lo respetes—Alex volteó y sarcásticamente le sonrió a la rubia
-¿Es muy fácil decirlo, no es así?—la rubia la miro—Fácil decir que te enamoraste y encontraste lo que estabas buscando y me botas como una más de tus prendas sucias, pero recuerda algo—lentamente la castaña caminaba hasta la rubia, deteniéndose muy cerca de su cara—la ropa sucia se lava y vuelves a usarla—le dijo y Quinn solo negó.
-No te confundas. Lo que tengo con Rachel no lo dejare ni por la misma muda de ropa que vengo lavando y desechando desde hace años—ahora era la cara de Quinn la que estaba cerca de la de Alex—pero ahora, he cambiado.
-La gente nunca cambia, Quinn—le dijo una vez que la chica rubia le daba la espalda
-Yo lo hice
-No, con el tiempo demostraras quien eres, Fabray. Y quien tú eres, no es más que una chica sin sentimientos ni corazón que usa a los demás por placer único. Tal vez "cambiaste" por qué tienes algo por lo cual luchar, sin embargo, te vas a cansar y ¿sabes que? Volverás a ser la misma. Espero que disfrutes este tiempo con Rachel, Quinn. Al final, ella terminara odiándote.
-Cállate, Alex
-¿Te duele la verdad, Quinn?—dijo con una sonrisa—pues acéptala. Solo espero que tu chica sepa entender…Adiosito, Quinnie—Y sin decir una palabra más, la chica se alejó, dejando a una Quinn totalmente molesta y llena de ira.
Buenas tardes
Si les digo que se me olvido actualizar, ¿me creerían? Todo es culpa de la facultad y las tareas, exámenes y demás.
Tengo un aviso que dar y es que no podré actualizar las siguientes dos semanas. La siguiente actualización sería hasta el 12 de noviembre, si lo se, es mucho tiempo pero tengo muchos trabajos que entregar, dos libros que leer y una semana de exámenes que se acerca, por lo que no me queda tiempo absoluto para escribir, actualizar y continuar con las labores de la escuela.
Espero que me comprendan.
A la chic que me mando el DM, muchas gracias y no, pero estoy ahorita en una relación con la constitución y los códigos civiles y penales de mi país ¿eso cuenta?
SALUDO PARA LOREEN a quien odio con todo mí ser y es por eso que no dejamos de hablar nunca. Ah no es verdad, es buena onda la sista.
Nos vemos el 12 de noviembre.
