-Nadia's POV-

Todos celebrabamos mientras terminabamos los últimos detalles. No recordaba hacía cuánto tiempo que no sentía esta alegría y este alivio.

La agente Perkins era quien había tratado erróneamente de hackear el sistema del Jeffersonian. Gracias a un "rastro", Angela pudo rastrearla y pudimos rescatar todas esas evidencias que significarían la libertad de mi mamá y Booth. El equipo se quedó el laboratorio revisando que todo estuviera en orden hasta el anochecer y de ahí nos dirigimos a Founding Fathers, donde por fin nos reuniríamos con ellos.

Mientras los demás iban a la barra, Mike, Parker y yo nos quedamos apartando la mesa, riéndonos de tonterías como hacía mucho no lo hacíamos.

-Le mandan esto, señorita- dijo de repente un mesero, entregándome un extraño sobre blanco. Se alejo antes de que pudiese hacerle cualquier pregunta, dejándome intrigada.

-Tal parece que tienes otro admirador- se burló Mike, dándome codazos en las costillas.

-Me imagino que a Jayden no le agradará si le cuento esto- se unió Parker a las burlas. -A menos claro que haya sido él. Después de todo, le había comentado de las buenas noticias esta mañana.

Me sonroje. El que Parker y Jayden fueran tan buenos amigo era algo que seguramente terminaría por fastidiarme en el futuro, pero no podía hacer nada al respecto más que ignorarlo. En mi interior suplicaba porque fuera de algún desconocido, ya que sería más sencillo lidiar con eso y, odiaba admitirlo pero, me afectaría menos.

-¡Vamos!- dijo Mike. -¡Abrelo! ¿No ves que también queremos enterarnos?- Parker lo secundón con un asentimiento.

Con una sonrisa nerviosa y sus miradas curiosas encima mio, abrí el sobre y saqué su contenido, comenzando a leerlo para mi.

-¿Y bien?- insistió Parker.

Pero lo que leía era algo que ni yo podía entender. Sentí que mi expresión comenzaba a tornarse tensa y sabía que mi actitud estaba delatando la angustia que me provocaba ese texto.

-¿Qué sucede?- preguntó Mike, pero su voz sonaba lejana.

Baje la hoja, dejándola en mi regazo, mientras miraba a ambos. No sabía si lo mejor era decirles o no, pero opte por lo que en ese momento me pareció la mejor opción.

-Necesito un poco de aire- dije, poniéndome de pie de inmediato y apresurandome a salir del lugar, para impedir así que cualquiera pudiera detenerme.

Pase de largo junto a Hodgins y Angela, quienes regrsaban a la mesa con bebidas para nosotros.

-¡Nadia! ¿Qué ocurre?- escuche que preguntaban, pero no me detuve.

Apenas llegué al exterior, comencé a correr. Corrí como nunca antes recordaba haber corrido mientras las lágrimas corrían por mis ojos.

No terminaba de entender que me sucedía. Mi sentido común me llamaba tonta, dramática; pero mi corazón me decía que solo estaba confundida, que no tenía nada de malo llorar, aunque fuera por esa razón tan aparentemente tonta. Fue ahí cuando me dí cuenta que todos los papeles que contenía la carta se habían caído en mi huida.

Todos excepto uno, que aferraba en mi mano no enyesada como si mi vida dependiera de él.