La vida sigue
Dos años después:
- ¡Te vez precioso Aki-chan! –exclama emocionada Sakura juntando sus palmas frente a su rostro, dejando ver el hermoso anillo de bodas que tiene puesto en su dedo anular.
La peli-rosa mira maravillada a su pequeño hijo que hoy cumple dos años, el cual está de pie sobre la cama vistiendo un traje a todo estilo señorito ingles de la época antigua, con saquito, bermudita, corbatín de ese pomposo, etc. Es de color azul rey y lleva su cabello lacio de color rojo peinado hacia atrás.
El pequeño Akihiko tiene su ceño fruncido, como si la forma en la que lo vistieron no le gustara, aunque más que nada es porque se siente incomodo con esa ropa, en especial con esos raros zapatos.
El niño tiene algunas facciones de Sakura, como sus ojos y el color, pero su mirada es tranquila como la solía tener Sasori. Aunque tenga algunos rasgos de Sakura se parece más a Sasori, es como ver al pelirrojo de niño.
En cuanto Sakura ahora tiene el cabello corto, está cortado en pequeñas capas llegándole a los hombros. Trae puesta una bandana blanca, dejando caer algunos mechones cortos sobre su rostro. Otro cambio que tiene la peli-rosa es esa gran panza de embarazo, ¡así es!, otra vez está embarazada, cuenta con seis meses de embarazo. Lleva puesto un vestido estilo batita de color blanco con flores de adornos azules, le queda ceñido del busto, resaltándolo con ese escote cuadrado, y le queda suelto de abajo del busto hasta las rodillas que es donde le llega.
Ambos se encuentran en la habitación del niño que está adornada con muchos juguetes, con paredes pintadas de azul y la cama tiene forma de un automóvil color rojo.
La puerta de la habitación se abre dejando ver a Sasuke quien viste unos jeans negros y una camisa de botones, y mangas cortas en color roja, teniendo los primeros botones desabrochados. En su dedo anular se ve un anillo de bodas.
- ¡Papá! –el niño mira con algo de suplica a su padre, como pidiéndole que le quite esa ropa incomoda que su madre le ha puesto.
- ¿A qué se ve lindo, Sasuke-kun? –Sakura lo voltea a ver emocionada.
Sasuke mira al niño, notando la suplica en sus ojos haciendo que una gota de sudor resbale por su nuca.
- Sí, pero Sakura… ¿no crees que esa ropa es incomoda? Además se ve que es caliente y hace calor. –comenta algo nervioso, esperando poder salvar al niño de su tortura.
- Pero se ve lindo. –Sakura hace un infantil puchero, hermoso a los ojos del pelinegro que suspira resignado para después mirar al niño como disculpándose por no poder ayudarlo, es débil ante los pucheros de Sakura.
- Se hace tarde. Mamá debe estar impaciente porque no llegamos.
- ¡Es verdad! –Sakura asintió dándole la razón mientras Sasuke se acerca a ellos. – ¿Listo para la fiesta que la abuela te preparo Aki-chan? –pregunta mirando emocionada al niño que estira sus manos hacia Sasuke. –Mikoto-san fue muy amable al hacerle una fiesta de cumpleaños a Aki-chan. –comenta feliz mientras Sasuke carga al niño.
- Ya sabes cómo adora a Akihiko. –Sasuke se encoge de hombros. –El año pasado saco la casa por la ventana haciéndole una fiesta también, ahora será igual o más extravagante. –un profundo suspiro sale de sus labios y Sakura sonríe divertida.
- La abuela se va a emocionar al verte con el traje que te regalo para la fiesta. –Sakura inclina su rostro hacia su hijo, rosando su nariz con la de él haciéndolo sonrojar.
- Víctima de la moda de Mikoto como lo fuimos nosotros. –Sasuke mira con pena al pobre niño que sufre como ellos sufrieron, solo que ahora se le une Sakura como verdugo. –al menos a ti no te intentan vestir como niña… la que le espera a tu hermana o hermano cuando nazca. –Sasuke suspira con pesar, sintiendo pena por esos indefensos seres. –Vámonos, o mamá mandara a Sakano para que venga por nosotros al ver que no llegamos. –comenta con diversión, inclinándose para darle un beso en los labios a Sakura cuando se separo del niño y esta sonrojada asintió.
Sasuke sonríe de forma ladina, ni porque llevan más de dos años juntos se deja de sonrojar por él.
En su oficina se ve a Itachi quien penetra de forma salvaje a su secretaria la cual está sentada sobre el escritorio con las piernas abiertas, medias rotas, falda alzada, blusa desabrochada y sostén alzado. El pelinegro lame sus senos mientras ella grita como loca ante el placer.
- ¡Uchiha-sama! –grita dichosa, sintiendo su orgasmo venir.
Itachi alza el rostro viendo el rostro de Seiko contraído por el placer haciendo que se corra al instante, gruñendo, cuando su vista dejo de ser borrosa debido a que su orgasmo paso, ya no es el rostro de Seiko el que ve sino el de su secretaria haciendo que haga mueca de desagrado.
Con brusquedad sale de ella sacándole un gemido de incomodidad ante la brusquedad. El pelinegro tomo un pañuelo desechable de los que están sobre su escritorio, para quitarse con él el condón, envolviéndolo en este para después tirarlo a la basura y comenzar a acomodarse su ropa.
- Tks… tendré que ir a darme una ducha al departamento o sino llegare a casa de mis padres oliendo al perfume barato de esta mujer. –el pelinegro chasquea la lengua mostrando más desagrado.
- Uchiha-sama no hay mucho trabajo, nosotros podríamos seguir…
- ¿Compraste el regalo de mi sobrino? –le pregunta cortante, terminando de vestirse y la voltea a ver con indiferencia.
- Si. Está en mi escritorio. –responde ofendida por cómo le habla, siempre es lo mismo, se la folla cuando le entran ganas y después le habla y mira como si fuera basura.
- Perfecto. Vístete y vete a tu casa. –sin más el pelinegro toma su portafolios y camina hacia la puerta ante la mirada ofendida de su secretaria.
- ¿Por qué cojones siempre veo su rostro en todas las mujeres cuando estoy por correrme? –Itachi que está de pie frente a las puertas del elevador que espera, se pasa una mano por la cara viéndose frustrado. –lo peor es que no quedo satisfecho con ninguna… no como con ella… tks, son dos años ya. Esto debería estar superado desde hace mucho. –Itachi gruñe furioso.
- ¡Kyaaa….!
El grito de emoción de Mikoto hace que Fugaku y Sasuke hagan mueca de dolor por sus pobres oídos mientras la mujer corre hacia Sasuke y le quita de los brazos al niño.
Mikoto lleva puesto un elegante y sencillo vestido de coctel de color azul rey que le llega a mediación de las rodillas, y unos zapatos del mismo color. Fugaku lleva puesto un pantalón de corte recto de color café y una camisa de mangas cortas color blanca, sus zapatos son del mismo color que el pantalón.
- ¡Te vez precioso Aki-chan! –exclama melosa, restregando su mejilla con la del sonrojado niño. – ¡Estas divino, divino!... ¡dale un besito a la abuela! –el niño de forma tímida le da un beso en la mejilla a su escandalosa abuela.
Sasuke y Fugaku miran con lastima al niño porque la mujer casi le grita en el oído, mientras Sakura sonríe divertida.
- Al fin llegan. –dice con reproche la mujer.
- Lo siento, es que Aki-chan no se dejaba poner la ropa. –Sakura se rasca la nuca apenada.
- Entiendo… así batallaba yo con mis hijos para vestirlos. –Mikoto suspira con pesadez.
- ¿Por qué será?—piensan incrédulos Fugaku y Sasuke entrecerrando sus ojos.
- Sakura, cariño te vez hermosa. –halaga acercándose a ella y Sakura le sonríe con timidez.
- Gracias.
- No cabe duda que estar embarazada te queda. –Sasuke sonríe de forma torcida, dándole la razón a su madre, ¡es más! Nada más se alivie Sakura y le hará otro, esa es su meta, solo espera que ella no reniegue y no intente cuidarse. – ¿Ya patea? –Mikoto posa su mano curiosa en el gran vientre de la peli-rosa.
- A veces… de hecho solo lo hace cuando Sasuke o Aki-chan me tocan el vientre. –Sakura se soba la barbilla pensativa y Sasuke amplía su sonrisa arrogante, claro que patea cuando él le toca el vientre, su hijo reconoce a su padre.
- A ver… Aki-chan toca la pancita de mami para que la abuela sienta las pataditas. –Mikoto mira al niño, sin quitar su otra mano del vientre de Sakura.
Akihiko asintió y puso sus dos manitas sobre el vientre de su madre, inclinándose para apoyar su carita en este como le gusta hacerlo al instante una leves pataditas comenzaron a sentirse haciendo que Mikoto chille emocionada y conmovida por como el niño toca el vientre de su madre. Sakura se le unió al chillido, no puede evitar hacerlo cada que su retoño hace eso.
Sasuke y Fugaku se taparon los oídos, esas mujeres no se cansan de gritar y lo peor es que nunca se quedan mudas de tanto griterío.
- Te dije, esos gritos no son normales… mamá los hace cuando ve algo lindo.
Sakura alza la mirada y los demás voltean viendo a Ayari quien entra al salón siendo acompañada por Kakashi.
La pelinegra lleva puestos unos jeans azul marino, entubados; unas zapatillas blancas, y una blusa color blanca, con mangas caídas dejando ver coquetamente sus hombros, tiene algunas letras con brillos plateados al frente. Su cabello que es más largo, que le llega a mediación de la espalda lo trae un poco ondulado.
Kakashi viste unos jeans desgastados color celeste; una playera sin mangas que le queda ceñida, cuello un poco largo y es de color verde seco; sus tenis son de color negros. En su mano derecha sostiene una bolsa con palomitas de las que les están dando a los niños haya en el patio donde está la fiesta a la cual aun ni llega el festejado.
- ¡Nii-chan! ¡¿Cuándo llegaron?! –exclama sorprendida Sakura.
- En la mañana… no podía perderme el cumpleaños número dos de mi sobrino consentido. –comenta juguetón, pasándole sus palomitas a Ayari para después extendiendo sus manos hacia Akihiko, cuando llegaron con ellos y este los estiro hacia él, dejando que lo cargue. –¡Feliz cumpleaños campeón! –Kakashi le sonríe al niño que alza y este le sonríe en respuesta, para después extender sus brazos hacia Ayari que le alza ambas cejas.
- Tía. –la llama extendiendo mas sus manos hacia ella.
- Oe que esta apartada muchacho… siempre te vas hacia ella nada mas la ves. –Kakashi entrecierra sus ojos de forma juguetona.
- Es el encanto Uchiha… la sangre Haruno es débil a ese encanto. –comenta sonriendo con arrogancia, pasándole la bolsa de palomitas a su madre para ahora ella cargar al niño.
Sasuke asintió dándole la razón a su hermana, Mikoto sonríe divertida mientras Sakura suspira resignada y Kakashi niega divertido.
- Muñequita te vez muy linda cargando a un niño… deberías tener ya los tuyos. –comenta Mikoto como quien no quiere la cosa y Ayari comienza a toser, ahogándose con su propia saliva haciendo que su sobrino la mire preocupado, no se le vaya a morir la tía que siempre le compra lo que quiere.
Otro que comenzó a ahogarse con su propia saliva fue Fugaku, y Sasuke comenzó a darle palmadas en la espalda, aunque más que palmadas parecía como si quisiera sacarle los pulmones a su padre ante cada fregazo. Sakura sonrío divirtiéndose de lo lindo, ama los comentarios de su suegra.
- ¿Verdad suegra? Si es lo que yo le digo, pero siempre se pone así nada mas comento algo parecido. –comenta con diversión Kakashi haciendo que Fugaku lo fulmine con la mirada al igual que Sasuke.
- ¿Cuántas veces tengo que decirles que Ayari aun está muy chica para tener hijos? –dice con reproche Sasuke.
- Tiene la misma edad de Sakura que ya va por el segundo. –comenta con mofa Kakashi haciendo que la mirada de su cuñado se afile.
- Tendrán la misma edad, pero esa mocosa es una inmadura, aun ni está preparada mentalmente para ser madre. –dice con firmeza y ahora Ayari es quien lo fulmina con la mirada por llamarlo inmadura.
- Madura o no… mi princesa aun es una bebé, sin contar que no se ha casado. Ella no puede tener hijos fuera del matrimonio. –dice con firmeza Fugaku.
- Pues nos casamos. –comenta con diversión Kakashi, adora provocar a su suegro y cuñados.
Fugaku lo mira como si quisiera matarlo con la mirada y Sasuke lo mira como diciéndole síguele y llamo a Sakano para que te mate.
- Para tener hijos no se tienen que casar. –comenta Mikoto pensativa. –Aunque eso me gustaría. –dice soñadora imaginándose preparar la boda de su hija como preparo la de su hijo.
Ayari la mira aterrada, imaginándose lo que piensa, nada mas hay que recordar todo lo que hizo cuando se caso su hermano con Sakura. Y Sasuke la mira con lastima, si decide casarse su hermana cava su propia tumba, su madre casi lo mata antes de que se case con todo el jaleo que hizo.
- Pero ese no es el tema. –Mikoto agita su cabeza para salir de sus fantasías de cómo preparar la boda de su hija. –Los tiempos cambian, y ahora porque uno tenga hijos antes de casarse no se ve mal…
- ¡No des ideas Mikoto! –Fugaku la mira como su némesis.
- Hay por favor Fugaku, viven juntos… como si no supieran lo que digo… ¿acaso crees que duermen en camas separas, habitaciones separadas y nada más se dan castos besos?
- ¡Mikoto/mamá! –exclaman con reproche Sasuke y Fugaku, que no les rompan su burbuja donde piensan que así es, aunque más que nada es lo que intentan creer.
- Akihiko… vamos mejor a tu fiesta. –Ayari con la frente sombreada de negro comienza a caminar hacia el patio con el niño en brazos.
- Si campeón, vamos… los payasos van a comenzar su show, además hay muchos juegos y muchos niños, sin contar las golosinas que hay y te maravillaras con la torre de regalos que tienes, el mío es el más grande…
Kakashi la sigue platicando de cuanta cosa a su sobrino. Sakura y Sasuke lo miran incrédulo, Kakashi parece un niño, se ha de estar divirtiendo más que los verdaderos niños y eso que aun no llega el otro niño, léanse Itachi.
Ayari está de pie alado de la mesa donde están toda sarta de golosinas que le gustan a los niños, desde dulces, pasteles, frituras, etc. La chica tiene en su mano derecha un pequeño plato con gomitas pandita de fresa las cuales se come con tranquilidad mientras sus ojos están puestos en donde esta Kakashi, que está a unos metros alejado de ella, estando en el carrusel, montado en un caballo con Akihiko en sus piernas.
- Es tan infantil. –susurra riendo entre dientes mostrándose divertida.
- No es el único. –Sakura que se ha colocado a su lado y la escucho, apunta hacia cierta dirección.
Ayari sigue con la mirada hacia donde apunto viendo a Itachi y Sasuke encima de un juego inflable, golpeándose entre sí con bastones forrados de goma, esa arma para niños esos dos la están haciendo mortal ante la forma que se golpean. Fugaku está en el suelo con el alma saliéndosele de la boca, seguramente sus hijos lo sacaron de combate antes de siquiera darles un putazo. Mikoto está a su lado regañándolo por querer andar haciendo cosas para las que ya no está en edad.
Las madres de los niños los alejan de ahí mirando temerosas a esos dos, con miedo que entre los putazos hieran a sus retoños.
- Dan pena ajena. –la frente de la pelinegra se sombrea de negro, mejor quitando su mirada de ellos.
- Ni que lo digas. –Sakura se encoge de hombros con indiferencia. –Lo que me sigue sorprendiendo es lo fácil con lo que Itachi los provoca para que se unan a su juego. Hay que admitir que tiene ingenio. –una gota de sudor resbala por su nuca.
- Demasiado. –Ayari roda los ojos en eso su mirada se posa en el plato de Sakura viendo que tiene demasiada comida, y revuelta, desde frituras con crema chantillí, adornadas con gomita y helado, de solo ver esa revoltura le dieron nauseas.
- ¿Tú para cuando? –Ayari deja de ver esa mezcla asquerosa de comida para alzar su mirada viendo la mirada insinuante de Sakura.
- ¿Para cuándo qué? –la pelinegra alza ambas cejas no sabiendo de que habla.
- ¿Para cuándo tendrás bebés?
- ¿Tú también? –Ayari golpea su frente con la palma de su mano, viéndose exasperada.
- No le veo lo malo a que por lo menos lo pienses. Llevan tiempo viviendo juntos, no se despegan ni un rato, a donde vas tú él va, a donde va él tu vas. –Sakura se encoge con indiferencia. –Se nota que se aman a kilómetros… cuando están separados un poco como ahorita tus ojos siempre están en él y los de él en ti. –Sakura apunta con la mirada hacia donde está su hermano haciendo que la pelinegra sonrojada levemente voltee notando que la está viendo, cuando ellas lo miran Kakashi les sonríe y Akihiko saluda, aun estando ambos en el carrusel.
Ayari sonrojándose más quita su mirada de él extrañándolo porque no le sonríe arrogante y se voltee como si se hubiera avergonzado.
- Se conocen muy bien. Sin duda están listos para tener hijos. –Sakura asintió dándose la razón a sí misma. –Pienso que Kakashi sería buen padre, nada mas hay que ver como es con Akihiko… es muy paciente con él y lo consiente mucho. Tu también serias buena madre, eres madura y responsable… ambos hacen buena combinación, además se ve que Kakashi quiere tener hijos ya y cuando un hombre quiere hijos con una mujer en especial es porque la ama mucho. –Sakura agita sus cejas de arriba debajo de forma insinuante y Ayari voltea su rostro a lado contrario, para que no vea su expresión y sonrojo.
- ¿Crees que no lo sé? No soy estúpida, me he dado cuenta como ese tonto se la pasa comentando cosas relacionadas con eso cada que tiene oportunidad, antes lo hacía como juego, pero ahora es muy frecuente, aunque aparente andar jugueteando lo conozco bien como para saber que es su forma de decirlo para mandarme indirectas porque seguro piensa que me enojare si lo habla de frente… –Ayari chasquea la lengua. –He dejado de protegerme por eso.
- ¿Eh? –Sakura parpadea sorprendida.
- Que ya no me protejo para complacerlo. –repite entre dientes, mostrándose molesta y avergonzada.
- ¿Desde cuándo? –Sakura se muestra emocionada.
- Tres meses.
- ¿Y nada?
Ayari niega, frunciendo el seño haciendo que a Sakura se le borre la sonrisa.
- ¿Estás segura? –pregunta curiosa.
- Me he hecho pruebas y nada. –responde cortante.
- ¿Él no lo sabe?
- No… y no se lo digas. –le dice amenazante. –De hecho no le digas a nadie lo que te acabo de decir. –su tono de voz sonó más amenazante haciéndola sonreír nerviosa.
- Seré una tumba.
- Ni a Sasuke.
- Seré una tumba. –la sonrisa forzada de Sakura se marca más. –Pero volviendo al tema deberías irte a checar.
- Ya lo sé. –dice entre dientes. –Tengo pensado hacerlo nada mas regrese a Nueva York… aunque tal vez no puedo tener hijos y ya. –Ayari posa nuevamente su mirada en Kakashi viendo como baja del carrusel junto con Akihiko que lo pone de pie en el suelo. –Si no puedo ¿qué harás Kakashi? –la mirada de la pelinegra se torno fría.
- No pienses en eso, además hay tratamientos y esas cosas por si tienes problemas. –Sakura le sonríe intentándole trasmitir ánimos. –Si en verdad quiere tenerlo vas a ver que se va a poder… aunque pienso que deberías hablar de esto con Kakashi.
- Primero quiero saber que pasa y luego le digo. –dice sin mirarla, manteniendo su mirada en Kakashi que al sentirse mirado alzo el rostro y luego alzo su mano en son de saludo, sonriéndole.
Kakashi alza ambas cejas al ver que su novia tiene una mirada extraña, varios días le ha notado esa mirada de frustración, enojo y tristeza, pero cada que le pregunta esta le dice que no es nada. Esta por acercarse a ella, pero un bastón forrado de goma le da de lleno en la cabeza haciendo que casi se caiga, cuando se endereza otro bastón le vuelve a dar.
- Tío. –Akihiko lo mira preocupado, se ve que le dieron fuerte esas cosas que salieron de quien sabe dónde.
Sakura y Ayari que observaron todo tiene una gran gota de sudor resbalando por su nuca, dirigen su mirada hacia donde están Itachi y Sasuke, es obvio que ellos fueron. Y los vieron sobre el juego inflable sonriendo de forma burlona hacia Kakashi y sosteniendo otros bastones mas.
- Akihiko ve con mami campeón, tío Kakashi tiene cosas que hacer. –Kakashi el sonríe a su sobrino haciendo que sus ojos se cierren.
El niño algo desubicado asintió y corrió hacia donde está su madre.
- Ahora si cuñaditos, sabrán lo que es amar a Dios en tierra de indios. –susurra tranquilizadoramente aterrador, se inclino tomando ambos bastones para después correr hacia los otros dos que lo esperan ansiosos.
Ayari, Mikoto y Sakura miran incrédulas como esos tres comienzan a darse de golpes de forma salvaje y violenta, enserio esos tres están haciendo simples armas infantiles en unas mortales.
- Denle hijos, denle duro a ese hijo de perra que me robo a mi princesa. –Fugaku que ya se recupero los mira con orgullo, cada putazo que le dan a Kakashi es una gran suma de dinero que les depositara a sus retoños. – Como me les quiero unir, pero mi espalda me está matando… maldita vejez…. ¡Juventud regresa!—Fugaku mira el cielo con suplica.
Después de la pelea con los bastones que quebraron vino la pelea de comida. Esos tres parece que disfrutaron más la fiesta que los infantes.
Itachi en este momento se encuentra en la que fue su habitación cuando vivía en la mansión. Solo viste unos jeans que trae desabrochados dejando ver su bóxer. Con una toalla se seca su cabello ya que se dio una ducha para quitarse el betún de pastel y de más comida que traía en el cuerpo.
- ¡Itachi-chan! –la voz de su madre seguida de un par de toques en la puerta se oye del otro de la puerta.
- ¡Pasa mamá!
La puerta se abrió dejando ver a Mikoto que la verdad solo toco la puerta pensando que su hijo andaba como ella lo trajo al mundo, y no es que le dé pena eso después de todo ella le cambio los pañales pero sus hijos son algo remilgosos con eso de la privacidad.
La mujer lleva una muda de ropa limpia y perfectamente doblada, y cuando se adentra cierra la puerta tras de sí.
- Esta ropa es de tu padre… tal vez te quede chica, pero es mejor que ir manchado de comida. –comenta divertida.
- Ropa de viejo… genial. –dice con sarcasmo pero mostrándose divertido. –Aunque como dices es eso o manchar mi amado automóvil de comida. –una sonrisa socarrona adorna su rostro y su madre niega divertida, entregándole la ropa.
- Hace tiempo que quería preguntarte esto, pero no se me había presentado la oportunidad. –Itachi la mira curioso. – ¿Quién es?
- ¿Ah? –Itachi la mira sin saber de lo que habla.
- La chica que te abandono –comenta seria e Itachi ensancha los ojos para después mirar a su madre como si se hubiera terminado de volver loca.
- ¡Ninguna mujer me abandono madre! Como si no supieras que soy el Gran Uchiha Itachi, el que nunca es abandonado, más bien el que las abandona. –una sonrisa arrogante adorna su rostro.
- Entonces no entiendo porque abandonar a una mujer que te hace poner esa mirada. –Mikoto lo mira divertida.
- ¿Qué mirada? –Itachi alza ambas cejas extrañado.
- Esa mirada de pérdida y anhelo. –Mikoto apunta sus ojos e Itachi borra su sonrisa. – ¿De qué sirve tener todas las mujeres del mundo si la que deseas no la tienes?... solo se vive una vez hijo, si te la pasas haciéndote tus propias restricciones el único que termina lamentándose eres tu… si deseas estar con ella búscala, que importa si terminas enamorándote completamente, no temas a eso. Solo mira a Sasuke y Ayari, son muy felices estando con quienes aman, en cambio tú puedes tener a todas esas mujeres pero no eres feliz, ya no lo eres porque ya has sabido lo que es estar con una mujer que te llena que las demás te parecen poco. –Mikoto le sonríe levemente ante la mirada seria de su hijo. –Solo piénsalo hijo… ¿de qué sirve vivir toda una vida anhelando algo cuando si te esfuerzas lo puedes tener? –Mikoto da media vuelta y sale de la habitación ante la mirada seria de Mikoto.
- Las madres dan miedo. –Itachi sonríe sin llegarle la sonrisa a los hijos.
Itachi abre la puerta justo cuando la de enfrente, esa que era de su hermano cuando vivía ahí se abre, al igual que la de alado, esa que era la de su hermana cuando vivía ahí. De la segunda salió Sasuke de la tercera Kakashi.
Los tres llevan pantalones negros de vestir en un corte recto y camisas, y las tres mudas de ropa son de Fugaku y a los tres les quedan los pantalones para brincar charcos, cortos, apenas a media pantorrilla, y las camisas ni les cierra, dejando ver que los tres tienen más masa muscular que Fugaku y están más altos.
Nada más se vieron y parpadearon para después apuntarse y comenzarse a reír del otro de forma burlona. No solo ven al otro con ropa de anciano sino que les queda chica haciéndolos ver completamente ridículos.
Ha pasado una semana, desde esa semana las palabras de su madre le han estado atormentado la cabeza, tanto al grado de que ha cometido pequeños errores en el trabajo. ¿Él, Uchiha Itachi cometiendo errores? Sin duda algo indignante.
En este momento al ser de noche el pelinegro se encuentra sentado en su cama, recargando la espalda en la pared, y teniendo sobre sus piernas una almohada y encima de esta está su laptop. Como ha estado cometiendo errores se tiene que llevar el trabajo a casa, cosa que rara vez había hecho antes y ahora lo lleva haciendo toda la semana.
- Al fin termine este maldito informe… se lo mandare al par de viejos que tengo por jefe para que dejen de joder. –Itachi abre su correo, enserio cansado de que su tío y su padre le estén jodiendo con que solo falta su informe mensual por entregar.
Al abrir la bandeja ve un correo de un destinatario desconocido, pero ver que el titulo dice disculpas le entro curiosidad y lo abrió.
Después de dos años me animo a escribirte Itachi. La verdad no sé si leas tu correspondencia, tal vez no eres tan curioso y al ver que es destinatario desconocido lo elimines, aun así me anime a mandarte este correo.
Parte de este correo es para pedirte una disculpa. Estoy consciente de que en la forma en la que me acerque a ti fue la incorrecta y fue de lo más bajo, no es que me justifique, pero la verdad le temía demasiado a mi padre como para oponerme a lo que me ordenara. Ahora que esas cadenas desaparecieron me siento libre y al fin puedo vivir como siempre quise hacerlo.
Debería decir que soy feliz, pero ciertamente no lo soy completamente. Siento que me falta algo. Sonara cursi pero creo que ese algo te lo has quedado tu. No sé que me diste maldito Uchiha pero no dejo de comparar a ningún hombre contigo, sus caricias, su olor, sus besos, incluso sus muecas o comportamiento siempre los comparo contigo, simple y sencillamente porque no son tu.
No te digo que te amo porque no te conozco lo suficiente como para que sea eso lo que siento, pero si te aseguro que simple y sencillamente no puedo olvidarte. Aunque nuestra relación fue más carnal, y no nos conocimos, me divertí contigo, gustarme estar contigo es poco, la verdad me encantaba.
Si, ya se, tú te aburriste de mi y probablemente ni te acuerdas de mí, aun así quise escribir como me siento, pienso que así tal vez pueda dar vuelta a la hoja. Lamento los motivos por los que me acerque a ti, pero no lamento haberme alejado de ti porque temo que en este juego solo yo hubiera terminado perdiendo, porque tú eres un hombre que no busca una relación seria y me temo que yo al final hubiera querido eso, ¡válgame!, si con lo que vivimos termino comparándote con cualquiera y te extraño, no quiero imaginarme como hubiera sido si hubiéramos estado más tiempo juntos.
Ya sabes, las mujeres nos flechan más rápido, además es difícil resistirse a los encantos Uchiha, soy testigo de ello jajajajaja.
Espero que estés bien, de todo corazón te deseo lo mejor.
Saludos.
Atte: Seiko.
- ¡Mierda! –Itachi baja la tapa de su laptop olvidándose de que no mando el puto informe, pero eso no le importa, esta choqueado por lo que leyó, más que nada porque ella está igual que él se siente igual que él y porque está sintiendo cosas raras en el estomago, además se sonrojo levemente. –Mátenme, creo que entre al infierno. –susurra aterrado.
Nueva York:
- Vengo por los resultados de unos análisis. –dice con indiferencia Ayari que está de pie frente a la recepción de un hospital, hace unos días fue con su ginecólogo y le mando a hacerle una sarta de analices y esas cosas, ahora le dan resultados.
- Claro. ¿Nombre? –pregunta con amabilidad la recepcionista.
- Uchiha Ayari.
La mujer asintió y busco entre las carpetas hasta dar con los análisis de la pelinegra, se los entrego y esta sin dar las gracias los tomo dando media vuelta haciendo que la recepcionista la mire alejarse ofendida.
Ayari abre el sobre, necesita saber si está bien. Empieza a leer y la verdad no entendió nada.
- ¿Esto está escrito en marciano o qué?... ¿Qué son esas cosas? Tienen nombres extraños. Solo reconozco la glucosa de todo esto, y ni sé si la medida que dice está bien o no. –A la pelinegra se le sombreo la frente de negro.
Siguió cambiando los papeles, leyendo el siguiente, y el siguiente haber si le entiende a alguno, sino ahorita mismo va con su doctor para que se los lea, aunque la cita sea en una hora, total, ella es Uchiha Ayari y si quiere que le aclaren dudas la harán a la hora que quiera sin importar las citas.
Entonces la pelinegra se topo con uno al que si le entendió, sus ojos se ensancharon y detuvo su paso quedando en una especie de shock.
- ¿Ayari? –la llama Kakashi entrando al departamento, al instante el ex cachorro de san Bernardo corrió hacia él, alzándose en dos patas y apoyando las otras dos en su torso, el perro esta enorme y saca su lengua mostrándose feliz por ver a su papi. – ¡Hola muchacho! –Kakashi el sonríe amigable, acariciándole la cabeza. – ¿Esta mamá en casa? –el perro ladro, divirtiendo a Kakashi.
Kakashi había regresado solo a casa del trabajo y no con su novia como lo hace regularmente, ya que ella le dijo que tenía cita con el médico y que ya no regresara a la oficina, cuando le pregunto la razón del chequeo médico solo dijo que era algo general y ya, pero él sospecha que hay algo que no le quiere decir, cosa que lo está preocupando e incluso montarse paranollas como que ella tiene una enfermedad mortal o peor aún: un amante.
El peli-plata se adentro más cuando el perro se quito de encima de él y cerró la puerta del departamento. Dejo las llaves en el mueble que esta alado de la entrada pero sus ojos se toparon con el sobre con un sello de un hospital por lo que curioso lo tomo y lo abrió, entonces sus ojos se ensancharon cuando lo leyó.
Ayari está sentada en la cama estilo loto, teniendo la laptop sobre la cama donde teclea unas cuantas cosas, algunos pendientes del trabajo. Hace rato que llego a casa y se ducho, por lo que su cabello esta mojado y solo lleva puesta una playera de Kakashi que apenas y le cubre lo necesario.
La puerta se abre de golpe haciendo que alce la vista viendo a Kakashi que parece que vio un fantasma.
- ¿Qué es esto? –pregunta extendiéndole el papel.
- ¿Un papel? –Ayari alza ambas cejas.
- Sabes de lo que hablo, no te hagas. –Kakashi entrecierra sus ojos.
- Un examen clínico. –responde tranquila y encogiéndose de hombros.
- ¡Lo sé! ¡Quiero saber si este estudio es tuyo!
- Si, ahí dice mi nombre si lo lees bien. –Ayari le sonríe con burla, lo está disfrutando y él lo sabe.
- ¿Ayari hay algo que quieras decirme? –Kakashi entrecierra más su mirada.
- Am… sí, estoy embarazada. –dice con simpleza y encogiéndose de hombros como si hablara del clima. –Si buscas en el sobre también venían unas ecografías.
- ¿Cómo? ¿Cuándo?... —Kakashi sin saber que más decir saca las dichosas ecografías para verlas.
- ¿Enserio quieres saber cómo? –Ayari lo mira incrédula. – ¿Y cuándo? Supongo que hace dos semanas. Según mi ginecólogo es lo que tengo. Me hizo la ecografía para asegurarse.
- ¿Hace dos semanas? –Kakashi dejo de ver las ecografías que la verdad no entiende, solo sabe que ahí debe verse su hijo, entonces su pupila se movió hacia arriba intentando recordar donde lo hicieron hace dos semanas, entonces sonrío de forma ladina recordándolo. – ¡oh! Fue en el automóvil…
- O en la oficina, tal vez en la habitación o en el baño… Kakashi, como si lo hiciéramos solo una vez al día. –Ayari sonríe con arrogancia.
- No, fue el automóvil, estoy seguro de ello ahí estuve más intenso. –Kakashi se arrodilla en la cama, quitándole la laptop y colocándola sobre el buro. –Lo que no entiendo es… ¿cómo paso si se supone te protegías? ¿Acaso soy tan intenso que las pastillas no pueden contra mí? –Kakashi apoya sus manos en la cama, acercando su rostro al de ella, mirándola coqueto.
- No creo que sea por eso. –comenta con diversión. –Hace tres meses deje de cuidarme, eso se le ve más lógico.
- ¿Dejaste de cuidarte? –Kakashi muestra algo de sorpresa. – ¿Por qué?—pregunta curioso.
- Porque te la pasabas mandándome indirectas de que tengamos un bebé. —Ayari ladea su rostro a un lado, ocultando el leve sonrojo en sus mejillas.
Kakashi sonríe entre enternecido y divertido.
- Así que si las notaste. –comenta juguetón, tomando el rostro de ella entre sus manos para voltearlo hacia él, disfrutando verla sonrojada por pena y no por andar acalorada.
- No soy tonta para no darme cuenta, además que te conozco bien. –dice con reproche.
- Lo sé. –comenta divertido. – ¿Así que lo hiciste por mi? ¿Para complacerme? –Kakashi comienza a rosar su nariz con la de ella.
- En parte. –susurra cerrando sus ojos y ladeando su rostro, acercando mas su rostro haciendo que sus labios se rosen.
- En parte ¿ah? –Kakashi también cierra sus ojos. – ¿Tú también querías uno?
- Aja.
Kakashi sonríe entre sus labios, y termina uniéndolos en un beso suave pero apasionado que ella respondió gustosa. El peli-plata la fue inclinando, acostándola en la cama, quedando él encima pero sin aplastarla y sin romper el beso que fue subiendo de intensidad.
Japón:
En la mansión Uchiha se encuentra Fugaku sentado tras su escritorio jugando solitario en la computadora. El tetris ya paso de moda para él, ahora juega solitario.
Un par de toques en la puerta hacen que alce la mirada.
- ¡Adelante! –dice con voz seria y profunda.
La puerta se abre dejando ver a su mayordomo quien trae hace una leve inclinación en forma de respeto y se adentra caminando hacia él.
- Le llego una carta. –dice extendiéndole la carta.
- ¿Una carta? ¿Aun las mandan? –pregunta extrañado, pensó que eso de cartas solo en sus tiempos.
El mayordomo se encogió de hombros mientras su patrón toma la carta.
- Con permiso. –dice haciendo otra inclinación en forma de respeto para después irse, cerrando la puerta tras de sí.
Fugaku abre el sobre y saca la carta.
Querido papi:
Me tomare unas largas vacaciones que me merezco por trabajar como negro varios añitos. No sé cuando regrese.
Besitos.
Atte: Uchiha Itachi, tu amado hijo.
PD: Ni me busques, ya me fui del país, por eso mande la carta desde el aeropuerto jojojojojojojo
- ¡Maldito mocoso irresponsable! ¡¿Ahora a quien dejare a cargo mientras se le ocurre regresar?! –grita furioso, lo único es pedirle ayuda a Sasuke o en el peor de los casos regresar de su jubilación y eso lo aterro. – ¡Me va a dar! –exclama furioso.
- ¡Kyaaa….!
Fugaku ahora si sintió que le daría un paro ante tremendo grito que se hecho su esposa. Oye unos pasos acelerados acercándose por lo que mira hacia la puerta con una mano aun en el pecho, sintiendo su pobre corazón palpitar como loco.
- ¡Fugaku! –exclama emocionada abriendo la puerta. – ¡Seremos abuelos! –el hombre roda los ojos, ya lo sabía.
- Si, ya se mujer. Sakura está embarazada.
- No hablo de Sakura y Sasuke.
- ¡¿No me digas que el cabrón de Itachi embarazo a una mujer y por eso salió huyendo del país?! –exclama furioso.
- ¿Itachi se fue del país? –Mikoto lo mira curiosa. –Bueno luego me explicas eso, no hablo de Itachi tampoco. –un aura brillante la rodea.
- ¡Oh no! –Fyugaku lleva una mano al pecho sintiendo que ahora si le va a dar, si no lo mata Itachi lo hará su mujer con lo que le dirá.
- ¡Oh si!... ¡Mi muñequita está embarazada, me lo acaba de decir Kakashi al teléfono! –exclama eufórica.
- Me dio. –Fugaku cae desmayado con el alma saliéndosele de la boca.
- ¡Fugaku! –exclama preocupada, corriendo para ir a auxiliar a su esposo.
Alemania:
Seiko se encuentra en una cafetería al aire libre que está en el centro de la ciudad. La chica está sentada leyendo tranquilamente un libro mientras frente a ella, sobre la mesa tiene una humeante taza de café y un plato con una gran rebanada de pastel de chocolate a medio comer.
La chica viste unos jeans color celeste, viéndose algo desgastados; una blusa de mangas largas y cuello de color roja que le queda ceñida, marcando su silueta. Su cabello lo lleva largo y sobre su cabeza trae puesta una boina roja, cayéndole coquetamente de lado.
- Disculpe… ¿puedo sentarme aquí? –dice una voz masculina en un toque coqueto.
La chica alza su mirada del libro mostrándose sorprendida al reconocer su voz y sus ojos se ensanchan. Ahí frente a ella, sonriéndole coqueto esta Uchiha Itachi, con esa mirada que derrite hasta un polo completo.
El pelinegro viste unos sencillos jeans de color azul; una playera de cuello color blanca, que le queda ceñida, encima un abrigo color negro que le llega a las rodillas el cual trae abierto; una bufanda negra rodea su cuello y una boina negra esta sobre su cabeza, y los botines que trae puestas son de casquillo.
- ¿Itachi? –Seiko parpadea, como si estuviera en una clase de sueño, tal vez se quedo dormida en la cafetería sin darse cuenta.
- Si quieres te pellizco para que veas que no alucinas o sueñas. –comenta con mofa, sentándose en la silla frente a ella y la pelinegra sigue mirándolo incrédula.
- ¿Qué haces aquí?
- ¿Tú qué crees?... ¿Pensabas que no te buscaría después de ponerme en esa carta que no has podido olvidarme? –Itachi apoya sus codos en la mesa y entrelaza sus manos, sin borrar esa sonrisa en su rostro, decidió arriesgarse y dejar de torturarse, si se va a dar que se dé y a disfrutarlo en vez de pensar sonseras.
Seiko se sonrojo, le escribió ese correo pensando que no lo leería y si lo hacía que no le tomaría importancia y ella no lo vería.
- Te confieso que otra de las razones por la que estoy aquí es porque me siento exactamente igual que tu. –Itachi desvía su mirada, avergonzado.
- Pensé que ya te habías hartado de mí. –Seiko entrecierra la mirada con reproche.
- Mentí boba… quería alejarme porque lo que teníamos comenzaba a ser algo más que carnal y no me gustaba eso.
- ¿Entonces? –Seiko alza ambas cejas.
- Ya te lo dije, me siento igual que tu, así que decidí arriesgarme.
- ¿Y si yo no quiero solo sexo? Ahí te mencione que si seguíamos iba a querer algo mas, cosas como que no te acuestes con otras, no estés con otras, citas y esas cosas.
- ¿Y si te digo que pienso arriesgarme? –Itachi le sonríe de forma ladina al verla sorprendida. – ¿Crees que solo por sexo vendría a buscarte hasta acá, pagándole antes mucho dinero a un buen investigador para que me dijera donde estas?... siendo así me sale más barato y menso problemático una prostituta.
- ¡Oye! –Seiko lo fulmina con la mirada, Itachi amplía su sonrisa mostrando una mirada juguetona, pero luego su sonrisa se borra.
- Lo siento. Tu hermano…
- Lo sé. Me lo dijo Ayari. –su expresión se volvió seria y sus ojos reflejaron tristeza.
- ¿Cómo…? –Itachi ensancha los ojos sorprendido a la vez sintiéndose indignado, si su hermana sabia donde estaba debió decirle.
- Le deje mi numero celular por si pasaba algo… no me iba a ir sin saber si lograron liberar a mi sobrino y a Sakura… claro que ese era un celular desechable que tire cuando me fui del país –dice encogiéndose de hombros.
- ¿Entonces si fuiste a su entierro? –Itachi alza ambas cejas curioso.
- Claro. Después de todo fue mi hermano.
- Como no te vi pensé que ni siquiera sabias.
- No me viste porque espere que todos se fueran para acercarme a su tumba. En ese momento lo que menos quería era ser vista. –Seiko se encoge de hombros con indiferencia e Itachi asintió.
- Seiko. –Itachi se inclina hacia ella haciéndole una seña con el dedo para que se acerque.
Esta extrañada lo hace, pero sus ojos se ensanchan cuando él de pronto une sus labios con los de ella, tomándola de sorpresa. Sintió como él le muerde levemente el labio inferior sacándole un jadeo que le hizo abrir la boca cosa que él aprovecho para adentrar su lengua.
Seiko al sentir su sabor, su aroma se dejo llevar y cerró sus ojos respondiéndole el beso, usando su lengua para juguetear con la de él en una sensual y excitante danza.
La falta de aire hace que ambos rompan el beso, separándose solo un par de centímetros para recuperar la respiración, con un hilillo de saliva uniendo sus labios. Las mejillas de ambos están sonrojadas ante lo acalorados que les hizo sentir ese beso. Un beso basto para despertar el deseo, sentir ganas de estar desnudos acariciándose, besándose y unirse en uno mismo.
- ¡Mierda!… como extrañaba esto, es mejor de lo que recordaba. –susurra acercando su rostro, rosando sus labios con los de ella. –Vamos a un lugar más privado. –sugiere insinuante sobre los labios de ella, necesita tenerla ya, enserio que lo necesita, desea hacerla suya de una forma de lo más salvaje y ardiente hasta caer rendido.
- Bueno como prometiste que sería una relación normal, creo que esas se empiezan con citas y esas cosas… el sexo viene unos cuantos meses después. –Seiko sonríe socarrona sobre sus labios.
- ¿Es enserio? –Itachi abre los ojos viéndola aterrado, la desea demasiado y ella le sale con eso, además con ese beso siente que también lo desea, no debería hacerse la difícil ahora.
- Muy enserio. –Seiko le guiña un ojo juguetona.
- Lo deseas y lo sabes. –Itachi entrecierra su mirada.
- Mucho… pero se estar en abstinencia… lo soportare. –dice con mofa e Itachi al ver en sus ojos que lo dice enserio baja la cabeza derrotado.
- ¿Al menos se valen besos? –el pelinegro alza su rostro esperanzado, se conformara con besos por lo menos.
- Si… y después de unas diez citas también fajes. –comenta con diversión.
- Eres un demonio mujer. –dice con rencor, volviendo a unir sus labios con los de ella en un beso salvaje y apasionado a ver si así afloja, aunque con lo poco que la conoce lo duda, esa es hueso duro de roer.
Seiko aun sonriendo divertida le responde el beso, no se la va a dejar tan fácil a ese Uchiha, que le cueste un poco, a ver si así la valora más.
Acostados en la cama están Sasuke y Sakura. El pelinegro esta atrás de ella, acariciándole el vientre y besándole el cuello, ambos están desnudos bajo la sabana y acaban de hacer el amor.
- A tu hijo le gusta que le des mimos. –comenta divertida, mirándolo de reojo.
- Es un mimado como su madre. –responde con mofa, sobre el cuello de ella haciendo que se muestre ofendida.
- El mimado eres tú. No te pongo atención un rato y te pones gruñón. –de forma infantil le saca la lengua, viéndose juguetona.
- Soy tu esposo, debes mimarme. –ronronea sobre su cuello, para después morderlo suavemente.
- ¡Sasuke-kun dejaras marcas! –exclama molesta. –Aki-chan la última vez me pregunto que era una de esas marcas que siempre me dejas. –le dice con reproche y Sasuke ríe entre dientes.
- ¿Y qué le dijiste?
- ¿Qué más? Que me golpee por accidente. –dice indignada.
- No te quejes. La otra vez cuando me vio sin camisa me pregunto por los rasguños en mi espalda. –dice con burla y Sakura se sonroja.
- ¿Y qué le dijiste? –pregunta avergonzada.
- Que una gatita traviesa me rasguño.
- ¡Sasuke-kun! –exclama con reproche y mas sonrojada.
- Fue lo único que se me ocurrió. Akihiko es muy chico para que se le diga la verdad. –dice con falsa madurez y Sakura entrecierra la mirada.
- No habla mucho, pero es un niño muy listo. –un profundo suspiro sale de sus labios y Sasuke asintió dándole la razón. – ¿Qué crees que sea el que viene? –pregunta curiosa, como paso con Akihiko no quiere saberlo hasta que nazca aun así le da curiosidad.
- Niño. –dice con seguridad.
- ¿Cómo estas tan seguro? –pregunta curiosa.
- Mujer, es uno de mis espermas quien decide el sexo, estoy seguro que el ganador es un varón. –una sonrisa arrogante adorna su rostro y Sakura entrecierra más su mirada. –Además dicen que cuando es niño es porque la mujer es la fogosa y cachonda… y tu eres muy fogosa y cachonda. –un ronroneo juguetón sale de su garganta, dándole otro beso en el cuello.
- ¡Sasuke-kun! –exclama avergonzada. –Si a esas vamos es más probable que sea niña, tu eres mucho mas fogoso y cachondo.
- Y eso te encanta, así que te hace más fogosa y cachonda. –le dice con mofa y Sakura se sonroja mas, mostrándose indignada. –No te enojes que eso me encanta. –Sasuke comienza a repartirle besos en el hombro, el recordar cómo es su esposa en la cama lo volvió a encender.
- Pues yo sigo firme con que será niña. Ya tuve un niño así que quiero que sea una niña. –dice con firmeza.
- Será un niño, estoy seguro. Además Akihiko necesita alguien con quien jugar. –Sasuke también se muestra firme, ambos son cabezones.
- Será niña, Akihiko necesita a una hermanita a quien mimar,
- Niño.
- Niña.
- Niño.
- Niña.
Sakura voltea todo su cuerpo hacia él y comienza a mirarlo retadora, así como él la mira a ella.
- ¿Por qué no quieres que sea niña?
- ¿Por qué no quieres que sea niño?
- Ya te dije que porque ya tuve un niño. Quiero una niña a la cual pueda comprarle vestiditos, muñecas y todo eso. –dice firme. –Ahora tú dime porque no quieres niña.
- Sakura solo piénsalo. Esa niña será una Uchiha, si se parece a mi será como Ayari. –Sasuke frunce el seño, recuerda como le sufrió su padre con Ayari, celos constantes, enojos constantes y mas celos contentes, eso seguro lo acabo por completo, no quiere terminar como su padre.
- Seria linda. Ayari de niña estaba muy mona… con que no saque su carácter me doy bien servida. –Sakura asintió dándose la razón a sí misma.
- Con mi sangre es de dudar que no tenga ese carácter. Es mejor que un niño lo tenga… ahora si por pura casualidad esta vez tu sangre es más fuerte y nuestra hija saca tu carácter con el físico de Ayari será incluso peor. –Sasuke ya se ve más acabado que su padre ante tanto celo. –Y será aun peor sino solo saca tu carácter sino también tu físico. –Sasuke se muestra más aterrado.
- ¿Qué tiene de malo mi físico? –pregunta ofendida y furiosa, comenzando a pensar que alguien no dormirá en esa cama por varias noches y no será ella.
- Solo imagínatelo Sakura, desde el preescolar tendré que estar matando niños. Mi hija será una monada, una belleza andante. –Sasuke se ve más aterrado.
- ¿Ah?
- Ya vi a mi pequeña ahí siendo acosada desde los cuneros. –Sasuke se imagina a su bebita siendo mirada perversamente por los bebés de ahí. –Toda su vida será el blanco del sexo contrario, con lo linda que será todos querrán echársele encima, cartitas de amor, tomadas de la mano y esas cosas. Lo peor vendrá cuando crezca. aura tétrica rodeo a Sasuke.
- Am… ¿Sasuke-kun? –Sakura no sabe si sentirse alagada porque él piense que su hija sería lo más hermoso si se parece a ella o asustada por como esta aluciando.
- Si no quieres que me convierta en un asesino serial que matara a todo ser masculino que rodee a mi pequeña es mejor que sea un niño. –dice tétrico, nada mas de imaginarse a esos lobos asechando a su hermosa hija ya adolecente, pidiéndole citas, mirándola con perversión, buscar besarla, buscar quitarle su pureza, ya nada mas con mirarla lo enfurecía. –y si tampoco quieres un esposo que este mas acabado que Fugaku es cien veces mejor que sea niño. –dice mas tétrico.
- Si llega a ser niña no se por quien sentir más lastima, si por Sasuke que seguro le saldrán canas verde ante lo celoso que es o si por mi hija que seguro no podrá ni tener novio gracias a su padre. –Sakura sonríe de forma forzada.
- Ya me hiciste alucinar molestia… ahora atente a las consecuencias para mejorar mi carácter. –dice amenazante.
- ¿Cómo? –pregunta nerviosa, haciéndose una idea y de solo pensarlo se excito.
- Tú sabes cómo. –Sasuke sonríe tétrico para después unir sus labios con los de ella en un fogoso beso que ella respondió gustosa, rodeando con sus brazos el cuello de él. –Si alguien haya arriba no me odia por favor no me manden una niña… ya me veo peor que Fugaku por eso.
Sasuke queriendo sacar sus miedos esos que tiene desde que su esposa se embarazo y supo que hay posibilidades de que nazca una linda niña parecida a su esposa y con sangre Uchiha. De solo recordarlo se estremeció, así que atrajo más a su esposa hacia él para intensificar el beso.
- Enserio que si alguien haya arriba me odia y me manda una niña… la meto a un castillo de una torre muy alta a todo estilo Rapunzel… será mi princesita… Oh no ya soné como Fugaku. –a Sasuke se le sombreo mas su frente de negro e intensifico el beso sacándole un jadeo a su esposa al sentir como él toma los senos entre sus manos, masajeándoselos.
Fin
y este es el final TwT, sinceramente me diverti mucho escribiendo este fic, redactando las locuras de los hermanos Uchihas y ppeense que el mejor final es dandoles su final feliz a cada uchiha... jojojojojo
PERO AUN FALTA EL EPILOGO, ESTOY SSEGURA QUE LES GUSTARA TANTO COMO A MI, O BUENO ESO CREEO JAJAJAJAJAJAJAJAJ
muchas gracias porr sus rreviews
cuidense mucho
besos
kriss
