Capitulo 29
Explicaciones ¡Los secretos siempre salen a la luz!
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Sencillo. Todo era muy sencillo.
Eso era lo que se repetía el Uchiha tratando de pensar como hablaría de lo sucedido con su hija. Llevaba parado en la puerta rosada de su habitación cerca de una hora. En momentos caminaba por el pasillo, luego tomaba el pomo y se quedaba quieto mirando el letrero con su nombre escrito o solo se recargaba en la pared intentando que un tipo de iluminación divina llegara a él.
¡Por Kami! ¡El era Sasuke Uchiha! Era Hokage y se podría decir que uno de los ninjas más poderosos, pero el simple hecho de tener que confesar era una de las misiones más riesgosas que jamás había decidido tomar.
¿Temía que Akari se enfadara con él? No, de hecho le aterraba. Era extraño admitirlo, pero sabía que de verdad le daba terror el hecho de que su hija de cinco años se enojara con la confesión que haría.
No estaba seguro de merecérselo. Después de todo, lo que había hecho había sido únicamente por ella ─y quizás por su orgullo herido, pero eso no contaba y él tampoco lo contaría─, así que en realidad no podía culparlo. Un padre haría hasta lo imposible por su hija, y si alguna vez lo había dudado, jamás lo haría de nuevo.
Entró con paso decidido y la encontró tumbada de lado en la cama con Kouga a su lado. Al mirar ese lobo recordaba el día en que él y Sakura se habían despedido en el campo de entrenamiento. Se sentó en la orilla de la cama y sintió el corazón estrujarse cuando vio las lágrimas rodar por sus mejillas. Le acarició el cabello y un sollozó escapó de sus pequeños y sonrosados labios, esa vez ella parecía incapaz de controlarse, por lo que escondió su rostro en el peludo costado de su mascota.
El enorme animal se movió y empezó a lamerle el rostro, pero ella seguía llorando.
Sasuke suspiró frustrado.
Quitó de encima al animal y lo bajó de la cama de un empujón, para tomar a su hija en brazos y acurrucarla contra él. Ese trabajo siempre lo había considerado un poco duro para los hombres, pero a final de cuentas era su culpa lo que sucedía. Sino hubiera sido tan estúpido seguramente en esos momentos su hija no estaría llorando.
Se maldijo una y otra, y otra vez, pero era el momento de asumir sus responsabilidades. Sí seguía postergándolo era posible que de verdad arruinara todo.
─Akari, no llores ─susurró, pero no obtuvo más respuesta que un par de sollozos aún más fuertes─. Akari, no sufras… Hinata no merece tus lágrimas ─intentó, pero al instante se arrepintió. Estaba culpando a Hinata con esas palabras y era obvio que ella no tenía más culpa que él.
Su hija trató de escapar de sus brazos de manera desesperada, pero él no la dejaría ir. Primero hablaría con ella a pesar de estar sintiendo pánico y ya después… tampoco la dejaría ir. Ella era todo lo que le quedaba para seguir viviendo.
─Hinata no es tu madre ─soltó sin pensarlo demasiado. Sabía que si lo hacía terminaría no diciendo nada y todo quedaría estancado de nueva cuenta.
Al sentir a la niña quedarse quieta en sus brazos acercó sus labios a su cabeza, el llanto parecía haber cedido y eso lo tranquilizaba. Suspiró lleno de alivió, esperaba que ella empezara a llorar con más fuerza, que en medio de gritos le exigiera respuestas, pero ella no lo hacía, lo cual lo tenía al borde de la euforia.
Pensó que posiblemente toda su preocupación había sido en vano, después de todo podría tener una vida con su hija y todo se solucionaría de manera sencilla.
─Mentiroso… ─susurró la suave y hermosa voz de Akari, que en esos momentos sonaba afilada. El Uchiha se tensó.
Alguna vez, en algún momento alguien le pudo haber dicho casas mucho peores, pero jamás algo le había sentado tan mal. Miró la cabeza gacha de la niña y cuando esta lo miró e sorprendió totalmente.
Los hermosos ojos esmeraldas de su hija se habían vuelto de color rojo sangre.
Ella era joven, casi una bebe, pero siempre había demostrado una fuerza increíble, un poder y habilidad nata tal y como Itachi. No podía negar que estaba más que orgulloso por las habilidades de su hija, pero el hecho de que desarrollara el sharingan a tan corta edad lo perturbaba.
─Akari… ─musitó sosteniéndola de la barbilla, permitiéndose hundirse por completo en el aterrador rojo que brillaba de manera poco usual, ella no parecía consciente de que sucedía. Solamente lo miraba con el ceño fruncido.
Un par de lágrimas rodaron por las mejillas de la niña y el Sharingan desapareció con un parpadeo.
─ ¡Eres igual de mentiroso que Kenji! ─gritó la pequeña azabache.
No viéndolo venir y aún aturdido por la imagen de su hija con la mirada rojiza, Sasuke la dejó ir de sus brazos. La confusión en su rostro desapareció con la misma rapidez con la misma rapidez con que apareció.
─Akari, eso no es ver-
─ ¡Lo que tu dices no es verdad! ─vociferó la pequeña alejándose de él de un salto. Estaba asustada y le dolía el hecho de que su padre le dijera esas cosas. Ella solo era una niñita, no tenía por que sufrir eso. Si sus padres no se querían ella quería estar con su papá, pero después de eso… No estaba segura si quería un padre mentiroso─ ¡Mamá! ¡Ella es mi mamá! ─exclamó con la voz quebradiza debido a sus sollozos─ ¡Tú eres malo! ¡No te quiero! ¡Quiero a mi mamá! ─soltó ella y de un momento a otro salió corriendo de la habitación dejando a Sasuke en completo estado de shock, parado a mitad de la habitación, sin saber exactamente en que momento se había puesto de pie.
Pensando que lo mejor era dejarla sola un momento, decidió ir a su habitación o a algún lugar por ahí, aún no eran ni siquiera las tres de la tarde, volvería para antes de las seis, a pesar de estar muy enojada ella no sería capaz de saltarse el toque de queda. No lo haría a menos que deseara tenerlo verdaderamente mal.
Además, estaba seguro que Akari no tenía la menor intención de decir lo que había dicho, que en realidad solo estaba molesta, pero no podía llegar a creérselo del todo. Deseaba, pero nada se lo podía asegurar.
Se tumbó en el primer sofá que estaba a su alcancé en la sala principal. Su único propósito en ese momento era relajarse un poco, dejar que las palabras dichas por Akari se salieran de su mente de una maldita vez. Poco a poco todo se fue volviendo negro, las noches en vela que había pasado desde que se mudo a una habitación con Hinata ya le estaban empezando a cobrar factura, lo cual no era para nada raro, podía ser un gran ninja, tener una gran resistencia, pero seguía siendo humano, aunque muchos lo dudaran.
─Que problemática, deberías callarte o lo despertarás
Escuchaba como alguien susurraba, pero también oía la molesta y aguda voz de una mujer. Se revolvió incomodo, sentía el cuello torcido y le dolía la espalda.
─De cualquier manera ¡Es grosero! ¿Por qué nadie nos recibió en la entrada como de costumbre y porque no esta Hinata y los niños…? ─Al escuchar eso último su cuerpo se tensó y con un movimiento rápido se puso de pie analizando su entorno y la situación.
Frente a él se encontraba una rubia claramente enojada, un chico con cara de aburrimiento y un pelirrojo con cara de póker, que miraba a la nada.
Los sucesos de él día le atacaron. Por un momento pensó que tal vez todo había sido un mal sueño o algo por el estilo, pero sabía que no era así.
─ ¡Ya era hora! ─reclamó Temari y Sasuke analizó todo con más detenimiento.
─ ¿Y mi hija? ─preguntó de modo brusco.
La pareja lo miró confundidos y el Kazekage arqueó una ceja. El Uchiha se maldijo. Ahora quedaría como un imbécil e irresponsable frente a él, aunque claro, ya quería ver a Gaara pasando por lo que él, con Soun.
─La cena se cancela ─musitó y sin más se alejó de ahí, sin saber a donde podría ir en busca de su hija.
Se encontraba sentado detrás de su escritorio con todos los ninjas que no estaban de servicio parados frente a él. Incluso se encontraba su antiguo sensei incluido entre ellos, eso en realidad no le sorprendía mucho, hacía tiempo que parecían haberse limado ciertas diferencias.
Ser Hokage a veces tenía sus ventajas, hacía casi tres años de la última vez que había visto a Kakashi, suponía que el tiempo y la distancia habían terminado con el rencor acumulado, después de todo su vida no había sido tan mala durante ese tiempo, aunque bien pudo haber sido mejor…
─Mi hija ha desaparecido ─anunció y todos se quedaron completamente quietos. Los presentes en esa sala eran terriblemente consientes que la preocupación bien disimulada del Hokage se podría convertir en ira cien por ciento pura, con cualquier movimiento en falso─. Búsquenla ─ordenó con un tono de voz peligroso─. No me importa como, pero la quiero frente a mí de inmediato ─con un asentimiento todos los presentes desaparecieron del lugar.
─Sasuke ¿Qué sucedió? ─preguntó Hinata que se encontraba de pie a su lado derecho, con s pequeño hijo llorando en sus brazos. Esos dos no se habían contentado aún, pero el niño estaba tan preocupado por Akari que en esos momentos soportaría a su madre por un poco de consuelo.
─Le dije que no eras su madre ─soltó en un bufido.
Estaba perdiendo la compostura por completo. En el día se había sentido, feliz, culpable, pleno, lleno de miedo, nerviosismo, asombro, confusión y en esos momentos estaba ya al borde de un colapso nervioso, a penas era consciente de que había plantado al pelirrojo. Y que sino le avisaba a Ino, esta vendría directamente a él con la firme intención de partirle la cara por tal estupidez, a pesar de ser ella la principal persona en insistir que lo mejor era confesarlo todo.
─ ¡Eres un idiota, teme! ─gritó la voz del rubio, que se encontraba a su izquierda y el desesperado padre no atinó a más que darle tan duro como pudo.
Naruto salió disparado hacia la pared y un crujido resonó cuando se estrello contra ella. Sasuke miraba a Su mejor amigo con ira asesina. Realmente deseaba matarlo en ese momento, pero no lo haría. En caso de que su hija no apareciera le daría con más fuerza, lo haría sufrir por horas, días o meses, de ser necesario, hasta que hubiera terminado con su propio dolor.
─ ¡Esto es culpa tuya en primer lugar! ¡Si no fueras un estúpido y la hubieras besado nada de esto pasaría! ─el dolor en el rostro del Uzumaki iba más allá de lo físico. Jamás había esperado algo así, pero sin lugar a dudas acababa de descubrir que eso era cierto.
El azabache por un momento pensó que tal vez había sido demasiado duro, pero sabía que tenía razón. Él ya había pagado por todos sus errores del pasado, el dolor sufrido en cinco años, pero Naruto había cometido una más grande que los suyos propios, era momento de que lo supiera. En algún momento mientras él confesaba lo sucedido, se había contenido por que era su amigo, pero en ese momento ya no podía más.
─Yo la traeré de vuelta a ti, Sasuke ─juró el chico rubio, levantándose del suelo con pesar. Esa promesa ya la había hecho antes a otra persona, pero esta vez sí conseguiría su propósito. Después de todo ¿Qué tan difícil es encontrar a una niña?
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Continuara…
Hola!
Bien, pues aquí el Chap!!! Espero les agradé! No dormí nada para terminarlo hoy! Decidí agregarle un poco de drama xD! Pensé que sería mejor que solo el hecho de que Akari se tomara perfectamente lo del asunto de la maternidad. Es duro vivir engañado durante toda tu vida xD! Eso es fácil de entender, así que espero sus comentarios acerca de lo que sucede!
Me voy de vacaciones! No me esperen por un tiempo en ningun Fic!!!
Los amo!!!
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Kisses!!!
"Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegue"
