Capitulo 29: Presentimiento.
-¿Sabes la hora que es?.- dijo Cooper abriendo la puerta, en vez de dejar que una empleada lo hiciera, y encarando a Blaine en el proceso.
-¿La hora de mi llegada?.- ironizó, alzando una ceja y haciéndose paso para entrar a su casa.
-Blaine, son las 7 y las practicas terminan a las 5. Lo que significa que a más tardar llegues acá a las 6, estas abusando.- explicó rápidamente, siguiéndolo escaleras arriba.
-Ni mamá se preocupa tanto por mi, ¿Por qué estas exagerando?
Cooper frenó a Blaine del brazo cuando llegaron al segundo piso.
-Por eso mismo. Porque yo debo preocuparme por ti en esta casa.
Blaine se quedó en silencio. Bajó la vista sintiéndose un tanto culpable por tratarlo así, después de todo era el único que se comportaba con él como si fuera una persona bajo ese techo. Quizás debía copiar ciertas acciones de Kurt, "Como agradecer y todas esas cosas que siempre hace…" se dijo a sí mismo.
-Lo siento.- farfulló avergonzado, y no sabía si esto era parte de un extraño experimento para poner a prueba alguna buena acción.
-¡Blainie eres tan lindo que me dan ganas de abrazarte para siempre!.- exclamó Cooper apretando a su hermano en su propio pecho, pasando sus nudillos contra sus rizos; riendo al escuchar a Blaine gritar y rogarle que lo soltara.
-¡No te atrevas a abrazarme, suéltame de una vez!
-Claro que no puedo, Kurt me mataría.
Blaine se sonrojó al rojo vivo y se zafó de su agarre, Cooper le miraba pícaramente y cualquier inicio de otra discusión infantil, fue interrumpida por el ringtone de un celular sonando. El ojimiel revisó sus bolsillos, hasta alcanzar a observar la pantalla con el nombre de Kurt llamando en ella.
-¡Quiero hablar con mi cuñado!.- exclamó Cooper quitándole el celular y contestando.- Hablas con el más guapo de los Anderson, ¿Diga?
-¡Cooper!.- exclamó Blaine dando un salto para arrebatarlo cuando lo alzó sobre su cabeza.
-¡Oh! ¿En serio?.- preguntaba el mayor, corriendo por el pasillo con el teléfono pegado en su oído y con Blaine detrás.
-¡Kurt!.- gritó Blaine en vano, cuando se dio cuenta que sería un caso perdido quitarle el teléfono a Cooper.
-Por supuesto que irá…¿Cómo crees eso?...Ok, adiós Kurtie.- agregó apretando el botón para finalizar la llamada y devolviéndole el celular a su hermano menor.- Tienes que conocer a tu suegro.
Blaine se quedó sosteniendo la mano de Cooper sobre la suya con el teléfono en la mano de ambos, mirándolo fijamente sin entender la frase que acababa de decir.
-¿Qué?
-Kurt dice que su padre quiere conocerte formalmente, porque ya saben lo suyo.
Blaine sintió que le daría algo, su cabeza explotaría o su estómago se negaría a retener todo lo que había digerido en el día. ¿Kurt le había dicho a su papá sobre lo de ambos?. Es decir, eso no era relevante, en el sentido de que si Kurt quería decirle, estaba bien; es su padre y la relación que llevan es distinta a la suya, pero… ¿Qué pasa si Burt Hummel no quiere que él este con su hijo?
La mano de Cooper se apoyó en su hombro.
-Por algo Kurt te eligió, ¿No?
Y eso bastaba. Solo con tener a Kurt, por hacer esto por él, por enfrentarse a esta aprobación, todo volvía a tener un orden y sentido.
Kurt dejó un segundo bowl de ensalada sobre la mesa, soltando un suspiro a la vez. Dio una mirada rápida a la sala, y vio a Burt observando el último programa antes de las noticias, dando miradas de reojo a su reloj de muñeca.
No sabía si esto estaba bien… Blaine no estaba acostumbrado a esto, ni siquiera él en realidad. Ambos eran por primera vez novio de alguien y todo lo que involucraba en ello era completamente nuevo.
No sabía si haber dejado que esto pasara fuera algo que Blaine hubiera aceptado, ni siquiera pudo hablar con él directamente, y Cooper era un gran porcentaje mayor de efusivo que su hermano.
En otras palabras, el gran enredo en su cabeza no parecía tranquilizarlo en esos momentos.
-No voy a matar al chico, Kurt.
El castaño alzó la vista hasta su padre, que lo miraba con una ceja alzada y una sonrisa sincera.
-Quiero cenar con él, y conocerlo, eso es todo. Tranquilo.
El joven suspiró respondiéndole la sonrisa, pero los nervios pesaban en sus hombros aún mientras ordenaba los servicios sobre los individuales. Todas sus preocupaciones centradas en Blaine y en lo incómodo que quizás estuviese, o en cómo reaccionaria ante una pregunta que no quisiera contestar, o si se arrepentía de venir…
-¿Kurt?...¡Kurt!
El mencionado levantó al vista a Burt que le hablaba con el ceño fruncido en preocupación.
-Te estaba hablando, están tocando el timbre.
El corazón le latió a mil por hora; se acercó a apagar las ollas con la comida ya lista y caminó sintiendo como si sus piernas eran dos trozos de madera y no podía flexionarlas. Creyendo nuevamente, que esto podría ser una no tan buena ide-
-Hey…
Kurt soltó todo su aire contenido al verlo. Llevaba puesto unos pantalones oscuros, la siempre típica chaqueta, una camisa con los primeros botones desabrochados, dejando ver una polera gris debajo; sus ojos brillantes y justamente mirándolo a nadie más que a él.
-Hola…- soltó sin aliento. El ojimiel ensanchó su sonrisa y entrecerró los ojos en el proceso, eran esos instantes en que Kurt sentía que, exactamente, Blaine no tenía ojos para nadie más. Se preguntó cuántas veces lo había mirado así y no se había dado cuenta antes.
-No sabía qué usar.- admitió frotando sus rizos, desordenados exquisitamente, mientras miraba su ropa.- Además hace frio…
-Exacto.- le regañó Kurt dando un paso atrás y descolgando la bufanda roja que le había dado esa misma tarde. Y tomando parte de ambos extremos, rodeó a Blaine por la nuca, acercándolo y besándole en los labios. Solo un poco más largo que un saludo, solo un poco.
Solo para decirse que no estaban solos en esto y nunca lo estarían.
-¿Es apropiado hacer esto mientras tu padre esta dentro esperándonos?.- preguntó sobre sus labios, pero fue callado con un segundo beso; provocando que sus ojos se cerraran automáticamente y acercara sus manos a las de Kurt para acariciarlas. Manos que ahora le sostenían las mejillas, con la bufanda en medio.
-Es apropiado, porque lo necesitaba ahora.- suspiró, chocando sus frentes; haciendo que Blaine soltara un sonido gracioso por su nariz y siguiera mirándolo con la sonrisa pegada en el rostro.- Ahora entremos.- agregó liberándolo de la bufanda, dejando que entrara.
La casa de los Hummel estaba mucho más cálida que el frio de afuera. Blaine colgó su chaqueta en el perchero de la entrada, y se sacudió los zapatos; caminó detrás de Kurt hasta visualizar a Burt en el living, poniéndose de pie.
-Sr. Hummel..- murmuró algo miedoso.
-¡Muchacho!.- exclamó Burt acercándose y dándole un saludo de manos, que Blaine respondió sonriendo a la vez.
Kurt miraba desde la cocina mientras servía una porción en cada plato.
-¿Cómo ha estado?
-Por favor, no me trates de usted que ya me siento demasiado viejo con mis problemas al corazón, y toda la comida de conejo que me da Kurt.
-Es por tu bien.- farfulló Kurt, poniendo una ración de verduras en su plato, sabiendo que eso era lo que recomendaba el doctor.
Burt lo apuntó con la barbilla y negó con la cabeza como si fuera algo a lo que no pudiera negarse, Blaine aguantó la risa, y sabía exactamente que si algo se le metía en la mente a Kurt, nada se lo sacaría.
-Toma.- dijo Kurt sirviéndole un plato de carne y arroz.- Esta delicioso, solo porque lo preparé yo.
-No lo pongo en duda.- le contestó Blaine observándole, y sonriendo más aún cuando vio el ligero sonrojo en sus mejillas.
Para sorpresa de Kurt; Blaine actuó todo lo contrario a lo que él pensó que pasaría. Fue demasiado cortés, demasiado amable, parecía irreal y no sabía que este lado de Blaine existía. También se preguntó si esto era sobreactuado, o que Blaine calculaba cada movimiento antes de hacerlo, tanto como el hecho que comía con gestos extremadamente pulcros y a la vez sencillos, y por como se tapaba la boca con una servilleta para hablar.
Pero descartó la idea cuando la pregunta de Burt a ambos los tomó de sorpresa.
-No quiero incomodarte Blaine, pero, ¿Qué sucede con tus padres?
Blaine se quedó en silencio, y Kurt casi comienza a toser mientras tomaba su jugo. Porque era un tema delicado para él.
-Papá…- susurró Kurt, pero Blaine le alcanzó rozar con las yemas de sus dedos el dorso de su mano, captando su atención.
-Esta bien.- le aseguró sonriéndole, y parecía que Blaine nunca había mostrado tanta seguridad ni formado tantas sonrisas en un día.- Mis padres salen mucho de viaje, por temas de trabajo, claro.
-Ah, ya veo…- susurró Burt, no entendiendo el por qué de la reacción de Kurt a una respuesta tan simple.- Y…uhmm… ¿Saben que estas saliendo con Kurt?
Blaine se aclaró la garganta y Kurt entreabrió sus labios en sorpresa. Él tampoco lo sabía.
-No…- susurró mirando su plato, con la mitad de la comida aún en él.- Y…lo lamento.
-No lo lamentes.- se apresuró a decir Burt.- No es necesario que se lo digas hoy.
-El problema es que no sé si pueda siquiera…decirlo con tanta facilidad.- susurró. Kurt encogió sus cejas, angustiado, porque temía por la seguridad de Blaine, por su propio bienestar. No sabía qué clase de personas eran sus padres.
Recordaba a la amable de Elaine Anderson, quizás ella lo entendería, pero…no sabía nada de su padre.
-¿Tu padre sabe que tú eres gay?.- preguntó Burt lo más suave posible, y Kurt sabía que no lo decía con mala intención y Blaine también.
-Sí, lo sabe.- suspiró aún sin levantar la vista.- Pero…no lo acepta mucho.- farfulló jugando con unos granos de arroz en el plato.- Creo que no debería hablar de esto en una cena.- agregó soltando una risa nerviosa, pero Kurt se mantuvo angustiado, mirando su plato y sin sonreír realmente.
-Chico, lamento que eso te pase, pero no quiero que sientas que tengas la obligación de contarles si no estas preparado.
-No importa.- agregó sonando algo duro consigo mismo.- Solo lo sabe mi hermano mayor, y eso es suficiente para mi.
-Y para mi.- susurró Kurt buscándole la mirada. Blaine alzó la vista al instante, y Burt juró que nunca había vuelto a ver a alguien que mirara a Kurt con tanta preocupación y cariño. Siguió comiendo sus verduras, mientras veía como ambos chicos se calmaban mientras se miraban y hablaban en voz baja cosas cómplices. Se dio cuenta que su hijo había escogido bien.
Tal como él lo había hecho hace tiempo.
La cena terminó sin más recuerdos tristes. Fue cuando Burt se puso de pie y sacó una cerveza del refrigerador, que volvió cierto dilema.
-Kurt, voy a ver el partido. No puedo perdérmelo.- dijo sonriendo y caminando a la sala.
-¿Quién juega?..- preguntó Blaine al castaño, pero el chico solo negó con la cabeza y con los ojos muy abiertos, pareciéndole imposible que le hubiera preguntado eso.
-¡Celtics!.- exclamó Burt alzando los brazos.
-¡Papá vas a ensuciar el suelo!.- gritó a la vez Kurt tapándose los ojos, al ver que la cerveza estaba abierta y debido a su efusividad podría salir su contenido en cualquier dirección.
-¡No pasa nada!.- le aseguró mostrándole la lata, y a la vez apuntando el piso intacto.- ¿Te gustan?
-Soy un gran fan, la verdad.- comentó Blaine tímidamente, pasando su mano por la nuca.
-Yo no entiendo nada de fútbol.- farfulló el castaño recogiendo los platos.
-Es un equipo de basketball, Kurt.- susurró el ojimiel sonriéndole.
-¡Es lo mismo!.- agregó comenzando a lavar la loza y los servicios.
-¿Quieres verlo?.- preguntó Burt apuntando la televisión el dedo pulgar.- No puedo ofrecerte cerveza, pero hay unas latas de bebida. Saca una y ven a sentarte.- agregó caminando animadamente a sentarse frente al sillón y sintonizar el canal.
Blaine miró a Kurt sin entender si esto estaba bien, pero el castaño seguía lavando los platos despreocupadamente. Fue cuando se secó las manos en un paño que estaba sobre una de las sillas, que se dio cuenta que seguía allí.
-¿No irás a ver el partido?.- preguntó algo desconcertado al casi chocar con él.
Blaine se mordió el labio y se puso a jugar con sus dedos, nervioso a la vista de Kurt. El castaño colocó sus manos sobre las de él para frenarlo.
-¿Esto no se trata sobre dejarme solo o algo por el estilo verdad?
El chico suspiró y apretó las manos de Kurt contra las suyas.
-¿Sabes que siempre quise hacer esto con mi papá?.- le preguntó y el ojiazul sonrió ante eso.- Esto es como… poder hacerlo y…
Kurt besó rápidamente su frente y le dio la espalda para entregarle una lata de bebida.
-Entonces.- susurró tomándolo por los hombros y guiándolo a la sala.- Solo ve ahí, siéntate, y grita por las faltas, por una mala jugada. Solo disfrútalo.
Blaine rió nervioso apenas entró a la sala, junto a su novio.
-¡Apresúrate, va a comenzar!.- le apuró Burt palpando el sillón a su lado, indicándole que se sentara.
-¡Sí!.- exclamó un poco más alto de lo normal, y Kurt contuvo la risa. Fue cuando, a pesar de sentarse a su lado con una revista de Vogue, apoyarse contra el brazo de Blaine y escucharlo gritar junto a su papá, que se dio cuenta que todo esto era familiar. Muy familiar.
Tanto para él como para Burt, era tener a alguien más de compañía, y eso se sentía extremadamente acogedor; hasta quizás para Blaine.
Esta no fue una mala idea, después de todo; Kurt se dijo a sí mismo, volviendo la vista a la revista, a leer un articulo sobre la ropa de moda para este otoño.
-¡El gusto fue mío muchacho!.- exclamó Burt estrechando la mano de Blaine que ahora se despedía.- Kurt, no te demores mucho, es tarde y recuerda…
-Que no debo madrugar demasiado, lo sé.- contestó Kurt guiando a Blaine a la salida.- ¿Quieres que te suba un té o algo?
-No, esta bien, solo me ducharé y me iré a dormir.
-Pon el calefactor.- le aconsejó.
-¿Lo ves?, te lo dije…- susurró Burt a Blaine al escuchar a su hijo.
-¿Qué están murmurando ustedes dos?.- dijo Kurt con el ceño fruncido.
-Nada, nada.- se apresuró a decir su papá rodando los ojos.- ¡Vuelve con cuidado!
-Lo haré, gracias por la cena.- le contestó Blaine mientras lo veía subir las escaleras.
-¡Ah, por cierto!.- exclamó desde el segundo piso.- ¡Kurt, tu castigo se terminó!
Ambos intercambiaron miradas sorprendidas.
-¿Cómo?.- preguntó Kurt sin creerlo.
-¡El castigo terminó!, te comportaste y ya es suficiente. Te dejaré las tarjetas en tu habitación.
Y volvieron a quedar solos.
-¡Podremos salir!.- siseó el castaño sintiéndose feliz.
Blaine sonrió satisfecho. Todo había salido más que bien.
-Podré invitarte a salir.- le corrigió, y el ojiazul suspiró más que alegre.
-Gracias por esto.- susurró Kurt acercando sus dedos a la mano de Blaine con algo de nerviosismo, sin mirarle.- Lamento no haberte avisado con tiempo.
-¿Bromeas?.- contestó buscándole la mirada, y encontrándola al instante.- Nunca lo había pasado tan bien. ¡Comí con ustedes! ¡Vi un partido con tu papá! ¡No le importó mi cabello teñido! ¡Grité por una falta!...Grité por una falta.- terminó murmurando y pasando su mano libre por la frente, sin poder creer que había extrañado tanto esas cosas tan simples.- Gracias a ti por esto.- afirmó sonriendo con los ojos brillantes.
Kurt se sonrojó al escucharlo, apenas creyendo que todo esto había salido sin los estúpidos problemas que creía pasarían. Pero era Blaine a quién tenía al frente, a un chico lleno de sorpresas y que le proporcionaba tantas emociones cada día que creía era irreal.
-Vuelve con cuidado, ¿Sí?.- le contestó Kurt cuando recuperó el habla.- Es tarde, y es peligroso.
-Deja de preocuparte tanto por los demás.- le dijo tocando su nariz en un movimiento rápido, haciendo a Kurt quedar turnio un instante, provocando una risa silenciosa en Blaine.
-Mándale mis saludos a Cooper.- agregó riendo al ver a Blaine rodar los ojos.
-Lo haré.- le contestó abriendo la puerta y recibiendo una ráfaga de viento.- ¿Te veo mañana?
-¿Es una invitación?.- preguntó alzando una ceja.
-Vendré por ti a las 3.- contestó dando un paso hacia delante y tomándolo por el mentón.- ¿Sabes la suerte que tengo?
Kurt sonrió levemente cuando sintió los labios de Blaine contra los suyos nuevamente. Y se sintió mucho más feliz que antes, porque había sido una cena grata, y efectivamente esto había afectado en Blaine de forma positiva. Lo había hecho olvidarse de lo que ocurría afuera o en su casa por unas horas.
Se sentía bien, saber que él había provocado todo eso en él.
-Creo que la misma suerte que yo.- contestó compartiendo el aliento.
-Gracias.- murmuró apenas audible Blaine, y Kurt sabía que esta vez no era solo por lo que compartieron esta noche. Era algo que abarcaba mucho más.
-¿Dónde quedó ese chico malo que me acorraló contra un casillero?.- preguntó Kurt achicando sus ojos, pasando sus brazos sobre sus hombros, rozando sus narices.
-Dímelo tú.- agregó Blaine rozando ahora sus labios.- Cuando estoy contigo, ya no esta.
-¿Eso es malo?.- preguntó algo inseguro.
Blaine soltó aire por su nariz, y lo pensó unos segundos, pero ya lo había reflexionado tantas veces esa semana mientras volvía a su casa en la motocicleta, que la respuesta era sencilla.
-Es porque ahora no teme decirte que te quiere.
-¡Despierta bello durmiente!
Kurt gruñó cuando sintió la luz del sol alumbrarlo, y Pavarotti trinó asustado, dando un salto de su cama improvisada.
-¡Hoy es un hermoso día, luego de tanta lluvia!.- exclamó Rachel juntando sus dos manos y sonriendo ampliamente.
-¿Rachel qué haces aquí?.- gruñó Kurt sentándose y frotándose los ojos.
-Vine aquí con Finn y Carole de visita.- dijo alzando los hombros, sentándose al final de la cama.- ¡Deja de dormir y levántate!
-Me las vas a pagar algún día…- gruñó Kurt volviéndose a recostar y tapándose.- ¿Qué hora es?
Rachel abrió su bolso y rebuscó en él hasta sacar su celular.
-Las 11.- murmuró luego de revisarla.
Kurt suspiró restregándose el rostro. No era algo de todos los días despertar con una de tus amigas muy entusiastas, entrando a tu cuarto gritando y prácticamente diciéndote "Levántate y brilla".
-Voy a ducharme.- farfulló sacando una muda de ropa que ya tenía preparada de la noche anterior.- Shu…- susurró echándola en un gesto con la mano.
Rachel alzó una ceja y negó con la cabeza, saliendo y dejando la puerta cerrada de su habitación.
-¿No crees que son unos exagerados Pavarotti?.- preguntó Kurt acercándose a acariciar al ave, que cerró los ojos y se acurrucó en sí mismo recibiendo los mimos del castaño.- Ok, voy a ducharme o vendrán a verme otra vez.- agregó en voz baja y entró al baño.
Dejó que el agua lo despertara y relajara sus músculos; y salió del baño para bajar hasta la cocina. Carole y Burt conversaba animadamente cuando los interrumpió para saludarlos, y Finn con Rachel estaban en el living viendo la televisión.
-Siempre me pregunto para qué te arreglas tanto si ya eres bastante guapo.- le dijo Rachel mientras veía a su amigo sentarse a su lado.
Kurt se miró a sí mismo, y se dio cuenta de que efectivamente su ropa la había elegido solo para ese mismo día. A las 3 de la tarde.
-Siempre hay tiempo para la moda.- dijo Kurt guiñándole un ojo y encogiéndose de hombros.
-¡Ayer ganaron los Celtics!.- exclamó Finn de la nada, llamando la atención de Burt.
-¡Sí, ayer lo vimos con Kurt y Blai-
-¡Papá!.- le interrumpió Kurt saltando del sillón bajo la mirada confundida de Rachel y Finn.- ¿No te tomaste las medicinas?
-¿De qué hablas?.- preguntó Burt revisando su reloj.- Claro que las tomé.
Kurt apretó sus labios y abrió sus ojos ampliamente, negando con la cabeza lo más disimulado que pudo. Dando a entender que ellos no sabían lo de él y Blaine, y que por ahora no habían intenciones de que se enteraran.
-¿Qué decías Burt?.- volvió a preguntar Finn acercándose a la cocina.
-Fue un buen partido.- agregó sonriéndole, y Kurt suspiró aliviado.
La mañana transcurrió en muchos comentarios sobre un partido de basketball, un almuerzo bastante abundante y compartido bajo risas y conversaciones al azar; el tiempo voló literalmente. Tan así, que Kurt casi lo olvida.
El timbre.
Kurt se puso a toser en el instante mientras todos estaban sentados en la mesa, al terminar de almorzar.
-¿Kurt, estas bien?.- preguntó Rachel sobándole la espalda. El joven le mostró la palma, mientras que con la otra mano se tapaba la boca.
-Finn, ve a abrir cariño.- le dijo Carole a su hijo.
-¡Yo voy!.- contestó Kurt apresurándose a ponerse de pie, casi empujando a Finn.
-Kurt ha estado algo extraño esta mañana.- susurró Carole a Burt, preocupada.
Burt solo negó con la cabeza.
-Esto será algo interesante.- le dijo de vuelta cuando escuchó la puerta abrirse.
Kurt abrió la puerta, encontrándose de frente a Blaine que se extrañó notoriamente al verlo con las mejillas rojas y gesto algo nervioso.
-¿Kurt-
-¡Salgamos rápido!.- siseó tomándole del brazo, casi cayéndose en el pequeño escalón de la entrada, que olvidó por completo en ese momento.
-Pero…- le frenó Blaine sacando la mano detrás de su espalda. Enseñándole una flor un tanto doblada, color blanco.
-Blaine…- murmuró Kurt mirándolo.
El joven extendió su brazo hacia él más aún.
-No me culpes, la traía entre mi chaqueta y en la motocicleta.- farfulló cuando Kurt la tomó y la olió cerrando sus ojos.- Te ves…fantástico como siempre.- agregó.
-Gracias.- murmuró dándole un beso en la mejilla, haciendo a Blaine sonreír.
-¡NO - PUEDE - SER.!.- exclamó una voz femenina.
Diablos.
Blaine se volteó para encontrarse con Rachel en la puerta junto a Finn, ambos con los rostros casi desfigurados por lo que acababan de presenciar. La joven tenía su boca abierta en toda su expresión y el ceño fruncido, mientras que Finn alzaba su ceja y apuntaba a ambos chicos, mientras tocaba el hombro de su novia sin creerlo.
-Rachel.- se apresuró a decir Kurt, dando un paso adelante.- Esto…es…
Y luego volvió a mirar a Blaine, que estaba en una postura de total desinterés a sus reacciones; dando un paso y tomándolo posesivamente de la cintura. ¿Qué significaba?
Y más importante aún en ese instante. ¿Qué hacer con esos dos chicos frente a ellos?
-Eh…- balbuceó el ojiazul con la flor en sus manos.- Esto- Rachel, es…
-¿¡Finn, por qué tú nunca hiciste algo así conmigo!?
-¿Qué?.- soltó Kurt sin expresión alguna en su rostro. Ahora él sintiéndose el que no entendía nada.
-¿Rachel, no se supone que estas así porque los viste juntos?.- replicó el joven frunciendo el ceño.
-¡Pero si están juntos hace como una semana y quizás más!.- le contestó apuntándolo y pegándole en el pecho a la vez.- ¡¿No te das cuenta?!
-¿¡Qué!?.- exclamó Kurt por segunda vez, sonrojado totalmente. Pero la discusión se frenó al escuchar la más pura y blanca carcajada de los labios de Blaine, que se apretaba el estómago y estaba encorvado en sí mismo.
Kurt apretó los labios, pero tampoco pudo evitar sentirse algo contagiado.
-¡Ustedes son demasiado graciosos!.- dijo Blaine entre risas.- ¡Épicos totalmente!
Rachel infló sus mejillas y se cruzó de brazos, mientras que Finn se pasaba la mano por la nuca sin entender mucho aún.
-¿Entonces ustedes son…?.- murmuró apuntándolos a ambos. Blaine mantuvo su enorme sonrisa y acercó a Kurt a su cuerpo, tomándolo por la cintura.
-Novios.- dijo lo suficientemente alto para que lo escuchara.
-Dime que no te habías dado cuenta.- susurró la joven a su novio, pero Finn negó lentamente aún mirándolos a los dos incrédulo.
-Bueno.- concluyó Blaine caminando hacia la motocicleta.- ¿Qué tal si vienen con nosotros?
Kurt alzó una ceja. No es que le molestara, en absoluto; era solo el hecho de que Blaine ahora fuera tan tan distinto.
O quizás más como él era.
-¿No molestamos?.- preguntó la chica.
-Oh, tú siempre serás una molestia Berry.- le dijo Blaine sacándole la lengua, pero la joven solo rió levemente y negó para sí misma. Kurt no quiso preguntar desde cuándo se habían vuelto así de cercanos.
Se acercó a dejar la flor en el marco de la ventana, y vio las caras sonrientes de Burt y Carole mirando a través de ella.
Todo concluyo en un viaje al centro comercial de Westerville. ¿Por qué Westerville?; pues, porque era el lugar más alejado de Ohio, de Mckinley, de los acosadores.
Kurt nunca supo en qué momento una cita doble se convirtió en el hecho más novedoso en demasiado tiempo para él. Caminaron los 4 juntos, Rachel tomando el brazo de Kurt, mientras Finn iba a su lado con las manos sobre su cabeza, y Blaine miraba despreocupadamente las vitrinas; pero sonriéndole a su novio cuando lo tomó del brazo en un momento inesperado.
-¡Qué lindos!.- exclamó Rachel pasando frente a una máquina de peluches.- ¡Finn, saca uno!
El joven se revisó los bolsillos, hasta encontrar una moneda e intentar sacar un peluche de la máquina, seguido por los gritos de apoyo de la chica. Blaine se acercó a la máquina de al lado, e ingresó una moneda también.
-No es necesario que lo hagas, y lo sabes. ¿Verdad?.- le susurró Kurt al joven, mientras este seguía con aspecto decidido y determinado, moviendo el artefacto como creía conveniente.
-¿Sabes que lo haré de todas formas también, verdad?.- contestó sonriéndole, y Kurt le acarició los rizos, desordenándolos más aún, disfrutando el tacto y no importándole los mechones verdes que aún se mantenían ahí.
-Ooh…- susurró Rachel al ver que Finn no lo había conseguido.
-Ten.- Kurt se volteó para ver un pequeño ejemplar de una perfecta copia del perrito que él le había regalado a Blaine tiempo atrás, pero ahora con un moño en la cabeza.- Una versión más femenina de Margaret Thatcher.
Kurt se rió y recibió el peluche observándolo; Rachel hizo un puchero a Finn, que volvió a intentar, pero fallando nuevamente.
La gran hazaña de Finn, terminó en Blaine sacando otro peluche y regalándoselo a la joven que dio pequeños saltitos de felicidad al recibir un oso rosado. Kurt pudo jurar escuchar a Finn agradecerle a Blaine a los minutos después.
La tarde transcurrió en compartir unos helados, disfrutando pasar un rato agradable, y Kurt nuevamente pudo ver esa sonrisa sincera en los labios de Blaine, esa misma que hacía verlo alegre y que le daba escalofríos cuando le miraba mientras lo hacía. Se había hecho tarde, así que volvieron a la casa de los Hummel; dejando a Blaine y a Kurt en ella y despidiéndose respectivamente.
-¿Sabes?.- preguntó Blaine a Kurt mientras sacaban la motocicleta del garaje-acción de Burt, obviamente-.
-Dime.- susurró el joven mientras miraba como Blaine se subía a su motocicleta, y sostenía el casco en las manos.
-Nunca había tenido más amigos que Santana y Brittany antes de conocerte.- admitió mirándole a los ojos.- Y no sé si esto es bueno, pero realmente sentí que hoy fue… genial.- terminó por soltar en una sonrisa.
-¿Sabías que siempre creí que ir a un centro comercial no era muy romántico?.- le preguntó gesticulando con sus manos. Haciéndolo reir.
-Para mi todos los lugares que te incluyen lo son.- terminó por decir Blaine sonriéndole más ampliamente.
Y Kurt no supo qué fue.
No supo si fue el hecho de que Blaine se despidiera y se alejara en la motocicleta por la calle apenas oscureciendo. O si fue que el rápido toque de sus labios le causó un escalofrío totalmente distinto a los de siempre. Pero fue como si algo fuese a ocurrir.
Se quedó de pie mirando la calle, con ambas manos cruzadas a lo largo de su estómago y el ceño fruncido en preocupación.
No sabía si bueno o malo.
Ok, terminamos este capitulo misteriosamente. (MUCHAS GRACIAS POR SUS HERMOSOS REVIEWS)
¿Que pasará? ¿Qué presentirá Kurt?
¿Será bueno? ¿Será malo? ¿Tendrá que ver con Blaine?
~Carito
