Capitulo 28: Actos de amor I

El amor es la expresión más pura del corazón de la humanidad. La fuerza que mueve la rueda de la vida y lo único valioso para vivir.

Cuando llego el momento de retirarse de la fiesta, los ahora esposos tomaron caminos diferentes no sin antes despedirse.

Annie y Katniss se dieron un fuerte abrazo prometiendo hablar temprano al día siguiente para su viaje al distrito 4, lugar donde Annie viviría de ahora en adelante.

Peeta y Finnick hicieron lo propio, se dieron un fraterno abrazo y quedaron de verse al día siguiente.

Finnick había reservado una suite especial en uno de los hoteles de lujo del distrito 12, su madre le había ayudado con algunos detalles para que todo saliera perfecto.

Por su parte Peeta llevaría a Katniss a su nueva casa, su cuñada Anchan le ayudó a preparar la que seria su habitación de esposos, Effie había llevado las pertenencias de Katniss y con Anchan las habían organizado de manera que no tuvieran nada de que preocuparse esa noche.

Al despedirse de su hermana mayor, Katniss no pudo evitar sentir miedo por lo que ocurriría.

Effie había tenido con ellas conversaciones acerca de la intimidad entre parejas pero aun así, ella no podía quitarse los nervios de encima.

Peeta tomó la mano de Katniss y aun la sentía fría, quizás eran nervios, pues el también estaba asustado pero no lo mostraba para no preocupar mas a su esposa.

Su hermano Alexei le había explicado lo de la noche de bodas, aunque Peeta ya había tenido experiencia con Delly, no podía dejar de sentirse nervioso.

Cuando estuvo con Delly ella era quien le había guiado, pues ya había tenido experiencia previa, el simplemente hizo lo que le decía, pero sabia que con Katniss, debía de ser completamente distinto.

El trayecto de la casa de reuniones a su hogar, le pareció increíblemente corto, quizás por los nervios o por su ansiedad, en realidad ninguno de los dos necesitaba decir nada, el silencio era el mejor aliciente en ese momento.

Cuando ya iban acercándose a su nueva casa, Peeta, tomó a Katniss en brazos

-Oye, ¿Qué haces?

-Solo te cargo, ¿Te molesta?

-No, pero…

-Entonces no se diga más.

-Está bien, pero te advierto que estoy un poco pesada

-No es problema para mí, me gusta cargarte.

-Estás loco

-No, simplemente estoy muy feliz y quiero que tú también lo estés

-Claro que estoy feliz tonto, por fin nos casamos

-Bien, señora Mellark bienvenida a su nueva casa.

-Muchas Gracias Señor Mellark

Cuando llegaron a su casa, Peeta le abrió la puerta, desde allí Katniss podía ver la sala de estar y una parte del comedor.

-Vaya, es muy hermoso aquí Peeta

-Ven, te mostraré el resto

-Bien, supongo que tendré que familiriarizarme con nuestra casa ¿no?

-Creo que somos dos

-¿Tu acaso no la conoces?

-La verdad la conocí vacía, ahora que esta amueblada es distinta

-Entiendo

-Lo mas justo es que la conozcamos juntos ¿No crees?

-Si

Tomándola de la mano, la llevó por cada una de las salas y habitaciones, Katniss se dio cuenta de lo que estaba haciendo, intentaba hacer que se relajara y a su vez calmarse el.

Cuando llegaron a la habitación principal, Peeta no pudo evitar ponerse rojo como un tomate y ella no pudo evitar sentirse nerviosa de nuevo.

-Aquí es la habitación principal.

-¿Podemos entrar?

-Si, claro.

Peeta abrió la puerta de la habitación y dejó que ella entrara primero, Katniss vio como el se sorprendía de ver la hermosa habitación que su cuñada y su suegra habían preparado.

La cama estaba tendida con una colcha color blanco, a su vez estaba llena de pétalos de rosa color rojo.

Al lado de la cama estaba una hielera con una botella de champaña helada junto a esta habían dos copas de cristal.

Había un aroma a incienso de canela en el ambiente, proveniente de 2 pebeteros que estaban en el otro lado del cuarto.

Al fondo estaba un cuarto más pequeño, era el cuarto de baño que estaba hecho de mármol blanco con tina incluida.

-Vaya, definitivamente esto es muy bello Peeta.

-Gracias, la verdad le pedí ayuda a Anchan y tu mamá también hizo lo suyo

-De todos modos supongo que esto en su esencia es idea tuya

-Algo así

-Eres un romántico sin remedio

-Digamos que quiero algo especial contigo Señora Mellark

-Usted es toda una caja de sorpresas señor Mellark

Peeta tomo la botella de champaña, la destapó y sirvió 2 copas, luego le entregó una a Katniss.

-Primero un brindis por nosotros.

-Salud

-Salud.

Luego de brindar y de beber un poco, Peeta le quitó la copa a Katniss de la mano, después entrelazó sus dedos con los de ella y la hizo sentar en la cama.

-Con permiso tuyo, voy a ayudarte a ponerte más cómoda

Ante ese comentario, Katniss no pudo sino reír

- ¿Que vas a hacer?

-Primero, te voy a quitar estos zapatos, nunca he podido entender porque a las mujeres les gusta andar en tacones

-Por si no recuerdas, me gustan más los zapatos bajos, son más cómodos

-Espera aquí

-¿A dónde vas?

-Solo espera aquí ¿De acuerdo?

-Bien

Peeta fue al cuarto de baño, allí cogió un paño y lo puso bajo el agua, luego regresó donde había dejado a Katniss sentada.

-Le agradezco mucho a Cinna que te haya maquillado, pero ahora no será necesario que lo lleves, me gustas mas al natural.

-La verdad no me gusta mucho el maquillaje.

-¿Me permites ayudarte a quitártelo?

-Por mi está bien

Con el paño en mano, Peeta le quitó el maquillaje a su esposa, con mucha delicadeza iba descubriendo bajo las capas de maquillaje la sedosa piel de su rostro.

Cuando terminó le dio un beso en la mejilla.

-Te ves linda así

-Gracias ¿Ahora que sigue?

-Mmmm, Quisiera ver tu cabello suelto.

-Adelante, suéltalo

-Bien.

Con delicadeza Peeta le quitó la corona y le fue soltando las horquillas de su cabello hasta dejarlo completamente suelto.

-Mucho mejor ¿No crees?

-Sí, es más cómodo.

-Ahora, voy a ponerme cómodo yo

-¿Me permites ayudarte?

-Soy todo tuyo Kat

-Bueno, entonces empezaré por este saco engorroso

-Adelante

Ella le quitó el saco y lo colocó sobre una silla que estaba cerca

-Vamos a ver, este collar ya no lo necesitas

-Entonces quítalo

Le quitó el collar y lo colocó sobre una mesa

-¿Tienes frio?

-No

-Entonces esta camisa también se irá

-En ese caso también debe irse el vestido

-Oye, no es justo.

-Tarde o temprano debe irse ese vestido ¿Por qué no ahora?

- Se supone que soy yo la que esta ayudándote no al revés

-Digamos que es ayuda mutua

-Ya veremos. ¿Puedo continuar?

-Sí, pero recuerda que aun me debes el vestido

-De acuerdo

Con una sonrisa Katniss le quitó la camisa dejándolo semidesnudo, permitiéndose tocar de manera tímida el pecho de Peeta, provocándolo.

-Si sigues así no respondo de mi mismo

-Quizás quiero ver hasta donde puedes llegar con tu control

-No me pongas a prueba

-Bueno, que me dice Señor Mellark va a perder el control de una vez o tendré que hacer que lo pierda sin remedio

-No sabes lo que estas pidiéndome

-Quiero ver al león con el corazón de rey

-Entonces yo quiero ver al sinsajo volar

Y sin poder mas Peeta se le acercó abrazándola con fuerza y besándola con un amor contenido.

Katniss le correspondió el abrazo y enredo sus manos en su cuello para acariciar su rubio cabello, mientras tanto Peeta buscaba desesperadamente el cierre del vestido para quitárselo y poder tocarla como lo había querido hacer desde hacia tiempo.

-Creo que ahora si es necesario que me quites el vestido

-No puedes imaginar lo feliz que me hace escucharte decir eso

Le ayudo a quitarse el vestido, eso si, con delicadeza, no quería que Katniss tuviera un mal recuerdo de su primera vez con el.

Entonces al verse sin ataduras de ningún tipo, ambos empezaron a amarse, primero con las manos, como si la piel del uno necesitara sentir la del otro, luego Peeta empezó a provocar a su mujer con sus labios como si quisiera encenderla con el fuego de su corazón.

Katniss empezó a sentí una energía extraña emerger de su interior cada vez que el la tocaba, cada beso que le daba era una promesa, una entrega pura y sincera.

Al ver que ella ya estaba lista para recibirlo, Peeta tuvo que recurrir a lo poco que quedaba de su autocontrol, debía tener cuidado pues Katniss era virgen.

Sin embargo quería estar en su interior, entregarse a ella con la fuerza de su ser y así llevarla con el al paraíso.

-Lo siento, amor, pero necesito estar dentro de ti

-¿Que estas esperando?

-No quiero lastimarte

-No lo harás, Hazlo, solo quiero ser tuya Peeta de nadie mas. Por siempre

-Siempre

Y sin más de un solo golpe, entro en ella, por fin Katniss era su mujer en cuerpo, alma y espíritu.

-¿Te hice daño?

-No

-Lo siento

-Puedes seguir mi amor, no hiciste nada malo, hoy solo necesito que me ames como yo te amo a ti

-Te amare siempre Katniss

-Yo también te amare siempre Peeta

Fue entonces cuando iniciaron la danza milenaria que hombres y mujeres recorren cuando se entregan en cuerpo y alma, la fuerza que mueve el mundo, el vinculo mas grande que creó el universo.

Juntos llegaron al paraíso y sencillamente fue algo divino, un poder nuevo fue lo que exploraron, la magia del universo se unió a ellos.

Cuando pudieron tomar conciencia nuevamente, Peeta se percató de la pequeña mancha de sangre que estaba en las sabanas.

La prueba definitiva de que Katniss era suya.

Con cuidado de no despertarla, pues ella se había quedado dormida, se acomodo a su lado, arropándola con la colcha y abrazándola.

La luna llena iluminó el ventanal de la habitación y los sorprendió a ambos en medio de un sueño, un sueño que iba a ser para siempre, por la voluntad de su destino y de sus corazones.