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Declaimer: Los personajes pertenecen a las grandiosas Stephanie Meyer y L.J. Smith. Solo la trama es mía.
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~Después de ti hay mucho~
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_-29-_
Celestial
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―Hey.
Damon se dio vuelta para ver a Isabella acercarse hacia él.
―¿Qué haces aquí solo? ―preguntó ella cuando se acercó a él. Se sentó a su lado en los escalones de la entrada de la casa.
―Sólo pienso ―se encogió de hombros.
―Ajam ―asintió ella―. Sé que estás preocupado pero te prometo que pronto sacaremos a Stefan de allí.
Damon frunció el seño.
―No estoy preocupado por Stefan.
―Ah, ¿no?
―No ―negó él―. No me importa mucho lo que le suceda a mi hermanito. Lo que me preocupa es Shinichi.
―Ah, ¿sí? ―Damon la fulminó con la mirada y ella se rió―. Lo siento. Es que es tierno ver cómo te preocupas por tu hermanito y luego lo niegas.
―¿Tierno? ―resopló él―. Tierno son los cachorritos. Yo soy guapo e increíblemente…
―Tonto ―terminó ella por él con una sonrisa―. Pero eres mi tonto, ahora.
―Y no te desharás de mí tan fácilmente ―Damon se inclinó y la besó. Besarla era como quedarse sin aire pero aun así se sentía bien. Levantó la mano y la enredó en su suave cabello. Se separó unos milímetros de ella y le dio un último beso―. Estaba pensando…
―Sano ejercicio ―aprobó Bella.
―Ja-ja. No eres tan graciosa como crees.
―Está bien ―rió Bella. Luego besó su mejilla―. ¿Qué era lo que pensabas?
―Tú estás por terminar el Instituto, ¿verdad? ―Bella asintió―. ¿Qué opinas si luego de que todo esto acabe nos vamos?
―¿Irnos? ―preguntó ella con los ojos grandes―. ¿A dónde?
―A cualquier lado. A donde tú quieras. Exploremos el mundo.
―Pero, ¿tu hermano? ¿Elena? ¿mi padre?
―¿Qué hay con ellos?
―¿Los dejarás?
Damon rió.
―No estoy vinculado a ellos por un hechizo… creo ―frunció el seño en la última parte, haciéndola reír―. Si quieres ir a la Universidad, no habrá problemas. Haremos lo que tú quieras. Pero pensaba que un viaje… ―ella lo besó, interrumpiéndolo.
―Estás balbuceando ―sonrió.
―Creo que sí. ¡Qué extraño!
Bella rió.
―Creo que… es una gran idea.
Los ojos de Damon se agrandaron.
―¿En serio? ―preguntó.
―Yo tampoco estoy vinculada a ellos, Damon. Además, siempre quise conocer Italia.
Ambos sonrieron y juntaron sus frentes.
Quizás, pensó Damon, él por fin había encontrado a la persona indicada. Y volvió a besarla.
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Katherine volvió a colocar la cortina en su lugar luego de haber sido testigo de la demostración de afecto de los otros dos vampiros.
Una pequeña sonrisa se extendió en sus labios.
―Espiar a la gente es de mala educación ―comentó Elijah detrás de ella. La sonrisa de Katherine se hizo ancha cuando se dio media vuelta para mirarlo. Aquel hombre podía hacerle perder el aliento como ningún otro, pensó ella mientras observaba su serio rostro.
―Bueno, así soy yo ―se encogió de hombros―. Es solo que ―volvió a mirar por la ventana antes de volver a volverse―… es bueno ver que Damon puede llegar a encontrar algo de felicidad.
Elijah frunció el seño y se acercó a ella para acariciarle la mejilla.
―Quizás deberíamos hacer lo mismo.
―¿Qué cosa?
―Planear nuestro futuro ―contestó él como quien no quiere la cosa―. ¿O planeabas quedarte en Mystic Falls?
Nuestro futuro.
―Claro que no ―dijo ella, sobreponiéndose. Aunque eso no evitó que su voz flaqueara tan solo un poco―. Planeaba largarme de este pueblo lo antes posible.
―¿Y a dónde irías si se puede saber?
Katherine se encogió de hombros.
―¿Contigo? A donde sea. No me interesa.
Los ojos de Elijah se suavizaron y ahí, en ese momento, fue que Katherine entendió que él pensaba que ella se iría sin él.
―Hey ―murmuró para luego acercarse a él―. ¿Qué quieres hacer tú? ―preguntó.
Elijah enarcó las cejas pero aún así respondió:
―Despertar a mis hermanos.
Katherine rodó los ojos.
―Eso ya lo sabía. ¿Algo más?
―No lo sé. Tener un hogar, nuevamente.
La vampiresa asintió con la cabeza y la apoyó en el pecho de él. Una vez que él tuviera a su familia de vuelta, ¿habría espacio para Katherine en su vida?
―Katerina ―murmuró Elijah mientras depositaba un beso en su cabello―, gracias por todo lo que has hecho.
Katherine no respondió, temiendo que su voz le fallara.
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~oOo~
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Esa noche Emmeline se encontraba caminando por el vecindario.
Klaus había desaparecido esa misma noche sin dejar rastros de hacia dónde se había dirigido. Emmeline no dijo nada pero tampoco sabía cómo sentirse respecto a eso. Le dolía su frialdad pero sabía que se la merecía. Y aún así, ella no podía decir que se arrepentía de lo que había hecho. Porque era eso o dejar que Mikael lo asesinara.
Se preguntó dónde estaría Mikael. Qué había sido de él luego de mil años. Y luego se dijo que Mikael no merecía su preocupación. No cuando le había arruinado la vida de aquella manera. Su vida con Nik hubiera sido tan distinta si Mikael no le hubiera develado aquel secreto tantos siglos atrás…
Caminó por las calles, sintiéndose extraña de estar libre y despierta por fin. El ver las casas, las calles, los buzones y las plantas era magnifico. Todo aquello era tan diferente a su tiempo y a la vez era lo mismo, sólo que el tiempo se había movido mientras que ella permanecía de igual manera dentro de una caja.
Se detuvo en cuanto captó la esencia en el aire. Abrió los ojos como platos.
Él estaba allí.
Miró a su alrededor pero no vio a nadie.
Aspiró nuevamente y siguió su olfato a través de las calles desiertas hasta que llegó a un lugar grande y sombrío. Había una cola de personas esperando en la puerta y un hombre realmente grande que despertaba temor en la puerta. Ella se acercó a él y él levantó la mano.
―Haz la fila ―dijo con voz dura.
Emmeline lo miró a los ojos.
―Me dejarás entrar y luego olvidarás mi rostro.
―Te dejaré entrar y luego olvidaré tu rostro ―repitió él en trance, mientras la dejaba pasar al lugar.
Era grande, oscuro y rojo y la música aturdía. Emmeline podía oler la respiración de la gente que… ¿bailaba? La sangre bombeaba rápidamente en cualquier lado del lugar y las respiraciones eran rápidas.
Emmeline apretó los labios y serpenteó por el lugar y se detuvo cuando lo divisó. Niklaus se encontraba sentado en uno de los sillones con dos mujeres rubias de cada lado. Ella observó cómo él les hablaba y se acercaba a ella, besando sus cuellos y luego sus labios.
Emmeline sintió cómo su corazón se desgarraba en su pecho.
―Oye, preciosa ―dijo una voz a su lado, sobresaltándola. Había estado tan pendiente de la vista enfrente de ella que no se había dado cuenta cuando el humano se acercó a ella―. ¿Quieres bailar?
Emmeline lo miró. ¿Bailar? ¿luego de lo que había sido testigo? Lo único que quería era salir corriendo de allí.
―No, gracias ―se dio media vuelta para salir de allí cuando él la agarró del brazo.
―Oh, vamos. No seas así.
―He dicho que no. Muchas gracias ―dijo ella con voz dura. Con su fuerza sobrenatural pudo habérselo quitado de encima en el parpadeo de un ojo pero en ese momento se sentía drenada.
―¿Qué…?
La mano que la restringía desapareció.
―Creo que te ha dicho que no, amigo ―dijo Klaus con voz helada. Su mano de hierro sostenía la del muchacho, quien ahora poseía una expresión temerosa.
―E-Está bien. Solo quería bailar.
Klaus lo soltó y sonó un chasquido. Seguramente le había roto el brazo. Tomó el brazo de Emmeline y la arrastró lejos de allí.
―¿Qué demonios haces aquí? ―preguntó él con brusquedad.
La vampiresa lo miró sin poder reconocer al hombre que ella había amado. Se había acabado, entendió. Su Nik había desaparecido y en su lugar existía Klaus. Mientras ella había estado atascada en aquel sueño eterno, él como sus hermanos, había seguido adelante con su inmortal existencia. Con seguridad había tenido centenares de amantes que habían calentado su lecho. Y nunca más había pensado en Emmeline.
―Nada ―murmuró tardíamente―. Absolutamente nada.
Se alejó de allí en un borrón, comprendiendo que ya las lágrimas habían estado cayendo por sus mejillas. Sentía cómo su muerto corazón quería salir por su garganta. Llegó hasta una calle que no tenía salida. Tocó las paredes y se arrastró hasta un rincón.
Gritó y lloró sin importarle nada.
¿Por qué todo había tenido que ser de aquella manera? ¿por qué?
De repente unas manos intentaron levantarla pero ella lo empujó, enviándolo volando hacia la otra pared y haciendo que el cemento se rompa y caiga junto a él.
―Aléjate ―siseó ella.
―Emm…
―¡No me llames de ese modo! ¡no eres nadie para llamarme de ese modo!
―¿No soy nadie? ―preguntó Klaus mientras se levantaba y limpiaba su ropa del polvo.
―Exactamente. El único que puede llamarme así es Nik, y tú dejaste de ser él hace demasiado tiempo atrás.
―Oh, déjate de sentimentalismos, Emmeline ―suspiró él―. Vete a la casa y no salgas sino es acompañada ―se dio media vuelta y comenzó a alejarse.
―Mikael tenía razón.
Eso lo detuvo sobre sus pasos.
―¿Qué?
―Mikael tenía razón ―repitió ella.
―Dime, querida Emmeline ―se volvió para mirarla―, en qué tenía razón mi querido padre.
Emmeline sacudió la cabeza con pesar mientras se levantaba del sucio suelo, limpiándose las mejillas.
―Yo no debía estar contigo. Tú cambiarías. Y así lo has hecho.
Klaus tomó aire.
―¿Acaso no se te ha ocurrido que he cambiado por lo que tú me has hecho?
―No ―negó Emmeline―. Igual no importa ―comenzó a caminar, alejándose de él―; nosotros no nacimos para estar juntos.
Cuando ella pasó a su lado, él la detuvo.
―Es la segunda vez ―comentó él en voz baja― que dices eso. Y créeme cuando te digo que nuestro destino pudo haber sido otro si tan solo hubieras estado de mi lado.
―No, Niklaus ―negó ella―. No lo entiendes; nunca lo hiciste. Nosotros jamás podríamos haber estado juntos. Ibas a aborrecerme en poco tiempo ―bajó la cabeza―. Quizás fue para bien la decisión que tomaste.
―¿De qué hablas? ―preguntó él con ferocidad.
Emmeline levantó la cabeza, mirándolo directo a los ojos claros. Y él se sorprendió al ver un nuevo fuego en ellos.
―¿Jamás te has preguntado por qué Mikael me convirtió en una de ustedes?
―No lo entiendo.
―¿De verdad crees que él hubiera convertido a alguien más a parte de tu familia en un ser poderoso?
―Él te quería ―Klaus se encogió de hombros―. Todos lo sabíamos.
Una sonrisa amigo curvó los labios de la vampiresa.
―Y a ti te odiaba. Al hijo que no era su hijo. ¿Acaso no lo ves un poco ilógico?
―No entiendo qué…
―Yo soy hija de Mikael, Niklaus ―respondió Emmeline―. Él y mi madre fueron amantes.
―No ―negó Klaus, soltándola como si lo hubiese quemado―. Eso no es cierto.
―Oh, sí. Sí, lo es. ¿Ves a lo que me refiero? te he revelado mi secreto y ya puedo ver en tus ojos el asco que te da saber la verdad. Me hubieras aborrecido de todas formas, Niklaus.
―¡No! ―gritó él, llevándose las manos al cabello―. Esto no puede ser verdad. Él… él mató a la familia de mi verdadero padre por la infidelidad de mi madre y aún así… él le había pagado con la misma moneda ―Emmeline tembló pero aun así se sentía liberada de aquel peso―. ¡Tú! ―dijo él al mirarla. Se acercó con rapidez y la empujó contra la pared, sosteniéndola allí con manos de hiero―. ¡Tú lo supiste todo este tiempo! ¡tú jugaste conmigo!
―No ―negó ella mientras intentaba liberarse de su agarre―. No. Yo te amo, Niklaus ―gimió Emmeline―. Siempre lo he hecho.
La expresión de él cambió: era como si ella lo hubiera golpeado.
―¡Cállate! ―la soltó―. No digas esas cosas.
―No te sientas así; no te quise ofender. Nunca fue mi intención ―suspiró―. Solo hablé por mi corazón ―murmuró ella, sintiéndose derrotada―. Es muy claro que tú ya nada sientes por mí. Yo lo entiendo, está bien. Pero quiero decirte algo antes de no volver a verte…
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~oOo~
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Damon aceleró el auto que había robado y se lanzó hacia el bosque, entre los árboles.
―Shinichi estará en forma de zorro ―dijo Emmeline―. Es así cómo custodia sus bosques.
El vampiro siguió conduciendo a alta velocidad, esquivando los árboles que se acercaban amenazadoramente hacia él y… ¡Bingo! Apretó el acelerador y lanzó las ruedas del auto sobre el zorro que se escondía entre las ramas de un arbusto. Damon se bajó del auto y cerró la puerta pensando que tenía que concedérselo al demonio. En forma de zorro era realmente magnífico con sus nueve colas.
―Es algo poético, ¿no lo crees? ―preguntó mientras se acercaba a él―. Shinichi, el poderoso demonio, muerto bajo las ruedas de un Chevrolet.
El zorro se removió pero no pudo zafarse.
―No te preocupes, amigo ―Damon alzó el pié y lo aplastó para luego arrastrarlo―. No te ha llegado la hora… aún.
El animal chilló agudamente y Damon vio como una de las colas había quedado bajo la rueda. Un líquido negro salía de la herida.
Una cola menos; ocho colas a por ir.
El vampiro sacó del bolsillo una bolsa y la abrió, metiendo la mano en ella. Sacó un puñado de algo e hizo un círculo alrededor de Shinichi.
―Tierra de cementerio ―anunció mientras completaba el círculo―. Algo que creía que era tu elemento. Pero con lo que no contaba es que es tierra sagrada ya que tantos humanos son enterrados en ella.
El zorro trató de huir pero no pudo salir del círculo.
Damon rió.
―Espero que tengas otro plan. Pero mientras lo trazas me gustarías que cambies a tu forma humana. Ya sabes, para conversar ―el zorro se quedó mirándolo por unos momentos en los que a Damon le pareció una eternidad―. Bueno, ya que no puedes hablar, supongo que no te importará que te arranque otra cola… lentamente.
El aire se espesó y la forma del zorro comenzó a crecer y cambiar hasta que un Shinichi de apariencia humana quedó en el círculo.
―Ahora nos entendemos ―asintió el vampiro con una sonrisita de suficiencia en los labios.
―Admito que fue algo inteligente lo de la tierra ―Shinichi se encogió de hombros y habló con voz calma.
―Suelo sorprender a la gente ―se encogió de hombros Damon―. Pero ya basta con los cumplidos. ¿Dónde está mi hermano?
Shinichi rió.
―Stefan Salvatore ―dijo en voz alta―. Lo siento. Tu hermano interfería con mis planes.
―Sí, ese precisamente es San Stefan ―admitió Damon con aire desenfadado. Luego su rostro cambió a uno más amedrentador―. ¿Dónde está?
―No lo sé ―Shinichi se encogió de hombros.
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~oOo~
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―Me gustaría preguntarte algo ―dijo Elijah en voz baja. Emmeline y él se encontraban a varios kilómetros de distancia del bosque, escuchando cómo Damon Salvatore hacía su parte del plan.
―¿Sí?
―Quisiera entender por qué las brujas te devolvieron tu poder mientras que a Rebekah no.
Emmeline esbozó una sonrisa misteriosa.
―Ya lo he dicho; hice algo que les gustó.
―¿Cómo poner la maldición en Klaus? ―adivinó él―. Si mal no recuerdo fue mi madre quién hizo eso, tú sólo ayudaste.
―Sí ―suspiró Emmeline―. Pero de las dos, yo soy la única que aún se encuentra con vida.
―Entonces, ¿sólo te devolvieron tus poderes como recompensa por tus… acciones?
―Elijah, creciste en una aldea llena de magia y donde lo sobrenatural era algo de cada día. Tu madre era una bruja. Y después de mil años... creo que has aprendido una cosa o dos. Entonces, ¿qué es lo que te hace pensar que los espíritus de las brujas me devolvieron mis poderes solo por un acto que ellos creyeron justo? No se puede ser vampiresa y bruja al mismo tiempo. Va en contra de la naturaleza a la que servíamos ―suspiró―. Durante mil años ellas me torturaron.
Elijah frunció el seño.
―No entiendo de qué estás hablando si durante todo este tiempo tú has estado…
―¿Dormida y con una daga en el corazón? Eso no las detuvo; de hecho, eso ayudó porque durante mil años ellas me han hecho sentir y sufrir el dolor de las muertes de las que Niklaus era responsable.
Hubo un momento de silencio hasta que Elijah recuperó el habla.
―¿Por qué harían eso? ―murmuró con voz débil.
―Porque supongo que querían que terminara mi trabajo.
Un momento de silencio.
―Querían que lo mataras ―dijo Elijah cuando se dio cuenta del oculto significado en las palabras de la bruja Original―. Querían que terminases el trabajo cuando despertaras nuevamente ―con la expresión contraída, el vampiro se volvió hacia ella―. ¿Planeas llevar a cabo tu plan, Emmeline?
La bruja inclinó la cabeza hacia un costado y lo observó. Aquel hombre era su medio hermano y aún así ella no sentía ninguna necesidad de revelarle aquel secreto.
―Ese era el plan de ellas ―contestó tardíamente y volvió su mirada hacia el bosque. Levantó su mano y tocó un viejo collar de cuero que colgaba de su cuello y era cubierto por la ropa. Elijah lo reconoció porque aquel había sido un regalo de Niklaus―. Yo tengo otro en mente.
El móvil de Elijah comenzó a sonar, distrayéndolo.
―Katerina ―contestó él.
―Ya tenemos a Stefan y Caroline. Ahora iremos por la segunda parte del plan.
―Muy bien ―aprobó el Original―. Damon ya tiene a Shinichi.
―Perfecto.
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~oOo~
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Bella entró en la cueva seguida de Katherine.
―¿Stefan? ―llamó a la oscuridad sin recibir respuesta―. ¿Estás segura de que Stefan se encuentra aquí?
Katherine se adelantó en la oscuridad, tomó las barras de la puerta y, aplicando fuerza sobre ellas, arrancó las bisagras de su lugar.
―Sí ―respondió mientras aventaba la puerta hacia el exterior―. Conozco el lugar. Sígueme.
Descendieron sobre las escaleras y Bella vio que había celdas y en dos de ellas estaban habitadas por dos personas. Vampiros, para ser precisos.
―¡Stefan! ―exclamó Bella cuando vio al vampiro en una de las celdas. Se acercó y sacó la puerta de la celda con sus fuerzas antes de entrar. Se arrodilló al lado del vampiro e hizo una mueca en cuanto vio su estado. Stefan se encontraba encadenado a la pared. Su rostro se encontraba demacrado y ceniciento mientras que sus brazos estaban en carne viva ya que las cadenas contenían verbena.
―En el momento en el que Damon tenga prisionero a Shinichi y esté distrayéndolo, Katherine e Isabella podrán rescatar a Stefan y la otra vampiresa.
―Desencadénalo ―ordenó Katherine mientras se dirigía a la otra celda―. Yo me ocuparé de la rubiecita aquí ―dijo refiriéndose a Caroline, quien ocupaba la otra celda.
Bella se apresuró a hacerlo, siseando cada vez que la verbena quemaba sus dedos. Pronto Stefan estuvo libre y Bella aventó las cadenas lejos de ellos, soltando un último siseo de dolor.
―¿Stefan? ―preguntó mientras acariciaba su rostro con suavidad. Él gimió en respuesta; un sonido bajo y doloroso. Bella sintió pena―. Ya todo terminó. Te voy a llevar a la casa.
Luego de acarrear con ambos vampiros, las vampiresas llegaron a la casa Salvatore y dejaron a ambos vampiros separados en diferentes habitaciones porque despertarían hambrientos y no quería que se peleasen.
Katherine llamó a Elijah.
―Katerina ―contestó él.
―Ya tenemos a Stefan y Caroline. Ahora iremos por la segunda parte del plan.
―Muy bien ―aprobó el Original―. Damon ya tiene a Shinichi.
Katherine sonrió.
―Perfecto ―se despidió y se volvió hacia Bella―. Hora del show ―anunció.
Se dirigieron hacia el Grill caminando entre las calles. Aunque casi amanecía ambas vampiresas pudieron escuchar cómo el lugar aún se encontraba lleno de adolescentes. Entraron y las recibieron el olor a humo y licor junto con el sonido de la música de los parlantes.
―Esto es una fiesta ―asintió Katherine con apreciación. Bella le disparó una mirada irritada.
―¿Qué es lo que hacemos ahora? ―preguntó.
Katherine sonrió y tomó una botella de whisky que había en la barra antes de dar un largo trago de ella. Se la tendió a Bella.
―Ahora, nos divertimos.
Bella enarcó las cejas para luego encogerse de hombros. Tomó la botella e imitó a Katherine. La vampiresa sonrió y tomó otra botella.
Ambas se dirigieron hacia el centro del lugar, donde la muchedumbre bailaba apretada. Tomando de la botella y moviendo las caderas al compás de la música, parecían dos adolescentes más del montón. Los ojos de Bella se entrecerraron y llamó disimuladamente la atención de Katherine, cabeceando hacia el otro lado de la habitación.
Allí, con los brazos cruzados y una inmensa sonrisa en el rostro, se encontraba una muchacha joven de apariencia oriental muy guapa. Poseía el mismo cabello largo e increíblemente lacio, pero a diferencia del de su hermano, éste era negro como la tinta y en las puntas tenía el mismo color rojo intenso.
Katherine dio una vuelta que hizo que se estrellara suavemente con otro muchacho.
―Oops. Lo siento ―rió mientras tomaba la mano de Bella y la dirigía hacia donde se encontraba Misao, riendo en el camino. Bella coreó sus risas. Ahora entendía por qué Katherine podía hacerse pasar por Elena tan seguido. En ese momento se veía como una adolescente ligeramente borracha.
―¡Hey! ―llamó a Misao―. Estupenda fiesta, ¿no lo crees?
Misao sonrió aún más.
―Sí. La hice yo misma. Es un don.
Katherine asintió y con la misma sonrisa en el rostro, le preguntó:
―¿Tu hermano también comparte ese don?
―Lo que tienen que saber sobre Misao ―continuó Emmeline― es que ella es muy protectora de Shinichi. Lo ama.
―¿En qué sentido? ―preguntó Bella con el seño fruncido.
Emmeline hizo una mueca.
―En un sentido que una hermana no debería sentir por su hermano.
―Eww.
Los ojos de Misao se entrecerraron.
Bella sonrió.
―Quizás deberías haber estado más… pendiente de tu hermano ―dijo antes de encogerse de hombros y salir de allí con Katherine pisándole los talones. Cuando se alejaron, ambas se volvieron solo para encontrar que Misao había desaparecido del lugar.
―Mierda ―murmuró Katherine antes de comenzar a correr con Bella hacia el bosque.
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~oOo~
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―Déjame adivinar ―dijo Damon en cuanto la vio―: tú eres la famosa Misao.
Pero Misao no le prestaba atención a él, sus ojos se encontraban clavados en donde se encontraba Shinichi.
―¿Qué es lo que sucede aquí?
―Misao, ayúdame ―pidió su hermano. Y ella no perdió tiempo. Se abalanzó hacia Damon y arañó su rostro, arrojándolo al suelo. Él se la quitó de encima, arrojándola lejos. En ese momento aparecieron Elijah, Emmeline, Katherine e Isabella. Ellos intentaron atraparla pero ella fue mucho más rápida y luego de sacarse de encima a Katherine luego de aventarla hacia un árbol, comenzó a correr… para ser atrapada por Klaus.
―¿Ibas a algún lado, cariño? ―preguntó con perversa diversión―. Siento interponerme en tu camino pero no quería perderme la diversión. Elijah ―llamó antes de arrojar al demonio a los brazos de su hermano.
El Original tomó a Misao por el cuello y la mantuvo en un agarre apretado a la vez que Emmeline, luego de mirar en la dirección de Niklaus, tomaba una rama larga y comenzaba a trazar con ella un círculo en el suelo, encerrándose a ella mismo junto con Shinichi, Misao y Elijah.
―¿Qué pretendes hacer? ―preguntó Shinichi mientras la observaba. Él la recordaba, hacía mil años atrás la había conocido―. No puedes matarnos. Los demonios no podemos morir.
―Lo sé ―contestó ella sin siquiera mirarlo―. Pero puedo sacarlos de la tierra; enviarlos a sus dimensiones.
―No, no puedes ―siseó Misao, mirándola con ojos ardientes―. Para eso se requiere un sacrificio.
―¿De qué está hablando? ―preguntó Bella y miró a Emmeline―. ¿De qué sacrificio?
―No se los ha dicho ―sentenció Shinichi con una expresión beligerante en el rostro. Misao rió, recuperando la compostura―. Para devolvernos a nuestra dimensión, se necesita mucho poder. Demasiado. Y para eso se requiere un sacrificio por demonio.
Elijah alzó la mirada con sorpresa.
―¿Emmeline? ―preguntó.
―No te preocupes, Elijah ―respondió la bruja Original―. Tengo todo cubierto.
Con un ademán de su mano, Elijah salió volando del círculo para caer a los pies de Katherine.
―Incendia ―el círculo se levantó en llamas, rodeando a los demonios y a Emmeline.
―¡No podrás hacerlo! ―siseó Shinichi―. Sólo te llevarás a uno de nosotros y el que quede aquí hará de sus vidas ―apuntó con la barbilla a los demás vampiros― un infierno.
―No si puedo evitarlo ―negó Emmeline.
―¡Emmeline! ―gritó Klaus.
La bruja Original lo miró con lágrimas en los ojos.
―Perdóname otra vez, amor mío ―murmuró antes de volver a clavar su mirada en los demonios―. Tolle de terra et eruere reddita viribus orbem. Tueri homines ab sui. Tolle de terra et eruere reddita viribus orbem. Tueri homines ab sui.
―¡Emmeline! ―volvió a gritar Klaus con el rostro surcado de miedo.
―¿Qué es lo que sucede? ―preguntó Damon mientras observaba e espectáculo.
―Se está sacrificando ―murmuró Bella con horror―. Ella morirá.
Klaus no podía dejar de ver y al mismo tiempo no quería hacerlo. Aquello no tenía por qué estar sucediendo. Emmeline debía estar dormida dentro de su ataúd, durmiendo el sueño eterno. ¿Por qué alguna otra razón él la había retenido de aquel injusto modo sino para que nunca lo abandonara?
Y ahora ella estaba haciendo justamente eso. Se le escurría entre los dedos como el agua.
―Tolle de terra et eruere reddita viribus orbem. Tueri homines ab sui ―el fuego se hizo más intenso.
Klaus se volvió con lentitud hacia Elijah, quien ya tenía su mirada en él.
―Niklaus…
―Despierta a los demás, hermano. Y permanezcan unidos como una familia. Siempre y para siempre.
Una solitaria lágrima cayó por la mejilla de Elijah.
―Siempre y para siempre ―repitió él con la voz quebrada.
Klaus volvió su mirada hacia el círculo de fuego, el cual ya parecía sofocante, y comenzó a caminar para luego correr y adentrarse a él. Para estar con la única mujer que de verdad había amado nunca. En ese mismo momento Klaus volvió a convertirse en Nik.
Y luego todo explotó.
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―… se ama con la vida; sin miedo y sin medida. Se ama a cielo abierto, de frente y sin complejos. Se ama hasta con rabia como si fuera un karma. Así que si alguien algún día te dice que te ama tanto como yo lo he hecho, ten cuidado porque pueden mentir. No volverás a verme. Y prometo que vaya a dónde quiera que vaya, estaré bien. Pero recuerda esto y grábatelo muy bien en la mente, amor mío: el amor, pese a todo, es celestial. Se hacen sacrificios como el que yo he hecho por tu bien; te herí en lo más profundo y, a pesar de haber tratado de ayudarte, fui recompensada con tu odio.
»―Se ama sin pensarlo porque el amor es celestial, Niklaus. Y tú puedes ser el ser sobrenatural más poderoso que alguna vez haya existido pero después de tantos años tú ya no posees alas para amar.
[N. de A]: Klaus ha encontrado su redención junto con Emmeline. Una amiga (casi hermana) me ha dicho que es muy… ¿shakespiriano? de mi parte este final. Pero no siendo una seguidora de Shakespeare de ningún modo, no sé si tomar esto como un cumplido. En fin…
Este capítulo ha sido inspirado por la canción Celestial de RBD. Si hay alguna falta de ortografía les ruego me disculpen. Y ya tocamos el final de esta historia; el próximo capítulo será el último antes del Epílogo así que espero leer sus opiniones al respecto.
Les recuerdo que pueden votar a ~Después de ti hay mucho~ en los Intertwined Eternity Awards como FAVORITE ROMANCE STORY. Cualquiera puede hacerlo; no es necesario pertenecer a FF. El link se encuentra en mi perfil.
Muchas gracias a: Lyz, IssaSwanCullen, vanne, M, Alexa Petrova, chovitap, Yolanda, allyley, Yamii Salvatore, Bella-swan11 y Fabiola por sus Reviews en el capítulo anterior.
¡Que tengan una feliz Navidad junto sus seres queridos!
¿Review navideño?
