hello ke tal? disfruteeen

recuerden de ke nada me pertenece

Capítulo 29

Ella no acostumbraba a pedir consejos, porque según su experiencia solían ser difíciles de digerir, pero aquel sueño la había destrozado.

A lo largo del día había estado a punto de soltar le todo a Edward una docena de veces. Sabía que podía contar con él y que su amistad era tan auténtica y sólida como sus lazos de sangre, pero tuvo que admitir que necesitaba un hombro de mujer. Rosalie y Bella no servían. La conexión era demasiado estrecha.

Pero había una persona que estaba ligada a to dos ellos y con quien siempre se podía contar para que dijera lo que pensaba, quisieras escucharlo o no. Fue a ver a Lulú.

Esperó lo suficiente como para que hubiera podido llegar a casa desde la librería, pero no tanto como para que se instalara demasiado cómodamente. Después de atravesar el césped artificial, tuvo que hacer un esfuerzo para que sus ojos se acostumbraran a los violentos colores que Lulú había elegido para pintar su casa; llamó a la puerta trasera y se felicitó por el buen cálculo de tiempo que había hecho.

Lulú se había cambiado la ropa de trabajo por un jersey en el que se leía: «El café, el chocolate, los hombres... es mejor que sean ricos».

Llevaba una botella de vino en la mano, calzaba unas usadas zapatillas rojas y mostraba el aire ligera mente irritado de alguien a quien se ha interrumpido.

—¿Qué te ocurre? —le preguntó Lulú.

No era precisamente una bienvenida calurosa, pero se trataba de Lulú.

—¿Tienes un momento? —preguntó Alice.

—Supongo que sí —contestó Lulú dándose la vuelta y dirigiéndose a la encimera para coger el sacacorchos—. ¿Quieres un poco de esto?

—No me importaría.

—¡Menos mal que no me he encendido un porro! —exclamó Lulú.

Alice se estremeció.

—¡Maldita sea, Lulú!

Lulú dejó escapar una risa aguda y destapó el corcho.

—Estaba bromeando. Siempre consigo pillarte. No he dado una calada en... veintiséis años —suspiró con nostalgia—. Tu padre fue el primero y el último que me arrestó. Me confiscó mi preciosa planta y toda la cosecha. Me dijo que era consciente de que yo podía conseguir más si quería, o bien seguir trabajando para la abuela de Rosalie y cuidar de ella; que pensaba que yo tendría el suficiente sentido común como para saber qué me convenía más. Siempre me gustó tu padre.

—Es una historia conmovedora, Lulú. Me has dejado sin habla.

Lulú sirvió el vino en dos copas y se sentó poniendo los pies en una de las sillas de la cocina.

—¿Qué te ha traído hasta mi puerta, ayudante?

—¿Podemos empezar por una conversación intrascendente para preparar el terreno?

—De acuerdo —Lulú dio un trago, saborean do el final de un día de trabajo—. ¿Qué tal tu vida sexual?

—Eso es una parte del terreno que quiero ir preparando.

—Nunca pensé que llegaría el día en que Alice, la Lanzada, viniera a llamar a mi puerta para tener una charla sobre sexo...

Antes de que terminara, Alice se sintió violenta.

—¡Madre mía! Lu, ya nadie me llama así.

—Yo sí —dijo Lulú sonriendo abiertamente—. Siempre he admirado tu forma de encararte directamente con las cosas. ¿Tienes problemas con un hombre, muñeca?

—Algo así. Pero...

—Un hombre guapo. Un doctor con «d» de delicioso —Lulú se relamió—. No es tu tipo habitual de hombre, por supuesto. Es cauteloso y atento y un tanto dulce: no de los que pueden dar grima, sino de los agradables. Si yo tuviera treinta años menos...

—Sí, sí, ya sé que tienes tu propia opinión de él. —Enfurruñada, Alice apoyó la barbilla en los puños.

—No te hagas la sahúmela conmigo. En cual quier caso, me alegra ver que has comprendido que el cerebro puede ser sexy. Veamos, ¿qué tal se ha portado en la cama?

—No hemos llegado hasta ahí.

Esta declaración, más que sorprenderla, con firmaba las recientes observaciones de Lulú. Dejó la copa y frunció los labios.

—Me lo imaginaba, y eso me dice algo: te da miedo.

—No me da miedo. —Aquel tipo de afirmaciones siempre provocaban que Alice diera marcha atrás, sobre todo cuando eran ciertas—. Lo único que hago es ser prudente y tomarme mi tiempo. Es un poco... complicado.

Lulú colocó las yemas de los dedos de tal forma que parecían el tejado de una catedral.

—Aquí está la sabiduría que proporciona la edad, pequeño saltamontes. —Las palabras de Lulú provocaron que en el rostro de Alice se dibujara, a su pesar, una amplia sonrisa.

—¿Quién es ahora la sabionda?

—Cállate y escucha. Esto dice la sabiduría: el sexo es mejor cuando es complicado.

—¿Por qué?

—Cuando seas capaz, de arrancar las arrugas de mi mano, sabrás tú misma la respuesta.

—Me gusta de verdad, me gusta realmente.

—¿Qué hay de malo en eso?

—Nada. Sólo que quizá desearía haber llegado más lejos, así de repente, y entonces no habría tantos nervios, preguntas, tensiones; parece todo tan...

—... importante.

Alice dejó escapar el aliento de los pulmones a toda velocidad.

—Sí, eso es, importante, y lo que es peor, creo que él lo sabe. Si es así, significa que cuando llegue el momento puede que yo realmente no esté a la altura, ya sabes.

Lulú se limitó a dar un sorbo y a esperar.

—Y todo esto suena verdaderamente estúpido, ¿verdad? Está bien, creo que ya lo he entendido —Alice asintió con una decisión que causaba sorpresa.

—Hay más.

—Sí. Rosalie le va a dejar asistir a un ritual el viernes —soltó Alice— y si Rosalie participa, Bella también. Lo va a hacer sólo porque ayer estaba alterada. Fue la cueva, ya sabes, la cueva... Ella lo lió todo y no importa lo rápido que consiguiera desenredar las cosas, porque sé que sigue alterada. Lo está haciendo sólo por demostrar que puede manejarlo todo.

—Puede apañárselas —dijo Lulú con suavidad—. Si todos estos años atrás tú no te hubieras separado de ella, sabrías que es capaz de manejar cualquier situación.

—Yo no...

—Ya pasó. Es más importante lo que vas a hacer ahora.

—No sé qué hacer, ése es el problema.

—¿Pretendes que yo te lo diga?

Alice tomó su copa.

—Creo que lo que quería es saber qué te parecía, qué piensas. Estoy hecha un lío, Lu. Está volviendo a mí. ¡Mierda! No sé cómo explicarlo. Quiero que se aleje, le obligué a largarse. Ahora es como si todo estuviera lleno de pequeños agujeros y no los pudiera tapar.

—Nunca te resultó fácil dar tu brazo a torcer. Las cosas a veces no son cómodas.

—Quizá me preocupaba sentirme demasiado a gusto. Yo no tengo ni el control de Rosalie, ni soy compasiva como Bella. Yo no soy así.

Lulú pensó en los círculos. Siempre aparecían.

—No, tú eres pasional y tienes un sentido innato del bien y del mal, y necesitas que eso se respete. Por eso forman el círculo las tres, Alice, cada una aporta lo mejor de sí misma.

—O lo peor. —Ése era su miedo, su terror—. Así fue como se hundió hace trescientos años, si recuerdas.

—No puedes cambiar lo que ocurrió, pero sí lo que sucederá. Puedes evitar enfrentarte a ambas cosas. Me parece que hace tiempo que piensas que ya te has escondido lo suficiente.

—Nunca lo he considerado como una ocultación. Yo no soy una cobarde. Incluso después de lo ocurrido con James pude recobrarme y mantener las cosas como yo quería. Pero con Jasper se me va de las manos.

—O sea que lo que te preocupa es que si estás con él, no vas a ser capaz de recuperar el control, no sobre lo que eres, sino sobre lo que sientes.

—Más o menos.

—Y entonces estás intentándolo con rodeos —Lulú dejó escapar un suspiro de enfado y sacudió la cabeza—. Vas a preocuparte, inquietarte y demás por cómo deberían ser las cosas, en lugar de dejar de dar vueltas y averiguar cómo son realmente.

—No quiero hacer daño a la gente que me importa.

—A veces es peor no hacer nada. La vida no da garantías, lo cual está bien, porque la mayoría de las garantías son una mierda.

—Bueno, si lo ves así. —No existía nada ni nadie como Lulú, pensó Alice, para despejar las du das—. Supongo que hasta ahora he estado a punto de hacer algo, y no hacerlo me está volviendo loca, y estúpida —añadió, como si se lo estuviera con tando a otras personas.

—Entonces, ¿vas a dar el último paso?

Alice tamborileó sobre la mesa y después suspiró.

—Te puedo decir que voy a dar un paso y ver qué ocurre después. ¿Puedo llamar por teléfono?

—¿Para qué?

—Necesito encargar una pizza.


ooohh ke pasara ahora? jeje

dejenme un review y actualizo

byyee