Pov Draco

Mire por última vez la carta ya doblada en un sobre azul que Luna me proporcionó. ¿Sería mejor romperla?

Era la segunda vez que me abría a Granger y no sabía si su respuesta me favorecería, esto me dejaba indefenso ante ella.

No hubo necesidad de pensarlo más, en cuanto estuvo lista Lovegood la arrancó de mis manos y contacto a Hannah Abbott la nueva novia del lerdo de Longbottom.

Eche un vistazo al exterior, la noche había llegado, el final de un Lunes tormentoso, aún faltaban 4 días para que Longbottom viniera con la respuesta, gire la cabeza al vejestorio de cama que Rolf y Luna me habían proporcionado en donde ahora dormía profundamente Nott.

No supe porque regreso, creo que ni siquiera se fue, le dije que perdería su empleo en el ministerio pero no pareció importarle, espero a que terminara de bañarme y se quedó conmigo todo el día, fumando esos asquerosos cigarros muggles que solo Merlin sabía de donde sacaba.

No intercambiamos muchas palabras, el redacto las instrucciones del "Velo Negro" mientras yo me comía el coco tratando de sonar real o al menos necesitado. Ya no me importaba si Hermione creía que estaba rogándole, eso quedaba más que claro desde el principio ahora solo necesitaba una respuesta aunque claro,si fuera negativa yo seguiría tras de ella esperando a que saliera para arrebatarla de los brazos de Weasley, esperaba que eso también quedará claro en la carta.

—Te gusto Malfoy?— mascullo con voz adormilada el bello durmiente

—Hace rato que no me echo un buen polvo, podríamos pedirle prestado a Lovegood un vestido, maquillaje y listo!— respondí irónico para recibir una muestra de asco de mi antiguo compinche de fechorías

—La abstinencia es lo que te llevo a la locura maldito rubio!

—Y tú? Follas seguido?— pregunté sin interés genuino, subiendo mi pie lo suficiente para aventar a Nott hasta la pared dejando un espacio donde rápidamente me recosté

—Claro!— extendió sus manos mostrandomelas —Con Dorotea y Dominique— dijo sacudiendo las en forma de felación

—Jajajajaja— reí sincero —bueno creo que los ex-mortifagos pasamos de novedad sexual — cruce los brazos detrás de mi nuca y él se levantó al fin, acomodándose la camisa y el cabello

—Me voy— informo

—Quiero ver eso!, Según tengo entendido en tu departamento no hay chimenea y estás demasiado lejos para aparecer, quédate aquí!— órdene arrojándole una almohada

—Ya descanse lo suficiente, me iré caminando— cogió su saco y sombrero

—ya imagino los titulares del profeta, ex-mortifago e Inefable amanece congelado bajo metros de nieve, el muy imbecil se fue caminando después de la tormenta

—propones que duerma en el suelo? O acaso te sientes tan solo que esperas dormir conmigo de cucharita?

—Propongo que busques a Luna y le pidas un saco para dormir, regreses y me cuentes algún sucio secreto de las personas con las que trabajas— sugerí

—Adios Malfoy!— de un bufido Nott salió dejándome nuevamente con mi transtornada mente que me jugó sucio a los pocos minutos, cuando sentí junto a mi a una persona, abrí los ojos para ver la alucinación de Diane Carter pintandose los labios tal y como siempre lo hacía cuando terminaba de revolcarse conmigo.

—Diane...nena porque tan triste?— me decidí por interactuar con mi fantasía psicótica

—Potter...

—que te hizo esta vez?

Pov Theo

Luna entro varias veces al cuarto de Malfoy, hablo poco cada vez pero siempre me miraba, me taladraba con sus ojos azul océano sin importarle si Draco se daba cuenta o no.

Debía ignorarla o cometer una estupidez, opte por lo primero. Me recosté en la cama y cerré los ojos con la plena intención de dormir pero no lo logré.

Regresé de nuevo a su maldito recuerdo mientras escuchaba el lápiz de Malfoy chocar contra el pergamino.

Ahí estaba yo, joven y tonto frente al espejo de nuestro dormitorio el cual compartía con Draco y Zabinni, Malfoy ya había llegado y dormía profundamente, me quite la ropa con resignación de saber que al día siguiente perderían el olor a flores de Luna, la chica Ravenclaw con la que acababa de perder mi virginidad quitando la de ella de paso.

Las cosas había sucedido tan rápido que no me dio tiempo de pensar en las consecuencias que me atraería todo eso.

Me sentía libre, había tomado a la rubia tan frágil entre mis brazos, el baile se había convertido en un abrazo fuerte cargado de una emoción desconocida para mi, sus suaves manos me recorrieron el rostro secándome las lágrimas que me habían salido de la nada, llore sobre su cabeza mojándole su hermoso cabello rubio pero ella no se alejó, me abrazó con dulzura hasta que me cansé de sufrir, su rostro afable me llevo al atrevimiento, acune su cara en mis manos torpes y lleve mis labios a los suyos.

Su primer beso, el doceavo para mi pero el más especial, no sentía urgencia, no quería morderle la carne de la boca, deseaba grabarmela con la lengua, saboree cada rincón de su boca hasta que ella aprendió la técnica e hizo lo mismo, el calor incremento, me deshice del saco y ella se quitó el velo transparente que llevaba a los hombros, me quedaba tan pequeña que con facilidad la tomé por la cintura y entrando torpemente al aula de enseñanza muggle, la senté sobre el escritorio tirando al paso lo que había sobre el, así podía tenerla a mi altura, abrió sus piernas y me coloque en el centro de su cuerpo para seguirla besando, todo era tan sutil e irreal que por un momento me pregunté si estaba soñando.

Ella no opuso ninguna resistencia cuando deslice mis manos por sus muslos tibios, no retrocedió cuando sintió mis dedos nerviosos moviendo su ropa interior, solo me miraba expectante, con los ojos más brillosos y las mejillas encendidas a su máxima expresión.

—Yo nunca...— susurro cuando escucho mi cremallera bajar, me quedé paralizado un segundo, había olvidado por completo que era menor que yo, una estudiosa Ravenclaw de tercer año y no una experimentada Slytherin de mi grado

—Yo...debo irme— retrocedí pero no lo suficiente, sus delgados brazos se enredaron en mi espalda impidiéndole escapar

—Me harás daño?— pregunto con sus pupilas temblorosas

—que? No! No te haría daño nunca!— respondí molesto ante su pregunta, había batallado los años que llevaba vivo para jamás lastimar a nadie como lo hacía mi padre, ella no tenía nada que temer conmigo

—Entonces...continua— pidió con su vocecita infantil.

Lo hice, continúe, me deshice de gran parte de mi ropa y de la de ella por completo, mis ojos adolescentes no daban crédito a lo que veía, estaba seguro que aquella chica escuálida de pequeños pechos y piel lechosa era una ninfa virginal que yo, un simple mortal estaba a punto de probar.

Por eso me veía al espejo cuando llegue al dormitorio, no daba crédito a lo que había sucedido, no podía ser verdad. Mire a Malfoy roncando tranquilamente y escuche los pasos de Zabbini trastabillando para entrar y sonreí, me sentía el ser más dichoso del planeta, Zabbini y Malfoy podían tener a sus pies a las chicas mas deseadas de todo Hogwarts pero yo, Theo Nott un pobre diablo, hijo del Agustus Nott el hombre más nefasto del mundo había conseguido tocar el cielo a través de la Luna...

Oh eso crei.

Al día siguiente una parte del infierno me cobró mi azaña impura.

Busque a Luna Lovegood por todos lados, pregunté en cada salón, espere fuera de la sala común de Ravenclaw sin importarme lo raro que parecía o los chismes que provocaría por ello, solo quería verla, hablar con ella de lo que había pasado, asegurarle que me tenía a sus pies sin importar nuestra corta edad pero jamás la encontré.

Dos semanas, dos semanas de preguntar por ella, de buscarla en los lugares menos inesperados para que de la nada apareciera con un enorme sombrero de León animando el partido de quidditch junto a Lee Jordan.

Mi corazón brinco tanto que me desestabilice de la escoba cayendo varios metros en picada, lo último que escuche antes de estrellarme fue su voz: —Theo Nott de Slytherin se a estampado cual Erumpet en celo!

Al despertar quise salir corriendo de la enfermería pero me había partido la pierna y una muñeca, Madame Pomfrey tuvo que dejarme en "knock out" para que no siguiera forcejeando, nadie entendía que me ocurría hasta que un poco antes de que acabará la hora de visitas apareció. Luna Lovegood de 3er año en Ravenclaw, alisaba las cobijas del camastro donde yo estaba.

—Donde estuviste! Te busque por semanas!— grite molesto

—Ssshhh! Hay más personas heridas— guío mi vista a otros dos estudiantes que reposaban en camas frente a mi

—Donde estuviste?— repetí modulando mi voz

—Me perdí— soltó ligeramente

—Que?

—Me perdí, fui a alimentar a los thestrals y al perseguir una cría, me perdí en el bosque, un grupo muy amable de centauros me alimentaron un par de días y me trajeron de vuelta

—Un par de días? No Luna— pestañeé nervioso— no te vi en semanas!

—bueno eso fue porque me oculte de ti

—Porque!?— volví a alzar la voz

—Después de desaparecer mi padre tuvo que venir, le conté sobre el baile y...— La hermosa chica agachó la cabeza con pena, era la primera vez que la veía apenada

—Luna?

—Creo que...volver a hablarnos por nuestros apellidos— dijo intranquila levantándose

—Que? Espera no, si tú padre se enteró yo puedo hablar con el, mi familia es reconocida y— no pude terminar, del rostro angelical de Luna se desprendió una expresión de resentimiento

—No, gracias Nott...es mejor dejar las cosas así

No supe que me dolía más, si los huesos reacomodandose o su fría despedida.

Le rogue hasta el último día de clases, no recibía respuesta, no me miraba, no se molestaba, incluso cuando la llegue a tomar con fuerza, lo último y único que recibí fue: no quiero estar con alguien como tú, aléjate por favor Nott.

¿Alguien como yo?

Tarde mucho en entender a que se refería.