Hola de nuevo!

Muchas gracias por seguir la historia y a los que comentan también :)

Me gustaría señalar que del episodio de hoy, es de donde salió la inspiración para la portada de la historia. Tal vez después la cambie, pero por ahora se quedará así.

Realmente tenía ganas de que la historia llegara ya a éste punto tan importante. Ojalá les guste mucho y que les ayude a ir aclarando dudas.

Nos leemos el domingo!

Capítulo 29: Capitán ANBU.

El viento soplaba fuertemente, logrando mover las copas de los árboles y con ello arrastrar los olores de la comida hasta lugares muy lejanos. Era tan sorprendente como era que el destino se las ingeniaba para hacerle malas pasadas, mira que lograr que el olor de los puestos de yakitori llegara hasta los campos de entrenamiento, y más aún, hasta la copa de los grandes árboles del bosque.

O tal vez solo se debiera a su buen olfato, lo cual sonaba más razonable; Quizá era un poco de ambas. En fin, que fuera por la razón que fuera era muy inoportuno ahora que tenía hambre y se encontraba escondido entre las ramas de los más grandes y frondosos árboles del campo de entrenamientos más alejado de la villa.

La Hokage lo buscaba desde la mañana, y a diferencia de otra veces que le podía dar largas y más largas ciertamente era que ahora ya había agotado la poca paciencia de la mujer; La cual cabe decir fue bastante, considerando que le otorgara ya casi hará un año desde que regresara a la aldea.

Desde aquel lejano día en el despacho de la Hokage apenas pusiera un pie dentro, ella le había dejado más que claras sus intenciones de retirarse ya en un corto plazo; Y que por una razón u otra se había ido alargando hasta el día de hoy. Pero como no hay plazo que no se cumpla, había llegado el temido día de darle el veredicto de su decisión.

Aunque ciertamente no se le podía llamar elección a algo que ya ha sido previamente decidido, y eso era lo que lo tenía tan consternado desde entonces. Pues si ella le habló en su momento de ello no era con el propósito de preguntarle su opinión, no; Eso era una mera formalidad y cabía más en la categoría de un aviso.

Ahhh…- suspiró con pesadez, desde la rama del árbol.

No entendía el porqué de tanta insistencia, si ya más de tres veces le había expresado su deseo respecto a ese tema; Era obvio que él ya sabía que no aceptaría un no por respuesta, pero sinceramente creyó que por el simple hecho de que Naruto ya se encontrara en sus entrenamientos para Hokage, eso significaba que ya estaría listo para asumir el cargo. Y cuan equivocado estaba.

Sin importar todos y cada uno de los argumentos que preparó para la ocasión, nada le había hecho cambiar de opinión. Le habló de Naruto, de Shikamaru, incluso tan desesperado estaba que recomendó a Shizune, nada funcionó; Ahora resultaba que todos estaban muy ocupados y no podían.

Resultaba que aunque Shikamaru era un buen prospecto, pero carecía del entusiasmo necesario para tal labor; Sin hablar de que tampoco era que tuviese tanto tiempo, sus dos hijos, su mujer y el tercer niño o niña que venía en camino le daban mucho en que ocupar su tiempo. Además él era el encargado de cuidar las relaciones con las otras naciones (en especial con Suna), y viajaba mucho por tal motivo.

Además es más holgazán que yo.

Naruto le argumentó que debido a su repentina paternidad deseaba por el momento enfocarse en ello, estar con su familia y así evitar repetir lo de sus padres; Nunca se espero eso de él, que con tanto fervor y ansias esperaba el momento de ser nombrado. Entendía perfectamente cada una de sus razones, pero…

Y Shizune, bueno; Ella solo había sido su vía de escape. Aunque ella tenía casi todo lo necesario para un Hokage, solo era del tipo administrativo, si alguna vez había tenido enfrentamientos en el campo de batalla, todos ellos acabarían con su puesto al lado del Hokage; Y sin duda ya había servido por muchos años a tal propósito, se merecía un descanso.

Y más ahora que tiene a Yamato de pretendiente- recordó con gracia.

Necesitaba una escapatoria, y pronto. Ya no tenía más tiempo para seguirle dando la vuelta a todas las peticiones de Tsunade; Si ya tres veces que logró escapar parecían ser bastante suerte, otra más ya no sería posible.

La primera cuando de alguna manera extraña Danzo llegó a salvarle, sin la más mínima intención de hacerlo (claro estaba), pero lo hiso justo a tiempo; Ahora mismo se preguntaba qué hubiera cambiado si él hubiese aceptado y luchado por el cargo en ese momento. Y aún lo hacía.

La segunda terminando la cuarta guerra ninja; Esa fue incluso más difícil que la anterior, pero argumentando necesitar tiempo para curar sus heridas por la muerte de Sasuke, Tsunade-Sama se había visto con un poco más de compresión y le dejó marchar; Claro que con la promesa de retomar aquel asunto en cuanto regresara de su "intercambio".

Y eso no había sido del todo mentira, la muerte de Sasuke si le afectó en gran medida; Aún hasta el mismo final del Uchiha, nunca perdió una mínima y casi imperceptible esperanza de verle de vuelta; Y que no compartiera su sentir con sus otros dos alumnos ya era otra cosa, y sus razones tenía.

Aunque lo que realmente le trastornó, y le llevó a la impulsiva y repentina decisión de marcharse fue otra cosa. La supuesta muerte de Naruto y Sasuke en batalla fue el incentivo, el detonador, para lograr lo que hasta entonces parecía imposible; Y juró que ya nunca en la vida tendría otra oportunidad.

Por ello se dejó llevar, consumido en la tristeza, la impotencia, la desesperación, de no poder haber hecho nada para impedirlo. O al menos eso creía en ese momento, los creía muertos a ambos, y con ellos todas sus esperanzas.

Fue por ello que al mirar a Sakura en aquel estado, no pudo sino recordar a todas y cada una de las personas a las que no logró salvar; Una larga lista de pérdidas y fracasos, a la cual se añadían dos de sus discípulos.

Perdió la cabeza ante los ojos verdes de ella, que le culpaban y reprochaban por todas y cada una de las muertes. ¿Qué se supone que hiciera o pensara si ella le decía que no quería que la cuidara?, porque Sakura también le reprochó que la salvara en aquella ocasión que dio comienzo a todo esto.

¿Se había equivocado en salvarla?...

¿Y si todo para lo que él estaba allí, era para dar muerte a las personas?...

Para ver morir frente a sus ojos a todos y cada uno de sus seres amados, lo único que le daba sentido a su vida. Por que cuando supo que Sakura sería todo lo que le quedaría luchó con todas sus fuerzas para no perderla, aquella noche que ella evocaba con tanto dolor y rencor para él fue tan diferente.

Él también se sentía terriblemente mal…

Él también sufría…

Él también guardó esperanza y la dejó morir entre sus brazos.

Porque cuando ella fuera lo único de sus preciados tesoros que aguardara por él,

Se forzó a hacerlo,

A no darse por vencido aunque se estuviese volviendo loco por el dolor.

Se obligó a sí mismo a pensar, a correr, a ayudar, a consolar;

Lo que nunca se imaginó era que ella se compadeciera de su pobre y podrida alma,

Y que en un gesto de empatía, de cariño,

Otro tanto de culpa y muy probablemente de lástima también

Ella se destapara frente a él,

Buscando qué exactamente tal vez nunca lo sabría,

Pero si lo necesitaba él estaría allí por ella,

Para ella.

Tanto la quería, tanto deseaba cuidarla y no verla morir también,

Que se entregó sin reparo alguno,

Se dejó ver tal cual era,

Dejó de ocultarse tal solo por un momento para compartir con ella…

Solo hasta entonces lo supo, cuando fue tarde. Él la amaba.

¿Cuándo pasó?

¿Qué cambió? No lo sabía.

Lo que si sabía, era cuando fue que se percató de aquello. Ya que ello no podía ser interpretado de otra manera, no podía negar algo tan evidente; Ni con toda su lógica, ni con toda la introspección del mundo, y es que no hiso falta. El mensaje era contundente, sin dar margen a equivocaciones.

= Flash Back =

El cuerpo le pasaba como hace tanto tiempo no; Apenas recuperaba la respiración, como si hubiese estado mucho tiempo bajo el agua; Cada unos de sus músculos le picaban, un hormigueo extraño circulaba particularmente en su pecho y en su cara como si recién corriera por mucho tiempo sin parar; Su estomago se sentía vacío, como si llevara días sin comer; Su garganta tan seca como si no probase agua por ya mucho tiempo; Su corazón latía con tanta fuerza y tan deprisa que juró se le saldría de un momento a otro; Y su cerebro le palpitaba tanto o más fuerte que el corazón, como si no hubiese dormido en días.

Y aún así, el olor de la primavera llegando, el distintivo aroma de los cerezos embriagándole por completo le era suficiente para resistir; Para soportar el sueño de semanas, y el hambre de no haber comido en casi una semana; La sed desde hace algunos tres o cuatro días; Aguantar el dolor de sus heridas aún abiertas y bañadas en sudor y lodo; Y aún así seguir consciente.

Realmente nada de eso le importaba si podía quedarse con ella por un poco más de tiempo, así, abrazados en el frío suelo de una vieja cabaña; Después de todo llevaban días así.

Sakura dormía plácidamente sobre el pecho de él, mientras era abrazada y cobijada con una capa para invierno medio quemada, muy enlodada, y llena de sangre. Eso era todo lo que él había podido acercar a ellos para taparla un poco por las noches frías; Poco después de eso su cuerpo dejó de responderle, se encontraba muy maltrecho incluso para pararse, y hasta que Sakura no despertara no podría hacer nada más.

Ahora, tampoco era que le incomodara demasiado estar así con ella; Después de todo solo estaban completamente desnudos, sucios de más sangre y lodo, hambrientos, sedientos, heridos, y completamente perdidos.

Si, perdidos y heridos en más de una forma. Porque después de aquel acto aparentemente impulsivo por parte de ambos, su hambre y sed del uno por el otro se habían saciado.

No estaba seguro de cuanto tiempo estuvieron "así"; en ese estado constante de placer y consuelo mutuo. Al principio fue algo demasiado rudo, muy demandante y hasta apresurado; Aún tenía los arañazos que Sakura le había hecho en brazos y espalda.

No recordaba del todo la primera vez que lo hicieron, pero recordaba que en cuanto dieron por acabado el acto respiraron en silencio por unos minutos, con los ojos cerrados, cada quién concentrado en sus pensamientos (o al menos él lo hacía); Y pasado ese corto tiempo sintió como le miraban insistentemente, una mano acariciando su pecho y unos labios besando su cuello intermitentemente.

Entonces se decidió en abrir los ojos, lo que se encontró terminó por darle peso a sus pensamientos anteriores. Sakura le miraba con suplica, tristeza y un suave sonrojo en sus mejillas; Como un cachorro hambriento al que se le presenta en frente un trozo de carne.

Él se encontraba muy confundido en ese preciso momento, no estaba seguro de que decir, o si debiera decir algo. El hecho era que ella le miraba con tal intensidad y seguridad en su mirada, con un brillo especial en los ojos que él mismo reconoció como lo que también buscó durante tanto tiempo; De algún modo ella le recordaba a sí mismo en ese instante.

Se sentía tan cálido y tranquilo estando así; sin hablar, sin moverse, y con Sakura dormida entre sus brazos, que sinceramente nunca se detuvo a pensar en que pasaría cuando ella despertara. Ahora se detenía un poco a pensar, no deseaba estropear el momento eligiendo mal sus palabras; Por eso le gustaban más los silencios.

No sabía qué cara tendría él ahora mismo, pero si en algo ya estaba más que claro, era en que ya no portaba su máscara; aunque aunado al hecho de estar desnudo no es que importara mucho ya. Tal vez por eso fuera que le mirara así, como esperando algo de él.

Sin decir nada ella se acercó muy lentamente y terminó por subir su cuerpo en él, sentada justo en esa parte tan sensible de él. Kakashi no entendía muy bien la razón de aquel acto, pero con Sakura en ese preciso lugar tampoco podía pensar muy bien, así que mejor se concentró en sentirla.

Sin poder o querer evitarlo sus manos la tomaron de las caderas, y ella reaccionó a ese gesto dejando caer su cuerpo completo sobre él; Posicionando solo sus manos entre ellos para que sus senos no quedaran aplastados por completo entre ellos. Y sí, aún lo miraba de esa forma tan extraña, era, como si le estuviese pidiendo permiso para hacerlo.

No era que él quisiese hacerse del rogar, así que simplemente acarició su espalda; otorgándole el permiso a dicha petición muda, y acto seguido sellaron sus labios en un beso un poco menos agresivo que antes, pero con igual deseo. Al menos eso le pareció a él, que aunque ya se encontraba muy cansado y adolorido, su cuerpo se movía por sí solo, aún deseoso de más.

Y así fue como de nuevo se encontraron haciendo, por un tiempo que le costaba trabajo calcular, y que tampoco es que quisiera hacerlo. En esos momentos solo quería concentrarse en sentir todas las caricias y mimos que le daba, que cerca de la tercera o cuarta vez que se repitió el acto, comenzaba a bajar de intensidad, hasta que ella se quedó dormida.

Por todo ello era que se encontraba así. Sabía o tenía la noción de que habían pasado ya varios días, al menos una semana allí; Pero de lo que no estaba seguro era de cuánto tiempo más podrían aguantar en esas condiciones.

El primer día espero a que llegara la noche, y ver si así Sakura despertaba y los curaba a ambos; pero ya obscurecido y sin nada que pareciese indicar que eso fuera a suceder pronto, optó por taparse con algo que tuviesen a la mano, al menos para pasar la noche. Dadas sus circunstancias, esa tarea que no suponía mucho esfuerzo en condiciones normales le costó más de una hora.

Tenía heridas de cierta gravedad e incapacitación que le imposibilitaban ponerse de pie; Como una pierna y algunas costillas rotas; Su chakra apenas lo suficiente para estar vivo y sumado al peso del cuerpo de Sakura encima no lo hacían muy fácil. De hecho se preguntaba el cómo habían podido aguantar tantos días haciéndolo sin morir en el intento.

Espero luego al segundo día, porque tenía la teoría de que si Sakura no despertaba pronto alguien los iría a buscar. Después de todo ya habían vencido a Kaguya, así que dentro de no mucho tiempo, el árbol también terminaría por morir y liberar de ese eterno sueño a las personas en él; De hecho los Hokages se habían quedado haciendo eso.

Pues llegado el tercer día ni una cosa ni la otra ocurrieron, lo que llegó a preocuparle bastante; Hasta llegó a pensar que tal vez al no encontrarlos en el campo de batalla debieron creer que ya se habían marchado a la aldea. Si bien eso no sería algo raro de suponer la segunda posibilidad le asustaba un tanto más.

¿Y si los creían muertos?

¿Por qué nadie los buscaba?

¿Y si realmente ya lo estaba y todo era un producto de su insana mente?

Porque al ver los cuerpos inertes de sus compañeros de batalla, debieron asumir que ellos también habían muerto en el intento. Y si eso era así, entonces nadie los estaba buscando, lo que suponía que por ende (por el deplorable estado de ambos), los llevaría dentro de poco a su muerte real.

Pasadas las noches dejó de llevar la cuenta de los días, además de que solo podía saber si era de día o de noche por la poca luz que se colaba por las rejillas de una ventana; Esa era toda la luz o el aire de fuera que les llegara. También intentó en repetidas ocasiones despertar a Sakura, temiendo por su salud por un momento al no verla despertar.

El hecho era simplemente que a ella tampoco le quedaba demasiado chakra, al menos parece que no el suficiente para estar consciente. Lo intentó muchas veces, incluso intentó sacarla del trance con su Sharingan, pero ese intento además de fallido solo le había ocasionado empeorar su estado propio.

Luego de pasados más días supo que ella estaría bien, al regalarle un poco de su chakra ella despertaría pronto; Solo era que no había dormido en semanas, tampoco probado bocado o tal vez un poco de agua. Sakura estaba más agotada incluso que él, así que solo debía ser un poco más paciente.

Y sucedió así. La mañana siguiente a que por fin cayera rendido ante el cansancio y perdiera la conciencia, pudo sentir como era devuelto a la realidad; Las manos de ella sanando todas sus heridas lentamente.

Incluso juraría que la escuchó pronunciar su nombre repetidas ocasiones con desesperación. Para cuando al fin pudo abrir los ojos sintió su cálido cuerpo abrazarle con fuerza; Definitivamente ella ya estaba bien.

Sakura.

Y ella le miró con lágrimas en los ojos, entonces él entendió la razón de su llanto.

¿Por qué lo hiso?

¿Ehh?

Justo allí acababa lo que sea que había pasado entre ellos. Eso se temía Kakashi con la pregunta de ella.

Yo…

A penas podía hablar con la garganta tan seca.

Tome.

Lo sentó con cuidado y le ayudó a tomar agua de un pocillo.

Gracias.

Y solo hasta entonces lo pudo notar.

¿Cómo se siente?

Le preguntaba ella con mucha preocupación. Y ya se encontraba completamente vestida. Se miró a sí mismo, él también estaba vestido.

Me… estoy bien, no te preocupes.

He hiso intento por levantarse.

¡No espere!, aún no puede pararse así.

Pero, ya estoy bien ¿no?, me has curado.

Ella le miraba severa, dándole a entender que no era una recomendación, sino una orden.

Si, le he curado, pero sus heridas fueron profundas y aún no cierran bien. Así que tendrá que esperar a mejorar para poder levantarse.

De acuerdo.

A partir de ese momento todo fue de mal en peor.

Fin del Flash Back

Ahora era que entendía todo aquello que Sakura le dijo entonces. Cuando le habló sobre lo importante que era quererse a uno mismo y dejar de buscar complacer a otros por encima de los propios deseos.

Y la realidad era esa, él no quería ser Hokage. Por ello fue que durante todo éste tiempo había buscado evitarlo a toda costa, aplazándolo y dándole largas para no tener que decir que no y parecer un ingrato por todo lo que le habían dado; Simplemente era tan complicado, no deseaba hacerlo, pero tampoco sabía como negarse a hacerlo.

Nadie nunca le preguntó su opinión, o si quiera les importaba. Tal vez ellos esperaban demasiado de él; quizá todo el mundo siempre había esperado demasiado de él.

Kakashi- Sama, ya estamos listos.

Le llamaba un ANBU parado desde el árbol de al lado.

Muy bien entonces. Vayan con precaución.

La tendremos.

Y así un grupo de unos diez ANBUS se inclinaron ante él, saliendo de sus escondites.

No es necesario que hagan esto.

Lo sabemos Kakashi-Sama, pero es nuestra forma de mostrarle respeto a nuestro líder- expresaba otro de ellos.

Ni eso tampoco- negaba con la cabeza- Por favor no me llamen Kakashi-Sama, es muy extraño que mis compañeros me llamen así.

Pero es que usted siempre ha sido nuestro capitán, y ahora además es nuestro líder. ¿Cómo deberíamos llamarle?

Con mi nombre basta. Además no me gustan esas formalidades de "Sama", eso solo es para referirse al Hokage de la aldea o a los mayores; Y yo no soy ni una cosa ni la otra.

Capitán, si me permite dar mi opinión; Creo que hablo por todos cuando digo que para nosotros usted es el Hokage.

Kakashi abrió grandes los ojos. Muy impresionado.

¡Sí!, es verdad.

Así es Kakashi-Sama.

Corroboraban el resto asintiendo con la cabeza.

Pero yo no…

Lo sabemos, usted no va a aceptar el cargo del Hokage. Pero aún si no llegase a serlo…

Kakashi se sentía gratamente sorprendido por sus palabras.

Además, ahora que sabemos que Kenji Haruno es su hijo no creo que Tsunade-Sama lo volviera a recomendar para el puesto- decía el más atrevido de ellos.

Algunos le miraron con reprimenda, lo que logró amedrentarlo.

Sí, eso es verdad. Ya lo había pensado también.

Ellos sabían lo que pasaba por su mente en esos momentos, y trataban en la medida de lo posible de ayudarle.

No nos lo agradezca todavía, aún es muy pronto para cantar victoria.

Lo sé.

Le estaremos informando.

De acuerdo. Mucha suerte.

Les deseo antes de que le dejaran allí parado en la rama del árbol, de nueva cuenta solo, como hace rato.

%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%

Mientras tanto…

Un silencio de muerte fue lo que le siguió a eso, nadie podía creer que la princesa les estuviese dirigiendo la palabra a simples forasteros.

Así que ustedes son los shinobis de la Aldea de la Hoja, que osan hacerme esperar.

Tanto el Sensei como los discípulos estaban congelados en su sitio.

¡Ah…!, no era nuestra intención Aori-Sama. Permítame presentarnos ante usted…

Explicaba velozmente el Sensei, agachando la cabeza justo a sus discípulos; Exceptuando a Eivin, que la miraba molesto con los brazos cruzados.

Hum, ya no importa- desdeñó con la mano, pasándolos de largo- vamos, que ya espere demasiado.

Konohamaru sonreía un tanto nervioso de haber empezado así su misión, y otro tanto por su conflictivo alumno, que no solo no le reverenció, sino que además se mostró abiertamente molesto para con ella.

Ahhh…, esto no tiene buena pinta- se lamentaba el Sensei.

Vamos, camine antes de que se enoje más- apuntaba Yuriko.

Y luego de semejante presentación caminaron hacia la parte trasera del palacio, seguidos en todo momento por los guardias del mismo. Una vez llegados allí, la gran pared de roca se abrió ante sus ojos.

¡Increíble!

¡La pared se abrió!

Admiraban los niños; Aunque ciertamente ni el Sensei ni Kenji lucían sorprendidos o admirados siquiera.

¿A ustedes no les sorprende?- cuestionaba ella.

Ya había escuchado de éste lugar muchas veces antes- explicó con simpleza Kenji, pero al parecer no fue suficiente.

¿Ah sí?, ¿Y cómo podrías tú saber de algo así?- decía un incrédulo Eivin.

Porque lo investigue en la biblioteca.

¿Ahh?- otra vez sus compañeros le miraban raro.

¿A poco sabes leer?- se burlaba el ruidoso, incrédulo.

Claro. Yo si me informo sobre los lugares a los que iré de misión, como todo buen shinobi; a diferencia de ti, que desperdicias el tiempo jugando a los ninjas y tragando en tus tiempos libres.

Konohamaru suspiró pesadamente sabiendo lo que vendría, pues una vez más había picado en un punto sensible a Eivin; Pues tanto él como Yuriko le miraban de forma extraña, ella asustada y él enojado.

Éste es uno de los túneles que usamos siempre para trasladar a la princesa de un lado a otro- explicaba uno de los guardias, interrumpiendo su disputa.

¿Hasta dónde llega éste túnel?- interrogó Konohamaru agradeciendo internamente.

Umm, pues más o menos serían unos 10 kilómetros de frente, pero tiene varias vueltas.

De acuerdo.

A partir de ese punto tendrán que llegar por fuera.

El Sensei parecía serio; pero sus pupilos, ignorantes del peligro, aún miraban para todos lados, contemplando la belleza del palacio y sus jardines.

¿Hay algo más que debamos saber sobre el recorrido?

Si. Intenten salir del túnel antes de que anochezca.

La interrogante pintada en la cara del mayor le incitó a continuar.

Las noches en el desierto son heladas, y en un subterráneo como éste les aseguro que no querrán pasar por él de noche.

Muy bien, gracias. Calcularemos nuestro tiempo.

Buena suerte.

Les deseo el hombre y los guió hacia la entrada, donde la princesa ya les esperaba subida en su cabina. La cabina era levantada por cuatro hombres, que parecían no ser más que simples aldeanos.

Todo el asusto le parecía muy extraño al Kenji desde el principio; pero su Sensei a pesar de la extraña seriedad con la que se lo tomaba, no parecía desconfiar, así que no había razón para sospechar de aquellas personas. Eso era lo que pensaba él.

Sensei- le llamó Eivin.

¿Sí?

¿Porqué ella va montada en una cabina?, ¿Es que no puede caminar como el resto o qué?- decía de nuevo cruzado de brazos.

Um, pues es complicado, pero ella es la princesa.

¿Y eso qué?

Pues que ella tiene una jerarquía mayor a la de nosotros y por ende hay que mostrarle respeto.

Umm… - el alumno revoltoso no parecía contento con sus palabras tan simples.

Pero Sensei, no lo entiendo- intervenía Yuriko, picada por la curiosidad.

¿Qué cosa?

Pues… es que nosotros también somos de la nobleza; Y hasta donde tengo entendido los líderes de las aldeas y sus sequitos no tienen porque reverenciar a sus semejantes de otros países- explicaba con duda.

Sus compañeros también parecían apoyar su pregunta con la mirada.

Veamos… ¿cómo les explico acerca de esto?... - meditaba Konohamaru con la mano en el mentón.

¡No hay nada que explicar acerca de esto!- refunfuñaba, cada vez más molesto.

¡Escucha Eivin!, es un tema importante- le regañaba su compañera.

Bien bien. Creo que para empezar debería hablarles sobre cómo funcionan las cosas a raíz de la cuarta guerra ninja.

Los tres parecían muy interesados, hasta Kenji; Y no era que él no se hubiese devorado ya todos los libros de historia de la biblioteca, pero siempre le interesaba escuchar a los mayores hablar sobre todo aquello que él no conoció.

A penas la guerra terminó, muchas cosas se movieron de lugar; Era algo inminente, dado que la visión de todos los habitantes de la tierra se vio afectada radicalmente por todos los acontecimientos previos.

Caminaban ya por el túnel, y al escuchar el relato, hasta los cargueros parecían interesados.

Por aquel entonces las cinco grandes naciones shinobi se encontraron formando nuevos acuerdos y haciendo constantes juntas alternando entre un país y otro. Aquellas pequeñas aldeas o pueblos que no tenían nada que ver con la guerra se encontraban molestos con los ninjas, que a su juicio habían sido los causantes del cataclismo.

El relató seguía en la cada vez más obscura cueva, mientras Yuriko y Kenji rememoraban lo leído en sus libros de texto.

Había que encontrar la forma de apaciguar los disturbios o sería el comienzo de otra nueva guerra; Así fue como los Kages de aquel entonces se encontraron repartiendo grandes cantidades de dinero, comida y otros servicios como reparaciones y asistencia médica a todos aquellos lugares tan lejanos que se habían visto inmiscuidos en el conflicto. ¿Se imaginan qué ocurrió después de aquello?

Muchos shinobis se vieron obligados a abandonar sus aldeas por tiempo indefinido, hasta saldar las deudas de sus aldeas respectivas; Y eso generó aún más descontento- acompletó Yuriko con seriedad.

Así es.

¿Y luego qué pasó?- cuestionaba el niño hiperactivo, con interés real.

Ahora las grandes naciones tenían otro conflicto más del que ocuparse, la cantidad de ninjas en servicio que se encontraban residiendo en la aldea no era suficiente para levantar su economía y sus ciudades se encontraban en condiciones similares a los pueblos del resto del mundo- explicaba el Sensei.

Así que tuvieron que contratar a gente de fuera para darse abasto en todas las labores- Konohamaru asentía con la cabeza para que ella continuara- Y de nuevo eso generó otro problema más.

¿Ehh?, ¿Y ahora qué?

Los ninjas ya tenían una relación bastante sólida entre ellos para entonces, pero los aldeanos y los señores feudales no estaban nada contentos de tener a tantos extranjeros en sus territorios; No podían comprender la situación en la que estaban, así que de nuevo había descontentos- seguía ella.

Fue entonces cuando un grupo selecto de ninjas de cada aldea fue escogido por la nueva "Alianza Shinobi"; Ellos tenían la labor de representar a sus países y a la misma alianza fueran a donde fueran, resolviendo uno a uno los conflictos existentes, a base del diálogo- acompletó Konohamaru.

Y allí es donde entramos notros ¿no?- sospechó Eivin.

Lo es. De esa forma lograron acordar que las familias y seguidores de los Danmyos aceptaran tener una formación ninja, como parte de las precauciones por si algo similar a la guerra acontecía de nuevo.

Aunque sus intenciones reales eran otras- ayudaba Yuriko.

¿Entonces los shinobis engañaron a los feudales?- decía Eivin confundido.

No. Podríamos decir que más bien esperaban que como consecuencia de los entrenamientos ninja, ellos lograsen comprender un poco las dificultades por las que los shinobis tenían que pasar para protegerles.

¿Y funcionó?

¿Tú dímelo?- interrogaba el Sensei con una sonrisa segura.

Así el grupo entero sonreía en entendimiento.

/

De vuelta a la aldea…

Una vez más la tierra se estremecía y apartaba a su paso. Y de nuevo allí estaba él, impotente ante la posibilidad de cometer un solo error; Sin poder hacer nada más que esperar.

Y sin importar cuanta paciencia tuviese, algo dentro de sí le decía que había algo que estaba olvidando. Estar solo en medio del campo de entrenamientos sí que ayudaba para poder meditar con calma, y poder planear algo inteligente antes de la puesta del sol…

¡Kakashi!... ¡Kakashi!

Lo que en definitiva no ayudaba era tener a un loco en mallas verdes gritando tu nombre sin parar; Y cerca del décimo "Kakashi" decidió parar de entrenar. La luz blanca del Chidori se esfumó de sus manos lentamente, y se volteó a verle.

Lo que no se esperaba era que su "eterno rival" viniese acompañado, y nada más y nada menos que de Yamato, Sai y Shikamaru.

Kakashi Sempai- saludó Yamato cortésmente, pero muy serio.

Para ese momento le era muy claro el porqué de sus presencias allí, pero decidió fingir demencia. Mientras, el nombrado Tenzo pretendía aliviar un poco la tensión con su forma tan cordial de hablar, lo que al parecer estaba funcionando.

Sempai, lamentamos mucho interrumpir su entrenamiento, pero nos gustaría hablar un momento con usted.

Umm, ¿Y qué será lo suficientemente importante o interesante para interrumpirme?, además claro que los requiera a todos ustedes- hablaba con el desinterés de siempre, sin siquiera mirarlos.

Am, pues verá. Tal vez sea mejor hablarlo en otro lugar, ya sabe uno un poco más privado- sugería el capitán.

¿Privado?, no creo que sea necesario hacerlo privado si ya hay tantas personas.

Y eligió ese momento para sacar su adorado libro de la bolsa.

¡Ahhh!, ¿Y esa falta de entusiasmo mi querido Kakashi?- interrumpía Gai ruidosamente.

Estaba realmente entusiasmado hasta que ustedes llegaron a distraerme- se excusaba mostrando ya un poco de su fastidio.

Kakashi-san. Creo que lo que el capitán Yamato intenta decirle, es que no queremos que éste asunto de su hijo del que venimos a hablarle, sea todavía más público de lo que ya es; Por eso queremos llevarlo a un lugar más privado.

Todos los presentes le miraban atónitos ante su falta de tacto, pero Shikamaru agradeció que se apresuraran las cosas, porque ya comenzaba a exasperarse un poco.

Bueno, ahora ya sabe de lo que veníamos a hablar con usted. Por lo que ya entenderá porque debemos ir a otro lugar- agregó Shikamaru.

No.

Sorprendió a los presentes con su negación tan tajante.

La verdad sigo sin entender que quieren todos conmigo.

Umm…- el Nara respiró hondo y se armó de paciencia, esto sería más difícil de lo que creyó.

¡Pero Kakashi!, ¿Cómo es posible tanta apatía ante semejante declaración de confidencialidad?- gritaba Maito Gai.

Desde el momento en que tú formaste parte de esto dejó de ser confidencial- remendaba el Hatake.

¡Ahhh!, ¡Que insultante y tan poco juvenil estás hoy mi amigo!

Pero Kakashi-san siempre es insultante, además de que ya es un viejo de 38 años.

Explicaba Sai como si nadie lo supiera, tensando más el ambiente con sus palabras tan sinceras e inocentes.

¡Sai!- le regañaba Yamato, asustado de que la situación empeorara.

- Solo estoy haciendo que las cosas sean claras, pues parece ser que Kakashi-san es muy tonto y no entiende que venimos a hablarle de su hijo porque…- no continuó, pues Tenzou le tapó la boca.

Sempai, por favor venga con nosotros tan solo un momento. Es algo de suma importancia.

¿Y por qué debería de hacerlo?- comenzaba a mostrarse serio.

¡Escuche!, ya hemos perdido mucho tiempo, así que es imperativo que compartamos la información que todos tenemos si no queremos que algo malo pase- explicaba Shikamaru quitándole el libro de las manos, acabando con su paciencia.

Kakashi los miró en silencio por unos momentos, antes de tomar su libro de vuelta y caminar hacia la entrada del campo de entrenamientos; seguido por los otros.

Todo el trayecto hasta una de las torres de mensajería en la parte más alta de la aldea lo hicieron en total silencio, y al llegar los dos ANBUS se aseguraron de que no hubiera nadie más que ellos cinco. Solo entonces, con la enorme vista de toda la aldea desde uno de sus balcones, se dispusieron a comenzar; El primero en hablar fue Shikamaru.

- Ahora que ya es seguro, me gustaría empezar por dejarles claro a todos los que estamos presentes, que lo que hablemos aquí se queda aquí.

Todos menos Kakashi asintieron con la cabeza.

Verá Kakashi-Sensei, si nosotros estamos aquí no es para meternos en lo que no nos incumbe; Los problemas que Sakura y usted tengan son solo de ustedes- Sai hiso una mueca rara pero no dijo nada- Lo que si nos incumbe es lo que pueda pasar con la aldea a raíz de ésta revelación.

Parecía ser que antes de venir ya se habían puesto de acuerdo, pues a nadie le sorprendía lo que estaba diciendo, ni buscaban interrumpirle, por lo que se podía dar por entendido que lo que el Nara dijera era la opinión de todos; O eso creía Kakashi.

No entiendo porque le incumbe esto a la aldea, o a ustedes- expresaba sin interés, recargado en la baranda contemplando solo la vista.

Es muy simple. Cada uno se ha ido enterando de éste "secreto" en diferentes circunstancias y momentos, por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que alguien peligroso fuera de la aldea lo sepa.

Para esos momentos hasta Gai se encontraba de lo más serio, y hasta se podría decir que triste; Al igual que Yamato.

Eso no es nada nuevo, ya lo había pensado- tampoco Kakashi parecía sorprendido antes sus conjeturas- para ser un genio tardaste demasiado en divisarlo.

Kakashi se estaba burlando, era obvio que ya lo habían irritado; Y no había nada peor que irritarlo a él.

Umm… estoy tratando de que entienda lo que esto significa para la aldea.

Ya lo sé, y a diferencia de ti ya estoy haciendo algo al respecto.

¿En serio?- también Shikamaru se estaba cabreando por su actitud tan desinteresada- pues si ya lo sabe entenderá el porqué de nuestra preocupación.

Él se dio el lujo de ignorarlos.

Kakashi, amigo. Esto es importante, sino pensamos en algo no solo la aldea estará en peligro, sino que la vida de Sakura y Kenji peligrarán- Gai intentaba hacerle reaccionar por el lado sentimental.

Sempai, usted mejor que nadie sabe que Kenji siempre representó algo muy importante para la aldea, por creerse que era el último Uchiha.

Ahora se ha vuelto peor, porque no solo no es un Uchiha, sino que además de todo logró heredar un Kekkei Genkai sin tener lazos de sangre con el clan; Eso hasta ahora había sido imposible- intentaba ayudar Gai a Yamato.

Al parecer su amigo Gai y Tenzou aún creían en él, y no solo eso, sino que trataban de ayudarle y defenderle de unos molestos Sai y Shikamaru; La razón del Nara la podía entender, pero ¿y el ANBU qué se traía contra él?

La única ventaja de todo esto es que Kenji no lo sabe, pero creo que lo más pronto posible Tsunade-Sama debería estar informada; Ella será quien decida qué hacer, nosotros solo podemos planear, estar pendientes y ayudar en lo que podamos- declaró Shikamaru ya harto.

¿Por qué me dicen todo esto si ya ha decidido que hacer?- habló al fin, aún sin mirarlos y demostrando la misma actitud relajada de siempre.

El capitán Yamato y Gai-sensei creyeron que tenía que saberlo usted- también Sai eligió unirse a la conversación.

Y se hiso el silencio de repente.

Kakashi-san, Tsunade-Sama ya lo espera en su despacho.

Ya voy, gracias.

Y así como apareció ese ANBU de la nada, desapareció.

Como verán estoy ocupado ahora. Me gustaría quedarme a charlar un poco más pero no quiero llegar tarde con la Hokage.

- Entonces sería un buen momento para informarle a ella de la situación. Le acompañaremos.

- No necesito damas de compañía para ir a su oficina, pero gracias- entonó sarcásticamente.

El resto no sabían muy bien qué hacer, Yamato y Gai querían ayudarle, pero con esa actitud de perros era sin duda una ardua tarea. Y Sai quería hablar pero se guardó sus comentarios.

Muy bien entonces, yo le informaré del asunto- soltó Shikamaru.

De ese modo Kakashi desapareció en una nube de humo sin siquiera mirarlos, y en un momento ya se encontraba ante la puerta de la Torre Hokage. Subió con exagerada calma las escaleras y se encontró con Shizune en la recepción.

¡Ah!, Kakashi-Sama… digo san. Tsunade-Sama ya le espera adentro- corrigió una nerviosa Shizune.

¿Por qué todos le trataban como si ya fuese el Hokage?

¿Es que a caso ya lo sabían, lo intuían?

Tocó la puerta una par de veces.

Adelante.

¿Me llamó?- soltó sin emoción.

A ella casi se le salen unos varios improperios con la pregunta tan "inocente", que de inocente tenía lo que Jiraiya de casto y puro. Se controló y solo la vena en la frente la evidenciaba.

Claro que no, como crees- ironizó- ¡Llevo toda la maldita mañana y la tarde esperándote!, ¿Qué hacías?- perdió la calma en un momento.

Umm, pues no creo que quiera saber qué hacía- decía solo por irritarla.

¿Y bien?... no voy a volvértelo a repetir todo, así que habla ya que no tengo tu tiempo. Y que sea rápido si no quieres estar en misiones todo lo que resta del mes.

Bien, entonces le doy las gracias y me retiro.

¿A dónde crees que vas?, ¿Qué se supone que fue eso?

Ahh…- suspiró profundamente- Le agradezco una vez más su consideración hacia mí pero no…

¿Te estás negando?

Bueno, pues me dijo que lo pensara, y ya lo pensé.

¿Eso es todo lo que vas a decir?, ¿Me tuviste casi un año y todo el día de hoy esperando para esto?

Simplemente estaba que no se lo creía. Tanta desfachatez y simpleza juntas en una misma persona.

Te lo repetiré una última vez. Te he recomendado ante el consejo por segunda vez para ser Hokage- enfatizó el "segunda vez"- … así que lo menos que puedes hacer es aceptar sin chistar.

Aquí vamos- susurró, pero no lo suficientemente bajo como para que ella no lo escuchara.

¿Qué dijiste?

Inspiró con fuerza decidido a terminar ya.

Lo que digo es que no puedo aceptar, porque ahora al igual que Shikamaru y Naruto tengo una familia a la cuál procurar. Esa es la razón por la que no puedo.

Ella se tomó unos cuantos segundos antes de decir cualquier cosa, de hecho contó hasta veinte ¡Hasta veinte demonios!

¡No me vengas con excusas baratas!- gritó parándose de su escritorio, ya con la paciencia hecha añicos.

No es por excusarme, es la verdad.

¿Qué se supone que significa eso?- se calmó tan solo un poquito, pensando en darle el beneficio de la duda.

Puede que no me crea lo que le diré, pero al igual que usted yo tampoco lo creí en su momento.

¡Habla ya!

Ahora que me he enterado que Kenji es mi hijo, tengo que protegerlo ¿Entiende?