Austria viviendo de caridad.
La mañana y la "aristocracia".
Alemania caminaba por los pasillos de su casa, todavía en pijama, y con dolor de cabeza a causa de que tuvo que echar a Italia a patadas de su cama.
Porque, de no haberlo hecho, habría salido violado. Esa noche a Italia lo había atacado una subida de hormonas.
Caminando, se encontró con algo anormal. Algo anormal en su pulcro, limpio, y hermoso piso.
Una taza rota.
Y Austria en la escena del crimen.
—…Explica eso—ordenó el alemán, desesperado porque su piso haya sido profanado por una taza de té.
—Es sólo una taza. Si te molesta el precio…
—No me importa el precio. Has ensuciado mi piso.
—Tú y tú desgraciado "Trastorno Obsesivo Compulsivo".
…
Austria viviendo de caridad. La presionante "aristocracia".
Las dos naciones germanas se fulminaban mutuamente con la mirada, uno frente al otro.
Alemania iba a pegarle un tiro en la cabeza al austríaco.
Austria iba a reventarle la cabeza contra un piano a ese alemán.
—Todo es tu culpa. Por comprar tazas baratas—le dijo Austria.
—Tú fuiste el estúpido que la rompió.
—No. No me eches la culpa. Te detesto.
—Mira cómo me afectan tus palabras.
—Para ser alguien viviendo de caridad, hablas demasiado.
—Un gran personaje de mi país dejó éstas palabras…
—No me interesa…
—Por más que me encontré en la miseria, viví como un rey—recitó solemnemente el austríaco—El fundamento de mi vida fue la nobleza.
—Ludwig van Beethoven—completó Alemania.
—Exacto.
—Excepto por un gran detalle, falso aristócrata.
— ¿Cuál?
—Beethoven es alemán.
—No. Es de Austria, tonto.
—Alemania.
—Austria.
.
— ¡No blasfemes a Beethoven diciendo que austríaco! —se quejó Alemania, tirando del extravagante mechón de pelo que Austria tenía en la cabeza.
— ¡No toques a Mariazell! ¡Sólo puede ser tocado por gente especial!
—Suiza lo toca.
—Suiza es especial.
—Eso fue demasiada información.
—Oh, habló el señor "tengo debilidades por Italia".
—Cállate. De todas formas, Beethoven es alemán.
— ¡Es austríaco!
— ¡Alemán!
—Contaba 30 granos para tomar el café. Ser tan serio y calculador es cosa de austríacos.
—Es ser un avaro. Y de todas formas, tú no eres ni serio ni calculador—en parte, eso era mentira, dado que Austria podía serlo si se lo proponía.
— ¿Y si mejor decimos que es francés? —interrumpió Francia, asomándose por la ventana.
—Empiezo a pensar que ese francés me acosa—murmuró Austria, para luego levantar la voz— ¿Acaso no tuviste suficiente con intentar matarme con un cuchillo y quedarte sin barba?
—Para empezar, yo no fui el del cuchillo—se defendió el galo—Y he venido a vengarme por lo de quitarme la barba. Todavía duele.
—Vete—lo echó Alemania—Todavía debemos discutir la nacionalidad de Mozart.
— ¡Austria! —exclamó dicha nación.
—No, Alemania—lo contradijo el dueño de la casa.
—…Francia—completó el recién llegado.
— ¡Deja de meterte! —exclamaron las dos naciones de habla alemana, al unísono.
…
— ¿Por qué estás aquí? —inquirió Alemania, observando con odio a Francia. Dicha nación estaba atada en una silla.
—Inglaterra me dijo que lo hiciera—mintió Francia, escupiendo un poco de sangre, a causa de que los otros dos europeos lo habían golpeado bastante.
—Mentiroso—discrepó el rubio germano—Todos sabemos que jamás le harías caso a Inglaterra.
—Vine por razones de espionaje—se defendió Francia.
—Dirás "sacar fotos a escondidas" —corrigió Austria, viendo con asco las fotos que el francés le había sacado.
En ellas aparecían varias cosas: Austria con Gilbird picoteándole la cabeza; Austria con un bóxer agujereado; Austria despeinado durmiendo, sin gafas; Austria tomando cerveza sobre el césped; Recogiendo flores para lanzárselas a Prusia (a causa de la alergia que el albino le tenía a cierto tipo de flores); Austria lavándose los dientes mientras canturreaba canciones de Heavy Metal.
—Es un maldito acosador—concluyó el austríaco, con un aura oscura rodeándolo.
— ¡Dije que sólo era espionaje! —el francés decía la verdad.
—Te lo dejo a ti—anunció Alemania, yéndose de ahí.
…
Nekotalia.
— ¿Qué fue lo que pasó? —quiso saber el gato japonés, acercándose a dónde estaba el gato alemán y el italiano.
Se encontró con el gato blanco germano, haciéndole una especie de llave de lucha gatuna al gato marrón.
—Él…—comenzó Gato-Alemania.
—Toqué sus bolas y se enojó—confesó Italia.
—…Con razón—comentó el gato asiático. El de pelaje blanco soltó al castaño.
—Ah, por fin. Iré a divertirme por ahí, a buscar algunas gatitas lindas~—anunció el felino italiano, pero fue nuevamente atrapado entre las garras del gato alemán— ¿y ahora qué hice?
— ¡Ni se te ocurra hacer eso!
—Oh, estás celoso~.
Gato-Japón comprendía perfectamente la situación de sus compañeros felinos.
.
—Italia, tu gato le tocó las partes íntimas al mío—dijo Alemania, fulminando al italiano con la mirada.
—Pues, no me sorprende—comentó desinteresado, para luego llevar su mano hasta la entrepierna del alemán y apretar allí.
— ¡Las manos dónde pueda verlas! —exclamó el rubio, sacando una pistola.
— ¡Sólo quería confirmar que Berlín estuviera en buen estado! Y vaya que lo está…
Continuará~
Los gatos se parecen a sus dueños, gente. Es la ley (?) Por cierto, para curiosos: Beethoven es alemán y Mozart austríaco. :D.
