Recobrando la memoria

Contiene pequeños fragmentos de "How To Save A Life" que están en cursiva. No son lineales


Poco después de que la cena fue servida en la casa de las Fabray, Quinn se dispuso a irse a dormir; su cuerpo y mente se encontraban agotados por todos los acontecimientos de aquel día.

Robert había sido llamado por Judy y estaba en espera de conseguir un vuelo disponible para Lima.

-Tú mamá dejo que me quedará contigo esta noche – le dijo Rachel quitando el cobertor de la cama para que Quinn se acostara

-Está bien – susurro cerrando los ojos – duerme bien – le dio un beso y luego se giro para dormir.

A media noche, cuando ya todas las luces de la casa estaban apagadas. Quinn empezó a moverse en la cama, pero sin llegar a despertar a Rachel. Visiones borrosas venían a su mente, en compañía de pequeñas frases que, solo hacían que se agitara más en la cama.

-Debo aprender a… - suspiro mientras se tapaba la cara.

-¿Aprender a qué? – pregunto la latina con temor, no le agrado para nada el tono de voz que tenía la ex rubia.

-Aprender a matar – se levanto y comenzó a caminar en círculos mientras lanzaba lejos la colilla.

El movimiento brusco más la respiración irregular de Quinn, despertaron a Rachel, quien se alarmo de ver a la rubia bañada en sudor mientras jadeaba apretando los ojos.

-¿Quinn? – Empezó a moverla pero la rubia no respondía - ¿¡Quinn!? – La chica rubia seguía sacudiendo la cabeza - ¡Señora Fabray!

-¡Cállate! – Le grito furiosa mientras se acercaba a su madre y a su hermana – no te atrevas a hablar de mi hija

-¿Qué? – Dijo inocentemente – dije algo que nadie sepa, eres una zorra caliente, que ni siquiera fue responsable con su propia hija – la miro de arriba abajo – me das asco

-¿Quinn? ¿Hija? – Judy Fabray movía sutilmente a Quinn que seguía sin responder a los llamados de su novia y madre - ¡Quinn! ¡Cariño despierta! – le gritaban pero la mente de la chica estaba en otro lado

-Me agrada tu actitud – dijo el chico – me llamo Stan

-Quinn – dijo mirándose las manos

-¿Quieres venir con nosotros? – dijo señalando a los demás chicos

-Llama al señor López Rachel – le pidió mientras sacudía a su hija para que reaccionara

-Te quiero Berry – la beso con mucha ternura – Te quiero mucho mi amor – esas palabras hicieron que el cuerpo de la morena temblara de emoción, tomo a la rubia del rostro y le dio un sentido beso

-Sí lo fue, para mí fue muy difícil aceptar que él había cometido todos esos delitos de lo que le acusaban, en el fondo esperaba que lo negara, que dijera que no era él, que no había sido él; pero el apenas le leyeron los cargos en el juzgado acepto cada uno y explico cómo era que había asesinado a esas seis personas, ese día asesino otra cosa más.

-¿Qué cosa?

-Mi infancia

Los minutos pasaban lentamente para las dos mujeres que ya no sabían que más hacer para lograr que Quinn despertara, y esta, únicamente apretaba los puños y jadeaba sacudiendo la cabeza. La esperaba de Carlos López se les había hecho eterna, hasta que él arribo a la residencia Fabray en compañía de su esposa Maribel y de Santana.

-¿Qué paso? – pregunto la latina observando a su amiga

-No lo sabemos – la morena se tomo el rostro mientras Judy hablaba con Carlos – empezó a moverse mucho en la cama y me despertó y cuando me di cuenta estaba así como la vez

-¿Ya llamaron a Robert?

-Judy lo intento, pero parece que está volando porque no respondió

-¡Dios! – suspiro la latina sentándose al lado en el mueble del computador

¿Siempre estarás aquí para mí? – le pregunto

-Siempre, mi Lucy – le dio un beso en su castaña cabellera – te amo hermanita

-Yo también te amo Luc

-Ya llame a una ambulancia, lo mejor será realizarle una resonancia cerebral para saber que está sucediendo – les explico Carlos cuando, por primera vez en toda la noche, Quinn se quedo quieta.

Cerca de las cinco de la mañana, la ambulancia arribo a la casa de los Fabray y Quinn fue trasladada al hospital de Lima en donde, el médico de turno, le realizo varios exámenes. A las seis y media de la mañana, al hospital llego Robert Aberford

-Buenos días – se presento el hombre – soy el Neurólogo Robert Aberford y soy el médico de la señorita Hart – le informo a Carlos López que ya estaba informado del hombre.

-Sígame por aquí – le dijo después de darle un beso a su hija en la frente – Le hicimos varios exámenes a Quinn – le entrego la carpeta con los resultados – pero no sabemos qué sucede

-Durante mucho tiempo Quinn fue envenenada con un producto que estaba bloqueando su memoria – le comento mientras hojeaba la carpeta – lentamente le hemos ido limpiado su sistema de aquel medicamento ¿Cómo reacciono cuando el chico la golpeo? – pregunto cuando entraron en la habitación en donde estaba la rubia durmiendo

-Llego en estado de shock, se le dificultaba un poco el habla y parecía estar en otra galaxia

-Puede ser que el golpe haya detonado algo neurológico – se acerco a ella con una pequeña linterna para revisar sus ojos – sus pupilas se encuentran dilatas

-Quinn estuvo jadeando un rato en su cama, apretaba los ojos y sacudía la cabeza, por más que Judy y Rachel intentaron despertarla no lo consiguieron.

-¿No ha despertado desde ayer?

-Es como si para ella, nada hubiese ocurrido – el hombre asintió volviendo a abrir la carpeta

-¿Puedes decirle a Judy que entre por favor? – le pidió sentándose en el sofá

-Claro – asintió saliendo

Robert se quedo observando a la chica. En toda su carrera no había tenido un caso tan emocionante y difícil, como el que tenía con la hija de su pareja. El si había escuchado que Russell Fabray, era una persona horrible pero no podía creer que había sido capaz de lastimar así a su familia, a su propia hija.

-Amor – levanto la cara y se levanto rápidamente cuando vio el rostro abatido de la mujer que amaba – Llegaste

-Apenas baje, escuche el mensaje y me vine directo – se acerco a ella y la beso con ternura mientras la abrazaba

-¿Sabes que tiene mi hija? – le pregunto sin soltarlo

-Tengo una teoría y es que el golpe que recibió ayer pudo haber activado algo neurológico en su cerebro, pero eso se sabrá cuando despierte

-Mi pobre Quinnie – soltó al hombre y se acerco a su hija dándole un beso en la frente, mientras esta empezaba a removerse

-Mamá… - susurro sin abrir los ojos. Robert rápido se acerco y le tomo el puso y le reviso los ojos con su linternita otra vez, aunque la chica no abrió los ojos después de eso

-Quinn ¿Cómo te sientes? – le pregunto después de que Judy salió a buscar a Carlos López

-Me duele un poco la cabeza – el hombre asintió tomando la tableta de anotaciones de Quinn

-¿Sabes quién soy? – pregunto pendiente de la respuesta

-El novio de mi mamá – el hombre asintió anotando

-¿Sabes donde estas?

-En… ¿Lima?

-Okay… ¿Sabes quién eres?

-Sí, soy Lucy Quinn Fabray

-Perfecto – Carlos ingresaba con Judy a la habitación observando a Quinn

-¿En qué año estamos Quinn?

-En el ¿2014? – respondió insegura

-Bien – miro a su novia que miraba a su hija emocionada - ¿Recuerdas algo Quinn?

-¿Cómo qué? – pregunto sin abrir aun los ojos

-¿Quiénes son tus padres?

-Judy y Russell Fabray

-¿Tienes hermanos? – las lagrimas en el rostro de Judy eran de pura felicidad

-Dos, Frannie y Lucían

-¿En que trabajas Quinn?

-Soy Chef en un restaurante

-¿Cómo se llama el restaurante?

-The River Café – miro a Judy y esta asintió, ese era el café donde trabajaba como Sarah – me duele la cabeza

-Está bien, dejaremos las preguntas para más tarde ¿De acuerdo?

-Está bien ¿Rachel esta aquí? – pregunto abriendo sus ojos, acostumbrándolos a la luz

-Sí, ya le decimos que entre – la chica asintió antes de mirar a su mamá y sonreír

-Hola mamá – estiro su mano hasta que toco la de su madre, la mujer, emocionada se lanzo y la abrazo con todas sus fuerza – Te extrañe mucho – la mujer no respondió, únicamente la abrazo con mucha más fuerza – te quiero mamá

-Yo también te quiero cariño – le beso la frente – iré por Rachel ¿Okay? – la rubia asintió

Tres minutos después entro Rachel a la habitación.

-Hola amor – Quinn la saludo con esa sonrisa que enamoraba a Rachel todos los días

-Hola cariño ¿Cómo te sientes?

-Me duele mucho la cabeza – cerro los ojos sintiendo las caricias que le daba su chica – quiero hablar contigo

-¿De qué cariño? – pregunto dándole un beso en los labios

-Lamento haberme perdido las nacionales – Rachel frunció el ceño – no me mires así – estiro su mano frotando la frente de su novia – tengo recuerdos borrosos pero, se que el día en que me accidente iba a verte

-¿Recuerdos? – La morena la miro con los ojos abiertos - ¿Qué recuerdas?

-No mucho la verdad, están en desorden los recuerdos

-¿Me recuerdas?

-Claro que te recuerdo corazón - le sonrió besándola – y aunque mi mente no podía recordarte, mi corazón si pudo

-Te amo – le susurro uniendo sus frentes

-También te amo Rachel. Te amo muchísimo – la beso con pasión. Aun no recordaba muchas cosas, pero si sabía que tenía una novia que la amaba y que había esperado por ella después de dos años. Los demás recuerdos empezarían a llegar solos.