Hola, lamento mucho la demora, pero es que estado con muchas pruebas en la U y me a tomado demasiado tiempo. Bueno el capítulo era más largo y pues tuve que cortarlo para que no tuvieran que esperar demasiado, así que en vez de terminar en el capitulo 30 el fic terminará en el 31, ojala no se enojen.
Bien creo que hace mucho que no agradezco por sus rr y hoy será lo mismo pues estoy muy corta de tiempo así que solo alcanzo a las que lo dejaron en el capítulo anterior: Karita34, oromalfoy, ERY MALFOY y beautyfly92. Muchas gracias.
Y disfrútenlo.
Capítulo 29: El Rescate II
El resto del día Joseph Wacquez se dedicó a comentarles como se vivía en aquel lugar, las costumbres u el cómo Lucius Malfoy había conseguido en poder en ese pueblo. No fue nada fácil para los chicos escuchar como trataban a las mujeres, su valor era inferior al de los animales, era imposible que aún existieran actitudes como esa, incluso si se trataba de una dimensión diferente.
-No siempre fue así –comentó Viena- todo comenzó el día en que Malfoy llegó a este lugar. Aquí no existía la magia y él abusó de eso, intimidaba y se mofaba de ese poder. Algunos hombres de aquí comenzaron a admirarlo y a seguir con esas salvajes ideas que él comentaba, maltratando a sus esposas e hijas, ya sea teniéndolas como esclavas o simplemente las vendían. Era un gran negocio para ellos, pues la mansión en la que Malfoy vive es enorme y necesita de varias mujeres para mantenerlo –les contó la mujer bajando la vista notoriamente afectada con lo que había tendido que vivir, pero luego de algunos segundos continuó- los hombres que amaban demasiado a sus esposas e hijas y que se revelaron ante macabras ideas fueron asesinados, los mataba con su varita.
-Por lo que Viena me comentó –continuó Joseph- fue con el hechizo Avada.
-Y así a sido hasta ahora, no se como lo harán para adentrarse a la mansión, pues solo hombres entran en ella.
Todos se mantuvieron en silencio procesando cada una de las palabras que aquella pareja les había contado. Eran demasiadas cosas las que habían pasado en tan pocas horas, ni siquiera el hombre más fuerte podría soportarlo.
A nadie se le ocurría alguna idea sobre que hacer, ya estaba anocheciendo y el sueño comenzaba a invadir sus cuerpos.
-Hay algo que hemos pasado en alto –comentó Hermione de repente.
-¿Qué cosa? –preguntó Ron confundido.
-Algo en todo esto no encaja bien –repuso Tom con una expresión de confusión y al mirar como todos los demás lo miraban con inquietud continuó- si Lucius Malfoy mató a todas aquellas personas con el hechizo Avada, como fue que nosotros no logramos utilizar nuestras varitas cunado llegamos aquí.
-Malfoy hizo algo –respondió Joseph a la inquietud de Tom- supongo que lo hizo por temor, al día después de haber cometido aquellos asesinatos hizo algo para que solo en su castillo funcionen las varitas.
-Pues nosotros también tenemos magia y si tengo que hechizar a todo el que se atraviese en mi camino para llegar a Lucius y quitarle a mi bebé, lo voy a hacer –dijo decidida.
Actitudes como esa eran de las cuales se había enamorado, las que lo hechizaban en cada momento, por las que tuvo que enfrentarse al mundo para poder estar con ella, de las cuales algún día tendría que desprenderse.
-Podríamos utilizar magia una vez que estemos adentro –Draco habló pero dirigiéndose a nadie en particular –si la gente que está fuera de la mansión nos ve atacando a los guardias darán la voz de alarma y Lucius sabrá que algo ocurre.
-¿Y cómo lo haremos entonces? –Tom seguía muy de cerca la idea de Draco, pero aún no entendía hacia donde quería llegar.
-Vendiendo a Luna y a Hermione –dijo Ron colocándose de pie, emocionado por habérsele ocurrido algo- recuerden lo que dijeron los hombres del bosque cuando nos vieron, que si las vendíamos nos darían mucho por ellas, una vez que los guardias nos vean y le digamos a lo que vamos nos dejarán entrar de inmediato y bueno una vez adentro ya emplearemos la magia –terminó sonriendo al pensar que su idea era genial.
-No es mala idea –comentó Joseph.
-Pero solo debe ir Hermione –dijo Draco sin alterarse.
-¿Y por qué yo no? –preguntó Luna con algo de frustración, pues no se le hacía para nada en gracia perderse de esa aventura.
-Pus porque tú te debes quedar para poder formar el portal en caso de que tengamos que escapar rápido con Connor, debe estar listo para que lo atraviesen cuanto antes y salgan de aquí.
-En ese caso solo uno debe llevar a Hermione, se verá algo sospechoso ver a tres hombres con una sola esclava –acotó Viena- yo los acompañaría, pero no soy bruja, solo sería un estorbo y ellos me buscan por escaparme con Joseph.
-Bueno, si es así solo iré yo, entraremos a la mansión, recuperaremos a mi hijo y volveremos hacia el bosque donde ustedes nos estarán esperando listos para que vuelvan a nuestro mundo –decidió Draco incomodando a todos los demás al dar por entendido que él no volvería- Mañana en la mañana será el momento.
-Creo que si es así como lo haz decidido, deberían cambiar su vestuario, pues con solo mirarlos se nota que son magos, no se como aquellos hombres en el bosque no reconocieron que ustedes no eran de esta dimensión y así llamarán la atención –volvió a intervenir Viena- yo puedo facilitarte ropa a ti –dijo dirigiéndose a Hermione y Joseph a Draco.
-Muchas gracias –le dijo Draco mirándola agradecido.
-Bien muchachos, creo que ahora lo mejor será descansar, mañana será un gran día y necesitan de todas las energías posibles –Joseph les indicó el lugar en el que dormirían y luego se fue a descansar junto a su mujer.
Bastará decir que esa noche fue difícil conciliar el sueño. Después de la decisión de Draco nadie había dicho nada más, ya sea porque estaban de acuerdo con el plan o porque ya no se les ocurría nada más por hacer.
Blaise sabía que cualquier cosa que dijera no cambiaría la opinión de su amigo, le hubiera gustado acompañarlo hasta la mansión pero sabía que si lo hacía podrían ser descubiertos antes de tiempo y arruinar el plan y él por nada del mundo quería que eso ocurriera. Tom solo guardaba silencio pues no se le ocurría nada mejor, si Draco pedía su ayuda él se la daría. Ron ya se encontraba bastante satisfecho con que hubieran tomado en cuenta su idea para poder entrar en la mansión, así que ya no tenía nada más que decir. Luna discutía con su interior por haberse dejado que tomaran dediciones por ella y no poder ir a la aventura y bueno, Harry, él solo se mantenía en silencio.
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Podía sentir como la respiración de todos llevaba el mismo ritmo en el salón del matrimonio Wacquez y supo de inmediato que todos ya dormían. Se levantó en silencio tratando de no despertar a nadie y salió al patio de la casa. Era una noche refrescante y estrellada, corría una suave brisa que hizo que uno de sus bucles cayera por su frente. Se sentó en una de las bancas las cuales supuso que la pareja tomaba el fresco de la tarde e inspiró hondo. Inmersa en sus pensamientos estaba cuando notó que alguien se sentaba a su lado.
-¡Harry! –exclamó algo asustada al no notar el momento en que el chico se situaba a su lado.
-Hermione yo quería disculparme –dijo en un susurró el cual la chica logró oír con dificultad. Harry al ver que ella le iba a hablar la detuvo con un gesto de la mano y continuó- he permitido que sucedan tantas cosas que no se que hacer para que algún día puedas perdonarme. Fui un débil, no se como pude aceptar que Lucius me controlara, sabía que lo que hacía no estaba bien, pero no encontraba la forma de escapar, Hermione –ahora lo miró directo a los ojos luego de haberla evitado segundos atrás- cuando llegamos a este lugar lo hice decidido a que aquí encontraría la manera de ayudarlos y poder tener tu perdón, pero no puedo, cada vez que intento buscar alguna solución a todo esto mi mente se cierra y no me permite pensar en nada, no sé que hacer Hermione –Harry ya se encontraba al borde de las lágrimas y Hermione podía ver la impotencia que su amigo sentía.
-Tal vez aún te encuentras con alguna clase de hechizo, pero harry escúchame bien –dijo ella tomándole las manos- debes comprender de una vez por todas que somos todos iguales y que cualquiera pudo estar en tu situación, quizás ahora o más tarde, todo el mundo tropieza y comete errores y tu no eres la excepción, tal vez creíste que podías con esto solo, que destruirías a Lucius Malfoy sin la ayuda de nadie, no confiaste en nosotros Harry, los que siempre estuvimos a tu lado, te perdono harry, pero ya nada podrá ser como antes –y sin esperar a que el chico dijera algo nuevamente se puso de pie y entró a la casa dejándolo solo.
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Solo iban ellos dos, así lo habían decidido todos, era la única solución que encontraron para partir cuanto antes al castillo donde Lucius Malfoy estaría. Hermione había tenido que sufrir una ligera transformación para que al momento de estar frente al mago este no lograra reconocerla. Llevaba su cabello antes largo y enmarañado, ahora negro liso y algo corto, de un color negro muy profundo, parecido al de Harry, llevaba puesta una sucia túnica que Viena le había facilitado y bajo esta muy firme su varita.
Iban en silencio, ninguno parecía querer hablar, Hermione aún estaba demasiado enfadada como para querer hacerlo, quería convencerlo para que cambiara de opinión, necesitaba hacerlo. Miró disimuladamente a su lado y lo vio serio, altivo y orgulloso, como si supiera perfectamente lo que ella pensaba y que no haría nada para cambiar su opinión. Él llevaba una vieja túnica de Joseph la cual estaba malgastada y con algunas manchas, pero que aún así seguían sin afectar la imagen del Draco Malfoy del cual se había enamorado.
Joseph los había dejado en los lindes de las propiedades de Lucius, poco antes que comenzaran los terrenos vigilados. Después del dio las indicaciones, les deseo suerte y luego se fue. Tenía que ayudar a Luna en la creación del portal que los llevaría de regreso a casa. Él y su esposa irían con ellos.
-Debo amarrarte –dijo Draco de pronto, sacando a Hermione de sus pensamientos, esta lo miró a los ojos y notó que no estaba conforme con la situación.
Y así era, no poda soportar por más tiempo todo lo que estaba sucediendo, a lo que había arrastrado a Hermione y a sus amigos. Todo era por su causa, si hubiera pensado con la cabeza y no con el corazón, nada de esto estaría pasando. Muchas veces se lo había repetido y más las que se maldecía por haberlo permitido.
Draco también había cambiado el color de su cabello, ahora era castaño, casi del mismo color natural de Hermione, sus ojos antes grises, ahora eran tan negros como el dolor que sentía en su alma y uno que otro cambio en su rostro hacían que no fuera Draco Malfoy quien caminaba por aquel lugar.
Luna y los demás los estarían esperando en el bosque cerca del castillo, pues como en aquel lugar no era muy frecuente la magia el portal no necesitaba de ella para ser abierto, por lo tanto podría ser en cualquier lugar, pero era necesario que fuera cerca del castillo para que si en el caso de que algo saliera mal y debieran arrancar no les costara llegar al lugar donde ellos se encontraran.
Draco terminó de atarles las manos con suavidad, pues por nada del mundo quería volver a hacerle daño. El día en que se dio cuenta de todo el daño que le había hecho, supo que algún día tendría que pagar y precisamente eso estaba ocurriendo ahora.
Se acercaban lentamente hacia el lugar donde el destino les diría lo que sería de ellos. Sabían que al terminar con todo esto Draco se alejaría de su lado para siempre. Ya a escasos metro de donde la guardia de Lucius los detendría Draco tomó firme la mano de Hermione y la detuvo. La miró fijamente y luego le habló.
-Yo sé que estás furiosa conmigo, que si no fuera por mí no estarías en esta situación y menos Connor, pero esto es lo que me tocó vivir y lamento y me arrepentiré toda mi vida el haberlos arrastrado a esta situación, espérame, deja que termine –dijo al ver como Hermione pretendía interrumpirlo- el alejarme de ustedes es la única solución que encontré, sé que no es la mejor, pero es la única alternativa y solo me sentiré mejor si me dices que aceptas.
Estaba completamente seguro que ella no aceptaría, pero aún así necesitaba escucharlo, aún le quedaba la esperanza, solo una vez y ahí se quedaría tranquilo sin preocuparse de nada más.
Y ella lo sabía, sabía que draco se sacrificaba por ellos dos, que los amaba y que haría cualquier cosa por que fueran felices. Lo miró largamente sin saber que decirle.
-Lo entiendo y lo acepto –le dijo soltando una pequeña lágrima por su mejilla. Draco se acercó a ella y con un beso borró aquella lágrima.
-Vamos –le dijo con una sonrisa- nuestro hijo nos espera –Hermione solo asintió y comenzó a caminar.
Notaron enseguida que ya se encontraban en los terrenos de Lucius Malfoy pues el lugar emanaba magia por todos lados. Para Draco fue como volver a los quince años, cuando para cada año debía volver a su casa para pasar las vacaciones con sus padres. El lugar era igual al de su antigua casa, los mismos jardines y el mismo castillo y con cierta rabia por no poder contenerse sintió temor.
Cuando ya las puertas del castillo se hicieron más visibles draco tomó las manos atadas de Hermione y se encaminaron hacia ellas. Ya casi en la entrada un guardia se les acercó.
-¿Qué deseas? –le ladró a Draco ignorando por completo a Hermione que tenía la cabeza inclinada.
-La traigo para venderla –dijo el rubio con dificultad.
-Nuestro señor ya no necesita más esclavas, el castillo ya está lleno, ven cuando alguna haya muerto.
-Creo que esta le interesará –volvió a intentarlo Draco esta vez con más seguridad que nunca, no podía notarse con miedo, no podía permitirlo, por Connor.
El guardia, un hombre de gran estatura y corpulento, lo miró a él unos segundos y luego pasó su mirada a Hermione. Los ojos del hombre recorrieron a Hermione de arriba abajo mirando por completo la figura de la castaña y luego cuando ya la chica comenzaba a perder las esperanzas, el guardia sonrió y se hizo a un lado permitiéndole pasar.
-Tienes razón, puede que esta le interese, camina derecho hasta que te encuentres con otro guardia.
Draco asintió y entró junto a Hermione al castillo. Caminaron en silencio hasta que ya no escucharon nada, en ese momento Draco desató a Hermione y luego se armaron con sus varitas y las dagas que traían, de acuerdo con el plan todo iba bien. Arreglaron los últimos detalles y continuaron adentrándose en el castillo.
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Luna estaba intranquila, cuando vio partir a los chicos presentía que algo no andaba bien y lo hacía notar en su rostro. Tom siendo muy perspicaz y notando aquel detalle en Luna se acercó lentamente intentando que nadie se diera cuenta que algo le preocupaba.
-¿Qué ocurre? –le preguntó una vez que se encontró lo suficientemente cerca para preguntar sin levantar sospechas.
-No lo se –dijo ella con sinceridad- algo no me cuadra, temo por Hermione y por Draco, mi corazón no está tranquilo –miró unos segundos a los chicos que se encontraban sentados con la vista perdida cada uno absorbido en su propio mundo y luego volvió a concentrar su atención en Tom- creo que lo mejor es que comencemos a partir hacia el bosque, quiero estar lo más cerca posible del castillo y tener el portal listo para cualquier contratiempo que pueda surgir.
Tom sin decirle nada partió hacia donde estaban los demás en su búsqueda para que salieran cuando antes. Una vez que ya todo estuvo listo Tom se acercó nuevamente a Luna y le habló.
-Ya está todo listo y el señor Joseph tiene todo lo necesario para abrir el portal, así que es hora de partir –al notar como el rostro de Luna comenzaba a cambiar aunque sea solo un poco les habló a los demás- bien chicos, nos vamos, espero que de regreso a casa –luego dio un largo suspiro.
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Cada vez que daban la vuelta a un pasillo se encontraban nuevamente con más pasillos y esto comenzaba a parecerle aterrador a Draco, no por el hecho de que no supiera qué camino tomar, sino pues todo lo contrario, le parecía extrañamente familiar y cuando al fin después de tanto andar, encontraron una puerta y luego entrar en ella, Draco reconoció el lugar y si no lo era, pues era una copia exacta y no le extrañaba ya que siempre supo que Lucius amaba aquel lugar, el castillo de Bellatrix Lestrange.
-Reconozco este lugar –le susurró a Hermione- es idéntico al castillo de mi tía Bellatrix, sigamos por esta puerta y encontraremos el salón principal y si tenemos suerte nos encontraremos con Lucius.
-¿Estás seguro que quieres encontrarte con él? –le preguntó Hermione algo inquieta.
¿Qué si estaba seguro? Más seguro que nunca, su padre pagaría por cada una de las cosas por las que lo había hecho pasar, a él y a su madre, por haberlo criado con aquellas estúpidas ideas de la sangre, por haber golpeado tantas veces a su madre dejándola muchas veces inconciente, por haberle mostrado desde muy pequeño lo que era el dolor y lo pero de todo era haber dejado sus rasgos en él.
-Más que nunca.
Cuando atravesaron la puerta se encontraron con un enorme salón hundido en la penumbra, aunque iluminado con unas escasas antorchas en cada esquina. Inspeccionaron el lugar tratando de encontrar alo de vida, pero no se veía absolutamente nada.
-Creo que lo mejor será separarnos –sugirió Hermione, notando que ya llevaban, mucho tiempo en ese lugar y aún no encontraban nada, al ver el rostro de duda de Draco se lo hizo saber- Draco llevamos cerca de una hora en este lugar y no hemos visto a nadie más que al guardia, estamos perdiendo tiempo valioso y nos rendirá más si nos separamos, solo dime hacia donde ir.
No estaba para nada de acuerdo con aquella idea, pero era la verdad, debían encontrar a Connor cuanto antes y el separarse era lo mejor. Hermione tenía su varita y sabía perfectamente como usarla y al recordar ese detalle pareció convencerse.
-Muy bien –dijo al fin- pero si te persigue alguien solo corre y huye hacia el bosque, no te quedes aquí ¿de acuerdo?
-Sí, pero no me iré sin Connor –le contestó decidida- bien, ¿Hacia donde voy?
-Hacia la segunda planta, ahí están las habitaciones y lo más seguro es que esté ahí –le indicó con su varita las escaleras que debía tomar- yo seguiré buscando a Lucius, cuando encuentres a Connor solo vete, no me busques –se acercó rápidamente a Hermione sin darle tiempo de reaccionar, la acercó suavemente a él y la besó, estando seguro que sería la última vez que lo haría. Y tan rápido como se acercó se separó de ella y se encaminó hacia la dirección contraria a la que tomaría la castaña.
Al verlo alejarse y desaparecer tras la puerta sintió como su corazón volvía a romperse lentamente y el dolor era cada vez más fuerte, pero ya nada podía hacer, los dados estaban lanzados y solo quedaba esperar que número saldría y que camino tomaría su vida.
Se volteó lentamente, tomó un largo suspiro y comenzó a caminar hacia las escaleras.
-Bien Connor, no te preocupes, ya voy –su pie en el primer escalón- ya voy.
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No volteó desde que se alejó de ella en el salón, pues sabía que si lo hacía ya no podría separarse jamás de ella.
El hecho de que aquella casa fuera idéntica a la casa de Bellatrix, no era nada tranquilizador, recordaba perfectamente los horrores que había pasado en aquel lugar, las eternas horas que pasó frente a su padre mientras este lo golpeaba, a su madre y a él. Sacudió fuertemente su cabeza eliminando aquellos recuerdos.
Sabía donde estaría Lucius, sí, lo sabía perfectamente, era el lugar favorito de él, claro sería el lugar favorito para cualquier psicópata. Ya solo estaba a unos pasos y el valor sumado a la rabia que sentía lograron que sus pasos fueran más veloces. Tomó la manilla de la puerta fuertemente, logrando que sus nudillos quedaran blancos y la giró, la puerta se abrió, entró en la habitación y finalmente se encontró con quien más quería en aquel momento.
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Ya se encontraba en la segunda planta y estaba en un largo pasillo repleto de grandes puertas de madera, el pasillo parecía no tener fin y eso hizo que Hermione comenzara a desesperarse, la imagen de Draco con Connor recién nacido en sus brazos hizo que los temores y la desesperación se esfumaran con la misma rapidez con las que habían llegado, así que con todo el valor que Draco pudo entregarle, dio el primer paso hacia la puerta que tenía más cerca. Con la mano firme tomó el pomo de la puerta y la giró, encontrándose tan solo con una simple habitación, con una cama en el centro, un armario a un costado y un escritorio. Se quedó solo unos segundos más, viendo si algo se encontraba de manera extraña, pero no, lo único extraño ahí era ella.
Salió de la habitación y cerró la puerta procurando no hacer nada para que nadie notara que había habido alguien en la habitación. Hermione se encontró con varias habitaciones parecidas a la primera en la que había entrado, pero la paciencia no la abandonaba y esperaba con no lo hiciera.
Ya cerca de la puerta número cincuenta, cuando se disponía a abrir la puerta, unos ruidos de voces hicieron que sus cinco sentidos se colocaran alerta y notando que las voces se acercaban en la dirección en la que ella se encontraba, entró en la habitación rápidamente. Pero nunca imaginó que se encontraría en aquella situación, bueno sí, pero no de aquella manera. Estaba en una gran habitación, pintada de un color celeste y con varios animalitos pintados en él, una gran ropero a un lado de color blanco, varios juguetes en el suelo y en el centro una gran cuna.
Con el corazón latiéndole aceleradamente Hermione comenzó a acercarse a la cuna. Imágenes de la primera vez que había tenido a Connor en sus brazos hasta cuando se lo habían arrebatado llegaron a su cabeza, derramando una solitaria lágrima. Pero muchas lágrimas siguieron a esta cuando la castaña notó una pequeña manita que se asomaba en la cuna, la manita de Connor. Como si el mundo se acabara en aquellos momentos tomó a Connor en sus brazos y lo estrechó con fuerza, ignorando por completo que las voces que había oído entraban en la habitación y un grito de dolor en otro salón muy cerca de ese cuarto.
