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Género: Yaoi
Pareja: Taichi X Yamato
Contenido: Angustia, Romance
Clasificación: NC-17
Título:
RAPSODIA
Versión 3.0
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NOCTURNO
Nota: Pensando: "".
Hablando: - -.
Notas de la Autora dentro del fic: (+).
Para futuras aclaraciones ((Al final del fic)):
NOTA: La clasificación de éste capítulo será NC-17. Así que quedan advertidas aquellas personas a las que no les gusta el LEMON.
Por cierto, yo pensaba reivindicar a la bruja de Sora, pero como ella siempre queda de mala en las historias, pues... otra vez lo será XD.
Y también les agradezco por leer mis historias enfermizas que no terminan en nada, aunque como una promesa que le hice hace mucho a una amiga ésta historia sí tendrá un final feliz. ¿Ustedes qué dicen, creen que lo logre? o.o.
Capítulo 8
Regresar al ayer
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Se le quedó mirando a la persona que estaba frente a él, mientras le daba un sorbo a la bebida que traía entre sus manos. Ella parecía afligida, pero no sabía cuánto, hasta que vio que comenzó a llorar.
-¿Qué fue lo que pasó, Tai? –dijo, soltando por fin lo que traía dentro-. ¿Por qué dejé de quererlo, por qué él dejó de amarme?
-Sora...
-No me había dado cuenta de esto, hasta que fue muy tarde. Nos hicimos daño, nos causamos dolor. ¿Por qué cuando te enamoras tiene qué suceder todo esto?
-Sora...
-¿Cómo puede ser que me haya enamorado de alguien más? –estrujó entre sus manos el vestido que traía, volviendo a llorar desconsoladamente-.
-Sora...
-¿Por qué me tuve qué enamorar de ti? –bajó la mirada, los ojos de Taichi hacían que le doliera nuevamente el alma-. Lo siento, yo...
-¿Qué viste en mí? –él también desvió la mirada-. Si no soy más que un idiota, un torpe que sólo hace sufrir a quien le ama.
-Tai... –sonrió levemente-... te equivocas, eres tan especial.
-¿Por qué me mientes así¿Por qué todo el mundo me tiene lástima?
-No es lástima, sólo te decimos la verdad. –le tomó con ambas manos el rostro y le volvió a sonreír-. Abre los ojos, eres tan hermoso por dentro y por fuera.
-Si fuera lo que tú dices, entonces él... él...
Se quedó callado. Sabía que había herido a Sora con el comentario, aún no lo superaba, y ahora que sabía lo que ella sentía por él fue más cruel con sus sentimientos.
-Ya no importa, el recordarlo es regresar al ayer, ahora es el presente, no el pasado.
-Tai...
-Si le recordamos... entonces sería revivir el pasado.
-¿Por qué lo dices?
-Es momento de continuar, Sora...
-¿De qué hablas?
-Todo lo que te hace daño lo tienes qué olvidar.
-Pero Tai...
-Es momento de hacer una vida nueva...
TUS RECUERDOS SIEMPRE ME HACÍAN FELIZ
HACÍAN LATIR MI TRISTE CORAZÓN
PERO UN DÍA TODO ACABÓ
¿POR QUÉ TUVO QUÉ SER ASÍ?
:-:-:-:
Dejó escapar un enorme suspiro mientras se dejaba caer en su cama. Parte de la madrugada estuvo deambulando sin saber adonde ir o qué hacer, vagando por la ciudad, perdiéndose entre la gente. Lo que ésa mujer le había dicho era verdad, pero ahora que lo pensaba, él no era el único que tenía qué poner los cimientos a su relación, también estaba Yamato, el cual al parecer seguía pensando en Hassy.
Ella, a pesar de estar muerta parecía vivir en el corazón del rubio, entristeciéndole de una manera asombrosa, quebrándole el alma. ¿Qué era lo que guardaba su mejor amigo en el corazón¿Por qué no le decía lo que en realidad sucedía¿Qué cosa le estaba escondiendo?
Con un poco de pereza comenzó a desabotonar su camisa, mientras cerraba los ojos y se movía en la cama, tomando las cobijas y atrayéndolas hacia sí. Fue en ese momento en el que escuchó que tocaban la puerta.
-¿El servicio de limpieza tan temprano? –dijo quedamente, maldiciendo por lo bajo a aquel o aquella que se atrevía a molestarle cuando se encontraba tan cansado-.
No le hizo caso, no hasta que escuchó una voz detrás de la puerta.
-Keisuke...
En esos instantes su corazón dio un respingo, y nuevamente volvió a maldecir en su interior el no estar en las mejores condiciones para recibirle ahí. Talvez pelearían definitivamente, talvez dejarían de hablarse, de verse.
-¿Estás ahí? –esa voz le partió el alma, estaba cargada de tristeza y melancolía, como si estuviese muriendo por dentro. Fue por eso que con pesadumbre se levantó de la cama y le abrió la puerta-.
-¿Qué quieres? –tomó su cabeza con su mano derecha, mientras masajeaba con ésa misma una de sus sienes-.
-Yo... –bajó la cabeza y juntó ambas manos, como en señal de pena-... ¿puedo pasar?
-Sí, claro... –dejó que entrara y cerró la puerta, mientras iba al baño a lavarse la cara con agua fría para despertarse-.
Cuando volvió, lo encontró sentado en un extremo de la cama, jugando con sus manos, parecía nervioso. ¿Qué pasaría ahora¿Le diría que todo era una equivocación y que debían separarse¿Le diría que se había dado cuenta de que no sentía nada por él¿Qué le contestaría¿Se enojaría y le "escupiría" en la cara que él tampoco sentía algo por él¿Por qué se sentía así¿Por qué su corazón comenzaba a latir tan desbocadamente?
Y por primera vez en esos momentos se dio cuenta de que tenía miedo. Miedo de perderlo para siempre, después de haberle tenido por unos momentos en sus brazos. Y comenzó a sumirse en la desesperación, en la oscuridad total.
Con incertidumbre se quedó frente al otro que seguía callado.
-Keisuke... –pronunció el otro, haciendo que su corazón dejara de latir por unos instantes, para después seguir haciéndolo-... hay... hay algo que... yo... que... que pasó y que tienes... que tienes qué saber...
-¿Qué pasó? –dijo con frialdad, pero su corazón se enterneció al ver los ojos del otro, estaban a punto de soltar en llanto-.
-Tú no tienes la culpa... yo soy el único culpable... –enterró entre sus manos su rostro, comenzando a sollozar-...
-¿De qué hablas? –no pudo detenerse y con un gesto amable le rodeó con sus brazos, mientras el otro se enterraba en su pecho, llorando desconsoladamente-.
-No sé qué vayas a pensar de mí cuando te lo diga. –su cuerpo se convulsionaba en pequeños espasmos-.
-... –se quedó callado, esperando a que el otro le dijera algo, pero no sucedió nada-. ¿Qué quieres decirme?
-Es sobre Hassy...
Un terrible silencio los envolvió, mientras él se separaba del rubio, que para esos momentos había dejado de llorar. Dejó escapar un suspiro que provino de su corazón, el cual estaba a punto de romperse.
-Es por lo que acaba de pasar¿verdad? –el otro sólo asintió y se limitó a esperar, como siempre-.
-Soy un traidor, Keisuke, aún ahora, aún después de que ella ya está muerta. –su voz se quebró-.
-¿Por qué? –no comprendía las palabras del otro-.
-Porque... porque... –le miró a los ojos y con un gesto afligido dijo-... ella también te amaba.
Todo fue tan repentino que se descolocó por completo. Su cerebro tardó en procesar completamente esas palabras que parecían dagas abriendo su ya de por sí dolorido corazón. Incrédulo se separó del rubio y le dio la espalda, dando unos pasos y apoyándose en una pared.
-¿Qué? –fue lo único que alcanzó a balbucear, mientras un terrible mareo lo invadió-.
-Ambos amábamos a la misma persona, pero nos dimos cuenta de que nunca nos amaría, así que decidimos darnos valor el uno al otro. Yo más que nada, porque ella me necesitaba. Sé que piensas que soy cruel, que lo fui y que talvez lo seguiré siendo, pero nunca pude dejar de pensar en ti. Tampoco ella lo hizo.
-¿Por qué...? –su mente se confundió, mientras sentía que todo a su alrededor se oscurecía-...
-Me lo dijo días antes de que se fuera, antes de que me dejara solo. Ella nunca se iba a olvidar de ti, y lo curioso es que lo que dicen las personas de "que los que se pelean se quieren" es verdad¿no es así?
-No entiendo... –le encaró, pero el rubio le huyó, mirando hacia la ventana que se encontraba a su lado-... ¿por qué nunca me lo dijo?
-Ella me dijo que tú estabas enamorado de una persona más... pero que nunca te atreverías a decirle la verdad.
-Ella sabía que yo te... –se llevó una mano a la boca, incrédulo, indispuesto a aceptar la realidad-... que yo te...
-Quise hacerla feliz... pero me sentí egoísta al saber que no sentía nada, y que talvez nunca le querría como a ti. Y... –su llanto volvió a fluir, mientras apretaba con fuerza sus puños, tomando la tela de sus pantalones-... y sé que soy cruel, muy cruel al decir esto... pero... cuando ella murió... sentí que descansé. Que ambos lo hicimos.
-¿Cómo puedes decir eso? –cerró sus ojos, estaba renuente a escuchar más-.
-Te lo dije... fui muy egoísta. ¡Pero ella también lo fue! –le encaró, sólo que después le dio la espalda-. Porque aún después de todo lo que me hizo sufrir... en el único en el que pensaba era en ti. Me hablaba por tu nombre, y mientras estuvimos juntos siempre lo hizo. ¿No crees que también fue horrible para mí?
-¡No te lo creo! –lo tomó de los hombros y lo volteó hacia sí-. ¡Júrame que eso es verdad!
-No te mentiría con algo así... –con una calma que desesperó al ojiverde, Yamato le separó de él-... ella te dejó esto antes de morir... –le extendió un sobre, el cual parecía un poco viejo-... por favor léelo... –se dirigió hacia la puerta, pero antes de salir-. Por cierto, la última noche que estuvo conmigo, ella me dijo que si algún día volvía a verte te diría lo mucho que te amaba. –su voz se quebró, y entre todos los sentimientos que se arremolinaron en su corazón sintió que éste estuvo a punto de explotar-. Murió antes de hacerlo, yo sólo he cumplido su última voluntad... –y al decir eso, cerró la puerta tras de sí, caminando a su cuarto, pero antes de llegar se dejó caer frente a su puerta, sollozando, sintiendo cómo perdía poco a poco su última oportunidad de ser feliz junto a la persona que amaba-.
TODO ES TRISTEZA EN MI CORAZÓNTE LLEVASTE MI VIDA, MI ILUSIÓN
Y SIENTO QUE NO PUEDO CAMINAR MÁS
SIENTO QUE ME HUNDO EN LA SOLEDAD
Y mientras tanto éste Keisuke leía las últimas palabras que le dedicó una de sus mejores amigas...
:-:-:-:
Tomó la manija de la puerta entre sus manos y giró la perilla. Dejó escapar un suspiro de resignación y se adentró a ése lugar, su casa.
-Bienvenido... –dijo su madre cuando lo vio, pero éste sólo bajó la cabeza-. ¿Qué sucede, Taichi?
-Vengo por mis cosas... –su voz bajó de tono, pero parecía decidida-... y a despedirme...
-¿Por qué¿De qué hablas? –se quedó asombrada, su hijo nunca llegaría de ésa manera a la casa-.
-Me voy... ahora mismo. –le miró, enfrentándola-. No pienso escuchar nada de lo que me digas, ya no quiero escuchar nada...
-¿Pero... por qué? –su voz se escuchó afligida, a punto de soltar en llanto-. ¿Qué es lo que te pasa¿Por qué dices eso?
-Me voy, mamá. Me voy para siempre de éste lugar. –sin mirarla siguió su camino, a su habitación, mientras buscaba entre sus cosas una maleta y comenzaba a llenarla de su ropa y pertenencias-.
-¿Qué fue lo que te sucedió? –le miró suplicante, necesitaba una explicación-. Ésta mañana que saliste te veías tan tranquilo¿por qué ahora estás así?
-¿Cómo? –su voz se volvió rígida-.
-Pareces decidido a todo. Estás enojado por algo.
-Te equivocas... sí estoy decidido, pero no estoy enojado, estoy cansado. –con algo de brusquedad cerró su maleta y tomó algo de dinero que guardaba en una alcancía-.
-Pero... ¿qué vas a hacer¿Dónde vas a vivir? –una enorme angustia se apoderó de ella-.
-Ya voy a terminar mi carrera, me ofrecieron estudiar la maestría y después el doctorado, con un buen trabajo de por medio. –volteó a verla-. Pero no es solo eso. –sonrió tranquilamente-. Me voy a casar.
Tardó unos segundos en masticar y digerir las palabras de aquel, su hijo mayor, el más tierno y más buen hijo que cualquiera pudiera tener. Siempre leal, siempre sonriente, feliz, aquel a quien ella le dio la vida y que después de tiempo se largaba así como así, haciendo una vida de la que ella no estaba enterada.
-¿Así sin más? –preguntó incrédula-. ¿Por qué no me lo habías dicho? –su voz se quebró-. ¿Qué te pasa, Tai?
-¡Estoy cansado! –su tierna voz se convirtió en filosas dagas que traspasaron su corazón-. ¡Estoy cansado de todo esto! Quiero... –volvió a calmarse, suavizando su rostro y voz-... quiero volver a ser feliz. Quiero dejar todo lo que me duele atrás.
-Pero... –con un poco de temor se acercó a él y le abrazó con ternura-... ¿estás seguro que lo lograrás de ésa manera¿Qué es lo que buscas con todo esto?
-Busco escapar, busco ser libre de mis recuerdos, de mi pasado. –se aferró al cuerpo de su madre, arrodillándose y abrazándole de la cintura, intentando reprimir el llanto que estaba próximo a fluir-. Quiero olvidarlo todo. Vivir una vida nueva.
-Taichi... –ella, con todo el amor comprensivo de las madres se arrodilló junto a él y le atrajo hacia su pecho, arrullándole en un compás consolador-... ¿Estás seguro de que es lo que realmente quieres¿Es lo que realmente deseas?
-Quiero creer que es así... –no pudo contenerse más y unas pequeñas lágrimas escaparon de sus ojos color miel-... quiero pensar que por primera vez en mi vida la decisión que tomaré será la correcta. Quiero creer que todo lo que está en el pasado ahí está y que no volverá nunca más. –su voz se convirtió en un susurro-. No quiero causar más daño.
-No lo harás, cariño. –le sonrió cariñosamente-. Ya no lo harás...
Después de eso había salido de ahí con la maleta en manos, mientras esperaba a Sora en la terminal del Tren.
TUS RECUERDOS SIEMPRE ME HACÍAN FELIZHACÍAN SONREÍR A MI TRISTE CORAZÓN
PERO YA NO ESTÁS A MI LADO
SOLO NO PUEDO SEGUIR
Pero aún estaba inseguro de lo que sería. Ya no sabía ni qué pensar del loco corazón que trataba de decirle que hacía lo incorrecto, el cual latía desbocado, intentando que recapacitara a cada movimiento. Se preguntaba qué pasaría si 'él' volviera. ¿Qué sucedería si él le dijese que aún le amaba, que aún quería estar a su lado¿Qué le diría él mismo?
Con pesado gesto se dejó caer sobre una banca, esperando a su, ahora, prometida. ¿Quién lo diría? Ella se enamoró al final de él, cuando en su pasado él mismo se había enamorado de la persona de la cual ella estaba locamente enamorada. ¿Por qué el destino jugaba así con ellos¿Qué era lo que les tenía deparado?
-Es ilógico... –su voz se escuchó suavemente-... que él pudiera regresar.
Pero cabía la esperanza de que él fuera con él. ¿Aún le querría? Sí, tenía la seguridad de que Matt aún sentía algo por él, un sentimiento tan puro y tan poderoso que incluso podría derretir los más fríos icebergs. Ir a su lado, pedirle, no, implorarle que le perdonara, que era un crío que creía estar enamorado de Sora, que aún podían comenzar de nuevo, desde cero, ser felices. Ir con él, por él a Estados Unidos, traerle de vuelta, olvidar lo pasado, seguir un presente.
-Creía estar enamorado... –por primera vez desde que tomara ésa abrupta decisión se sintió confundido-... creo estar tomando la decisión correcta...
Se quedó callado por unos instantes, por breves momentos en que todo a su alrededor se detuvo.
-Creer estar haciendo lo correcto...
Miró hacia su izquierda, donde descansaba su maleta, dejando escapar un suspiro de resignación.
-No puedo dudar de mí, no puedo volver a dudar de lo que siento. –con decisión le sonrió a la mujer pelirroja que se acercaba a él con una sonrisa-. Ella, ahora, es lo único que tengo...
¿QUÉ FUE LO QUE PASÓ?
¿QUÉ ERROR COMETÍ?
¿POR QUÉ TODO ACABÓ?
¿ES QUE NO TE HICE FELIZ?
Y con ésa sonrisa en sus labios la distancia entre los dos se acortó, mientras ella se lanzaba a sus brazos, siendo acogida por un efusivo abrazo.
-Pensé que no vendrías... –él le acarició suavemente la melena pelirroja, besándole suavemente en los labios-... pensé que me dejarías solo.
-Por ti iría hasta el mismo infierno... –ella se acurrucó en su pecho y sonrió totalmente emocionada-... daría hasta mi vida.
-¿Estás segura de que has tomado la decisión correcta por estar conmigo? –le sonrió, esperando una respuesta que ya sabía-.
-¿Y qué más da? Si estoy contigo... ya nada me importa... –un tren se detuvo a su lado, mientras muchas personas salían y otras entraban por las diferentes puertas que éste tenía-... sólo me interesa estar a tu lado. –calló por unos instantes-. ¿Y tú?
Él se quedó sorprendido y sonriéndole hermosamente le miró a los ojos, haciéndola inmensamente feliz.
-¿Yo qué?
-¿Estás seguro de querer estar a mi lado?
-Si no lo estuviera... –con cariño le puso su dedo índice sobre su pequeña nariz-... no estaría aquí, esperándote.
-Te amo, Taichi... –ella le besó con cariño, pero cuando ella dijo eso, todo lo que venía guardando dentro le cayó encima, como un balde de agua fría-...
Quiso responder algo, y con inseguridad respondió un: "Yo también", pero que no estaba siendo dirigido a ella, sino más bien a un rubio de ojos azules que a su parecer estaba demasiado lejos de su alcance. Cabía la oportunidad de ir, pero los brazos que se ciñeron a su cuello lo detuvieron, ya había tomado una decisión, una que cambiaría su destino, pero que estaba seguro, le haría olvidar todo el dolor que llevaba dentro, pues esa persona que le miraba sonriente le comprendía, ya que ella tenía el mismo sufrimiento carcomiendo su corazón.
-Vámonos... –le dijo cariñosamente, mientras ella le sonreía, afianzándose de su brazo, tomando su pequeño bolso entre sus manos-.
-Sí...
Y mientras caminaban por un amplio pasillo, donde las personas se perdían en sus preocupaciones, dos muchachos dispuestos a superar su pasado se apresuraban a tomar un tren, del cual, ya no habría partida atrás.
"¿Estás seguro de lo que haces?" una voz en su cabeza le hizo reflexionar "Aún es tiempo para arrepentirse."
"Lo estoy..." respondió, tomando con fuerza el brazo de aquella que le brindaba una segunda oportunidad de ser feliz "... porque ya no estoy solo. Ya no tengo qué cargar con todo esto yo solo."
"Te has arrepentido de muchas cosas antes¿crees que de esto no lo harás?" esa misma voz volvió a escucharse, revelándole a un muchacho de ojos azules que le miraba con reproche "¿Estás seguro de que es la decisión correcta?"
"Tú ya no estás aquí conmigo, ya no puedo seguir solo..." le miró, pero después bajó la cabeza "Sólo eres un fantasma de mi pasado, algo que sucedió y no volverá a ser."
"Si tú crees que está bien, yo te apoyo..." Matt le dio la mano y le sonrió, pero de pronto ésa escena desapareció, para mostrarle que estaba frente a la puerta del tren "... yo siempre apoyaré lo que hagas, aún cuando nos destruya a ambos..." esa voz se perdió como un susurro entre la gente, pero que alcanzó a escuchar perfectamente.
-¿Qué sucede? –Sora le miró algo asustada, parecía de pronto muy pálido y con una congoja muy grande-.
-Nada... –le sonrió conciliadoramente-... sólo fue algo que había olvidado...
Las puertas se cerraron y el tren comenzó su marcha, mientras él miraba cómo las personas iban desapareciéndose rápidamente, como su pasado.
"La decisión correcta ya la he tomado..." su voz se escuchó como en eco en su mente.
"Si tú crees que está bien, yo te apoyo. Yo siempre apoyaré lo que hagas, aún cuando nos destruya a ambos..."
Y con ésa punzaba en su corazón siguió su camino, mirando a su lado el futuro de incierto que le esperaba.
"... aún cuando nos destruya a ambos..."
DIME POR FAVOR QUÉ FUE LO QUE SUCEDIÓ...
:-:-:-:
Se recostó en su cama y trató de asimilar lo que minutos antes había pasado. Era increíble pensar en lo que Yamaguchi le había dicho. Él, él, que lo daría todo para estar a su lado no podría ser correspondido, debido a un fantasma del pasado, a ella, quien le arrebató la felicidad de las manos, a aquella que se llevó de su lado a su rubio. A ella, que a pesar de estar muerta seguía rondando en la mente de aquel por quien daría su vida entera.
Con pesar miró el sobre que tenía entre sus manos, el cual tenía su nombre escrito con la caligrafía de Hassy...
-Hassy... –se permitió decir, mientras recordaba a la niña de cabellos rubios y ojos verde esmeralda estarle molestando. Siempre le sacaba de quicio, pero siempre estaba a su lado, apoyándole en todo-...
Ella sabía lo que sentía por Yamato, más de una y mil veces lo sospechó, pero siempre se quedó callada. Al principio pensó que era porque siendo amiga de ambos no podía meterlos en problemas, pero cuando los vio besarse todo lo que él creía se derrumbó. Ella se llevó todo lo que él quería, por lo que luchaba, por su amor prohibido. Hassy se fue con él y se casaron, tuvieron un hijo, pero después ella se fue, dejando solo a su Yamato, al cual estaba dispuesto a consolar. ¿Por qué se había ido¿Qué había sucedido?
Con manos temblorosas rasgó la parte de arriba del sobre con sus llaves y sacó una simple hoja que tenía escritas muchas palabras, que sin duda eran de ella.
Keisuke:
Sé que para estos momentos ya te habrás enterado de todo lo que siento, y también sé que ya estarás odiándome por quitarte lo que más amabas, no, corrijo, lo que más amas. No sé dónde estaré yo cuando repases mis escritos, pues pienso irme y dejarte el camino libre, para que seas realmente feliz con la persona que amas, por la cual lucharás hasta el cansancio, por aquel que sólo puede conmover tu corazón, como lo hiciste con el mío.
También, para estos momentos ya sabrás que me he ido, y que él está solo, si ya lo sabes, te pido por favor que cuides mucho a quien amas, es tan frágil que no soportará el estar solo, ya le quitaron todo por lo que seguía, y lo más triste es que yo fui una de las causantes. Me pregunto si algún día podrá perdonar lo que le hice, aunque no fue intencional. Ambos nos necesitábamos, nos comprendíamos, te amábamos y sabíamos que nunca seríamos correspondidos, bueno, por mi parte yo lo sabía, como también comprendía el sentimiento que tenías hacia Yamato, el cual nunca le dije. Soy muy egoísta, le he quitado todo, todo, ahora sé que merezco la muerte.
Entre los momentos de lucidez que tengo razono lo que he hecho, y lloro, porque no te tengo a mi lado, y por haberles separado, por aceptar estar con él cuando yo pude haberle alentado a irse contigo, aún cuando éramos unos niños. No sabes cuánto lloro. En mis noches de agonía imploro un perdón divino, quisiera que ambos fueran felices, juntos, pero me siento incapaz de hacerlo, porque yo te amo. Quiero hacerme a un lado, pues te amo tanto que el saber que estás triste me hace sufrir enormemente, porque sé que es mi culpa que tú también llores, sintiéndote desolado, triste, confundido, como yo, como me siento cuando ésta carta te escribo. Ahora que sé que ya lo sabes me siento feliz, pues sé que lo cuidarás y lo atenderás.
Un favor más te pido, cuida mucho a mi hijo, dale mucho cariño, háblale de mí, aunque sé que él también lo hará. Dile que lo quiero mucho, que lo quise mucho. Que lo arrullé entre mis brazos y le besé en su frente y que ambos nos sonreímos, y que si a alguien amé más que a ti, fue a él. Dile que morí, que no me fui y lo dejé solo, que estoy en el cielo y que desde allá velo por él, que buscaré su felicidad, que siempre estaré a su lado. Ámalo mucho, Keisuke, como amas a mi esposo, a aquel a quien te arrebaté. Te imploro que le des de tu cariño, aún cuando haya sido hijo mío, recuerda que también es de Yamato, dale comprensión, consuelo, dale todo lo que yo no podré darle. Quiérelo, por favor, eso te pido.
Cuídate mucho, también cuida a mis dos tesoros, pues aún cuando no me casé enamorada aprendí a querer a Yamato, aunque nunca me olvidé de ti.
ERES LA PRIMERA PERSONA QUE HA ACARICIADO MI CORAZÓN
CON TU SONRISA, CON TU AMOR, ME HICISTE CREER
Y ESTOS RECUERDOS SE CONGELAN EN MI MENTE
HACIÉNDOME CREER QUE TODO ERA UN SUEÑO
No alcanzó a firmarlo, pues lo último estaba un poco garabateado, talvez fue uno de sus momentos de lucidez donde comenzó a escribir ésa carta. Y no supo qué pensar cuando doblaba la carta entre sus manos y la guardaba en ése sobre. Ella pensaba irse sola, no con su hijo, suponía que algo pasó para haberlo hecho, llevarse al pequeño Matt y dejarlo en los brazos de otra mujer. Pero ya no sentía ése nudo en la garganta siempre que hablaba de ella, ahora sentía que ése peso se le quitaba de encima, para dejarle la oportunidad de seguir adelante.
Ella se enamoró de él, nunca lo hubiera pensado.
:-:-:-:
Abrió los ojos pesadamente, mientras sentía un sutil movimiento en su hombro.
-Cariño, despierta... –Natsuko le revolvió los ya de por sí desordenados cabellos rubios, mientras éste se acurrucaba aún más en las sábanas-... ya es tarde, prometiste acompañar a Takeru...
-Mmm... –fue lo único que respondió, pues volvió a sumirse en un profundo sueño-.
-Éste niño... –Natsuko puso ambas manos en la cadera-... si se la pasó despierto casi toda la noche.
-Es normal. –escuchó a Takeru, el cual estaba saliendo del baño-. El pobre no podía asimilar que se encontraba nuevamente con nosotros. No es fácil para él saber que está en el mismo continente y país que Taichi...
-TK... –su madre le miró tristemente-... tienes razón, creo que no podía conciliar el sueño por esa razón.
-Dejémoslo descansar, es domingo, ya se despertará tarde o temprano, mientras tanto voy con... –sus mejillas se sonrojaron levemente-...
-Anda, apresúrate o llegas tarde... –le guiñó un hijo traviesamente, mientras éste sonreía abiertamente-. Cuando Matt se despierte lo llevaré al festival yo misma.
-Gracias... –y sin decir más salió volando por la puerta-.
-Lo que hace al amor... –y salió de la habitación-.
Corrió a todo lo que le dieron sus pies, fue por eso que por poco lo atropella un automóvil. Aún con el susto y todo siguió su camino, viendo como sus esfuerzos fueron recompensados al ver a lo lejos la silueta de Davis.
-¡Davis! –gritó emocionado, pero no cayó en su asombro cuando vio cómo éste abrazaba a Kari, consolándola-.
-Takeru... –el chico moreno le dijo calmadamente, mientras Kari se retiraba un poco de él-...
-¿Qué sucede? –el rubio se quedó asombrado cuando ésta Kari se agarró llorando, pero ésta vez en su propio pecho-. ¿Por qué lloras, Kari-chan?
-Tai... –dijo ella, sollozando levemente, intentando calmarse mientras secaba sus lágrimas con un pañuelo desechable que le había ofrecido Davis-.
-¿Qué pasó con él? –TK sintió un nudo en la garganta, a pesar de lo que había sucedido anteriormente con su hermano y él, un lazo de amistad se había forjado entre ellos-.
-Él... él se fue... –sus ojos, tan parecidos a los de su hermano se reflejaron en los ojos azules del rubio, el cual sólo atinó a asombrarse y quedarse mudo-... y lo peor de todo es que no sabemos adónde.
-¿Cuándo se fue? –preguntó algo indeciso, estaba anonadado-.
-Ésta mañana, sólo fue por unas cosas y se marchó. Y lo peor de todo es lo que me dijo mi mamá. –bajó la cabeza, estaba muy triste y desorientada-. Que él se iba a casar.
-¿Qué! –gritaron Davis y Takeru al unísono-.
-No lo entiendo, pero mi mamá dijo que fue mejor. –secó sus lágrimas y sonrió tristemente-. Después de todo, él tiene derecho a ser feliz.
-No puede ser... si Matt se entera... –se llevó una mano a la boca y se dejó caer al suelo, arrodillado-... si él se entera.
-¿Por qué lo dices? –sus dos amigos le miraron algo confundidos-.
-No sé cómo se lo voy a decir... –les miró con los ojos desorbitados-... no sé cómo lo vaya a tomar.
-¿De qué hablas? –Kari le miró asustada-. No me digas que él...
-Y él que dijo que hoy hablaría con él... después de tanto tiempo. No sé qué vaya a pensar.
-No puede ser... él... –Kari abrió los ojos de par en par-... él está aquí...
-Sí... –dijo con voz baja-... nuevamente, todo por lo que seguía se le arrebatará de las manos...
-¡Es que no puedo creer que el sinvergüenza ese se haya largado así como así! –Kari volvió a llorar, pero se arrodilló junto a Takeru y con cariño le envolvió en un abrazo-. ¿Por qué tiene qué tomar sus decisiones de ésa manera tan impulsiva?
Davis se quedó mudo, y sólo dejó que ambos se reconfortaran. Tenían el mismo sufrimiento, el cual, él no conocía.
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Se envolvió en las cobijas para taparse el sol que de pronto le cayó en la cara. Con gesto pesado se puso la almohada en la cabeza, pero al escuchar ruidos en la sala dejó de lado su intento de dormir. Adormilado y todo como iba, abrió la puerta de la habitación en la que estaba y bostezando se dirigió al baño, sólo que antes de llegar no pudo impedirse escuchar la conversación que varias personas tenían.
-¿Se lo va a decir? –la voz de una chica le hizo girarse, para ver por un extremo a una muchacha de cabellos y ojos castaños-. ¿Está segura?
-Sí... –su madre le daba la espalda, así que no podía ver la expresión de angustia que talvez tendría, acompañando a su voz-... no puedo ocultarle algo de ésa magnitud, pero...
-Es mejor esperar un poco, algo de tiempo. –su hermano se removió algo nervioso en el sillón, tomando la mano de otro muchacho de cabellos y ojos violeta oscuro-. No podemos darle un dolor tan grande.
No comprendía qué sucedía, y estuvo a punto de largarse al baño, cuando el nombre de alguien lo hizo detenerse en seco. Sintió por unos momentos que el tiempo se había detenido, y contrariado volteó a mirar el reloj, dándose cuenta de lo tarde que era, ya pasaban de las 3 de la tarde.
-Sora... ella... –Kari apretó los puños con fuerza-... yo no creía que ella estuviera arrepentida de lo que hizo.
-Cálmate, no sólo fue de ella la decisión, fue la de tu hermano. –Natsuko bajó la cabeza-.
-Pero... ¿cómo pudo decidir algo de ésa magnitud así como así! –Kari sólo dejó escapar un suspiro-. Es un tonto...
-Todas las personas... –por extraño que pareciera, ésta vez fue Davis quien hablara desde que llegaron a ése lugar-... llegamos a sentirnos solas en un momento de nuestras vidas. Él sólo se cansó de esperar por algo que creía era imposible.
-Davis... –Takeru le miró afligido, y éste le acarició suavemente la mejilla izquierda-...
-Nadie puede sobrevivir si está solo. –le miró a los ojos, tranquilizándole-. Él sólo se dio una oportunidad de ser feliz, creyó que tomaba la decisión correcta al pedirle a Sora que se casara con él.
Yamato se quedó en blanco cuando escuchó eso, todo fue tan repentino, su respiración se descontroló y por unos segundos sintió que sus pies no lo detendrían. Taichi, aquel, aquel a quien tanto amaba se iba a casar, pero no con cualquier persona, sino con aquella que le arrebató todo, su vida, su familia, sus amigos, su felicidad, y ahora esto, le quería dejar sin nada, se llevaba ahora a la persona que más amaba en éste mundo, se lo arrebataba todo nuevamente.
-No... –él mismo se dio cuenta de que había hablado en voz alta, haciendo que todos voltearan hacia donde estaba-... no...
Sin voltear atrás cuando escuchó su nombre corrió al cuarto en el que se quedaba y cerró la puerta con seguro, resbalando por ésta hasta sentarse en el piso, sintiendo que su corazón latía desesperadamente, como intentando escapar de su pecho, para no volver, para nunca volver. Lo presagiaba, él se iba a olvidar de él, sabía que Taichi tarde o temprano se iba a olvidar de él. Con lágrimas en los ojos abrazó sus piernas, para darse confort, pero lo único que consiguió fue que más lágrimas surcaran sus blancas mejillas, que ahora estaban más pálidas que de costumbre.
TÚ ERES TODO LO QUE TENGO EN ÉSTA VIDA
Y NO ME IMPORTARÍA REGRESAR AL AYER
SI HOY TENGO LA ESPERANZA
DE ALGÚN DÍA VOLVERTE A VER
Ya había perdido toda esperanza, Taichi nunca sentiría lo mismo que él. Se había olvidado ya varias veces que él estaba enamorado de ésa maldita, negándose a ver la realidad, y ahora, ésta le golpeaba como un balde de agua fría, lacerando lo que le quedaba de vida.
Suspiró cansadamente, temblando, sufriendo nuevamente a causa de esos dos. Todo por lo que creía de repente de se convirtió en cenizas, todo por lo que luchó de repente se desvaneció en la nada.
-Se va a casar... –sus labios temblaron cuando pronunció aquellas palabras, pero el dolor lo envolvió totalmente cuando terminó de decirlo-... con ella, con Sora...
Y de pronto dejó de escuchar las voces que le hablaban desde afuera...
:-:-:-:
Estiró sus brazos con pereza, bostezó y al hacerlo se llevó la mano derecha a la boca.
-Ya llegamos... –le anunció la voz de su acompañante, mientras éste sonreía, mirando por fin un pequeño apartamento que él mismo había comprado hacía unas semanas, presagiando lo que haría-.
-¿Qué te parece? –dijo Tai, abriéndole la puerta para que ella pasara-.
-Es muy bonito y confortable. –ella sólo sonrió, apoyándose en su hombro izquierdo-. Justo como pensé que sería.
-Te he traído aquí para que veas donde viviremos, cuando nos casemos. –le sonrió, mientras depositaba un suave beso en sus labios-. Te invito a comer y te llevo a tu casa¿qué te parece?
-Siempre tan conservador. –ella le miró algo pícara-. Pero no me opongo.
-Quiero que las cosas se hagan como deben ser, no hay qué apresurarnos. –dejó su maleta en una habitación, aún la casa tenía pocos muebles-. Si uno se da prisa y no razona, a veces salen mal las cosas.
-Por eso te amo... –tomó entre sus manos el rostro de Taichi y sorpresivamente le besó en los labios-... te amo tanto...
-Sora... –ella cerró los ojos, fue por esa misma razón que no se dio cuenta de la expresión que el moreno tenía, era de angustia y remordimiento-.
-Ven, démonos prisa... –le tomó de las manos y lo arrastró junto con ella afuera-... ¡o si no, se nos hará tarde!
-Sí... –y él se dejó llevar, pero no fue solamente por el empujón que la pelirroja ejercía sobre él. Ése contacto con sus manos le trajo recuerdos de Yamato...
"DAME TU MANO, VAYAMOS LOS DOS JUNTOS"
ESO ES LO QUE MÁS RECUERDO DE TI
PERO ENCONTRAMOS LA TRISTEZA EN NOSOTROS
TÚ NUNCA FUISTE FELIZ
Pero no dijo nada, sólo se limitó a callar, sintiéndose un completo cobarde. No quería enfrentar la vida, se fue por el camino fácil. Y fue por eso que un estallido en su corazón le reprochó el olvidarse por completo de lo que sentía, se olvidó de todo lo que él creía.
"Pero... ir con él sería... sufrir..." se dijo a sí mismo, mientras miraba cómo la pelirroja escogía una mesa para ambos en un bonito restaurante.
"¿Estás seguro?" ésta vez, la voz de su conciencia habló "Digo, ella es bonita, es amable y linda, pero¿estás seguro que estás tomando la decisión correcta?"
-Estoy seguro... –pensó en voz alta, cuando se sentó en una silla después de haber dejado a Sora en su lugar como todo un caballero-.
-Entonces... ¿por qué dudas? –no se había dado cuenta de ello, hasta que escuchó la voz de Sora-. Te hice una pregunta.
-¿Eh? –abrió los ojos de par en par y sonrió tontamente-. Lo siento, no te puse atención.
-¿En qué piensas? –sus ojos de pronto se entristecieron-. ¿Es que te estás arrepintiendo?
-No es eso... –le sonrió, conciliándola-... es que no sé cómo le voy a hacer tan lejos de ti por éste tiempo-.
-Mentiroso... –pero se limitó a bajar la mirada mientras ordenaban-.
Taichi se sintió mal consigo mismo y con ella. ¿Qué acaso nunca podría olvidar a Yamato?
"Olvidarlo..." su mirada entristeció, pero después sonrió "... eso es lo que estoy haciendo..."
:-:-:-:
Se paró frente a una puerta, sintiendo un nudo en la garganta. Con indecisión tocó, esperando a que alguien le atendiera, pero nada de eso sucedió. Pensando que talvez podría estar abierta tomó la manija entre sus manos y la giró, viendo con sorpresa que sus sospechas eran ciertas. Después de haber pasado giró su cabeza, buscando con sus ojos la silueta de alguien más, pero no encontró nada. Fue cuando escuchó que la puerta del baño se abría, revelándole a la persona que esperaba ver.
-Yamato... –Keisuke llamó la atención del otro, que con mucho pudor intentó cubrir su semidesnudez-...
-¿Qué haces aquí sin llamar! –sus mejillas parecían rojo vivo, pero cuando iba a alcanzar una toalla que estaba sobre la cama para cubrirse, el ojiverde le detuvo-. ¿Qué haces?
-Te ves mejor sin ella... –le susurró al oído, provocando que el cuerpo del rubio se convulsionara en un gemido involuntario-...
-No... –de repente sintió una de las manos de Keisuke, que astuta, le separaba las piernas y subía peligrosamente a su entrepierna-... por favor no...
-Lo deseas más que nada en el mundo. –le dijo, volteándolo hacia él-. Ya no te niegues la felicidad.
-Te equivocas... –trató de safarse del abrazo que ahora ejercía su mejor amigo sobre él, pero no pudo hacer mucho, no cuando el otro lo medio recostó en la cama, consigo encima-... por favor, Keisuke...
-Entonces dime que no me quieres cerca de ti... –le exigió, mirándole a los ojos-... dime que no deseas que esté a tu lado, para irme. Dime que no me amas, que me has mentido todo éste tiempo y que no quieres estar conmigo. Dime entonces que me vaya, o que sólo quieres ser mi amigo¡dime algo!
-Yo... –con temor le huyó a sus ojos, escondiendo su cabeza, haciéndola a un lado-... yo...
-¡Si me lo vas a decir... entonces mírame a los ojos! –con algo de brusquedad volteó el rostro del otro, haciendo que sus ojos se encontraran-. ¡Dímelo!
-¡No puedo! –sus ojos se bañaron en lágrimas, mientras se aferraba desesperadamente al cuerpo del que tenía enfrente-. ¡No quiero que me dejes!
-Entonces... deja de comportarte de ésa manera... –le acarició suavemente el cabello, aspirando su aroma a limpio-... déjame demostrártelo, déjame mostrarte cómo puede culminarse el amor.
-No... –se escondió aún más en el pecho del otro-... ella... ella...
-Ella ya no está aquí. –cortó de tajo, no con enfado ni con celos, sólo lo dio por hecho, sorprendiendo al rubio-.
-¿Qué? –se sorprendió tanto que sólo abrió los ojos y ya no pronunció más-.
-Ella ya no está aquí... ella está en donde debe estar. Se fue, Yamato, ella ya no está aquí, ya no te preocupes. –le susurró, mientras besaba cálidamente los labios del otro, los cuales estaban entreabiertos-. No puedes vivir de su fantasma. Tienes qué dejar que se vaya.
-Pero... –calló por unos instantes-... ella te...
-¿Y qué importa? Yo la quería, pero sólo como a una amiga. –acarició su rostro con delicadeza-. Mis sentimientos sólo podrían ser tuyos.
-Pero... –su rostro se contrajo en un gesto afligido-... pero...
-Yamato, tienes qué olvidar eso, ya lo pasado, pasado, y ahí debe de quedarse. –le sonrió suavemente-. Sólo quiero vivir éste momento, en el que tú y yo...
-Keisuke... –sus mejillas se encendieron-... yo...
-... en el que tú y yo... nos fundamos en uno... –con cuidado volvió a recostarse sobre el cuerpo del otro, sobresaltándole, pero ésta vez sin un intento de escapar-...
Keisuke acarició lentamente la mejilla del rubio, sintiendo su tersura, y con ternura le besó en los labios, pero éste beso era demandante, buscaba algo, mientras su lengua se removía impaciente en la boca del otro.
-Espera... –Yamato se quiso alejar torpemente del cuerpo del otro, pero no lo consiguió-... Keisuke... la puerta está entreabierta, alguien nos puede ver.
-¿Eh? –volteó hacia atrás, constatándose de que lo que decía el otro era verdad-. Mmm... parece que sí... –sonrió, intentando proseguir, pero el rubio no lo dejó-.
-¡Keisuke! –sus mejillas estaban aún más rojas, si es que se podía-. ¡Alguien puede vernos!
-¿Y qué? Que se enteren de que nos amamos... –iba a proseguir, cuando su mejor amigo lo lanzó al suelo y se cubrió con la toalla-. ¿Qué pasa?
-Es que una cosa es hacerlo aquí y otra que todo el mundo se entere. –apretó los puños-. Me da vergüenza.
El ojiverde se levantó y cerró la puerta con seguro, dándose inmediatamente después la media vuelta.
-¿Eso quiere decir... –sonrió maléficamente-... que sí lo vamos a hacer?
-¿Qué! –Yamato bajó la cabeza y tomó con vergüenza su toalla, apretando los puños en ella-.
-Lo dijiste... que una cosa es hacerlo y otra que todos se enteren.
-¿Yo dije eso? –ésta vez se llevó una mano a la boca-.
-Claro...
-Me has de haber escuchado mal. –de pronto sintió cómo el otro ya estaba frente a él en la cama, acechándole-.
-Yo escuché claramente. –se acercó a su cuerpo y le abrazó, metiendo su cabeza entre el cuello y el hombro, aspirando su aroma-. Tú lo dijiste. –y sin pudor alguno levantó su cabeza y lamió tiernamente la oreja del otro-.
-Keisuke... –su respiración se agitó-... pero yo no... yo nunca...
-Lo sé... y me alegro... –sonrió tristemente, era verdad que el rubio nunca había estado con un hombre, pero sí había estado con alguien más-...
-Además... –su rostro se contrajo en una mueca de placer cuando Keisuke le arrebató la toalla y acarició sus ingles, sin llegar a tocar su entrepierna-... ah... además... dicen que...
-¿Duele? –dijo, mientras bajaba por el cuello del rubio, que ya se movía inquieto en la cama, tomando las sábanas entre sus manos-.
-Am... –un gemido involuntario escapó de su garganta cuando el otro mordió y lamió uno de sus pezones-... ajá...
-Te equivocas... –y con un ágil movimiento bajó hasta estar entre las piernas del otro-... te daré el más grande placer... el más grande placer que nunca, que nunca podrás olvidar...
Tomó entre sus manos el sexo del otro, masajeándole suavemente, sintiendo su textura y el calor que desprendía. Podía ver a la perfección el rostro del rubio que no paraba de gemir al sentir ésas caricias arrebatadoras que hacían latir rápidamente su corazón, y le gustaba, era como en sus sueños, esos sueños en los que poseía a su mejor amigo, en los que le besaba y le decía cuánto le amaba.
Se relamió con placer los labios, besando la punta del pene de Yamato, el cual abrió los ojos de par en par y arqueó la espalda, levantando un poco sus caderas para penetrar más en la boca del otro, el cual le detuvo justo a tiempo.
-Tranquilízate, no quiero que termines aún. –el ojiverde susurró, mientras seguía lamiendo y succionando el sexo del otro, que respiraba agitadamente-.
-Keisuke... –sus mejillas estaban totalmente encendidas y su cuerpo sudaba copiosamente, era verdad, lo disfrutaba, pero lo que más le agradaba era que Keisuke estaba con él, que era él quien se lo hacía-...
Keisuke se detuvo al sentir que muy pronto llegaría Yamato al clímax, tomando sus piernas y subiendo sus caderas, bajando su cabeza para otro lugar.
-Espera... –pero no pudo detener las intenciones de su mejor amigo, el cual ya estaba lamiendo ése punto, ése pasaje por donde entraría a su cuerpo-... ah... Keisuke... –no supo cómo, pero al sentir el primer lengüetazo estuvo a punto de alcanzar el clímax, pero él mismo detuvo a su cuerpo, disfrutando de ésa caricia tan excitante y placentera-.
El cuerpo del rubio se convulsionaba en pequeños espasmos y gemidos de placer, deleitando sonoramente al ojiverde, que sonreía, le gustaba tanto estar con él. Pero ahora sería diferente, después de eso la relación que tenía con su mejor amigo cambiaría, se volvería más formal, podría estar con él por mucho, mucho tiempo, hasta que la muerte les separara.
¿Pero a quién demonios le importaba eso en momentos así, en los que podía estar al lado de la persona que más amaba en éste mundo?
-¡Ah... Keisuke! –gimió al sentir un intruso dentro de su cuerpo, separando las paredes de su pasaje, entrando sin ser invitado, acostumbrándole, preparándole para lo que vendría-.
El ojiverde sonrió al sentir las convulsiones del cuerpo del otro, más aún cuando tocó un punto en especial dentro del cuerpo del rubio, haciendo más sonoros los gemidos que dejaba escapar de su garganta.
-Eres un escandaloso... –dijo con lascivia, mientras metía otro dedo dentro de la dilatada abertura-... y no sabes cuánto me gusta eso de ti. –sonrió, mientras enterraba su cabeza entre el cuello del rubio y su hombro, mordiendo parte por parte, bajando poco a poco, para tomar uno de sus pezones entre sus dientes-. Todo en ti me gusta. –siguió succionando, mientras que con una de sus manos tomaba el sexo del rubio y comenzaba a masajearlo-. Me gusta tu sonrisa, tu mirada, tu cuerpo. –con algo de esfuerzo metió otro dedo, dilatando el virgen pasaje que por primera vez dejaba entrar a alguien-.
-Tú también me gustas... –sonrió apenado, removiéndose inquieto por el tercer intruso que estaba dentro de su cuerpo-... me gustas mucho.
-¿Te gusta lo que hago? –dejó de lamer los pezones del otro y subió hasta sus labios, dejando en el trayecto un camino cristalino de saliva-.
No obtuvo respuesta del otro, pero no se preocupó por ello, pues las acciones valían más que mil palabras. Minutos después sacó sus dedos de la entrada al cuerpo del rubio, mientras le levantaba las piernas y ponía sus pantorrillas sobre sus hombros, preparándose para lo que venía.
-No seas muy rudo conmigo... –volteó hacia otro lugar, escondiendo entre su brazo derecho su rostro totalmente sonrojado-...
-No lo haré... –cerró los ojos y con sumo cuidado colocó su pene en la abertura que parecía dilatada, pero no sabía cuánto-...
Se sintió nervioso, y no porque nunca hubiera hecho algo así antes, él mismo había dicho que había estado con hombres y mujeres y era verdad, pero ahora no estaba con cualquier persona, estaba con aquel a quien amaba, por quien daría hasta su vida misma. Tomó las caderas del rubio entre sus manos y con un empujón metió la cabeza de su pene en la estrecha abertura.
Un grito de dolor escapó de la garganta de su mejor amigo, pero ya no había vuelta atrás, si no aprovechaba ésta oportunidad talvez no habría otra.
Se quedó esperando a que Yamato se acostumbrara a su invasión, ya que después de eso sería más fácil entrar, pero lo que no se esperaba era que él mismo lo instara a seguir, tomando entre sus manos su rostro y sonriéndole, indicándole que podía continuar lo que estaba haciendo. Algo preocupado se quiso negar, pero un profundo beso le hizo desistir.
-Te voy a hacer daño... –su voz se volvió un susurro en el oído del rubio mientras lamía suavemente su lóbulo derecho-... y no quiero que sufras por ello.
-Estoy bien. –le sonrió cariñosamente, mientras intentaba calmar su respiración-.
-¿Te estoy lastimando? –con cariño le quitó unas lágrimas que resbalan por su rostro junto con el sudor de su cuerpo-.
-No, no te preocupes... –escondió su rostro en el pecho del otro y se movió, intentando hacer más profunda la penetración-...
El ojiverde entendió, así que nuevamente volvió a enterrar parte de su sexo en el cuerpo del otro, dejándole tranquilizarse para volver a hacerlo, hasta que se dio cuenta de que estaba dentro de su cuerpo.
Se quedó inmóvil por unos segundos antes de comenzar el movimiento del vaivén en el cuerpo del otro y cuando fue el momento de comenzar se sintió totalmente lleno, el estar con él llenaba el vacío de su triste y apagada vida. Se movía lentamente para acostumbrar al otro, poniendo una de sus manos en sus caderas y con la otra masajeándole el sexo para que también disfrutara del primer contacto, del primer encuentro que ambos estaban teniendo.
Dejó escapar un suspiro, mientras sus movimientos se volvían más rítmicos, más constantes, al igual que los gemidos que comenzaba a dejar escapar el rubio desde lo más profundo de su garganta. Sonrió para sus adentros mientras penetraba con más ansia el cuerpo de su mejor amigo, como si la vida entera dependiera de ése movimiento de vaivén que ambos ya habían sincronizado entre sí, la completa perfección. Miró por unos instantes los ojos de Yamato, viéndose reflejado en ellos, sabiendo de antemano que ahora el rubio era completamente suyo, que ya no se alejarían, que estaban unidos, que la felicidad de ambos estaba frente suyo.
-Te amo... –dijo Keisuke, mientras cerraba los ojos y dejaba que su cuerpo actuara como autómata, moviéndose casi frenéticamente sobre el cuerpo del otro, llenando por completo su existencia-.
Y se dejó llevar por el remolineo de sensaciones, que sabía, a ambos afectaba, pero no le importó, quería complacer a Yamato, quería que ésa primera vez juntos fuera lo más especial que ambos compartirían.
De pronto escuchó un largo y profundo gemido que provino de la garganta de su mejor amigo, mientras sin querer le enterraba las uñas en la espalda, arqueando la espalda y enredándole las piernas por detrás del cuello. Se movió aún más rápido, sintiendo las convulsiones internas del otro, para terminar dentro de su cuerpo y fuera de éste.
Ambos esperaban a que sus respiraciones se normalizaran, sintiendo totalmente agotados sus cuerpos sudorosos.
-Keisuke... –susurró suavemente el rubio, mientras permanecía con los ojos cerrados-...
-¿Qué sucede? –preguntó el ojiverde, acomodando tiernamente el cuerpo del otro en otra parte de la cama para limpiar el desastre que ambos ocasionaron-.
-¿Vas a estar conmigo cuando despierte? –abrazó una almohada mientras se hundía en ella-. ¿O talvez cuando me despierte me daré cuenta de que todo fue un sueño?
-Voy a estar contigo, te lo prometo... –tomó unas cobijas que estaban cerca de ahí y las acomodó cerca del rubio, mientras limpiaba con sumo cuidado su cuerpo, y después le arropó, besando su cabellera rubia-... nunca más me alejaré de ti...
-¿Por qué?
-Porque eres la persona a la que más amo en éste mundo. –le sonrió cariñosamente-.
ERES LA PRIMERA PERSONA QUE HA ACARICIADO MI CORAZÓN
CON TU SONRISA, CON TU AMOR, ME HICISTE CREER
Y ESTOS RECUERDOS SE CONGELAN EN MI MENTE
HACIÉNDOME CREER QUE TODO ERA UN SUEÑO
-Yo también te amo, Keisuke...
-Lo sé... ahora descansa... –volvió a darle un beso en sus cabellos, dirigiéndose al baño para bañarse e irse a acostar con el rubio.
Se metió en la regadera y mientras se lavaba el cabello escuchó que su teléfono celular estaba sonando. Enjuagándose rápidamente tomó una toalla, y salió corriendo en dirección al cuarto, buscando entre la ropa tirada su móvil.
-¿Bueno? –contestó con incertidumbre, no se había fijado en el número del cual le marcaban-.
-Hola, Keisuke... –la voz de su hermano sonó en la otra línea, sorprendiéndole un poco-...
-¿Qué sucede? –preguntó-. ¿Es que ya incendiaste la casa? –dijo con burla, pero al no recibir respuesta se alarmó-. ¿Qué sucedió?
-Hablé con mi padre por teléfono, hace unos instantes... –su voz se quebró-... no sabía con quién más hablar de esto.
-¿Qué pasa¿Estás llorando? –se alarmó, su hermano era fuerte, a pesar de parecer lo contrario-. ¿Qué le dijiste?
-Raion y yo nos vamos a ir juntos, a otro lugar. –su voz se convirtió en murmullo-.
-¿Se lo dijiste así sin más? –no sabía cómo, pero quería estrecharle entre sus brazos y calmar la pena que lo estaba embargando-.
-Se lo dije más sutilmente –soltó en llanto-, dijo que lo iba a matar.
-¿Y él dónde está? –preguntó, mirando el reloj, percatándose de la hora que era-.
-En su casa... está decidido a llevarme con él.
-¿Y tú quieres estar con él?
-Sabes que es lo que más deseo en todo el mundo.
-Entonces no tengas miedo, si tanto lo quieres, como dices, ambos podrán sobrellevar esto.
-Pero...
-Confía en él, es momento de hacerlo¿no crees?
-Creo que sí... –de pronto su llanto cesó, mientras sonreía levemente-...
-Sólo una cosa... –Keisuke dijo firmemente-... dile al desgraciado que si te hace sufrir se las verá conmigo.
-Keisuke... –sonrió divertido ante el gesto de su hermano mayor-...
-¿Se lo dirás?
-Se lo diré... –hizo una pausa-... por cierto, iremos a Japón, él me lo pidió...
-De verdad que es un poco impulsivo... –sonrió ante la risa de Kyosuke-... eso es lo que te gusta de él.
-No sólo eso...
-¿Qué has hecho con él! –gritó molesto-. ¡Mira que si te ha puesto una mano encima ése desgraciado me va a oír!
-¡No hemos hecho nada malo! –sus mejillas se tiñeron en rojo-. Sólo conversamos y tomamos té.
-Más les vale... –dijo divertido, se imaginaba la expresión que el otro tendría-...
-Bueno, eso es todo, nos veremos allá muy pronto.
-Bien, los esperaré a ambos aquí. Cuídate.
-Y tú.
-Adiós...
-Adiós...
Y ambos colgaron.
-Bien, creo que me tendré qué enfrentar a la versión apocalíptica de mi padre cuando se entere de que yo les insté a estar juntos. –dejó escapar un suspiro de resignación, mientras miraba de reojo el cuerpo de Yamato, totalmente dormido en la cama-. Pero vale la pena, más cuando puedes estar a su lado y ser feliz.
Y dejando su celular en un buró regresó al baño...
:-:-:-:
Abrió los ojos, los cuales le ardían y observó el lugar en donde se encontraba. Todo había parecido detenerse, pero para su desgracia aún podía sentir cómo su corazón latía con desgano en su pecho. Tanto dolor, tanto sufrimiento.
Aún con pesar se levantó del piso, en donde después de un rato de llorar sin consuelo se había quedado dormido, abrió la puerta de la habitación y siguió el camino que horas antes no había podido seguir, el camino al baño. Se adentró y abrió la regadera, sentándose minutos después en el piso, sintiendo cómo las gotas de agua caían sobre su dolorido cuerpo, intentándole despertar del letargo en el que se encontraba, pero era inútil, ni él mismo podía despertar de esa horrible pesadilla.
Después de unos minutos salió de la ducha, vistiendo algo un poco holgado y con el cabello medio escurriendo, pasando por la cocina, donde su madre preparaba la cena.
-¿Adónde vas, cariño? –su acongojada voz sonó triste en toda ésa habitación-. Te acabas de bañar, te va a hacer daño salir, además, parece que pronto va a llover.
-No me importa. –abrió la puerta de la casa, saliendo de inmediato de ahí-. Ya nada me importa.
Siguió caminando por las calles que aún estaban medio llenas de gente, ya que no parecía muy tarde¿serían las 8:00 p.m.? No lo sabía y no quería indagarlo, era verdad que ya nada le importaba, y no porque se hubiera vuelto débil, no, él sabía que no lo era, pero cuando uno se enamora cambia completamente.
Cerró los ojos y dejó escapar un profundo suspiro mientras miraba ese edificio que se alzaba hacia el cielo...
-Taichi... –pensó en voz alta, mientras unas gruesas lágrimas resbalaban por sus mejillas-...
:-:-:-:
Había dejado a Sora en su casa después de regresar y no sabía qué era lo que sentía en su corazón, era el presentimiento de que algo estaba mal, algo no le dejaba en paz.
Intentó regresar a la estación de trenes, pero dejó de pensar y de actuar por sí mismo hacía unos minutos, de eso se dio cuenta cuando llegó a una zona de departamentos residenciales sin haberse siquiera dado cuenta.
Miró ése edificio en especial, viendo cómo éste se alzaba al cielo.
-Matt... –y no pudo evitar pronunciar ése nombre en voz alta-...
Y AHORA CAMINAMOS SOLOS EN ÉSTA TRISTE NOCHE
:-:-:-:
Sus pasos se escuchaban como eco en el enorme pasillo alfombrado y muy bien decorado. Pero hubo un punto en el que de repente se sintió débil, no supo si podría continuar avanzando. Con lágrimas en los ojos tocó son las yemas de sus dedos una puerta, recargándose después en ella, resbalando hasta quedar sentado en el suelo.
Abrazó sus piernas y se dio consuelo a sí mismo, intentando olvidarlo todo, dejar de pensar en ésas dos personas que ahora ocupaban su mente. Ésas dos personas que seguramente en esos momentos se estarían burlando de su recuerdo, del amor que tanto le tuvo a Taichi, sabiendo de antemano que todo era un juego que ella había planeado.
Bajó la cabeza y continuó llorando, hasta que escuchó unos pasos que sonaban como eco junto con sus lastimeros sollozos. La persona que había estado caminando se detuvo a su lado, mientras sentía su mirada, pero no dijo nada, algo en todo eso le asustaba.
-¿Qué quiere? –se permitió decir, mientras sentía su corazón palpitar a mil por hora en su pecho-.
-¿Qué estás haciendo aquí? –una voz, ésa voz lo hizo voltear rápidamente hacia arriba, encontrándose con unos ojos amielados que le miraban con algo de ira-.
-Taichi...
NO ME ABANDONES EN ÉSTA TRISTE SOLEDAD
DÉJAME PEDIR UN DESEO A LAS ESTRELLAS
PARA NO SUFRIR MÁS Y CREER EN LOS SUEÑOS
DAME TU MANO, VAYAMOS JUNTOS, RETOMEMOS EL VUELO
Era momento¿verdad? Era momento de salir huyendo o de enfrentar al destino. La suerte estaba echada, no había vuelta atrás. Pero tenía miedo de lo que pudiera pasar...
Y con lágrimas en los ojos se le quedó viendo al moreno, pero no sabía que lo mismo por lo que pasaba, el moreno lo sentía. No sabía que también él tenía miedo, miedo de enfrentar la realidad, miedo de enfrentarle a él...
ESO ES TODO LO QUE PIDO...
... Un reencuentro que lo decidiría todo...
CONTINUARÁ...
Fin de capítulo. Milagro que escribo, yo lo sé, pero es que no tenía nada de inspiración para hacerlo, fue por eso que hasta ahorita subí éste capítulo. Les ruego que me comprendan y que si a alguien por ahí todavía le gusta mi historia, entonces que espere un poco más¿sí?
Les agradezco de todo corazón que aún sigan leyendo ésta historia, que es la única que dejé aquí, y es la única que continuo, aún cuando algunas personas me han dicho que quieren seguir leyendo BAJO EL MISMO TECHO. No sé, hasta tengan suerte y vuelva a subir la historia, con un nuevo capítulo, pero eso ya depende de si lo escribo o no... o más bien, termino, y si me dan ganas. De paso me he propuesto un nuevo proyecto, un manga. Sé que no dibujo nada bien, pero la idea que tuvimos nos gustó mucho, aunque no es yaoi, sí tiene insinuaciones de éste, ya que los personajes están basados en personas reales y éstas serían capaces de golpearme si los pongo en ésa situación XD. Les ruego que me disculpen, pero mi mente últimamente sólo es creativa para dibujos.
Bueno, me despido, esperando que les haya gustado éste capítulo, espero que valgan las 21 hojas que me tomé la molestia de escribir XD no se crean n.nU.
¡Nos vemos!
Respuestas a sus Mensajes:
Tamoky-chan: Yo na no da! (Eso sí, esa frase es mi trauma XD). Gomen por lo de que Taichi se casa, pero ya sabes que yo escribo puras cosas enfermizas y casi parece telenovela. Espero que te guste mi fic todavía ahora que has leído éste capítulo. Pero velo por el lado positivo, almenos Taichi y Yamato ya se encontraron.
Xubose: ¡Oh, por Dios, oh por Dios¿Tú eres un hombre¿Qué haces leyendo Yaoi? O.O Tengo amigos que son totalmente homofóbicos (Bueno, ni tanto XD), pero realmente no me creía que algún día un hombre leería mi fic. Y es todavía más asombroso que te guste y aún más que te gusten mis lemons. ¿Estabas enfermo cuando lo leíste? O.O Gomen, es que todavía no me lo creo. Pero te agradezco que digas ésas cosas, eres el primer hombre que me enaltece por escribir algo así (Me siento orgullosa) y es que no cualquiera leería una historia tan enfermiza como la mía, que según tú parece telenovela y ahora me doy cuenta de que sí. Ahora sólo me queda esperar a terminar el siguiente capítulo que ya empecé a escribir. ¡Cuídate! Y muchas, muchísimas gracias por tus bellos comentarios.
Patro: Bueno, sí, ya me tardé mucho, discúlpame por eso. Y bueno¿esto no te parece sorpresa? Y yo creo que talvez las haya, pero no lo sé aún. Te agradezco por escribirme, pero lo que te puedo asegurar es que aún falta un poco para el final (no mucho, espero), así que no te impacientes.
Mito-Kitsune: ¿Ya te cambiaste el nombre? ÔO Je, je, bueno, no diré nada, pero suena como a... una suripanta (busca el significado en un diccionario y cuando lo sepas no quieras golpearme ¿quieres? XD). Por cierto, sigo siendo mí misma a éstas alturas del año, pero mi inspiración se había ido de lado de crear historietas (y cuántos dibujos he hecho, que por cierto dibujo horrible, pero bueno û.ú) y no pude continuar con mis historias, te pido una disculpa, aunque ya te dije, ésta historia es patética, pero almenos me gusta. Lo de leer tus historias, bueno, me encantaría, pero como le dije hace mucho a una escritora... la pareja que a ti te gusta está volteada para mí y a mí no me agrada, culpa a mi editora, pero ella me acostumbró al Hiei X Kurama, no viceversa, pero, aun así, te agradezco por la invitación. Y siempre voy a tener tiempo para leer lo que me escriban, no sería una buena persona si no lo hiciera, todavía que se toman la molestia de escribirme algo y yo de mala que ni siquiera los leo, es cierto que algunas ocasiones no puedo contestar, pero siempre leo sus mensajes. Y es verdad que después de la tormenta viene la calma, lo bueno es que conmigo ya se aproxima, seré feliz y quién sabe, talvez hasta toda mi inspiración regrese. Échale muchas ganas a todo lo que hagas, uno siempre empieza por algo, no te sientas mal cuando una persona te critique, piensa qué tiene que cambiar y ya, siempre vele el lado positivo, y cuando te sientas mal por algo puedes escribirme a mi e-mail, aunque talvez no te brinde toda la ayuda que necesites (Ambas estaríamos igual XD). Cuídate mucho, yo también espero verte pronto. ¡Ja ne!
