EL ASUNTO

Naruto no me pertenece, los personajes e historia son una creación de Masashi Kishimoto.

C29 El enfrentamiento

Las galerías eran húmedas, se podía sentir como la condensación del agua en el ambiente se les pegaba a la piel como si quisiera recordarles que eran intrusos en el lugar. Sakura caminaba silenciosamente tras Neji que con su Byakugan activado escaneaba el lugar buscando cualquier indicio del paradero de Kakashi o del bebé.

El silencio era absoluto, únicamente roto por el sonido de pequeñas gotas que caían al suelo procedentes de las incipientes estalactitas que se abrían paso en algunos puntos de la gruta.

- Creo que les he encontrado - Le comunicó el chico a la peli-rosa.

- ¿A quiénes?, ¿A los dos? - Preguntó la kunichi.

- A todos - declaró el Hyuga

- ¿Cómo que a todos? - Se sorprendió sin acabar de entender al afirmación de su compañero.

- Nanako y Ren retienen a Kakashi y al bebé en una sala un par de pasillos más adelante - Le informó el chico.

- ¿Y qué hacemos aquí?, Vamos - Le apremió la peli-rosa.

- Espera, no podemos ir por la entrada principal porque hay dos guardianas apostadas a las puestas - Le informó.

- Seguro que son las mismas que estaban en la puerta del despacho de Nanako -Predijo la chica - Parecían bastante fuertes, pero estoy convencida de que las derrotaríamos sin problemas.

- Si vamos por la entrada principal tendremos que pelear con ellas antes de entrar y haremos mucho ruido, aunque consiguiéramos derrotarlas habríamos perdido el factor sorpresa - Le explicó.

- Y… ¿Qué es lo que propones? - Preguntó la kunoichi.

- Estoy buscando alguna entrada alternativa por la cual podamos colarnos sin ser vistos - Le informó.

- ¿Encuentras alguna? - Le preguntó acuciante la peli-rosa.

- No me distraigas y me metas prisa a la vez, por favor - Protestó el shinobi.

- Perdón - Se disculpó la chica.

Después de un exhaustivo estudio de la zona, el shinobi volvió a hablar.

- Analizando todas las alternativas, creo que lo mejor es entrar por una pequeña galería que comunica con la sala en la que están, no creo que ellos sepan ni que existe - Se regodeó - Se accede a ella desde uno de los pasillos por los que hemos venido y desemboca a tres metros del suelo, en un lateral trasero de la sala.

- ¿A qué esperamos?, llévame hasta allí - Le ordenó la chica.

Neji retrocedió por los túneles hasta la entrada a la galería en cuestión. El acceso estaba bastante oculto, ya que la abertura se encontraba a unos dos metros del suelo y era sumamente estrecha.

-Por aquí - Le indicó

La chica se introdujo en el diminuto hueco y se arrastró unos metros hasta que sintió como la galería se iba agrandando. Al cabo de unos metros el túnel se había hecho tan alto que incluso podía caminar erguida en él. El hyuga le seguía los pasos de cerca, podía sentir su presencia a su espalda. Tras unos minutos caminando, Sakura creyó ver un destello de luz a lo lejos. Siguió andando alentada por la creciente luz que se abría paso al fondo del estrecho pasillo. Justo antes del final, la galería se ensanchó lo suficiente como para que los dos ninjas pudieran tumbarse uno junto al otro para estudiar la situación.

Inmediatamente lo vio, sus ojos solo tardaron un segundo en encontrar al pequeño y regordete niño de pelo plateado que protestaba enérgicamente debido al frío que envolvía la sala y la ausencia de ropa. Al parecer para la ceremonia en cuestión, se necesitaba que el bebé estuviera desnudo. Sus verdes ojos se llenaron de lágrimas de agradecimiento al tener la oportunidad de verlo sano y salvo otra vez después de haber pensado que nunca más estarían a su lado. De repente su mente se eclipsó, y todo lo que podía pensar era en que necesitaba sentir a su hijo en sus manos una vez más y que haría todo lo que fuera necesario para ello, no permitiría que Nanako se quedara con él.

Entre tanto Neji estudiaba la situación intentando elaborar un plan. Había visto al niño casi nada más tumbarse y aunque en un primer momento lo odió al ver su pelo, enseguida descartó la idea al ver como Sakura se había estremecido al mirarlo. Sintió como se le encogía el corazón de verla sufrir así y decidió que aunque estaba claro que el hijo no era suyo, haría cualquier cosa por ayudar a la peli-rosa a recuperarlo.

La visión que tenían frente a ellos era mucho peor de lo que se temían. Había un gran altar al fondo de la sala donde se encontraba el bebé, y junto a este se encontraban Nanako, Ren y alguien que parecía ejercer de sacerdote. Unos pasos más atrás, un abatido y maniatado peli-plata contemplaba impotente la escena que se desarrollaba frente a él.

Todo indicaba que la ceremonia de implantación y sellado del aterrador jutsu estaba comenzando. Los protagonistas vestían lo que parecía algún tipo de túnica ceremonial blanca. y el sacerdote además de esto, llevaba una especie de esfera de cristal en una mano.

Sobre el altar había un gigantesco pergamino a medio desenrollar con un montón de símbolos escritos y sobre éste, se encontraba el recién nacido.

Antes de que a ninguno de los dos ninjas de konoha les diera tiempo a reaccionar, el sacerdote colocó la esfera sobre el vientre del bebé y activó el jutsu.

Miles de rayos de luz blanca emanaron de la bola de cristal iluminando la sala. El bebé comenzó a llorar aún más alto de lo que lo estaba haciendo, parecía que estuviera sufriendo un gran dolor. La kunoichi se tensó de pies a cabeza al escuchar a su hijo llorar así. Rápidamente se levantó de un salto y justo en el momento en el que se iba a abalanzar sobre sus enemigos, sintió como unas poderosas manos la detenían.

- Déjame - Le ordenó la kunoichi

- No - Contestó rotundo el shinobi - Ahora solo podemos esperar. El jutsu ha comenzado, si lo interrumpimos ahora puede que lo único que consigamos sea dañar al bebé. Créeme, sé por experiencia que cuando se comienza un jutsu de ese tipo hay que dejar que se concluya, si no la energía puede quedarse sin canalizar y puede lastimar al niño.

- ¿Me estás diciendo que lo mejor que puedo hacer ahora es ver como torturan a mi pequeño y permitirles terminar su abominable plan? - Le preguntó totalmente fuera de sí.

- Sí. Es lo único que puedes hacer. Ahora tranquilízate y pensemos un plan para poder liberar a Kakashi y recuperar al niño - Le contestó fríamente, con su típica cara de misión mientras la abrazaba fuertemente intentando tranquilizarla.

Poco a poco Sakura se fue calmando y se volvió a tumbar en su escondite junto a Neji. Estudiaron la sala y a cada uno de sus enemigos buscando un punto débil donde atacarles. Gracias a Dios, parecía que la ceremonia se trataba de un asunto secreto, solo revelado a los más importantes miembros de la organización, al menos a juzgar por el poco público que se había reunido a ver el espectáculo. En la sala no había muchas personas, aparte de los antes mencionados, solo había una decena de personas más entre las que se encontraban Aki, el captor de Sakura y el médico que la había atendido en el parto, los demás eran un puñado de hombres y mujeres rubios cuyo rango de edad variaba entre los veinte y los setenta años. Aunque no fueran muchos, eran demasiados para ellos dos y Kakashi no parecía que pudiera ser de mucha ayuda en esos momentos.

Cuando la luz se extinguió, el niño dejó de llorar y un pequeño tatuaje de un rayo dorado apareció en su diminuto brazo. El sacerdote cogió al bebé y lo alzó orgulloso al público para que todos pudieran contemplar al nuevo y más poderoso miembro del clan Suwo. Los símbolos del pergamino habían desaparecido y en su lugar, además del pequeño tatuaje del rayo, había aparecido el kanji de la palabra rayo escrito en el estómago del niño.

- Os presento a Kanade Suwo, en el reside el futuro de nuestro Clan - Anunció el sacerdote alzando al niño en sus brazos para exhibirlo orgulloso ante los miembros congregados - Con él resurgirá la restauración del poder del Clan Suwo. Volveremos a los tiempos en los que éramos temidos y respetados a partes iguales - Proclamó el sacerdote ante el júbilo de sus espectadores.

El sacerdote siguió hablando del orgullo de la familia mientras una pálida peli-rosa, se volvía hacia Neji.

- Dime que has pensado algo porque a mí no se me ocurre ningún plan - Le pidió desesperada la kunoichi - No voy a permitir que se queden con mi hijo sin luchar, si no hay otro remedio, me lanzaré sobre ellos en un ataque directo mientras intento recuperar a mi hijo.

- Eso sería estúpido - Le dijo el shinobi sin contemplaciones - No llegarías a acercarte a él ni a cincuenta metros. Tenemos que acercarnos sigilosamente y cuando estemos lo suficientemente cerca, crear una distracción que nos dé el tiempo justo para poder liberar a Kakashi y al bebé.

- Muy bien, nos acercaremos sigilosamente, pero ¿Qué distracción crearemos?, no tenemos casi recursos - señaló la kunoichi.

- Debemos atraer la atención hacia un punto que esté alejado de Kakashi y del bebé - explicó el Hyuga - si atacamos por sorpresa a los que están reunidos contemplando el ritual, aparte de desviar la atención hacia donde nos interesa, nos llevaremos a alguno por delante.

- Eso está muy bien, pero son demasiados para nosotros - manifestó la chica - ¿Qué hacemos con ellos?

- El plan es el siguiente - comenzó a explicar el chico después de ordenar sus ideas - Llevo varios papeles explosivos, provocamos un derrumbamiento sobre los desconocidos a la vez que producimos un temblor de tierra, con un poco de suerte los dejamos fuera de juego. Mientras reina la confusión, aprovechamos para acercarnos a nuestros objetivos con sigilo, tu coges al bebé y corres y yo desato a Kakashi, le doy la pastilla que contrarresta el inhibidor del chakra. Te seguiremos inmediatamente. No nos queda otra opción que no sea huir - Le aseguró siendo consciente de que su plan era otro - Tú solo corre hacia la salida - Le ordenó - ¿Sabes por dónde debes ir, verdad? - Le preguntó un tanto escéptico pues las últimas acciones de la kunoichi indicaban que no se encontraba muy centrada. Había sufrido lo indecible en las últimas horas y era lógico que se encontrara en estado de shock.

Era consciente de que estaba muy alterada debido a la pérdida de su hijo y que no era capaz de ver más allá de este hecho. Su única obsesión era recuperarlo, y no sabía si realmente le estaba escuchando cuando hablaba.

- Sí, no te preocupes, se cómo salir - Le aseguró la peli-rosa mientras se preparaba para escabullirse entre las sombras y acercarse lo más posible hasta sus objetivos sin ser descubiertos.

Cuando Neji estipuló que era el momento adecuado, hizo una seña y ambos abandonaron el pasadizo por el que habían llegado. Se acercaron todo lo que pudieron cada uno por uno de los laterales de la cueva hasta ocultarse junto al grupo congregado. Esperaron en sus puestos el momento apropiado para el ataque escuchando como el sacerdote volvía a hablar.

- Me llena de gran orgullo anunciaros que el ritual ha sido completado con éxito - Volvió a tomar la palabra el hombre - Hoy es el principio de una nueva era - Anunció - La era del clan Suwo. Ahora, arrodillaos ante nuestro nuevo y más poderoso miembro. Kanade Suwo - Proclamó alzando de nuevo al niño.

Ese era el momento oportuno, los pillarían desprevenidos, agachados y con la guardia baja, era una oportunidad de oro. Tras una señal de Neji, ambos arrojaron los kunais explosivos contra el techo y el suelo de la cueva en el lugar donde se encontraban reunidos los miembros más influyentes de la familia que habían tenido el privilegio de ser invitados a la ceremonia.

Tras la explosión inicial, se formó una nube de polvo que impedía ver que había sucedido con las personas a las que habían atacado. Aprovechando el caos y la confusión, se acercaron hasta sus objetivos para, cada uno por su parte, liberarlos.

Neji se acercó sin problemas hasta Kakashi, al que desató y suministro tanto la pastilla activadora de chakra, como una de las píldoras de soldado que había encontrado Sakura mientras las peli-rosa era interceptada por Nanako cuando intentaba acercarse a su hijo.

- ¿Dónde crees que vas, monina?, veo que eres difícil de matar, pero ¿No creerás que eso es suficiente para que te vayamos a permitir acercarte a Kanade? - Manifestó sarcástica la líder del clan Suwo.

- No se llama Kanade - Le contradijo la peli-rosa totalmente alterada.

- Ah , ¿Sí?, y ¿Cómo se llama? - Le preguntó burlona la rubia.

- Todavía no lo sé, pero te puedo asegurar que Kanade no le voy a llamar - Le contestó la chica.

- Pues yo te aseguro que no lo vas a llamar de ninguna forma - Le amenazó alzando su mano derecha en la que se podía apreciar como una serie de rayos negros emanaban de ella.

Sakura esquivó el golpe en el último instante saltando hacia el techo y golpeando éste con su puño cargado de chakra provocó un derrumbamiento sobre el lugar donde se encontraba Nanako. Una enorme nube de polvo se formó después del desplome impidiendo ver qué era lo que había pasado. La peli-rosa no se quedó parada contemplando si la rubia había sido atrapada por su ataque y se dirigió sin pensárselo hacia el altar, donde su pequeño lloraba desconsoladamente. El pobre debía de estar muy asustado, y Sakura solo podía pensar en sacarlo de allí y calmarlo.

Corrió sin mirar atrás y arremetió con todas sus fuerzas contra el sacerdote que llevaba a su hijo en brazos. El hombre era un anciano, desde lejos, con la túnica no lo había notado, pero ahora veía que al menos en apariencia no parecía una gran amenaza. Embistió contra el hombre con todas sus fuerzas, pero el viejo no retrocedió un ápice.

Sakura agarró a su hijo con determinación e intentó arrancarlo de los brazos de su oponente. Acumuló todo el chakra que pudo en sus manos y tiró de él con todo el coraje que da el saber que tu hijo está en peligro. Poco a poco sintió ceder al anciano dándole esperanzas de recuperar a su hijo cuando sintió como todo el vello del cuerpo comenzaban a erizarse. Lo supo de inmediato, había experimentado esa sensación en dos ocasiones con anterioridad, pero esta vez no iba a consentir que la hirieran, no se lo podía permitir, la vida de su hijo estaba en juego. Sin dejar de agarrar al bebé, saltó y dando una vuelta en el aire se colocó a la espalda del sacerdote arrastrando al niño con ella y obligando al viejo a mover los brazos hacia su hombro izquierdo si no quería soltar al bebé.

Sin darle tiempo a reaccionar, un rayo negro alcanzó al anciano dejándolo seco en el acto. El hombre totalmente rígido no pudo evitar que Sakura recuperara al niño justo a tiempo de esquivar otro ataque de Nanako. La peli-rosa se sentía eufórica, no solo había recuperado a su hijo sino que había eludido dos ataques con rayo negro y había conseguido abatir a otro de sus enemigos. Teniendo en cuenta que no se oía mucho revuelo al fondo, daba por hecho que habían liquidado a gran parte de la familia principal Suwo. Solo esperaba que Neji estuviera teniendo la misma suerte que ella, no sabía cómo escapar, pero teniendo a su hijo en brazos se sentía afortunada. Además, estaba segura de que su hijo le había protegido de alguna forma del ataque Nanako, debía haber absorbido la corriente que atravesó el cuerpo del anciano sin dejar que se transmitiera hasta ella, si no, debería estar tan muerta como el viejo sacerdote.

Hay que decir que no solo la suerte estaba de parte de los de Konoha, también Neji había contribuido a crear una situación propicia. Justo antes de comenzar el ataque, cuando se habían aproximado sigilosamente hasta sus posiciones, el Hyuga se había desviado un poco de su camino y había sellado la puerta de acceso evitando así la entrada de refuerzos, al menos en un buen rato. El plan para escapar debía efectuarse utilizando la misma galería por la que habían entrado.

Mientras Sakura trataba de evitar los ataques de la líder del clan Suwo a la vez que buscaba como llevar a su hijo de una forma segura y cómoda para luchar, Neji había conseguido liberara a Kakashi y darle las pastillas.

- Vamos Kakashi, no tenemos tiempo que perder, Sakura nos necesita - Le apremió.

El peli-plata no contestó, solo se limitó a empujar a Neji y saltar a un lado justo a tiempo de evitar que fueran alcanzados por un oscuro rayo.

Rápidamente se colocaron en guardia y estudiaron la situación. El cadáver del anciano estaba junto al altar, Sakura con su bebé sujeto a la espalda con unas cintas luchaba con Nanako frente a ellos, a la derecha, al fondo de la sala, bajo las rocas, se podían ver varios cuerpos sin vida o mal heridas y al médico que había atendido a Sakura y una mujer, tratando de recuperar a los menos graves. De improviso, Kakashi sintió como dos hombres rubios se aproximaban a ellos desde el techo y Aki, el captor de Sakura, el cual portaba a Ren a su espalda, se acercaba a ellos desde su derecha preparado para volver a atacarles. La situación se había vuelto bastante complicada, pero no era imposible de manejar. Si Sakura conseguía huir con el niño, ellos se las arreglarían para seguirla después.

El derrumbamiento debía de haber alertado a las guardianas de la puerta que aporreaban la madera con fuerza e intentaban entrar de todas las formas posibles sin conseguirlo, al parecer, Neji había mejorado bastante en cuestión de sellos, había cerrado la puerta de una forma muy efectiva.

- Tora, Yuki venid aquí, necesitamos vuestra ayuda - ordenó Ren a los médicos que examinaban los cuerpos mientras se aproximaba hacia sus captores mediante las piernas de Aki.

-Esta gente necesita ayuda, si no los atendemos pronto morirán - Le informó Tora.

- Me da igual, venid aquí ahora mismo - Reiteró Ren.

- Pero nosotros somos médicos, no sabemos luchar - Trató de excusarse otra vez Tora.

- Os ordeno que vengáis aquí inmediatamente - Les ordenó dejando claro con su tono de voz que no les daría otra oportunidad.

Los médicos se aproximaron a la zona, pero antes de que llegaran a donde se encontraban los demás miembros de su familia, un chidori les alcanzó matándolos en el acto.

- Si no saben luchar, que no molesten - Manifestó Kakashi dejando ver toda la ira y furia que había ido acumulando durante su estancia allí - Ahora será mejor que te prepares para morir - Le amenazó mientras esquivaba el ataque del colérico Ren.

El enojado shinobi fulminó a Kakashi con la mirada, el odio brillaba en sus ojos mediante chispas físicamente visibles. No se encontraba precisamente contento viendo como se habían vuelto las tornas. No acababa de comprender que era lo que acababa de suceder que les había puesto en aquella situación. Habían sido atacados por sorpresa y pero aunque eran superiores en número, la lucha les estaba obligando a retroceder.

Aki corría por la sala portando a Ren y siguiendo todas sus indicaciones, debían haber estado entrenando porque la compenetración entre ellos era total.

Neji luchaba contra los otros dos hombres rubios mientras Kakashi perseguía a la curiosa pareja simbiótica que había intentado matarles.

Las cosas habían ido bastante bien para los de Konoha, habían conseguido equilibrar la balanza estando la lucha ahora mucho más proporcionada, pero los estragos sufridos se estaban dejando notar sobretodo en Kakashi y Sakura. La peli-rosa lucía bastante exhausta, pero la determinación de proteger a su hijo la mantenía en pie. Kakashi, por su parte, drenaba su chakra con cada ataque que realizaba o esquivaba y las heridas infligidas durante las torturas a las que había sido sometido, no le permitían moverse con la agilidad deseada. Solamente su furia era lo que le facultaba para seguir luchando a casi pleno rendimiento, pero no aguantaría así mucho tiempo.

Neji, a su vez, había conseguido abatir a uno de sus oponentes, el más joven y luchaba con determinación frente al otro.

Sakura iba perdiendo terreno poco a poco, permitiendo que Nanako se acercara más a ella e incluso llegando a herirla en un brazo en una ocasión. Sus fuerzas se agotaban, acababa de dar a luz y cargaba con su recién nacido hijo a su espalda, por mucha curación instantánea que se hubiera aplicado, el estrés físico y mental al que había sido sometida ese día había sobrepasado con creces el límite de lo estipulado como nocivo. Peleaban cuerpo a cuerpo, fuerza bruta contra ataques eléctricos puntuales y precisos, y de momento la situación se encontraba en un empate. En uno de los momentos en que Sakura esquivaba uno de los ataques de rayo negro, Neji miró hacia ella.

Fue solo una fracción de segundo, quería comprobar como estaba, pero fue el tiempo necesario para que su adversario llegara hasta él y lo golpeara. No fue un golpe mortal, simplemente un buen empujón que le rompió alguna costilla y que lo lanzó a la otra parte de la sala, junto a las rocas del derrumbamiento. El Hyuga llevaba el Byakugan activo desde un principio, pero al estar centrado en la pelea que tenía entre manos, no detectó la descarga eléctrica que, proveniente de uno de los aparentemente muertos miembros de la familia principal de los Suwo que en ese momento se encontraba en su punto ciego, le atravesó el pecho desde la espalda.

Inmediatamente después el chico de ojos perla cayó de rodillas en el suelo, sentía como las fuerzas le abandonaban e iba sumiéndose en un apacible oscuridad. La inconsciencia lo sumió en una paz total dándole la oportunidad que nunca tenía de descansar.

Kakashi y Sakura vieron impotentes como el cuerpo de su compañero caía pesadamente al suelo. El corazón de la peli-rosa se encogió de golpe al ver al que todavía consideraba su novio desplomado en el frío suelo.

-Nooooo, Neji - gritó mientras intentaba llegar hasta él.

- Yo me encargaré de Neji, tú escapa junto al niño- Le ordenó el peli-plata - Ahora mismo es la prioridad - Le recordó mientras un clon suyo se acercaba al cuerpo del shinobi.

Sakura sabía que tenía razón, pero aún así, su corazón le impedía huir de la escena. De todas formas, no tenía forma de escapar, Nanako seguía todos sus pasos y era consciente que meterse en el pasadizo era equivalente a una muerte segura, Nanako la perseguiría y en la estrecha galería no tendría forma de eludir su ataque. Debía eliminarla primero, era su única opción, pero parecía una opción bastante inviable.

La peli-rosa siguió corriendo, tratando de pensar en algún plan mientras Kakashi perseguía a Ren y esquivaba los ataques del único rubio que quedaba de los dos que habían luchado contra Neji.

- Rápido Sakura, tienes que pensar en algo, Neji te necesita, tienes que librarte de Nanako para poder acercarte a él - Se acuciaba a sí misma.

La mente de la peli-rosa no daba más de sí por mucho que lo intentara y no conseguía urdir una estrategia, estaba demasiado cansada para poder pensar con claridad. Se limitaba a esquivar de forma automática los ataques mientras recorría las paredes de la sala, sin encontrar un punto débil en la kunoichi.

El clon del peli-plata llegó junto al Hyuga y antes de comprobar su estado, remató al shinobi que le había lanzado el rayo. El joven de ojos perla yacía malherido a sus pies. Se arrodilló junto a él y le tomó el pulso. Estaba muy débil y no respiraba. Le aplicó los primeros auxilios que Sakura le había enseñado y consiguió reanimarlo. Respiraba débilmente pero seguía con vida. Iba a trasladarle a un sitio más seguro cuando un potente rayo disolvió la copia de Kakashi.

El rubio que le perseguía había cambiado de objetivo y eliminado su clon. El peli-plata volvió a crear dos copias que envió a acabar con el incómodo enemigo. El rubio era bastante ágil y había esquivado los ataques de Kakashi hasta ahora, pero dos peli-platas eran demasiado para él y poco a poco siendo acorralado. Se aproximó a Ren buscando apoyo y sin saberlo, hizo justo lo que el ninja copia había esperado.

El rubio se iba acercando a sus compañeros esquivando las arremetidas de Kakashi, cuando se colocó justo en el lugar donde el peli-plata quería. Se encontraba muy cerca de Aki, que huía de los ataques del auténtico Kakashi corriendo por las paredes de la cueva. En el momento exacto, el ninja de Konoja y una de sus copias lanzaron sendos chidori contra el rubio y contra el dúo Ren-Aki. Aki, siguiendo las órdenes de su superior saltó hacia el techo para evitar el impacto mientras que el otro miembro Suwo saltaba a un lado en el último momento esquivando el ataque por milésimas de segundo.

Todo salió como Kakashi había esperado, Aki había eludido el ataque dirigiéndose hacia el techo, era lo más lógico, además de esquivar el rayo se colocaba en una mejor posición para atacar, la altura siempre es una ventaja a la hora de lanzar un ataque, lo que no sabía era que eso era justo lo que el peli-plata quería. Al saltar hacia el techo se había colocado en línea con su subordinado, y al esquivar éste el ataque en el último momento, no tuvo tiempo de esquivar el potente chidori que atravesó el estómago tanto de Aki como de Ren.

Ambos cayeron al suelo ante el estupor de sus dos familiares vivos. Sakura trató de aprovechar el momento de distracción para acabar con Nanako, pero no lo consiguió. En seguida la rubia se recompuso y arremetió con furia contra ella. Sakura estaba exhausta, pero no se rendía.

Los ruidos en la puerta se intensificaron, parecía que habían llegado refuerzos, pero gracias a Dios, el sello de Neji aún aguantaba. Eso era buena señal, indicaba que todavía estaba vivo.

Kakashi y las dos copias acorralaron a su presa y en pocos segundos acabaron con el único hombre rubio que quedaba en pie. Cuando sintió como el chico dejaba de respirar, retiró la mano de su pecho y deshizo las dos copias. Estaba agotado, pero no podía descansar todavía, Sakura lo necesitaba.

Se giró hacia donde se encontraba la peli-rosa y sintió como se le helaba la sangre. Todo sucedió en apenas una fracción de segundo, Sakura estaba acorralada contra una de las paredes de la cueva y Nanako alzaba su mano plagada de rayos con una sonrisa triunfante. Kakashi, sin dudarlo, activó el mangekyō sharingan y lo dirigió hacia Nanako, pero había consumido demasiado chakra y se desmayó antes de que el vórtice creado pudiera alcanzarla.

Sakura temblaba de miedo intentando proteger a su pequeño de la inminente muerte. Por un momento se planteo entregarle al niño, al menos así viviría.

Parecía como si Nanako le habiera leído la mente ya que justo después se dirigió a ella.

- ¿No crees que sería mejor para tu hijo que me lo entregaras?, si no lo haces estás condenando su vida - Le dijo descaradamente.

Sakura pareció dudar, no quería entregarle a su hijo, pero aún menos quería que este muriera.

- ¿Qué pasa?, ¿No dices nada?, o ¿Es que esperas que alguien más venga a buscarte?, ya sabes lo que les pasa a los que intentan salvarte - se mofó la rubia.

La peli-rosa se debatía sobre qué hacer, quería que su hijo viviera, pero tampoco estaba segura de desearle la vida que le esperaba junto a Nanako. Los ruidos tras la puerta se intensificaron, volviéndose prácticamente insoportables.

- Vamos, decídete, no tengo todo el día - La increpó.

Sakura se sentía desfallecer, no sabía qué hacer, se estaba volviendo loca, pero al final decidió que por muy horrible que fuera que su bebé no llegara a cumplir un día, peor sería que se quedara con los Suwo y lo convirtieran en un arma capaz de aniquilar un pueblo entero.

- Nunca te lo entregaré - Afirmó orgullosa acercando al niño hacia su pecho - Prefiero morir junto a él que permitirte educarlo.

- Tú lo has querido - Se justificó la rubia.

Sakura cerró los ojos con fuerza y esperó su inevitable muerte a manos de Nanako, pero el ataque nunca llegó, en lugar de eso oyó un fuerte estruendo al fondo de la cueva. Abrió los ojos intrigada y descubrió para su regocijo como Naruto, seguido de varios compañeros, entraban en la sala. Nanako se encontraba paralizada gracias a la rápida intervención de Shikamaru y sin apenas enterarse de cómo, sintió como era elevada junto a su hijo por los fuertes brazos su hiperactivo amigo. Hacía mucho tiempo que no se había alegrado tanto de ver a un rubio.

Las fuerzas la abandonaban, quería preguntar por el estado de sus compañeros, pero se desvaneció antes de poder hacerlo, el sentirse protegía junto a sus amigos fue el pretexto necesario para que su cerebro por fin pudiera desconectarse.


Hola a todos de nuevo, ya sé que esta vez he tardado más de la cuenta en actualizar, pero este capítulo se me había atragantado (las peleas siempre me cuestan más), así que entre medias no he podido evitar la tentación y he comenzado otra historia, se llama Malos pensamientos y también es un KakaSaku. Os invito a que le echéis un ojo a ver qué os parece ;)

Volviendo al asunto, que decir, la historia se está acabando y no os preocupéis, en el próximo capítulo explicaré que es lo que pasó en la misión, o por lo menos comenzaré a contarla, igual necesito un par de capítulos, pero por fin el misterio se revela jeje.

Espero que os haya gustado y que el final no os defraude.

Un saludo