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Una realidad del pasado.

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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de Kishimoto-sama. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.

Sumario: Nada es normal en la vida de Naruto, ni siquiera las circunstancias de su nacimiento. Una carta le revelará su pasado, diciéndole que es hijo de dos hombres… dos hombres que debería odiar. Sin embargo, no es solo eso lo que deberá enfrentar en su vida, sino también un viaje a otra dimensión.

Parejas: la principal será Namikaze Minato/Orochimaru. ¡¡¡Llámenme loca, pero amo las parejas raras!!! Y también habrá Uzumaki Naruto/Hyuuga Neji, Sabaku no Gaara/Nara Shikamaru, Uchiha Sasuke/Haku (¡él no estará muerto!) y Uchiha Itachi/Deidara (¡Tampoco lo mataré!), si hay más lo decidiré en el camino XD

Todas están en seme/uke ñ.ñ ¡Los Namikaze son semes! XD

Aclaraciones y Advertencias: este fic seguirá los hechos del manga lo mejor posible, comenzando desde el chap 283 hasta los actuales. ¡Así que si no leíste el manga no debes leer este fic porque estará LLENO DE SPOILDERS! Como el sumario lo dice y porque soy fanática del Mpreg, este fic estará lleno de niños naciendo de HOMBRES y si no te gusta será mejor que no leas XD

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: dialogo, relato.

-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes y tal vez charla en inglés.

-Letra en negrita: Jutsus y muy probablemente será el habla de los Bijuu.

-Esto: -Hola, bola de pelos.- será cuando Naruto hable en su mente con el Kyuubi.

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¡¡ÚLTIMA ADVERTENCIA!!! Los Spoilders comienzan a partir del capítulo 283 del manga, hasta los actuales. ¡SI NO SIGUES EL MANGA NO LEAS!

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Capítulo 28: Unión.

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Shikamaru se quejó cuando salió de la habitación desarreglada en la que estaba y se apoyó en la baranda del balcón. Sin preocuparse por su desnudez, sacó un cigarrillo del paquete que tenía en la mano y después lo prendió. Suspiró el humo y después miró de reojo al hombre que dormía profundamente en la cama.

Tsk, dichoso él que puede dormir, a mí el dolor en el culo no me deja. Tan molesto.

El Nara miró las estrellas y recordó cómo era que había terminado en esta situación.

El viaje a Konoha iba a resultar un poco largo, teniendo en cuenta que Gaara pensaba quedarse una temporada en Konoha, por lo que tuvieron que traer consigo una especie de carreta, con algunos artículos del Kazekage, entre ellas venía un regalo por el compromiso para Neji y Naruto. Si bien ellos podían llegar antes y sólo esperar por la carreta, por una extraña razón, Gaara había insistido que viajaran junto con ella.

La primera noche que descansaron en los desiertos de Suna, Shikamaru notó una actitud extraña de Gaara, quien le daba miradas de reojo, luego fruncía el ceño y sacudía su cabeza, como si estuviera teniendo una lucha con una voz interna. El Chuunin tuvo que recordarse que el pelirrojo ya estaba libre de Shukaku más de una vez.

Pero no pasó a más que eso.

Fue recién en la segunda noche que Shikamaru sintió a alguien sentarse junto a él y no era otro que el mismísimo Kazekage.

-Deseo hablar contigo –había susurrado, con su voz sin emociones.

Shikamaru se encogió y lo miró.

-En privado –agregó Gaara, frunciendo el ceño en los lugares donde se ocultaban los ANBU's que servían de acompañamiento.

El ninja de Konoha volvió a encogerse de hombros y siguió al pelirrojo, a la cueva siguiente a la que estaban, era más pequeña que la anterior, pero servía para tener la charla que deseaban.

-¿Y bien? –pidió perezoso Shikamaru, después que se sentara en el piso y que Gaara no hiciera nada más que mirarlo.

-No sé cómo decirlo –murmuró, frunciendo el ceño-. Hablé con Temari y Kankurou pero ambos me dijeron cosas diferentes, me volvieron confuso.

-Tan molesto… -suspiró Shikamaru.

El cerró los ojos y no vio el brillo casi maníaco que apareció en los ojos verdes del Kage de Suna.

"Si no sabes que hacer, sólo bésalo, eso siempre funciona"

Y Gaara, justamente, estando tan confuso, y no sabiendo qué hacer, decidió tomar el consejo de su hermano. Se inclinó para adelante y besó a Shika.

-Y el resto, como se dice, es historia. Tan molesto –masculló Shikamaru, sacudiendo su cigarrillo para que la colilla cayera sobre el piso del balcón.

Después de aquel primer beso, con su mente brillante, Shikamaru había entendido que eso que Gaara no le podía decir, se explicaba con el beso. Y él lo había mirado, notando que la única muestra del nerviosismo del estoico Kage era la arena que remolinaba en el piso de la cueva.

Nara lo aceptó, su madre lo fastidiaba todos los días diciéndole que quería tener una nuera, no sabiendo que los gustos de su hijo estaban para aquellos del mismo sexo. Bueno, ahora ella estaría feliz y él al fin podría tener alguien que le diera placer, porque si bien él era perezoso, sus hormonas adolescentes le pedían cada noche (o día) que se satisficiera. Y masturbarse era tan molesto.

Era por eso que después de anunciar su llegada a la Hokage y decirle a su madre que esa noche dormiría fuera, Shikamaru se fue a la habitación de hotel del pelirrojo y tuvieron sexo duro y pasional.

-Shikamaru –la voz silbante de su amante sonó a sus espaldas y pronto sintió a Gaara pararse a su lado en el balcón, con la sábana rodeando su cintura-. ¿Qué es eso? –preguntó, mirando el cigarrillo en la mano del chico.

-Es un cigarrillo –contestó, enarcando una ceja.

-¿Qué se hace con él?

-Es un vicio. –Se encogió de hombros. –Muy malo, no debes intentarlo nunca.

-¿Y entonces por qué lo haces tú?

Shikamaru le dio una mirada de sorpresa, antes de reír. En serio, Gaara a veces podía sonar como un niño curioso. Seguramente, ésta era parte de su niñez que se vio perdida en el pasado y había momentos en las que salía.

-Fue para recordar la venganza contra los asesinos de mi sensei. –Miró el cigarrillo. –No sé por qué sigo haciéndolo.

Shikamaru saltó un poco cuando sintió como algo de arena le sacó el cigarrillo de su mano y lo trituró hasta dejarlo hecho polvo.

-No lo sigas haciendo, fue ese fastidioso olor el que me despertó.

Después de decir eso, Gaara se dio media vuelta y volvió a la cama. Shikamaru se quedó congelado en su lugar durante un par de minutos, antes de decidir acompañar a su amante en la cama. Probablemente, sería mejor que adopte otro vicio en vez del cigarrillo y Gaara dentro de él podría ser perfecto.

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-Minato, si no dejas en este instante de pegarte a mí como un sanguijuela, voy a hacerte daño –siseó Orochimaru.

El rubio dejó de chupar el cuello de su marido y aflojó el agarre sobre su panza hinchada, pero no se alejó.

-Awww~ había olvidado en qué perra fría te convertías cuando estabas embarazado.

-¡No me compares con un animal!

-Tú lo hiciste primero –hizo un puchero-. Me dijiste sanguijuela.

Orochimaru se separó para darse vuelta y fulminarlo con la mirada.

-¿Y qué haces aquí, después de todo? ¿No debes estar adelantando trabajo para estar libre para la fiesta de nuestro hijo?

-Na~ Tsunade-hime me dio el día libre, dice que ella se puede encargar de todo. Lo único que me encargó es que le apartara varias botellas de sake para cuando ella llegara.

Orochimaru puso los ojos en blanco y tomó el kimono hermoso, de color verde pálido con bordados en forma de hojas de bambú en los bordes, que descansaba en la cama.

-Debemos vestirnos ya, Minato. Somos los padres de unos de los prometidos, tenemos que estar primero.

-Hai, hai.

Minato obedeció y comenzó a ponerse su yukata de gala azul oscura, con el símbolo del clan Namikaze bordado en la espalda.

Cuando terminaron de vestirse, salieron de la habitación y en el pasillo se encontraron con su hijo, que miraba muy nervioso. Naruto vestía una yukata negra con diseños desiguales en rojo en las mangas y en los bordes de abajo. El zorro estaba detrás de él, vistiendo una yukata roja, obviamente, con el kanji de "Kitsune" en la espalda.

-Vas a asustar a los invitados que no saben de tu existencia con esa yukata, Kyuubi-sama –masculló Minato, masajeando sus sienes.

Kyuubi le dio un gesto de desprecio, indicando lo poco que le importaba eso.

-Iruka no será feliz –añadió Orochimaru.

El zorro lo fulminó con la mirada y lo miró obstinado por alrededor de treinta segundos, antes de volver a su habitación. De allí salió con una capa blanca que tapaba las letras en su espalda. Minato rió y besó la mejilla de su esposo y compartió una mirada con Naruto, pero éste sólo mordía su labio inferior.

-¿Qué pasa, hijo?

-Estoy un poco nervioso –masculló, rodando sus hombros, para relajar un poco los nudos que se estaban formando allí.

-Todo estará bien, Naruto –dijo Orochimaru, enseguida, tomando una de las manos de su niño-. Recuerda que Neji-kun ya te dijo que sí, ésta es sólo una fiesta frívola para que todos tengan una excusa de comer y beber gratis.

-Awww~ tú sí que sabes levantar los ánimos, mi amor.

El Sannin lo fulminó con la mirada.

-Es la verdad –gruñó, como la perra fría que Minato lo acusaba de ser.

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*Academia Ninja*

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Fue la academia el que tenía el lugar más grande para celebrarse la fiesta y que sea un lugar neutral, porque en vista que recién era la fiesta de compromiso, ninguno de los dos quiso hacerla en el Complejo Hyuuga o la mansión Namikaze.

Todos ya estaban allí, la misma Sakura e Ino se había encargado de adornar el lugar con telas en color pasteles y flores de la tienda Yamanaka. Las mesas tenían bonitos adornos con dos logos de porcelana en forma del símbolo del Clan Hyuuga y Namikaze. Pero nada muy ostentoso, puesto que no querían gastar el ingenio o mucho dinero ahora que sólo era la fiesta de compromiso, eso ya lo dejarían para el casamiento.

-Kami-sama, Mitsui-san, ¿puedes tener las manos quietas? –siseó Iruka, retorciéndose de la mano del demonio que agarraba su trasero en vista de todos.

Kyuubi, que para la mayoría de los aldeanos era Mitsui, un ninja sin aldea que Naruto había conocido durante su viaje, hizo muecas y dejó ir a su delfín… por ahora. No quería desconcertar a Iruka, porque la noche prometía y él no estaba por quedarse sin su postre justo hoy. No con todo el sake que había para consumir y el clima festivo porque su cachorro decidía hacer algo tan humano como comprometerse en matrimonio.

El zorro bufó ante esa idea, pero no pudo evitar reflexionar ante las ventajas que tal acto humano le daría sobre su mortal. Según Naruto, el casamiento le daba derechos sobre Iruka que nunca nadie podría tener además de él. Y siendo el zorro un Bijuu tan posesivo, la idea le parecía interesante.

Miró a Iruka, que se ruborizaba y enfurruñaba al lado de él. Hizo muecas. Probablemente, después de que dejara un par de veces preñada a su zorra pensaría en si le beneficiaba cometer o no ese acto humano.

Naruto sonrió y dejó el tazón de ramen que había pedido especialmente para que se lo hicieran para la fiesta y extendió una mano a Neji.

-¿Me invitas a bailar, Naruto? –Enarcó una ceja.

El rubio puso los ojos en blancos.

-Sé bailar, aunque no lo creas.

Neji tomó la mano ofrecida y juntos caminaron a la pista que habían instalado debajo de una carpa blanca.

-¿Y cómo sucedió tal acontecimiento?

Naruto puso mala cara, luciendo ofendido.

-Le pedí a mi papá que me enseñe, él es el único que sabe. Aprendió especialmente en la época que cortejaba a mamá.

El Hyuuga rió quedamente, estaba tan feliz que no le importaba dejar de lado su fama de fría y serio con la cual se le conocía.

-Pero siento que todavía no lo dominas –gimió Neji, cuando sintió un pisotón con la patota de su prometido.

-Er –rió tontamente-. No tuve tiempo de aprender muy bien, pero puedo manejarme.

-Gracias por hacer el esfuerzo.

Naruto le sonrió y lo atrajo para darle un largo y dulce beso. No uno como el que quería, porque si se le pasaba la mano, su padre embarazado iba a venir a jalarle la oreja, por estar dando actos "indecentes" ante los invitados. Era en épocas como éstas que extrañaba a Ero-sennin, porque él podría detener a Orochimaru, su padre le tenía demasiado miedo al sofá como para entrometerse cuando su esposo estaba en uno de sus humores de perra.

Cuando se separaron, Neji hizo un ruido de placer y apoyó su cabeza en el hombro de Naruto.

-Hn. –gruñó confundido-. ¿Me parece a mí o Shikamaru y el Kazekage-sama están tomados de la mano?

Naruto sonrió y miró hacia la dirección en donde estaba mirando su prometido.

-No creo que un usuario del Byakugan pueda equivocarse en lo que ve.

-No estoy usando mi… -Neji se detuvo y levantó la mirada para ver a Naruto a la cara. Algo en el tono del jinchuuriki lo hizo sospechoso. -¿Sabes algo que yo no sé?

Naruto lo abrazó y besó un punto en su cuello.

-Digamos que usé mis dotes desconocidos de celestino –respondió evasivo.

Neji le dio una mirada incrédula.

-¿Shikamaru y Sabaku?

-¿Uzumaki Naruto y Hyuuga Neji?

Neji hizo un mohín.

-Buen punto. –Volvió a colocar su cabeza en el hombro de su amante. –Aunque es más difícil aceptar eso que lo nuestro. Apenas me estoy recuperando de la vez que vi al dulce Haku-san con el Uchiha.

-No me lo recuerdes –gruñó Naruto.

Cerca de allí, Deidara tensó y agarró la mano de su esposo.

-Itachi, ve y despídete cordialmente de Naruto-kun y vamos a casa, un.

-¿Por qué? –siseó Itachi, sonando irritado-. No quería venir desde un principio, pero mediante tu fastidiosa insistencia tuve que hacerlo… ¿y ahora deseas irte antes que corten el pastel por el que casi salivaste cuando entramos?

Deidara se giró para fulminarlo con la mirada, pero el efecto se perdió, puesto que estaba pálido y un poco sudoroso.

-¿Qué pasa? –preguntó el Uchiha, dejando de lado su enojo y tomando al rubio por las mejillas.

-Tu hijo ya quiere nacer –gimió-, un. ¿Vámonos discretamente, sí? No deseo arruinar esta fiesta, un.

Itachi asintió y usó su velocidad de ninja para llegar al par que bailaba, intercambió unos saludos y por la sonrisa de Naruto, supo que no sospechaba nada. Después vino por Deidara y juntos salieron de la Academia, directamente al hospital, donde el rubio se derrumbó y gritó cuando una contracción lo dobló al medio.

Pero el mocoso ya tenía muestras de ser tan testarudo y molesto como su padre, porque tuvo a su madre gimiendo y maldiciendo del dolor durante todo lo que restó del día y nació recién después de cuarenta y cinco minutos pasada la media noche.

Sin embargo, cuando Deidara tuvo a su niño por primera vez en sus brazos, un varón con cabellos negros y piel pálida como su padre, se le olvidó todo el enojo y dolor; ahora sólo existía ese niño para él. Algo creado con el fruto del amor que se negó a declararle a su padre hasta hace muy poco.

-Es hermoso –murmuró Itachi, tomando asiento al lado de la cama de su marido.

Deidara dejó de mirar embelesado al niño que vivió nueve meses dentro de su panza y le dio una mirada de reojo a Itachi.

-Se parece mucho a ti –murmuró, sonando ocasional, no quería que sonara como un halago.

Uchiha sonrió de lado.

-Pero veo que tiene tu nariz y unas pequeñas manos delicadas. –Con un dedo, agarró unas de las pequeñas manitas y las obligó a desenroscarse, porque estaban cerradas en un puño. –Las manos de un artista.

El bebé gimoteó un poco y frunció el ceño. Había llorado mucho cuando nació y ahora estaba cansado y deseaba dormir.

-Ah –sonrió-, y parece que va a tener el genio de su madre también.

Deidara lo fulminó con la mirada, pero en ese momento no podía enojarse mucho con el hombre que le había dado este tesoro.

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*Mansión Namikaze*

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Inconscientes de la nueva vida que había llegado a la Aldea, Minato y Orochimaru se habían escapado de la fiesta, que no avecinaba con terminar hasta que los rayos del sol les dijeran a los invitados que ya era hora de ir a casa. Orochimaru se hubiese quedado con gusto, si es que sus pies hinchados, por la retención de líquidos, no lo estuvieran matando.

Se sentó pesadamente en la cama y se quitó los getas que llevaba. Compadeciéndose de su amor, el rubio tomó uno de esos pies y comenzó a darle un masaje.

-Gracias por hacer esto de nuevo, mi amor.

Orochimaru abrió un ojo en su posición acostada en la cama, e inclinó la cabeza para mirar a su esposo.

-¿Qué es lo que me estás agradeciendo?

-Que pases por esto otra vez –murmuró, dejando un pie para tomar el otro-. Veo que el embarazo parece más duro que cuando estabas esperando a Naruto. Con todo, te quejas muy poco –sonrió.

Orochimaru suspiró y se recostó de nuevo en la cama.

-No estoy haciendo esto como un favor para ti, rubio idiota.

Minato rió.

-Ya sé. –Se acercó para picotear sus labios. –Pero igual te lo agradezco.

-Hai, hai, sigue con el masaje.

El rubio hizo muecas y siguió dándole placer a su marido, mediante sus dedos laboriosos en sus pies.

-Nuestro hijo estaba radiante hoy.

-De hecho. Soy feliz por él.

-Pero un poco celoso, ¿ne?

Orochimaru se encogió de hombros.

-No puedes culparme, desde que supimos que éramos padre e hijo estuvimos pegados el uno al otro, sin estar fuera de vista por más de dos minutos. Es… duro ver la dedicación que tiene ahora para Neji. Pero es un sentimiento amargo y feliz a la vez.

-Te entiendo completamente –le acarició una pierna tan blanca como la leche-. Aunque pronto vamos a estar tan ocupados con los pequeños que vienen en camino, que el alejamiento de Naruto será lo que menos tengas en mente.

Orochimaru hizo un mohín.

-Gemelos –suspiró. A pesar del tiempo que había pasado, todavía aterraba a los dos padres la idea de tener que criar a dos bebés al mismo tiempo, principalmente porque a pesar de tener a Naruto, ellos nunca habían criado a un bebé antes. Debido a las circunstancias de su vida-. Espero que podamos con ellos.

-Vamos a tener ayuda, amor. No te preocupes.

Orochimaru enarcó una ceja cuando sintió que la mano que lo había acariciado antes ahora ya estaba más atrevida y subía por su muslo, hasta llegar a su entrepierna. Minato le dio una mirada inocente.

-No me mires así, estás demasiado sexy, acostado en la cama, con la panza cubierta por la ceda de tu kimono.

El Sannin suspiró y rodó los ojos.

-Si vas a hacer algo, hazlo ahora, tengo sueño.

-¡Hai, señor!

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Eventualmente, después de la desmadrante fiesta de compromiso del ninja más impredecible de la Hoja, las cosas volvieron a la normalidad en la Aldea. O tan normal como uno pudiera esperar.

Sasuke a instancia e insistencia de Haku, tardó una semana entera en dar su brazo a torcer e ir al Complejo Uchiha para conocer a su sobrino. Su amante le había rogado demasiado, hasta que amenazó con dejarlo sin sexo, por lo que el joven Uchiha no tuvo otra que tragarse su orgullo e ir a la casa de su hermano. Las cosas todavía estaban tensas entre ambos, pero con la presencia del bebé en la habitación, no hubo tiempo para que Sasuke fulminara a su aniki con la miraba, ni para que Itachi fingiera indiferencia ante la mirada de su otouto.

Deidara, en un momento de espontaneidad, hasta dejó que Sasuke cargue a su sobrino.

Fue muy torpe al principio, puesto que Sasuke no sabía nada sobre ser delicado con una cosa tan suave y rompible como su sobrino. Pero con un poco de ayuda de Haku, pudo lograrlo. Le encantó ver el brillo en los ojos de Haku, cuando cargaba a su sobrino, encantado con verlo con el bebé en brazos, porque si bien su hermano se le había adelantado, Sasuke todavía tenía la meta de restaurar su Clan y Haku iba a ayudarlo en eso.

Sakura volvió a su trabajo en el hospital inmediatamente. Le agradaba estar casi todo el día allí últimamente; aunque ella negó rotundamente cuando Ino-cerda le dijo que era porque Kabuto-san también estaba allí. Esto había ocasionado una sesión de gritos con su "rival" y que no se hablen por una semana. En serio, ¿Kabuto? Bueno, no que fuera imposible, de hecho, a pesar de su cabello blanco, él era solamente cinco años mayor que Sakura, no que ella haya sacado la cuenta, obviamente.

Pero no, no era por Kabuto que ella se arreglaba media hora delante del espejo para ir al Hospital, ni que hiciera un poco más de comida, para invitar a Kabuto a que almorzara con ella. Y, definitivamente, la boca de Kabuto no la atraía y tampoco la hacía preguntarse qué sabor tendría.

Gaara tuvo que regresar a la Arena, pero Naruto, fiel a sus amigos y encantado con su trabajo de celestina, acordó con Baa-chan que Shikamaru debería ir con el pelirrojo como embajador de Konoha, para instruirse un poco acerca de las costumbres de Suna durante cuatro meses y después presentarle un informe, que se utilizaría para afianzar las relaciones entre ambas Aldeas.

Estar por cuatro meses lejos de su madre molesta, encima en la misma Aldea que su amante, hizo que Shikamaru aceptara el trabajo enseguida. Gaara le había mostrado una de sus raras sonrisas a su amigo rubio, cuando éste le anunció su plan.

-Shika es perfecto para ti, Gaara –dijo Naruto, cuando se despedían-. Recuerda que él es un buen oyente, si deseas abrirte un poco y quitar algo del peso que llevas en tu hombro, no dudes en decírselo. Shikamaru no te juzgará y es bueno dando consejos.

-Gracias, Naruto.

El rubio hizo muecas y abrazó al chico más pequeño.

Ahora, un mes después de la fiesta de compromiso, Naruto miraba con temor la panza de su papá. Los gemelos parecían estar en una batalla allí dentro o en un partido de fútbol, porque la panza de Orochimaru parecía deformarse de a ratos y Naruto pudo jurar que la marca de un puño apareció cerca del ombligo.

-Dios, ya dejen de moverse –gimió Orochimaru, acariciando su panza al aire.

-¿Te duele?

-Un poco, aunque es más molesto que otra cosa –masculló abriendo más sus piernas, para encontrar una posición más cómoda.

Naruto se iba a una misión de una semana esta noche, es por eso que padre e hijo aprovecharon para pasar el día juntos, bajo en árbol de Sakura que había en el patio. Este lugar ya era tradicional para ellos.

-¿Qué nombres vas a ponerles?

-Bueno, Hikaru será uno, eso es seguro –sonrió, mientras recordaba al hermoso pequeño que conoció en la otra realidad-. Y el otro, si es que es niño o niña, deseo un nombre neutral, como Haruhi.

-Um, suena bien –murmuró el rubio posando una de sus grandes manos en el vientre agrandado.

-Awww~ ¿no vamos a llamarlo Dango, como yo propuse?

La ceja derecha de Orochimaru crispó.

-No, ya arruinaste a nuestro hijo poniéndole el nombre de un alimento, no te dejaré hacer lo mismo –siseó.

Minato intercambió una sonrisa divertida con su hijo y caminó hasta sentarse al lado de su marido.

-Tsk, bueno. Siempre puedo aprovechar cuando estés cansado por el parto y anotar a nuestro segundo hijo como Dango, después ya no vas a poder hacer nada.

-Te mataré.

-No, no lo harás. –Hizo muecas y se acercó para picotear los labios de su marido.

-No te preocupes, haha. Cuando estés descansado, yo me encargaré de vigilarlo.

-Gracias, hijo.

-Hey, eso no es justo. –Minato hizo un puchero.

-La vida no es justa –corearon madre e hijo.

A pesar de ello, Minato pensaba diferente, mientras veía a su hijo acariciar la panza de su Maru-chan y acercarse tentativo para susurrarles lo impaciente que estaba por conocerlos. O mientras veía la sonrisa suave que se formaba en los labios de su amor, mientras acariciaba el cabello rubio de su hijo y volteaba para mirarlo con todo el amor que le tenía.

La vida pudo haber no sido justa en un principio, pero ahora era solamente perfecta.

¡¡¡Fin!!!

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-.-Importante: fíjate que te molestó en mi fic y que te agradó. Dímelo. Pero trata de mantener la cortesía y hazlo de una manera que pueda entender.-.-

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Notas sin sentido: ¡¡¡Hola!!!

Wow~ pasó mucho tiempo, no puedo creer que al fin terminé esto. Aunque todavía falta el epílogo, pero ese será chiquito. Y pensar que todo esto pensó con la loca idea de hacer a Naruto hijo de Orochimaru, todavía me acuerdo de las caras de la gente a las que les conté esta idea XD

Y me puedo imaginar las suyas, cuando leyeron el epílogo. Pero Uko-chan es así y deben aceptarme con mi amor para el crack :P

En todo caso, gracias, muchas gracias por seguirme con esta gran locura, que sin ustedes, este fic no hubiese significado nada.

Atte: Uko-chan!

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Aquí: h t t p : / / utenapuchiko. livejournal. com (solo recuerda quitarle los espacios ;D)

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