Hollywood es un matadero, dónde sobrevive el más fuerte y el que más simpatía recibe de la crítica, los medios y los fanáticos, y cuente con las suficientes influencias. Los rumores son el pan de cada día y te evitan confiar en las personas a tu alrededor. Bella Swan ha superado airosa la peor parte de su nueva glamorosa vida, pero ¿que pasa cuando se convierte en una victima más de la ambición?
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, provienen de la bella imaginación de la hermosa Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, ya que a mi loca cabecita le encanta soñar despierta.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite . fanfiction)
Como sucediera en los Globos de Oro y el Sindicato, la película ganó director, música, guion y canción, además, claro, de actor principal y película; esta vez agregaron a sus galardones actor de reparto en la figura de Dimitri que subió al escenario tan rápido como Edward lo hizo.
—¿Dónde está mi novia para entregarme esto? —inquirió mirando a todos lados. Se quedó en silencio unos segundos—. Ah, cierto. No tengo —soltó.
La cámara enfocó a los novios que lo único que pudieron hacer fue estallar en risas junto al resto de la audiencia. El resto de su discurso se fue por derroteros similares, diferenciándose del que dio Edward.
Cuando ganaron Película, todo el elenco y el equipo de producción subió al escenario, incluyendo a Jane, que fue casi totalmente ignorada durante las felicitaciones. Si no hubiera sido por los productores, la rubia habría sido absolutamente invisible. Y lo fue para Edward por más que la chica se acercara a él y lo tomara de los brazos, no hubo manera que Edward le dirigiera una sola mirada, así como Bella, que se distrajo lo suficiente tomando fotografías de todos en el escenario.
Felix y Bella esperaron a Edward, Dimitri, Stefan, Carmen y Randall fuera de la sala de prensa. Para calmar su impaciencia, Felix jugaba con Bella a las manitas calientes, distrayéndola de Carlisle y Esme que los miraban con mucho interés.
—Ya basta —les dijo Vera, que hasta ese momento había estado apoyando a Dimitri, pero la conferencia de prensa ya era jurisdicción de Carmen.
—Espera, estoy por ganarle —dijo Bella, mirando hacia sus manos. Vera les dio un manotazo a ambos, aplastando sus manos entre las de ella—. Auch.
Vera los miró y después dirigió sus ojos a Carlisle y Esme.
—Carmen dijo que ya basta —repitió Vera, tendiéndole el iPhone rosa a Bella.
Bella torció el gesto y tomó su celular. Fue a sentarse a una de las bancas y desbloqueó el teléfono, pero Felix fue más rápido y le quitó el aparato, emprendiendo la huida. Bella corrió detrás de él, subiéndose a su espalda cuando lo alcanzó. Las risas de Felix y los gritos de Bella eran lo único que se escuchaba en la silenciosa sala de espera, mientras luchaban por el teléfono. Vera decidió que si no podías contra el enemigo..., y acompañó las risas de Felix animando a Bella.
Cuando la conferencia terminó, Bella estaba a punto de llegar a su bebé y se estiró lo más que pudo con todo y que Felix seguía sacudiéndose con tal de tirarla, pero entonces Carmen y Stefan aparecieron en escena con unos risueños Edward, Dimitri y Randall detrás.
—Hola, otra vez —saludó Bella—. ¿Alguien puede ayudarme? Creo que me atoré.
Todos los que la escucharon estallaron en carcajadas. Edward dejó su premio con Stefan y se acercó a Bella, la tomó de la cintura y la bajó.
—Ay, gracias. Flaca, flaca, pero los huesos pesan —se quejó Felix—. No, esperen. Creo que es el diamante el que... —se interrumpió cuando Edward y Bella le cubrieron la boca con las manos, aunque golpear quizás sea lo más indicado. Los novios torcieron el gesto cuando sintieron el golpe—. Ya me rompieron la boca.
—Tú te lo buscaste —se burló Carmen—. Dale su teléfono —le dijo. Felix le regresó el celular enseñándole la lengua, ella hizo lo mismo recibiéndolo—. Y deja de hablar del anillo.
—¿Es de compromiso? ¿No? Entonces cálmense.
Edward y Bella gesticularon hacia él, dándole la razón.
—Al auto. Ahora —dijo Stefan, señalando hacia la puerta de la calle. Los jóvenes caminaron hacia allá.
—Yo opino lo mismo que Felix.
—Cállate, Dimitri —masculló Carmen.
Tuvieron que pasar por otra alfombra roja en el after party, pero estuvieron más relajados ahora que los nervios de la nominación se habían disipado.
Dentro se divirtieron como niños, riendo y bailando al compás de la música, así como hablando con todas las celebridades que se acercaban a ellos.
Fue cuando Bella comenzó a bostezar que Edward se dio cuenta de lo tarde que era. Le hizo una seña a su guardaespaldas y le dio un beso en la mejilla a su novia.
—¿Quieres irte ya? —le preguntó al oído. Ella lo miró y asintió, apoyando su cabeza en su hombro. Edward esbozó una pequeña sonrisa y le besó la frente—. Vámonos.
—Tengo que ir al cuarto de chicas un segundo —le dijo Bella. Él rio y asintió.
—Te espero en la barra.
Fueron a la barra tomados de la mano, se dieron un beso y se separaron para que Bella pudiera hacer lo que tenía que hacer. Se tomó su tiempo frente al lavamanos, mirando el pequeño anillo que Edward le había dado y sonrió. Realmente sonrió. Quizás él no se había dado cuenta de lo mucho que significaba ese gesto para ella, no era solo un anillo, era algo más, algo que ni ella podía describir pero que había dado vuelta su mundo para siempre.
Edward era lo mejor que le había pasado y así como él le prometió no darla por sentada, ella haría lo mismo, porque todo eso era demasiado bueno para ser verdad y temía despertar un día y descubrir que todo fue un sueño... Un hermoso y maravilloso sueño.
Se mojó la frente y la nuca en un intento de bajar el calor que se había arremolinado en el bar por la cantidad de personas que había dentro y retocó su maquillaje. Si algo había aprendido de su experiencia con los paparazzi es que era mejor que la vieran preciosa. No quería ser la chica acusada de no poder controlarse en una fiesta.
—Vaya, vaya, vaya —musitó Jane, entrando al tocador. Bella la ignoró, colocándose labial—. Después de todo viniste, creí que no lo harías.
—¿Por qué pudo creer la gran Jane Parker que no estaría aquí?
—Bueno, ya sabes, después de la pequeña pelea que Edward y tú tuvieron... Entiendo completamente. Edward es un playboy, nunca va a cambiar, creo que es necesario que lo sepas.
Bella sonrió.
—Gracias, de verdad lo aprecio —le dijo y pasó por su lado para salir del tocador, pero Jane la tomó del antebrazo, deteniéndola.
—Nunca serás lo suficiente para Edward, solo eres una niñita estúpida jugando a la fama. El juego se acabará pronto y Edward te botará. No lo olvides.
—Y me lo dice la mejor actriz del año, entonces debo creerlo... Oh no, espera, no fuiste nominada en ninguno —se burló.
—No me provoques, Isabella...
—No te tengo miedo, Jane, ni a tu madre. Yo tengo la certeza de que Edward me ama y es suficiente para mí. Y ahora, si me disculpas, iré con mi novio porque aún tenemos mucho que celebrar. Sigue disfrutando la fiesta y nos vemos en los Oscar, Janie.
Bella salió del tocador y se acercó a Edward dando violentas y rápidas zancadas.
—¿Lista, nena?
—Vámonos ahora mismo —respondió ella pasando por su lado. Edward suspiró. Jane, otra vez. La siguió, encontrándose de nuevo en su mesa, donde Bella se despedía recogiendo el saco de Edward. Stefan lo miró confundido y él torció el gesto.
—Oye, Bells —la llamó Stefan cuando se disponían a irse. Ella lo miró—. Controla tu genio, niña.
—¿Cuál genio, Stefan? ¿No se supone que soy un ángel?
—De Victoria's Secret —soltó él, consiguiendo el efecto deseado: una risa de Bella—. Pórtense bien.
—Siempre —respondió Edward, tomando a Bella de la cintura. Así salieron del bar, pero se separaron en la puerta por los paparazzi que los esperaban. Se tomaron de las manos y caminaron al coche sin mirar a nadie. Edward la dejó subir primero, le cerró la puerta y corrió al otro lado—. ¿Qué ocurrió? —le preguntó cuando estuvieron en el camino. Bella miraba a la ventana y cuando escuchó la pregunta de su novio se dirigió a él.
—Jane me hizo enojar.
—Me doy cuenta. Pero quiero saber qué fue lo que te dijo.
Bella suspiró.
—Que nunca vas a cambiar —respondió, mirándolo a los ojos para ver su reacción—. Que te vas a cansar de mí y me vas a botar.
—Sabes que eso no es cierto, ¿verdad?
—Por supuesto, sin embargo no deja de molestarme. Dio exacto en el clavo y eso es lo peor.
—¿A qué te refieres?
—A que me enoja que consiguiera ponerme así —dijo. Y Edward no pudo evitar reír, seguido de Randall, este último se ganó una buena mirada furiosa. Edward abrazó a su novia, aferrándola fuertemente contra él.
—Olvídala, mi amor. Somos solo tú y yo.
Bella asintió.
—Solo tú y yo —prometió.
Randall los dejó en un hotel de Londres con una pequeña maleta hecha para una sola noche, ya que no habría forma de que regresaran a Cambridge, al menos no a esa hora.
Incluso si iban preparados para tener una velada romántica, el cansancio que tenían por su noche en vela y su largo día no jugó a su favor, así que solo durmieron abrazados, con las manos entrelazadas y pequeñas sonrisas en sus rostros.
Y tuvieron, dulces, dulces sueños.
El primero en despertar fue Edward y en esos primeros segundos su día estuvo completo cuando Bella dijo su nombre en sueños. Simplemente sonrió enormemente y le dio un suave beso en la mejilla.
—También te amo, nena —murmuró en su oído. Una loca idea cruzó por su mente y antes de perderla tomó su celular de una de las mesas de noche, hizo una fotografía de sus manos entrelazadas y la compartió porque él quería que el mundo supiera lo feliz que era.
¿Estoy soñando? Si es así no me despierten
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Después de un rápido desayuno, Randall se llevó a Edward a Suffolk y Caius llevó a Bella a casa de sus padres, donde tenía trabajos de la universidad esperándola, pero eso quedó en segundo plano cuando encontró a Carmen en la sala de la casa, con su inseparable tableta y un montón de hojas a un lado.
Renée la recibió con un beso en la mejilla y le asintió hacia su representante.
—Ven acá y siéntate conmigo, hija mía —rio Carmen.
Bella bufó, sabiendo a ciencia cierta lo que eran esas hojas. Hizo lo mismo después de los Emmy, los Globos y el Sindicato; casi le hubiera ofendido que no lo hiciera ese día.
—¿Tengo que?
—Sabes que sí. Recuerda: leyendo las críticas...
—... mejoro. Pero nunca me dicen cosas malas. Para ser novata me está yendo realmente bien.
—Te van a encantar. Anda.
Bella resopló. Tomó la colección de artículos que reunió Carmen y se sentó en el suelo frente a su representante, sacándoles risitas a ella y a su madre. Leyó las notas, casi todas eran listas de los mejores vestidos, el resto se trataba de resúmenes de la ceremonia.
—¿Es en serio? —inquirió durante la décima nota, el primer resumen.
—Te dije que te iban a encantar.
—¿Qué dicen, cielo? —le preguntó Renée. Bella se puso de pie con la hoja y leyó lo que Carmen en persona había resaltado en amarillo neón.
—Tan predecible y sorprendente a la vez, Actor Principal fue quizás la categoría más polémica de toda la ceremonia gracias a la controversial decisión que los productores tomaron para su presentación. Mientras los premios americanos se inclinan por pasar el relevo en sus categorías interpretativas, nuestro premio es menos exigente y permite que otra clase de estrellas entreguen los galardones más importantes, y este año no fue la excepción. "Isabella Swan", anunció Benjamin O'Neil como la presentadora de dicha categoría y el teatro entero guardó silencio por un segundo. Ese nombre ya no le es indiferente a ninguna persona en el mundo, cualquiera que sea alguien sabe quién es Isabella Swan y por qué resulta tan inapropiado como acertado que fuera ella la encargada de entregar el premio que se disputaba entre Eleazar Smith y el obvio ganador, Edward Cullen. Y entonces ella sonríe después de abrir el sobre y todos sabemos quién ganó antes de que pronuncie el nombre. En uno de los momentos más incómodos de la noche, tuvimos que ser testigos de cómo tuvieron que separarse, pero fuimos recompensados con la ya vieja mención y su huida al terminar el discurso. Sin embargo, tan incómodo, inapropiado e innecesario como fue, el episodio pasará a la historia como una de las más sonadas entregas de premios de la historia. —Bella se dejó caer al sillón.
—No estuvo tan mal —le dijo Renée.
—Es vergonzoso —soltó Bella, mirando de reojo a su madre.
—Bueno...
—Renée, es realmente terrible —musitó Carmen.
—Edward ganó y de lo único que hablan es de lo "incómodo" que resultó para ellos verme entregarle el premio. ¿Tengo que ir a los Oscar?
—Niña, es solo una crítica y la Academia no pudo darte una categoría más alejada a todas las que tiene Love War, así que deja de ser tan "víctima de las circunstancias" y ve a hablar con las chicas porque el domingo no vas a ser solo la novia de Edward Cullen. Y Stefan dio su permiso.
—¿En serio?
—De hecho él tuvo la idea. Tampoco es bueno para la imagen de Edward que su novia esté a su sombra.
—¿Y las fans?
Carmen miró a Renée y torció el gesto.
—Esa es otra historia. Odiaron tanto como amaron que tú le entregaras el premio, pero están pidiendo que no vuelva a pasar.
—Auch —murmuró Renée.
—¿En qué me metí? —masculló Bella, escondiendo su rostro en sus manos.
—Oye, ¿ya viste que estás primera en la mayoría de las listas? —le preguntó Carmen, en un intento de animarla.
—¿En serio? —inquirió Renée, sonriendo.
—A todos les gustó el vestido, yo personalmente creo que tu actitud fue lo que lo hizo funcionar. ¿Te sentiste tan espectacular como te viste?
—Siendo completamente honesta... Sí —respondió Bella, más animada.
—Renée, tienes que ver esta fotografía, querrás enmarcarla —le dijo Carmen. Renée se sentó al lado de ella y miró hacia la tableta de Carmen mientras esta pasaba las fotografías de la noche anterior que había descargado. Le gustaba tener las mejores imágenes de sus chicos en sus eventos. En Hollywood era conocida como la representante mamá gallina—. Mira.
—Oh, vaya —musitó Renée, mirando la pantalla—. Cielo —dijo, amortiguando su voz con su mano libre. Bella se acercó y echó un vistazo por encima del rostro de su madre.
—Ah —murmuró, esbozando una sonrisa—. De acuerdo. En verdad me veo bien.
—¿Solo bien? ¡Te ves preciosa! Mira esos ojos —le dijo Renée. Bella se vio en esa fotografía en la que miraba por encima del hombro sin sonreír con los labios, pero vaya que lo había hecho con los ojos, obteniendo un brillo y una profundidad que la hacía ver feliz y bella, incluso con el rostro serio, porque no era necesario sonreír como estúpida todo el tiempo.
Bella miró a Carmen.
—Ni siquiera lo intenté —le dijo.
Carmen le sonrió con ternura.
—Eso quiere decir que en verdad eres feliz.
¿Y cómo no ser feliz cuando tenía un trabajo que adoraba, estudiaba una carrera que amaba e increíbles padres, amigos y al novio más maravilloso? Estaría loca si no se encontrara disfrutando de la mejor época en su vida.
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Bella volvió el miércoles temprano a Estados Unidos después de una rápida sesión de fotografías en Londres, y de inmediato se reincorporó a sus actividades en la universidad, alternándose entre las clases y los deberes restantes para la promoción de la serie, tomándose medios días, como siempre, para hacer su trabajo como productora en lugar de como imagen. Ahora era tiempo de estar detrás de cámaras.
—Tenemos el estreno programado para el 28 de marzo —decía ella en una de las últimas juntas antes de la premier—, dos días después de la presentación a la prensa. Y de acuerdo a los ratings del canal, el piloto tuvo una aceptación más que excelente.
La sala de juntas estalló en aplausos después de la noticia de Bella y todos se deshicieron en felicitaciones para el equipo de producción.
—Ese fue el piloto, señores, aún tenemos nueve capítulos más por probar —dijo Marcus—, y nada está escrito en la televisión. Nos renovaron para una segunda temporada, regresamos en julio, después de que nuestra escritora termine con sus deberes como actriz —Bella rodó los ojos—, todo nuestro elenco confirmó su regreso, pero dependemos de la audiencia que tenga la temporada. Y es lo único que podemos ofrecer.
—De acuerdo, señores, nos vemos en tres semanas. Disfruten su fin de semana de Oscars —dijo Liam. Todos se pusieron de pie tomando sus notas y aparatos—. Bella, ¿cuándo empiezan?
—En abril —respondió ella.
—¿Tres meses?
—Espero. Con Emmett y Rosalie nunca se sabe.
Liam rio.
—Diviértete el domingo.
—¿Tengo permiso para beber?
—No cuentes con eso. ¿Irán las Parker?
—Seguramente.
—Solo no hagas una escena —le dijo Liam, guiñándole un ojo. Bella lanzó unas risitas—. Hablo en serio.
—No prometo nada. Nos vemos, Liam.
—Cuídate, guapa.
—Igual.
Bella salió de la sala de juntas, tecleando en su celular. Felix la siguió hacia la salida de la televisora, adelantándose a ella cuando tuvieron confirmación de la presencia de los paparazzi. Bella subió a su auto sin mirar a nadie y se fue, seguida por Felix en la acostumbrada camioneta negra, que después de un cambio de luces como despedida se separó antes de llegar a Pasadena, minutos después recibió un mensaje de su guardaespaldas, recordándole que se verían el domingo para la premiación final.
Bella estacionó su auto frente a su casa y bajó con todas sus cosas en los brazos. Edward, que había llegado temprano ese viernes antes de que Bella saliera hacia la universidad, la esperaba sentado en el sofá de la casa de ella, con el guion de la siguiente película en el regazo.
—Ya llegué —anunció Bella. Edward alzó la vista y le sonrió.
—Hola, nena. ¿Cómo estuvo la junta?
Bella se dejó caer al lado de su novio, acurrucándose en su costado.
—Larga, pero al menos ya todo quedó dicho. ¿Estudiando?
—Repasando. No puedo creer que por fin se les hizo a ese par. ¿Hablaste con ellos sobre las apariencias?
—Ayer llamé a Rose y me dijo que eso lo veríamos en prueba de vestuario. Lo creas o no, estoy emocionada por cortarme el cabello.
—Te verás preciosa —musitó Edward, dándole un beso en la mejilla—. ¿Lista para el domingo?
—Muy lista.
Al día siguiente, tuvieron que ir al Teatro Dolby para un ensayo. Bella presentaría Película Animada y Edward introduciría la canción principal de Love War, y como se trataba de los Oscar, nada podía salir mal.
El domingo despertaron como cualquier otro día. Desayunaron en la cama y miraron la película que no terminaron la noche anterior. La realidad los golpeó justo después del almuerzo, cuando Jacob, Sasha y Charlotte llegaron para arreglar a Bella. Liz y Maggie los siguieron, porque no había manera de que Edward les permitiera quedarse. Era su primera probabilidad real de un Oscar y quería a sus tres chicas con él.
Bella decidió que un look gótico estaría perfecto para esa noche y en base a eso Sasha le colocó delineador negro y labial mate rojo oscuro, mientras Charlotte sostenía su cabello largo en un medio recogido desordenado que acompañó con un moño negro, dándole el toque final. Todos tuvieron cuidado en lograr que se viera de buen gusto, y solo los expertos dirían si lo habían logrado. Jacob la esperaba con el vestido largo negro de chifón con doble tirante, una abertura en una de las piernas y un profundo escote cubierto por una porción de encaje, se metió en el vestido y se subió a los stilletos negros con cintas que Jacob entrelazó desde el tobillo hasta unos pocos centímetros más arriba. Se colocó alrededor del cuello un choker negro de encaje y cintas que hizo moño, y en la muñeca derecha una pulsera de estilo gótico, sin olvidarse de sus dos anillos y el clutch negro de Union Jack en el que metió el delineador, el labial y su celular.
Edward no decidió diferente y se decantó por un esmoquin completa y absolutamente negro, combinando con su novia.
Más suaves fueron Liz y Maggie, quienes se decidieron por un vestido gris de chifón con silueta de columna y uno azul oscuro de escote en V y corte princesa, respectivamente; ambas con maquillaje y cabello sencillo.
Los cuatro se fueron en el mismo auto, con Stefan, Vera, Felix y Randall; Carmen hizo a Dimitri su prioridad ese día, pero no dejaría a Bella sola a la hora de su aparición. A regañadientes, Liz y Maggie aceptaron posar unos minutos con los novios para después entrar al teatro junto al resto de los asistentes anónimos y dejar a Edward y Bella tener su momento. Como siempre, intercalaron poses juntos y separados, Bella se mantuvo junto a Edward durante las entrevistas, respondiendo preguntas ella misma acerca de la serie y su atuendo. Stefan y Vera los hicieron entrar al teatro y tomar sus lugares en las primeras filas, de nuevo quedando junto a Dimitri, que se encontraba visiblemente nervioso, y no era para menos, después de ganar en el Sindicato y en Inglaterra, sus probabilidades también crecieron y su categoría era la primera en presentarse.
Cuando todos los asientos estuvieron ocupados y en punto de las siete de la noche, la ceremonia dio comienzo con un video que recopilaba todas y cada una de las diez películas nominadas, el anfitrión hizo su aparición después de escuchar su nombre y saludó a los presentes antes de ofrecer el clásico monólogo en el que debía hacer un resumen del año cinematográficamente hablando y lanzar bromas sobre algunos de los asistentes. Edward y Bella fueron objeto de uno de los más aplaudidos.
—¿Edward Cullen está aquí? Oh, bien, ahí estás. Me alegro mucho de verte, amigo "señor ganador de la temporada", ¿no pudiste dejar algo para el resto de la plebe? —soltó, sacando risas de toda la audiencia, incluido Edward, que solo pudo esconderse detrás de su mano—. ¿Quién está contigo? ¿Acaso es la única e inigualable presentadora de Mejor Actor en Inglaterra? —inquirió. Bella bajó la vista, imitando el escondite de su novio—. Escuchen, quisimos seguir el ejemplo de nuestros amigos al otro lado del charco, pero vamos, Isabella le entrega otro premio a Edward y no se esperan hasta llegar al backstage —escupió. Las risas se convirtieron en carcajadas, acompañadas por aplausos—. Dios sabe lo que hicieron ese día. ¡Démosle un fuerte aplauso a Edward Cullen, claro que sí!
De esa manera, los nervios fueron completamente disipados y con el paso de la ceremonia, no volvieron a aparecer ni siquiera cuando Carmen recogió a Bella y Dimitri —que había perdido el premio ante el ganador de la crítica— minutos antes de la categoría que presentarían. Bella tuvo suerte, realmente le agradaba Dimitri y estaba contenta de presentar junto a él. Entraron tomados del brazo después de escuchar sus nombres.
—Edward, siéntate, que no es tu categoría, aunque tu chica esté aquí —dijo Dimitri en cuanto llegaron al micrófono, y Bella se rio, sonrojándose. Esa reacción se ganó unos aplausos de la audiencia, que no se cansaba de las bromas acerca de la participación de Bella en los BAFTA—. Las películas animadas nunca pasan de moda.
—Y son del agrado de chicos y grandes que solo quieren reír y pasar un buen rato, lejos del drama de la vida real y de algunas de las películas de live-action.
—A Isabella y a mí nos gustaría destacar el brillante trabajo de todas las personas involucradas en estas películas, cuya elaboración es incluso más ardua que las películas antes mencionadas.
—Estas son las nominadas en Mejor Película Animada.
Una edecán se acercó con dos estatuillas y las entregó a Bella. Dimitri fue el encargado de anunciar al ganador y Bella dio las estatuillas. Después del discurso, siguieron a los ganadores hacia la sala de prensa y fueron partícipes de una rápida sesión de fotografías antes de volver a sus lugares.
—Eso nunca se hará viejo, lo saben, ¿verdad?
—Solo te recuerdo que tú empezaste.
—Lo sé. De nada —soltó Dimitri, haciendo reír a los novios.
La ceremonia poco a poco se acercaba a las categorías más importantes, y a su fin. Comenzaron con Guion Original y Adaptado, continuando con Director para seguir con Actor Principal. Sin bromas ni referencias a la última premiación, la ganadora del año anterior presentó delicadamente la categoría y los nominados.
—Y el Oscar es para... —musitó, abriendo el sobre sin encontrarse con una sorpresa—. ¡Edward Cullen!
Los aplausos no se hicieron esperar. Edward le dio un beso a Bella, se puso de pie y abrazó a su madre y a su hermana que se encontraban detrás de ellos, recibió una felicitación de Dimitri y estrechó manos con Eleazar Smith mientras caminaba al escenario. Tomó la estatuilla dorada con una mano y con la otra se hizo cargo del sobre. Para el momento en el que estuvo detrás del micrófono ya le faltaba el aliento.
—Ya lo he dicho todo y me he quedado sin palabras. No tengo nada más que decir que gracias. Gracias a la Academia por darme esto que para mí no es más que la demostración de confianza y fe más lujosa del mundo —soltó, sin aire—. Gracias a mis tres chicas: Elizabeth, Margaret e Isabella por ser mi mayor apoyo, y sé que ya lo dije mucho pero nunca me voy a cansar de repetirles que ustedes tres son lo más hermoso que tengo en la vida. Esto es para ustedes también —dijo. La música comenzó a sonar—. Y gracias también a mi director, Gustavo, y a mis compañeros por ayudarme a ser mejor cada día. Buenas noches. Adiós.
El teatro volvió a estallar en aplausos, hasta que volvió el anfitrión para presentar al actor ganador del año pasado. Edward volvió a medio anuncio de las nominadas en Actriz Principal.
—Eres el mejor —le dijo Bella. Edward le dio un beso en la mejilla.
La actriz ganadora se retiró, el anfitrión volvió y Love War ganó Mejor Película.
Bella fue a cambiarse mientras Edward estaba en sala de prensa. Se quitó el vestido negro y se colocó el blanco con plateado que Edward eligió. Charlotte le peinó el cabello en una coleta baja de costado sin arreglarle el cabello revuelto y lo adornó con una cinta blanca, cambiaron el labial oscuro por uno más suave que fuera mejor con el angelical y sexy vestido largo en una pierna y corto en otra con los stilletos blancos que destacaban gracias a los detalles plateados de enredadera. Sus accesorios fueron un brazalete de plata por encima del hombro derecho, una pulsera en la muñeca izquierda y un par de aretes con forma de moño de regalo.
Maggie hizo un mohín cuando vio a su cuñada.
—¡Deja de darme opciones para mi vestido del baile! No puedo decidir —le dijo. Bella rio mirando a Liz.
—¿Qué hice?
—No lo sé —rio Liz.
—Ya vienen —avisó Felix.
La comitiva se acercaba, con solo Edward sosteniendo con fuerza el codiciado premio, Bella no se quedó esperando y corrió hacia él, brincando y abrazándolo a último momento, Edward la recibió gustoso y envolvió su cintura con sus brazos, escondiendo el rostro en el cuello de su chica, demostrándole de esa manera lo mucho que significaba su presencia ese día.
—Sabía que te ibas a ver preciosa en ese vestido —le dijo, con sus manos aún la cintura de Bella.
—Tienes buen gusto, mi amor.
—Ya lo creo que sí —respondió Edward, provocando que la sonrisa de Bella se hiciera aún más grande, pero esta se borró cuando miró por encima del hombro de su novio y captó un vistazo de Carlisle, Esme y Jane caminando hacia ellos.
—Tu papá viene —murmuró. Edward miró hacia atrás, recibiendo una sonrisa seductora de Jane.
—Andando —dijo él. Tomó a Bella de la cintura con la mano libre y caminaron hacia sus acompañantes.
—Edward... —musitó Liz.
—Esta noche no, mamá. Quiero pasarla con las personas que realmente me importan y a las que les importo.
—A tu padre le importas.
—Si lo hiciera, mamá, no te hubiera engañado. Rápido, tenemos una alfombra roja que caminar. Todos —remarcó, mirando a su madre y a su hermana.
—Estás jugando, ¿cierto? —inquirió Maggie.
—Nop —rio él—. Vamos.
Bella y Liz se dirigieron una mirada cargada de significado y echaron un último vistazo por sobre el hombro. Carlisle, Esme y Jane habían apresurado el paso para alcanzarlos, rindiéndose cuando Edward hizo lo mismo, llevándose a Bella casi corriendo. Liz le asintió a su nuera y le sobó el brazo, dándole la razón a su hijo.
Edward sin duda marcó precedente cuando volvió a posar en la alfombra roja con Liz, Bella y Maggie a su lado, con los brazos alrededor de su madre y su novia y haciendo que el premio apareciera en la cintura de Bella.
Antes de entrar al lugar de la fiesta, Stefan hizo que Edward y Bella se acercaran a la única reportera de la alfombra, Liz y Maggie se quedaron con el representante.
—Edward, muchas felicidades —le dijo. Edward asintió en agradecimiento—. ¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes?
—Aún sigo sin creerlo —respondió él, echando un rápido vistazo a Bella. Ella le sonrió—. Estoy en shock todavía, siento que lo estoy sosteniendo por alguien más.
—Ya tiene tu nombre.
—Lo sé, y lo veo y pienso que es una broma. Creo que me va a tomar un poco de tiempo para acostumbrarme.
—Isabella, ¿qué tal tú? ¿Cómo estás?
—Estoy muy, muy orgullosa de él. En serio.
Edward sonrió y le dio un beso en la sien.
—Amo tu vestido, te ves increíble.
—Gracias. De hecho, él lo eligió —comentó, señalando a su novio.
—¡Oh! ¿De verdad? Hiciste un buen trabajo, Edward.
—Lo sé —respondió él, entre risas—. Gracias.
—Diviértanse, chicos.
Entraron a la fiesta, inmediatamente llamando la atención. Los asistentes se deshicieron en cumplidos y felicitaciones para Edward, y otros cuantos fueron dedicados a Bella que, sorprendida y en shock, los aceptaba. No conocía a ninguna de esas personas y ellos solo sabían lo que decía la prensa. Ahí se encontraba la crema y nata de Hollywood, y le impresionaba el nivel de hipocresía y lambisconería que había en ese salón. Eso era Hollywood. Y era el lado que ella no quería conocer.
¡LLEGAMOS A LOS CIEN REVIEWS!
Chicas, muchas, muchas gracias por todo su apoyo a Sobreviviendo, me alegra que les este gustando tanto como a mi me esta encantando escribir a este par. Yoliki, saraipineda44, lizdayanna, jupy, avahen8, Adriu, Danny Avalos, Jazmin96 gracias por sus reviews en el cap anterior, y al resto de ustedes por sus favs y follows.
¿Que tal este capítulo? Edward termino con el premio mayor, pero yo creo que gano mucho más que eso, ¿no lo creen? Espero que les haya gustado y nos vemos dentro de quince días o en Lady Alice.
Annie. xx
