* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm.
Ahogada, asfixiada, me sentía sumergida y asustada, en mi mente estaba rodeada por agua, el pecho estaba contraído, tomando tanto aire cómo podía, abrí mis ojos lentamente sólo para encontrarme rodeada por la oscuridad del cuarto, era un mal sueño, pero entonces algo me comenzó a molestar en la nuca, una extraña sensación me recorrió el cuerpo, como si estuviera siendo observada de cerca. Giré sólo mi rostro, pues mi vientre no me permitía mover el cuerpo completo, no veía nada, sólo negrura, me senté sobre la cama, tallé mis ojos con mis manos y pude distinguir los mechones alborotados del cabello de Ben Solo.
—Perdón…—Dijo en un apenas audible hilo de voz—Lamento lo de que dije, no fue correcto.
¿Estaba dormida aún? Ben Solo se estaba disculpando, no dije nada por al menos un minuto, me dediqué a contemplarlo, poco a poco sus rasgos se hacían más evidentes, su mirada estaba apagada, no veía el odio que regularmente siempre está presente. Debo confesar que comenzaba a asustarme.
—Has hecho cosas más graves que llamarme puta…
Noté como su cuerpo completo reaccionó ante la mención de la palabra.
—No… Rey, sé que no ha sido maravilloso, pero mi intensión no fue llegar a tanto—Su voz sonaba calmada, lo que contrastaba por completo con todo lo que había hecho desde que me encontró; primero; me secuestró, segundo; me encerró aun sabiendo que estaba embarazada, tercero; quiere quedarse con mis hijos y cuarto; está destruyendo la galaxia poco a poco.
—¿Entonces cuál es tu intención?
—Yo sólo quiero a mis hijos—Dijo con voz autoritaria, comenzaba a ser el mismo hombre demandante de siempre.
—Esta no es la forma… Estás tomando las decisiones equivocadas, demasiado impulsivas…
—¿Yo estoy tomando decisiones impulsivas? —Y ha recuperado su tono molesto de siempre—No fui yo quién casi regala a los niños a un desconocido…—Ahí estaba el odio y rencor en su voz. Cerró sus ojos y apuño sus manos, tomó un fuerte respiro y volvió a relajar su cuerpo—…lo siento, debo asimilar todo esto… estoy siendo injusto y… ¿Cómo es que se te ocurrió algo tan tonto? —Luchaba por controlarse para hablar y podía notarlo. Era extraño verlo, es como si fueran dos personas diferentes tratando de llevar la conversación.
—¿A qué quieres llegar con todo esto? ¿Me vas a reclamar toda la vida?
—Estoy tratando de controlarme, pero no me lo haces más fácil.
—No es sobre que sea fácil… esto, lo que está ocurriendo entre los dos ya es complicado… no podemos estar juntos en la misma habitación porque inmediatamente buscamos sacarnos los ojos…
—Si tan sólo me lo hubieras dicho desde el comienzo…—Se puso de pie y caminó hasta el ventanal. Se iluminaba vagamente por las luces externas de la estación.
—¿Para qué? Para… para buscar a los niños y querer llevártelos, el destino habría sido el mismo, yo estaría encerrada o aun intentando escapar. Aquí el único que sale ganando eres tú.
Se quedó en silencio un momento, el que aproveché para ponerme de pie, me comenzaban a incomodar las piernas sobre la cama, y un pequeño calambre se estaba haciendo presente en el fondo de mi vientre, necesitaba caminar un poco, extender las piernas y permitir la circulación de la sangre. Mis pasos eran torpes, y mis manos se apoyaban en todo lo que encontraban, sobre la cama, los muebles, la pared.
—Es evidente que ninguno de los dos va a renunciar a ellos…—Comenzó a hablar de nuevo, pasó sus manos a su espalda, continuaba contemplando la oscuridad del espacio. Yo me detuve y sostuve de la pared donde se encontraba la puerta.
—…Son mis hijos, Ben… ¿Cómo podría renunciar a ellos?
—Entonces… quédate sólo con uno y yo conservaré al otro.
Fue el momento en que volteó a verme, su mirada estaba vacía, perdida en la nada y repleta de agonía. Me sentí sucia por alguna razón, el sólo pensar en separar a los gemelos me daba nauseas, el pequeño calambre en mi vientre se intensificó un poco, puse mi mano sobre ellos.
—¿Estás loco? —Le grité con furia—No voy a separar a los niños, ellos deben estar juntos, ¿Qué clase de vida les esperaría estando separados?… se… se sentirán vacíos el resto de sus vidas. Uno luchará a tu lado y el otro con la resistencia y ¿Entonces qué? El destino se encargará de unirlos en el futuro y continuar luchando en esta guerra que parece no tener fin.
Se mantuvo estático mientras le gritaba, sentía el corazón acelerado. Estaba molesta y odiaba todo lo que estaba pasando… simplemente debía dejarme ir, tener a mis hijos en paz ¿Qué tan difícil era aceptarlo? Los latidos de mi corazón se intensificaron y el dolor en el vientre se hizo casi insoportable. Ambas manos estaban ocupadas una tratando de detener mi peso desde la puerta y la otra tratando de tranquilizar a los bebés. Mi respiración se volvió más pesada, sentí las frías gotas de sudor recorriendo mi frente.
—¿Rey? —Escuché la voz de Ben fuera de tono, acompañado por un zumbido que comenzaba a predominar en mis oídos. El cuarto completo comenzó a darme vueltas, intenté dar otro paso pero mis piernas estaban fallando inexplicablemente.
Sentí que caía el suelo, pero no alcanzaba a tocarlo, en su lugar sentía un cálido agarre que me tomaba primero por la cintura y subía por la espalda.
—…Apóyate…—Decía, apenas fui consiente. Sentí mis pies alejarse del suelo, de repente volaba. Veía todo borroso, estaba recostada otra vez, las luces a mi alrededor comenzaban a tornarse más intensas hasta que mis ojos se cerraron tratando de evitarlas.
—Rey…—Escuchaba débilmente—¿Rey? —Pero fui incapaz de responder. Y de repente ya no fui consiente de nada.
Me sentía impotente, Rey ha estado demasiado tiempo dormida… llamé al médico desde el momento que dejó de reaccionar, los minutos se han vuelto eternos mientras el médico revisa sus signos.
—Está estable, por ahora… ¿Ha estado haciendo alguna actividad física?
—No—Le respondí de inmediato—Sólo ha estado aquí encerrada, es una prisionera.
—Debería al menos mantener su mente ocupada con algo, el estrés le está causando todo esto.
—Pero ¿Va a estar bien?
—Es difícil de decir… el embarazo es delicado… Trate de que esté lo más cómoda posible, de lo contrario podría perder a los dos niños.
El médico no se quedó mucho después de eso, salió de la habitación y me quedé solo a su lado, viéndola dormir. Mis emociones estaban totalmente alteradas, quería destrozar todo a mí alrededor, detener el tiempo.
Yo la estoy matando lentamente. Si decido mantenerla encerrada la perderé a ella y a los niños para siempre, y si la libero estarán vivos, pero lejos de mí… No quería, no los conocía pero los necesitaba, ellos son tan parte mía como de ella. Debo esperar a que despierte y tomar una decisión entre los dos. Dejaré de ser egoísta y tomar una decisión basado no en mi estabilidad emocional, debía anteponer la salud no sólo de los niños, también de la mujer que alguna vez fue tan importante para mí… una mujer que sigue siendo importante para mí.
