Al llegar al antiguo apartamento de Peter, Mohinder apenas lo pudo reconocer, estaba completamente destartalado y sucio, con algunas de las ventanas rotas en mil pedazos; parecía como si nadie hubiera entrado allí en muchos años

Al llegar al antiguo apartamento de Peter, Mohinder apenas lo pudo reconocer, estaba completamente destartalado y sucio, con algunas de las ventanas rotas en mil pedazos; parecía como si nadie hubiera entrado allí en muchos años. Sin embargo no era el momento de preguntar pues tenía que ocuparse de una hija de dieciocho años a la que acababa de conocer.

A pesar de que el piso estaba en penumbra, Mohinder sabía como moverse por allí sin problemas y sin tropezar con nada. Todavía llevaba en brazos a Cath, que permanecía inconsciente. Finalmente llegó al dormitorio en el que tantas noches había pasado él con Peter y dejó a la chica sobre la cama.

Cath gimió ligeramente. "Shhhh, tranquila, ya estás a salvo." El profesor se sentó en la cama junto a ella y le acarició la frente con dulzura.

La chica entreabrió los ojos y lo vio allí, sonriéndole, mientras le limpiaba la sangre reseca de la cabeza. "Danny…" Intentó moverse, pero le fue totalmente imposible, a causa de una mezcla de dolor de cabeza y nauseas.

De malas maneras consiguió apoyarse sobre sus brazos y con un último esfuerzo, llegó hasta Mohinder. Sin que la chica dijera nada, el profesor la abrazó con fuerza. El cuerpo de ella temblaba con fuerza entre sus brazos, pero las manos de ella se sujetaban a su ropa, como si pareciera tener miedo de que pudiera desaparecer.

Cath ocultó el rostro contra su camisa y él se dio cuenta que había comenzado a llorar desconsoladamente. "Tu hermano estará bien, ya lo verás, Peter ha ido a buscarlo y pronto estarán aquí."

"Nunca nos dejarán en paz ¿verdad papá?" Escuchar otra vez esa palabra pronunciada por aquella completa desconocida, que se aferraba con fuerza a él, le resultaba algo extraño, pero familiar al mismo tiempo.

Nunca se había planteado la posibilidad de ser padre, tampoco había tenido la oportunidad, antes de Peter, de conocer a alguien con el que poder formar una familia, pero ahora que tenía a Catherine entre sus propios brazos, tan inocente, tan débil, tan necesitaba de ayuda, que ahora sólo él le podía ofrecer; todos sus temores habían desaparecido sin más, dejando paso al más tierno de los cariños.

"¿De quien hablas, cielo?" Le pareció increíble hablarle así a la chica, pero de todas formas sabía que era lo que quería hacer.

Antes de que la chica contestara, Hiro apareció en el dormitorio con un vaso de agua en la mano. "Supongo que necesitará beber algo." Se acercó a la cama, en el mismo momento en el que la chica levantaba la cabeza y lo miraba.

"¿Qué hace contigo, no sabes que intentará matarnos en cuanto te despistes?" Catherine se revolvió, intentando separarse de Mohinder, pero este no se lo permitió y la retuvo, hasta que ella pareció calmarse.

"Cath, para ¿que dices?, Hiro es nuestro amigo, él nos ha traído aquí para que os ayudáramos."

"¿Amigo, como puedes hablar así del hombre que ha intentado matar a tu propio hijo? Si algo malo le ha ocurrido a Danny, habrá sido sólo por su culpa." Agotada por el dolor de cabeza y por el esfuerzo, se dejó caer de nuevo entre los brazos de su padre, apoyando la cabeza sobre el pecho de Mohinder.

El profesor se volvió hacia Hiro y se dio cuenta que este no parecía extrañarse de las palabras de la chica. Algo raro estaba ocurriendo allí y desde luego Hiro lo sabía. Mohinder necesitaba saberlo todo, averiguar que era lo que sucedía con Hiro y si este había hecho lo que Cath le estaba diciendo, saber el porque.

Sin embargo, decidió tomarse las cosas con calma e ir solucionando problemas. "Cath, tienes que descansar, te has dado un buen golpe en la cabeza y te vendría bien dormir, relajarte y no pensar en nada." Mohinder puso ambas manos sobre los hombros de la chica y le ayudó a tumbarse en la cama. Ella apenas protestó.

"Pero Hiro puede hacerte algo, él…"

"Vamos, vamos, tranquila, yo me ocupo de todo." Le acarició la mejilla y como si fuera algo que hacía todos los días, se acercó a ella y le besó la frente. La chica cerró los ojos, mientras apretaba con fuerza su mano con la suya.

"Te quiero papá, gracias por haber vuelto de tu viaje sólo por nosotros." Dijo ella antes de terminar de dormirse.

Mohinder hubiera preferido preguntarle a que se refería con su viaje, pero sabiendo que ella se refería al Mohinder que ella conocería dieciocho años más tarde, prefirió dejar aquello más tarde.

El profesor se levantó y fue a salir de la habitación. Antes de hacerlo, apoyado en el marco se fijó en la chica, la había tapado con la manta, sin que ella se diera cuenta, la había arropado como si lo hubiera hecho durante toda su vida. Sonrió disimuladamente, pensando que si ese era su comportamiento con una hija que acababa de conocer y que parecía quererle mucho, tal vez no lo hubiera hecho mal durante los años anteriores.

Por fin salió al salón y sentado en el sofá se encontró con Hiro. "¿Se puede saber de que va todo esto?" Hiro ni siquiera lo miró en un primer momento. "Hiro, acabo de conocer a mi hija, he tenido que socorrerla porque alguien, había querido matarla, no se como está mi otro hijo al que ni siquiera conozco. Y lo mejor de todo es que ellos te odian porque creen que has intentado matarlos tu. ¿Vas a decirme que todo eso tiene algún sentido para ti?"

Aunque no había querido hacerlo, Mohinder había terminado por levantar la voz más de la cuenta. Por eso, al terminar, se detuvo y respiró, no quería despertar o asustar a Catherine con sus gritos.

"Todavía no estoy seguro, pero te puedo asegurar que yo no les he hecho nada."

Mohinder se cruzó de brazos. No conocía demasiado bien a Hiro Nakamura, pero tanto Peter como Nathan si y siempre le habían hablado bien de él, de lo mucho que les había ayudado en el pasado. ¿Podía ser que hubiera cambiado tanto en el futuro como para hacer daño a sus hijos? Al mirarle a la cara le pareció poco probable, pero de todas formas no sabía lo que creer.

Sin más, de la nada, apareció Peter e inconsciente a su lado, sostenido por Peter, había un hombre joven, de unos veinte años. "Ayúdame a tumbarlo en el sofá." Mohinder se acercó a ellos e hizo como le había dicho Peter.

El chico protestó cuando Peter le subió las piernas al sofá pues la pierna herida le estaba produciendo un gran dolor. "Peter, ¿es…?"

"Si, es Danny, es nuestro hijo y creo que tiene la pierna rota, así que vas a tener que ayudarme." Dijo sin mirarle Peter, totalmente concentrado en mover con absoluta delicadeza el cuerpo dolorido de su hijo mayor. Entonces vio a Hiro allí. "Creo que deberías marcharte, no creo que se tome muy bien verte cuando despierte."

"Pero, tengo que…"

"Hiro, por favor veté, ya te llamaré cuando todo esto se calme y tengamos algunas respuestas." Hiro nunca había escuchado a Peter hablarle así, con tanta determinación, incluso cierta rabia en el tono de su voz. Pero no podía reprocharle que lo hiciera, debía de estar pasándolo mal, de no saber que tenía dos hijos a tener que cuidarles porque estaban heridos, porque alguien había intentado matarles.

Por ello, Hiro no dijo nada más y desapareció, dejando a Mohinder y Peter solos, junto al sofá en el que descansaba el chico.

"¿Cómo está?" Mohinder puso su mano sobre el hombro de Peter y apretó con fuerza, notando la tensión en el cuerpo de su compañero.

"Creo que sólo es la pierna, pero de todas formas está rota. Deberíamos llevarlo al hospital."

"¡No, al hospital no por favor!" Danny trató de incorporarse, como había hecho su hermano y agarró con fuerza la camisa de Peter. "Allí nos encontrarán y darán con Cath."

"Vale, muy bien, nada de hospital, pero tienes de descansar para que la pierna se te cure bien." Danny pareció relajarse al escuchar aquello y volvió a tumbarse en el sofá. "Voy a tener que colocar en hueso en su sitio para que todo vuelva a su lugar." Danny asintió con la cabeza. Peter se volvió un momento hacia Mohinder y vio la preocupación en su mirada sin que este dijera nada. "No tengo nada para anestesiarte, esto va a dolerte mucho."

Mohinder no había apartado la mano de su hombro y de nuevo volvió a apretarla con fuerza. Le parecía totalmente imposible que nada más conocer a sus hijos, tuvieran que verles sufrir tanto, sin que ellos supieran por que.

"No importa, pero que no se entere Cath por favor. No quiero que se preocupe por mi." Peter sonrió con tristeza, aquel chico le recordaba tanto a su hermano, cuando Nathan intentaba ocultarle las peores noticias, cuando quería que su hermano pequeño no sufriera.

Peter se detuvo un momento para pensar. Al fin y al cabo, sólo era un enfermero, nunca había hecho algo parecido por su cuenta y si no lo hacía correctamente podía destrozarle la pierna para siempre a su recién conocido hijo.

"Mohinder sujétale con fuerza, no quiero que se mueva mientras hago esto." Danny lo miró con desesperación en la mirada y sin que le dijera nada Peter le entendió perfectamente. "Cuando grite procura que no lo haga muy alto, que su hermana no se entere."

Mohinder se lo quedó mirando, igual que había pensado antes Hiro, Peter parecía muy diferente ahora, tan maduro, tan sereno y con tanto miedo en los ojos al mismo tiempo, ocultando dentro de él tanto dolor, que se preguntó cuando saltaría, cuando dejaría salir todos sus sentimientos de una vez, cuando aparecería el mismo Peter de siempre, dejando a un lado a aquel Peter que tanto se parecía a Nathan.

El profesor hizo lo que Peter le había pedido y una vez que este vio que sujetaba con la fuerza necesaria al chico se decidió a proceder. A pesar que todo su cuerpo y su corazón querían echarse para atrás y no hacer eso, su cerebro sabía que era la única opción con la que contaban en ese momento.

Tan sólo con poner sus manos sobre la pierna fracturada, Danny se quejó, pero mordiéndose el labio consiguió controlarse. El chico estaba aterrado, llevaba tanto tiempo intentando proteger a su hermana de todos los que quería verla muerta o de los que quería utilizarla para sus propósitos que no se había dado cuenta que había puesto su propia vida en peligro y que ahora estaba pagando las consecuencias de luchar contra gente mucho más poderosa que él.

"¿Estás listo?" Preguntó Peter casi con temor en la voz. El chico asintió, igual que antes, aunque tanto Peter como Mohinder se dieron cuenta de la poca seguridad que había en su gesto. "Lo siento, no quiero hacerte daño, pero no tengo otra opción."

Peter giró con fuerza la pierna de Danny, escuchando como esta se recolocaba en su sitio de un golpe secó. El chico se removió y arqueó su cuerpo desesperadamente, intentando soltarse, pues creía que el dolor que ahora le recorría el cuerpo iba a matarle, pero no lo hizo, sino que el intenso dolor se quedó ahí.

Intentó gritar lo más fuerte que pudo pero Mohinder le había tapado la boca tal y como él le había pedido, para que no se enterara su hermana. Finalmente y causa del dolor perdió otra vez el conocimiento.

Cogiendo una manta del dormitorio, Mohinder tapó al chico, observando como Peter se quedaba donde estaba, sentado en el suelo junto a él, con la frente apoyada contra su mano y la otra acariciando la mano de su hijo.

"Sólo son unos niños." Dijo Peter con tristeza. Mohinder fue hasta él y se arrodilló detrás de Peter, rodeando su cuerpo con sus brazos y apretándolo contra su propio cuerpo. "Sólo son unos niños." Volvió a repetir Peter, intentando evitar llorar, ahora que tenía que estar más sereno que nunca; sin quitarle la mirada de encima al chico. "¿Es que nunca nos van a dejar en paz?"

Mohinder dejó un tierno beso sobre su mejilla, pero Peter no reaccionó. "Ahora estamos aquí. Sea lo que sea lo que les ha ocurrido, lo averiguaremos y les ayudaremos, nadie va a volver a hacerles daño."

Al escuchar aquellas palabras, Peter se volvió hacia Mohinder. "¿No te parece increíble? Son nuestros hijos, ya son mayores de edad y son nuestros hijos."

"Parece que no lo vamos a hacer tan mal después de todo." Peter sonrió y apoyó la cabeza sobre el hombro de Mohinder, mientras lo escuchó hablar en un susurro, como a él siempre le había gustado. "Cath es preciosa y muy valiente. Se muy bien de donde ha sacado el amor por su hermano mayor."

"¿Y que me dices de Danny, arriesgándose por su hermana, queriendo protegerla antes de preocuparse por si mismo? Creo que eso es culpa tuya." Mohinder ocultó el rostro en el hombro de Peterl mientras sonreía algo ruborizado, pues sabía que tenía razón. "¿Pero que les ha pasado, como pueden decir que Hiro les ha hecho esto?"

"Hay algo que me preocupa más Peter. ¿Por qué no les estamos ayudando?" Mohinder vio que Peter no comprendía sus palabras y decidió explicarse mejor. "Sus padres del futuro, el Peter y el Mohinder que ellos conocen y a los que tanto quieren no están aquí protegiéndolos, cuando deberían ser ellos los que estuvieran aquí."

"Creo que tenemos que hablar con Hiro." Peter elevó la mano hasta tocar el rostro de Mohinder. Todo aquello le parecía tan surrealista, tan extraño, que necesitaba asegurar que algo no había cambiado, que el hombre al que tanto quería, con el que iba a criar a aquellos dos jóvenes a los que acababan de salvarles la vida, seguía siendo el mismo, por mucho que el tiempo hubiera cambiado todo lo demás.