Harry Potter es un subconjunto del producto integrado de JK Rowling. Esta historia es el producto de la conversación a español del producto original de White Squirrel.
Notas de la traductora: ¡Feliz año nuevo! ¡Feliz aniversario! Muchas gracias a todos por sus comentarios y por su apoyo. Espero que disfruten este nuevo capítulo.
Capítulo 29
–¿Un cumpleaños de muerte? –dijo Hermione–. Eso suena fascinante. He estado leyendo sobre fantasmas últimamente. Tienen un departamento entero en el Ministerio de Magia, pero no hay mucho escrito sobre ellos.
–Quizás porque no pueden escribir –bromeó Ron. Hermione le lanzó una mirada molesta.
Nick Casi Decapitado había convencido a Harry de atender la celebración de sus quinientos años de muerte después de que lo salvara de Filch. Por qué los fantasmas celebraban sus cumpleaños de muerte en lugar de los de vida, no lo entendía. Quizás era algo cultural. Lo único malo era que era durante la celebración de Halloween, pero aun así una experiencia cultural como esa (especialmente un quingentésimo), no era algo que pasaba muy seguido.
–Pero pueden escribir –dijo Harry–. El fantasma sin cabeza envió una carta a Nick.
–¿En verdad? –dijo Hermione con sorpresa–. ¿Era una carta normal o una… carta fantasmal?
–Una carta fantasmal, supongo. Nick la tenía en su bolsillo.
–Pero… ¿cómo? Si los fantasmas sólo tienen lo que tenían cuando murieron, ¿cómo es que obtienen plumas, tinta, y pergamino para escribir cartas fantasmales?
Harry sacudió los hombros. Claro que alguien criado por muggles no lo sabía, y Ron no parecía interesado.
–Bueno, de cualquier modo, será interesante ver cómo viven los fantasmas… o, ¿cómo no viven?
–Lo dudo –la contradijo Ron–. Suena deprimente a morir para mí.
Hermione gruñó.
–Mejor deja los chistes para Fred y George, Ron. Lo digo en serio. Nadie se molesta en ver cómo viven los elfos domésticos, y aun así tienen una sociedad entera. Me pregunto si es lo mismo con los fantasmas.
–Supongo que vamos a descubrirlo, lo quiera o no.
Para los niños, resultó más cercano a "no". En Halloween, Hermione comenzó a pensar que hubiera preferido ir al banquete, pero una promesa era una promesa, e insistió en asegurarse que Harry bajara a las mazmorras para la visita que había prometido a la fiesta de Nick.
La primera impresión de Hermione de lo que entendió como "cultura" fantasmal no fue buena. Parecía enfocarse en ser lo más escalofriante y deprimente que fuera posible al mismo tiempo. La presencia de tantos fantasmas hacía que la mazmorra fuera más fría, y Hermione se regañó a sí misma por no pensar en usar una capa. Las velas altas y negras estaban prendidas con fuego azul (posiblemente llamas azules que no quemaban al tocarlas), y no ayudaban a calentar el ambiente, sólo hacían que todo luciera aún más escalofriante para los vivos. Había una "orquesta" de treinta fantasmas, todos tocando sierras musicales, y no bien. Hubiera pensado que serían mejores considerando los muchos años que debían de tener de práctica… a menos que estuvieran intentando tocar algo similar a un lamento… lo cual era probable. De cualquier modo, la mayoría de los cientos de fantasmas no tuvieron problema bailando un vals al ritmo del terrible sonido.
Harry sugirió moverse contantemente para permanecer en calor, lo cual parecía una buena idea. Deambularon a lo largo de la mazmorra, intentando no atravesar fantasmas por cortesía y para evitar su "toque" helado. Los tres comenzaron a pensar que había sido un error ir cuando vieron la comida, incluso si Hermione no había esperado mucho.
–Pensé que tendrían algo comestible –dijo cuando vio, u olió, lo que había en la mesa–. Para los invitados vivos.
–¿Qué invitados vivos? –dijo Ron–. Somos los únicos.
Parecía una pantomima de una fiesta para vivos, intentando "revivir" los viejos días en lugar de encontrar algo nuevo que hacer. La carne y los vegetales obviamente habían sido dejados para que se echaran a perder desde septiembre, o quizás agosto, y los pasteles parecían que habían sido quemados por un tiempo, todo para darles un favor lo suficiente fuerte para que los fantasmas pudieran "casi" probarlos.
La parte más interesante de la fiesta fue el conocer a todos los fantasmas de afuera del castillo, como la Viuda Llorona de Kent, aun cuando todos actuaban como si tuvieran depresión crónica. Por supuesto, Hermione comenzó a sentirse deprimida en esa atmósfera. Aún estaban dando una vuelta cuando el fantasma de una niña triste con lentes gruesos y cabello ocultando su rostro se acercó a ellos.
–Oh, hola, Myrtle –dijo Hermione–. ¿Cómo estás? Es bueno verte fuera del baño.
Myrtle sopló su nariz con fuerza.
–Harry, Ron, ella es Myrtle… eh, no conozco su apellido. Ella habita en el baño de las niñas del segundo piso.
–¿Te gusta estar en un baño? –soltó Ron.
Myrtle le lanzó una mirada feroz.
–No es de tú incumbencia donde quiero pasar mi tiempo.
–No la molestes, Ron –le dijo Hermione–. Le gusta su privacidad. Nadie nunca va a ese baño.
–¡Porque se la vive inundándolo! –dijo una molesta voz, y Peeves el poltergeist flotó hasta su conversación vestido completamente de color naranja. De hecho, era lo más brillante en el cuarto.
–Peeves, no –dijo Hermione.
–¿Oh? Finalmente tienes una amiga, Myrtle. ¿Así que te agrada Myrtle la Llorona? –dijo Peeves, acercándose al rostro de Hermione.
–Eh… –se alejó del poltergeist–. Sólo creo que necesita un poco de ayuda.
–¡Oh! ¿Escuchaste eso, Myrtle? ¡Es caridad! –gritó Peeves.
–¡No! ¡Eso no fue lo que quise decir!
Pero Myrtle ya estaba llorando.
–No necesito tu ayuda –lloró–. Sé cuándo no me quieren.
–Myrtle, no escuches a Peeves. Él es así con todos.
–Pero los demás son iguales. ¡Myrtle está gorda! ¡Myrtle es fea! ¡Myrtle la Llorona!
–¡No olvides granosa! –se rió Peeves.
Myrtle soltó son sollozo tan fuerte que hizo que la Viuda Llorona se sonrojara, y huyó de la mazmorra con Peeves flotando detrás de ella.
–Se merece algo mejor –dijo Hermione a Ron y Harry–. La molestaban por ser hija de muggles cuando estaba viva y ahora tiene que aguantar a Peeves.
–Sí, bueno, también nosotros –dijo Ron.
La fiesta no mejoró después de eso. Nick Casi Decapitado estaba a punto de dar su discurso cuando la Caza sin Cabezas llegó en una docena de caballos fantasmas. El resentimiento de Nick sobre los fantasmas sin cabeza era claro, y Sir Patrick Delaney-Podmore parecía disfrutarlo. Para agregar insulto a… la herida, ignoraron el discurso de Nick por completo y jugaron Hockey con Cabezas todo el tiempo. Aparentemente, incluso los fantasmas tenían bravucones.
Para entonces, Ron y Harry habían tenido suficiente, y Hermione estuvo de acuerdo, así que se fueron rápidamente.
–En serio, no entiendo porque lo sigue intentando –dijo Hermione una vez que estuvieron lo suficiente lejos–. Entiendo lo mucho que quiere ser parte, pero es un club deportivo en el que no es capaz de participar físicamente en… bueno, saben lo que quiero decir. Uno pensaría que después de quinientos años, encontraría algo más.
–Eh, ¿quién sabe? No entendí nada de lo que estaban haciendo –dijo Ron.
–¿Y de dónde vienen los caballos fantasma? –continuó–. Los caballos no son criaturas mágicas.
Pero Ron y Harry no sabían más sobre los fantasmas que ella. Tendría que investigarlo después.
–El banquete ya se ha de haber acabado –dijo Ron con pesadez.
–Vamos, iremos a las cocinas –dijo Hermione–. Cuando me di cuenta de que la fiesta era al mismo tiempo que el banquete, le pedí a Sonya que nos salvara algo de comer y… ¡Ah! –gritó cuando Ron la abrazó con fuerza.
–¡Eres brillante, Hermione! –dijo él.
–Gracias –dijo ella con orgullo–. Sólo te tomó un año darte cuenta.
–¡Oye! No es cierto.
Dieron la vuelta en dirección a las cocinas, pero de repente, Harry se detuvo y comenzó a mirar a su alrededor con miedo.
–Harry, ¿qué ocurre? –dijo Hermione.
–Silencio, es esa voz otra vez –susurró–. Escuchen…
Lo hizo.
–No escucho…
–Cállense por un minuto –la interrumpió. Después, comenzó a correr a las escaleras–. ¡Por aquí! –gritó.
Hermione y Ron no tuvieron otra opción más que seguirlo. No sabían lo que estaba ocurriendo con Harry, pero Hermione por lo menos no había olvidado lo que había pasado la última vez que se había comportado así de loco. Tenía su varita lista. Harry corrió pasando la entrada principal hacia el primer piso, con sus amigos siguiéndolo con trabajo.
–Harry, qué está… –comenzó Ron.
–¡Sh! –diseó Harry–. ¡Va a matar a alguien!
–¡Qué! –gritó Hermione, pero Harry no la escuchó. Corrió al siguiente nivel y hacia el segundo piso. Hermione tuvo una visión breve de lo que había ocurrido el Halloween anterior y como Quirrell había intentado matar a alguien entonces... Ella. ¿Estaba ocurriendo de nuevo? Por Merlín, ¿acaso el profesor Lockhart también era malo?
Llegaron a un pasillo sin salida. El pasillo anterior no mostraba señal alguna de la cosa asesina a la que Harry estaba persiguiendo. Lo único que había ahí era el baño de Myrtle y…
–¡Miren! –gritó Hermione. En la pared, en color escarlata, en letras de un pie de largo, pudieron leer:
LA CÁMARA DE LOS SECRETOS HA SIDO ABIERTA
TEMER, ENEMIGOS DEL HEREDERO.
–¿Qué es eso? –dijo Ron nervioso.
Por un momento, Hermione creyó que se refería al charco en el suelo, pero al acercarse, Hermione se dio cuenta de que era otra cosa: La gata de Filch, la Sra. Norris, estaba colgando de su cola de una argolla usada como soporte para una antorcha, tan tiesa como una piedra.
–Tenemos que irnos de aquí –siseó Ron.
–¿No podemos ayudarla? –dijo Harry.
–¿Y que nos encuentre Filch? ¡No!
Pero era muy tarde. El banquete acababa de terminar y la mitad de la escuela iba a pasar por ese pasillo desde el gran comedor. En segundos, el trío estaba rodeado.
Repentinamente, hubo una conmoción y Malfoy se hizo camino al frente de la multitud, su rostro sonrojado. Lanzó una mirada al mensaje y a la gata paralizada, y después sonrió con maldad y apuntó su dedo en dirección a Hermione.
–¡Teman, enemigos del heredero! ¡Los próximos serán los sangre sucia!
Hermione miró a Malfoy como un venado cegado por las luces de un auto, e intentó mantener su respiración estable. Sintió la urgencia de salir huyendo, pero estaba acorralada por Filch y muchos profesores. Los siguientes minutos pasaron con rapidez. Apenas y notó a Filch amenazando matar a Harry, la llegada del profesor Dumbledore, quien los llevó a la oficina de Lockhart, y el profesor Lockhart hablando como si estuviera mintiendo al decir que sabía lo que estaba ocurriendo. Su mente daba vueltas, intentando descubrir lo que Malfoy había querido decir y cómo es que estaba involucrado. No se le ocurrió nada. Aunque la Cámara de los Secretos sonaba familiar.
–¡Yo no toqué a la Sra. Norris! –Hermione salió de su ensimismamiento cuando Harry habló por primera vez. Apenas había escuchado que la Sra. Norris no había muerto, sólo había sido petrificada por magia desconocida–. ¿Y qué es un squib?
–¡Lo sabes! ¡Viste mi carta de Embrujorrápid! –gritó Filch.
Espera, ¿Filch es un squib? Pensó Hermione. Sabía todo sobre las categorías de pureza por su lectura. Eso explicaba algunas cosas. A pesar de la seriedad de la situación, la mente de Hermione comenzó a procesar varias cosas…
–...pero las circunstancias son muy sospechosas. –Era el profesor Snape, saliendo de las sombras, su túnica flotando detrás de él aún si no había aire. (¿Cómo hacía eso? Se preguntó Hermione)– ¿Por qué no estaban en la celebración de Halloween?
Le explicaron sobre el cumpleaños de muerte y que había cientos de testigos, aunque ninguno vivo.
–...íbamos a las cocinas por algo de comer cuando… –comenzó Ron, pero Harry le dio un codazo.
–¿Las cocinas? –dijo Snape triunfante–. ¿Entonces por qué estaban en el segundo piso?
–Porque… porque… –Harry intentó encontrar una explicación.
–Porque estaba haciendo mucho frío en esa mazmorra y caminamos un poco para entrar en calor –dijo Hermione, robando la sonrisa del rostro de Snape.
Snape frunció el ceño e intentó otras tácticas para meterlos en problemas, pero Dumbledore los dejó ir un poco de vez, asegurándoles que un filtro hecho con las mandrágoras de la profesora Sprout curaría a la Sra. Norris, aunque tendría que esperar hasta la primavera.
–Vamos, el toque de queda es tarde esta noche –dijo Hermione–. Aún tenemos tiempo de ir por algo de comer.
–¿Crees que debí decirles sobre la voz? –susurró Harry en el camino.
–No –dijo Ron–. Incluso en el mundo mágico el escuchar voces no es una buena señal.
–¿Pero ustedes me creen, verdad?
–Claro que sí, Harry –dijo Hermione con voz calmante–. Tuviste razón el año pasado. Debe de tener que ver con lo que le hizo eso a la Sra. Norris. Es lo único que tiene sentido.
–¿Y qué es un squib?
–Es lo opuesto a un hijo de muggles –le explicó Hermione–. Una persona de familia mágica sin magia.
Ron se burló.
–Sí, Filch debe de ser un squib si está intentando aprender magia a través de Embrujorrápid. Explica porque odia tanto a los estudiantes y siempre nos hace limpiar sin magia.
–Es una lástima –dijo Hermione–. Parece que en verdad quiere a su gata.
–Es una lástima para nosotros, quieres decir –dijo Ron–. Será peor de lo normal.
Hermione suspiró y se rindió. Llegaron a las cocinas y le hizo cosquillas a la pera en la pintura para abrir la puerta.
–Oh, hola, señores y señorita –chilló el primer elfo al que vieron–. ¡Sonnitt, están aquí! ¡Están aquí!
–¡Señorita Hermione Granger! Y Sres. Harry Potter Ronald Weasley –dijo Sonya, corriendo hacia ellos–. Tenemos su comida lista para ustedes. Está por aquí. –Los llevó al duplicado de la mesa principal.
–Gracias, Sonya –dijo Hermione mientras se sentaba.
–Sí, gracias, Sonya –apenas tuvo tiempo de decir Ron antes de comenzar a comer.
–Llegaron muy tarde, señores y señorita. ¿Estaban disfrutando la fiesta de los fantasmas?
–No, la fiesta fue terrible –dijo Hermione–. Nos entretuvimos después. Algo… algo malo ocurrió.
Los ojos de Sonya se abrieron más de lo usual.
–¿Es la cosa mala de la que nos había advertido, señorita Hermione Granger?
–Quizás –dijo Harry, recordando la advertencia de Dobby–. La gata de Filch, la Sra. Norris, fue… petrificada de algún modo. Filch y Snape pensaron que nosotros lo hicimos, pero no fue así. Y… y había un mensaje en la pared. Decía, "La Cámara de los Secretos ha sido abierta. Temer, enemigos del heredero".
La mayoría de los elfos cercanos soltaron exclamaciones de sorpresa. Unos cuantos soltaron sus instrumentos de limpieza. Comenzaron a susurrarse los unos a los otros: "¡La cámara de los secretos! ¡La cámara de los secretos!"
–¿El mensaje decía la cámara de los secretos? –preguntó Sonya. Hermione no estaba segura de haber visto a la pequeña elfina tan asustada, excepto cuando había mencionado liberar a los elfos cuando la conoció por primera vez.
–Sí. ¿Sabes algo sobre eso? Creo haber leído algo relacionado en Una historia de Hogwarts.
–Es una antigua historia de los elfos, y de los magos también, señorita. La abuela de Sonya la conoce mejor. Sonya irá por la abuela Tilly. –Y desapareció.
Los niños se vieron el uno al otro.
–Algo los tiene como locos –dijo Ron.
Un minuto después, Sonya apareció en las cocinas seguida de Tilly. Incluso la normalmente calmada Tilly parecía perturbada, y corrió a la mesa.
–Harry Potter, señor, ¿el mensaje en verdad dice que la cámara de los secretos ha sido abierta?
–Eh, sí, es lo que decía. ¿Qué es la cámara de los secretos?
–Oh, es una larga historia, señor –dijo Tilly.
–¿Puedes tomar asiento? –preguntó Hermione, indicando el lugar en la mesa a su lado. Tilly subió y se sentó en la mesa para poder hablarles a su altura. Sonya la siguió y se sentó a su lado.
–Ustedes saben sobre los fundadores de Hogwarts, señores y señorita –comenzó Tilly–, Godric Gryffindor, Helga Hufflepuff, Rowena Ravenclaw, y Salazar Slytherin. Gryffindor era un mago muy poderoso y era amigo de Hufflepuff, quien era una gran sanadora. Ravenclaw y Slytherin eran los hechiceros más grandes de su tiempo. Gryffindor y Slytherin no se agradaban, pero estaban trabajando juntos en proteger a los magos de magos oscuros y muggles cazadores de brujas.
–Los fundadores no establecieron una escuela al principio. Cada uno tenía su propia magia especial, y buscaron aprendices para enseñarles su magia. Pero entonces, el Señor Oscuro Foul llegó e intentó conquistar las zonas mágicas de Europa, y ellos necesitaban un castillo para protegerse y a sus aprendices. Eligieron Escocia para construir el castillo porque hay más magia aquí que en ningún otro lugar en Europa, excepto en Rusia… o Tilly cree que era parte de Rusia. Quizás es uno de los nuevos países. Pero Lord Foul quería este lugar, y ellos no lo iban a dejar.
–Los fundadores trabajaron juntos para construir el castillo de Hogwarts. Ravenclaw y Slytherin crearon el mejor círculo de piedras en el mundo para construir las fundaciones y usar la magia de la tierra, y Gryffindor diseñó las almenas, y Hufflepuff diseñó las habitaciones. Al principio, sólo estaba el ala oeste, pero Helga Hufflepuff compró muchos elfos domésticos de amos que… no los trataban bien… para trabajar en el castillo, e hizo a su propio elfo, Hooky, el Jefe de elfos.
–Los fundadores lucharon contra Lord Foul por muchos años, y él estaba asediando al castillo, pero ellos lo mantuvieron fuera, y Slytherin sabía más sobre la magia oscura que Lord Foul y lo derrotó. Después de que Lord Foul fue derrotado, los fundadores se quedaron en el castillo. Ellos aprendieron de sus aprendices que muchos magos y brujas jóvenes eran huérfanos de guerra, y muchos más necesitaba un espacio seguro donde aprender magia, lejos de todos los cazadores de brujas, así que los fundadores comenzaron a enseñar a todos los magos que lo necesitaban, y pronto había tantos niños que decidieron convertir al castillo en una escuela para magos y brujas en Gran Bretaña e Inglaterra, y construyeron el ala este para las aulas, y así se fundó el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.
–Sí, todo eso es fascinante –dijo Ron–, ¿pero qué tiene que ver con la cámara de los secretos?
Tilly se encogió tímidamente.
–Tilly lo explicará, Ronald Weasley. Señor Salazar Slytherin no estuvo de acuerdo con los fundadores desde el principio. Slytherin no quería a los magos hijos de magos y brujas. Le preocupaba que eran leales a sus familias muggles y no confiaba en ellos. Nunca los eligió como sus aprendices o estudiantes, y pensaba que los otros fundadores tampoco deberían, pero Godric Gryffindor dijo que deberían, y Slytherin lo dejó por muchos años, hasta 1058.
–¿1058? –dijo Hermione con sorpresa.
–Sí, señorita Hermione Granger.
–¿Qué hay de especial con 1058? –preguntó Ron.
–Ese es el año en el que murió Macbeth, cuando Malcolm III se volvió Rey de los Escoceses
Harry y Ron le lanzaron miradas de incomprensión.
–¿Qué no leen Shakespeare en el mundo mágico? Macbeth fue ayudado a tomar el trono de Malcolm por tres brujas, y estoy segura de que a Malcolm no le gustó eso.
–Oh –dijeron los niños.
–Eso es correcto, señorita Hermione Granger –continuó Tilly–. La caza de brujas fue peor bajo el Rey Malcolm, y Slytherin quería expulsar a todos los hijos de muggles de Hogwarts para que no les dijeran a sus familias sobre el castillo. Gryffindor no quería. Dijo que los sangre pura deberían de ser amigos de los hijos de muggles, y después serían leales. No podían ponerse de acuerdo, y al final, tuvieron un duelo. Eran hombres mayores, tan viejos como el profesor Dumbledore. Rowena Ravenclaw estaba muerta, y Helga Hufflepuff estaba enferma y no podía luchar más, pero Gryffindor y Slytherin lucharon como el profesor Dumbledore. Todo el castillo y los terrenos temblaron, y Slytherin estaba usando magia oscura. Su duelo fue tan poderoso que derrumbó la primera torre de astronomía.
Los niños soltaron exclamaciones de sorpresa. ¿Qué tipo de duelo era así?
–Gryffindor luchó contra Slytherin cerca de las barreras porque Gryffindor quería expulsar a Slytherin de los terrenos. Pero se detuvieron ahí y no pudo hacerlo. Pero entonces Helga Hufflepuff envió a Hooky a ayudar, y Hooky empujó a Slytherin fuera de las barreras cuando no estaba viendo, y fue desterrado de Hogwarts para siempre.
–Bien por Hooky –dijo Hermione.
–Eso aún no explica la cámara de los secretos –dijo Harry.
Ahora, Tilly bajó su volumen un poco.
–Esa es la leyenda de Slytherin, Harry Potter, señor. Las historias dicen que Salazar Slytherin sabía por años que los cazadores de brujas llegarían, y que Godric Gryffindor lo expulsaría del castillo. Así que Slytherin construyó una cámara secreta en lo profundo del castillo sin decirles a los otros fundadores, y puso dentro algo que eliminaría a todos los hijos de muggles del castillo.
Hermione se paralizó, sus ojos abiertos como platos.
–¿Eliminar? –chilló.
–Sí, señorita.
–¿Qué hay en la cámara? –preguntó Harry.
–Las historias dicen que es un monstruo, señor, que puede ser preservado por siglos y que sólo el heredero de Slytherin puede controlar.
–Teman, enemigos del heredero –susurró Hermione–. Tilly, ¿la cámara de los secretos es real?
–Ninguno de los elfos la ha visto –dijo Tilly–. Y ningún director la ha encontrado. Pero Hogwarts siempre ha tenido muchos secretos. Salazar Slytherin no hubiera querido que los elfos domésticos o los directores entraran, sólo sus herederos. La cámara de los secretos pudiera seguir aquí, en algún lado.
Hermione perdió el agarre de sus cubiertos y cayeron sobre la mesa con un fuerte golpe.
–¿Está bien, señorita Hermione Granger? –preguntó Sonya con preocupación.
Hermione se dio cuenta que sus manos estaban temblando.
–Fue Malfoy… Dijo… "Los próximo serán los sangre sucia". Y los hijos de muggles son los enemigos del heredero.
–Malfoy –dijo Ron–. ¿En verdad crees que es el heredero?
–No lo sé. Parece muy obvio. Es de una familia conocida y bien documentada, pero… Harry, Dobby dijo que había un plan, ¿verdad?
–Sí.
–Quizás Malfoy está involucrado. Quizás sabe algo.
–Sí, estoy seguro –agregó Ron–. ¿Quién más piensa que los hijos de muggles son escoria tanto cómo él?
Hermione se encogió en su asiento.
–No lo sé.
El sonido de la conversación en la cocinas terminó, dejando sólo el ruido de las ollas y los trapos.
Finalmente, Harry habló:
–Tilly, cuando Dobby fue a la casa de mis parientes, no parecía que lo trataran bien sus amos. ¿Hay algo que se pueda hacer para ayudarlo?
Tilly frunció el ceño mientras los otros elfos hablaban en susurros curiosos.
–Algunas veces los magos compran a elfos que no son tratados bien, como Helga Hufflepuff, pero algunos magos no venden a sus elfos para que no revelen sus secretos.
–Apuesto a que el amo de Dobby no lo vendería –dijo Harry–. Tuvo que castigarse cuando casi reveló sus secretos. –Varios elfos jóvenes, incluyendo a Sonya, se quejaron en sorpresa, pero Tilly y muchos elfos mayores asintieron con comprensión. Aparentemente, no era inusual.
Finalmente, terminaron su cena y se despidieron de los elfos. Apenas y tuvieron el tiempo suficiente para llegar a la torre antes del toque de queda. Hermione intentó ocultar el hecho de que sus manos estaban temblando.
–Increíble. No sabía que Slytherin fue quien comenzó con toda esta basura de la pureza –dijo Ron mientras caminaban.
–Cierto –respondió Hermione–. Lo curioso es que no era como Malfoy, sólo pensando que los sangre pura eran mejores. Estaba preocupado por los cazadores de brujas.
–Sí, pero aún es su culpa. Si el sombrero hubiera intentado enviarme a Slytherin, me hubiera regresado al tren para ir a casa.
Hermione no respondió, pero vio una expresión incómoda y quizás atemorizada en el rostro de Harry, y recordó cierta conversación que habían tenido un año atrás.
–Harry… –comenzó, pero él sólo sacudió su cabeza.
–¿Qué? ¿Estás bien? –Preguntó Ron.
Hermione le lanzó una mirada molesta.
–¿Qué? ¿Qué dije?
Harry sólo se encogió aún más.
–Harry, te dije entonces que estaba bien –dijo Hermione, colocando un brazo alrededor de sus hombros con cautela–. No eres como ellos.
–¿Eh? –dijo Ron.
Harry levantó la mirada y observó a su amigo algo nervioso.
–Ron… el Sombrero Seleccionador intentó enviarme a Slytherin.
–¡¿Qué?! –explotó Ron–. ¿Qué ocurrió? ¿Por qué no lo hizo?
–Porque le dije que quería ir a cualquier lado menos a Slytherin, y me envió a Gryffindor. Ni siquiera sabía sobre la pureza y eso. Sólo sabía que Voldemort y otros magos oscuros estuvieron ahí, y que Malfoy estaba ahí.
–Y no querías ser como ellos –le aseguró Hermione.
–Pero algunas veces me lo pregunto… –comenzó él.
–No lo eres, Harry –dijo con fiereza–. Probaste que eras un Gryffindor hace un año cuando me salvaste de un troll de montaña. Y lo has probado en múltiples ocasiones desde entonces… casi moriste cuatro veces el año pasado, y eso sólo incluye de lo que estoy enterada.
Y entonces, para el alivio de Harry y Hermione, Ron sonrió.
–Sí, Harry, ¿te imaginas a Malfoy enfrentándose a un troll? Probablemente se hubiera hecho del baño.
Harry comenzó a reír.
–Sí, supongo que tienes razón. Gracias, amigos.
Los siguientes días fueron de los más desagradables que Hermione había tenido en un tiempo. Todo parecía estar cayéndose a pedazos de nuevo. Nunca pensó ser alguien que sufriría de paranoia, pero comenzó a mirar por encima de su hombro con frecuencia, en caso de que Malfoy se apareciera. Y no era la única. Justin Finch-Fletchley parecía tener miedo de Harry. Ya que había sido encontrado en la escena del crimen, algunas personas comenzaron a pensar que él era el heredero de Slytherin, a pesar de lo absurdo. Ginny también lucía más pálida y nerviosa que antes de su resfriado (Ron dijo que era porque le gustaban los gatos), y los intentos de Fred, George, y Ron de animarla fallaron.
Hermione no les dijo a sus padres de la Sra. Norris en su carta siguiente. Se sintió un poco culpable, pero lo hizo a un lado escribiendo: Algo extraño ocurrió, pero las cosas están bien, en su mayoría. Les diré más cuando sepa que está ocurriendo. Eso sería suficiente por el momento.
Pasó todo su tiempo libre el resto del fin de semana en la biblioteca, seguido de lectura en la sala común hasta temprano por la mañana. Por su propio consejo, Lavender y Parvati habían intentado convencerla de irse a la cama, pero no las escuchó esa vez. Estaba intentando encontrar que tipo de hechizo o monstruo o demonio podría petrificar a un gato de ese modo, pero como siempre, encontrar algo tan oscuro en la biblioteca de Hogwarts era como buscar una aguja en un pajar. Mientras tanto, notó que muchas personas se pusieron en la lista de espera de Una historia de Hogwarts, y agradeció a las estrellas por Tilly. Había tenido que dejar su tomo en casa para hacer espacio para los libros de Lockhart y hubiera estado muy molesta si no hubiera podido obtenerlo.
Recordando que habían encontrado a la Sra. Norris cerca del baño de Myrtle, Hermione le preguntó si había visto algo, pero la deprimida fantasma había estado llorando y no había prestado atención en ese momento. La otra cosa extraña que el trío notó fue que las arañas se comportaban de manera muy extraña (y que Ron era aracnofóbico), casi como si estuvieran huyendo del castillo en masa, a pesar de la cercanía del invierno. Lo que eso tenía que ver, no lo sabían, pero Hermione lo mantuvo en mente para futura referencia.
Fue en ese estado nervioso y sin sueño que se sentó con su grupo de estudio de aritmancia el martes en la tarde.
–De acuerdo, propiedades de los triángulos –dijo Roger Davies mientras se unía a la mesa en la biblioteca.
–Ah, sí, es sencillo –dijo Hermione y de inmediato se arrepintió. Usualmente evitaba decir cosas así alrededor de sus compañeros, pero como estaba intentando mantener su cerebro enfocado lo suficiente para entender integrales triples por su lado, se le salió.
–Sí, pues… ¿los triángulos son usados mucho en la creación de hechizos? –preguntó Roger.
–No directamente, pero trigonometría sí –respondió Hermione, recargando su cabeza sobre su mano sin darse cuenta.
–Oye, Hermione, no te ves muy bien –dijo Alicia Spinnet–. ¿Te sientes bien?
Hermione estuvo a punto de decirle que estaba bien, pero decidió de último momento que debía de ser honesta.
–No, es el asunto ese de la cámara de los secretos.
–Oh, eso. ¿Estás preocupada?
–Sí. ¿Escuchaste lo que dijo Malfoy?
Alicia gruñó en voz baja.
–Sí, prácticamente todos escucharon lo que dijo. Tú crees que está involucrado.
–Creo que sabe algo.
–Pero, ¿qué es la cámara de los secretos? –preguntó Roger.
Hermione narró la versión resumida de la historia que Tilly le había contado.
–... Y supuestamente, el heredero de Slytherin regresará algún día a eliminar a los hijos de muggles en la escuela.
–Esa es una historia terrible –dijo Cedric Diggory–. Pero yo no me preocuparía de Malfoy. Debe de estar de pretencioso, como siempre.
–Quizás, pero Cedric, algo le ocurrió a la Sra. Norris, y ni siquiera el profesor Dumbledore pudo arreglarla.
–Sí, eh, sobre eso… ¿así que estuviste con Harry todo el tiempo en Halloween? –preguntó Cedric nervioso.
–Sí –dijo con firmeza–. No sabíamos que algo había ocurrido hasta que nos encontramos con la Sra. Norris, y ya estaba petrificada.
–Bien, de acuerdo, intentaré que Justin lo entienda. Ha estado muy preocupado pensando que Harry es el heredero de Slytherin, pero la verdad no creí que él haría algo así.
–No, no lo haría. Pero aparentemente, hay alguien que sí. No me gusta… Estoy preocupada. Es como si estuviera esperando a que ocurriera algo, y sólo quiero poder hacer algo.
–¿Cómo qué? –preguntó Alicia.
–No lo sé. Necesito más información, o más bien… mejor información. Pero sólo los Slytherin tienen oportunidad de eso.
–Pues, buena suerte averiguando algo de ellos –dijo Roger–. Los Slytherin son conocidos por sus secretos y mentiras.
–Lo sé, yo… oh, mejor vamos a trabajar. Triángulos, ¿verdad?
–Pues, estaba pensando que deberíamos saltarnos hasta la parte en la que analizamos los componentes aritmánticos del encantamiento ablandador –sugirió Cedric. Le sonrió a Hermione. Eso era mejor para ella. Ella sonrió de vuelta y los ayudó con el procedimiento.
La mente de Hermione se distrajo de los eventos recientes por un tiempo, pero no mucho. Se estaba estresando bastante, pero mientras estaba recostada en su cama esa noche, las cosas cambiaron. Algo que la profesora Sprout, de todas las personas, había dicho como un comentario sin importancia unas semanas atrás regresó a ella, y comenzó a formular un plan… un plan loco. Un plan imposible. Había por lo menos tres cosas que necesitaba obtener para que funcionara. Pero bueno, mientras lo pensaba, nada pareció insuperable. Aún así, era peligroso, desesperado, y muy en contra de las reglas, si no es que ilegal.
Y en ese momento, estaba muy preocupada por el heredero de Slytherin como para que le importara.
