Contestación a sus review:
michel moon: Si malachite adora a Serena pero que hermano lo haría y la chica esta mas loca que una cabra, no esperea la loca es Minako. xD Y sí, la salvación de Darien es la rubia. y con lo otro la verdad no sé que decir.
Jhossy: Que bien que te este gustando ami me hace feliz que ustedes les agrade las cosas que pasan por mi mente, bienvenida a Una esposa perfecta.
Marinerita: Oh amo tus review, siempre andas en mis historias y la verdad se aprecia. Si no hubo duelo pero no creo que sea bueno, tu sabes... Y si serena no es tan boba y acepta que se casa porque quiere a Darien aunque no sabe si lo ama, pobre debe estar confundida. xD
Limavzqz: Bueno no paso casi nada ¿verdad?
Coneja: Aquí continuación.
Stormaw: Hola! Stor, si solo por la rubia quien lo diría. Bueno aquí la conti.
Capítulo 27
Todos se dirigieron a la puerta donde Jedite los espera con los caballos, Malachite había llegado a pie, cosa rara en él se dijo Darien pero no le importo, total pronto serían familia. Así que ordeno a Jedite le preparara un caballo pero Jedite siempre eficiente ya tenía el animal listo para el lord.
—Gracias Jedite. No creo que tardemos mucho.
Empezaron andar por las calles, se encontraban con gente conocida por los bailes o por trabajos. Darien miraba a los jóvenes que estaban de vacaciones porque aún no entraban a la universidad o colegios que de esos eran muy pocos, aún se enseñaba en casa a la mayoría. Pero la mayoría de esos chicos conocían a Armando, su hermano era un ayudante de un maestro en la universidad.
—Tus pupilos, hermano.—comentó Zafiro.
—Son grandes chicos a unos los conozco muy bien a otros solo de caras.
—Oh vaya. ¿Pronto entraras para impartir las clases verdad?
—Sí, mi mentor esta todavía con una licencia especial.—pausó un momento—Estaré solo por mientras él llega de su viaje.
—Yo puedo ayudarte Armando. Solo dime que tengo que hacer y te ayudo. Así no estaré solo en casa y por ende aburrido.—Zafiro sonrío como un niño pequeño que puso de sobre aviso al mayor de ellos dos.
Al llegar a Edre Place se sorprendieron un poco al verla. Porque el abogado tenía toda la razón. Era magnifica y Darien supo que Serena estaría encantada con solo el jardín.
—Lady Serena amara el jardín, hermano—Armando palmo la espalda de Darien y este solo cabeceo.
Zafiro soltó un silbido, era grande grande e imponente para solo dos personas.—¿Cómo que es muy grande no?
—Estoy de acuerdo con Zafiro es más grande que la mía, y eso es algo raro. No creí que sería posible. Bueno tengo que reconocerlo, Darien, es bonita la casa.
—Gracias Malachite. ¿Crees qué a tu hermana le guste?
Malachite sonrió—Solo con ese jardín de la entrada la tienes. No me imagino como será los de la parte de atrás.
—Sí. Puedo ver que tendrás que contratar a varias personas para mantener esta casa.
—En eso tienes razón Zafiro. —Darien hizo nota mental de llamar al abogado para que colocara un anuncio de contratación.
—Serena traerá a Molli de eso estoy seguro. Esas dos han estado muy juntas desde siempre.—dijo Malachite.
—Tú te traerás a Jedite si no me equivoco—Armando sonrió a Darien. Y Zafiro hizo un puchero, a él le gustaba Jedite siempre era muy bueno en su trabajo.
—Claro.—la sonrisa de autosuficiencia en Darien hizo bufar a Malachite y a Zafiro.
—Bueno, ahora la casa por dentro.—Armando entró y vio un espacio pequeño donde podían dejar sus abrigos y paraguas también los sombreros. A Malachite le gustó y aprobó.
Caminado solo cinco pasos tenían una entrada a la sala principal de la casa, directamente en ella se podía ver lo iluminada que estaría, poseía tres ventanas grandes y también atrás había un pasillo algo ancho podían caminar hasta tres personas por el ademas ahí era donde se dividía para entrar a las otras habitaciones; el despacho y la biblioteca, también otra habitación que podía ser la salita de estar de la señora.
Zafiro se fue por otro camino y encontró lo que sería el comedor formal llamo a los demás y a Darien le encanto, podían estar en la sala principal y solo dar unos cuantos pasos estarían en la sala del comedor, había uno de madera grande con doce silla talladas. En las esquinas unos jarrones grandes y altos, sin nada. Se dijo que podía dejarle esa tarea a Serena en el futuro.
Malachite caminó más por otro pasillo que salía de la sala del comedor y dio en las cocinas algo que él amaba, bueno estar en la cocina no, pero comer sí. Las miro y les dio el visto bueno, eran grandes y amplias podían colocar otra mesa de por lo menos seis personas y estarían bien hasta de ocho y abriría espacio. También sintió cuando llegaron los demás.
—Vaya ya sé donde vendré si me quedo sin comida—la broma de Zafiro hizo reír a dos de los tres hombres que estaban ahí con él.
—Solo mira el tamaño de estas cocinas. Harás buenas fiestas hermano. Invítame siempre, sí.
—Eres tan infantil Zafiro.—suspiró Darien.
—Que aburrido.—se quejo el más pequeño.
Armando y Malachite miraban más de la casa. Darien termino por salir al patio que el abogado le había descrito como la maravilla de la casa, y el dio la razón. Grande, vasto, varios arboles frutales y de sombra y un pequeño kiosco de metal.
—Si me la quedo.
—Eso no se discute ya que si no la querías tú me la quedaría yo. Ahora solo hay que ver las habitaciones de arriba.—todos asistieron y caminaron hacía la parte superior de la casa. Darien y Malachite entraron a las habitaciones vacías, eran de buen tamaño. Armando encontró un aseo y lo miro bien.
Zafiro entro en la que para él era más grande hasta ahora vista. Tenía una puerta cerca de espacio casi cerrado en una esquina. Caminó hasta ahí y encontró un aseo completo, con tina y todo. Enfrente de él había otra puerta, también entró y encontró otra habitación de colores más claros y con más ventanas pero algo pequeña, más que la otra. Sin duda eran las recamaras principales.
Por la puerta del pasillo se abrió y entró Darien junto a los otros dos y Zafiro los saludo.
—Aquí la recamara de la señora. Esta—señaló la que estaba atrás de él—es la del señor. Están conectadas por el baño.
—Oh que ingenioso. Es nuevo pero muy bien, me gusta.
Los cuatro caballeros miraron el resto de las habitaciones y quedaron satisfechos.
Mientras cada uno pensaba en los pros y contras de la casa Darien ya la imaginaba con él y Serena, cuando dieran su primera cena o cuando le tocara el baile de apertura en alguna temporada; Viluy podría tenerla bajo su ala por si eso pasara.
También pensaba que haría con las habitaciones que estuvieran desocupadas en la planta de arriba. Se imaginaba que los tres cuartos restantes serían propicios para algo importante.
«Hijos»
Sí los hijos serían los que llegaran a instalarse ahí. Pero era demasiado pronto. Quería vivir el matrimonio con su Serena disfrutar de viajar solo ellos. Tal ves llevarla a unas de sus investigaciones.
Gracias a Dios el trabajo de sus investigaciones eran con fines educativos y las asesorías eran del tipo financiero. Nada salvaje, nada fuera de lo normal.
—Me encanta el cuarto grande la planta de abajo. Es genial.
—Zafiro me alegra. Pero porque tanto entusiasmo.
Miró como su hermano se sonrojaba cosa muy rara en él, los demás también lo miraron.—Es linda, solo eso. Además ahí será el lugar perfecto para colocar una recamara para invitados.
—Oh. No lo había pensado.
—Sí—Zafiro retomo la platica más entusiasmado—será perfecta para mi.
—¡Que!—gruñó Darien.
—Mira—Zafiro parecía hasta tímido.
—Todos sabemos que Armando pronto estará con lady Tomoe—Armando se ruborizo.—Y se quedara en casa del abuelo.
—Pero también es tu casa. hermano—Armando miro con cariño a su gemelo.
—Solo quiero tener una casa donde ir. No quisiera estar contigo y lady Tomoe después de tu boda. Mejor me quedaría con Darien y lady Serena. Ya que tendrían más tiempo de casados, hasta que comprara mi casa—se defendió Zafiro al ver la cara que puso Darien
—Bien.—gruñó.
—Puedes quedarte conmigo, Zafiro.—lo invitó Malachite.
—¿De verdad Malachite? Eso sería demasiado.
—Para nada. Además no querrás pasar más días de los necesarios en compañía de Sere-Sere Créeme yo sé lo que digo ¡viví con ella toda mi vida!
Armando y Darien rodaron los ojos, el primero porque no lo creía y el segundo por el descaro de su pronto cuñado. Aún no comprendía el cariño de esos dos. Siempre tan juntos y a la vez siempre molestándose.
Volvieron a la casa Sheilds y tomaron el café como una merienda. Donde fueron atendidos por la propia duquesa. Darien la miro sorprendió pero claramente logro interpretar que su madrastra quería la ayuda de un caballero.
La duquesa estaba feliz lo detecto con solo verle a los ojos. Darien negó ¿cómo haría su querida madrastra para colocar a Malachite en tal predicación? Sonrió. Siguió los pasos de Viluy y le sorprendió que primero ataca por decirlo de una forma la vanidad de Malachite, él cual ni enterado de los pasos de la duquesa. Viluy lo miró y Darien supo que le pedía ayuda silenciosa para cuando llegara el momento.
—Querido, ya tienes compañera para el primer baile?
Malachite quedo mudo.
Viluy movía los ojos a donde Darien el cual solo sonreía.
—¡Oh duquesa que sorpresa! jamás una dama como usted me ha hecho tal propuesta, pero lamento declinarla. No solo por temor a su esposo.—suspiró Malachite—.Si no por que ya tengo una dama a la cual llevare, pero lo juro que no es comparada con su belleza.—terminó con sonrisa fingida y con un Zafiro que luchaba por no reír y escupir su café.
—Oh.—Viluy tenía las mejías rosas y una sonrisa floja.
Zafiro apresuro su café y dirigió sus ojos hacía la puerta, lady Ann estaba ahí. Con un vestido muy lindo de color durazno y sus cabellos sueltos. Viluy también lo hizo de inmediato y la hizo pasar a la sala.
—Querida ven aquí; están los caballeros y estamos hablando del próximo baile. ¿ya tienes pareja?
—Sí, duquesa.—Ann tomo asiento cerca de Zafiro.
—Me lo imagino.—Darien rodó los ojos. Ya miraba otra tonta discusión entre Viluy y su hermano. Jamás los entendería. Por ahora solo sería testigo silencioso de lo que ocurría con Zafiro y Ann.
Después de varios minutos Malachite se despidió y caminó hasta su casa. El caminar le ayudaría pensar cosas importantes.
-x-
En Green Manor la cocinera estaba cansada según Serena de estarle diciendo que tenía que salir de ahí, no era lugar para una señorita, no podía solo dejarla en paz. Ella tenía ganas de cocinar un pastel de melaza. Su hermano tenía un gusto especial por el, cosa que ella no comprendía ya que ella no le gustaba mucho. Prefería el de moras y solo moras. La cocinera estaba en el punto de ebullición y a ella no le importaba.
—My lady no debería estar aquí. Si su hermano la ve nos regañara a todos.
Eso era equivalente de ''debería irse de aquí'' y el otro '' no cree que debería estar en su casa''.
—Oh por favor no exageres las cosas. Él es un pan de Dios, solo cuando se enoja se asemeja a personajes sacado de los libros oscuros pensamientos.
—Al señor no creo que le agrade verla aquí.
—¡Basta! Yo estaré aquí quiera tu señor o no. Además son casi las seis, y yo ya estoy terminando. Creo que tú estas algo atrasada con la cena así que me iré a cambiar mientras se enfría un poco el pastel.
Serena salió y recorrió la sala hasta llegar a unas escaleras casi ocultas tras una pared. Por ahí subió hasta la recamara que tenía para ella en esa casa, su hermano se la había arreglado cuando se mudo solo alegando que un día también terminaría discutiendo con padre y él estaría feliz de darle cobijo.
Subió sin prisas y llegó a su habitación. Busco algo en un baúl cerca de la cama allí encontró las toallas y se fue a dar un baño, lo malo es que sería en la habitación de su hermano solo ahí estaba un cómodo baño y lo sabía gracias a Hunter el cual le arreglo el baño.
Cuando llego una chica muy linda la esperaba para ayudarle a darse el baño, la chica era joven y ordenada le tenía todo hasta una toalla más lo cual agradecía porque la que ella busco tenía un olor fuerte de alcanfor.
—Mylady. La ayudo a desvestirse.
—Claro.
La chica lentamente le saco toda la ropa manchada de harina y manteca—todo por hacer un pastel para quedar bien con su hermano favorito. Quedando solo con su camisola de color crema.
—Gracias.
—De nada mylady. ¿También le ayudo con el cabello?
Se lo toco con las yemas de sus dedos. Se fijo en el espejo y lo reviso su reflejo muy concienzudamente. No. No lo lavaría, no estaba manchado ni nada.
—No. Solo hazle un moño para no mojarlo.
—Si mylady. —rápidamente Serena se sumergió en la tina después que la chica la ayudara. Tomo la esponja pequeña y la lleno de aceites y la pasaba por sus brazos mientras sentía como la chica pasaba otra esponja por su espalda.
Sus piernas estaban hundidas en la tina ya que era más grande que la suya, obviamente porque era para un hombre pero de igual forma su camisola flotaba en el agua.
—¿Más agua tibia my lady?
—Hmm.
La chica empezó a lavarle el jabón de su cuerpo. Se sentía muy bien.
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Y aquí continuación.
Si les gusto un review y si no, también ¡review!
