Down-Jason Walker

Un suspiro se me escapa de los labios mientras lo observo por primera vez con ojos repletos de saber, esta vez simplemente la empatía es mayor que cualquier cosa porque sé que no soy yo la única víctima en esta vida miserable.

Sé que el ha recibido peores cosas que yo.

—Se aprovechó de tu estado, para poder utilizarte —le indico con una mueca que pretende consolarlo, pero no surge demasiado efecto, o eso creo a verlo asentir sin ganas, como si lo hiciera para no ignorarme por completo.

—He hecho cosas horrorosas Bella —me confiesa mirando directo a mis ojos, no es como si nunca me lo haya dicho antes, pero logro ver en lo profundo de sus ojos, en aquel recóndito lugar donde yace su alma, que mi burda inocencia no está preparada para saber de lo que ha sido capaz.

Lo veo arrancar una lágrima que pesa como el universo en su mejilla pálida mientras intento quitar de mi cabeza la imagen de Edward matando a ese hombre, su imagen matando quien sabe a cuantos más, y me estremezco del dolor porque comprendo que aún teniendo conocimiento al respecto, no pretendo alejarme de su lado.

—Y no estoy listo para que intentes apartarme —agrega apretando la mandíbula, tragándose el deseo de llorar desconsoladamente.

Puedo sentir la temperatura corporal elevandose, porque una corriente adrenalinica me toma sacundiéndome mientras intento pensar qué es aquello que sigue sin contarme, que lo hace creer intentaré apartarlo de mi lado, y nuestra conversación ha convertido el ambiente en una burbuja impenetrable que nos ha separado del mundo fuera de esta puerta muerta, de este cuarto avismal que me consume segundo a segundo.

Quiero preguntarle, qué es eso que me ha hecho tan terrible, pero no lo consigo pues el pánico a la verdad me hace dudar y ya no tengo tiempo de cuestionarlo, solo tengo un chico estupefacto al frente, tan sorprendido como yo ante el golpeteo tras la puerta. Ninguno lo ha previsto, tan ensimismados en nuestra conversación que nada nos alertó sobre el intruso.

Deseo llorar, de rabia y de resignación, porque una vez más quedo hasta allí, con el cuello a medio torcer, sin saber toda la verdad, aceptando las migajas de información que él me entrega. Porque no paso por alto el hecho de que él solo se ha dado vueltas en su historia personal, sin contarme nuevamente que harán conmigo, por qué yo, más aún, entregandome la pista de que me ha hecho algo que no podría tolerar.

No corro por la venda, mucho menos me acerco a la barra de metal para que me espose; en lugar de ello, sigo allí echada sobre el piso con una expresión de angustia absurda y observo como los hombros caídos de Edward no se mueven de su lugar, no está dispuesto a moverse tampoco y lo veo sonreir con desgano ante lo absurdo de nuestro comportamiendo.

—¡Eh! —la voz de Jasper se oye del otro lado, en una especie de susurro, como si temiera que alguien que no fuesemos nosotros estuviera escuchando —¿están ahí?

Una sonrisa se me escapa ante lo estúpido de su comentario.

—Interrumpes una jornada de sexo salvaje —le contesta el chico frente a mí cerrando los ojos, mientras niega con su cabeza por la broma de mal gusto que hace —, así que espero tengas un buen motivo.

—El baño del ala norte está libre, pensé que la chica podría querer tomar una ducha de verdad —añade casual y yo siento tanto placer ante las palabras que un escalofrío me recorre el cuerpo.

—Jasper, me casaría contigo —digo intentando unirme a su chachara simpática mientras una mirada acusatoria sale disparada desde el verde intenso de sus ojos.

—Parece que alguien no es bueno con el sexo salvaje —bromea el desde la puerta y yo me largo a reír ante un fastidiado Edward que se pone de pie para proseguir como debe —no olvides ponerle la venda.

Me causa gracia que siga teniendo tanto cuidado al respecto pero asumo que no le queda de otra, sus manos suaves trabajan para cubrirme la vista y me ayuda a ponerme en pie en cosa de segundos, pero debo sostenerme de su brazo cuando de pronto la cordinación de mis piernas a desaparecido y estoy segura que no hay músculos y huesos allí abajo, sino gelatina que me obliga a descender.

—¿Te encuentras bien? —pregunta con la voz ronca mientras siento que todo da vueltas, pero me recompongo y asiento en silencio para poder avanzar hacia la puerta.

Siento sus manos firmes tomarme, una por la espalda y la otra detrás de mis rodillas; me alza en vilo para cargarme hasta el baño que al parecer está a kilómetros porque tardamos muchísimo en llegar.

Vale, es obvio que intentan despistarme, como si yo fuera una rata de laboratorio a la que podrían manejar mentalmente a gusto, pero no lo discuto, en lugar de ello me acurruco escuchando el sonido de los pasos de ambos que caminan apresurados.

La boca del estómago me duele de sobremanera, estoy segura de que eventualmente vomitaré, aunque no tengo muy claro qué, me concentro en mi acompasada respiración hasta que oigo una puerta abrirse, seguramente la del baño donde podré asearme.

—Toca la puerta cuando estés lista —me explica Edward mientras me permite apoyar los pies en el piso, y lo siento depositar un tierno beso en mis labios segundos antes de que salga por la puerta.

Un olor a desinfectante me impacta en la nariz de la nada y tan rápido como puedo me quito la venda de los ojos para ver de una vez dónde me han traído. Y es casi cómico el contraste entre lo que he visto estas dos semanas y lo que observo en este momento mientras la pregunta infinitamente perturbante vuelve a aparecer en mi cabeza.

¿Dónde carajos estoy?

Me quedo con la boca abierta ante la imagen que tengo al frente, el baño al que me han traido es mucho más de lo que me esperaba. Tiene una extraña distribución para ser precisos, partiendo por el hecho de que la ducha no lleva cortinas ni biombos y los elementos adicionales están como una prolongación de las paredes; básicamente es un enorme cubo de un blanco impecable, todo cubierto de cerámica con una ínfima ventana que está por un muro que da hacia el exterior, no hay forma de que llegue hasta ella para mirar lo que hay fuera del recinto, simplemente la han puesto para ventilar el lugar imagino.

Camino algo aturdida hasta el lavamanos que se encuentra por el costado derecho de la entrada y me observo en el espejo de medio cuerpo que tengo al frente. Dos cosas pasan por mi cabeza, una primero que la otra.

¿Cuál es la probabilidad de que pueda romper el espejo para usarlo de arma? Probablemente muy baja, lo más seguro es que sea un espejo reforzado o algo por el estilo, además, ¿a quién atacaría con eso? ¿A Edward?

Lo segundo que pienso es lo patética que me veo.

¿Cuánto estaré pesando? Edward intenta alimentarme seguido, pero a pesar de ello lo hace mal, de igual forma hay veces que pasan dos o tres días sin comer, mis clavículas resltan como faroles mientras siento que los ojos se me hunden en el craneo, me observo el trasero desde un ángulo y otro, comprendiendo que desaparece poco a poco, al menos diez kilos menos en estos ¿dieciseis? ¿dieciocho días?

La herida que me han ocasionado en la frente ha desaparecido ya, pero en lugar de ella, hay una cicatriz horrorosa que entristece y oscurese mi rostro. Me seco las lágrimas que han caído por inercia en un gesto de asco por mí, por el lugar.

—¿Por qué se ha atrasado tanto? —la pregunta que hace Edward capta por completo mi atención, las voces se oyen despacio al perderse entre la puerta y las paredes, y siento que el cuerpo se me desarmará en cualquier segundo por la mera expectación que me come cada vez que los logro oir a través de las murallas.

Observo a mi alrededor con rapidez y me dirijo hasta las manillas del agua para poder encenderlas, no hay una ducha en concreto, simplemente en alguna parte de la pared se encuentran fijas las manillas y la regadera como a poco más de dos metros de altura, por debajo un desague pequeño.

Debo despistarlos si quiero escuchar, es obvio que si no oyen el agua correr preguntarán que está sucediendo, así que una vez listo mi cebo camino de puntillas para poder pegar mi oido a la puerta por la que he entrado.

—Sabes que no puedes protegerla por siempre —la voz de Jasper es suave, llena de tacto.

—Tiempo es todo lo que necesito —venga, ya he escuchado esto antes, ruego porque hablen algo más importante, alguna pista —si Carlise llega dentro de dos días, los exámenes estarán a más tardar el Viernes ¿No?

Una alerta se enciende en mi cabeza mientras la palabra exámenes retumba como un tambor, ¿exámenes de qué? ¿me harán exámenes a mí?

—Eso creo, pero el resto ya sabes que depende de qué tan despejadas estén las vías.

Un silencio amplio se establece otro par de segundos, yo ya me he quedado sin aliento.

—¿Si los exámenes están dañados… —Edward no alcanza a terminar la pregunta cuando su amigo lo está interrumpiendo.

—Tienes muy claro lo que pasa en ese caso —responde mordaz y yo debo apoyar con más fuerza mi peso en la puerta, porque en cualquier momento voy a desvanecerme —no tardarían nada en añadirla a un lote. Que va, ¿la has visto? Ni siquiera haría falta agregarla a uno, estoy seguro que se la pelearían. De hecho creo que James ya ha recibido solicitudes de algunos rusos y sudafricanos —una risa amarga me sobresalta —, de todas formas, deberías cuidarla de James en primer lugar, la tiene pedida desde que llegó.

Y no puedo escuchar más, simplemente es demasiado que debo procesar así que intento respirar con calma mientras camino de espaldas hacia la ducha.

Me quito la camiseta ligera por sobre la cabeza y luego arranco los pantalones de un tirón. No me molesto en bajarme las bragas, solo me pongo de pie bajo el chorro de agua tibia mientras intento darle sentido a todo, sujentándome del metal de las manillas para resistir algo, no sé muy bien qué.

Intento negármelo, ni siquiera le doy una palabra que corresponda a la situación en la que me veo envuelta, porque me aterra el solo hecho de que sea verdad.

¿Por qué necesitarían hacerme exámenes?

Me pregunto aquello buscando alguna respuesta alternativa y sacudo mi cabeza alejando los fantasmas que me envuelven, las piernes de a poco han dejado de tener fuerza y es como si el mundo se desintegrase bajo mis pies.

" James ya ha recibido solicitudes de algunos rusos y sudafricanos"

¿Solicitudes?

Observo el espacio encogerse frente a mí, cada cerámica convergiendo en un punto frente a mis ojos y mantengo la firmeza de mis manos en las manillas para no dejarme caer en ese deslumbrante espacio, pero el terror, la confusión, el desasosiego es mayor que todo, mientras siento el temblor de mi mandíbula me rindo ante la vida que pasa frente a mis ojos y caigo junto las miles de gotas que me limpian, deseando que la corriente se lleve todo con ella.


Hallo! Cómo está mi gente bella? Espero que todo marchando perfecto jiji, bueno, aquí yo publicando tan rápido como me es posible, si bien no recibí ni un comentario, vi la gran cantidad de lecturas que tuve el capítulo anterior, así que pos dije, no puedo dejarles pasar un mes para publicar el siguiente. Espero que sigan disfrutando esta historia, porque aún le queda un tantazo jajaja y poquito a poquito voy soltándoles piezas del puzzle. Bueno, las dejaré por ahora y espero ver sus reviews por allí, aunque sea uno :,( para alegrarme la tarde de estudio que tengo por delante.